Discurso de José López Portillo en su Tercero Informe de Gobierno
Chapter 6
Y es que la historia es memoria; a veces identidad y unión; pero no siempre esperanza, y es ésta la que importa a los pueblos en formación.
El pasado, es referencia; el futuro, es alternativa; el pasado está hecho; el futuro, hay que hacerlo; el pasado, son hechos; el futuro derechos, opciones de cambio.
Aquí nos reúne la institución como vía de ese cambio.
Cada quien tiene su motivación; no todos, la razón.
Nuestra motivación, es convencer para continuar y perseverar hasta conseguir.
La razón, la del Estado , para alcanzar sus fines.
Juzgar imparcialmente una cosa, es conocerla en su entorno y con éste, ubicarla en el todo.
Para calificar a México, tenemos que conocerlo en su historia y entenderlo en su relación con el mundo.
Sólo así podremos apreciar en todo lo que vale, lo que otros no tienen y nosotros sí.
Gozamos la estabilidad política, reforzada por una reforma en pleno ejercicio.
Somos -con alguno otro- el único país del mundo en el que el ciudadano puede votar, al mismo tiempo, por la mayoría y por la minoría; por el Gobierno y por la oposición; por la permanencia de la estructura y por la tendencia del cambio.
Tenemos recursos y capacidad, energéticos y fertilizantes, mercado interno creciente y tranquilidad, capacidad de pago y negociación.
Tenemos convicción y disposición, y por ello y para ello, tenemos que aprender a decir y a decirnos la verdad.
Toda equivocación- reconocida y superada-, es mejor que la más piadosa mentira.
No le tengamos miedo a la verdad.
Recordemos que por eludirla, la democracia griega, mediante el bolo, corrompió a su pueblo y la República Romana, mediante el circo, degradó a su ciudadanía.
Ningún pueblo es perfecto y menos superior.
Pero sí, todos diferentes.
Decir a un pueblo, o que un pueblo se diga a sí mismo, cuáles son sus lacras y sus remedios, es el mejor y más leal servicio que se le puede hacer.
De aquí que tengamos que informar e informarnos. Informar es penetrar en la forma, a la sustancia.
Penetremos las máscaras de la hipocresía y la indiferencia.
Aclaremos los malos entendidos y con sinceridad y entereza reconozcámonos y aceptémonos.
No nos comunicamos bien y hay confusión a pesar de la libertad y no puedo pensar que es por ella.
Hay insuficiencia y contradicción entre derechos y obligaciones, entre intenciones e intereses de toda índole, que en el desorden se acumulan hasta la irritación o el desaliento.
Tenemos fallas, lo reconozco: rezagos, vacíos y aun ocultamientos de información; temor a quedar en evidencia o ponerse en entredicho.
Ha habido y hay funcionarios que emplean la influencia o los recursos de su cargo para solventar su querellas, desahogar sus rencores, alimentar su vanidad o apoyar su ambición, a través del manejo de información y de medios de comunicación.
Más podrán decir nuestros censores.
Podrán decir todo, menos que no tienen libertad para decirlo.
Pero, a veces, se confunde la libre expresión con las necesidades del libre comercio de la información, que se mantiene válidamente -lo subrayo- de vender noticias, publicidad y popularidad.
Suele suceder, entonces, que el derecho a la información y la libertad de expresarlo, deriven en desconcierto, cuando se deforma la realidad con la exageración, se aturde con el escándalo, se azora con sensacionalismo, se provoca con el morbo, se vende el temor como noticia; se extorsiona con el chantaje, se afama por difamar, se prestigia por desprestigiar, se calla para cobrar, se miente para argumentar y se calumnia para vivir.
Se ha levantado una aberrante estructura a nivel internacional detrás de todo esto.
La información que sobre nuestros países en vías de desarrollo se ofrece y la que se nos proporciona, la manejan los otros.
Y valga un solo ejemplo para ilustrar a qué me refiero.
