Discurso Pronunciado En El Aniversario Del Ataque Al Palacio Pr
Chapter 3
Les voy a decir una cosa: ustedes y nosotros, ¿por qué les vamos a tener miedo a las elecciones? (EXCLAMACIONES DE: “¡No les tenemos miedo!”) Señores: en el futuro los senadores lo más que van a ganar no son 4 000 pesos, sino 600 pesos, si acaso (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS); y van a tener que trabajar, porque si no van allí no cobran. Y los representantes van a ganar 400 pesos, o a lo más 500, y van a tener que trabajar. Pero miren: no se imaginen que ese pobre Congreso, quien está pagando la culpa ahora de tanto sinvergüenza como se sentó allí... Pero imagínense otros hombres. Ahora la Revolución necesita todas las facilidades para hacer las leyes, ahora la Revolución necesita los poderes con que cuenta; pero cuando la Revolución esté hecha, cuando esté encarrilada sobre bases firmes, entonces tenemos que normalizar la vida del país, porque después que hagamos una ley nueva, después que hagamos un Derecho nuevo, después que haya un tipo de funcionario nuevo, no tenemos por qué temerles a los procesos democráticos (DEL PUBLICO LE DICEN: “¡Por ahí se cuela la reacción!”). ¿La reacción dónde, con qué? ¿Qué reacción? (DEL PUBLICO LE DICEN: “Los intereses creados.”) Pero, señores, la reacción ya para esa fecha estará muy debilitada.
Yo quiero que me digan, si es posible que puedan echar hacia atrás la Revolución Cubana (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”). Con la conciencia que está ganando el pueblo de Cuba, con la generación que vamos a preparar, con la clase de moral, de instrucción y de espíritu que les vamos a dar a los hombres encargados de mantener aquí las leyes, la vigencia de las leyes revolucionarias, ¿quién echa para atrás la Revolución? (EXCLAMACIONES.) Nadie. No tenemos que temerle, porque después van a decir —aunque no importa lo que vayan a decir—, pero van a creer que nosotros les tenemos miedo a unas elecciones, van a creerlo. Lo importante es que vamos a decidir esta cuestión, vamos a decidir esta cuestión sobre la marcha, de acuerdo con el curso de los acontecimientos, de acuerdo con el avance de la Revolución; porque llevamos un buen promedio de conquista revolucionaria y a ese ritmo dentro de un año habremos logrado transformar grandemente nuestra Patria. Por lo pronto ayer, a los 70 días de la caída de la tiranía, en Santiago de Cuba y en La Habana del Este se estaban ya poniendo las primeras piedras de una institución revolucionaria (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS). La Revolución avanza rápidamente. A fines de este mes ya habrá 30 000 cubanos más trabajando por el esfuerzo del Gobierno Revolucionario (EXCLAMACIONES DE: “¡Bravo!”). Así que la Revolución avanza tan rápidamente que llegará un momento en que a nosotros haya que darnos un descanso; nosotros desde luego que estaremos luchando el tiempo que sea necesario, desde una posición o desde otra, porque alguien dijo que el descanso de los revolucionarios es la tumba, y yo creo en esta verdad, yo creo que estaremos luchando siempre. Pero les quiero decir que algún día se normalizará la vida institucional del país, y cuando la vida se normalice, los hombres que al frente de los destinos de Cuba serán hombres distintos de los que han estado en tiempos pasados; son estos jóvenes, los jóvenes que han hecho la Revolución, los que más jóvenes que ellos han aprendido en esta escuela de la Revolución, porque aquí han visto ustedes las grandes reservas que tiene la Revolución. No importa que todos los valores revolucionarios no hayan estado en el poder desde el primer momento, ¡mejor!, el poder desgasta. Lo que necesitamos es tener, como tenemos, una gran reserva de valores jóvenes (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS). Y aquí, en el Directorio Revolucionario, en la Federación Estudiantil Universitaria, en nuestra juventud, tenemos una gran reserva de valores que irán a colaborar en la tarea creadora de la Revolución en la misma medida en que la Revolución se desarrolle, y en la misma medida en que los hombres que hoy ocupan los primeros puestos se desgasten. Por eso yo digo que el que se pone a empujar para que lo coloquen en una posición, ese es un hombre mediocre, ese nunca será un buen revolucionario (APLAUSOS). El hombre que vale por sí mismo, el hombre que tiene méritos, sabe esperar, porque esta tarea es larga, esta jornada es larga, y hay trabajo no para una generación, sino hasta para dos generaciones. Porque nosotros no nos vamos a conformar con cualquier cosa, nosotros trataremos de mejorar más, y más y todo lo posible, y siempre trataremos de que nuestra patria sea más grande y sea mejor (APLAUSOS).
