Discurso pronunciado en el Club Rotario de La Habana, el 15 de enero de 1959

Part 4

Chapter 42,184 wordsPublic domain (Wikisource)

Aquí, sí, aquí tendrán una patria, todos los perseguidos políticos de las dictaduras tendrán aquí una patria y no nos contentaremos con darles visas: si tienen hambre, les damos comida; si necesitan ayuda, se la damos. ¿Por qué no? ¿No nos hubiera gustado a nosotros que a los hermanos que estaban exiliados les hubieran resuelto su problema económico? Los podemos ayudar; del dinero que antes se robaban, bien puede destinarse una pequeña parte a ayudar a los exiliados de estos países (APLAUSOS), lo que, desde luego, sí es preciso advertir algunas cosas. Hay en Santo Domingo algunos aviones que son cubanos, los ladrones se los llevaron y están allí, no los han devuelto. Además, en Santo Domingo están conspirando —cosa de locos, porque ponerse a conspirar contra el pueblo es una cosa absurda—, pero de todas maneras parece que ellos se creyeron que en Cuba iba a venir el desbarajuste, el caos, ellos creían que esto iba a ser un desastre y que a los pocos días iban a estar aquí desesperados llamando a cualquiera. Se han encontrado con que empezaron a conspirar antes de que se acabara de consolidar el gobierno y, desde luego, tienen que ver lo que ha sido esto: una cosa tan extraordinaria, tan maravillosa, un modelo de paz, de orden, de seguridad, de confianza que es lo que es la nación en estos momentos; que todo el mundo, todas las actividades económicas y culturales de Cuba se están iniciando normalmente y con una confianza que promete grandes ventajas al país. Pero ellos creyeron que no. Hombres soberbios, hombres providenciales, pensaban que la gente nueva, que no había sido ministro ni presidente ni nada, pues iba a ser un desastre; que los únicos que sabían de estas cosas eran ellos, y que un pueblo no se puede gobernar si no es a palos, a tiros o a fuerza de cárcel. Y vinimos nosotros y nada de eso, abolido todo eso; y el pueblo, con su buena voluntad, con sus sentimientos nobles, con su deseo de colaborar, con su fe en el porvenir, es el que ha establecido aquí el orden, la paz y la tranquilidad para todo el mundo. Ellos se han encontrado eso, pero ya estaban conspirando y no se resignarán.

Todo tipo de actividades y de provocaciones hay que esperarlas, por eso es lamentable que se hayan escapado. Pero no importa, yo digo que siempre se necesita un enemigo, para estar en guardia, para mantener a los hombres en estado de alerta, de entusiasmo. Si nos quedamos sin enemigos estamos fracasados, porque empieza todo el mundo a olvidarse, a descuidarse, a relajarse la disciplina, el ideal. No. Necesitamos que siempre haya un peligro delante para sentir el estímulo del peligro. Así que en vez de hacernos un mal conspirando, nos están haciendo un bien.

¿Y Trujillo qué, se va a poner ahora a conspirar contra nosotros? ¿Se va a poner a provocar al pueblo de Cuba? No le veo las ganancias de ninguna manera, porque el pueblo de Cuba es fuerte ahora no por sus armas, desde luego, sino por su moral, por su prestigio. Es fuerte Cuba ahora por el ejemplo que les ha dado a otros pueblos. Ese ejemplo de nuestra victoria tiene que estar alentando ahora a millones de corazones, porque no se sabe lo que vale un ejemplo. Vale más que nada.

Difícil era que alguien creyera en la posibilidad del triunfo de la Revolución. Casi nadie creía; simpatizaban con los que estaban allí sacrificándose, pero no había fe. Había deseos de que triunfaran, pero no había fe, que son dos cosas muy distintas. Analice cada cual, vuelvan atrás, retrospectivamente, y analicen los días aquellos del 2 de diciembre, cuando nos “eliminaron”, cuando vinieron las tropas para La Habana, “ya todo se acabó”. ¿Quién creía que iba a triunfar la Revolución? Lloraban algunos, se lamentaban otros, les daba pena a otros, pero no creían, ¿verdad?

El 9 de abril se vuelve otra vez a perder la fe, y lanzan una ofensiva tremenda contra nosotros, y nosotros nos atrincheramos allá en la Sierra Maestra, en espera de la ofensiva. Y allí una vez más, conscientemente de que había que derrotar al enemigo y librar una batalla, se volvió a librar. O sea, que muchas veces, incluso, la fe se perdió. Y, al final, hasta una huelga hubo, que ayudó; porque no fue solo el esfuerzo de los combatientes y de las columnas, sino fue también el esfuerzo del pueblo. Precisamente, la huelga es lo que hace que la victoria sea completa, de lo contrario, pudo no haber sido completa la victoria. Pero el pueblo la convierte con su huelga, en una victoria completa: la victoria de la Revolución: paralizado todo, asustado todo el mundo, desarmado todo el mundo, ante el pueblo rebelde (APLAUSOS).