El 18 de octubre de 1978 -ocho meses antes que el Ixtoc Uno, y me vuelvo a referir a él-, se descontroló a los Estados Unidos, la perforación del pozo Camerún 81 en el Golfo de México, a 71 kilómetros de la costa de Louisiana, playas americanas, que desde hace algunos miles de años reciben los residuos fósiles de hidrocarburos, conocidos como brea, que brotan de las denominadas chapopoteras, que existen en casi todos los mares del mundo y que han constituido valiosos indicios de la presencia de petróleo.
Aquel derrame, que todavía continúa, ha llegado a ser de 80 millones de pies cúbicos de gas, que se queman.
Cada año en el mundo, se descontrola un promedio de sesenta pozos de hidrocarburos, de los cuales, aproximadamente quince ocurren en el mar.
En estos momentos se encuentran descontrolados, en tierra, diez pozos: siete en Estados Unidos, uno en Canadá, uno en China, y uno en Irán.
Y en el mar, cuatro: uno de Estados Unidos, uno de Singapur, uno de Irán y nuestro Ixtoc I.
Queda clara la desinformación y aun la deformación, que existe sobre lo nuestro.
Afuera, tendenciosa; adentro, consentida o pervertida.
A pesar de todo, y ello no es mérito, sino ejercicio de nuestra convicción más profunda, en bien de nuestra democracia, no atentamos contra la libertad de expresión y prensa.
Preferimos correr los riesgos que de su ejercicio deriven y no caer en la flagrante provocación.
Al Gobierno corresponde de velar que todos tengan acceso a los medios de información para expresarse o para defenderse.
Debemos aceptar con serenidad el derecho a la crítica y la legítima posibilidad de vivir, profesional o políticamente, de ella, así como admitir que muchas veces el crítico profesional o político -también válidamente-, por no asumir responsabilidades ejecutivas se convierte, ante la opinión pública, en parte acusadora, en juez e incluso en verdugo y presuntivamente en portador de la verdad y de todas las virtudes.
Está bien.
Ese es el generoso privilegio que otorga el sistema.
Es parte esencial e insustituible de nuestro proyecto global de Reforma Política.
De otro modo, correríamos el peligro de tener una opinión sin voz, un Congreso sin eco y un poder sin contrapeso.
No admitamos sistemas de censura de una parte, ni de agresión o de insulto de la otra, y de ningún bando, fuerzas que degeneran en presiones o represiones: que no lo son, cuando la ley se aplica y sanciona, y sí cuando las autoridades, los grupos o los individuos, impiden por la violencia, el flujo del libre análisis o la toma institucional de las decisiones.
Sobre las conveniencias del negocio fácil y las tentaciones del dogmatismo, debe prevalecer la auténtica pluralidad de la opinión y el propósito general de desarrollar al país, a partir de su verdad y conciencia.
Ese podría ser el renovado entendimiento de lealtad entre el Gobierno y los medios de información.
Sería una alianza para la comunicación.
La República lo reclama y la Nación lo merece.
Porque el tiempo transcurre, las cosas cambian y el cambio, hecho propósito, es el motor de la voluntad política.
Pronto tendremos sólo tres futuros años para influir en el acontecer nacional; para aprovechar los vientos propicios, porque tenemos puerto de arribo: ni cambiar todo por cambiar, a costa incluso de la seguridad y tal vez para nada ganar, ni tampoco nada cambiar, para no alterar lo establecido y perpetuar el letargo y sus injusticias.
Falsos extremos de la disyuntiva de quienes no tienen puerto ni vientos ni nave y por eso quieren tormentas.
Nuestra conciencia revolucionaria, ante el tiempo histórico y el por venir, no niega problemas ni contradicciones, como tampoco se cierra a las disidencias.
Las instituye para que concurran responsablemente, al libre juego de las decisiones mayoritarias; para que dejen de ser fugaces presiones aisladas, facciosas y oportunistas.
En nuestro sistema no se enfrentan la libertad de la voluntad con la voluntad de justicia.