Nosotros hemos dicho que convertiremos a Cuba en el país más próspero del mundo. Hemos dicho que el pueblo de Cuba alcanzará el estándar de vida más alto que ningún país del mundo. ¿Por qué? Porque mientras las grandes potencias tienen que invertir un porcentaje enorme de su energía en fabricar armas nucleares, en fabricar barcos de guerra, en fabricar cohetes, en fabricar aviones, nosotros vamos a invertirla toda en producir riqueza, en hacer escuelas (APLAUSOS), en establecer industrias, en poner a producir nuestros campos, en desarrollar las inmensas riquezas de nuestra maravillosa tierra, que además de rica es también la más hermosa (APLAUSOS). Y con nuestro ejemplo ayudaremos a otros pueblos, porque ya Cuba hoy es la fuente revolucionaria hacia donde empiezan a mirar nuestros hermanos de América. Cuba es el ejemplo. Ya Cuba no es como la veían bajo la tiranía, ya a Cuba no la miran con lástima, la miran con admiración, la miran con admiración y simpatía. Y del país que era antes, del país oprimido, del país visto con pena y con lástima, es el país que se mira y se llena de elogios, se mira con admiración, se mira como ejemplo a imitar por los demás pueblos de América y del mundo. Lo que hacemos aquí no lo hacemos solo por nosotros. Nuestro triunfo lo desean y lo necesitan otros pueblos, porque si fracasamos la fe de los pueblos recibirá un duro golpe. Si triunfamos, si continuamos avanzando, si nuestras instituciones son un modelo, si otros pueblos del mundo siguen mirándonos a nosotros, siguen viendo nuestro triunfo, Cuba estará sirviéndose no solo a sí misma, sino estará sirviendo a otros pueblos del mundo, estará sirviendo a la humanidad. No será ya el sentimiento egoísta de servirse a sí misma, sino de servir a los demás y sirviéndonos hoy a nosotros mismos, estamos sirviendo a nuestros hermanos del continente (APLAUSOS).
En los pueblos oprimidos se despierta el sentido de la dignidad. No es una obra de frailes, no es una obra internacional, es una obra universal la que está llevando a cabo la Revolución Cubana. ¿Quiénes son los únicos que no se sienten orgullosos de eso? Los reaccionarios, los que querían que Cuba siguiese siendo la lástima del mundo y no la admiración del mundo. Y se llaman patriotas. Se llaman patriotas y quieren una patria chica, una patria pobre, una patria que sea una vergüenza y no aplauden a una Revolución que está haciendo una patria grande, que está haciendo una patria admirable (APLAUSOS). No les importa el honor de nuestro pueblo, no les importa el prestigio de nuestro pueblo, no les importa la felicidad de nuestro pueblo, no les importa que nuestro pueblo sea ejemplo, no les importa nada; lo que les importa es acumular fortuna sobre el hambre, la miseria y la infelicidad de sus compatriotas (APLAUSOS). Y como seres humanos que somos, y como pueblo que somos, tenemos derecho a la felicidad y ese derecho, solo los pillos, los egoístas, los traidores, serían capaces de negárnoslo (APLAUSOS).
Tenemos derecho, tenemos derecho a nuestra felicidad... Señores: no me distraigan al pueblo, porque esa es una tarea contrarrevolucionaria (RISAS Y APLAUSOS).
Como seres humanos que somos, y como pueblo que somos, tenemos derecho a nuestra felicidad y si aquí han sido felices unos cuantos, ¿por qué el pueblo no va a tener derecho a desear ser feliz también? (APLAUSOS.) Si aquí han tenido de todo unos cuantos, han tenido de sobra, han tenido más de la cuenta, ¿por qué el pueblo no va a tener derecho a desear lo más necesario? ¿Y quién puede decir que el niño del campo, que anda descalzo, comido de parásitos, que no tiene hospitales, que no tiene escuelas, que no tiene educación, sea un niño feliz? ¿Y quién puede decirnos que el niño pobre que vive en uno de esos solares, hacinados en un cuarto con toda la numerosa familia, que tiene que andar descalzo limpiando zapatos, mendigando por las calles, sea un niño feliz? ¿Quién dice que el mendigo es feliz? ¿Quién dice que el que no tiene escuela es feliz? ¿Quién dice que el enfermo que no tiene hospitales es feliz? ¿Quién dice que el que no tiene trabajo es feliz? ¿Quién dice que el pobre, que no gana ni para comer, es feliz?
¿Y por qué los que hoy protestan contra las leyes revolucionarias no protestaron de que hubiera mendigos, no protestaron de que hubieran... (DEL PUBLICO LE DICEN: “¡Son cobardes!)... No, son cobardes no; no protestaron porque para mantener sus intereses necesitaban de que hubiesen muchos mendigos, necesitaban de que hubiesen muchos pobres, necesitaban que hubiesen muchos campesinos sin tierra, muchos niños descalzos (APLAUSOS).
Y son capaces de venir a decir aquí que somos unos demagogos porque estamos hablando de estas cosas, porque estamos diciendo la verdad, porque estamos llamando al “pan pan, y al vino vino”, y les estamos poniendo el dedo en la llaga.
