Discurso en Punta del Este, Uruguay, 8 de agosto de 1961
Part 3
Bien, podemos hablar unos minutos de lo que Cuba ha obtenido por su camino, comerciando con todo el mundo y «yendo por las vertientes del comercio», como decía Martí.
Nosotros tenemos firmados, hasta estos momentos, créditos por 357 millones de dólares con los países socialistas y estamos en conversaciones -que son conversaciones de verdad- por ciento y pico de millones más, con lo cual llegaremos a los 500 millones, en préstamos, en estos cinco años. Ese préstamo, que nos da la posesión y el dominio de nuestro desarrollo económico, llega, como dijimos, a los quinientos millones -la cifra que los Estados Unidos da a toda América- solamente para nuestra pequeña república. Esto, dividido por la población de la República de Cuba y trasladado a América, significaría que los Estados Unidos, para proporcionar las cantidades equivalentes, tendrían que dar quince mil millones de pesos en cinco años, o treinta mil millones de dólares -hablo de pesos o de dólares, porque en nuestro país ambos valen lo mismo- treinta mil millones de dólares en diez años, la cifra que nuestro Primer Ministro solicitara; y con eso, si hay una acertada conducción del proceso económico, América Latina, en sólo cinco años, sería otra cosa.
Pasamos, ahora, al Punto Dos del Temario. Y, naturalmente, antes de analizarlo, formularemos una cuestión política.
Amigos nuestros -que hay muchos, aunque no lo parezca- en estas reuniones, nos preguntaban si estábamos dispuestos a reingresar al seno de las naciones latinoamericanas. Nosotros nunca hemos abandonado las naciones latinoamericanas, y estamos luchando porque no se nos expulse, porque no se nos obligue a abandonar el seno de las repúblicas latinoamericanas. Lo que no queremos es ser arria, como hablaba Martí. Sencillamente eso.
Nosotros denunciamos los peligros de la integración económica de la América Latina, porque conocemos los ejemplos de Europa y, además, América Latina ha conocido en su propia sangre lo que costó para ella la integración económica de Europa. Denunciamos el peligro de que los monopolios internacionales manejaran totalmente los procesos del comercio dentro de las asociaciones de libre comercio. Pero nosotros lo anunciamos también aquí, en el seno de la Conferencia, y esperamos que se nos acepte, que estamos dispuestos a ingresar a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, como uno más, criticando también lo que haya que criticar, pero cumpliendo todos los requisitos, siempre y cuando se respete, de Cuba, su peculiar organización económica y social, y se acepte ya como un hecho consumado e irreversible, su Gobierno socialista.
Y, además, la igualdad de trato y el disfrute equitativo de las ventajas de la división internacional del trabajo, también deben ser extensivos a Cuba. Cuba debe participar activamente y puede contribuir mucho, para mejorar muchos de los grandes «cuellos de botella», que existen en las economías de nuestros países, con la ayuda de la economía planificada, dirigida centralmente y con una meta clara y definida.
Sin embargo, Cuba propone también las siguiente medidas: propone la iniciación de negociaciones bilaterales inmediatas para la evacuación de bases o territorios de países miembros ocupados por otros países miembros, para que no se produzcan casos como el que denunciaba la Delegación de Panamá, donde la política salarial de Panamá no se puede cumplir en un pedazo de su territorio. A nosotros nos ocurre lo mismo, y quisiéramos que desapareciera esa anomalía, hablando desde el punto de vista económico.
