Discurso Pronunciado En El Aniversario Del Ataque Al Palacio Pr
Chapter 2
Cuando nosotros rebajamos la Ley de Alquileres... Porque yo estaba hablando de que había contracción por la paralización de las construcciones y que de las construcciones paralizadas la culpa la tenía el Gobierno. ¡Ah!, ¿con que hay contracción porque están las construcciones paralizadas? Ustedes verán cómo se arregla eso: rebajando los alquileres y ya habrá el doble de dinero en la calle (APLAUSOS).
Como con seguridad esos 30 ó 40 ó 50 pesos que se ahorren no los van a ir a depositar en el Banco ni se los van a gastar en un viaje. ¿Quién de los que se ahorró 50 pesos se los va a gastar en un viaje por Francia? Estoy seguro de que ese compatriota va a la Plaza del Mercado en primer lugar (APLAUSOS), y que cuando va al mercado está ayudando a los campesinos que mandan sus frutos al mercado, y está ayudando a todo el mundo. Y cuando los que no tienen zapatos compren zapatos, habrá que llamar a mayor número de obreros en las fábricas de zapatos para que trabajen (APLAUSOS).
El pueblo sabe otra cosa. Ya se sabe que lo que produce bienes es el trabajo, y que el trabajo con la máquina puede producir una cantidad extraordinaria de bienes. ¿Qué es lo que nos importa? Que los que trabajemos aquí, que lo que nos paguen por un jornal aquí, no vayamos a gastarlo en artículos extranjeros (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) ¿Por qué? Porque si usted tiene 10 pesos y en vez de comprarse un par de zapatos cubanos se los compra americanos, está ayudando a aquel industrial norteamericano que está allá fuera de Cuba; está ayudando no a un trabajador cubano, sino a un trabajador que no es cubano y que tiene un estándar de vida más alto que el nuestro; está ayudando hasta el que cría el novillo con cuyo cuero se hizo aquel zapato; está ayudando a todo el mundo fuera de aquí. Cuando se compra un par de zapatos cubanos como estos (EL DR. CASTRO MUESTRA SUS ZAPATOS), cuando se compra un par de zapatos como estos (APLAUSOS), se está ayudando a un trabajador cubano, a un campesino cubano, a un curtidor de cueros cubano, a un peletero cubano, y se está ayudando a una serie de categorías y de sectores de la producción y, además, no se nos va el dinero para afuera. Y que mientras más dinero gastemos aquí, más podemos mantener en alto y aumentar el nivel de ingresos por familia. Y solo así podremos ir resolviendo nuestros problemas de desempleo que nos interesa mucho. Eso sí, que a medida que aumenten los salarios no aumente el costo de la vida; porque si aumentamos los salarios y aumentamos proporcionalmente igual el costo de la vida, es una tomadura de pelo. Y que las consecuencias son que los sectores que no han aumentado su salario, los jubilados, los que no están recibiendo cantidades mayores, les cuesta todo el doble y les ocasiona un daño extraordinario. Nosotros sabemos lo que queremos, nosotros tenemos una isla rica, tenemos una isla fértil. ¿Qué necesitamos nosotros? Poner a todo el mundo a trabajar y a producir aquí.
