Discurso De Jose Lopez Portillo En Su Toma De Posesion Como Pre

Chapter 3

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Las metas en el ámbito de la salud que contemplamos, no sólo como ausencia de enfermedad, sino como equilibrio biológico y psicológico con el medio, con el mundo y nuestro tiempo y con nuestros semejantes, observan el impulso a los programas de planeación familiar, orientación nutricional, higiene ambiental y coordinación de los servicios médicos a fin de seguir atendiendo los aspectos curativos y de rehabilitación, pero además, prioritariamente los de prevención para servir no sólo a los que padecen, sino a la población en su conjunto, inculcando en ella desde la infancia la primera responsabilidad que tenemos ante la vida y que es la de resguardar la propia y cuidar de nosotros mismos.

Queremos todo esto, porque queremos un pueblo sano física y mentalmente, que se desarrolle en el ámbito de las garantías individuales y sociales que nuestra Constitución establece, traducidas en un régimen de seguridad solidaria que propicie una mejor y más racional distribución de la población sobre el territorio nacional, que al mismo tiempo promueva un desarrollo regional acelerado y armónico, que restaure el equilibrio entre el campo y las ciudades, entre la capital y el interior del país, preservando nuestra pluralidad como sinónimo de riqueza y buscando fincar en su diversidad la identidad y la unidad.

Que procure que los asentamientos humanos se localicen en mejores sitios para responder a sus necesidades y arraigar con justicia y convicción a los hombres a su tierra, pues sólo florece en la Nación aquello que prende en la provincia.

Que promueva que todos cuenten con abrigo físico y amparo anímico al disponer del espacio justo y los servicios suficientes que brinden a todos una vivienda decorosa y ennoblezcan el carácter de la vida individual y colectiva.

En suma, una concepción de la estructura social que albergue en su seno la protección integral de la niñez, la familia y la comunidad.

Con este panorama en el horizonte hemos dispuesto añadir a la Secretaría de Obras Públicas la función específica de atender los asuntos relativos al área de los asentamientos humanos.

Las Relaciones Exteriores seguirán regidas por la política que a México ha distinguido en el contexto del derecho internacional.

Preservar nuestra soberanía, fortalecer nuestra independencia externa, practicar, por convicción arraigada en los más ricos veneros de nuestra filosofía, la solidaridad internacional y difundir y apoyar resueltamente la Carta de las Naciones Unidas , en la que ya se ha incluido la de Deberes y Derechos Económicos de los Estados, que otorga dimensión mundial y validez general a nuestra norma suprema, la Constitución de 1917, que plasma en su ideario los valores universales de la paz en la seguridad y de la justicia en la libertad.

Hemos aprendido en el dolor de nuestra historia que sólo si hay orden entre los poderosos puede haber oportunidades de justicia para los débiles, con los que nos solidarizamos para fortalecernos.

Indeleble es la huella que México ha plasmado en la historia de las naciones, porque siempre ha inspirado su conducta en estos valores y en el respeto.

Ofrecemos amistad a todos los pueblos de la tierra que acepten con reciprocidad nuestro trato.

No exigimos lo que no estamos dispuestos a dar.

Hasta el límite que nos señalan los preceptos de no intervención y libre determinación, trataremos de influir para que todas las controversias se solucionen por la vía pacífica; para que se proscriban las armas genocidas que amenazan la existencia de la humanidad y amagan su entereza y para que en la concordia, prestándonos mutuo apoyo, realicemos nuestro destino.

Mantenemos nuestra decisión de acceder a fórmulas supra nacionales de organización, a partir de nuestra soberanía y en ejercicio de nuestro derecho a participar.

Por ello en renovado imperativo descolonizador, rechazamos toda forma de sumisión hegemónica o imperial , cualquiera que sea su signo o propósito.

Concurriremos a los foros internacionales donde se expresen propósitos diáfanos.

Rechazamos la manipulación, el interés que no se confiesa; la consigna que no se expresa, formas todas de sumisión que reprochamos.

Por ello propugnaremos la vigencia de un nuevo orden socioeconómico justo en el aprovechamiento de los recursos del planeta, para que la relación humana de intercambio despeje las tinieblas de la ignorancia, destierre el hambre y la enfermedad, cancele la violencia y sea para todos y para cada uno la promesa de algo mejor y la oportunidad de superarnos siempre más.

Con esta declaración saludo fraternalmente a las representaciones extranjeras que me honran con su presencia que tanto agradezco.

Estas breves menciones sobre los objetivos sectoriales se han tomado de las bases del programa que durante la campaña preelectoral y después como Presidente electo, he venido conformando, para entregarlo a quienes van a ser mis colaboradores.

