Discurso pronunciado en la Ciudad de Santa Clara, el 6 de enero de 1959

Part 3

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Y ahí tienen un ministro joven, que está precisamente para escuchar todo esto. Los estudiantes pueden obtener cuantas reformas útiles sean necesarias hacer en nuestro país, con el auxilio de los hombres más capacitados en la materia. Y creo que esa debe ser una de las tareas inmediatas de los revolucionarios, porque el revolucionario debe cumplir con su deber dondequiera que se encuentre: si es estudiante en la universidad, si es obrero en el taller, si es campesino en el campo, si es profesional frente a su profesión, ¡porque es la hora de que todos cumplamos con el deber! (APLAUSOS), sobre todo porque nuestro país, nuestro pueblo, necesita superarse.

Aquí hay que lanzar un programa de alfabetización. Aquí no debe estar nadie, ningún maestro tranquilo mientras haya un ciudadano que no sepa leer ni escribir, porque es una vergüenza (APLAUSOS). No puede ser un ciudadano consciente de todos sus derechos, un ciudadano plenamente útil a su patria aquel que no sepa leer ni escribir. Hay que acabar con el analfabetismo de raíz para que todo el mundo sepa y conozca sus derechos; y sobre todo, porque el que no sabe leer ni escribir, ¿quién es? El hombre pobre, el hombre humilde, el hombre que más necesita de la Revolución (APLAUSOS).

Porque los poderosos, los que tienen grandes recursos económicos, esos sí saben, van a las escuelas de aquí, a las escuelas de fuera de aquí, y el infeliz hijo del obrero y del campesino no sabe y es víctima entonces de la explotación y del engaño (APLAUSOS).

Ahora es cuando la Revolución tiene que empezar, ahora; se acabó la guerra y empieza la tarea conflictiva; ahora es cuando tenemos que lanzar nuestras columnas revolucionarias hacia la toma de todas aquellas posiciones que la Revolución debe trazarse como meta, hacia todos los objetivos en el campo de los obreros, en el campo de los campesinos, en el campo de los trabajadores y en todos los sectores de nuestro país donde hay muchas injusticias por reparar (APLAUSOS).

Porque lo que en esta hora no se consiga para nuestro pueblo, no se conseguirá jamás; porque lo que en esta hora revolucionaria no se obtenga, cuando todo es pureza, cuando todo es desinterés, no se obtendrá mañana, en que los intereses, las ambiciones y las vanidades comenzarán a asomarse por todas partes.

En esta hora pura de la Revolución es cuando la Revolución debe dar su más extenso paso, es cuando la Revolución debe lograr sus mayores avances. No quiero decir en un día, lo repito; no quiero decir que ahora mismo, que mañana, que antes de 24 horas, estén resueltos todos los problemas, pero que en esta etapa del Gobierno Provisional es el instante en que la Revolución debe alcanzar sus mayores objetivos, porque ahora —ahora en este momento—, es el momento más propicio para demandar y obtener las principales conquistas que ha estado reclamando nuestra patria.

Y esto se hará automáticamente. El juego al prohibido esta automáticamente abolido, la “botella” está automáticamente abolida; todo eso (APLAUSOS). Las libertades ya están restablecidas, se acabó el terror, se acabó el miedo, hay libertad de prensa, hay derecho de reunión, derecho a todo, a todo en materia de libertades (APLAUSOS). Pero ese no es más que el primer paso, vendrán cosas más complicadas.

Ahora tenemos los problemas de la zafra, los problemas de los salarios, los problemas de conseguir trabajo para todo el que esté desempleado (APLAUSOS), la asistencia a las víctimas de la guerra, la construcción de viviendas a los campesinos, a los obreros (APLAUSOS), empezando por las que quemaron los esbirros de la tiranía, que las quemaron por centenares en los campos de batalla. Ahora comenzarán esas etapas, cada una de ellas más compleja que la anterior.

Una serie de cosas se han obtenido radicalmente apenas se derrocó la tiranía; las otras debemos obtenerlas laboriosamente.

Como muchas veces nos volveremos a reunir, porque no será esta la única vez en que espero tener el honor de que me reciban los villaclareños (APLAUSOS), vendré aquí como a todos los lugares de la isla cuantas veces pueda y estén dispuestos ustedes a escucharme o hablarme (APLAUSOS). Yo no andaré con escoltas, ni con cordones a mi alrededor ni mucho menos, yo vendré aquí pase lo que pase cuantas veces sea necesario y me reuniré con el pueblo porque para eso estoy aquí (APLAUSOS). Y no me importarán absolutamente nada los riesgos personales, porque si yo por cuidarme no puedo hablar con el pueblo, ¿para qué entonces me metí a ser revolucionario? (APLAUSOS.) Y sobre todo porque tengo la convicción de que aquí nadie es imprescindible, y que la Revolución tiene suficientes valores, que ya pueden los enemigos de la Revolución matar a cuantos líderes revolucionarios quieran, que ya aparecerán cincuenta más (APLAUSOS).

Y, por lo tanto, aquí lo que hay que hacer es trabajar y cumplir con el deber mientras tengamos energías, mientras tengamos aliento y mientras tengamos vida. Y yo estaré en perenne contacto con el pueblo, y digo y repito que quien manda es el pueblo, y digo y repito que el Gobierno Revolucionario y nosotros no recibiremos órdenes nada más que del pueblo (APLAUSOS).

Y que esta vez, compatriotas, los sacrificios no han sido en vano, que nos cabe a esta generación la honra de hacer útil la sangre derramada no solo por los hombres de esta era, sino la sangre derramada por las generaciones anteriores y que, sin embargo, nunca vieron convertidos en realidad sus sueños (APLAUSOS).

¡Nuestra generación y nuestro pueblo harán realidad los ideales de todas las generaciones anteriores, los ideales de nuestros mambises, cuyos sacrificios hasta hoy habían sido en balde, porque la patria que teníamos estaba muy lejos de ser la patria que ellos soñaron! (APLAUSOS.)

El tirano ha huido cobardemente, y con la tiranía será arrasado no solo el terror, no solo el crimen, sino que serán erradicados de nuestra patria las causas que los originaron, las inmoralidades y las lacras que hicieron posible la permanencia durante siete años de un régimen tan criminal y oprobioso.

¡Hay que trabajar para hoy y para mañana, para esta generación y para las generaciones venideras! ¡Hay que sentar sobre bases firmes el futuro grandioso de la patria!

Y nunca, en ninguna ocasión anterior, pudo sentirse un pueblo con más legítimo derecho a tener la fe y la esperanza que tiene hoy, porque lo digo con orgullo —y es lo que dicen todos estos periodistas que vienen de fuera, es lo que dicen cuantos hombres de América nos visitan—, ¡el pueblo de Cuba, con su gesto heroico, le ha dado un ejemplo al mundo entero!

(OVACION.)

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