El pueblo de Cuba es fuerte por su ejemplo. Porque yo decía que antes porque no había fe; ahora, si hubiera habido fe desde el principio, si hubiera habido la seguridad de que se obtendría la victoria, ¿no la hubiéramos logrado mucho antes? Si los soldados hubieran sabido que iban a perder de todas maneras, ¿no se hubiera sumado a la Revolución la mayor parte?

Bueno, ¿pues qué va a pasar en Santo Domingo? Es que ya saben los dominicanos que o se va Trujillo de allí o los dominicanos lo derrotan. Es una cosa elemental. ¿Y si tienen esos problemas, no nos van a devolver nuestros aviones? Nosotros, por las buenas, se los pedimos. Allí hay aviones que se robaron de aquí, que pertenecen a la nación cubana, y hay que devolverlos. Si no los devuelven, ¿quiere decir eso que nosotros los vamos a agredir? No, de ninguna manera. Vamos a protestar aquí, por la prensa, en la Organización de Estados Americanos, en la ONU, en todas partes del mundo. Y vamos a protestar constantemente.

Así que ese es el problema de nuestras relaciones con los demás pueblos. Nuestra simpatía absoluta para todos los demócratas de América, nuestra simpatía sincera y nuestra adhesión con todos los perseguidos políticos; nuestra solidaridad con todos los pueblos que se han liberado de la dictadura y nuestro deseo ferviente de que los que aún quedan bajo las botas de un tirano se liberen. Esa será nuestra política. Nunca agrediremos a nadie, absolutamente; pero, naturalmente, tampoco soportaremos agresiones de nadie. Esa será nuestra política.

Aquí podrán vivir, al amparo del Gobierno Revolucionario, en paz, todos los perseguidos políticos. Yo sé que el pueblo quiere más, porque voy a los actos y voy dondequiera y de veras que lo que el pueblo quiere es más que todo eso. Y frente a eso, nosotros lo que decimos es que estas son cuestiones muy delicadas de política internacional, en que no se pueden hacer pronunciamientos que no se ajusten a las reservas y al cuidado que debe tener todo pronunciamiento que se haga desde el gobierno. Calculen que si no nos viéramos ahora con estas responsabilidades, iríamos a escribir en “Prensa Libre”, en “Bohemia”, en cualquier periódico de Cuba, y lo que diríamos; diríamos todo lo que el pueblo quiere decir. Pero desde nuestra posición tenemos que ser cautelosos en nuestras declaraciones. ¿Nos entendemos? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”)

Una vez más les doy las gracias y espero del Club Rotario y de todas las instituciones... (Le entregan un telegrama).

“Mi felicitación más sincera por formidables declaraciones a favor derechos humanos y contra intromisión país que no supo protestar cuando dictadura exterminaba juventud cubana. De usted atentamente, María Bousa, madre cubana” (APLAUSOS).

Necesitamos de ustedes, necesitamos de los Rotarios y de todas las instituciones prestigiosas del país en estos momentos.

¿Usted desea decir algo?

PERIODISTA.- Doctor Castro: una pregunta para la prensa. Usted debería haber llegado aquí a la 1:00 de la tarde, y llegó a las cuatro y media. Un retraso de tres horas y media significa que usted estaba resolviendo problemas trascendentales para la nación. Si no es de carácter privado y se puede decir públicamente, ¿podríamos saber la causa de ese retraso?

CMDTE. FIDEL CASTRO.- Bueno, se la puedo decir, porque a mí me pueden seguir los periodistas dondequiera que yo vaya (RISAS). Fui precisamente al campamento militar donde, con motivo de todas las actividades de estos días, no había podido ir en más de 48 horas y donde había toda una serie de cuestiones fundamentales pendientes. Estamos en un proceso de reorganización que requiere una atención constante. Yo debía haberme pasado allí 72 horas seguidas, sin embargo, no he podido estar porque he tenido que visitar una serie de centros, la universidad, organizaciones revolucionarias, el Consejo Universitario, y he tenido que hacer una serie de actividades, atender la prensa, atender a las personas que me visitan, atender infinidad de cosas y no había podido ir antes. Fui al mediodía, pensaba estar una hora y me fue imposible, porque había que resolver una serie de cuestiones que si no se resolvían no iba a acabar de marchar el proceso de reorganización. Yo creo eso indispensable, no puedo dejar abandonada esa obligación. Entonces, me dijeron a las 2:00; mi retraso no es tan grande (RISAS), yo llegué como a las 3:45, una hora y tanto más tarde, y, además, en consulta y preocupado y diciendo que venía para acá cuando me preguntaban (APLAUSOS).

