Discurso de Luis Echeverría Álvarez en su Quinto Informe de Gobierno
Part 2
En el periodo pasado 400 mil mujeres se registraron para ser orientadas sobre la planeación de su familias en las clínicas estatales y privadas; hoy informamos que se han beneficiado con esos servicios un millón de ellas.
La Industria Cinematográfica la recibido un fuerte impulso en la actual administración para mejorar la calidad del cine nacional, dispusimos que el crédito oficial sea concedido para las películas que se produzcan asociadamente, entre el Gobierno y la fuerza fundamental de la industria: sus trabajadores.
En aplicación del nuevo derecho protector de los menores, se puso en servicio el primer Centro de Recepción del Consejo Tutelar del Distrito Federal.
El ingreso a la institución aparta al menor de las conductas antisociales y lo prepara para su incorporación a la comunidad.
Se reformó el artículo 107 Constitucional y la Ley de Amparo para suplir la deficiencia de la queja en lo juicios de garantías contra actos que afecten derechos de menores y otros incapaces jurídicos.
Celebramos convenios, de asesoría y aportación económica, para edificar modernos centros de readaptación social en 14 Estados de la República.
La Ley Orgánica del Ministerio Público Federal fue sustituida por la Ley de la Procuraduría General de la República.
Con ella se mejora el desempeño de sus funciones y se agilizan los procedimientos en beneficios de la protección de la sociedad.
Independientemente de que durante todo el año los resultados de la campaña contra los estupefacientes y sicotrópicos han sido superiores a todos los precedentes, en los últimos meses se lograron los más grandes decomisos, así como la captura de varias bandas de traficantes internacionales.
Es absolutamente indispensable que los gobiernos locales, en donde tradicionalmente se han cultivado materias primas, para los estupefacientes, colaboren amplia y eficazmente tanto con el Ejército Nacional como con la Procuraduría General de la República. La reforma administrativa busca garantizar la realización de los programas que llevamos a cabo, mediante la coordinación de esfuerzos y el uso racional de los recursos humanos y materiales.
Se levantó en su primera etapa, el Censo de Recursos Humanos del Sector Público Federal.
El conocimiento de los datos obtenidos, permitirá al Gobierno adoptar medidas tendientes a mejorar las condiciones de trabajo y la productividad de sus servidores.
Está en ejecución la segunda etapa de este censo, que comprende a los organismos descentralizados y empresas de participación estatal mayoritaria.
De nada servirían los esfuerzos por mejorar la administración pública, sin la superación de sus servidores, de ahí que en todas las instituciones se continúe la labor de capacitar mejor a su personal, habiéndose impartido a la fecha 4 mil 821 cursos, 40 por ciento más que en el período anterior.
Se realiza una evaluación permanente de los avances y obstáculos en materia de reforma administrativa, para impulsar o corregir estas tareas con oportunidad.
A la fecha, se han revisado las actividades de 33 dependencias, lo que ha permitido introducir correctivos, en algunos casos, y confirmar los beneficios de estas acciones, en otros.
Para combatir el centralismo administrativo se ha fortalecido el programa de delegación y desconcentración de facultades, fundamentalmente a la provincia, de la mayor parte de las dependencias federales, organismos descentralizados y empresas de participación estatal.
A ellas se aunará la reubicación de las instituciones del sector público que, por la naturaleza de sus funciones, convenga radiquen en el interior de la República.
De esta manera se propicia la eficacia y rapidez en la prestación de servicios públicos y se coadyuva al desarrollo armónico del país.
POLITICA EDUCATIVA
La educación nacional recibe la más esmerada atención de nuestra parte; es área prioritaria de inversión y el monto de sus recursos va más allá que el de cualquier otro ramo.
Se destinaron este año 30 mil millones de pesos.
En sólo cinco años hemos cuadruplicado su presupuesto.
El desafío educativo de México, fue encarado por mi Gobierno de manera resuelta; con una precisa y definida orientación teórica y con aceleradas realizaciones prácticas.
Nunca problemas de tal magnitud como el que afrontamos se había planteado a la educación nacional: resolver el incremento de la demanda producida por el acelerado crecimiento de la población y por la dinámica inexorable del desarrollo económico que requiere, cada vez con mayor urgencia, mano de obra calificada y altamente especializada en la producción y la investigación.
Asumimos la responsabilidad de generar cambios en el sistema educativo, que respondan a las condiciones reales del país.
