Part 4
Considerando el caso de todos aquellos que ni tengan tierras ni tengan casas, que tengan que vivir de su trabajo y no quieran continuar prestando servicios con las armas, es el pueblo, son las instituciones cívicas, las clases sociales, las que tienen que ayudarnos y tener como la mejor recomendación para darles un empleo; los mismos sindicatos, las organizaciones obreras deben darles algún tipo de preferencia en los escalafones a los combatientes revolucionarios para readaptarlos, ya que no han cobrado sueldo, ya que no van a cobrar pensión por haber servido a la república, porque ese es un propósito muy firme: que esta Revolución ni cobra sueldo ni cobra pensión. Y por lo tanto, a esos hombres es justo que se les ayude en lo que merecen, que es ganarse la vida con su trabajo y, además, debe lograrse esa adaptación con la colaboración del pueblo, porque naturalmente el Estado no puede subsidiarlos ni se les va a dar a nadie una “botella” ni mucho menos; esos hombres deben vivir de su trabajo. Y los demás continuarán prestando servicios en las armas. Es una de las medidas en que necesitamos la ayuda del pueblo.
He visto a muchos que están trabajando. Y ayer vi a un teniente aquí que me dijo muy contento: “Me voy a quedar trabajando en el hotel. Me licencio y me quedo trabajando aquí en el hotel.” Y estaba muy contento y le gustó mucho. En el país entero nos están quitando de la tropa a los combatientes, pero de todas maneras lo importante es que cada cual esté voluntariamente donde más lo desee.
No solamente tendremos que resolver el problema de ellos, tenemos que resolver el problema de cientos y cientos de miles de jóvenes que están sin trabajo, y, en fin de cuentas, son muchos los problemas que tenemos que resolver, aunque es justo y está muy bien planteado que el primero que debe resolverse es precisamente el de esos compañeros que tan noble y desinteresadamente se han comportado, y que son los ciudadanos que se pueden llamar ciudadanos ejemplares.
A mí me quería hacer aquí mi profesor de Derecho Constitucional una pregunta de carácter constitucional. Así que ahora sí que…
__.- Adelante con la pregunta.
__.- Como me dirijo a un martiano de larga ejecutoria, y quiero decir, para satisfacción mía y de lo que vale la enseñanza martiana, que el mayor honor de un profesor es encontrar un discípulo capaz de hacer posibles las enseñanzas de los tiempos.
Hecha esta aclaración, quiero hacerle está pregunta concreta al Comandante Fidel Castro:
Cuando su defensa ante la Audiencia de Santiago de Cuba por el proceso iniciado en los asuntos del Moncada, el Comandante Fidel Castro me hizo el honor de citarme con una frase que después he meditado mucho, porque he pensado que ahí está el germen de la filosofía de la Revolución: “La libertad reside en conocer la voluntad del pueblo.”
Comandante Castro, ¿la Revolución ha pensado en algún procedimiento para conocer no ya la opinión sino la voluntad del pueblo sobre cuestiones trascendentales que no afectan a la Revolución en sí sino a la orientación que esta va a dar en su esquema de estructuración a la vida del país?
Le hago esta pregunta concretamente porque anoche, en el Colegio Nacional de Doctores en Ciencias Sociales y Derecho Público, del que me honro en ser Tesorero, hube de plantear con algunos compañeros el elaborar un esquema de criterios permanentes de la nacionalidad, a nuestro juicio, para someterlo al Gobierno Revolucionario como una opinión y como una sugerencia.
La opinión mayoritaria fue que no debía hacerse así, sino dejar al Gobierno Revolucionario en plena libertad de aplicar libremente su programa revolucionario.
Por tanto, yo quiero saber la opinión del Comandante Fidel Castro acerca de si es útil y ha pensado en procedimientos hábiles para ello, que la ciudadanía, en sus diversos organismos y maneras de pensar, haga llegar al Gobierno Revolucionario sus opiniones, o si por el contrario la Revolución entiende que eso es prematuro y se deben esperar otras oportunidades.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Yo le voy a responder, profesor. Naturalmente que se me hace un poco difícil responder al profesor, a quien reconozco tanta autoridad en esa materia, Derecho Público y Derecho Constitucional.
