Discurso pronunciado en el Colegio de Arquitectos, el 16 de febrero de 1959
Part 5
Yo le digo a usted que, con el tiempo, el Instituto de Ahorro y Viviendas hará todas las casas que necesite el país. ¿Qué le parece? Porque esto no es el FHA. El FHA es un plan minúsculo (APLAUSOS). O si no, haga el cálculo estadístico de lo que se invierte en construcciones, y yo le voy a decir que vamos a duplicar lo que se invierte en construcciones. O sea, que es más que todo lo que se construye todos los años en el país.
Realmente, lo que yo digo siempre implica una revolución en cierto sentido. La idea es revolucionaria, por cuanto le va a poner fin a un negocio que no debe existir: el negocio con la vivienda. Los arquitectos, su oficio no es ser dueños de edificios de apartamentos. El que porque trabajó mucho y ahorró es dueño, pues que lo disfrute todo lo que pueda; pero el oficio del arquitecto es construir, no negociar. Es el profesional al que se le paga por los servicios técnicos que presta, no es comerciante. Cuando el arquitecto se ha hecho dueño, pues se ha hecho inversionista: ya no es arquitecto, es inversionista (APLAUSOS).
Yo lo que quiero es que nos ayuden todos los arquitectos. No tengo nada contra los arquitectos que invirtieron, señores; no tengo nada contra nadie. Ahora, yo lo que tengo es una obligación que me han puesto sobre los hombros, y es arreglar muchas cosas aquí, llevar el país hacia un camino de felicidad. Si no lo hago, ya sabe lo que nos toca a todos: pierde aquí todo el mundo: el que invirtió, el que no invirtió, el arquitecto que tiene, el arquitecto que no tiene.
Batista tiene la culpa. Si le van a echar la culpa de esto a alguien, se la echan a Batista, que puso las cosas de tal manera aquí, que arreglamos esto o nos hundimos; y tenemos que arreglarlo y a medias no se arregla. Con FHA y plancitos de ese tipo, porque los plancitos de ese tipo se hicieron contemplando los intereses creados. Nosotros los hemos contemplado también. Nosotros no hemos abolido la propiedad de los edificios ni los hemos prohibido. No, señor. Pero lo que sí vamos a hacer es una competencia. ¿Para qué? Para que se adapten.
Será un proceso evolutivo. Habrá pérdidas naturalmente, señor. Como el que compró un terrenito para que se le pusiera caro, pues también se les echarán por tierra los planes porque el terreno va a empezar a dejar de tener valor, ya no va a ser objeto de lucro y el Estado pagará por él lo que considere conveniente, ajustado a los ingresos del pueblo, para construir ajustado a la economía del pueblo.
El Estado no va a pagar 100 pesos por un solar allá en un lugar determinado, ¿por qué los va a pagar, si ese solar aumentó de valor sencillamente porque invirtió el Estado allí dinero, porque hizo calles? Eso es una especulación. Ese dinero no se reprodujo como consecuencia del trabajo, sino que fue un capital parasitario que se invirtió allí y se puso a esperar, y después aspiró a que se centuplicara el precio, y el que compró a un peso, quiere que le paguen a 100. Eso no es justo (APLAUSOS).
Entonces, el Estado dirá: “Bueno, ¿cuánto vale eso? ¿Cuánto le costó?” Y pagará lo que valga. La especulación en el terreno y la especulación en el alquiler, ¡no! Porque, señores, nosotros somos seres humanos. Nos traen al mundo incluso sin pedirnos permiso (RISAS), y aquí nos presentan ante una serie de necesidades que tenemos que resolver. Una es la de comer —que dicen que es la primera y yo creo que sí—, la segunda es la de vestirse y la tercera es la de dormir bajo techo. ¿Y mucha gente cómo vive en esta Habana? Vaya al barrio de Cayo Hueso y verá 200 edificios de solares. Viven hacinados. Allí en esos lugares no puede haber higiene, no puede haber moral, y ya usted sabe todo lo que se incuba allí.