Modificamos su estructura en todos los niveles y propiciamos salidas laterales en la enseñanza secundaria, el bachillerato y las licenciaturas con el fin de aprovechar plenamente los esfuerzos de las nuevas generaciones, que se sienten frustradas por las condiciones que impone una organización social injusta y que se traduce, paradójicamente, en la producción de técnicos para el desempleo, el subempleo y la enajenación.
El denodado afán de superar la dependencia nos ha llevado a intensificar la tarea educativa.
Podemos afirmar, con plena conciencia, que el crecimiento de la educación, en los últimos años, no ha tenido precedente en la historia.
La población total atendida pasó de once millones y medio de alumnos en todos los niveles, en el ciclo escolar 1970 - 1971 a 16 millones en el ciclo 1975 - 1976.
Más de la cuarta parte de la población total de México, es atendida por el sistema educativo nacional.
A pesar de la tendencia al incremento acelerado de la matrícula, el problema del analfabetismo persiste porque no es una variable independiente que pueda resolverse de manera aislada.
La poca eficacia de las campañas de alfabetización que se implementaron en el pasado, se debió a la íntima relación que guarda el fenómeno con el desarrollo económico.
A pesar de que las campañas motivaron a la población y le dieron conciencia de la envergadura del problema, sólo tuvieron resultados satisfactorios en los polos industriales y en los centros urbanos.
El régimen enfrentó decididamente esta problemática situación.
En primer término, multiplicó el número de aulas y maestros para absorber la totalidad de la demanda, donde ésta es susceptible de ser atendida.
En seguida, propició la mejoría de las condiciones económicas en el país para que éstas incidan en el descenso de la deserción escolar y, finalmente, organizó un plan nacional de educación para adultos, que entrega material didáctico y ofrece asesoría técnica a los centros de educación básica y a los círculos de estudio que espontáneamente se forman, para ofrecer la primera - de un modo intensivo - con la colaboración de autoridades, maestros y particulares.
¿Cuáles son las causas de incremento en la demanda y cuáles las de la crisis a que está sometido el sistema educativo mundial?
Una sola resume todas; la búsqueda del cambio.
¿Qué tipo de cambio?
El que implica el tránsito hacia nuevas formas de vida; la modificación radical de las relaciones del hombre y la naturaleza, y del hombre con sus semejantes bajo normas de equidad; el que conlleva el fin de la dependencia y la enajenación y postula, en cambio, la democracia económica y social.
Estos fueron los elevados propósitos que nos impusimos al emprender la reforma educativa y al dotarla de instrumentos que sólo sirven a la verdad.
Hago referencia a los nuevos libros de texto.
Los principios a que obedecen los libros de texto gratuitos son claros.
Se proponen transformar una educación con residuos elitistas, en una educación verdaderamente popular, que comprenda en su universo a todas las clases sociales, para configurar una cultura realmente nacional.
Desde el siglo pasado los educadores positivistas y en el presente siglo los maestros que pensaron y realizaron la escuela rural mexicana, tuvieron clara conciencia de que el progreso del país no podía fundarse en la educación de una minoría ilustrada, sino en la educación del pueblo en su totalidad.
Las condiciones materiales que determinan esta posibilidad no se dieron entonces, pero hoy lo reclama el desarrollo social y económico de México.
Los libros de texto están destinados a formar en el educando una conciencia analítica, que le permita decidir de manera precisa las alternativas que convienen a la acción; reconocer, valorar y jerarquizar las creaciones humanas y adoptar una posición definida ante situaciones sociales contradictorias.
En ellos el educando aprende los lenguajes que le relacionan con la naturaleza y la humanidad; desarrolla la capacidad de raciocinio y aprende el método científico.
El conocimiento de los hechos naturales y sociales y el descubrimiento de las propias raíces históricas, configuran una identidad vinculada a nuestra realidad nacional.
Los libros de texto persiguen como propósito contribuir a la unidad nacional mediante la distribución del conocimiento básico entre todos los mexicanos, cualquiera que sea su estrato social, el grupo étnico al que pertenezcan, la ideología que postulen, o el lugar del país donde finquen su residencia.
Los libros son tanto formativos como informativos; su contenido puede ser adaptado por los maestros a las necesidades específicas de sus discípulos.
Se les ha impugnado con el afán de obstaculizar el sentido progresista de nuestra educación.
únicamente quienes están inmersos en estructuras mentales anacrónicas y quienes se benefician de ellas, pueden pretender el ocultamiento o la deformación de los progresos científicos y de los hechos históricos.