Me parece adivinar que la opinión suya es que todos los sectores sociales, a través de sus organismos representativos, se hagan escuchar en el gobierno de la república.
Como usted sabe, se ha hecho una especie de opinión, ya que no representación, de opinión funcional, y sobre esas cuestiones teóricamente se ha discutido mucho.
Es indiscutible que pudieran idearse formas orgánicas de gobierno que se ajustasen un poco más en sus mecanismos a la representación real de la sociedad.
Ocurre el caso, por ejemplo, en un representante que lo eligen por el distrito tal, Manzanillo y Bayamo, entonces sacó más votos que el otro y salió representante; por él votaron elementos de todas las clases. Ese señor representa allí al zapatero, al abogado, al médico, al tendero, representa a una esfera… Realmente, si se pregunta, representa a 10 000, ¿pero qué criterio dentro de la sociedad representa?
Pudiera la Revolución tratar de encontrar sistemas de gobierno más perfectos —pudiera tratar de encontrarlos—, solo que hay el miedo de que nosotros trazándonos una meta demasiado ambiciosa, demasiado perfecta, una utopía casi, nos quedemos en la mitad del camino y no obtengamos por lo menos una serie de cuestiones que son esenciales.
Yo decía al empezar esta reunión que las instituciones teóricamente no son en sí todo lo esenciales, y decía que había leyes, que había constituciones, había muchas cosas; sin embargo, la realidad demostraba que no tenían vigencia, que hacía falta un equilibrio real. Y sobre todo, yo podría decir que en este caso lo que hace falta más que nada es una gran dosis de buena voluntad, honradez y patriotismo en los gobernantes, aunque nuestras instituciones representativas hayan sido deficientes.
Me hablaban de que había que modificar la Constitución. Y yo dije: Miren, creo que sería peligroso modificar la Constitución. Para establecer un sistema representativo, funcional —por ejemplo— de gobierno, habría que entrar en modificaciones constitucionales con todos los peligros que ello entraña, para la normalización del país, para la prosperidad económica del país; que hace falta, sin duda de ninguna clase, estamos de acuerdo, que avance lo más rápidamente posible y que económicamente hace falta un auge para de alguna manera librarnos de las consecuencias del despilfarro en que ha estado viviendo el país en estos siete años.
De manera permanente yo no veo sino que tendría que ser obra de otra generación o de años posteriores el idear formas más perfectas, en lo teórico, de gobierno y de ajustarlas a la realidad. Por el momento mi opinión es que en los futuros años debe actuarse de acuerdo con los sistemas establecidos por la Constitución de la República.
Ahora bien, me preguntaba el gobierno de ahora, que la libertad era actuar de acuerdo con la voluntad —decía. Y le voy a responder lo siguiente: tendría que establecerse esa cámara legislativa de que hablábamos, darles representación a todos esos sectores. En una provisionalidad muy breve, ¿sería práctico?
Hay una manera de hablar y hay que oírla. Miren, ¿en estos días ha funcionado o no ha funcionado la opinión pública? Respecto al problema de las armas y del desarme, ¿no funcionó con una fuerza tremenda la opinión pública? (APLAUSOS.) ¿Qué se hizo? Hablarle al pueblo a través de los vehículos de información: por la radio, por la televisión, por el periódico. Lo que estamos haciendo ahora. Hay que movilizar a la opinión pública y, sobre todo, los sectores tienen que hablar a través de los vehículos de información.
Y no vaya usted a creer, que están hablando distintos sectores; hasta incluso se están trayendo a discusión pública algunos temas, que hasta me ha preocupado porque se han traído a discusión ciertas cuestiones, incluso de tipo religioso, que yo creo que son problemas que no se deben suscitar en estos momentos, ciertas tesis, ciertas teorías (APLAUSOS). Con nuestros problemas políticos y nuestros problemas sociales tenemos en este instante bastante para venir a crearnos artificialmente nuevos problemas, introducir problemas de tipo religioso, de otra índole.