Bueno, pues los constructores privados han tenido 50 años para resolver el problema y no lo han resuelto. ¡La Revolución lo va a resolver! (APLAUSOS.)
____________.- Bueno, doctor Castro, usted por los aplausos ha visto que los arquitectos estamos en contra de toda especulación y estamos a favor de sus planes. Yo solamente le he pedido que, como su plan es un plan evolutivo, que empieza a desarrollarse ahora y que...
CMDTE. FIDEL CASTRO.- ¿Qué me pide usted concretamente? ¿Que armonice?
____________.- Que se pudieran armonizar las dos cosas.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Pero, ¿cómo?
____________.- ¿Cómo? Dejar que la construcción siga su ritmo...
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Bueno, yo los dejo y al cabo de los dos años no va a haber quien construya aquí.
____________.- Bueno, está bien. Cuando llegue ese momento, encantados de la vida. Estaremos todos en...
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Yo los dejo. Yo no les hago nada, absolutamente nada.
Puede ser que venga una rebajita de alquileres después (RISAS), eso sí, porque también tenemos que acordarnos de los que están viviendo. Yo no lo he querido anunciar. Miren, aquí pasó una cosa muy curiosa: veo que me ponen un programa en primera página del periódico. Ahí está puesto un programa de una serie de leyes. Pues yo no estoy de acuerdo, porque si vamos a empezar a hablar de rebaja de alquileres, se va a paralizar la construcción y vamos a lanzar a la calle a un montón de obreros (APLAUSOS).
Aquí resulta que, en vez de esperar a que yo diga lo que creo que debo decirles como Primer Ministro, como sea, o como lo que me nombren, hablan por mí y me empiezan a perturbar los planes. Yo creo que se debe hablar de esto cuando llegue el momento de hablar y cuando estén organizadas las construcciones, y nosotros entonces podamos suplir ese trabajo.
(DEL PUBLICO DICEN: “¡Cuando lo diga Fidel!”)
Cuando sea lo adecuado. Yo trataré de decirlo cuando convenga, ¿comprenden?
____________.- Esa es la armonía que yo pedía.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Lo que resulta es que en estos momentos, pues perturban. Si se paralizan las construcciones, nos hacen un perjuicio y nos crean problemas. Y eso es por estar hablando más de la cuenta, cuando no se tiene que estar hablando (APLAUSOS).
____________.- Esa es la armonía que estaba yo buscando: que esos asuntos se estudien, se mediten y se vaya piano, piano.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Es que el gobierno tiene que tener una táctica, señores. Y la táctica, entre otras, de no asustar y de no perturbar.
____________.- Esa es la cosa.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Porque el gobierno no puede estar perturbando. Ir haciendo los planes evolutivamente, y tocar los problemas cuando haya que tocarlos; de lo contrario, los intereses se van a atrincherar, van a empezar a crear dificultades. Ahora mismo, si se paralizaran las construcciones nos harían un daño, porque nosotros tardaremos por lo menos dos meses en empezar, y nos crearían problemas.
Así que esa es la cuestión. Armonizar, sí, armonizar dentro de lo posible; por lo pronto, no estamos actuando violando derechos. Estamos actuando dentro de un régimen legal constituido.
¿Tiene o no derecho el Estado a hacer esto que va a hacer, dentro de la Constitución y la Ley? (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”)
El Estado no va a violar los derechos de nadie, pero se va a organizar, porque el Estado tiene la obligación de organizarse. Además, lo que yo veo es que no hay manera de que se mantenga la competencia. Es imposible. En el Estado de antes sí; pero en el de ahora no. Son los arquitectos...
____________.- Sí, sí, ahora sí. Ahora también. Cuando se trata de servir a Cuba hace falta todo, aquello y esto, las dos cosas se pueden juntar.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Bueno, vamos a ver. El tiempo lo dirá.
____________.- Eso es así.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Ojalá.
____________.- ¡Cómo no!
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Ojalá se construyan, junto con los 1 000 millones que nosotros invirtamos, otros 1 000 millones. ¡Formidable!