La actitud de los maestros ha sido fundamental para el éxito de la reforma educativa.
Ellos han respondido a las exigencias del cambio con el patriotismo que les caracteriza, llevando las transformaciones en el método y la técnica de la enseñanza - aprendizaje por todo el país.
Al transmitir la cultura son portadores de anhelos mayoritarios y decididos impulsores de nuestro progreso.
Los exhortamos a que continúen con renovado afán, la obra puesta en marcha y la conduzcan a buen término.
En debida correspondencia, hemos mejorado la política de estímulos que abren al magisterio las posibilidades de una superación permanente y de un aumento constante en sus percepciones salariales.
Se han impartido cursos para perfeccionar los conocimientos y habilidades del magisterio.
Durante el año próximo pasado concurrieron a ellos 120 mil maestros de educación pre - escolar y primaria y 60 mil de educación media.
En marzo último 21 mil 200 maestros en servicio, con afán de superación, iniciaron cursos abiertos de licenciatura y a partir de este mes comenzaron a tomarlos 25 mil más.
El actual Gobierno de la República ha edificado más de 82 mil locales educativos.
Esta obra es superior a la realizada en los 25 años anteriores.
El día de mañana inician sus labores en la educación elemental 12 millones 700 mil niños; tres millones más que en el período 1970 - 1971.
Serán atendidos por 282 mil maestros, cifra que se alcanzó mediante la política de contratar 15 mil 500 nuevos profesores cada año, de los cuales 2 mil 500 son promotores y maestros bilingües.
La matrícula en la educación media básica y media superior asciende a 2 millones 800 mil alumnos, cifra que duplica la inscripción durante el período escolar 1970 - 1971.
Al inicio de nuestra gestión había 240 escuelas técnicas, de distintos niveles.
Hoy contamos con 1,042 planteles de este tipo que al mismo tiempo que ofrecen más oportunidades a los jóvenes que desean continuar sus estudios, fomentan el desenvolvimiento económico general.
Durante la presente administración las escuelas del sistema de educación técnica se han quintuplicado.
Las secundarias tecnológicas agropecuarias han recibido un amplio estímulo.
De 70 que había al inicio de la administración, hoy contamos con 551.
A ellas se agregan 58 centros de estudios tecnológicos agropecuarios de nivel medio superior y 8 institutos de nivel superior.
Multiplicamos las escuelas tecnológicas agropecuarias en las entidades de menor desarrollo relativo para estimular la mejoría de las zonas rurales deprimidas.
Al hacerlo, pusimos de manifiesto una de las más importantes finalidades que tienen asignadas estas escuelas: realizar una enseñanza agrícola y pecuaria popular que capacite directamente a los campesinos.
Esta acción se completa con el apoyo decidido que hemos dado a las escuelas superiores de agricultura y a las de veterinaria y zootecnia dependientes de las universidades.
Complementariamente a los programas anteriores, hemos impulsado la educación encaminada al aprovechamiento de los recursos del mar.
Las 30 escuelas secundarias tecnológicas pesqueras, creadas desde los primeros años de esta administración, fueron complementadas por 4 centros de ciencia y tecnología marinas y el primer Instituto Tecnológico de Pesca.
Nuestras costas, lagos y ríos representan una importante fuente alimenticia y de nuevos empleos que continuará incrementándose según dominemos los conocimientos y la tecnología específicos.
Se ha fomentado el desarrollo de las escuelas tecnológicas industriales, que facilitan el necesario crecimiento de la industria nacional.
Hoy contamos con 282 escuelas de nivel medio básico y superior, suma que duplica el número de las existentes al inicio de la presente administración.
La educación media proporciona a los alumnos conocimientos suficientes para proseguir sus estudios y los capacita para que puedan incorporarse, productivamente, a la fuerza de trabajo.
Al cumplir este doble propósito, la población que no continúa sus estudios, obtiene una capacitación tecnológica que le permite dedicarse a tareas productivas.
Han recibido un apoyo substancial los sistemas de enseñanza abierta.
Estos responden a una moderna concepción que conoce la capacidad de los individuos para aprender fuera de las aulas.
De esta manera se amplían las posibilidades de oferta educativa; se ofrece a los mexicanos de todas las edades, independientemente de su situación económica, un horizonte más amplio de desarrollo cultural y espiritual; se promueven las potencialidades autodidactas del individuo y se combate un concepto elitista de la educación, como un ciclo cerrado inaccesible a quienes no tuvieron, a su tiempo, la oportunidad de acudir a las aulas.
