Discurso de Miguel de la Madrid Hurtado en su Sexto Informe de Gobierno

Part 6

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Por ello, se ha perseverado en la consolidación de las instituciones y en le mejoramiento de los marcos legal, normativo y programático, Es relevante la aprobación de la ley para coordinar y promover el desarrollo científico y tecnológico.

Para fomentar la formación de recursos humanos de alto nivel, el Conacyt, la Secretaría de Educación Pública y las instituciones de educación superior fortalecieron sus programas de posgrado, orientando las becas hacia las instituciones nacionales de mayor calidad, y recurriendo a las extranjeras sólo en forma complementaria.

Para estimular a los grupos de investigación de excelencia, se estableció el Sistema Nacional de Investigadores que actualmente cuenta con 3 mil 987 becarios.

Se ha puesto especial atención en orientar la Selección de tecnologías avanzadas para apoyar el desarrollo equilibrado en las diversas ramas de la economía.

Hubo avances importantes en el campo de la biotecnología, en informática y en el desarrollo de nuevos materiales, especialmente en lo referente a los superconductores.

Para estimular la participación del sector productivo en la investigación y desarrollo tecnológico, el Conacyt apoyó 119 proyectos de riesgo compartido.

Se ha promovido la cooperación técnica internacional, para apoyar los programas dirigidos a fortalecer la capacidad productiva del país.

Fue instituido el Programa México como un mecanismo de concertación del gobierno de la República con los sectores privado, de investigación científico y desarrollo técnico, el obrero y el campesino.

Su objetivo ha sido el de coadyuvar a fortalecer la infraestructura científico-tecnológica nacional.

Ha manejado recursos por 40 mil millones.

Se ha procedido a institucionalizar este programa a través de una asociación civil.

5. Descentralización de la Vida Nacional y política Regional

5.1 Descentralización de la vida nacional

La descentralización de la vida nacional fue una demanda reiterada de la sociedad que incorporamos a nuestras políticas prioritarias.

Se adecuó el marco jurídico para sustentar la descentralización como un proceso irreversible.

Destacan las reformas al artículo 115 constitucional, que fortaleció el municipio libre, y las que sistematizaron las facultades de los estados para organizar su estructura de poderes conforme a sus constituciones, sentando las bases para modernizar el sistema judicial a nivel local.

Para alentar la descentralización industrial, se crearon diversos estímulos y líneas de crédito para las empresas que se reubican y las nuevas que se sitúan en zonas prioritarias para el desarrollo industrial.

En tanto, se ha prohibido la instalación de industrias contaminantes o grandes consumidoras de agua en el Distrito Federal.

El gobierno de la República orienta las inversiones para el desarrollo de ciudades medias, con el propósito de dotarlas de infraestructura básica y servicios públicos; asimismo, se refuerzan los centros de integración rural para proporcionar a la población campesina servicios sociales básicos y de apoyo a sus actividades productivas.

En este contexto se apoyan las regiones con mayor dinamismo, como la Frontera Norte, la Costa del Golfo de México, el Bajío - Pacífico y la zona Centro-Norte.

Fueron establecidos centros regionales de decisión administrativa en Guadalajara y Monterrey, para facilitar a la población la tramitación de diversos asientos de jurisdicción federal.

Se concluyó la descentralización de los servicios de educación básica y normal, y de las juntas locales de caminos en las 31 entidades federativas.

Se transfirieron a 14 estados los servicios de salud a población abierta y en los restantes están sentadas las bases para llevar a cabo gradualmente este proceso.

Dentro del mismo proceso de descentralización, fueron transferidas 75 entidades federales a diferentes gobiernos estatales y se reubicaron fuera de la ciudad de México 40 organismos y unidades administrativas de la federación.

En forma concertada con los gobiernos de los estados y los sindicatos involucrados fueron trasladados al interior del país 62 mil servidores públicos, que aceptaron libremente este cambio.

La descentralización cultural nos permitió extender a las zonas más alejadas los beneficios y la promoción de nuestros valores nacionales.

Fortalecimos la expansión regional de los Institutos Nacionales de Radio y Televisión, y se apoyaron los sistemas de comunicación social de las entidades federativas.

5.2 Política regional

Una vigorosa política regional fortaleció los objetivos de la descentralización de la vida nacional; esta política se ha orientado a promover la activación de las economías estatales, inducir el establecimiento de mejores equilibrios territoriales y apoyar el bienestar social de la población que habita en las diferentes regiones del país.

