Discurso de José López Portillo "Revolución viva y actuante"

Chapter 2

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Tenemos que cuidar nuestras divisas, aquellas que nos sirven para comprar lo que necesitamos en el exterior. No podemos comprar con dinero mexicano afuera; tenemos que comprar con divisas, cuidémoslas, y hay varios caminos responsables para ello: primero, defendamos nuestra autodeterminación monetaria, nuestras políticas de dinero. Afirmemos esa política monetaria, porque como se sabe, desde los viejos tiempos en que se gestaba el Estado moderno, la moneda es uno de los derechos fundamentales de la soberanía. Defendamos nuestro peso, que no es necesariamente sobrevaluarlo sino adecuarlo a nuestro interés y no supeditarlo ni al interés de los especuladores, ni de los turbios intereses extranjeros.

Afirmemos y reafirmemos el derecho a tomar nuestras decisiones en materia monetaria. Todos sabemos, afortunadamente, que ya no hay tabúes en el análisis de nuestra economía; todos hablamos de todo, sabemos que la diferencia de inflación entre los países con los que comerciamos, fundamentalmente los Estados Unidos, y la nuestra, pone en una condición desfavorable a nuestro peso.

Analicemos lo que hemos hecho y lo que vamos a hacer sobre el particular. Por eso hemos puesto a flotar el peso; y para compensar su ritmo de flotación, hemos establecido aranceles compensatorios y restablecido sistemas de licencias. No podemos darnos el privilegio de las importaciones de lujo; no podemos en este momento, y los invito a reflexionar, darnos el lujo de irnos al extranjero, por barato que sea; es una ganancia ocasional ilusoria, transitoria, a cambio de hacerle un gran daño a nuestro país; ni idas a esquiar al norte ni idas a comprar a cualquier parte.

Se dice y en gran parte se calumnia: caro el turismo en México. Hay de todo y para todos los gustos. Yo los invito a hacer el turismo en México, si es un atractivo para los extranjeros, que lo sea también para nosotros. No salgamos innecesaria, y menos dispendiosamente, del país; defendamos así nuestras divisas, es un sacrificio mínimo. Hay hermosos lugares a los que podemos tren México, no derrochemos en el extranjero y, menos, porque eso sí ya empieza a hacer mucho más grave, no adquiramos en el extranjero inmuebles de lujo para asegurar fortunas. Es legítimo, la Ley no lo prohíbe; la generosidad de nuestras libertades lo permite, pero reflexionen quienes lo han hecho: su fortuna se ha generado con el trabajo de todos los mexicanos, muy frecuentemente al amparo de una legislación que mexicaniza. Y ¿por qué existe una legislación que exige ciertas actividades sean mayoritariamente de mexicanos? Porque se supone que los mexicanos se van a solidarizar con México y con los mexicanos. Por eso, se establece el privilegio de la nacionalidad mexicana en ciertas actividades; no traicionemos el espíritu de la ley, no nos traicionemos unos a otros. Si tenemos el privilegio de ser mexicanos y gozamos de los privilegios que nuestras leyes otorgan, actuemos como mexicanos, no como extranjeros vergonzantes.

Estamos dándole ritmo al valor de nuestra moneda con el desliz, con los aranceles, con las licencias y con los estímulos y fomentos a la exportación. Esa es la estructura que conviene al país, esa es la estructura que me he comprometido a defender como perro. Alguien me ha reclamado el que haya empleado esa expresión. Y yo afirmo que pocos seres vivos tienen la lealtad y el valor de los frecuentemente difamados perros. Yo que vuelo tanto en helicóptero, encuentro y reflexiono: el único animal que se enfrenta al helicóptero es el perro, los demás corren.

Esa es la estructura que le hemos dado y querido dar a nuestra política monetaria, porque no queremos hacerle el juego a la parte más despreciable de la sociedad, aquellos que se enriquecen con la especulación y con el fracaso de los demás.

Intereses que no quiero calificar, están concertados para lograr que nuestra política monetaria cambie. Casualmente decaído en mis manos esta carta que proviene de Cincinnati, para vender una triste -iba a calificar de manera más enérgica- revista sobre economía. En el sobre, no adentro de él, hay una leyenda contra nuestro peso. Y muchos mexicanos caen en la trampa. O sin hacerlo, admiten esta manipulación. ¿A quién interesa, a quién conviene que cambiemos nuestra política monetaria? Evidentemente no a intereses mexicanos. Por eso les pido con todo énfasis, con toda pasión: sigamos defendiendo nuestra política monetaria, no caigamos en pánicos, en especulaciones, en trampas, en está como en todo lo demás. Si tenemos el privilegio de ser mexicanos, actuemos como tales.

Combatamos el contrabando. Claro, son cosas muy bonitas, pero tal vez no útiles. Posiblemente más baratas, pero otra vez es el beneficio ilusorio y transitorio. Cada artículo de contrabando que compramos para halagarnos, aprovechando la prosperidad que hemos construido entre todos, es quitarle expectativas de trabajo a otro mexicano, y no es imposible que ese otro mexicano sea nuestro hijo. Combatamos al contrabando, no caigamos en la tentación; defendamos así nuestras divisas.

Impulsemos nuestras exportaciones y realicemos un esfuerzo supremo para atraer más turismo. Esa es una forma fundamental para defender nuestras divisas. A eso los invito. No salgan, no traigan. Ayuden al país, ayudémonos todos a todos. Sin duda así saldremos de esto que he llamado tropezón, que no quiero que se convierta en caída, porque a nadie, a ninguno de nosotros nos conviene, ni siquiera a los que compran o turistean en el extranjero, a los que adquieren el contrabando ni siquiera a ellos.

Una sociedad que fracasa hace fracasar a todas y hace perder los valores que hasta ahora hemos celosamente cuidado e incrementando.

Hagamos -y ya estoy terminando, no se alarmen- un supremo esfuerzo para combatir, para atenuar, para darle ritmo, a la inflación.

El Gobierno está haciéndolo cuidando su gasto público, orientado en crédito, ponderando su endeudamiento, impulsando las exportaciones y el turismo, haciendo lo que he dicho, que estamos haciendo y vamos a hacer. Pero no añadamos, a las reales presiones de la inflación, la de nuestra ambición, la de nuestro propio provecho, la del abuso e, incluso, la del rencor. Un ejemplo ilustrará lo que digo.

El alza de la gasolina, técnicamente debió haber significado un incremento inflacionario de 2.8 por ciento. En este enero, la inflación, derivada del incremento de la gasolina, fundamentalmente, subió alrededor del cinco por ciento. La diferencia es el resultado de presiones subjetivas que si sólo son eso, serían justificables, pero que frecuentemente son abusivas y desproporcionadas.

A los esfuerzos de control riguroso que a todos les consta está haciendo el sector comercio, debemos añadir nuestra propia convicción.

Si en los próximos diez meses me acompañan, mexicanos, a este esfuerzo, podremos, fácilmente, entregarle al relevo un país potencial en el que afirmemos, con nuestra confianza, nuestro orgullo de ser mexicanos, nuestra capacidad de autodeterminación que con limpieza se exige afuera, porque se gana aquí, condición que nos permita levantar la independiente, firme y vigorosa voz de México en todos los ámbitos internacionales, para defender las mejores causas de la humanidad.

Un país que tiene resueltos sus problemas fundamentales, tiene mayor capacidad de hacer oír su voz. No la perdamos, ganémosla adentro para levantarla afuera. Sigamos fortaleciendo el federalismo. Si éste salvó la unidad del país -como lo he dicho-, ahora la unidad del país exige la eficiencia y suficiencia del Pacto Federal, fórmula no sólo de equilibrio político sino de justicia regional. Sigamos fortaleciendo el federalismo.

Y en este día en que celebramos la promulgación de nuestra Constitución de 1917, afirmemos, como se dijo en el magistral discurso que tuvimos oportunidad de escuchar esta mañana: es la Constitución esencia normativa de nuestra historia, voluntad política de los mexicanos; es, al tiempo, camino y orgullo.

Con nuestra Constitución, como ya lo expresé en otra ocasión, y creo que puedo afirmarlo en ésta, puedo decir: México ha vivido, México vive, México vivirá.

¡Viva México!"

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