Discurso de Lázaro Cárdenas en su Tercer Informe de Gobierno
Chapter 4
En estos momentos, la atención del país se ha concentrado en la acción que el gobierno viene desarrollando en materia agraria por la decisión que ha sabido imprimir a la aplicación del Código relativo, sin cortapisas de ninguna especie, despertándole su interés por la realización cabal de esa obra y el hecho de arrogarse con franqueza la responsabilidad que en los destinos de México puedan traer consigo las afectaciones últimamente llevadas a cabo.
Esta H. Legislatura, espera que el ejemplo que pone usted en estos momentos, sea norma de conducta de los gobiernos que han de sucederse en el futuro para bien de la patria y en beneficio de la gran masa de proletarios del campo que forman el más importante elemento humano de nuestra nacionalidad.
Además, dentro del proceso de reintegración del campesinaje del país, hay que mencionar las labores desarrolladas en pro del efectivo mejoramiento espiritual del indio, mediante la creación de instituciones adecuadas, de escuelas, de cooperativas; por la celebración de congresos y en suma por todo lo que pueda realizar un supremo anhelo de incorporación de los núcleos indígenas al régimen social.
Las necesidades de cultura que demandan el establecimiento de escuelas en los lugares más apartados de la República, estima el H. Congreso de la Unión que ha sido uno de los aspectos más atendidos por el gobierno federal, no tan sólo porque la des-analfabetización de las masas sea un postulado fundamental del Estado, sino porque a través del mismo se hace llegar a la inteligencia del pueblo las tesis en que se ha sustentado la obra revolucionaria.
El esfuerzo de educación que se realiza en el lugar donde más precisa, como es el campo, es loable y de resultados que ya se han palpado, si se tiene en cuenta la disminución del analfabetismo y consecuentemente el creciente interés por el mejoramiento de la cultura, que demanda la instalación de bibliotecas, el establecimiento de escuelas superiores, y en suma por la penetración creciente que se advierte de los sectores populares en los centros educativos que anteriormente estaban reservados para las clases privilegiadas.
Por otra parte las peticiones de ayuda oficial para establecer pequeñas industrias, según ha tenido a bien informar, revelan efectivamente el entusiasmo y la confianza del pueblo en la prosperidad de México, creándose fuentes de trabajo anteriormente insospechadas, y robusteciéndose el valor económico de la nación como síntoma indiscutible de la esperanza que se tiene en los frutos de la política del gobierno.
El problema de la salubridad, comprendiendo en este concepto no tan sólo el de sanidad sino en general todo cuanto se refiere a la higiene de los lugares habitados y a la salud personal de los habitantes, impone resoluciones a largo plazo, porque en efecto, en todo el territorio nacional existen agentes de diversa índole que no pueden vencerse inmediatamente y que dañan la salud de los habitantes e impiden el aumento de la población.
Para la atención de esta materia, apreciamos que solamente para dotar de agua potable a innumerables pueblos de la República, se destinó por acuerdo expreso del Ejecutivo la suma de un millón de pesos.
Los trabajos desarrollados en este ramo mediante la interdependencia de los servicios federales de sanidad con los mantenidos por los gobiernos de los Estados, esperamos que rindan óptimos frutos.
La libertad de prensa que ha sido motivo de acuerdos dictados por el gobierno que usted preside, acusa la seguridad que se tiene en las Instituciones y el profundo respeto a las opiniones ajenas, sólo que, como éstas sirven para orientar al pueblo y fundamentar su cultura, es menester que la prensa seria, de cualquier tendencia que sea, asuma la responsabilidad que le incumbe como agente de nuestra integración nacional, por lo que debería colocarse permanentemente en un plano de altura, eliminando la diatriba o el escándalo para sostener el criterio que sustente.
Este respeto a la libertad de prensa lo ha completado el gobierno con la otorgación de la franquicia postal, sin distinciones para los matices de opinión de los órganos periodísticos, que ha producido ya el beneficio de la circulación de más de seis millones de kilogramos de impresos, gratuitamente por la vía postal, facilitando la difusión de conocimientos o informaciones aún en los más apartados lugares del país.
Así pues, la política seguida en esta interesantísima cuestión es motivo de una calurosa felicitación de parte de esta Asamblea.
Ha sido escuchado con positivo interés de parte de este H. Congreso de la Unión el anuncio de la reforma necesaria al Código fundamental del país para que la mujer disfrute de iguales prerrogativas que el hombre, haciendo desaparecer de una vez por todas el falso concepto de inferioridad en que se la tiene, y reivindicando en su favor el alto respeto que se merece.