¿Por qué no los invirtieron antes para haber resuelto el problema del desempleo? Porque aquí todo iba para atrás.
Ahora, yo le digo lo mismo: queremos el máximo de cooperación de todos. Y parto del principio de que no le quiero hacer daño a nadie por gusto, que no le queremos hacer daño a nadie por beneficiarnos nosotros, que somos hombres honrados, que nunca nos verán una cuenta en un banco, que trabajaremos aquí simplemente pensando en el país. Si algún interés resulta perjudicado es con dolor de nosotros, porque no lo hacemos por las leyes con el propósito de perjudicar a nadie (APLAUSOS).
____________.- ¿Me permite hacer una pregunta?
Con permiso. Nosotros queríamos hacer algunas aclaraciones sobre la cooperación de los arquitectos. Primeramente, una digresión. Comparando no con un país como Estados Unidos, que tiene una situación económica muy diferente a la nuestra; comparándolo con un país como Chile, que tiene prácticamente la misma población que Cuba —seis millones y medio.
En Chile, anualmente, se hacen más de 8 000 viviendas por parte del Estado. Es decir, no solo del Estado, sino es uno de los servicios sociales que tienen todas las industrias y todas las compañías. A 8 000 viviendas por año corresponde que existen además 1 200 arquitectos en todo el país; es decir, 400 más que en Cuba. Y del resultado de la actividad estatal, allí lo que ha crecido enormemente es el sentido social del arquitecto.
Yo no sé si habrán crecido tanto las grandes ganancias de algunos arquitectos, pero sé que los 1 200 arquitectos viven bien y están contribuyendo bien a su país (APLAUSOS). Y no solo se dedican a satisfacer la vanidad propia, nuestra, de los arquitectos, sino que con su gran sentido social están interviniendo en las industrias, en las exposiciones y en todas las actividades de la nación. Es un buen ejemplo, yo creo (APLAUSOS).
Sobre otros aspectos que quisiéramos aclarar de la cooperación de nosotros los arquitectos en este plan que presenta el doctor Fidel Castro.
Nosotros los arquitectos, desde hace muchos años, junto con otros profesionales, otras profesiones, junto con mucha gente consciente en Cuba, teníamos una gran inquietud por la planificación y por la organización del país. Resulta que en este país, que se pudrió tanto, y se pudrió —como se decía aquí— el sentido de lo público, se tiene todavía cierta reserva sobre instituciones del Estado que ayer fueron una vergüenza. Me estoy refiriendo concretamente a la Junta de Planificación, que anteriormente fue hecha con el propósito de intimidar y de sobornar a los arquitectos, y que a medias lo logró en algunos sectores, pues el 13 de marzo de 1955, Día del Arquitecto, se quiso dar una medalla y un homenaje al dictador por la aprobación de esa ley que es una vergüenza y que es un engendro, y que simplemente era una careta con que se trataba de acallar las voces nuestras.
Yo sé que en aquella época tal vez sería más digno estar en el Colegio Médico, que tuvo siempre una posición muy clara frente a la dictadura. Y hago la salvedad de que la actual dirigencia es otra, para satisfacción nuestra (APLAUSOS).
Como es verdad que esta Junta de Planificación... (SALTO EN LA GRABACION)... economía del país 1 400 millones de dólares de empréstitos, en que el metro cúbico de hormigón que por la empresa privada se pagaba a 17 pesos el señor Pérez Benitoa lo estaba pagando a 95 pesos. Sobre eso no decíamos, no decíamos las desvergüenzas de todo lo que se estaba haciendo.
No obstante eso, la Junta de Planificación hoy, que está compuesta, revivida y está dentro del Gobierno Revolucionario, puede en este momento histórico satisfacer todas las aspiraciones de los arquitectos y de las demás profesiones que intervienen en este aspecto. Y quiero decir, no como arquitecto sino como cubano, que el problema de la vivienda es muy importante, por ejemplo, y especialmente la vivienda social, por las trabajadoras sociales, los economistas, y en un problema también de las urbanizaciones pues también intervienen ingenieros y demás.