Creo que debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para evitar que en estos momentos en que es necesario tanto la unidad, en que es necesario tanto el marchar juntos hacia propósitos determinados, no introducir cuestiones que puedan crear las divisiones y las polémicas en el país, cuando ya se sabe que los problemas del momento, los problemas esenciales que hay que atender son otros y dejar las demás cuestiones para el futuro, cuando esté plenamente restablecida la paz y nuestras conquistas fundamentales del momento —para que no haya más guerra, para que no haya más dictadura, para que no haya más inmoralidad— se hayan logrado. Ese es el criterio. Y es que está hablando todo el mundo, es que está opinando todo el mundo.
Creo que a través de la opinión pública, a través de los vehículos de información, deben hablar los sectores. Y hoy han hablado los Leones, han dicho su pensamiento; y mañana hablarán los Rotarios, y otro día hablarán los Masones, otro día hablarán los Católicos, otro día hablarán los Evangelistas, otro día hablará la Cámara de Comercio, los obreros, los sindicatos, los bancarios, hablará todo el mundo. Hablarán a través de los órganos de información y hablarán a través de la opinión pública. Quien tenga la opinión pública será en definitiva quien tenga las ideas justas. Esas serán, porque no pertenecerán a ningún sector.
Es verdad que hay intereses sociales y es verdad que cada sector tiende a proteger sus intereses. Pero es indiscutible también que hay una verdad: que las ideas justas son las que tienen mayoría. Y si el gobierno fuese capaz de escuchar las ideas justas, lo justo, estaría gobernando rectamente. Y que deben hablar, no a través de un organismo que puede tener mayor o menor importancia ahora, deben hablar a través de los vehículos de información las instituciones y los sectores, o sea, la opinión pública, porque es la opinión pública la que está mandando en estos momentos. Y aún cuando no dice su palabra… Una cosa que se hace mal, le preocupa a todo el mundo, porque le preocupa qué piensa la opinión pública sobre aquello. Y aún sin hablar la opinión pública está mandando, muy señorialmente, desde la caída de la dictadura (APLAUSOS).
__.- La otra pregunta, después de agradecer esta pregunta.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Lo que queremos precisamente es que los hombres de pensamiento ayuden a la Revolución. Todas las ideas, todas las proposiciones, todos los criterios son útiles, porque es de la única manera que se puede encontrar la verdad. Sin preocupaciones no se soluciona ninguna cuestión. Y no deben esperarlo todo. Al contrario: el pueblo tiene que sugerir, porque por primera vez en nuestra historia ha tenido tanta beligerancia y tanta fuerza la opinión pública en nuestro país, porque, además, es el pueblo el que ha ganado la guerra contra la dictadura, y ese es un derecho que se ha ganado.
¿No es cierto que tiene la ciudadanía la sensación que se le oye, la sensación que se le tiene en cuenta? (APLAUSOS.)
__.- Comandante Fidel, antes de hacerle la otra pregunta queremos decir algo de un billete de 1 000 pesos venezolanos que estamos subastando… Argentinos, argentinos. Señores, es que Venezuela está tan ligada con Cuba, que ya uno confunde a esa gran nación argentina con Venezuela. Que también está libre. Argentina también en estos momentos está libre y muy ligada a nosotros.
Adelante, rápido, porque el tiempo aquí es oro, para que Fidel pueda contestamos todas las preguntas, y la verdad es que estamos abusando de él grandemente.
__.- Bueno, todos sabemos —y para que el doctor Fidel Castro lo sepa y los que llegaron después— que este billete de 1 000 pesos argentinos fue donado por el señor José Ramón Yanefer, residente en Buenos Aires. Su contribución a la causa libertadora de nuestra nación en estos momentos ya fue explicada anteriormente, y entonces se han recaudado las firmas de él, del doctor Ordaz —que está sentado en la Presidencia—, de Orlando Fernández Pesas, el presidente, del gobernador de todos los Leones también, y además calzada con la firma de Fidel Castro, nuestro gran líder.