La adecuación de las distintas modalidades de inversión regional se ha sustentado en el funcionamiento de los Comités de Planeación para el Desarrollo Estatal, la creación de los correspondientes comités municipales y el establecimiento de subcomités regionales de los Coplade.

El Convenio único de Desarrollo se ha consolidado como un instrumento eficaz para articular la inversión pública con las prioridades definidas por las entidades federativas y ha permitido avanzar en la descentralización del gasto público, mediante la realización de proyectos productivos, de infraestructura básica de apoyo y para el desarrollo social, establecidos en los programas regionales y en los planes estatales de desarrollo.

Destacan las acciones ejecutadas en cumplimiento de los programas regionales del Mar de Cortés, de la frontera norte, de las zonas áridas, de la metropolitana de la ciudad de México y de la región centro y del sureste.

Dentro del marco de la política pluricultural que ha promovido mi gobierno, se ha trabajado intensamente por impulsar el desarrollo de los pueblos indios en todos los aspectos de su vida económica, social y cultural.

Se ha puesto especial atención en solucionar sus problemas de tenencia de la tierra, mejorar los servicios educativos y culturales que se les prestan, ampliar la cobertura de los servicios de salud y en fortalecer los de asesoría jurídica para la defensa de sus intereses.

En 1986 se constituyó el Consejo Consultivo del Instituto Nacional Indigenista integrado con representantes de las comunidades indias y se han promovido, con su activa participación, 11 comités de etno - desarrollo que funcionan como órganos dependientes de los Coplade.

5.3 Distrito Federal

Atender las necesidades más urgentes de la ciudad de México ha sido una de nuestras prioridades.

Su administración y la operación de sus servicios constituyen un reto formidable; como capital de la República es de interés y responsabilidad de todos los mexicanos.

Se avanzó en la integración de un sistema de vialidad y transporte urbano colectivo, que otorga preferencia a la transportación masiva de pasajeros.

Sobre base, el concluir la actual administración se habrá aumentado la red en operación del Metro de 78.8 a 141 kilómetros.

Ruta-100 cuenta con un parque vehicular de 7 mil 200 autobuses, en tanto que en 1982 era de 4 mil 500 unidades.

El servicio de Transporte Eléctrico aumentó sus líneas de trolebuses en más de 150 kilómetros, 58% más que en 1982, y se construyó el tren ligero que corre de Taxqueña a Huipulco, y próximamente hasta Xochimilco.

Con estas acciones, el sistema de transporte público operado por el gobierno de la ciudad aumentó su capacidad diaria de transportación de 7.7 millones a más de 11 millones de personas, o sea el 43%.

Se inició la obra civil de la ruta del metro ligero en la calzada Zaragoza, que tendrá una longitud de 13 kilómetros.

Fueron construidos alrededor de 1 mil kilómetros de vías primarias y secundarias, así como 10 distribuidores y puentes vehiculares.

Destacan las obras realizadas en el eje vial 1 norte; la terminación del eje vial 10 sur, la prolongación del Paseo de la Reforma rumbo a Toluca; el distribuidor Potrero; el puente vehicular circuito Interior-Universidad-Coyoacán; el distribuidor Picacho y el paso a desnivel Reforma-Chivatito-Rubén Darío.

Se ha actuado con oportunidad para evitar que el problema del agua y el drenaje deriven en conflictos de carácter social y sanitario.

El sistema hidrológico del valle de México ha perdido su equilibrio, lo que ha obligado a recurrir a fuentes de suministro que se localizan a más de 100 kilómetros.

Mediante importantes inversiones, se logró incrementar el caudal en cuatro metros cúbicos por segundo.

Se construyó el Acueducto Periférico Ramal Sur que recibirá el caudal proveniente de la tercera etapa del Sistema Cutzamala.

Fue ampliada la infraestructura para el desalojo de aguas negras y pluviales, destacando las obras del sistema de drenaje profundo, que aumentó su longitud de 86 a 93 kilómetros, y la construcción de los colectores semiprofundos de Iztapalapa y de Obrero Mundial.

Se encuentran en proceso de construcción diversas obras en la red primaria y secundaria para garantizar el suministro de agua a toda la población mediante tomas domiciliarias, y se ejecutan acciones para proporcionar el servicio de drenaje a la población asentada en zonas de difícil topografía.

Se han realizado esfuerzos importantes para salvaguardar la seguridad de los capitalinos, a fin de garantizar su integridad física y la de sus bienes.

Se ofrecen ahora mejores condiciones para el desempeño de una verdadera carrera policiaca, y se busca de manera permanente moralizar, profesionalizar y modernizar a las corporaciones de seguridad pública.