Si el hambre es una realidad injusta, argumentemos, ya lo hemos dicho, contra el hambre y no contra la libertad, que es libertad del hombre y no libertad para abusar del hombre.
No podemos permitir, por ningún concepto y menos por el libertinaje de unos cuantos, su sacrificio y el sacrificio y el de la justicia.
Enfrentar problemas no es hacer alardes; es plantearlos y definirlos; es identificar deficiencias y sumar esfuerzos; es persuadir y proponer tiempo y tareas; es ratificar la convicción de nuestra capacidad; es conocer el sistema y el ritmo que nos conviene.
Sabemos cómo y tenemos con qué.
No se construye con quejas y complacencias, sino con valor; no con anarquía, sino con leyes; detectando fallas y señalando errores, sin llevar el país a la histeria o al derrotismo.
En pos de justicia y no de su apariencia.
Actuemos, cada nuevo día, con el ánimo de vencer las faltas de equidad que todavía subsisten en nuestro pueblo y para convertir sus necesidades sentidas, en auténticas demandas, pero con alegría y ganas de ganar y no sólo de analizar, criticar, contemplar o lamentar lo que no hemos hecho, o hemos hecho mal.
No incubemos el fracaso.
Fecundemos la esperanza.
Tenemos que hacer cada vez más justas, las políticas de salarios, precios y utilidades, como factores distributivos; y las de fisco y eficiencia del sector público central y paraestatal, como redistribuidos del ingreso.
Usemos para ello inteligencia, honestidad e imaginación.
No aflojemos en el crecimiento económico.
Es precondición y posibilidad.
No vamos a frenar el empuje.
Eso significaría retroceso.
Sigamos fortaleciendo y formulando, en lo que haga falta, la capacidad de la Administración, para conducir el desarrollo planeado, en el que corresponde al Estado asegurar la participación de todos los sectores de la población y de todos los factores de la economía, a partir de la premisa de que nuestro equilibrio se mantiene porque es dinámico.
Tenemos el camino y tenemos el rumbo.
En lo que falta de este año y del siguiente, consolidemos lo alcanzado, hagámoslo sólido, y desde ahí, impulsemos nuestro despegue.
Es la gran oportunidad de nuestra soberanía.
Fortalezcamos la Alianza para la Producción.
Va bien.
Tendrá que ir mejor.
Sólo con producción, producción y más producción, se combate efectivamente la inflación.
Si hemos reconstruido el vigor de nuestra economía, que no nos arredre la magnitud de la faena por realizar; que no nos distraiga el ladrido de los perros.
Sigamos avanzando.
Que México renazca en la modernidad.
Que el renacimiento de México sea ya no de lucha contra quienes en lo interno y externo disputaban nuestra soberanía y amenazaban nuestro suelo, como en la Independencia y en la Reforma; ya no de la lucha contra quienes negaban libertad y justicia, oscureciendo nuestro horizonte como en la Revolución, sino de nuestra propia voluntad y esencia, para rescatar y proyectar lo que somos, lo que tenemos y lo que podemos, para que ahora emerja de nosotros mismos.
Modernizar al país es terminar nuestra descolonización.
En lo interno, rompiendo los feudos del caciquismo; en lo internacional, estableciendo, relaciones, no entre súbdito y amo, sino entre seres iguales.
Es impulsar el desarrollo social y, sobre todo, es intensificar nuestra acción, para revalorar nuestros recursos naturales, propugnando, con ello, el advenimiento del nuevo orden económico mundial.
Es continuar por el rico caudal de nuestra Constitución, con el régimen de economía mixta, ajuste constante de nuestra realidad, que admite, solidariamente, todos las formas de propiedad y de producción y las aportaciones de las iniciativas pública, privada y social, por las que ejercemos nuestra libertad y su diversidad.
Modernizar al país, es descentralizar la Federación y fortalecer el federalismo.
Es revertir el comportamiento de los asentamientos humanos.