Ahora, ¿por qué no trabaja todo el mundo? Porque nos encontramos una compañía extranjera que tiene 10 000 caballerías de tierra, y no deja que nadie trabaje allí. Y nos encontramos una compañía extranjera que tiene 14 000 caballerías de tierra y no deja que nadie entre allí. Y nos encontramos latifundistas con 5 000, con 3 000, con 2 000, con 500 caballerías de tierra. Sí hay tierra, pero no dejan que el que está sin trabajo, trabaje aquella tierra y produzca. Resultado: que hasta los frijoles los tenemos nosotros que importar aquí; dinero que se nos va. Tenemos que importar artículos alimenticios por cientos de millones de pesos que podíamos producir aquí dándole trabajo a cubanos, dándole vida al campo, dándole vida a la ciudad. ¡Ah!, contra eso no protestaron nunca. Los que hoy hablan de la Ley de Alquileres nunca dieron un consejito, nunca dijeron que se consumieran artículos del país, nunca dijeron que había que ponerle fin al latifundio. ¡Claro!, porque el infeliz guajiro no tiene dinero, en cambio el latifundista tiene cuentas muy bien engrosadas en los bancos y pueden pagar campañas en defensa de sus intereses, que únicamente una Revolución como esta pudo asumir la tarea de hablar de Reforma Agraria y hacer Reforma Agraria (APLAUSOS); si no, nos crucifican, nos crucifican. Todavía tenemos el pueblo. Y les aseguro que harán todo lo posible por crucificarnos. Y eso es lo que ocurre. Contra el latifundio no habla ninguno de los que hoy dan consejos de que estemos con cuidado. Nos hablan mucho de la ley. Sí, pero ¿de qué ley, de la vieja o de la nueva? Y les hablan de la ley. ¿De qué ley? Porque hay dos clases de leyes: las leyes de antes —que las hicieron los intereses creados—, y las leyes de ahora —que las vamos a hacer nosotros. Nosotros seremos muy respetuosos de las leyes, pero de las leyes revolucionarias. Seremos muy respetuosos del derecho, pero del derecho revolucionario, no del derecho viejo, sino del derecho nuevo que vamos a hacer. Para el derecho viejo, nada, ningún respeto; para el derecho nuevo, todo el respeto (APLAUSOS). Para la ley vieja, ningún respeto; para la ley nueva, todo el respeto (APLAUSOS).
¿Para la Constitución de la República? ¿De dónde emana la Constitución de la República? (EXCLAMACIONES DE: “¡Del pueblo!”) ¿Quién hace las constituciones y quién es el único que tiene poder de cambiar las constituciones? (EXCLAMACIONES DE: “¡El pueblo!”) ¡El pueblo! ¿Quién tiene derecho a modificar las constituciones, la minoría o la mayoría? (EXCLAMACIONES DE: “¡La mayoría!”) ¡La mayoría! ¿Quién tiene la mayoría? (EXCLAMACIONES DE: “¡La Revolución!”) ¡La Revolución!
¿Defendieron mucho la Constitución esos intereses que ahora empiezan así, como a hablar de Constitución? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) ¡No! Si hubieran sido defensores de la Constitución no venían a darle a Batista un abrazo después del 13 de marzo, porque según yo veo el enemigo más grande que ha tenido nuestra Constitución fue el dictador Fulgencio Batista (EXCLAMACIONES DE: “¡Fuera!”). ¿Y van a venir a hablarnos de Constitución ahora los que vinieron a saludar a Batista después del 13 de marzo, y a desearle que viviera 100 años, ¡cien años Batista aquí!? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”)
¡Miren lo que deseaban, vean lo que deseaban esos señores: deseaban que Batista viviera muchos años! Que Ventura, Pilar García, Chaviano (EXCLAMACIONES), que toda esa gente, junto con Batista, vivieran muchos años. Y después de Batista, como dijo uno aquí, “Papo”.
¿Esos van a hablar ahora de Constitución? No señor. De Constitución podemos hablar los que la hemos defendido. ¿Y de qué Constitución? De aquella que represente los intereses del pueblo. Es bueno sentar aquí que el Consejo de Ministros revolucionario, representativo de la inmensa mayoría del pueblo, es el poder constituyente de la República en estos instantes (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS). Y que si un artículo de la Constitución resulta demasiado viejo, si un artículo de la Constitución resulta inoperante, el Consejo de Ministros revolucionario, representativo de la inmensa mayoría del pueblo, transforma, modifica, cambia o sustituye ese precepto constitucional (APLAUSOS). Porque, ¿qué es la democracia? La democracia es el gobierno de las mayorías, dijeron unos; y es verdad. La democracia, dijeron otros, es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; y es verdad también. Pues aquí gobierna una mayoría del pueblo, por el pueblo y para el pueblo (APLAUSOS).