Nosotros proponemos el estudio de planes racionales de desarrollo y la coordinación de asistencia técnica y financiera de todos los países industrializados, sin distinciones ideológicas ni geográficas de ninguna especie; nosotros proponemos también que se recaben las garantías para salvaguardar los intereses de los países miembros más débiles; la proscripción de los actos de agresión económica de unos miembros contra otros; la garantía para proteger a los empresarios latinoamericanos contra la competencia de los monopolios extranjeros; la reducción de los aranceles norteamericanos para productos industriales de los países latinoamericanos integrados; y estableceremos que, en nuestro entender, el financiamiento externo sería bueno que sólo se produjera con inversiones indirectas que reunieran las siguientes condiciones: no sujetarlos a exigencias políticas, no discriminarlos contra empresas estatales, asignarlos de acuerdo con los intereses del país receptor, que no tengan tasas de interés mayor del tres por ciento: que su plazo de amortización no sea inferior a diez años y pueda ser ampliable por dificultades en la balanza de pagos; proscripción de la incautación o confiscación de naves y aeronaves de un país miembro por otro; iniciación de reformas tributarias que no incidan sobre las masas trabajadoras y protejan contra la acción de los monopolios extranjeros.
El punto III del Temario ha sido tratado con la misma delicadeza que los otros, por los señores técnicos; con dos suaves pincitas han tomado el asunto, han levantado un poquito el velo, y lo han dejado caer inmediatamente, porque la cosa es dura...
«Hubiera sido deseable -dicen- y hasta tentador para el Grupo formular recomendaciones ambiciosas y espectaculares. No lo hizo, sin embargo, debido a los numerosos y complejos problemas técnicos que habría sido necesario resolver. Así es como las recomendaciones que se formulan tuvieron, necesariamente, que limitarse a aquellas que se consideraron técnicamente realizables.»
No sé si seré demasiado perspicaz, pero creo leer entre líneas. Como no hay pronunciamientos, la Delegación cubana plantea en forma concreta que de esta reunión debe obtenerse: garantía de precios estables, sin «pudieran» ni «podrían», sin «examinaríamos» ni «examinaremos», sino garantías de precios estables; mercados crecientes o al menos estables, garantías contra agresiones económicas; garantías contra la suspensión unilateral de compras en mercados tradicionales; garantías contra el «dumping» de excedentes agrícolas subsidiados, garantías contra el proteccionismo a la producción de productos primarios; creación de las condiciones en los países industrializados para las compras de productos primarios con mayor grado de elaboración.
Cuba manifiesta que sería deseable que la delegación de Estados Unidos conteste, en el seno de las Comisiones, si continuará subsidiando su producción de cobre, de plomo, de zinc, de azúcar, de algodón, de trigo o de lana. Cuba pregunta si los Estados Unidos continuarán presionando para que los excedentes se productos primarios de los países miembros no sean vendidos a los países socialistas, ampliando así su mercado.
Y viene el Punto V del Temario, porque el IV es nada más que un informe. Este Punto V es la otra cara de la moneda.
Fidel Castro dijo, en ocasión de la Conferencia de Costa Rica, que los Estados Unidos había ido «con una bolsa de oro en una mano y un garrote en la otra». Hoy aquí, los Estados Unidos vienen con la bolsa de oro -afortunadamente más grande- en una mano, y la barrera para aislar a Cuba en la otra. Es, de todas maneras, un triunfo de las circunstancias históricas.
Pero en el Punto V del Temario se establece un programa de medidas en América Latina para la regimentación del pensamiento, la subordinación del movimiento sindical y, si se puede, la preparación de la agresión militar contra Cuba.
Se prevén tres pasos, a través de toda la lectura: movilización desde ahora mismo, de los medios de difusión y propaganda latinoamericana contra la Revolución cubana y contra las luchas de nuestros pueblos por su libertad; constitución, en reunión posterior, de una Federación Interamericana de Prensa, Radio, Televisión y Cine, que permita a Estados Unidos dirigir la política de todos los órganos de opinión de América Latina, de todos -ahora no hay muchos que estén fuera de su esfera de influencia, pero pretende de todos-, controlar monopolísticamente las nuevas empresas de información y absorber a cuantas sea posible de las antiguas.