Lo haremos, además, del conocimiento público, con el propósito de interesar a toda la nación en su avance y desempeño y convertir a cada ciudadano en promotor y centinela del progreso.

Compatriotas:

Ahora, como cada seis años, se renuevan los principios, las responsabilidades, las tareas y expectativas legítimas de nuestro pacto democrático.

Es un privilegio en los difíciles tiempos de crisis, servir a mi Patria.

Entrego para ello toda mi voluntad.

De los mexicanos, de todos, solicito que crean en mi buena fe.

Mi capacidad y mi razón tendré que acreditarlas con mi servicio.

Para ello necesito tiempo.

Concédanmelo.

Ningún Régimen de la Revolución se ha propuesto la injusticia como meta.

Simplemente hemos vivido épocas en las que la circunstancia económica ha venido postergando las soluciones que nuestro sistema socio - político ha intentado: satisfacción de necesidades colectivas, desarrollo regional equilibrado, control de la inflación y menor déficit de la balanza de pagos.

La coyuntura ha ido por delante de la estructura y las deformaciones de nuestro desarrollo se han visto agudizadas por las tensiones de la transición y el aumento desbordado de la población, constituida por mayorías juveniles que demandan capacitación y trabajo y que, además, se transforma precipitadamente de rural a urbana con todas las insuficiencias y deficiencias que ello entraña.

Esa es la historia del subdesarrollo en un mundo desordenado como el nuestro, donde la necesidad de actuar en la contingencia ha impedido programar y ha obstaculizado la acción en el mediano y largo plazo.

No podemos negar el trance que con el mundo estamos viviendo.

Hemos dejado de lado todas las consideraciones de la economía ficción y tenido que adoptar una actitud realista que sustente sólidamente nuestro optimismo, para avanzar en la concepción de país que Morelos planteó al sentir de la nación.

Ofrezco un proyecto racional y razonable de esfuerzo compartido.

No puedo prometer milagros.

Sólo realismo y congruencia entre lo que creemos y decimos y lo que haremos.

Tenemos un gran país.

Superar los problemas actuales en buena medida depende sólo de nosotros mismos, de nuestro trabajo, responsabilidad, disciplina, seguridad y prudencia, empezando por el propio gobierno y por las clases que tienen recursos.

Cada quien tiene algo que hacer.

Me corresponde señalarlo.

Que cada quien desempeñe el esfuerzo en la proporción que le corresponda empezando por desechar el temor irracional.

Conviene tomar conciencia de que vamos en la misma barca.

En uso de la libertad garantizada por el régimen, muchos pudieron evitar los prejuicios entrañados por la devaluación; otros, lucraron al especular con nuestra moneda perjudicando al país; pero la gran mayoría, la que no tenía con qué ejercer su libertad, se la jugó con México y corre riesgo de quedar seriamente dañada.

La grave cuestión que someto a su consideración es la de decidir no sólo quiénes nos vamos a responsabilizar por la solución del problema; sino quiénes vamos a pagar por el ajuste.

Si todos colaboramos de modo tal que el que más pueda más haga en un empuje parejo, la carga será soportable.

Esta decisión lógica, sin embargo, es de difícil institucionalización si no hay plena conciencia, aceptación y apoyo, que por tanto demando como actitud.

De otra suerte, cada individuo, cada grupo, cada gremio, cada clase, cada factor y todas las disidencias, rescatarán su egoísmo y sinrazones y el país se sumirá en un vórtice de desorden en cuyo fondo están sólo la pérdida de la libertad y el espectro de la injusticia.

Y eso no lo quiero para mi patria.

En cambio, si cada quien en su posición da lo que pueda, aunque sólo sea comprensión y serenidad, el país volverá a acelerar su paso y se convertirá en ventaja competitiva lo que hoy es desconcierto y daño.

Ahora, más que nunca, respetémonos como personas libres, responsables y dignas, con nuestras facultades y exigencias.

Luchemos por dar fin al odio, al rencor, al miedo y a la impaciencia.

Recordemos que lo útil es encontrar antes que culpables, responsables, no tanto a quién eliminar o de quién vengarnos vana y obstinadamente por lo pasado, sino hallar a quién responda en el presente por las soluciones de ahora y del porvenir.

A los factores de la producción, obreros y empresarios, les preciso que el problema principal no se da entre ellos, sino en todo el aparato productivo de la nación como tal y el exterior.

Sería necio suponer que la respuesta es el enfrentamiento que reduce o hasta cancela nuestra capacidad de producción y competencia como país.

Ello -que quede claro-, no soslaya el conflicto social ni impide el arreglo equilibrado entre factores; pero el simple ajuste entre ellos no resolverá el problema, que exige una solución totalizadora.

Con los mismos argumentos les digo a todos que las estructuras deformadas, los abusos egoístas y las inmoralidades por todos propiciados, tendrán que corregirse y que con jaloneos entre los sectores no saldremos de la asechanza.

Ello está demostrado hasta la sociedad, esa absurda carrera suicida entre devaluación -precios - salarios - devaluación, que expropia y exporta la riqueza nacional y no lleva a lugar alguno.

Es como mover la barca y si entra agua nos hundimos todos.

Si queremos seguir sin naufragar, lo primero es calmar el movimiento nervioso, lleno de pánico.

De éste sí hay que temer.

Rechacémoslo.

Hagamos una tregua inteligente para recuperar serenidad y no perder el rumbo.

Tregua que no sea renuncia o claudicación, sino oportunidad de reencuentro y reconciliación.

Jamás olvidemos que aquí existieron nuestros padres, estamos nosotros y vivirán nuestros hijos.

Que no nos podemos ir, si acaso unos cuantos ricos, exportadores de capital y unos cuantos pobres, exportadores de trabajo.

Los demás nos quedamos y podemos hacer de nuestra patria o un infierno o un país donde la vida sea buena.

En nuestras manos está.

Por ello :

Al pueblo todo pido fuerza, sabiduría, tenacidad y lucidez.

A las mujeres de mi patria les pido su entereza, su intuición de lo que es justo, que avancen a nuestro lado y que nos impulsen a ser mejores.

A la juventud le pido el mérito de la esperanza que significa y me comprometo a transformar en confianza; le pido la audacia de su voluntad y que mantenga y engrandezca la libertad para poder inventar su futuro.

A los pesimistas, que depongan sus resentimientos y su cólera para no viciar su inteligencia.

A los extremistas les pido que posterguen la violencia que engendra su vocación de justicia y den fértil destino a su desesperación por transformar la realidad, conmovedora pasión por la impotencia.

A los que critican y procuran una sociedad mejor, les pido que nos ayuden a luchar en favor de las grandes causas más que en contra de sus semejantes.

A los trabajadores del campo y de la ciudad les pido la nobleza y dignidad de su trabajo, sin el cual no se puede construir la patria.

A los empresarios y a los que tienen, les pido su capacidad para organizar y crear empleos para generar prosperidad compartida; para darle función social a la riqueza y para tener derecho de pedirles a todos que trabajen, tanto a los ricos como a los pobres.

A los que reclaman seguridad les pido que no sea pretexto para ocultar injusticia, pasividad, ineficacia, testaferrismo o abandono de los principios y los intereses comunes.

A los que como por la flauta mágica se dejan arrastrar de rumores y chismes, les pido que mediten tranquilamente en el turbio interés que se oculta, pues detrás de lo anónimo e informe está la cobardía, la maldad y el daño sin fronteras.

A los intelectuales les pido que avengan su independencia con la necesidad de servir a las causas populares, sin humillar su talento frente al poder, sin someterlo al odio ni sacrificarlo al prestigio de la soberbia, o hacerlo estéril por egoísmo.

A mis colaboradores y funcionarios públicos les pido que sientan conmigo el privilegio de servir y hacerlo con plena validez e inmaculada honestidad.

A los soldados de la nación les pido hombría y lealtad para salvaguardarla en su integridad.

Jamás pediré apoyo para arbitrariedad, encubrimiento o abuso.

Estarán orgullosos de significar la majestad de la fuerza institucional, el honor de México que el pueblo les ha confiado.

A los desnacionalizados que al abandonar los esfuerzos solidarios por México, no nos estorben.

Así nos ayudarán.

A los desposeídos y marginados si algo pudiera pedirles, sería perdón por no haber acertado todavía a sacarlos de su postración, pero les expreso que todo el país tiene conciencia y vergüenza del rezago y que precisamente por eso nos aliamos para conquistar por el derecho de la justicia

A todos les pido que participen ahora y siempre.

Que nadie se sienta sólo.

Hagamos de nuestra solidaridad, nuestra fortaleza, de nuestro amor a la patria, baluarte de nuestra conciencia nacional.

Integremos con todos los "yo" un "nosotros".

Esta es la solución.

Que la alegría y el ánimo de la lucha llegue a cada hogar mexicano.

Con nuestras instituciones, con nuestra inteligencia, con nuestra voluntad, con nuestra emoción y con nuestro entusiasmo, construyamos jubilosamente nuestro México.

Cumplamos cada día nuestro deber.

Merezcamos cada vez nuestros derechos.

Aceptemos el reto y asumamos el compromiso.

Renovemos constantemente en la libertad, nuestra voluntad perpetua de justicia para seguir haciendo la Revolución en la Revolución.

México ha vivido,

México vive,

México vivirá,

Viva México.

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