Así que si se llaman demócratas empiecen por tener muy presente que democracia es el respeto a la mayoría y que las mayorías son las que mandan, las que determinan su propio destino, y que este no es un gobierno de minoría, este es un gobierno de mayoría. Y que, por lo tanto, de la ley que hay que hablar no es de la vieja sino de la nueva, del Derecho que hay que hablar no es del viejo sino del nuevo (APLAUSOS).
Ahora salen a relucir teorías económicas. ¿Y por qué nadie dijo una palabra aquí, que el BANDEC, el FHA y todos los organismos de crédito se hicieron aquí para prestarles a los amigos de Batista, a los familiares de Batista y a la camarilla gobernante? Que cuanta industria se hizo aquí era una industria de algunos de los favorecidos de la tiranía. Ahora hablan del FHA. Hicieron un organismo de crédito, pero no lo hicieron para prestarle al pueblo, un organismo de crédito que podía prestar un millón o dos millones para construir apartamentos, para mantener el privilegio de los alquileres, para enriquecer a algún favorecido. Organismo de crédito para construcciones. Y en vez de establecer que los créditos solamente se concedieran hasta cierto límite para que cada cual construyera su propia casa, facilitaban dinero a grandes intereses para que construyeran edificios de apartamentos. Esas eran las instituciones que tenían.
Claro, ahora rebajamos los alquileres y nos hablan del FHA; es lógico, porque el FHA no debía haber prestado dinero para construir apartamentos, debió haber prestado para aquel que se quisiera construir su propia casa, pero no le debieron haber prestado al que quería explotar a otro.
Y eso hicieron con el FHA. Como hicieron con todas las cosas. Nadie protestó, nadie dio consejos. No. Sin embargo, ahora le vienen a dar consejos a la Revolución, consejos económicos. Y yo les voy a responder de una vez por todas que la Revolución tiene su propia economía, que la Revolución tiene sus propias leyes económicas.
Me dicen que hay que tranquilizar, porque si no se asustan determinados intereses. ¿Y qué? Así que nos van a asustar a nosotros diciéndonos que otros se asustan, que cuando yo hablo se asustan determinados intereses. ¿Y por qué no se acostumbran a mis discursos sin asustarse? (APLAUSOS.) Porque aquí se dan casos muy curiosos: a veces han hecho un reportaje de algo que yo he dicho, pero añaden una línea más, como en días recientes que en un periódico dijeron que les íbamos a poner impuestos al capital pasivo. Yo digo: pero yo no entiendo esto, esto de capital pasivo. ¿Si el Estado, a través del Banco Nacional, puede movilizar todo el crédito que quiera, sin impuesto en ningún capital? Esto debe ser alguna idea vieja de las que andan en el ambiente y alguien la puso para provocar pánico.
Inmediatamente una serie de gente fue al Banco a sacar su dinero, unas cuantas gentes. Digo: pero, ¿serán bobos? ¿Qué hacen con eso? ¿Que sacan el dinero del Banco? ¿Y qué? Vamos a suponer lo peor: que por miedo saquen todo el dinero de los bancos, cosa absurda, porque la Revolución ha hablado muy claro; la Revolución ha hablado muy claro —repito—, la Revolución ha hablado muy claro y hemos dicho que el latifundio no tiene ninguna garantía; hemos dicho que los alquileres y el capital invertido en alquileres no tienen ninguna garantía; hemos dicho que el garrote no tiene ninguna garantía; hemos dicho que el capital pasivo, el capital parasitario que se invierte en un solar donde no construyen ni dejan construir esperando que el solar valga diez veces mas, no tiene ninguna garantía.