Es recuperar el tiempo que perdimos, o que no pudimos ganar, en la periferia de la revolución industrial.
Es organizar la eficiencia de nuestra agricultura.
Es impulsar el nuevo esquema de desarrollo industrial a partir de una coherente política de energéticos.
Es completar nuestra infraestructura.
Es aumentar nuestra productividad como Nación.
Modernizar el país es garantizar a los mexicanos, desde ahora:
Trabajo para su fuerza y capacitación para su trabajo.
Lo podemos brindar.
Bienes básicos de consumo.
Lo podemos hacer.
Educación permanente.
La podemos ofrecer.
Justicia equitativa y expedita.
La podemos impartir.
Honradez en sus gobernantes.
La podemos exigir.
Oportunidad de vivir con dignidad.
La podemos tener.
Modernizar al país es, en suma, cumplir a plenitud y trascendencia, las proposiciones de los Sentimientos de la Nación de Morelos, que se vuelven norma categórica en nuestra Carta Magna.
Reafirmémonos como un pueblo que, en comunión de ideales, conjunción de principios, integración de contradicciones y unión de esfuerzos, está dispuesto a romper las inercias retrógradas a redimir la validez universal de sus paradigmáticos orígenes, a reconocer con honestidad sus logros y sus fracasos, a exterminar los estigmas de incompetencia, corrupción y dejadez para arribar, con optimismo, fundado en la razón, al umbral del siglo XXI, siendo lo mejor que podemos ser, como República Nacional, Democrática, Representativa y Revolucionaria.
De lo que acertemos a hacer ahora nosotros los mexicanos, dependerá lo que nuestros hijos puedan ser y hacer mañana por México.
¡Esa es la medida de nuestra responsabilidad con México!
¡Ese es el imperativo de México!
¡Viva México!
Contestación de la Dip. Beatriz Paredes Rangel, Presidenta del Congreso.
Señor licenciado López Portillo, Presidente de la República.
En la búsqueda de la democracia, nuestro país y su pueblo han impulsado su tiempo y diseñado la historia.
Propósito democrático el del Constituyente, al establecer la obligación para el titular del Poder Ejecutivo, de informar a la representación ciudadana el estado de su gestión gubernativa.
Expresión democrática de singular trascendencia, el que hoy, a muchos lustros de darse, anualmente, este encuentro fundamental, reciban el Informe los portavoces de los partidos políticos de mayor significación en México, y que sean ellos, en nombre del pueblo, quienes en sesiones subsecuentes hagan un análisis exhaustivo y cuidadoso de lo aquí manifestado.
La Reforma Política es, entonces, proceso en marcha, perfectible e inacabado, dinámico como la sociedad que somos; pluralidad social enriquecida por nuestra conciencia universal y nuestro ser mexicano, por nuestra unión en la diversidad.
Entendemos, señor Presidente, que en el esfuerzo de trabajar por esta sociedad, de nutrirla día con día -como es necesario-, la obra gubernamental es un todo complejo, interdependiente y sutilmente enlazado: proyecto global de una concepción del desarrollo.
Así, la programación tiene sentido en cuanto instrumento de orden y eficacia, premisas necesarias para encauzar el alcance de soluciones democráticas.
Cabe referirnos al Presidente Juárez, quien, en 1861, dijo:
"El instinto de la Nación, ilustrado por las decepciones y las esperanzas frustradas, ha comprendido que las revoluciones serán estériles y que los elementos conquistados en el terreno político y social no darán fruto, mientras no se corone la obra con la revolución administrativa."
Observamos atentos el empeño de racionalización administrativa; reconocemos saludable que, a la toma de decisiones, preceda el análisis y se dé un contenido programático e integrador a la actividad pública; estamos ciertos de que el eficiente desempeño de esta alternativa conlleva, en buena medida, la realización de los grandes objetivos nacionales.
Nos alienta, a esta soberanía nacional, conocer de la recuperación de la economía.