Se estimula, además, la vocación por el estudio como una actitud permanente.
Hemos impulsado la enseñanza universitaria, técnica y profesional en toda la República.
Las facilidades otorgadas han elevado la población escolar a 450 mil alumnos, 200 mil más que en el ciclo escolar 1970 - 1971.
En estos 5 años cuadruplicamos los recursos destinados a la educación superior, incluyendo las necesidades de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Politécnico Nacional.
El gasto por alumno atendido aumentó en 80 por ciento en cinco años.
En 1971 el Gobierno Federal absorbía sólo el 20 por ciento del costo de las universidades de provincia, en tanto que ahora cubre el 50 por ciento.
En esta forma se auxilia a los gobiernos de los Estados.
Este apoyo permite la creación de carreteras más ligadas a las necesidades locales, en favor de su desarrollo técnico, económico y social.
Hasta 1971 había 19 institutos tecnológicos regionales.
La presente administración ha creado 23 institutos tecnológicos regionales, y además, 8 institutos tecnológicos agropecuarios y el primer Instituto Tecnológico de Pesca.
Hoy contamos con el triple de instituciones de este tipo respecto al día en que iniciamos nuestra gestión.
Se construyen nuevas escuelas superiores que permiten descongestionar las existencias y comenzaron a funcionar las unidades de Azcapotzalco, Iztapalapa y Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Se apoyó la creación de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, la Universidad Autónoma de Chiapas, la Universidad Agraria de Coahuila y además se han creado el Colegio Superior de Agricultura Tropical y el Centro de Investigaciones Ecológicas del Sureste y se propició la construcción de varias ciudades universitarias en la provincia.
Reitero el indeclinable propósito de respetar y preservar la autonomía universitaria y la confianza de mi Gobierno en la juventud comprometida en acciones positivas para México.
Hoy, como siempre, rechazamos la violencia y reafirmamos nuestra permanente disposición al diálogo.
Pero de la misma manera en que hemos destacado la función trascendente que corresponde a los centros de educación superior, pugnamos porque éstos, con autocrítica, se adapten a la realidad nacional y desechen anacrónicos criterios que no responden a los intereses mayoritarios de nuestra población.
Reminiscencias del pasado han persistido en muchas de nuestras instituciones sin que se adapten ya a las condiciones de nuestra época.
A pesar de los signos que anuncian la urgencia de transformaciones socioeconómicas importantes, muchos universitarios siguen estudiando carreras liberales tradicionales.
El sistema educativo, como parte del sistema social, responde a las demandas de éste de modo diferido.
Por la inadecuación de los programas educativos a las necesidades regionales, las entidades federativas han financiado la educación de muchos profesionales que terminan por abandonar sus comunidades.
De esta manera, los centros de estudio no han retribuido, como es deseable, el esfuerzo de la población que los sostiene, ni los egresados han quedado capacitados para satisfacer las necesidades del desarrollo nacional, ni sus propias aspiraciones de progreso personal.
El país no puede aceptar, impasiblemente, una estructura educativa que pauperize a la provincia, promueva la centralización y congestione a las grandes ciudades.
Es preciso que se promueva una vinculación más estrecha entre las instituciones de educación superior y las necesidades de las zonas en que están enclavadas, y que se estimule en los estudiantes la voluntad creativa, la imaginación y el espíritu de empresa para desempeñar su trabajo en la provincia.
Este es el sentido del servicio social que hemos exhortado a cumplir y estimulado, vigorosamente, en aquellas instituciones educativas que se han decidido a llevarlo al cabo.
Es necesario que quienes cursan estudios superiores dejen de pensar en la vida urbana como finalidad de sus esfuerzos.
El campo está lleno de recursos aún inexplotados, sus habitantes están en espera de los jóvenes técnicos y profesionales que lleguen para sumar su trabajo al de los campesinos y lograr, unidos, el desenvolvimiento de las comunidades rurales.
Es ahí donde los nuevos profesionales habrán de construir el futuro de la Patria y el suyo propio.
El colonialismo cultural, la imposición de patrones científicos y tecnológicos ajenos a nuestra realidad, es uno de los factores que obstaculizan el desarrollo independiente el país.
Corresponde a nuestras instituciones de investigación combatir este problema e integrar, cuadros científicos y técnicos que den respuestas concretas y eficaces a los problemas nacionales.