Eso lo hemos dicho bien claro y lo estamos cumpliendo, y lo vamos a cumplir. Pero también hemos dicho bien claro que el capital industrial tiene toda la garantía, con una sola condición: que pague altos salarios (APLAUSOS). Hemos dicho bien claro que el capital bancario tiene todas las garantías, porque nos interesa movilizar el crédito para el desarrollo agrícola y el desarrollo industrial. Hemos hablado claro.
¿A qué conduce eso de que cada vez que se asustan sacan el dinero del banco? Nadie va a tocar el dinero del banco, y además es una tontería. Vamos a suponer que todo el mundo se llevara el dinero del banco, bastaría con que nosotros cambiáramos el color de los billetes, y se acabó (EXCLAMACIONES). Porque si el dinero hoy fuera oro, si estuviéramos en los tiempos en que la moneda fuera oro, y en una botija en el patio de su casa los Sarrá enterraran las monedas de oro, está bien. Pero hoy la moneda es papel y representa un valor, y si los sacan y lo esconden, pues se van a hacer un tremendo daño. Lo que tienen que hacer es meter el dinero en el banco, que nadie se lo va a tocar, porque nos interesa movilizar el capital hacia la agricultura y hacia la industria, no hacia los solares yermos, no hacia el garrote, no hacia el alquiler. El alquiler, el alquiler lo enterramos ayer con la primera piedra en la ciudad nueva (APLAUSOS). Y para que nadie, para que nadie se llame a engaño, el alquiler es una institución que tiene que acabarse en Cuba, lo advierto para que no se asusten.
Hay mucha gente que tiene dinero guardado en su casa, el 50% tiene el dinero guardado en su casa; está mal. El dinero debe estar guardado en los bancos, para que se pueda movilizar alrededor de la agricultura y de la industria.
De acuerdo con un survey el 50% de las personas guardan el dinero en sus casas, como en los tiempos antiguos, sin darse cuenta que hoy el dinero es un papel que representa un valor, y que ese valor puede ser cambiado, que le hacen daño a la economía del país guardando el dinero en sus casas. Como hay gentes que cuando están un poco asustadas sacan el dinero de un banco cubano, y lo llevan a un banco americano, como si estuviera más garantizado en el banco americano. Eso sería antes, pero ahora están en igualdad de condiciones absolutas (APLAUSOS).
En vez de sacar el dinero de los bancos, que es una tontería, lo que hay que hacer es llevar el dinero a los bancos, todo el dinero a los bancos, y a los bancos cubanos, señores (APLAUSOS).
Aquí ocurre lo siguiente, una cosa insólita: los depositantes de dinero en los bancos cobran un interés; hay bancos que pagan hasta un 3% de interés, sobre todo los cubanos, porque no pueden competir con el americano. Los americanos pagando menos interés tienen dinero en los bancos. ¡Ah!, porque hay gente que cree que ahí está muy seguro su dinero. Esos son los “patriotas”, son los “patriotas” que protestan de la rebaja de alquileres, etcétera, etcétera (EXCLAMACIONES). Son tan “patriotas” que empiezan a renegar de su propia institución, y a guardar el dinero en los bancos que son de otro país. Entonces, los bancos cubanos, tienen que pagar un interés... Y se da el caso insólito de que el que necesita dinero, por ejemplo, el agricultor, el industrial que necesita dinero para una ampliación o el agricultor para fomentar la agricultura, cuando les van a prestar el dinero, tienen que cobrárselo al 7% y al 8%. ¿Por qué? Porque al que tiene el dinero en los bancos cubanos hay que pagarle un interés alto, un interés alto para poder competir con los bancos americanos; y el resultado es que a quien le sobra el dinero le pagan un interés, y al que lo necesita para invertirlo en la agricultura y en la industria le cobran el doble, un interés altísimo, cuando lo lógico es que al que tiene el dinero en el banco se le pague el menor interés posible, porque no lo está necesitando, se le pague el menor interés posible. ¿Para qué? Para poder prestarle al menos interés posible al que necesite el dinero. ¿No es una cosa lógica? (APLAUSOS.)