Todo esto, para hacer algo insólito que se ha anunciado aquí con toda tranquilidad y que en mi país ha provocado profundas discusiones cuando se realizó algo parecido en un solo hecho. Se pretende, señores Delegados, establecer el mercado común de la cultura, organizado, dirigido, pagado, domesticado; la cultura toda de América al servicio de los planes de propaganda del imperialismo, para demostrar que el hambre de nuestros pueblos no es hambre, sino pereza. ¡Magnífico!
Frente a esto, nosotros respondemos: debe hacerse una exhortación a que los órganos de opinión de América Latina se hagan partícipes de los ideales de liberación nacional de cada pueblo latinoamericano. Se debe hacer una exhortación al intercambio de información, medios culturales, órganos de prensa, y a la realización de visitas directas sin discriminaciones entre nuestros pueblos, señores, porque un norteamericano que va a Cuba tiene cinco años de prisión al retornar a su país en estos momentos; exhortación a los gobiernos latinoamericanos para que garanticen las libertades que permitan al movimiento obrero la organización sindical independiente, la defensa de los intereses de los obreros y la lucha por la independencia verdadera de sus pueblos; y condenación total, absoluta, del Punto V, como un intento del imperialismo de domesticar lo único que nuestros pueblos estaban ahora salvando del desastre: la cultura nacional.
Me voy a permitir, señores Delegados, dar un esquema de los objetivos del primer plan de desarrollo económico de Cuba en este próximo cuatrienio. La tasa del crecimiento global será del 12%, es decir, más del 9,5% per capita, neto. En materia industrial, transformación de Cuba en el país más industrial de América Latina en relación con su población, como lo indican los datos siguientes: a) Primer lugar en América Latina en la producción per capita de acero, cemento, energía eléctrica y, exceptuando Venezuela, refinación de petróleo; primer lugar en América Latina en tractores, rayón, calzado, tejidos, &c.; segundo lugar en el mundo en producción de níquel metálico (hasta hoy Cuba sólo había producido concentrados); la producción de níquel en 1965 será de 70.000 toneladas métricas, lo que constituye aproximadamente el 30% de la producción mundial; y, además, producirá 26.000 toneladas métricas de cobalto metálico; producción de 8,5 a 9 millones de toneladas de azúcar; inicio de la transformación de la industria azucarera en sucro-química.
Para lograr estas medidas, fáciles de enunciar, pero que demandan un enorme trabajo y el esfuerzo de todo un pueblo para cumplirse y un financiamiento externo muy grande, hecho con un criterio de ayuda y no de expoliación, se han tomado las siguientes medidas: se van a hacer inversiones en industrias por más de mil millones de pesos -el peso cubano equivale al dólar- en la instalación de 800 megawatts de generación eléctrica. En 1960, la capacidad instalada -exceptuando la industria azucarera, que trabaja temporalmente- era de 621 megawatts. Instalación de 205 industrias, entre las cuales las más importantes son las 22 siguientes: una nueva planta de refinación de níquel metálico, lo que elevará el total a 70.000 toneladas; una refinería de petróleo para dos millones de toneladas de petróleo crudo; la primera planta siderúrgica, de 700.000 toneladas, y que en este cuatrienio llegará a las 500.000 toneladas de acero; la ampliación de nuestras plantas para producir tubos de acero con costura, en 25.000 toneladas métricas; tractores, 5.000 unidades anuales; motocicletas, 10.000 unidades anuales; tres plantas de cemento y ampliación de las existentes por un total de 1.500.000 toneladas métricas, lo que elevará nuestra producción a 2.500.000 toneladas anuales; envases metálicos, 291.000.000 de unidades; ampliación de nuestras fábricas de vidrio en 23.700 toneladas métricas anuales; en vidrio plano, 1.000.000 de metros cuadrados; una fábrica nuevas de chapas de bagazo, 10.000 metros cúbicos; una planta de celulosa de bagazo, 60.000 toneladas métricas; aparte de ina de celulosa de madera para 40.000 toneladas métricas anuales; una planta de nitrato de amonio, 60.000 toneladas métricas; una planta de superfosfato simple, para 70.000 toneladas; 81.000 toneladas métricas de superfosfato triple; 132.000 toneladas métricas de ácido nítrico; 85.000 toneladas métricas de amoníaco; nuevas fábricas textiles y ampliación de las existentes con 451.000 husos; una fábrica de sacos de kenaff, para 16.000.000 de sacos; y, así otras de menor importancia, hasta el número de 205, hasta estos momentos.