La Academia de Policía formó más de 20 mil elementos.

Recientemente se descentralizaron importantes contingentes de policía preventiva bajo la autoridad de las delegaciones.

Se incrementaron módulos de seguridad.

Con estas acciones será establecer sistemas de vigilancia más efectivos, que ayuden a superar los graves problemas de delincuencia en la capital de la República, que se han recrudecido por la situación económica y el crecimiento de la población.

Durante esta administración se regularizaron en el Distrito Federal, más de 381 mil 284 predios, mismos que representan una superficie de más de 57 millones de metros cuadrados.

La normatividad pública en el uso del suelo urbano constituye la condición básica para atacar de frente el problema de la regularización de la tenencia de la tierra y evitar la expansión horizontal, cada vez más costosa.

Así, fue actualizado el programa general de desarrollo urbano, que prevé el establecimiento de una área de conservación ecológica que abarca el 57% de la superficie del Distrito Federal.

El palpable deterioro del medio ambiente en el Valle de México afecta y preocupa a los distintos sectores de la sociedad.

Para atender el problema de la contaminación ambiental, entre otras medidas, se han adoptado nuevas técnicas para la disposición final de desechos sólidos en cinco rellenos sanitarios, en los cuales se maneja el 66% de la basura que se colecta en la ciudad.

También se mejoró la calidad del combustible para el autotransporte y el funcionamiento de las plantas termoeléctricas.

En lo que fueron los basureros a cielo abierto de Santa Cruz Meyehualco y Santa Fe, se construyeron los parques recreativos, lo que ayudó a incrementar las áreas verdes existentes en la ciudad de 2.4 a 4.5 metro cuadrados por habitante, no obstante el crecimiento poblacional.

En este rubro cabe mencionar que se realizaron acciones de recuperación, conservación y construcción de áreas verdes por más de 8 millones de metros cuadrados entre parques, jardines, zonas deportivas, áreas ecológicas y alamedas.

Entre las más importantes se encuentran las alamedas del norte, del sur, del oriente, del poniente, la alameda de Santa Cruz Meyehualco y las áreas verdes creadas a partir de los sismos de 1985, en predios cuyas edificaciones fueron afectadas son los Jardines de la Solidaridad, Jesús Reyes Heroles, Juan Rulfo e Ignacio Chávez.

Se han plantado más de 45 millones de árboles y más de 45 mil hectáreas han sido preservadas al quedar constituidas como zonas de reserva ecológica.

Además, se han emprendido campañas de reforestación en el Desierto de los Leones, el Ajusco, Santa Catarina y Guadalupe, así como en los bosques de Chapultepec y Aragón y en las tradicionales Alameda Central y de Santa María la Ribera.

Se ha protegido la economía familiar y se ha favorecido el nivel de consumo de la población con la modernización del sistema de abasto y la ejecución de acciones para regular el mercado.

Se cuenta con 304 mercados públicos, 95 tiendas operadas por el Departamento del Distrito Federal y varias lecherías, en colonias populares.

Se ha estimulado la ejecución de programas de construcción y autoconstrucción de vivienda, aprovechando las diversas formas de participación, concertación y diálogo con la sociedad.

Gracias a esta política, se logró la reconstrucción de poco más de 90 mil viviendas destruidas por los terrenos de 1985, en beneficio de 450 mil habitantes, el equivalente a la población de Mexicali.

Se ha incrementado también la capacidad de atención con servicios de salud, protección social y educación, cultural y recreación para todos los habitantes del Distrito Federal.

Honorable Congreso de la Unión;

Mexicanos:

Hace casi seis años protesté guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes de la República; ejercer con lealtad y patriotismo el cargo de Presidente de la República que el pueblo me confiera en las urnas el primer domingo de julio de 1982, mirando en todo por bien y prosperidad de la nación, Este ha sido y será, hasta el último minuto de mi mandato, la más elevada declaración del compromiso político, legal, moral e histórico que asumí entre los mexicanos.

He gobernado para mantener y fortalecer la independencia nacional, proteger y acrecentar el disfrute de las libertades individuales y colectivas, enriquecer la vida democrática en lo político, económico, social y cultural y procurar la convivencia fraternal y armónica de todos los mexicanos.

He gobernado para preservar y afianzar la paz de la República.

Así lo haré hasta el fin de mi responsabilidad.

Asumí el gobierno en momentos difíciles para México.

En el transcurso de mi administración hemos enfrentado serios problemas y adversidades.

Hoy puedo decir con orgullo que no somos una nación vencida, y que contamos con cimientos más sólidos para que nunca lo seamos.