Alcanzar un orden de crecimiento de siete y medio por ciento anual, y superar los ritmos tradicionales de desarrollo, son circunstancias que matizan el porvenir.
De la habilidad y firmeza en el manejo de estas realidades, depende que el avance económico sea expectativa social, y demostración plena de la capacidad del Estado y la sociedad dé para generar cauces con autodeterminación y sentido de justicia.
Concepción económica congruente con el proyecto global; que, además de plantear adecuaciones financieras y fiscales, permite implementar una estrategia de desarrollo industrial que fortalece la pequeña y mediana industria, favorece la desconcentración, propicia la mejor aplicación de la mano de obra, y de manera particular, vigoriza la producción de bienes social y nacionalmente necesarios.
Es notable el rendimiento de las empresas paraestatales del sector industrial, que de veintiocho mil, alcanzaron hasta cincuenta mil millones de pesos; es tarea obligada reflexionar sobre el impacto que en la independencia de nuestro país, ha tenido y tiene el sector paraestatal, para que, como usted lo anotó, no predominen enfoques unilaterales, y en el juicio que se emita, se aquilate su importancia social y de sustentación de la patria.
Sustentación de la patria, que, como en el caso del petróleo mexicano que ha sido, definición histórica: con la unidad del pueblo y su abanderado, Lázaro Cárdenas que; es, oportunidad histórica, de reencontrar nuestro tiempo y sanear la economía.
Y será, demostración histórica, de la capacidad mexicana de forjar su porvenir.
Recogimos con interés su amplia exposición sobre tema tan importante, al que este Congreso dedicará especial atención en el análisis de la materia.
Ubicarnos en la contemporaneidad, prepararnos para asumir responsablemente nuestra condición de país con magnas posibilidades, reto de este tiempo que usted enfrenta serenamente.
Conciencia de la responsabilidad del bien distribuir los excedentes energéticos, y del bien defender nuestra soberanía.
Constante histórica la búsqueda de la democracia.
En su cotidiano andar la sociedad mexicana, entiende como precondición, la democracia económica, para que existan las demás.
Corresponde al Estado y al todo social, crear las condiciones para que cada individuo realice sus potencialidades productivas y ejerza el supremo derecho al trabajo, único generador de riqueza, razón de ser del hombre.
Alianza para emplear, alianza para trabajar, y alianza para que cada mexicano tenga resueltos los mínimos indispensables de la existencia digna.
La tasa del nueve por ciento anual como crecimiento de la oportunidad de empleo en el sector industrial, y la composición de la banca múltiple derivada del Banco Obrero, son hechos de singular relevancia en el sector laboral, que hacen evidente, de una parte, nuestra recuperación económica, y, de otra, la consistencia del movimiento obrero organizado.
Manos capacitadas para el trabajo, mentes ágiles y con los instrumentos del conocimiento; educación y trabajo son vertientes de un mismo cauce en los países en vías de desarrollo.
Vincular la estructura educativa con la producción, y procurar que la población mexicana toda alcance mínimamente la educación básica, es propósito meritorio de la administración educativa.
Estimula el hecho de que alrededor del noventa y siete por ciento de los niños en edad escolar tengan la oportunidad de educarse.
Un paso más para alcanzar la democratización de la enseñanza.
Obsesión de nuestro tránsito, la lucha por la democracia.
A cien años del natalicio del Caudillo del Sur, los campesinos mexicanos se conduelen de su muerte, no por el símbolo, no por el discurso
o la figura; quizás por la esperanza frustrada, por la impotencia evidente en la desigualdad.
Desvanecer la brecha entre la sociedad rural y la sociedad urbana, entrelazar los tiempos que coexisten en el mosaico que es México, dar respuesta al agrarismo vigente, es ondear la bandera izada y enarbolar el estandarte, en el centenario de Zapata
Debe destacarse, que hemos escuchado, en el presente Informe, la expresión de la voluntad presidencial que asume el compromiso indeclinable de afectar los latifundios simulados.