Estos créditos han sido contratados hasta el presente de la siguiente forma: 200.000.000 de dólares con la Unión Soviética; 60.000.000 de dólares con la República Popular China; 40.000.000 con la República Socialista de Checoslovaquia; 15.000.000 con la República Popular de Rumania; 15.000.000 con la República Popular de Hungría; 12.000.000 con la República Popular de Polonia; 10.000.000 con la República Democrática Alemana y 5.000.000 con la República Democrática de Bulgaria. El total contratado hasta la fecha es de 357.000.000. Las nuevas negociaciones que esperamos culminar pronto son fundamentalmente con la Unión Soviética que, como país más industrializado del área socialista, es el que nos ha brindado su apoyo más amplio.
En materia agrícola, se propone cuba alcanzar la autosuficiencia en la producción de alimentos, incluyendo grasas y arroz, no en trigo; autosuficiencia en algodón y fibras duras; creación de excedentes exportables de frutas tropicales y otros productos agrícolas cuya contribución a las exportaciones triplicará los niveles actuales.
En materia de comercio exterior, aumentará el valor de las exportaciones en el 75% en relación con el año 1960; diversificación de la economía: el azúcar y sus derivados serán alrededor del 60% del valor de las exportaciones, y no el 80% como ahora.
En materia de construcción: eliminación del 40% del déficit actual de vivienda, incluyendo los bohíos, que son los ranchos nuestros; combinación racional de materiales de construcción para que, sin sacrificar la calidad, aumente el uso de los materiales locales.
Hay un punto en que me gustaría detenerme un minuto, es en la educación. Nos hemos reído del grupo de técnicos que ponía la educación y la sanidad como condición sine qua non para iniciar el camino del desarrollo. Para nosotros eso es un aberración, pero no es menos cierto que una vez iniciado el camino del desarrollo, la educación debe marchar paralela a él. Sin una educación tecnológica adecuada, el desarrollo se frena. Por lo tanto, Cuba ha realizado la reforma integral de la educación, ha ampliado y mejorado los servicios educativos y ha planificado integralmente la educación.
Actualmente está en primer lugar en América Latina en la asignación de recursos para la educación: se dedica el 5,3% del ingreso nacional. Los países desarrollados emplean del 3 al 4, y América Latina del 1 al 2% del ingreso nacional. En Cuba, el 28,3% de los gastos corrientes del Estado son para el Ministerio de Educación, e incluyendo otros organismos que gastan en educación sube ese porcentaje al 30%. Entre los países latinoamericanos el que sigue emplea el 21% de su presupuesto.
El aumento del presupuesto de educación de 75 millones en 1958 a 128 millones en 1961, un 71% de crecimiento. Y los gastos totales de educación, incluyendo alfabetización y construcciones escolares, en 170 millones, 25 pesos per capita. En Dinamarca, por ejemplo, se gasta 25 pesos per capita al año en educación; en Francia, 15; en América Latina, 5.
Creación, en 2 años, de 10.000 aulas y nombramiento de 10.000 nuevos maestros. Es el primer país de Latinoamérica que satisface plenamente las necesidades de instrucción primaria para toda la población escolar, aspiración del Proyecto Principal de la UNESCO en América Latina para 1968, ya satisfecha en este momento en Cuba.
