Discurso de Luis Echeverría Álvarez en su Segundo Informe de Gobierno

Part 1

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Honorable Congreso de la Unión:

Ante vuestra soberanía informo al pueblo de México sobre los frutos que ha obtenido durante un año de intensa actividad.

El Ejecutivo Federal es unitario.

Este documento considera los grandes problemas, metas y logros de la comunidad nacional.

El conformismo no tiene lugar en nuestro pensamiento político.

Nunca hemos empleado un lenguaje de complacencia ni vamos a hacerlo ahora tan sólo porque existe una obra propia de gobierno, susceptible de ser juzgada.

La energía con que señalamos carencias y desviaciones cuando solicitamos el sufragio de nuestros compatriotas se mantendrá invariable hasta el último de nuestro mandato.

La misma franqueza con que hablamos frente a la opinión mexicana norma nuestra palabra en los foros internacionales.

La ocasión es inmejorable para precisar, sin equívocos, lo que hemos podido realizar conjuntamente.

El balance que hacemos no es simple recuento de hechos y cifras; es análisis objetivo de la situación del país y reafirmación del rumbo que ha elegido.

Las consecuencias de la acción gubernamental no siempre se traducen en números.

El verdadero desarrollo es un proceso cualitativo.

Sus efectos no se miden, como no se mide la independencia, la cultura o la libertad.

Se advierten todos los días.

Es necesario delinear, con nitidez y firmeza, los objetivos que perseguimos.

Dar razones válidas a la esperanza y mostrar, sin engaños, los obstáculos que vuelven más preciadas nuestras conquistas.

Desde el principio de mi gestión advertí la urgencia de modificar procedimientos y objetivos a fin de evitar que se desvirtuara la orientación de nuestro proceso histórico.

Un rápido, pero no siempre ordenado crecimiento, había generado algunas tensiones.

Se hacía indispensable fortalecer la certeza de los mexicanos respecto a la posibilidad de perfeccionar pacíficamente el funcionamiento de las instituciones.

En ningún momento postulé que fuera preciso comprometer la estabilidad alcanzada, ni menos aún que, para corregir el rumbo, pudiera actuarse al margen de la ley.

Tampoco, que el crecimiento económico debiera detenerse, porque de él dimanan los recursos que hacen posible el bienestar, la independencia y el desarrollo autosostenido.

Una paz pública sin libertades, un sistema político en que los líderes sociales, los intelectuales o los ciudadanos, son callos y perseguidos, ya la vivimos antes de la Revolución y el pueblo mexicano jamás toleraría otra dictadura cualquiera que fuera su signo ideológico.

Un crecimiento cuyos beneficios se concentraran en pequeños grupos o regiones, una restauración virtual de antiguas pseudo - aristocracias, un gigantismo urbano originado en la miseria rural, un sistema económico esencialmente inadecuado para absorber la demanda de empleo, no sería sino apariencia de desarrollo.

Tenemos un mandato democrático, social y nacionalista que cumplir y a ello hemos dedicado, sin tregua, cerca de dos años de labor administrativa.

Estamos creando condiciones objetivas para alejar el peligro de la violencia y estableciendo normas más rigurosas y solidarias para que prevalezca la unidad nacional.

Hemos abierto las vías de la comunicación política, asegurado sin reticencias la libertad de expresión y ampliado la participación directa de los ciudadanos en las decisiones públicas.

Hemos salvado, con buen éxito, una difícil coyuntura económica internacional.

Para proteger el poder adquisitivo de las clases populares se aminoró el ritmo de crecimiento, pero hace meses se inició ya una época de franca expansión y de clara orientación distributiva.

No hay motivo para abrigar incertidumbres.

El camino es claro y los frutos del esfuerzo nacional ciertamente satisfactorios. México no ha detenido su marcha.

Está reorientando, con evidentes dificultades, el sentido de su crecimiento; pero sigue adelante, con decisión democrática, al encuentro de su destino.

Nuestra política es coherente y los objetivos que nos trazamos son paulatinamente alcanzados.

Confiamos en que las reformas que ejecutamos en nombre del pueblo, sean irreversibles.

Hemos iniciado el cambio y vamos a proseguirlo con paso firme y sereno, en el marco de la legalidad revolucionaria que nos señala la Constitución de 1917.

POLíTICA INTERIOR

Nuestra actividad se inspira en el recuerdo de los constructores de México.

En el ciento cincuenta aniversario de nuestro acceso a la vida independiente, los Poderes de la Unión se trasladaron a la ciudad de Tixtla para rendir homenaje a Vicente Guerrero.