El resultado de todo esto es que al campesino, cuando el BANFAIC tiene que prestarle, como el BANFAIC tiene que pedir el dinero prestado, al campesino tiene que cobrarle intereses altísimos. Y eso va contra la agricultura. Por lo tanto, la política correcta es que el cubano guarde su dinero en bancos cubanos, es que se le pague un interés mínimo para poder prestarle al campesino y al que necesite el dinero, el dinero que necesite a bajo interés. Esa es la política correcta, eso es lo que debemos hacer si queremos ayudar; no andar sacando la platica del banco, señores, que eso es una tontería, porque si todo el mundo sacara la platica del banco... Magnífico, si quieren hacerlo que lo hagan, el Gobierno Revolucionario no le teme a eso, lo advierto (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Bravo!”).
Bueno, me piden una cosa: “Soy un niño pobre que trabaja y deseo una beca para el Cívico Militar.” ¿De cuando Cívico Militar? No, a eso hay que cambiarle el nombre ya (EXCLAMACIONES).
Bueno, si precisamente es lo que yo digo. Yo me encuentro muchos niños que nos piden; necesitamos tiempo para hacer las escuelas y las ciudades escolares. Ya están los planos de la primera de todas, la vamos a hacer en Columbia (APLAUSOS), la vamos a hacer en lo que era Columbia (EXCLAMACIONES). (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO).
No, a él no, se la prometo a todos los niños de Cuba (APLAUSOS). Hay que poner ahí una tarja: “aquí yace Columbia, donde se ha erigido una ciudad escolar, donde 5 000 niños van a recibir educación”.
Así que para eso necesitamos tiempo. Porque la verdad es que entre leyes revolucionarias, actos, concentraciones, se va el tiempo... (DEL PUBLICO LE DICEN: “Gracias, Fidel.”)
De aquí para la universidad, esto va a ser un discurso en dos tandas (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO).
Faltan algunas cosas. Es bueno que el pueblo vaya aprendiendo todas estas cosas...
Les voy a explicar una cosa que el pueblo debe tener muy presente. Para mantenernos explotados y para mantenernos oprimidos nos mantuvieron siempre en la ignorancia. ¿Por qué? Porque un pueblo bruto, un pueblo mantenido en la ignorancia, un pueblo inculto, es un pueblo víctima de todos los abusos, de todas las injusticias y de todos los engaños.
¿Saben ustedes lo que pasa aquí cuando se habla de una ley revolucionaria? Pues que a la carrera los intereses creados van a los periódicos, o van a las estaciones de radio, o a las estaciones de televisión a hablar. ¿A hablar para qué? A hablar para tupir a la gente, a hablar para confundir a la gente, a hablar para engañar a la gente. Si no, ¿a quién le hablan, a quién, para quién hablan y por qué hablan? Le hablan al pueblo para confundir al pueblo y para que el pueblo teja soga para su propio pescuezo. Eso es lo que ha estado haciendo el pueblo aquí. Lo han obligado a estar tejiendo soga para su propio pescuezo. Le escriben una serie de teorías económicas, que son las teorías de los intereses creados para tener al pueblo en la ignorancia. Por eso al pueblo hay que hablarle de estas cuestiones económicas, y bien claro para que las entienda, para que no lo tupan con esos editoriales que parecen todos escritos en el mismo molde, que parecen como si todos los escribiera una misma mano, para que cuando el pueblo lea por la mañana, esté tupido al mediodía, para que el pueblo lea por la mañana, y al mediodía esté tupido, al otro día vuelva a leer y esté más tupido todavía, al otro día vuelva a leer y esté más tupido y termine diciendo: esto se hunde, esto es arruina; para que termine diciendo lo mismo que dicen ellos. ¿Comprenden bien? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”)
Así que es muy conveniente que el pueblo se despabile, que el pueblo sepa lo que le conviene, y que no se ponga a hacerles caso a esas pamplinerías. Y les voy a decir por qué son pamplinerías, se los voy a explicar con un ejemplo, les voy a poner el caso de lo que pasó con la Ley de Alquileres.