Entonces, ya hay aquí una proposición de uno de nuestros Leones, en representación de San Bernardo, que ofrece 200 pesos. Entonces, los Cuban Sugar Kings ofrecen 250 pesos.
Esto es para ayudar a todos los pueblos que han sido devastados por los bombardeos y por la guerra civil (Se procede a la subasta). (SALTO EN LA GRABACION.)
__.- Comandante de la Aviación Militar Revolucionaria nos ha dicho que tan pronto sepamos qué hacemos con él, él manda un avión a buscarlo. Igual recibo que ese tenemos otro de las Fuerzas Aéreas, que hicimos también otra entrega parecida, y realmente se llenó una necesidad extraordinaria, porque había un frío inmenso y había muy poco con qué cumplimentarla.
__.- ¿Todo eso fue recaudado del pueblo de Isla de Pinos?
_ Absolutamente. Aquello fue algo formidable. Los muchachos que carecen de todo, los muchachos descalzos, venían con su níquel, que les hacía más falta a ellos que a nadie. Y el pueblo más humilde de Cuba ha respondido como con 15 000 pesos, porque lo que se trajo ayer representaba aproximadamente 10 000 pesos, y hay hoy otros 5 000 pesos para ayudar a lo que se pueda en la República de Cuba, del pueblo de Nueva Gerona, Isla de Pinos.
__.- Muy bien. Pues ahora el doctor Fidel Castro les dirá qué hacen ellos con los 5 000 pesos, para dónde los llevan y qué destino les van a dar.
El Comandante tiene la palabra.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Son 5 000 pesos en efectivo, ¿no?
__.- Los queremos traer en cosas, para que nuestro comercio, que está en una crisis…
Si es posible… Si él quiere que vengan en efectivo, vienen en efectivo; si no, vienen en cosas para niños o personas mayores (RISAS).
__.- Y así el comercio se beneficie también.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Es cierto. Es cierto y es justo.
Es decir que… No le voy a decir zapatos, porque de ahora en adelante tenemos que buscar un tipo especial que posiblemente no lo encuentren. Pudieran, por ejemplo, comprarlo en frazadas para enviárselas…
__.- Mire, Doctor, perdone que le interrumpa. El va a llegarse allí junto a usted, para que usted conozca ya de todas formas. La comisión va a ir allá, porque hablar así de lejos, me parece que no viéndose las caras, hay un poco de confusión. Así que ellos van a dirigirse adonde está usted, para que conversen con usted personalmente.
(El Comandante Fidel Castro conversa con el representante de Isla de Pinos.)
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Entonces, el acuerdo es lo siguiente. Como eran 15 000 y ya se adquirieron 10 000 en Isla de Pinos en artículos, en este momento no sería fácil precisar cuáles artículos son los que necesita la tropa, por ejemplo. Y el deseo más ferviente que tenemos en este instante es reunir los elementos necesarios para hacer la primera gran ciudad escolar en la Sierra Maestra, a la cual incluso hubimos de dedicar 10 000 pesos que dio un periodista americano por una entrevista, y otros fondos que vamos a aportarle. Vamos a dedicar esos 5 000 pesos también a la primera ciudad escolar que se va a hacer en la Sierra Maestra (APLAUSOS).
Sobre estas cosas de los aportes espontáneos, yo tengo algunos escrúpulos. Y es lo siguiente. Hace dos años, más de dos años, que está constantemente solicitándose el aporte del pueblo, y aquí nadie tiene cinco pesos, señores. Cualquiera lo sabe si realmente se lo van a pedir.
Yo considero que el Estado tiene que mejorar extraordinariamente sus recaudaciones en los meses venideros como consecuencia de una administración honrada y de la confianza que se ha despertado en el país. Además de que vamos a recobrar millones de pesos de los que se han robado.
El pueblo ha hecho muchos sacrificios. Me hablan de esos niños que dan sus cinco centavos. ¿Y vamos a resolver las necesidades pidiéndole al pueblo? ¿Vamos a estar constantemente obligando al enorme sacrificio al comerciante, al obrero, al campesino, al pueblo? ¡No!
Yo sería partidario más bien de que el Estado fuese ya el que con sus propios recursos, administrados honradamente, resolviera todas las necesidades (APLAUSOS). Y que el pueblo, que ha hecho muchos sacrificios, empiece a saber ya lo que tiene. Si tiene 10 pesos, decir: “Bueno, tengo 10 pesos, que los gasto en esto y no que me los van a pedir para esto otro.”
Y el problema es también la circunstancia de que en medio de tanta bondad y tanto altruismo y tanto hombre sacrificándose, y tantos compañeros pidiendo, porque casi se siente uno humillado cuando pide, luego pudiera generalizarse la costumbre de que todo el mundo pidiera para algo, y no se pidiera honradamente, ¿verdad?
Yo creo que debemos, para marchar mejor en el futuro, ir orientando a la ciudadanía en el sentido de que todo tipo de colecta para el Ejército Rebelde, para necesidades de tipo social relacionadas con la guerra… No las instituciones, no me refiero a los cieguitos, no me refiero a la Liga contra el Cáncer, todas esas instituciones que se han sostenido siempre de eso y que debe seguirlas ayudando el pueblo como tradicionalmente (APLAUSOS). Me refiero a este tipo de colecta para los rebeldes, para la tropa. Por esos mismos sacrificios de que hablaba, como es el sacrificio de niños que llevan cinco centavos: efectivamente, se pide y se da. Pero ya el pueblo ha dado mucho. Y, además, para que nadie se valga del pretexto de los revolucionarios para pedir, y para que todo el mundo pueda estar tranquilo aquí, que lo que necesita el país es mucha seguridad y mucha tranquilidad en todos los órdenes, la línea que nosotros estamos preconizando es la de no dar.
Quiero que sepan que en este momento el Ejército Rebelde tiene para sus gastos. El Ejército Rebelde tiene de sus fondos, que han sido bien administrados, millones de pesos en este momento (APLAUSOS). Que han sido resultado de las contribuciones que estableció el Ejército Rebelde para la guerra, que no las habían pagado todos, pero las habían ido pagando una parte. Y nosotros hemos considerado justo que todos paguen los gastos con que se hizo la guerra, ¿verdad? Y que si un central en Oriente pagó, pague un central en Pinar del Río —que Oriente se sacrificó mucho, ¿verdad? (APLAUSOS.)
Fueron contribuciones módicas, porque se puso poco para distintos sectores. Y el Ejército Rebelde tiene sus gastos, que son estos, miles de hombres que no están en los presupuestos y otros muchos gastos. Como el caso que se nos presentó, por ejemplo, anoche: una señora que al quemar el periódico “Tiempo” —ella vivía sobre el periódico, una mujer humilde— le quemaron todos los muebles.
Yo censuré duramente que se hubiera quemado el periódico “Tiempo”, porque debió haberse quemado cuando estaba saliendo allí el periódico, cuando estaban Masferrer, los gángsteres allí (APLAUSOS). No venir a quemarlo después que habían salido huyendo, porque esa es una propiedad que pertenece al pueblo y era una estupidez quemarla. Y le quemaron a una mujer infeliz también sus muebles. Y entonces, se le pagaron, y una serie de gastos y de socorros que se están haciendo.
Los gastos nuestros no están en los presupuestos de la república. Los gastos se están sosteniendo con el presupuesto que tienen y contamos en este momento aproximadamente con 4 millones de pesos; tienen los fondos, la Tesorería del Ejército Rebelde, que bien administrados tengan la seguridad que alcanzan para todas las necesidades y para ayudar. Y lo decimos: con nosotros cuentas abiertas siempre. Y no cobra nadie un sueldo aquí. Déjenme decirles que yo no cobro sueldo: aquí la comida que nos dan y la ropa que nos dan. ¡Y se acabó! (APLAUSOS.)
PERIODISTA.- Comandante Fidel Castro: si usted quiere le podemos ir haciendo las otras preguntas, que quiero que sean nada más que dos o tres…
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Es para aclararnos. Yo aprovecho estas preguntas para algunas cosas que hay que decir, ¿verdad? Me han brindado ustedes esta oportunidad para algunas cosas aclararlas, para que no haya confusiones.