Aprovechando esta circunstancia y que está aquí, además, el presidente de la Junta de Planificación, el ingeniero Ray, quisiera hacer la pregunta a ambos, al doctor Fidel Castro y al ingeniero Ray, de si es adecuado que esa cooperación nuestra se encauce por las instituciones estas del Estado, que ahora sí hay que exigirles que cumplan y que no sean caretas.
Quisiéramos saber sobre eso.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Bueno, el instituto debe tener su Junta de Planificación también para los edificios, pero no puede trabajar independiente por completo de la otra Junta de Planificación, porque es que hay que hacer parques, calles, todo eso. Y precisamente yo tenía interés en que empezaran a trabajar muchos arquitectos, que muchos se interesaran por la idea y que hicieran su proyecto y el proyecto final entonces lo discutieran con la Junta de Planificación.
Esa es mi opinión, sujeta a cualquier otra sugerencia mejor. Lo que queremos es que se hagan los planes y se hagan bien hechos, eso es lo que queremos. Ahora, ¿cómo? Podemos discutirlo.
Yo quería aquí decir algo, porque cuando se estaba discutiendo sobre las construcciones privadas y las que va a hacer el instituto, me refería a que la competencia se le va a hacer a las construcciones privadas para alquileres. Pero hay una verdad: las de alquileres no son las únicas construcciones que se hacen. Habrá cientos de fábricas, cientos de construcciones de otro tipo, de clubes, miles. Pero yo me refiero a la vivienda.
Es indiscutible que el trabajo que van a tener los arquitectos es extraordinario. Van a faltar arquitectos, porque quedan las construcciones que no son de alquiler, pero que hay infinidad de construcciones de otro tipo que paralelamente con el progreso del país se van a desarrollar y ahí tendrán trabajo. A lo mejor tenemos arquitectos industriales, que en vez de invertir en casas pues invierten en una industria, hacen el edificio y lo hacen todo; edificios para oficinas de las industrias, que nosotros no tenemos ningún interés en construirlos. Nosotros lo que queremos es resolver el de la vivienda fundamentalmente.
Puede ser que hagamos en algunos lugares también un club, porque esté relacionado con el vecindario; es lo más que nosotros lleguemos a inmiscuirnos en construcciones. Pero quedan infinidad de edificios dedicados a otros usos que ahí es donde precisamente invertirán su esfuerzo todos aquellos arquitectos que ya estén establecidos con negocios propios.
El porvenir del instituto es principalmente para aquellos arquitectos jóvenes, los arquitectos que están sin empleo, los arquitectos que realmente no hayan alcanzado un estándar económico adecuado a su profesión; pero a los demás no les vamos a hacer ningún daño. A lo que sí le haremos daño será al negocio de construir para alquilar. Debe quedar esto bien aclarado.
Nosotros no aspiramos a hacer todas las demás construcciones ni remotamente, que las hagan como les parezca.
____________.- Quisiera hacerle una pregunta. Hubiera preferido hacerla desde mi puesto, pero veo que no es posible de otra forma.
Doctor, comprendo y todos creo que comprendemos que en los planes del instituto se abarca no solo la vivienda de tipo económico, sino que va aún más allá, al caso del individuo que quiera hacerse una residencia de determinadas condiciones, que también se resolvería allí.
Yo lo que veo es lo siguiente: quizás todos queramos contribuir en lo que podamos a esta obra. La capacidad será limitada en cierto sentido, porque todos los arquitectos no cabremos allí.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Sí caben. La mitad.