Se hace una Ley de Alquileres. ¿A quién beneficia? (EXCLAMACIONES DE: “¡Al pueblo!”) Entonces la minoría afectada por la Ley de los Alquileres, va a las estaciones de televisión. ¿A quién le habla? (EXCLAMACIONES DE: “¡Al pueblo!”) Entonces, yo digo lo siguiente, señores: ¿Cómo van a venir a convencer a los inquilinos que la ley no es buena? ¿Tiene sentido que vengan a decirles a los beneficiados de la ley que la ley es mala? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) Luego entonces cuando vienen a hablarle al pueblo, ¿qué es lo que quieren? Tupirlo, confundirlo. Y se da el caso curioso de que le hablen por televisión al pueblo para protestar, como si fueran a convencer al pueblo de que es injusta la ley, al inquilino de que es injusta la ley y que en vez de $30,00 debe pagar $90,00. ¿Ustedes creen que puedan convencer a alguien de eso? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”)
¡Ah!, pero no vayan a creer que le hablan de eso. No, no, no. No le hablan de eso, hablan de eso, pero después vienen por otro lado. Y entonces a lo mejor se presentan como defensores del obrero, con un argumento cualquiera, o empiezan a buscar pretextos. Y empiezan a buscar pretextos, por ejemplo, de tipo religioso para despertar fanatismo, corrientes de opiniones fanáticas contra la Revolución. Y yo me pregunto: ¿Qué tiene que ver la religión con la Revolución? (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Nada!”)
Al contrario, si aplicamos correctamente la religión, pues tenemos que ser más revolucionarios todavía. Porque yo recuerdo que en la Biblia se decía que Cristo dijo “que era más fácil que un camello entrara por el ojo de una aguja, que un rico en el reino de los cielos” (APLAUSOS). (DEL PUBLICO LE DICEN: “Cristo fue el primer socialista.”)
Porque Cristo fue el primero de los revolucionarios, porque Cristo fue el hombre que no tuvo a menos sentarse con una mujer humilde del pueblo, mientras los fariseos y los sepulcros blanqueados lo criticaban y terminaron crucificándolo (APLAUSOS). ¿Por qué van a venir a meter la religión con la Revolución, si la Revolución no se ha metido en la religión, si aquí tiene todo el mundo derecho a que se le respeten sus ideas y sus creencias, si aquí hay libertad de culto, si aquí cada cual puede predicar la religión que estime que sea la que su conciencia le dicte, si nosotros respetamos todas las libertades humanas? ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
Pero yo les estoy explicando, los intereses creados tratan de confundir por todos los medios. Un día es una cosa, otro día otra; luego empezarán a decir que por qué los ministros llevan uniformes y que eso está contra las tradiciones civilistas que qué sé yo, que qué sé cuando. Como si nosotros no fuéramos primero que nada civiles, y no sigamos siendo civiles. ¿Qué somos nosotros? Pues unos civiles que no quisieron que los militares les siguieran dando golpes, y los siguieran asesinando (APLAUSOS). Unos civiles que en vista de que los militares habían traicionado la República, tuvieron que empuñar las armas para quitar a los militares. Y si ahora tenemos fusiles y tenemos uniformes, es para dar a entender bien claro que estamos en campaña, que la Revolución no se ha terminado todavía, que cuando se termine me quito la barba y me quito el uniforme (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”). Pero ya les adivino por dónde van a venir. También a cada rato nos quieren recordar las elecciones generales. Sí, sí, pero, ¿quién les tiene miedo aquí a ningunas elecciones? (EXCLAMACIONES DE: “¡Elecciones no!”) ¿Cómo? ¿Que no quieren elecciones? (EXCLAMACIONES DE: “¡Elecciones no!”) Eso demuestra hasta qué punto la politiquería está desacreditada en este pueblo (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS).