Discurso pronunciado en Guantánamo, el 3 de febrero de 1959

Chapter 3

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Es una injusticia y la Revolución no puede aceptar la existencia de latifundios. Es más: la Asamblea Constituyente de 1940, donde estaban representados todos los partidos y donde estaban representadas todas las clases sociales, aprobó un precepto contra el latifundio, porque todos llegaron a la conclusión de que el latifundio era nocivo para el país, y que mientras hubiese latifundio en Cuba no podría haber desarrollo industrial.

Aquí se habla de desarrollo industrial, pero para que haya desarrollo industrial tiene que ponérsele fin al latifundio, porque sobre un sistema feudal de posesión de la tierra no se pueden establecer nuevas industrias en el país; no hay estándar de vida en el campesino, no hay consumo interno, no hay mercado interno y, por tanto, no puede haber industria. Para que haya industria es necesario que se le ponga fin al latifundio y, al mismo tiempo, se establezcan leyes que protejan las industrias del país frente a la competencia extranjera (APLAUSOS).

Uno de los problemas más terribles, que es el desempleo, no lo podemos resolver si no acabamos con el latifundio. No se puede hablar de resolver el desempleo ni de fuentes de trabajo, para que haya fuentes de trabajo hace falta invertir un capital determinado. Con Obras Públicas no se les va a dar trabajo al medio millón de ciudadanos que están sin empleos. Eso puede aliviar, pero el problema es más hondo. El problema es que mientras haya latifundio no se podrá resolver el problema del desempleo; al contrario, el desempleo aumentará, porque seguirán yendo campesinos a buscar trabajo a las ciudades puesto que no lo tienen en el campo.

Si nosotros hacemos una ley agraria amplia y repartimos aquí tierras entre más de 100 000, 150 000 ó 200 000 familias campesinas, entonces se producirá el regreso del guajiro al campo, a trabajar en el campo, a vivir en el campo, y cesará la corriente de campesinos que van a la ciudad a ganarse la vida, aunque sea limpiando botas, jugando bolita, lo que sea. ¿Por qué? Porque en el campo no puede vivir.

El problema del desempleo no se puede resolver si no se resuelve el latifundio, porque hay que darles ocupación en la tierra a más de 200 000 familias que no tienen hoy tierra. Hay que darles la propiedad de la tierra a más de 100 000 pequeños posesionarios que no tienen la propiedad de la tierra.

Entonces, hay que dictar una reforma arancelaria... (INTERRUPCION EN LA GRABACION)... como se creen que nosotros somos un pueblo esclavo, como se creen que nosotros no tenemos derecho a nuestra felicidad, sencillamente. Son las que pagan las campañas de descrédito contra el pueblo de Cuba, son las que están hablando de intervenciones, son las que están siempre amenazando con medidas económicas.

Sabemos que van a poner el grito en el cielo, pero eso no nos importa. Van a perder los latifundios, porque es la voluntad del pueblo de Cuba, y frente a esa voluntad no puede pasar nada ni nadie (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS).

¿Que toman medidas económicas? Pues no importa que las tomen; en definitiva, nosotros somos un pueblo que estamos dispuestos a todos los sacrificios. Nosotros somos un pueblo que estamos dispuestos a privarnos del cine, del automóvil y de todos los lujos; y si no todo el pueblo, el 98% del pueblo está dispuesto a hacer todos los sacrificios.

Si para aplastar a la Revolución toman medidas económicas contra nosotros, nos rebajan la cuota de azúcar o toman la medida que sea no importa, nosotros idearemos otras medidas para resolver nuestros problemas (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS).

Les advierto a esos intereses que no vayan a cometer el error de tratar de adoptar medidas agresivas en ningún orden contra nuestro pueblo. Si las adoptan en el orden económico, reuniremos al pueblo y le diremos: “Los enemigos de nuestra libertad, los amigos de Batista, los que han dado albergue a Masferrer, los que han dado albergue a Laurent, los que han dado albergue a los criminales de guerra; esos que no quieren nuestra felicidad, esos que quieren que el país retroceda, esos que quieren que aquí Batista vuelva, esos han adoptado medidas económicas para hacer fracasar a la Revolución.” Entonces le diremos: “¡Pueblo, este es el momento de todos los sacrificios!”