El lema del consumador de la lucha insurgente, 'La Patria es Primero', fue escrito en los recintos de los Tres Poderes Federales.

A iniciativa del Ejecutivo, el Congreso de la Unión declaró 'Año de Juárez' el de 1972.

La República honra la memoria del forjador de nuestro Estado moderno y del perfil soberano de México en el mundo.

No son estos actos vanas evocaciones del pasado, sino un modo de afirmar la continuidad de nuestros objetivos históricos.

Hemos traído a nuestros héroes a la luz de la plaza pública para convertirlos en rectores de nuestra conducta.

Juárez es el símbolo del constitucionalismo nacional y popular.

Defender la integridad del país, mantener la autoridad de la ley, subordinar los intereses particulares a la voluntad general, luchar por la justicia social, es respetar y prolongar la vigencia de la obra juarista.

No queremos un Juárez que se agote en festejos cívicos, sino un Juárez eternamente combatiente que guíe la acción de los mexicanos.

Nos hemos propuesto imprimir una nueva dimensión a la democracia mexicana y ampliar la participación del pueblo en las decisiones políticas.

Seguimos atentamente las manifestaciones de la opinión pública y mantenemos comunicación con todos los sectores sociales en las diversas regiones del país.

El diálogo es el mejor camino para encontrar una respuesta adecuada a los problemas.

En el período que comprende este Informe, se autorizó el asilo político de 72 extranjeros.

Es el asilo una de las más nobles instituciones del derecho internacional y es México uno de sus más firmes defensores.

Por desistimiento del Ministerio Público y libertad bajo protesta, fueron liberadas 27 personas que se encontraban en prisión por delitos principalmente relacionados con los acontecimientos de 1968.

Cuando la Ley es expresión de la voluntad popular se convierte en el más eficaz instrumento de la reforma social.

En una democracia los cambios se realizan y perduran por medio del derecho.

Hemos puesto especial empeño en promover en nuestra esfera de competencia las tareas legislativa.

El congreso de la Unión, en períodos ordinario y extraordinario de sesiones, ha llevado a cabo un notable esfuerzo para estudiar aprobar o rechazar las iniciativas de Ley.

Los Secretarios de Estado han informado con amplitud, cuando han sido requeridos para ello, acerca de los motivos y alcances de las propuestas hechas por el Ejecutivo.

Se ha legislado a puertas abiertas y se ha prestado la necesaria atención a las más distintas expresiones de la opinión pública.

Durante estos períodos legislativos, se promulgaron dos importantes reformas constitucionales, se expidieron veintidós nuevas leyes, doce decretos que reforman y adicionan diversos ordenamientos, y se ratificaron trece acuerdos internacionales.

Ciudadanos. Partidos y candidatos gozaron de amplias garantías para el ejercicio de sus derechos políticos.

El número de mexicanos con credencial de elector ha llegado a veintidós millones y los procesos electorales se ha desarrollado con toda normalidad.

Se renovó el Poder Ejecutivo de Baja California; se celebraron elecciones de diputados locales y ayuntamientos en Sinaloa, Puebla, Guerrero, Tamaulipas y Estado de México; de diputados locales en Veracruz, Tlaxcala, Hidalgo y San Luis Potosí; de ayuntamientos en Oaxaca, Michoacán, Nuevo León y en el Territorio de Baja California Sur, en donde se reimplantó recientemente el municipio libre.

El Congreso de la Unión y todas las legislaturas de los Estados aprobaron reformas y adiciones a los artículos 52, 54, 55 y 58 de nuestra Constitución Política.

Las reformas ajustan los Distritos Electorales al crecimiento demográfico de México y aumenta el número de Diputados de Partido, mejorando la participación de las minorías en la actividad legislativa.

Permiten, además, la elección de Diputados y Senadores a los veintiuno y treinta años de edad, respectivamente, franqueando el camino para que las nuevas generaciones compartan el poder público.

La Cámara Popular mantendrá su funcionalidad y será, de ahora en adelante, un órgano más representativo y corresponderá más cabalmente a la composición actual de la comunidad mexicana.

La Reforma Electoral busca incorporar a un mayor número de ciudadanos y fuerzas sociales al proceso político institucional.

Su propósito es ampliar la representatividad del poder público, consolidar en el plano legal las nuevas tendencias de la democracia mexicana, alentar la participación de las minorías y, en general, lograr que todas las manifestaciones tengan expresión en los órganos representativos de la voluntad popular.

Estas reformas son parte de un programa de revisión general del sistema electoral mexicano.

En este período de sesiones, presentaré una iniciativa para reformar la Ley Electoral Federal.

