Discurso De Luis Echeverria Alvarez En Su Quinto Informe De Gob

Chapter 8

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Como afirmé anteriormente, para luchar contra el colonialismo interno se sigue un plan de conjunto, que tiene como propósito central mejorar el nivel de vida de las comunidades rurales.

El énfasis en el campo no sólo procura la satisfacción de las necesidades alimenticias del país, sino que tiene como objetivo paralelo acrecentar el ingreso de los campesinos.

No obstante, el desarrollo agropecuario y la autosuficiencia alimenticia deben ser acompañados, de un crecimiento industrial debidamente integrado.

De ahí que el 35 por ciento del total de la inversión pública se destine a la industria.

En apoyo de este renglón, se dictaron disposiciones para evitar el excesivo proteccionismo y gravar los productos conforme a su grado de elaboración.

La industrialización se promueve ahora con base, en principios uniforme que atienden los propósitos de un desarrollo regional equilibrado y la defensa del consumidor.

Junto con el sistema que norma los precios de los artículos alimenticios y otros de amplio consumo popular, se implantó el mecanismo de fijación de precios por variación de costos, en vigor desde 3 de octubre, que autoriza un incremento proporcional cuando las empresas comprueban que sus costos han aumentado en 5 por ciento o más.

En el campo del comercio internacional, se presentaron situaciones exteriores adversas, que llegaron a interrumpir, en cierto momento, el ritmo ascendente de nuestras exportaciones y aumentaron el valor de nuestras importaciones.

En efecto, las presiones inflacionarias que continuaron en todo el mundo, aunadas a la recesión de las economías de las naciones industrializadas, alcanzaron su mayor intensidad y frenaron la actividad de importantes sectores, provocando la reducción de la demanda para muchos de los productos de exportación de nuestro país.

En los tres primeros meses de 1975, nuestras ventas al exterior decayeron, por estos motivos, en un 7 por ciento, respecto al mismo periodo del año anterior.

Al mismo tiempo, la propia inflación internacional encareció notoriamente el precio que tuvimos que pagar por los productos, equipos y piezas que seguimos importando a fin de no detener el ritmo de crecimiento de la economía nacional, para aumentar su capacidad productiva y de creación de empleos.

Igualmente artículos de alimentación popular que por razones climatológicas adversas tuvimos que importar, fueron adquiridos a precios de inflación.

Esto representó que tuvimos que pagar un 25 por ciento más, en promedio, por nuestras compras, sin que el precio de nuestras exportaciones hubiese aumentado en igual proporción.

El reflejo en la balanza de pagos del aumento en el gasto de importación y la relativa disminución del ingreso de exportación, constituye uno de los problemas circunstanciales que con mayor urgencia debemos resolver.

En un sistema democrático el manejo de la economía no puede ser compulsivo.

Requiere el respeto de todo un sistema legal en el que se apoyen las decisiones de interés general.

Antes de emprender mi última gira internacional, dicté una serie de medidas para jerarquizar y racionalizar nuestras compras al exterior y para impulsar la actividad productiva del país, con el objeto de corregir el déficit de nuestra balanza comercial, mediante una estrategia coherente de decisiones fiscales y administrativas, que en el aspecto general de importaciones, tienden a ajustar, reducir, substituir o eliminar, aquellas que no sean inmediatamente indispensables.

En lo que toca a las entidades públicas, el Plan de Acción del Comité de Importaciones que autoriza o rechaza sus compras, cuenta ya con nuevo reglamento en el que la programación de las adquisiciones es un elemento central ara racionalizar éstas y apoyar a la industria nacional.

El estímulo a las exportaciones que en el mercado internacional altamente competido realizan todos los países productores, cualquiera que sea su signo político, debe originarse no sólo la capacidad de producción, sino también en la capacidad competitiva del país, en su conjunto, como vendedor, apoyado, en nuestro caso, en el sistema de economía mixta.

El Gobierno ha establecido una creciente gama de apoyos y estímulos fiscales y administrativos para cumplir la parte que le corresponde.

Ello entraña, a veces, devoluciones fiscales que, al estimular al productor, concurren al beneficio general pues no hay que olvidar que, sin capacidad de competencia no se vende al exterior y, si ello es así, ni ingresan recursos al fisco, lo que es grave; ni divisas, que es peor, por lo que significa para el empleo y la riqueza del país.