____________.- Bueno, yo creo que sí. Bueno: hablando de esa otra mitad.
En el caso específico, por ejemplo —y le pongo un ejemplo para ser más explícita porque mis medios son muy cortos para hablar—, de un arquitecto que tenga —y yo creo que todos los tenemos, y aún más los arquitectos jóvenes que empezamos ahora: generalmente nuestros clientes son de ese tipo de clientes que no tienen casi con qué hacer una casa... En el caso específico de un cliente de esa índole, si nosotros no pertenecemos al instituto, como un ejemplo, o sea que no cabemos en el instituto, ¿independientemente nosotros podemos llevar ese caso y trabajarle a ese individuo en cuanto a solución de su casa? ¿O tiene que ser a través de él? En el caso específico de que haya comprado bonos...
CMDTE. FIDEL CASTRO.- ¿Quiere decir solicitar fondos para construir esa casa, del instituto? ¿Quiere decir usted eso?
____________.- No, no. Que el instituto suministra esos fondos. El problema es la actuación del arquitecto que no pertenece a ese instituto; porque, claro, todos quisiéramos pertenecer a él, pero en el caso de los que estemos fuera de él. No me sé explicar.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Bueno, yo digo: ¿En qué puede interferir el instituto su caso? Porque quien está construyendo ya se supone que tiene un presupuesto y un capital (APLAUSOS).
____________.- No. No es privadamente. Es el mismo caso que planteó el arquitecto Gutiérrez. No es en cuanto a solución económica se refiere, sino en cuanto a solución de proyectos. Si tiene que ser a través del instituto o si podemos llevar ese caso.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Pueden hacer una casa donde quieran y como la quieran hacer.
____________.- Sí, pero a través del instituto, pero con un arquitecto determinado, aunque no pertenezca al instituto.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Ah, ¿un arquitecto? Bueno, el Departamento de Construcciones puede contratar un arquitecto para una casa determinada, por supuesto (APLAUSOS).
____________.- No, óigame, no...
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Eso me pasa por no ser arquitecto. A ver, usted quiere explicar, señorita.
____________.- Oigame, no es un caso particular, yo creo que es el caso de todos.
Aun en el caso que como arquitecto...
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Póngame un caso concreto, señorita.
____________.- Bueno, por ejemplo, una persona a quien yo conozco y sus medios son pocos hasta el punto que puedo hacerle una obra sin cobrarle nada. O sea, ese caso. Entonces esa persona quiere que yo, por determinados motivos, le haga su casa. Entonces, si puedo hacerla a través del instituto, aunque no pertenezca a él... Hacerla, sí; planearla.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Bueno, lo que yo he entendido: el caso de una persona que quiere hacer una casa con un arquitecto que está dispuesto a ayudarla y hacérsela, pero el que quiere hacer la casa tiene pocos recursos. Entonces ella pregunta, a lo que yo entiendo, que si él puede solicitar los fondos del instituto y ella hacerle la casa (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”)
En cierto sentido esa pregunta se había planteado. Se había planteado si era un instituto para prestar fondos.
____________.- No, no.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Bueno. Yo dije cuál era mi criterio, pero en el ajuste con la realidad el instituto tiene las facultades suficientes para resolver estos problemas, porque lo que tiene es que invertir al 5%, eso es lo que le importa. Lo que velando, porque este caso no es la generalidad...
____________.- Sí, sí es la generalidad, sí lo es.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Señores, ¿pero no tiene una gran ventaja precisamente el ir a solicitar su casa allí al instituto?
____________.- Seguro.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Bueno, ¿qué es lo que quieren? ¿Qué es lo que quieren? (EXCLAMACIONES.) Un momento, vamos a ponernos de acuerdo, ¿qué es lo que quieren? ¿Que les presten dinero? Si el instituto tiene fondos suficientes, no veo por qué no haya de prestar el dinero al 5% si lo quieren así para hacer la casa.
____________.- Seguro, sí.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Pues no veo inconveniente.
____________.- Ni yo tampoco.
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Así que eso es una facultad.
Pero naturalmente que cuando uno hace un proyecto, está pensando en lo esencial, está pensando en construir.