Estas medidas y estas cifras realmente maravillosas y absolutamente verídicas que presentamos aquí, señores Delegados, han sido posible por las siguientes medidas: nacionalización de la enseñanza, haciéndola laica y gratuita y permitiendo el aprovechamiento total de sus servicios; creación de un sistema de becas que garantice la satisfacción de todas las necesidades de los estudiantes, de acuerdo con el siguiente plan: 20.000 becas para Escuelas Secundarias Básicas, de 7° a 9° grado; 3.000 para Institutos Pre-Universitarios; 3.000 para Instructores de Arte; 6.000 para las Universidades; 1.500 para cursos de Inseminación Artificial; 1.200 para cursos sobre Maquinaria Agrícola; 14.000 para cursos de Corte y Costura y preparación básica para el hogar para las campesinas; 1.200 para preparación de maestros de montañas; 750 para cursos de iniciación del Magisterio primario; 10.000, entre becas y «bolsas de estudio», para alumnos de Enseñanza Tecnológica; y, además, cientos de becas para estudiar tecnología en los países socialistas; creación de cien centros de educación secundaria, con lo que cada municipio tendrá por lo menos uno.
Este año, en Cuba, como anuncié, se liquida el analfabetismo. Es un maravilloso espectáculo. Hasta el momento actual, 104.500 brigadistas, casi todos ellos estudiantes entre 10 y 18 años, han inundado el país de un extremo a otro para ir directamente al bohío del campesino, para ir a la casa del obrero, para convencer al hombre anciano que ya no quiere estudiar, y liquidar, así, el analfabetismo en Cuba.
Cada vez que una fábrica liquida el analfabetismo entre sus obreros, levanta una bandera que anuncia el hecho al pueblo de Cuba; cada vez que una cooperativa liquida el analfabetismo entre sus campesinos, levanta la misma enseña; y 104.500 jóvenes estudiantes que tienen como enseña un libro y un farol, para dar la luz de la enseñanza en las regiones atrasadas, y que pertenecen a las Brigadas «Conrado Benítez», con lo cual se honra el nombre del primer mártir de la educación de la Revolución cubana, que fue ahorcado por un grupo de contrarrevolucionarios por el grave delito de estar en las montañas de nuestra tierra, enseñando a leer a los campesinos.
Esa es la diferencia, señores Delegados, entre nuestro país y los que lo combaten.
Cinto cincuenta y seis mil alfabetizadores voluntarios, que no ocupan su tiempo completo, como son obreros y profesionales, trabajan en la enseñanza; 32.000 maestros dirigen ese ejército, y sólo con la cooperación activa de todo el pueblo de Cuba se pueden haber logrado cifras de tanta trascendencia.
Se ha hecho todo en un año, o mejor dicho, en dos años: siete cuarteles regimentales se han convertido en ciudades escolares; 27 cuarteles en escuelas, y todo esto bajo el peligro de agresiones imperialistas. La ciudad escolar «Camilo Cienfuegos» tiene actualmente 5.000 alumnos procedentes de la Sierra Maestra, y en construcción unidades para 20.000 alumnos; se proyecta construir una ciudad similar en cada provincia; cada ciudad escolar se autoabastecerá de alimentos, iniciando a los niños campesinos en las técnicas agrícolas.
Además, se han establecido nuevos métodos de enseñanza. La escuela primaria pasó, de 1958 a 1959, de 602.000 a 1.231.700; la secundaria básica, de 21.900 a 83.800; comercio, de 8.900 a 21.300; tecnológicas, de 5.600 a 11.500.
Se han construido 48 millones de pesos en contrucciones escolares en sólo dos años.
La Imprenta Nacional garantiza textos y demás impresos para todos los escolares, gratuitamente.
Dos cadenas de televisión, que cubren todo el territorio nacional y permiten usar ese poderoso medio de educación masiva para la enseñanza. Asimismo, toda la radio nacional está al servicio del Ministerio de Educación.
El Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, la Biblioteca y el Teatro Nacional, con delegaciones por todo el país, completan el gran aparato difusor de cultura.
El Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación, cuyas siglas son el INDER, promueve el desarrollo físico en forma masiva.
Ese es, señores Delegados, el panorama cultural de Cuba en estos momentos.
Ahora viene la parte final de nuestra intervención, la parte de las definiciones, porque queremos precisar bien nuestra posición.
Hemos denunciado la «Alianza para el Progreso» como un vehículo destinado a separar al pueblo de Cuba de los otros pueblos de América Latina, a esterilizar el ejemplo de la Revolución cubana, y, después, a domesticar a los otros pueblos de acuerdo con las indicaciones del imperialismo. Quisiera que se me permitiera demostrar cabalmente esto.
Hay muchos documento interesantes en el mundo. Nosotros distribuiremos entre los Delegados algunos documentos que llegaron a nuestras manos y que demuestran, por ejemplo, la opinión que tiene el imperialismo del Gobierno de Venezuela, cuyo Canciller, hace unos días, nos atacara duramente quizás por entender que nosotros estábamos violando las leyes de amistad con su pueblo o con su Gobierno.
Sin embargo, es interesante precisar que manos amigas nos hicieron llegar un documento interesante. Es un informe de un documento secreto dirigido al Embajador Moscoso, en Venezuela, por sus asesores John M. Catess Jr., Irving Tragen y Robert Cox.
En uno de sus párrafos dice este documento, hablando de las medidas que hay que tomar en Venezuela para hacer una verdadera «alianza para el progreso», dirigida por los Estados Unidos.
«Reforma de la Burocracia. Todos los planes que se formulen -hablando de Venezuela-, todos los programas que se inicien para el desarrollo económico de Venezuela, ya sea por el Gobierno venezolano o por técnicos norteamericanos, tendrán que ser puestos en práctica a través de la burocracia venezolana. Pero, mientras la administración pública de este país se caracterice por la ineptitud, la indiferencia, la ineficiencia, el formalismo, el favoritismo partidista en el otorgamiento de empleos, el latrocinio, la duplicidad de funciones y la creación de imperios privados, será prácticamente imposible hacer que pasen proyectos dinámicos y eficaces a través de la maquinaria gubernamental. La reforma del aparato administrativo es posiblemente, por lo tanto, la necesidad más fundamental, ya que no sólo se dirige a rectificar un desajuste básico económico y social, sino que también implica reacondicionar el instrumento mismo con el que se deberán plasmar todas las demás reformas básicas y proyectos de desarrollo.»
Hay muchas cosas interesantes en este documento que pondremos a disposición de los señores Delegados, donde se habla, también, de los nativos. Después de enseñar a los nativos, se deja a los nativos trabajar. Nosotros somos nativos, nada más. Pero hay algo muy interesante, señores Delegados, y es la recomendación que da el señor Cates al señor Moscoso de lo que hay que hacer en Venezuela y por qué hay que hacerlo. Dice así:
«Los Estados Unidos se verán en la necesidad, probablemente más rápido de lo que se piense, de señalar a los godos, a la oligarquía, a los nuevos ricos, a los sectores económicos nacionales y extranjeros en general, a los militares y al clero, que tendrán en última instancia que elegir entre dos cosas: contribuir al establecimiento en Venezuela de una sociedad basada en las masas, en tanto que ellos retienen parte de su statu quo y riquezas, o tener que hacer frente a la pérdida de los dos (y muy posiblemente a la muerte misma en el paredón) -éste es un informe de los norteamericanos a su Embajador- si las fuerzas de la moderación y el progreso son desplazadas en Venezuela.»
Después esto se completa y da la imagen del cuadro y de todo el tinglado en que se va a empezar a desarrollar esta Conferencia, con otros informes de las instrucciones secretas dirigidas por el Departamento de Estado Norteamericano, en América Latina, sobre el «caso Cuba».