PERIODISTA.- Le damos por muy bien empleado ese tiempo.

CMDTE. FIDEL CASTRO.- Además, yo creo que he hablado bastante, más de la cuenta.

PERIODISTA.- ¿Podría el gobierno pedir oficialmente a toda la ciudadanía que se dispusiera a informar al Ministerio de Recuperación sobre las propiedades de los malversadores?

CMDTE. FIDEL CASTRO.- ¿Que informara?

PERIODISTA.- Informar de cualquier propiedad de malversador que conociera al Ministerio de Recuperación.

CMDTE. FIDEL CASTRO.- ¿Pedírselo al pueblo?

PERIODISTA.- Pedírselo al público.

CMDTE. FIDEL CASTRO.- ¿Pero el público no tiene entendido que eso es su obligación? ¿No están colaborando con el Gobierno Revolucionario? (APLAUSOS.) Pues mire, yo tengo entendido que todo el mundo, cuando tiene conocimiento de alguna propiedad malversada, lo ha informado, porque no me explico de otra manera cómo han encontrado tantas (RISAS).

PERIODISTA.- Es bueno que se les pida la colaboración.

CMDTE. FIDEL CASTRO.- Sí, desde luego, tiene usted mucha razón, y hay que pedirle al pueblo toda la colaboración, que todo el que tenga algún informe sobre bienes malversados, llene un informe al Ministerio de Recuperación de Bienes. No vayan a informar erróneamente, porque eso puede crear dificultades. Yo sé que muchos verán propiedades por dondequiera, porque cuando se cree la psicosis esa, todo el mundo va a ver un edificio robado (RISAS), un terreno robado. Para eso están las investigaciones, que aparezcan nada más que las que de verdad se han robado; no importa que estén en sociedades anónimas, las cuentas bancarias, todo eso, dondequiera que hay una sospecha, se ha congelado; medidas desde luego que no vayan a paralizar la economía del país ni vayan a perjudicar la economía del país.

PERIODISTA.- Yo no quiero robarme el show aquí.

CMDTE. FIDEL CASTRO.- ¿Ustedes no son periodistas? Los periodistas pueden preguntar, y con eso hacemos ya la conferencia de prensa aquí (RISAS).

PERIODISTA (Brasil).- Yo también soy periodista y pido un saludo a Brasil aquí, que está presente en la tarde de hoy.

CMDTE. FIDEL CASTRO.- Más que un saludo, un abrazo de solidaridad al pueblo de Brasil, que tiene toda nuestra simpatía y del que esperamos también que nos respalde en esta hora dura para nuestra patria (EXCLAMACIONES DE: “¡Bravo!” Y APLAUSOS), a través de Radio “O’Globo”, de Río de Janeiro, y le damos las gracias.

PERIODISTA.- Gracias a usted, Fidel Castro, y el saludo de Brasil aquí está presente (APLAUSOS).

PERIODISTA.- Doctor, usted habló del peligro exterior. Tenemos noticias de que se están moviendo en este momento en Santo Domingo millones de pesos para vertir posteriormente a Estados Unidos, para hacer una campaña insidiosa en lo que respecta a la Revolución Cubana. A ese efecto cabe nuestra pregunta: ¿No cree el doctor Castro que sería muy prudente que todos los organismos, y específicamente el Ministerio de Estado, dieran todas las facilidades posibles a todos los periodistas de Estados Unidos para que ellos vengan a nuestro país y entonces pudieran informar a la opinión pública? Porque de todos es conocido que en Estados Unidos hay muchos periódicos que estaban comprados por el dictador Batista y que estaban desorientando a la opinión pública. En esta forma se presentaría la oportunidad, a través de todos esos juicios que se van a celebrar, que se están haciendo dándose un ejemplo a todos los países de centro y suramericanos.

CMDTE. FIDEL CASTRO.- Calculen ustedes las libertades que les hemos dado a los periodistas norteamericanos, por ese hecho. Siempre que a la Sierra Maestra se presentó un periodista de Estados Unidos o de cualquier otro país, tenía entrada libre, de tal manera que en los archivos del SIM nos hemos encontrado con los nombres de algunos a los que permitimos entrar allí y que eran espías. ¡Aquí pueden venir hasta los espías, si quieren, que tendremos entrada libre! (APLAUSOS.)

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