Se garantizará a todos los partidos plena representatividad, con voz y voto, en los organismos electorales y se promoverán modificaciones sustanciales en la organización y funcionamiento del Registro Nacional de Electores.

Dichas medidas harán más eficaz la aplicación del principio de corresponsabilidad en la organización y dirección del proceso en que se configura el gobierno nacional.

Se pretende, también, garantizar a los partidos políticos una más efectiva comunicación con el pueblo y una mejor divulgación de sus tesis ideológicas, plataformas de principios y programas de acción.

Respetuosos de la disidencia ideológica y dispuestos a perfeccionar nuestra vida democrática, queremos asegurara a las minorías su representación en los órganos del Estado.

Vemos en los partidos no una amenaza a la estabilidad, sino los mejores conductos para que se exprese la voluntad de las distintas tendencias políticas.

No aceptamos, en cambio, la actividad de los grupos que mediante recursos ilegales presionan para lograr meros intereses personales.

A la renovación de los mecanismos electorales debe suceder una renovación de todos los partidos.

En los momentos que el país se transforma, estas instituciones también deben actualizarse para reflejar, fielmente, las opiniones del cuerpo electoral.

En las elecciones de diputados federales que tendrán lugar en julio de 1973, se pondrán a prueba las reformas que hemos emprendido.

Exhortamos a los ciudadanos para que participen más activamente en el proceso político.

La vitalidad de la democracia depende del cumplimiento de las responsabilidades cívicas.

El desarrollo de un pueblo comprende todas sus formas de organización.

El desarrollo político fundamenta y da sentido al progreso económico.

La democracia no es sólo un sistema de poder; es, sobre todo, una forma de convivencia.

Concierne a todos los mexicanos convertirla en norma de conducta cotidiana.

Hacemos la parte que nos corresponde.

Garantizamos y alentamos todas las libertades públicas.

Compete a los partidos políticos, a las organizaciones campesinas, a los sindicatos, a los centros de enseñanza a los medios de difusión y a todas las organizaciones democratizar su vida interna y ejercitar responsablemente sus derechos.

La Revolución Mexicana tuvo como aspiración originaria el establecimiento de un estado de derecho y de un régimen civilista de gobierno.

Constitucionales por su origen, las fuerzas armadas son firme sustento de las instituciones democráticas.

No alientan en su seno ninguna actitud contraria a la transformación del país.

Contribuyen, en cambio, al cumplimiento del programa adoptado por la nación mediante el sufragio.

El Ejército Mexicano es un sector del pueblo organizado para la paz.

Su actividad se orienta conforme a los objetivos de la comunidad.

Evoluciona al ritmo de nuestro desarrollo, perfecciona constantemente la capacidad de sus miembros y fortalece su espíritu de servicio en actividades de interés colectivo.

Sus brigadas de acción social prestan colaboración en todas aquella circunstancias y lugares en que requiere su presencia.

Auxilian a la población en casos de desastre, combaten incendios forestales, distribuyen agua potable, proporcionan atención médica y sanitaria, y emprenden campañas de alfabetización, forestación y reforestación.

Colaboran también en la construcción de caminos vecinales y escuelas, en la lucha contra el pistolerismo, el abigeato y el tráfico de narcóticos.

Se ha puesto en marcha un plan de reforma educativa militar.

Con el objeto de mantener el dinamismo de las jerarquías militares y lograr un equilibrio entre las antiguas y la nuevas promociones, se ejecuta un programa de rotación de mandos y de retiros.

La Armada de México requería actualizar las disposiciones que determinaban su estructura interna.

Para este efecto se expidió una nueva Ley Orgánica en la que se confirman sus funciones militares y civiles pero se destaca, también, la importancia social y económica de sus funciones, especialmente las de vigilancia y preservación de nuestros recursos marítimos.

Como reconocimiento a la acción de los capitanes Gustavo Garmendia y Federico Montes, quienes salvaron la vida del Presidente Madero, se colocó una placa conmemorativa en el Salón de Acuerdos del Palacio Nacional.

Su conducta heroica, realizada en tiempos de confusión e incertidumbre, es paradigma de las virtudes que norman la trayectoria de nuestro Ejército.

Por su disciplina interna y por su inalterable lealtad a los Poderes instituidos, nuestras Fuerzas Armadas son garantía de seguridad interna e internacional y constituyen legítimo motivo de orgullo para la República.

Para reforzar el marco jurídico de la seguridad colectiva se expidió la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, así como su reglamento correspondiente.

Todos los sectores sociales han acogido favorablemente esta Ley que regula la tenencia y portación de armas de fuego.

Prosigue la campaña en contra del narcotráfico y la lucha contra la drogadicción.