Yo quiero que ustedes sepan que el Ejército Rebelde tiene fondos ahora. Lo que estamos es reorganizándonos, porque uno está en un hotel, otro en Columbia, otro en Managua y hay una mezcla tremenda, a veces cuesta trabajo. Y hasta que no nos organicemos bien no podrán prestarse todos los servicios. Yo personalmente he podido trabajar muy poco. A pesar de que no descanso ni de día ni de noche, no he podido tener tiempo de atender todas las cosas. Pero yo sé que el tiempo es un gran aliado y todo lo iremos resolviendo.
Y le pido al pueblo que no haga más sacrificios por los combatientes, que no haga más sacrificios. Si llegan a una casa de momento y los atienden allí y los invitan a comerse una cosa…, pero por medio de colectas no hagan más sacrificios porque tenemos los fondos necesarios para los gastos de nuestros hombres, miles de hombres. Y cuando ya el tiempo pase y se haya estabilizado la situación, se pueda contar con los recursos del presupuesto de la república, pues se podrá contar.
Por lo pronto no estamos en el presupuesto y, sin embargo, tenemos nuestros fondos, sin tener que costarle nada al Estado ni crear complicaciones solicitando fondos del Ministerio de Hacienda. No: tenemos nuestros fondos para solventar nuestros gastos. Y además, como no pagamos sueldos, pues alcanzan para la comida, para la ropa y otras obras.
Y a Isla de Pinos le enviamos nuestra gratitud, porque es realmente extraordinario que un pueblecito pequeño haya dado 15 000 pesos, ¡extraordinario! (APLAUSOS.)
__.- Comandante Fidel Castro: sencillamente nosotros estamos encantados con que usted lo diga todo. Lo que estamos es apenados con usted, que sabemos que trabaja día y noche. Y eso es lo que nos preocupa, que lo hemos agotado. ¡Y no queremos que se nos gaste en pocos días!
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Yo aquí no estoy perdiendo el tiempo: yo estoy hablándoles a ustedes y al pueblo aquí sobre una serie de cuestiones.
(LE DICEN AL COMANDANTE FIDEL CASTRO: “Siéntese y yo le bajo los micrófonos”).
CMDTE. FIDEL CASTRO.- No, no. Es que sentado me siento… (APLAUSOS.)
__.- Vamos a hacerle la otra pregunta, quedan dos o tres preguntas nada más.
FABIAN ACEITUNO.- Comandante Fidel Castro: nosotros hemos oído hablar de que hay un Ministerio nuevo de Recuperación de Bienes Malversados. Nosotros quisiéramos saber si se ha hecho algo. Y si esos terrenos del Cuerpo de Ingenieros, que pertenecen al Estado cubano desde tiempos de España y ahora los está vendiendo un particular, son algunos de esos que van a entrar en el patrimonio del Estado.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Yo le voy a hacer una pregunta: ¿Cómo fueron adquiridos esos terrenos por ese particular?
FABIAN ACEITUNO.- Bueno, de eso salió un decreto en la Gaceta donde decía que eran de unos señores. Si usted quiere los decretos, yo los tengo a su disposición.
Decía que se mandaba a desalojar al Cuerpo de Ingenieros de allí porque era de unos particulares. Yo creo que por prescripción adquisitiva ya eran más del gobierno que de nadie, porque llevaban más de 70 años, no 30. Eran del Estado.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Yo puedo hacer algo. Tenga la seguridad. ¿Se puede probar perfectamente…? Dice usted que tiene los decretos, ¿verdad?
FABIAN ACEITUNO.- Tengo los decretos de la Gaceta y todos sabemos que en el tiempo de España ahí estaba el ejército.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Todos lo sabemos. Después de la instalación, ahora han aparecido dueños, y las están vendiendo.
FABIAN ACEITUNO.- Sí, señor, un terreno grandísimo frente a donde estaban los deportes, el Palacio de los Deportes.