No es demagogia, en cambio, para ellos el silencio que han guardado frente a tanta injusticia, frente a tanto dolor y frente a tanta miseria humana. No pueden ser buenos patriotas los que visitaron Palacio después del 13 de Marzo; y son los mismos que no han protestado nunca de la injusticia, y son los mismos que protestan de leyes revolucionarias, y son los mismos que escriben sus falsas teorías, y son los mismos que han quitado de sus automóviles el letrero que decía: “Gracias, Fidel”, porque resulta que nosotros no estamos dispuestos a permitir que las cosas sigan como estaban en Cuba; porque para que siguieran como estaban no valía la pena que hubiese muerto un solo cubano, no valía la pena que hubiese caído un José Antonio Echeverría, un Menelao Mora, un Pelayo Cuervo, un Frank País, un Pepito Tey, un Rubén Batista (APLAUSOS); no valía la pena que cayera esa lista interminable de hombres que lucharon por la libertad. Pero la libertad no es el derecho a poder hablar y a morirse de hambre, porque en definitiva el que pasa hambre no puede ni hablar, el que pasa hambre no puede ni escribir; al analfabeto no se le puede hablar de libertad de prensa, porque no sabe escribir; al que está enfermo no se le puede hablar de ninguna libertad, sino de la libertad de morirse.
Aquí la libertad para nosotros no es una simple ficción. Para que haya libertad tiene que disponer el hombre de una serie de elementos sin los cuales no hay libertad posible. El hombre bajo el hambre no es libre jamás: o se vende, o claudica, o no escribe, o no habla. Libertad no es la palabra solamente; con la palabra libertad y con la libertad que puedan dar todas las leyes no se come, no se come con libertad. ¡Libertad con hambre no es libertad! ¡Queremos una libertad con pan! (APLAUSOS); queremos una libertad sir hambre, queremos una libertad sin miseria, queremos una libertad sin privilegios. Queremos la igualdad, sí, queremos la libertad y queremos la hermandad entre los hombres. Y los que se opongan a eso que no vengan a engañar a nadie. ¡Que hablen si quieren, porque aquí todo el mundo tiene derecho a hablar, si quiere! ¡Que escriban si quieren, porque aquí todo el mundo tiene derecho a escribir, si quiere! Pero que no vengan a engañar a nadie, porque van a perder el tiempo; que no vengan a darle consejos a la Revolución, porque la Revolución no va a seguir los consejos de los enemigos de la Revolución (APLAUSOS); que no vengan a intimidar a la Revolución, porque la Revolución —entiéndase bien— firmemente, resueltamente, terminantemente, seguirá adelante; que no me vengan los técnicos de la economía, porque cuando empezamos la guerra vinieron también los técnicos de guerra, los militares, a decir que era un fracaso, que era una locura, que de acuerdo con las leyes de la guerra, etcétera, etcétera, íbamos a ser derrotados. El resultado fue que todos los técnicos se equivocaron, y los guajiros de la Sierra Maestra y del Escambray, el Segundo Frente, está aquí, en La Habana, derrotaron a la tiranía (APLAUSOS). Así, también, que los técnicos de la economía no nos vengan con sus leyes, que la Revolución tiene sus propias leyes, y al final de la jornada vamos a ver cuales eran las leyes verdaderas y las leyes falsas.
Lo que tienen que hacer es darse cuenta que una Revolución está teniendo lugar, y que esos principios económicos están ya fuera de moda; que lo que deben es adaptarse, no resistir, porque como dijo aquí un orador que me precedió en el uso de la palabra, mientras más resistan, más avanzará la Revolución; mientras más la combatan, más lejos irá (APLAUSOS).
Así que interrumpo este acto para trasladarnos todos a la Universidad. Allí hay asientos, pueden estar sentados allí. Así que vamos a continuar rindiéndoles tributo a los mártires de la Revolución de la única manera digna de rendirles tributo, rendírselo con entusiasmo, rendírselo con fervor, rendírselo creando, rendírselo haciendo, rendírselo combatiendo, rendírselo proclamando los principios revolucionarios.
Y ahora, en memoria de los heroicos combatientes del 13 de Marzo, y en memoria de todos los caídos, vamos a expresarles nuestra gratitud marchando hacia los puntos de donde ellos partieron, a los que tantas veces vinieron Colina abajo a combatir. Hoy que la Revolución y el pueblo están en el Palacio, vamos a marchar hacia la Universidad para rendirles el solemne homenaje, un tributo de reconocimiento a los estudiantes y a los mártires (APLAUSOS).
Así que todos vamos hacia el Stadium Universitario. Hay allí 10 000 sillas. ¡Que no quede una sola silla vacía! Invitamos a todo el pueblo, a los que están presentes y a los que nos están oyendo; y les digo que el pueblo que está presente aquí desde por la tarde, que no ha comido, va hacia el stadium. Por tanto, los que nos están oyendo desde sus casas —que posiblemente han comido—, que no se queden en sus casas y vayan también para el stadium. ¡Todos al Stadium Universitario! (APLAUSOS.)
Fuente DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE FIDEL CASTRO RUZ, PRIMER MINISTRO DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, EN EL ANIVERSARIO DEL ATAQUE AL PALACIO PRESIDENCIAL, EL 13 DE MARZO DE 1959.