Discurso de Luis Echeverría Álvarez en su Segundo Informe de Gobierno
Part 7
De igual manera hemos sido testigos de la nueva era de relaciones internacionales que ha auspiciado su presencia en Japón, aumentando
los gastos comerciales con esta lejana nación de oriente, y destacan para nosotros, para las nuevas generaciones, para el pueblo que nos vigila, la presencia de usted en la nación chilena en donde ha iniciado un diálogo continental con Centroamérica y Sudamérica.
Unidos a América Latina, no sólo a observar el proceso de liberación, sino como usted lo ha reiterado, a refrendar la solidaridad nacional con el gobierno y el pueblo revolucionario de la hermana nación chilena.
Para los campesinos, para México entero, su viaje a los Estados Unidos significó un avance y una jornada que aún persiste en la confianza de quienes consideran a usted legítimo abogado de los intereses nacionales; como abogado legítimo del pueblo, usted compareció en los Estados Unidos; y como tal regresa ofreciendo y creando las condiciones específicas para la solución próxima del problema de la salinidad del Valle de Mexicali.
Ciudadano Presidente:
Será entonces el Congreso en pleno el que discuta, por interés de cada uno de sus miembros, senadores y diputados, las tareas que usted nos ha reseñado: de un año de lucha, de un año de trabajo; de fecundo esfuerzo, de cambios; de aliento a las instituciones de educación superior y respeto a la autonomía; de abandonar el conformismo, la pasividad, las rutinas arcaicas, de entregarse en esta nueva moral ciudadana, de entregarse honestamente al servicio público, sin otro compromiso que el de servir a los intereses generales del país.
No ha sido el nuestro un propósito de rendirle a usted un elogio ditirámbico; no está en la naturaleza de esta nueva época de los mexicanos.
Mis compañeros no lo aprobarían; usted sería el primero en rechazarlo; el pueblo lo condenaría.
Una exaltación vana de la persona distorsiona el camino de la democracia, sin embargo, la participación y la aportación de la cuota ciudadana al movimiento de redención nacional, que usted encabeza -y que está transformando al país-, enriquece el patrimonio moral de la nación.
Esta fecha, es el reencuentro del Mandatario con la fuente de origen de su mando; con el pueblo, este es un reencuentro y un refrendo de la orden popular a usted dada hace dos años.
Deseo transmitir, interpretando la voluntad de esta representación nacional, la solidaridad militante de los mexicanos, unidos en una unidad combativa y militante; caminando todos, participando todos; pensando todos; actuando todos porque tenemos que cambiar este país, ¡un Presidente lo está cambiando!
Los mexicanos estamos comprometidos históricamente a transformar esta sociedad, a hacerla como usted quiere; más justa, más equitativa, más democrática, más independiente más amplia, más solidaria y más unida a todos los pueblos de la tierra.
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