La mujer, pero especialmente la mexicana, que es símbolo de abnegación y sacrificio cuando se la ve afrontar valientemente las vicisitudes de la vida, merece también que se le reconozcan las altas dotes de patriotismo y desinterés cuando interviene en nuestras convulsiones internas.
Las razones que se invocan para la reforma de la Constitución General del país, son de sobra conocidas por todos, aunque también egoístamente disimuladas.
La preeminencia que en el orden social y económico ha adquirido el hombre como elemento único capaz de ser un factor en la vida económica y política, no se deriva en verdad de su mayor fortaleza física, porque este elemento es totalmente inútil si no coincide con un alto valor moral. Y no es posible desconocer que en este aspecto la mujer es tan valiosa como el hombre.
Por otra parte, el concurso del elemento femenino en las actividades industriales, hace comprender la necesidad de hacer participar a la mujer en la organización del Poder Público para poder determinar su propia evolución, sin que para ello el argumento de impreparación o de inconsciencia para decidir las contiendas democráticas y colaborar en los problemas de orden social que se le atribuye, es totalmente insincero si se considera con justicia, como lo apunta acertadamente en su informe que la mujer y el hombre han adolecido paralelamente de la misma deficiencia de educación, de la misma falta de instrucción y de cultura.
Los conceptos vertidos por usted al referirse tanto a las inquietudes de carácter político como a ciertos movimientos sindicales, han sido escuchados por este H. Congreso con la mayor atención.
No es una novedad que el Titular del Poder Ejecutivo Federal anuncie públicamente su deseo de no obstruccionar la facultad soberana del pueblo con motivo de las elecciones presidenciales ni de darse sucesor, pero sí merece que se reconozca todo su valor al hecho de que un hombre como usted, quien ha vigorizado la democracia en México y cuenta además con el respaldo de los sectores populares, haga una declaración solemne de esta naturaleza, denotando con ello el alto desinterés con que ha actuado durante su vida pública y la firmeza de sus convicciones revolucionarias.
Por otra parte, las actividades de política futurista que se advierten significan una desintegración inoportuna de la unidad social, poniendo además en peligro las realizaciones que en beneficio de la colectividad ha desarrollado su gobierno, por lo que pueden estimarse antipatrióticas y colmadas de egoísmo.
El momento actual exige más que nunca estrecha vinculación al programa de gobierno, que es programa de revolución, haciendo participar a cada quien de la responsabilidad que le corresponde en el éxito de la gestión administrativa.
La labor de insidia que pretende torpemente impedir las resoluciones de los trascendentales postulados político - sociales, ya ha sabido usted anularla con un acto de generosidad, por la íntima seguridad que tiene de que la obra que ha desarrollado durante los tres años de su gobierno es la mejor defensa de su régimen.
Un Estado democrático se estructura de abajo a arriba, representando la autoridad simplemente el deseo de las masas populares para lograr mejores condiciones sociales; en consecuencia, mientras los órganos de ese régimen actúen en concordancia con los anhelos y necesidades económicas y sociales de sus electores que son la mayoría, nada puede alterar el orden público porque el Estado vive íntegramente su vida política.
Este es exactamente el panorama de su gobierno: electo por el pueblo y al servicio del pueblo, sin que la labor aislada de los descontentos o ambiciosos pueda imprimir al orden público rumbos que a ellos acomoden, ya que por encima de los intereses personales están los intereses de la colectividad y la colectividad aquí representada por las fuerzas del proletariado le aplaude en esta gestión y le presta su más leal y desinteresado apoyo y estímulo en la obra emprendida.
Se refiere usted a la necesidad de que conforme a los principios de ética revolucionaria se plantee una doctrina sustancial que sirva de norma para no dar armas al enemigo que puedan convertirse en argumentos o en vituperios contra las conquistas sociales, indicando con claridad que se refiere a los precios provocados por dificultades intergremiales y a los decretados como protesta contra fallos políticos, cuando las agrupaciones de trabajadores toman parte en las luchas de índole política.
La recomendación que usted hace debe ser serenamente meditada por los grupos de trabajadores del país, para que con un profundo sentido de la responsabilidad que les incumbe en el éxito de la vida de México ajusten todos los actos inherentes de su condición a los límites de la ley porque ésta es la base de la organización del Estado.