Renunciamos entonces a todo lo que sea lujo, renunciamos al cine, renunciamos a todo artículo que sea necesario renunciar. ¡Con malanga, con sal, con manteca, con carne, nos sostenemos! (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS.) La ropa la hacemos en las textileras cubanas y nos vestimos con ropa cubana; los zapatos los sacamos de los cueros de nuestras reses, y andamos con zapatos. Pero si tuviéramos que estar descalzos 15 años, si tuviéramos que estar descalzos 20 años lo estamos 20 años, porque los mambises en la Guerra de Independencia anduvieron descalzos, los mambises en la Guerra de Independencia pelearon durante 10 años descalzos (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS).

Cuando a nuestra Revolución nos la vayan a agredir con medidas de orden económico, cuando traten de sofocar en el hambre a la Revolución Cubana, entonces diremos: “Bueno, no respondemos de las medidas que tomemos aquí.” Llamamos al pueblo a la unión; en ese momento, si ese caso se presenta, llamaremos al pueblo a la unión y llamaremos al pueblo a todos los sacrificios, ¡y yo sé que estos hombres, estas mujeres, jóvenes, viejos, hombres y mujeres, todos, son hijos de un pueblo que está dispuesto a todo! (APLAUSOS.)

Que no nos amenacen con medidas económicas, que no nos amenacen con rebajas de ninguna clase, porque si las cumplen no nos importa, ¡que nosotros —lo repito— con malanga, con sal y con manteca estamos quince años comiendo! (APLAUSOS.)

Nuestra tierra produce los artículos y los productos necesarios para vivir; mientras tanto, resolveremos nuestros problemas de esa manera; mientras tanto, nos industrializaremos, y de todas formas nos independizaremos económicamente.

(SALTO EN LA GRABACION.)

Yo le digo al pueblo: Has llegado a la mayoría de edad. Se acabaron todas las humillaciones, las humillaciones en todos los órdenes.

Considero estúpido que estén persiguiendo en la base naval a los obreros cubanos (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS). Eso es sencillamente una estupidez, eso es sencillamente una provocación, porque no hay razón de ninguna clase de que, por el hecho de que hayamos derrocado a la tiranía, se esté allí persiguiendo a los trabajadores cubanos y se les esté impidiendo... Les advertimos a las autoridades de la base que no cometan el error de estar tomando medidas agresivas, que los traten igual, que les paguen allí los salarios que deben ganar y que no se anden adoptando persecución por razones políticas; porque si van a botar de la base a todos los revolucionarios, tendrán que botar a todo el mundo, porque todo el pueblo en estos momentos es revolucionario (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS).

Y otra medida: cuando los marinos vengan aquí, que vengan con orden; que se acabe el relajo ese de estar tocando en las casas decentes, porque no hay derecho a que estén por las calles (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS). No hay derecho a estar aquí ofendiendo a nadie y, por lo tanto, las visitas aquí tienen que ser con orden y con un respeto absoluto al pueblo; si no es en esas condiciones, no se pueden aceptar las visitas en masa.

Nosotros somos un pueblo hospitalario, aceptamos a cualquier extranjero que nos visite, siempre y cuando respete nuestras leyes, siempre y cuando respete nuestra dignidad. Si ellos no pueden controlar a los marinos para que vengan aquí y visiten al pueblo cortés y decentemente, entonces nosotros tenemos que impedir la entrada en masa; por lo tanto, tiene que ser objeto de discusión la visita. No le negamos a nadie el derecho a venir, lo que le negamos a quien sea es el derecho a ofender a nuestras mujeres, es el derecho a ofender los hogares decentes de nuestras familias (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS).

Así que se impone una serie de medidas revolucionarias, pero la primera de todas tiene que ser la Reforma Agraria, ¡la primera de todas tiene que ser y va a ser la Reforma Agraria! Después de la Reforma Agraria, irán todas las leyes revolucionarias que hagan falta. No las vamos a decretar todas juntas, porque no se pueden decretar todas las medidas juntas, iremos poco a poco; pero al pueblo, a esos millares de campesinos y obreros que me han presentado sus demandas, yo les digo que esperen seguros, que la Revolución llevará a sus hogares mucho más tal vez de lo que están esperando.

En este momento lo que necesitamos es la colaboración de todos. No se impacienten, no tienen que impacientarse. Habría razones para impacientarse si no estuviéramos nosotros aquí, habría razones para impacientarse si no estuviéramos nosotros aquí y no se tuviera confianza en nosotros; pero si se tiene confianza en nosotros les digo que no se impacienten (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS). No se puede cruzar el puente antes de llegar al río. Tengan calma y, sobre todo, tengan confianza; tengan calma y, sobre todo, tengan confianza.

Si no tuvieran ustedes los líderes revolucionarios en el poder, yo les diría que no tuvieran paciencia. Les diría: ¡No tengan paciencia, no tengan calma! Pero están los líderes revolucionarios en el poder. Hay que colaborar con los líderes revolucionarios, porque los líderes revolucionarios van a hacer la Revolución, porque sencillamente para eso desembarcaron en Cuba, para eso tiraron el primer tiro, para eso han derrocado la tiranía.

No nos vamos a conformar con lo que había. La patria nueva tiene que ser esencialmente distinta a la patria vieja, la Cuba nueva tiene que ser esencialmente distinta (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS).

Hago mías aquí las palabras de Antonio Maceo cuando dijo que la Revolución estaba en pie mientras hubiera una justicia por reparar. Mientras haya un abuso en nuestro pueblo, mientras haya un obrero pasando hambre, mientras haya un hombre sin trabajo, mientras haya un enfermo sin asistencia, mientras haya un niño analfabeto, mientras haya una familia viviendo en un bohío inmundo, mientras haya obreros maltratados por los trusts extranjeros, mientras haya explotación en nuestra patria habrá injusticias y, por lo tanto, la Revolución no se detendrá (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS).

La Revolución seguirá su curso. Ya yo dije que si a mí me privaban de la vida, detrás de mí vendría otro; y si al que viene detrás de mí lo privan de la vida, detrás de él vendrá otro.

He venido aquí porque el Comandante del Segundo Frente, Raúl Castro, me pidió que viniera porque a él le había sido imposible venir. Yo le dije que iba a venir por él y por mí, que después vendría él, que él visitaría también el pueblo de Guantánamo (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS).

Tenemos que luchar contra muchas dictaduras, y una por una las iremos venciendo todas.

Sobre las escuelas puedo decirles que reuní a los dirigentes de los colegios de maestros para solicitar voluntarios para una campaña de alfabetización, y he tenido la gratísima sorpresa de comprobar que, en vez de 300 ó 400 ó 500 voluntarios como esperaba, se han presentado miles y miles de voluntarios para enseñar.

No han exigido presupuesto, no han exigido sueldo. Lo que se planteó fue que había cientos de miles de niños que necesitaban maestros y que había miles de maestros que no estaban haciendo nada porque no tenían empleo; que comenzaran a trabajar sin sueldo, que si la Revolución marchaba adelante, que si los planes revolucionarios iban adelante, la economía del país dentro de breves años sería tan próspera que muy pronto esos maestros estarían ganando un sueldo mucho mayor de lo que ganaba cualquier maestro; que lo importante era no estar ocioso, que lo importante era servir con lo que fuese necesario, y que los campesinos les darían la comida y nosotros les daríamos el material y el uniforme del Ejército Rebelde para que lo siguieran honrando.