Se expidió un decreto que clasifica, una gran cantidad de psicotrópicos, como estupefacientes por lo que su uso ilegal queda sancionado con las penas que el Código Penal establece para los enervantes.

La frecuencia con que ocurren en el mundo actos de apoderamiento de aeronaves en vuelo y la necesidad de prevenirlos de modo sistemático, nos indujo a crear el Comité Nacional de Seguridad Aeroportuaria.

En mi Primer Informe de Gobierno señalé la actividad de ciertos grupos que pretendían crear un clima de zozobra por medio de asaltos, secuestros y otras tácticas terroristas.

En los meses subsiguientes continuaron presentándose diversos brotes de violencia.

Merced a la eficaz labor de los cuerpos de seguridad pública se aprehendió y consignó a casi todos los responsables.

Cuando están abiertos los cauces de la transformación social, nada justifica la violencia.

El gobierno manifiesta su determinación de mantener la tranquilidad del país, sin desviarse de los objetivos de renovación que orientan su actividad.

Frente a la agresión de que ha sido víctima la Universidad Nacional Autónoma de México, la opinión pública nacional y la comunidad universitaria han señalado que la actitud de las autoridades de esa Casa de Estudios y la del Gobierno Federal.

Idóneo para superar los conflictos que puedan presentarse.

Este camino no es otro que el estricto respeto a la autonomía, el apego a las leyes, el repudio de la violencia y el permanente y sereno empleo de la razón.

El Gobierno de la República tiene plena e inalterable confianza en la capacidad de los centros de cultura superior para regirse por sí mismos y observa con agrado la progresiva democratización de su estructura académica y administrativa.

En relación con los conflictos que se producen por la posesión de tierras y con las tendenciosas versiones que propalan los enemigos de la reforma agraria, manifiesto categóricamente que la conducta del régimen se rige por la estricta observancia de la Constitución.

Respetamos y hacemos respetar todas las formas de propiedad consagradas por nuestras leyes.

Reitero la decisión del gobierno de mantener intactos los derechos de todos.

Las nuevas dotaciones de tierra se hacen sin afectar otros intereses legítimos.

Es obligación de las autoridades federales, estatales y municipales, otorgar las garantías necesarias para que trabajen la tierra, sin perturbaciones, quienes tienen títulos legales para hacerlo.

El Derecho de Ampara protege al ciudadano en el ejercicio de las garantías individuales que la Constitución establece.

Lo protege contra actos de la autoridad.

Mermar esa protección es reducir nuestro régimen de libertades o pretender que los funcionarios somos infalibles.

La autoridad ejecutiva no puede solicitar, en ningún caso, la restricción del Derecho de Amparo porque ello equivaldría a querer suprimir el control constitucional de sus actos.

Son claras nuestras intenciones y nuestros actos.

No hay motivo para la inquietud o para estériles pugnas y debates cuyo verdadero propósito es desviar la atención respecto del esfuerzo que realizamos para liquidar el latifundismo, fortalecer la economía ejidal y resolver a fondo los problemas del campo. POLíTICA ECONóMICA

México ha probado que su sistema de organización social le permite mantener un elevado ritmo de crecimiento.

Sin embargo, al iniciarse nuestra gestión el país afrontaba delicados problemas financieros que era preciso atacar de inmediato.

Por otra parte, se hacía indispensable imprimir un nuevo rumbo a la política económica.

Las opiniones técnicas coinciden en señalar la necesidad de reducir el nivel general del gasto a fin de no acentuar en México, los efectos de un proceso inflacionario mundial.

Una tendencia inmoderada al alza de los precios estaba desplazando el ingreso de los sectores de menos recursos hacia aquellos de más alta concentración.

La inestabilidad monetaria en que hubiéramos incurrido, habría perjudicado primordialmente a las clases populares.

A pesar de la decisión de imprimir desde los primeros días de su gestión un gran impulso a la actividad productiva, el Ejecutivo hubo de adoptar una política económica restrictiva durante un período limitado.

Sabíamos que está decisión entrañaba sacrificios, dificultaba la absorción de mano de obra y propiciaba actitudes de retraimiento por parte del inversionista.

Preferimos no obstante, arrostrar esos riesgos, porque la obligación de Gobierno es ver hacia el futuro y no, por mantener una apariencia de prosperidad, lesionar en lo profundo nuestras posibilidades de desarrollo.

Nos alentó la certeza de que, pasado este período de ajuste, la economía reiniciaría sobre bases más firmes una nueva y vigorosa etapa de expansión y de incremento de las posibilidades del empleo.