Próximamente remitiré a este Honorable Congreso de la Unión una iniciativa de Ley que crea el Consejo del Sistema Nacional de Educación Técnica.
Los recursos que el Gobierno Federal destina a las labores de investigación científica durante el presente año, superan siete veces a lo que se gastaba en ellas al iniciarse el régimen.
De 635 maestros y doctores que en diversas especialidades había en 1970, hoy se cuenta con 2 mil 800. Además 2 mil 300 estudian para la obtención de esos grados.
Se han incrementado y diversificado los institutos de investigación, y se han reforzado los ya existentes.
El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología ha podido establecer también, nuevos servicios científicos e informativos que alientan el desenvolvimiento de una tecnología adecuada a las necesidades de nuestro país.
A este respecto, la educación tiene una vital función que cumplir: crear tipos de instituciones en las que la docencia, la investigación y la extensión se encuentren al servicio de los verdaderos requerimientos sociales.
Acogimos y estimulamos con entusiasmo la idea del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación para realizar en México el Primer Congreso Internacional de Educadores del Tercer Mundo, que tuvo lugar en el mes de agosto último, con representación de 72 naciones.
Lo consideramos como un instrumento más de acercamiento entre pueblos tradicionalmente aislados, y de búsqueda común de fórmulas para un desarrollo independiente, en lo científico, en lo técnico y en lo cultural.
El propósito de reunirse periódicamente habrá de dar permanencia a este esfuerzo capital.
Los beneficios de la cooperación internacional, sin embargo, no deben hacernos olvidar el fondo del problema.
La dependencia científica, tecnológica y cultural que padecen los países del Tercer Mundo no puede ser superada a través de planes y programas de ayuda interesada que tienden, por una mecánica inevitable, a mantenerlos subordinados a modelos de desarrollo ajeno a su realidad.
Debemos crear condiciones para la investigación y la creación de instrumentos científicos, tecnológicos y culturales propios.
La Universidad Abierta y el Instituto de Estudios Económicos y sociales, ambos del Tercer Mundo, y en proceso de organización, en México, responden a estos objetivos.
El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, fundado como una institución destinada a la promoción y difusión del arte en México, fue rebasado por la dinámica social.
Después de escuchar con amplitud y simpatía los planteamientos de los diversos grupos de artistas y de los funcionarios involucrados en el problema, someteremos a la consideración del Honorable Congreso de la Unión, una iniciativa de Ley que propondrá la creación de un organismo descentralizado: el Consejo Nacional de las Artes.
De ser aprobado, contará con un presupuesto suficiente para fomentar la creatividad y la difusión artística entre los diversos sectores e individuos, sin intervenir en su ejecución o en su orientación.
Aquí no vamos a decirles a los artistas cómo deben pensar y cómo deben crear.
Los seguiremos dejando en absoluta libertad de expresarse frente al gobierno, en favor o en contra, sin estimular el culto a la personalidad.
Este es un testimonio más de nuestra libertad.
No queremos artistas al servicio de grupos burocráticos.
De tal modo se abrirán las puertas para que los artistas se puedan manifestar con mayores recursos y dentro de un ámbito de irrestricta libertad.
El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura quedará limitado a la función docente, a la investigación y a la administración del Patrimonio Artístico de la Nación.
El esfuerzo para atender a la población indígena es cada vez mayor.
El número de bilingües que asistieron este año a la primaria ascendió a 198 mil alumnos.
En 1975 concluyeron la enseñanza fundamental cien veces más alumnos indígenas que los que lo hicieron en 1971.
El establecimiento de albergues escolares, que hoy suman 577, explica la mayor permanencia en la escuela.
En ellos, durante el ciclo escolar, los niños reciben alojamiento y alimentación todos los días hábiles de la semana.
Para atender otras necesidades de la población indígena contamos con 67 centros coordinadores, seis veces más que los existentes en 1970.
El Instituto Nacional Indigenista, con otras instituciones cuyo propósito es la integración de todos los grupos étnicos en la sociedad global, tienen como tarea cardinal la preservación de culturas y formas de organización social que enriquecen el acervo de los mexicanos, al tiempo que ofrecen servicios e innovaciones a los grupos que participan de esas culturas para que se engranen en la sociedad nacional y, por intermedio de ella, en la universal, sin que por ello pierdan el idioma y las formas de vida que les caracterizan.