Los campesinos reconocidos de México, reconocemos esa decisión, señor Presidente, demostración plena de sinceridad y consecuencia política.
Origen de nosotros mismos, el problema del campo nos contiene y determina.
Entenderlo en su exacta dimensión, valorarlo como un problema de la sociedad en su conjunto, corresponsabilizarnos del encuentro de soluciones, son opciones válidas de una política de verdadero impacto en la clase campesina.
La creación de los distritos de temporal como disyuntiva de redistribución del gasto público, canalizando recursos a las áreas más desprotegidas del sector agropecuario, implica toda una tesis de democratización administrativa en la medida que desconcentra recursos humanos y financieros hacia las zonas temporaleras, detrás, también, el propósito de evitar la brecha en lo interno que nos habla de dos agriculturas.
Habremos de producir, para bien distribuir, esa es la adecuación de la estructura comercial que reclama nuestro desarrollo. estimamos saludables ambos empeños, que sólo la práctica y concomitante a nosotros, nutriendo la tierra con su trabajo está el hombre que nos alimenta y se alimenta de su persistencia; persistencia que ha permitido la conservación de nuestros valores tradicionales; sin que en la provincia se concentre la pureza del ser nacional derivado de ello.
La importancia del programa de desconcentración urbana, para que los mexicanos entendamos que somos hijos de un país que tiene cobijo para todos, en todas sus áreas y no solamente en las grandes metrópolis.
La operatividad realizada con los campesinos, ubicará en su verdadera presencia en nuestro medio rural.
Reafirmación de la democracia como valor universal.
En los momentos en que pueblos hermanos se debaten entre represión y dictadura, México enarbola una legislación política que legitima la presencia de partidos representativos de diversas corrientes.
Paralelamente, manifiesta su solidaridad con la lucha del pueblo de Nicaragua, y su respaldo decidido al Gobierno de Reconstrucción.
Expresión congruente que, faculta al Titular del Poder Ejecutivo para plantear en el Foro Internacional por excelencia, el comprender mexicano de la responsabilidad humana universal sobre los recursos energéticos, con el objeto de que el dominio de ellos sea instrumento de servicio y desarrollo no de opresión y cancelación de la libertad.
México tiende su mano a todas las fronteras, respeta y reclama respeto, se integra en el concierto universal como país solidario con todos aquellos que, como él, aspiran a un desarrollo independiente, justo y humano.
Ratificamos, señor Presidente, la posición de la Cámara de Diputados en el Colegio Electoral, en torno a la solidaridad de los Partidos Políticos de México, a su decisión de no entrar en tratos por no ser materia de Derecho Internacional, con quienes pretenden llevar a otro tipo de niveles el problema del Ixtoc.
Señor Presidente:
Concurre usted, este inicio de septiembre, a la primera sesión formal de la LI Legislatura.
Histórico en sí, haber recibido su Tercer Informe; el hecho reviste particular trascendencia por iniciar con él una nueva etapa del Poder Legislativo y de nuestra vida republicana.
Etapa nueva de la búsqueda democrática que ha animado el sentir y el rumbo del acontecer nacional.
Nueva época que surge del empuje de las causas populares, de los jóvenes y de las mujeres y de la visión y consecuencia del Estado Mexicano.
Saludamos respetuosamente el propósito institucional de fortalecer nuestra democracia en esta Reforma Política que empezamos a vivir.
Sin lugar a dudas, el juicio de la historia lo calificará, señor Presidente, como un hombre de su tiempo.
Corresponderá a nosotros, integrantes del Poder Legislativo, ser dignos de nuestra época, y de la confianza que, en nosotros, depositó el pueblo.
Fuentes:
http://lanic.utexas.edu/larrp/pm/sample2/mexican/portillo/index.html
http://cronica.diputados.gob.mx/DDebates/51/1er/Ord/19790901.html
http://www.diputados.gob.mx/cedia/sia/re/RE-ISS-09-06-15.pdf