Ante el desbordamiento de las pasiones de los emboscados enemigos de la Revolución, la serena palabra de usted señalando el deber de hacer respetar la memoria de los grandes hombres, que fueron sus más altos valores, viene a despertar la conciencia nacional y a disponerla para satisfacer la deuda de su gratitud hacia ellos, reconociendo que la Revolución ha sido y es aún un movimiento determinado por ideología única, que ninguno de sus hombres ha dejado de sustentarla cualesquiera que hayan sido sus hechos; cada uno y en el tiempo que les tocó actuar cumplieron con su misión histórica, haciéndose verdaderamente acreedores a la admiración y respeto de quienes continuamos manteniendo esa misma ideología que en reciente pasado determinó la lucha armada; todos fueron impulsados por el mismo anhelo de lograr el mayor bien para la patria y la generación actual, que viene gozando de los beneficios logrados a costa del sacrificio de aquellos hombres, necesita conocer sus virtudes a que debieron la grandeza y no buscar alimento de morbosidad en las intencionadas revelaciones de debilidades o defectos que sus vidas presenten y de los cuales no podían carecer porque eran simplemente humanos.
Hemos vivido casi siempre entre el odio porque no llegamos a lograr la serenidad de juicio necesario para considerar los fenómenos sociales y todo esfuerzo para terminar tal estado será siempre loable.
El juicio definitivo, corroborando las palabras de usted, de esos grandes hombres queda a la historia, es decir, a la apreciación imparcial de sus hechos por las generaciones futuras.
Ciudadano Presidente de la República:
La Representación Nacional tiene hoy la satisfacción de comprobar que el gobierno presidido por usted se ha excedido en el cumplimiento del programa político, económico y social ofrecido al pueblo mexicano, de ejercicio a ejercicio y singularmente en el último de que informa, acelerando la evolución de las Instituciones, ejecutando acciones previstas para más largo plazo, concordando buena parte de las diferencias por razones de intereses particulares de los distintos sectores sociales, modificando las condiciones económicas de las fuentes de producción y abriendo cauces seguros para la consolidación integral de la nacionalidad mexicana.
Así en el orden político interior, el progreso de la democracia siguió ascendente sin desvirtuar su espíritu ideológico forjado en la Revolución, distintivamente propia y sin más nexos con las de otros pueblos que los necesariamente comunes como expresiones de supremos anhelos humanos.
Por este progreso alcanzado ha sido posible que hoy, en este recinto se encuentre una mayoría representativa del proletariado porque éste, acudió al llamado de cooperación hecha en memorable ocasión por usted y participó en las últimas elecciones dentro del Instituto Político de la Revolución.
La rectificación de los procedimientos políticos para que nuestra nación siga su vida de conformidad con los ideales de la mayoría mexicana, incluyendo el sector femenino, es obra exclusiva del régimen presidido por usted, Ciudadano Presidente, que puede ufanarse de no tener a su frente oposición apreciable alguna porque su régimen está fincado sobre sólidos cimientos populares.
Asegurada con firmeza la situación política interior, la labor administrativa ha sido verdaderamente fructífera, como lo demuestra claramente el informe de usted, apreciándose un estado floreciente de la hacienda pública que ha permitido aportar sin dilaciones los medios económicos para atender las necesidades de crédito y de fomento a las industrias agrícolas y sus derivados, resultantes del cambio de régimen de la posesión y trabajo de las tierras y las inversiones productivas en los sistemas de irrigación y comunicaciones.
Es altamente significativo para esta Representación Nacional manifestar a usted su convicción de que la actuación pública desarrollada ha sido consecuente con los ofrecimientos que hizo al pueblo desde antes de que asumieran el Poder Ejecutivo de la Nación, porque ha seguido una trayectoria recta que no ha podido torcerse ni por los obstáculos materiales ni por los sinsabores de la lucha continuada adelante por su austeridad inquebrantables y la firmeza de su carácter, en favor de la clases económicamente débiles que, al asumir el primer plazo de los componentes sociales, forman la fuerza necesaria para la seguridad y el éxito de su gobierno.
Al recibir de usted el informe de su gestión administrativa correspondiente al período del primero de septiembre de mil novecientos treinta y seis al treinta y uno de agosto de mil novecientos treinta y siete que compendia las detalladas memorias de cada una de las Dependencias del Ejecutivo a su cargo, me es altamente honroso en nombre de esta Representación Nacional, ratificarle las felicitaciones contenidas en las palabras anteriores, aprobando con beneplácito dicho informe y emitiendo un voto de adhesión y de solidaridad a su Administración.
Fuentes:
1. Los presidentes de México ante la Nación : informes, manifiestos y documentos de 1821 a 1966. Editado por la XLVI Legislatura de la Cámara de Diputados. 5 tomos. México, Cámara de Diputados, 1966. Tomo 4. Informes y respuestas desde el 30 de noviembre de 1934 hasta el 1 de septiembre de 1966.
Los cinco tomos fueron digitalizados por la Universidad de Texas: http://lanic.utexas.edu/larrp/pm/sample2/mexican/history/index.html
2. http://cronica.diputados.gob.mx/DDebates/37/1er/Ord/19370901.html
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