El marco externo tampoco fue propicio: hubimos de superar los efectos de una crisis financiera internacional y el resurgimiento de medidas proteccionistas en los Estados Unidos.

A pesar de esas circunstancias adversas los resultados del esfuerzo nacional están a la vista.

Los objetivos que el Gobierno se fijó a corto plazo, fueron alcanzados.

Se logró contrarrestar el aumento de los precios sin recurrir a medidas coercitivas.

El incremento de 2.6 pro ciento en los precios al mayoreo durante el último año, sitúa a México entre los países que ha registrado menores tasas de inflación.

El ritmo de endeudamiento externo se redujo por primera vez en muchos años.

Al 31 de diciembre de 1971, la deuda externa del sector público a plazo de un año o más ascendió a 44 mil 430 millones de pesos, habiéndose incrementado tan sólo en 2.5 por ciento, cifra muy inferior al promedio de los últimos años.

Una vez reducidas las presiones inflacionarias y con el fin de reanimar la actividad económica el Gobierno Federal aumentó considerablemente el gasto público y la inversión.

Al mismo tiempo que se adoptaban estas medidas, se implementaron otras tendientes a estimular y reorientar el proceso de desarrollo.

Desde fines del año pasado, se inició una recuperación en casi todos los sectores productivos y los indicadores revelan que será aún más pronunciada en el segundo semestre del año en curso.

El valor de los 75 principales productos agrícolas ascendió en el ciclo 1971 - 1972 a 40 mil millones de pesos.

La producción de frijol y de maíz, que acusó incrementos de 9 por ciento y 24 por ciento, respectivamente, no sólo cubre las necesidades internas, sino que permite constituir una reserva exportable.

La cosecha de café, ascendió a 3 millones 300 mil sacos. de los cuales vendimos la mitad al exterior.

La superficie dedicada al cultivo del algodón se incrementó en 11 por ciento, lo que permitirá alcanzar una producción cercana a 2 millones de pacas.

La minería afectada por el descenso de los precios internacionales, alcanzó sin embargo, niveles superiores a los del período precedente.

La extracción de cobre aumentó en 14 por ciento, la de manganeso en 6 por ciento y la de fluorita en 4.7 por ciento.

El valor total de la producción minera fue de 3 mil 368 millones de pesos.

La reanimación en la industria de la construcción refleja los resultados de la política expansionista iniciada por las autoridades al finalizar 1971.

Los últimos indicadores registraban en este sector un aumento de 13.2 por ciento.

La industria de transformación acusó tendencias promedio alarmante satisfactorias, con un índice de crecimiento de 6.5 por ciento.

Esta recuperación, estimuló el desarrollo de la industria pesada y en particular la siderúrgica.

La fundición de hierro y acero aumentó en 14.1 por ciento la de cobre electrolítico en 12.7 por ciento.

El movimiento registrado en la actividad bursátil es signo inequívoco de la recuperación de nuestra economía y de la actividad del inversionista.

Durante el lapso que comprende este Informe, el promedio de cotizaciones se ha elevado en más de 20 por ciento en relación al año anterior.

Las exportaciones se incrementaron durante el primer semestre del año en más de 22 por ciento respecto al mismo período del año anterior, alcanzando un monto superior a 11 mil millones de pesos.

El sector más dinámico fue el manufacturero, que aumentó sus ventas al exterior de un 29.4 por ciento.

Su valor, de 4 mil 796 millones de pesos, representa el 43 por ciento del total exportado.

En contraste, las importaciones sólo crecieron en 11.5 por ciento, aumento que incluye mayores precios para los bienes provenientes de países que revaluaron durante la pasada crisis monetaria.

En turismo, a su vez ha contribuido notablemente al equilibrio de la balanza de pagos. aprovechamos, por medio de una propaganda intensiva, la coyuntura que ofrecían los ajuste de paridades monetarias y la relación internacional de precios, que nos era favorable.

Más de 2 millones de 300 mil turistas se internaron en nuestro país, lo que significa un incremento del 28 por ciento y un ingreso total, durante el período del que informo, de 8 mil 618 millones de pesos.

Hemos invertido una tendencia desfavorable que, durante más de una década, afectó la balanza de pagos.

El desequilibrio de nuestro comercio exterior llegó a su punto culminante hace sólo dos años, en que la cuenta corriente de mercancías y servicios alcanzó un déficit francamente alarmante.

En 1971 logramos reducirlo en 2 mil 566 millones de pesos.

Las medidas adoptadas para despertar la conciencia exportadora, los incentivos fiscales otorgados y la actitud de los sectores productivos han iniciado así el cambio más profundo registrado por la orientación de nuestro sistema productivo.