Hay mejores bases para el futuro; éste dependerá de nuestro esfuerzo.

Hemos vivido situaciones que a muchos parecieron insalvables.

Algunos consideraron que el país se nos deshacía entre las manos.

Actuamos con decisión y firmeza y avanzamos hasta lograr triunfos que nos enaltecen.

Ante la disyuntiva de prolongar una situación ficticia o afrontar la realidad por cruda que ella pareciera, optamos por lo segundo.

No ofrecí progresos cuantitativos importantes para el futuro inmediato, ni la mejoría súbita de nuestra situación.

Señalé que para superar la crisis, debíamos trabajar con mayor intensidad, producir con mejor calidad y ahorrar más que nunca.

Con el esfuerzo y apoyo del pueblo nos propusimos lograr cambios estructurales que habrían de transformar profundamente a la nación.

Este fue nuestro gran reto.

Las condiciones económicas internacionales y del país nos impusieron grandes sacrificios.

Sin embargo, se han atendido las necesidades básicas de la población y sentamos las bases para recuperar un desarrollo viable y sostenido.

Nuestra prioridad, definida desde el primer día de mi régimen, han sido el hombre; hemos avanzado en el perfeccionamiento de la democracia.

El gran propósito ha sido la renovación nacional.

Hemos reconocido como grave y preocupante la caída de los salarios y como salida válida para las mayorías está asociada a una política económica realista.

Por ello, la meta permanente de todos nuestros esfuerzos ha sido recimentar nuestra economía para lograr un crecimiento sólido sin inflación que sostenga una sociedad más justa.

Prometí hablar con la verdad.

He dicho al pueblo lo que se podía y lo que no se podía hacer.

He dicho lo que se ha logrado y en lo que he fallado.

He informado clara y responsablemente en todo momento.

He gobernado para todos los mexicanos con realismo, apegado a los principios de la Independencia, de la Reforma y de la Revolución Mexicana.

El respeto y acatamiento a la voluntad del pueblo fue mi guía y sus derechos el fundamento y el límite de mi autoridad.

Hemos obtenido importantes logros en un clima de paz social, de libertad, de estabilidad y de conciliación.

Optamos por la prudencia, nunca aceptamos fórmulas riesgosas o aventureras que repercutirían en mayores costos políticos y sociales.

Hemos restaurado y reforzado la confianza en México.

Somos una nación respetada en el mundo.

Condujimos una política exterior activa, y digna como miembros responsables y plenos de la comunidad internacional.

En lo político, recogimos las demandas sociales.

Han surgido nuevas fuerzas, entró en juego una compleja heterogeneidad de intereses; los factores regionales y los elementos sectoriales han tenido mayor participación; el pluralismo político es un elemento vivo en nuestro sistema.

Hemos actualizado la legislación para redistribuir el poder mediante la descentralización; se han ensanchado los espacios de los partidos políticos y fomentando la libre participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones.

Se han abierto espacios de expresión y de negociación que nos permiten encabezar la acción social y encauzarla dentro de la ley en un ambiente de paz y concertación.

Nuestro país es un ejemplo de lo que puede lograrse con un pueblo unido, esforzado y con fe en sí mismo.

De no existir estos elementos no hubiera sido posible enfrentar los problemas y salir airoso, orgullosos y dispuestos a seguir luchando por nuestro México.

Es parte del espíritu de cambio corregir y transformarse cuando así lo exige la realidad.

Mas el cambio que mejore las condiciones de vida de un país no se logra con promesas ilusorias o con nostalgia de un pasado que no volverá.

La alternación de un orden no conlleva necesariamente a una transformación para el bien del pueblo.

La anarquía es retroceso y riesgo para la soberanía nacional.

No la permitiremos jamás.

La sujeción al estado de derecho y el cumplimiento de sus normas es requisito fundamental para que los mexicanos convivan en un ambiente de justicia y paz social.

Hemos luchado y seguiremos batallando por mantener la unidad nacional.

Al inicio de mi gestión, convoqué a todos los mexicanos a emprender un vigoroso, solidario y creativo proceso de renovación nacional.

Hoy es preciso reconocer que con la decidida participación de todos los sectores sociales y de la gran mayoría de los mexicanos se ha avanzado substancialmente en el proceso de transformación que nuestro país reclama.

Con el reconocimiento de las naturales divergencias que caracterizan a una sociedad plural, participativa y profundamente democrática, mi gobierno ha cumplido la responsabilidad de articular, integrar y concertar esfuerzos, para transformarlos en aras del interés colectivo y avanzar hacia etapas superiores de organización política y social.

Empero, ni buscamos ni pretendemos la unanimidad.

En una democracia la responsabilidad del poder es de la mayoría, la cual debe respetar a las minorías.

En este sentido, el mandato popular ha sido claro y preciso: dirimir nuestras diferencias por la vía constitucional y situar en el diálogo la concertación y el entendimiento, nuestras más importantes divisas políticas.

El interés nacional es el límite de la negociación.

La pluralidad es signo vital de una sociedad democrática, nunca debe ser síntoma de una nación dividida o escindida.

Todos los mexicanos aspiramos a una comunidad más fuerte y unida.

Ampliemos el consenso en las cuestiones básicas de la República.

Nuestra historia demuestra la capacidad para crear, cambiar y adoptar prácticas nuevas, conservando los principios institucionales y los objetivos que nos unen.

La renovación nacional no culmina con las reformas emprendidas en mi administración; son punto de partida para progresivas conquistas que nos permitan resolver mejor los problemas del presente y encarar dignamente los retos del futuro.

El pueblo mexicano prefiere programas articulados y modernos y no actitudes de demolición.

En lo personal, ejercí el poder presidencial para adecuado a esta nueva realidad.

Rechacé desde el principio la pretensión de que en el país sólo existía la voluntad presidencial y de que la nación se hacía y consumía en un solo sexenio.

Mientras algunos hablaban de la necesidad de disminuir el poder presidencia, otros manifestaban su añoranza por un liderazgo personalista y mesiánico.

Ni lo uno ni lo otro.

No creo en las redenciones carismáticas, como tampoco en el vacío de poder.

Creo en el liderazgo institucional y la presidencia democrática.

Los actos solitarios de un hombre, el Presidente de la República, no deciden el destino de México.

El presente y el futuro del país son el resultado de auténticos liderazgos populares en los ámbitos municipales, estatales y sectoriales, de la eficiencia de la burocracia y, sobre todo, de la solidaridad de cada mexicano con su patria.

El Presidente no actúa en el vacío, se desempeña en una sociedad viva, con una economía que reacciona a las decisiones gubernamentales, con una prensa y una opinión pública que goza de la más amplia libertad de expresión.

En este contexto, entendí la función presidencial como guía nacional y no sólo como tarea de arbitraje.

Traté de reconocer en hechos dispersos las tendencias sociales, a fin de encauzarlas en beneficio de la colectividad.

Procuré dejar fluir con mayor libertad las demandas, presiones y críticas, pues sólo así podía conocer lo que la sociedad deseaba.

Ni siquiera la agitación nos ha atemorizado; es signo de la vitalidad de un pueblo en transformación.

Sabremos encauzarla para la consolidación del movimiento renovador y evitar que se vuelva querella estéril.

En una sociedad tan heterogénea, concebí la institución presidencial como un espacio de articulación de las diversas fuerzas sociales que componen a la nación.

Por ello, mi labor política consistió en encontrar directrices de conciliación con propósitos definidos.

Procuré señalar a cada grupo y a cada mexicano las tareas que les correspondían para fortalecer la independencia, preservar las libertades y afianzar la justicia social.

Entendí la Presidencia de la República como mi gran oportunidad de servir al país, a mi país.

Me esforcé por hacerlo con dignidad y sobriedad republicana y con respeto al derecho de todos los mexicanos.

Sin sacrificar principios, omití acciones que trajeras un costo negativo para el país.

Procuré en todo momento servir a mi pueblo con seriedad, entrega total y responsabilidad institucional.

Sólo me preocupó el beneficio de México, no sólo el inmediato sino en el largo plazo.

Trabajar por México ha sido mi más grande honor y mi gran pasión y compromiso.

Mi profundo amor a la patria es mi motivación permanente.

Como Presidente, agradezco con emoción a mis compatriotas su perseverancia, su lucha, su sacrificio, su dignidad, su valor.

El pueblo de México ha sido en todo momento mi ejemplo a seguir.

Al término de mi gobierno, me quedaré con el calor que me brindó un pueblo al que amo y admiro.

Llevaré conmigo las expresiones de su apoyo, los recuerdos de alegrías y dolorosos momentos que el destino nos hizo compartir.

Guardaré en especial al aliento que me dieron hombres, mujeres, jóvenes y niños.

Aparte de momentos amargos y de angustia, la experiencia que he vivido ha resultado enriquecedora y apasionante.

Para mí, ha sido un privilegio servir a México en tiempos difíciles.