Fíjense, el que quiere hacerse una casita individual tiene que irse para los repartos bastante lejos, porque no me digan que tiene escasos fondos el que quiere hacer un edificio de 20 pisos, a ese no se le puede llamar un modesto constructor. A ese no le prestamos, saben, se lo participo desde ahora. Ahora, el de modestos ingresos que quiere hacer una casita, tiene su arquitecto amigo y quiere fondos del instituto al 5% y el instituto dispone de fondos, no va contra sus propósitos prestárselos, se los puede prestar. Pero el instituto está pensando, por ejemplo, en el caso de la millonada de personas que vive en estos edificios de apartamentos, que quiere vivir cerca del centro de la ciudad; está pensando en hacer edificios de apartamentos también, porque para hacerle una casa individual a cada ciudadano se necesita un espacio enorme de terreno, tendrían que alejarse y que vivieran en una casa a una hora de distancia del centro de la ciudad.
El instituto piensa en los problemas también del que vive en un apartamento. Hará casas, hará edificios de apartamentos; o sea, el facilitarle fondos en ese caso no está contra el espíritu del instituto, lo puede hacer perfectamente, porque lo que el instituto quiere es invertir los fondos que provengan de la venta de los bonos y, al mismo tiempo, facilitar la construcción.
El ideal es que todo el mundo tenga su casa, pues le facilitará el dinero al 5% y le dará 10 años, y podrá pagarlo en bonos si tiene, podrá pagarla en bonos si tiene. Ese mismo que va a hacer su casa con fondos que solicitó y la va a hacer con el arquitecto que quiera y en la forma que quiera, pues podrá tener bonos también; eso es perfectamente posible.
Si lo que le interesa es eso, la respuesta es que sí, que es posible.
____________.- Muchas gracias.
____________.- ¿Me permite una pregunta, Comandante? De su exposición sobre los planes y fines del Instituto de Ahorro y Viviendas, me parece que hemos entendido todos que hay dos aspectos. Uno es el que usted estaba explicando ahora en relación con la construcción privada —digamos— por personas que escogen su arquitecto; y otro, grandes planes que a su vez inicia el Instituto de Ahorro y Viviendas. Pero usted se refirió también a otro aspecto cuando decía sobre todo en el interior de la creación de nuevas ciudades.
Mi pregunta va dirigida a esto, doctor Castro. En el pasado ha habido una gran desarticulación, en toda la era republicana, entre las distintas iniciativas e inversiones que el Estado hacía a través de sus distintos organismos, llámense como se llamaban BANFAIC, BANDES, o Financiera Nacional, FHA, que aquí usted ha mencionado.
Mi pregunta es esta, ¿en la creación de esas nuevas ciudades y también en las direcciones hacia donde se quiere canalizar la construcción del sector de la vivienda, no han de ser coordinadas esas inversiones con todas las otras inversiones propiciadas por el Estado, tanto las oficiales como las privadas?
La pregunta tiene como base esto: se reconoce, creo que ya mundialmente, que el problema de la vivienda no solamente es construir, dar paredes y techos, sino que implica una serie de interrelaciones con servicios comunales que usted aquí ha mencionado también, como clubes, etcétera; pero más aún, una relación muy íntima con las fuentes de trabajo. Si entonces los planes de vivienda hacia donde se dirige este Instituto de Ahorro y Viviendas no están perfectamente coordinados con las iniciativas y las acciones que tomen los otros organismos estatales al invertir en nuevas zonas, al desarrollar nuevos puertos, al abrir nuevas zonas, entonces se corría el peligro de que se canalizaran esas inversiones hacia sectores donde tal vez no hayan sido los mejores. Y a eso es a lo que se concreta mi pregunta.
ING. RAY.- Precisamente es ese el trabajo que está a cargo de la Junta Nacional de Planificación, es la preocupación fundamental —lo que ha expresado el primer ministro Fidel Castro— de que hay que organizar mejor y justamente la nueva ciudad y las nuevas construcciones físicas de nuestro territorio.
Quiere decir que precisamente la interrelación entre el trabajo y esas necesidades básicas del humano son las que se van ahora a atender sin un régimen de privilegio como era el que existía anteriormente.