Discurso del Presidente de la República en 1849
Part 2
Por manera que el sobrante de años anteriores ha permitido al gobierno cumplir religiosamente sus compromisos dentro y fuera del país, y continuar las obras públicas, no obstante la decadencia de la renta indicada, la extensión del plazo de los pagarés de aduana, las prórrogas para pagar los diezmados rematados, y la anticipación con que es menester remitir los fondos para el pago de la deuda exterior. Y no está de más advertir que en 30 de septiembre de 1847, se comenzaron a pagar los intereses de la deuda exterior del 3 por ciento.
A pesar de los sucesos desgraciados de que ha sido teatro una de las repúblicas hermanas, con la cual hacemos un cambio extenso y frecuente de productos, el comercio de tránsito no ha continuado en la escala gradual de descenso que seguía de algunos años a esta parte resultado que se debe al imperfecto ensayo de almacenes francos a virtud de la ordenanza de 9 de julio de 1847.
El producto de la aduana de Valparaíso en los meses que van corriendo del año presente, da un aumento considerable sobre el de los mismos meses en el año anterior.
Excusado sería que os diese cuenta de los trabajos que se han ejecutado desde la apertura de la anterior legislación hasta muy cerca del fin del período legislativo extraordinario, habiéndose noticiado todos ellos a las cámaras extensamente en la memoria ministerial de hacienda de aquel año.
Enumeraré pues brevemente las providencias que de entonces acá se han librado por el ministerio de Hacienda, y que más merecen ocupar vuestra atención ahora.
Se han habilitado cuatro puertos: dos en la provincia de Colchagua, cuyos productos no podían exportarse por falta de vías públicas y de puntos por donde embarcarlos; uno a poca distancia de Valparaíso, y el otro en la costa de Arauco.
En las tramitaciones de aduana se han introducido varias reformas, dirigidas las unas a hacer más expedito el despacho, y las otras a facilitar a los mineros la adquisición de maderas y de otros artículos.
Se aprobó la reunión de una sociedad de minería, y se le recomendó promover la traslación de trabajadores del sur al norte de la república y formar un proyecto de bancos de rescate.
Se ordenó la visita de las administraciones de especies estancadas, y posteriormente se han dividido algunas de ellas.
Se han suprimido varios empleos que no eran de utilidad efectiva.
Concluido el muelle de La Serena, y reparado el de Chiloé, se ha decretado la construcción del de Valparaíso.
Se mandaron construir las habitaciones precisas para trasladar el resguardo de Hornillos al río Colorado, situación más a propósito para cortar el tráfico de contrabando.
Se reformó la tarifa de avalúos. Por los cálculos formados para apreciar los efectos de esa disposición, se ve que a pesar de haber subido el evalúo de la plata piña y de otros artículos, ha sido favorecido el comercio con una rebaja que importaba doce mil pesos anuales para el fisco. Llevóse la mira de establecer un equilibrio racional entre todos los productos y artefactos extranjeros. No era posible en la situación de nuestras rentas un proceder más liberal.
Se ha mandado formar un estado de los productos minerales, agrícolas y fabriles exportados desde 1830 hasta 1848.
Se han concedido franquicias a los establecimientos en que se funden y refinan cobres.
La creación de un banco nacional y el sistema de impuestos han ocupado también muy especialmente al gobierno.
Conciudadanos del senado y de la cámara de diputados:
El estado de los negocios públicos reclama vuestra más asidua contracción. Él impone a los representantes de la nación chilena la más profunda y vigilante solicitud. A vosotros, como al gobierno, está confiada la paz interior y exterior, la seguridad de nuestros hogares, la permanencia de nuestras instituciones, la salud de la patria. Volved los ojos alrededor de vosotros, volvedlos a las naciones más civilizadas y poderosas del mundo antiguo, y sentiréis todo el peso de esta sagrada responsabilidad en el momento presente. Vuestro patriotismo me infunde una confiada esperanza de que no dominarán en el santuario de las leyes inspiraciones apasionadas; de que la cordura y el espíritu de concordia presidirán a vuestros consejos. ¡Quiera la Divina Providencia ilustrarlos!
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