Quiero decirles que ya está en marcha la primera columna de maestros hacia la Sierra Maestra; que ya hay en la Sierra Maestra una división blindada, pero no de tanques, sino de tractores, y que hoy he tenido la inmensa satisfacción de ver a los aviones de la Fuerza Aérea Rebelde —porque la antigua fuerza aérea del ejército es ahora Fuerza Aérea Rebelde, aquellos aviones que antes bombardeaban al pueblo— lanzar más de mil paquetes en paracaídas con regalos y con ropas para los campesinos (APLAUSOS).

Esos aviones creo que incluso por aquí lanzaron algunos paquetes, porque se les dijo que por aquí también (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”). No quise que se olvidara a ninguno de los pueblos del Segundo Frente, no porque eso resuelva nada; era una cuestión simbólica para que los niños, que todavía temen a los aviones porque no saben que ya son del pueblo, vean que ya los aviones no tiran bombas, sino que tiran regalos y tiran juguetes (APLAUSOS).

Así, mientras la dictadura enviaba columnas de soldados a la Sierra Maestra, nosotros enviamos columnas de maestros; mientras la dictadura enviaba columnas de tanques a la Sierra Maestra, nosotros enviamos columnas de tractores; mientras la dictadura bombardeaba con bombas de 500 libras a los campesinos, nosotros los bombardeamos con juguetes y con regalos.

Eso allí como un símbolo, porque allí empezó la lucha. Pero mandaremos nuestras columnas de maestros a todos los frentes de Cuba; mandaremos nuestras columnas de maestros a todos los rincones de Cuba; mandaremos las columnas blindadas de tractores a todos los lugares de Cuba a abrir caminos y a ayudar a los campesinos; mandaremos las columnas de médicos, que también se han ofrecido espontánea y generosamente. Aquí habló, en nombre del ejecutivo del Colegio Médico, un médico, que es de los que nos han estado ayudando a mandar también las columnas de médicos.

¿Por qué?, les voy a decir por qué. Porque nosotros pensamos hacer más que escuelas ciudades escolares, pensamos hacer hospitales. Pero no le vamos a decir al pueblo que espere a que las escuelas estén hechas, no le vamos a decir al pueblo que espere a que los hospitales estén hechos. No, aunque no haya hospitales los médicos van por delante, para que allí, en cualquier casa de campesino, donde sea, sepan los campesinos que tienen un médico. Aunque las escuelas no estén construidas, los maestros van por delante; aunque no haya escuelas construidas ni presupuesto, los maestros, llenos de entusiasmo, llenos de buena voluntad, llenos de amor patrio, van por delante a enseñar aunque las escuelas no estén construidas, a enseñar como enseñaban los maestros del Ejército Rebelde: en cualquier humilde casita donde se reúnan 20 ó 30 campesinos.

Además, la vivienda. El Ejército Rebelde ha creado el Departamento de Construcción de Viviendas Campesinas y ha gestionado del gobierno la concesión de un crédito de 2 millones mensuales —¡dos millones mensuales!— para construir decenas de miles de viviendas para los campesinos.

No pararemos hasta que hayamos acabado con el último bohío, no descansaremos en nuestra lucha en favor de la vivienda hasta que haya desaparecido el último bohío, y esperamos que en un plazo de tiempo de breves años se haya acabado el último bohío en Cuba.

Todo irá parejo: la lucha contra la miseria, la lucha contra el desempleo, la lucha contra el latifundismo, la lucha por el desarrollo industrial, la lucha contra las enfermedades, la lucha contra el analfabetismo, la lucha por la cultura, la lucha por la democracia, el bienestar y la salud del pueblo (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS).

Así que no tengo más que decirles que crean en nosotros. Crean en nosotros, porque, ¿qué harían ustedes, los que están pidiendo esas demandas, si estuvieran en el poder? ¿Qué harían? Aplicarla. ¿Qué harían? Resolver los problemas ustedes. Pues ustedes somos nosotros, y nosotros, que somos ustedes, estamos en el poder (APLAUSOS).

Y he venido aquí —lo repito— no a oír demandas, ¡vengo a sumarme a la demanda justa del pueblo! (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS.)

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