La capacidad productiva del Estado, sus organismos y empresas está orientada a darnos suficiencia en materia de energéticos, petroquímicos, fertilizantes y acero; su capacidad promotora y de fomento, a la producción de alimentos y a darle capacidad competitiva a la iniciativa privada para que produzca y exporte.

Así se apoya la promoción de nuevas empresas.

A este efecto, la exposición permanente "En México la Mejor Inversión", ha contribuido a la creación de empresas cuyos productos sustituirán importaciones por más de 692 millones de pesos anuales y generarán exportaciones.

Se encuentran en estudio, para su realización, 430 proyectos más.

Cuando el productor nacional juzga conveniente asociarse con un empresario extranjero que aporte tecnología mercados, o capital, la ley de inversiones extranjeras fija las bases para los arreglos correspondientes, atendiendo a los interese prioritarios del país.

La organización de productores en unidades que se orientan a la exportación se lleva a cabo a través de las Comisiones Estatales de Fomento al Comercio Exterior.

En este último año, en coordinación con las dependencias correspondientes se han constituido 90 nuevas entidades en la forma de uniones cooperativas, sociedades de crédito, asociaciones de productores o empresas comercializadoras.

Ha continuado una promoción de nuestros productos y tecnología a nuevos mercados, a través de un programa de ferias y exposiciones que llevo a 1,671 productores a participar en 24 eventos en el último año, entre los que destacan la Segunda Feria de Septiembre de 1974 en San Antonio Texas, Estados Unidos, y la Feria Industrial y Comercial de la Habana, Cuba, en marzo del presente año.

La acción coordinada de productores y autoridades logró ya en el mes de mayo reiniciar la tendencia al crecimiento de las exportaciones.

En efecto, por primera vez en tres años, en el trimestre de mayo a julio de este año, disminuyó el déficit de la balanza comercial en 5 por ciento respecto al mismo trimestre del año anterior.

No obstante la importancia que tiene la promoción de nuestras ventas al exterior, seguimos apoyándonos en nuestro mercado interno.

La política de sustitución de importaciones obedece a nuevos lineamientos y a una directriz básica: no estimular la ineficiencia.

La protección que hoy se otorga a las industrias se condiciona a que los productos sean de buena calidad y que sus costos sean competitivos a nivel internacional.

La industria nacional debe cubrir las necesidades del país y ser, al mismo tiempo, factor importante para alcanzar el equilibrio de la balanza comercial.

Es propicia esta ocasión para exhortar nuevamente a industriales y comerciantes a fin de que, con determinación y audacia, acudan a la conquista de nuevos mercados.

El Estado cumple ya con la parte que le corresponde.

Establecimos una nueva estructura jurídica, dictamos políticas administrativas y creamos mecanismos para alentar la labor del empresario nacionalista.

Prevalece en México un clima de tranquilidad social que favorece las labores constructivas.

El sector público tiene plena confianza en el futuro de la nación y por ello continúa realizando inversiones con gran intensidad.

Muchas de éstas se han hecho en asociación con miembros de la iniciativa privada, que, a pesar de los desequilibrios de la economía internacional, confían en la potencialidad del país y saben que México tiene soluciones ya puestas en marcha.

La incertidumbre no cabe en una nación que lucha por consolidar su soberanía y por la implantación de un ambiente social de equidad.

El Estado puede suplir, a quienes emboscados en la limitación social y moral de su egoísmo o escudados en arcaicos principios, regatean a la colectividad el uso productivo de una riqueza que han acumulado merced al esfuerzo de todos los mexicanos.

Aprovechar plenamente nuestro rico potencial turístico y promover con la mayor eficacia la expansión y al diversificación de esta actividad; lograr que el turismo exterior e interno alcance sus metas de convivencia humana y obtener, en el primer caso, un ingreso mayor de divisas que contribuya al equilibrio de nuestra balanza de pagos, se hallan entre las razones principales que motivaron la transformación del Departamento de Turismo en Secretaría.

En el último año ingresaron al país, entre turistas visitantes fronterizos, un total de 72 millones de extranjeros que nos representaron divisas por 28 mil millones de pesos.

La estrategia del desarrollo compartido se apoya también en la política crediticia.

Los ahorros adicionales han permitido a la banca atender mejor las solicitudes de crédito orientado estrictamente al aumento de capacidad de producción en los sectores básicos y prioritarios de la economía y al fomento de las exportaciones y no a apoyar actividades especulativas o dispendiosas, que sigue siendo controladas.

A la vez, por medio del encaje legal y otros mecanismos, se ha facilitado el financiamiento del gasto público en condiciones convenientes.

Se modificó la Ley General de Instituciones de Crédito para impulsar la actividad del sistema bancario y aligerar sus cargas administrativas permitiendo su operación como banca múltiple.

La reforma favorece la constitución de grupos financieros y alienta la descentralización de las actividades bancarias en beneficio de nuevas inversiones y estímulos para los pequeños ahorradores.

Fue reformada la Ley del Mercado de Valores para facilitar el establecimiento del sistema de información que precisa las características de las acciones de renta variable; lograr la coordinación de las operaciones entre diversos mercados o agentes y favorecer la acción efectiva de las instituciones y organizaciones auxiliares de crédito.

Con estas reformas buscamos una conveniente canalización de los recursos internos que, en la medida de su cuantía, reduzcan los requerimientos de capital del exterior.

Ya hemos subrayado que la dependencia tecnológica es una forma moderna de colonialismo.

El desarrollo independiente de México exige de una política definida y su estricto cumplimiento.

A esta finalidad responde la ley sobre el Registro de la Transferencia de Tecnología y el Uso y Explotación de Patentes y Marcas, aprobada por este honorable Congreso.

El año próximo pasado informé a esta Honorable Representación, que al revisar las regalías pactadas en los contratos que fueron sometidos a registro, habíamos obtenido un ahorro de mil millones de pesos, y contraje el compromiso de dar a conocer los ahorros que se obtuvieran anualmente.

En este período, se evitaron gastos por 1,800 millones de pesos.

Se ha conseguido, además, eliminar de los contratos de transferencia de tecnología cláusulas que limitaban las exportaciones; que obligaban a adquirir la maquinaria o insumos de un productor determinado; que permitían injerencias extranjeras en la administración de las empresas mexicanas receptoras de tecnologías; que limitaban el volumen de la producción y, otras de índole semejante, formas, todas ellas de enajenación y obstrucción a nuestro progreso.

La política económica se ha adaptado con flexibilidad a la coyuntura internacional, sin abandonar los objetivos de largo plazo.

Así lo seguiremos haciendo siempre que nos lo exijan los intereses superiores de México.

Insisto: la estructura económica se ha fortalecido con perseverancia constructiva y dirección definida.

En breve estaremos mejor capacitados para superar el desequilibrio internacional.

Hemos resuelto fortalecer la estructura productiva nacional, como propósito permanente y único esfuerzo realista para escapar a la espiral inflacionaria mundial.

Ello demuestra la perseverancia y coherencia de la política de desarrollo independiente que nos hemos trazado.

La tendremos que financiar con los recursos que sean necesarios, racionalizando su fuente, interna o externa.

La mayor producción permitirá cubrir el costo de crédito, generará más empleos, más ingresos, mejores salarios y más utilidades.

El éxito alcanzado en materia petrolera, eléctrica y siderúrgica, entre otras, es un buen ejemplo de lo que podemos lograr si hacemos sin titubeos, lo que es debido.

Al mismo tiempo hemos aumentado los recursos de apoyo con que cuenta el Banco de México para hacer frente a cualquier presión que por nuestra balanza de mercancías y servicios o por salidas de capital, se nos pueda presentar.

Mantener la plena convertibilidad con el presente tipo de cambio de $12.50 por un dólar, sigue siendo pieza vital del manejo de nuestra política económica.

La reserva bruta de oro, plata y divisas del Banco de México sobre el exterior, alcanzó al día 29 de agosto, 1,475 millones de dólares, lo que representa 154 millones de dólares adicionales a los que mencioné en el informe del año pasado.

Además, en virtud del aumento en el volumen de las relaciones financieras entre México y los Estados Unidos, se incrementó recientemente de 180 a 360 millones de dólares, el convenio de apoyo mutuo del Banco de México con el Banco de la Reserva Federal de Nueva York.

Con este aumento nuestros apoyos secundarios no utilizados, libremente disponibles con que contamos en el Fondo Monetario Internacional, la Tesorería Norteamericana y con el Banco antes mencionado, alcanzan la cifra de 1,285 millones de dólares y nuestra masa total de recursos internacionales disponibles para el sostenimiento del peso mexicano, llega a la cifra de 2 mil 760 millones de dólares; todo ello sin considerar más de 400 millones de dólares adicionales, de que puede disponer el Banco de México, mediante la valuación o venta de su oro al precio del mercado internacional.

Hace unos días, el 25 de agosto último, celebramos los 50 años de vida del Banco de México, fundando por el Presidente Plutarco Elías Calles.

El nacimiento de esta institución, con algunas otras fundamentales creadas en ese mismo período, señalan el punto de partida d la etapa constructiva de la Revolución Mexicana.

Las medidas internas, los nuevos mecanismos y las acciones puestas en juego para cambiar el signo de las operaciones con el exterior se ajustan a las exigencias actuales y acrecientan la flexibilidad del sistema.

La difícil evolución histórica de nuestro país nos ha enseñado a no doblegar a nuestra voluntad ante los obstáculos.

Con las realizaciones de hoy, fincamos un futuro mejor.

Desde un principio, elegimos el camino más justo, y no nos hemos apartado de él; crecer y distribuir al mismo tiempo los beneficios de este crecimiento.

Acelerar la marcha de nuestra economía, generar fuentes de trabajo suficientes y distribuir mejor el ingreso, defender nuestra independencia del exterior y asegurar la autonomía plena en el manejo de los recursos naturales son los objetivos que nos han guiado, y los mantendremos hasta el final del mandato que el pueblo nos confirió.

POLITICA EXTERIOR

México busca en el ejercicio de su política exterior la realización de las siguientes metas: la consolidación de la independencia nacional, la búsqueda de elementos externos para apoyar su progreso interior y la estructuración de un orden mundial justo que conduzca a la paz.

La conducta internacional de nuestro país es el fruto de su experiencia histórica y de una concepción profunda de la actual etapa por la que atraviesa la Humanidad.

México actúa frente a la realidad de un mundo que entra, cada día más, al hecho irrebatible de la interdependencia entre las naciones.

En ninguna época los problemas de los pueblos se han entrelazado como en ésta, para convertirse en los problemas del género humano.

El hambre, los focos de violencia, el desequilibrio económico, el deterioro del medio ambiente, la crisis de valores morales y de las instituciones, demandan una interpretación global de esos problemas, que afectan ahora a la Humanidad.

Asistimos al choque de dos grandes fuerzas: por una parte, las que persiguen una organización internacional autocrática apoyada en la concentración del poder económico y militar y, por otra, las que aspiran a la estructura de una convivencia democrática, que se sustente en la redistribución de la riqueza y del trabajo.

Las primeras sostienen una posición parcial y manipuladora, de los problemas que vivimos.

Las segundas, buscan impulsar el cambio propiciando una toma de conciencia sobre la verdadera raíz de los desajustes y conflictos contemporáneos.

Las primeras, son las grandes potencias nucleares en su lucha por conquistar zonas de influencia en el mundo, y por oprimir o invadir pueblos, tienen muchos puntos de coincidencia; la otra parte, son los pueblos no industrializados, los pueblos pobres, el Tercer Mundo.

En este panorama los países del Tercer Mundo tiene frente a sí una misión histórica que cumplir; el cambio de la correlación de fuerzas internacionales para construir un orden justo y equitativo.

La militancia de estos países, como la de todas las fuerzas revolucionarias, nace del crisol común que forman la injusticia y la explotación. el Tercer Mundo lo integran naciones que se halla en diversos grados de desarrollo, con ideologías e idiosincrasias distintas y con intereses de corto y mediano plazo diferentes.

Sin embargo, la magnitud de los problemas a que hacen frente y su propia condición de marginados, los conducen, irreversiblemente, a un proceso de integración y solidaridad.

Construir sobre esta diversidad un ideario coherente y una estrategia eficaz que comprenda los intereses legítimos de todas las naciones, incluso los de las más desarrolladas, constituye una meta prioritaria e inaplazable.

Junto con el vigor moral que deriva de luchar al lado de la razón histórica y representar a las tres cuartas partes de la población del planeta, el Tercer Mundo cuenta con instrumentos eficaces para alcanzar sus fines: la acción solidaria y el fortalecimiento de los organismos, internacionales, entendidos no como entidades colonizadas, sino como foros en que se exprese y acate la voluntad mayoritaria de los países.

Es la fuerza de la acción conjunta, apoyada en el poder del derecho, lo que habrá de conducirnos a obtener mejores condiciones de vida para nuestros pueblos.

México asume, en esta hora decisiva, sus compromisos históricos.

Ha fortalecido su participación en la escena internacional, ha contribuido al esclarecimiento de la actual crisis y enriquecido, con acciones concretas, el ideario de las fuerzas progresistas en el mundo.

Fiel a su origen histórico, el Estado mexicano persigue la instauración de una convivencia internacional fundada en la democracia política y en la equidad económica.

Con base en esta filosofía México propuso, desde abril de 1972, en la Reunión Plenaria del Tercer Período de Sesiones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, la adopción de un instrumento que sirviera de base a la estructuración de un nuevo orden económico mundial sustentado en la justicia.

En el proceso de su elaboración se opusieron las concepciones del mundo de la opulencia a las de los países pobres.

Cuatro períodos de negociación fueron insuficientes para superar los antagonismos.

Podría haberse obtenido la aprobación unánime para una Carta mediatizada, que pasara a formar parte del largo inventario de declaraciones inoperantes, pero ese nunca fue nuestro interés.

En todo momento nos opusimos a claudicar en puntos de vital importancia y defendimos la necesidad de elaborar un documento vigoroso, valiente y digno.

El 12 de diciembre del año próximo pasado, en el vigésimo noveno período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas los representantes de más de 3 mil 200 millones de seres, unificaron su voluntad.

Ese día, por la abrumadora mayoría de 120 votos a favor frente a 10 abstenciones y 6 votos en contra, se aprobó el documento en que debe sustentarse una economía mundial para la paz; la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados.

Este triunfo señala apenas el principio de una larga lucha en la que no habremos de claudicar.

Es imprescindible hacer que en la práctica sean cumplidos todos y cada uno de sus preceptos.

Esta es la divisa de todas las acciones que México despliega en la actual etapa de su política exterior.

Seguiremos participando en todos los foros internacionales que sea necesario, a fin de unir esfuerzos en a creación de mecanismos que contribuyan, efectivamente, a resolver los problemas que agobian a la mayor parte de la humanidad.

La injusta división del trabajo que en el pasado fue impuesta a muchos pueblos, los llevó a producir unas cuantas primas destinadas al exterior.

Los condujo, asimismo, a sobreexplotar a la tierra y al hombre en tanto las metrópolis se industrializaban y tecnificaban su producción agropecuaria.

La escasa producción alimenticia de muchos países no es, por tanto, resultado de una supuesta ineptitud; es herencia directa del viejo sistema colonial y sólo puede remediarse en el marco de la cooperación internacional.

Nada sería más condenable que utilizar el hambre como un nuevo instrumento de dominación.

En noviembre próximo pasado, asistí a la Conferencia Mundial de Alimentación y Agricultura efectuada en Roma.

Ahí copatrocinamos el establecimiento del Consejo Mundial de la Alimentación y el surgimiento del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, en los que se recogió la propuesta mexicana de crear un Banco Mundial de Alimentos y un Fondo para el Desarrollo de la Agricultura.

Independientemente de consideraciones de índole política o ideológica, México ha ampliado sus relaciones de carácter económico y diversificado las posibilidades de su comercio exterior.

En julio del presente año, se suscribió un convenio de cooperación con la Comisión Económica Europea, de la que forman parte la República Federal de Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Gran Bretaña, Irlanda, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos.

Asimismo, el 13 de agosto próximo pasado se confirmó un convenio de cooperación con el Consejo de Ayuda Mutua Económica, en el que participan la República Democrática Alemana, Bulgaria, Cuba, Checoslovaquia, Hungría, Mongolia, Polonia, Rumania, y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Si los pueblos respetan mutuamente sus ideas y sus formas de vida, es posible coexistir pacíficamente y lograr transacciones de provecho recíproco.

Nada sería más contraproducente que una diplomacia insegura y esquiva, y nada más comprometedor para nuestra soberanía que confundir la independencia con el aislamiento.

En consecuencia, durante el lapso que cubre este Informe, decidimos establecer relaciones con los siguientes países: República Popular de Albania, Granada, República Democrática de Vietnam, República del Sur de Vietnam, República Islámica de Mauritania, Emirato de Qatar, República Popular de Bangladesh, Reino Hachemita de Jordania, Islas Fiji, Kuwait, República de Zaire, Sultanato de Omán, Estado de Bahrein, República Popular del Yemen, República Democrática Somalí, República árabe de Libia, República de Gambia, Reino de Tailandia y República de Irlanda.

Con la inclusión de estos países ascienden a 97 las naciones con las que México mantiene relaciones diplomáticas.

Al finalizar la presente administración, las habremos extendido a todas las naciones del mundo, salvo aquellas que contradicen los principios básicos de nuestra doctrina internacional.