Discurso de José López Portillo en su Tercero Informe de Gobierno

Chapter 5

Chapter 53,797 wordsPublic domain (Wikisource)

En esencia, el desarrollo de un país se mide por la oportunidad que tiene su pueblo de informarse, de aprender y de enseñar; por su capacidad de producir, su libertad para juzgar la estructura social y política en la que vive y su posibilidad para transformarla.

Estas consideraciones las tenemos muy presentes ante nuestro inminente auge económico.

México es lo que son todos los mexicanos, resultado de una herencia cultural que sólo podemos recibir y acrecentar por medio de la educación, entendida ésta en su sentido más amplio.

Por ello impulsamos decididamente el mejoramiento de los servicios educativos.

No obstante el esfuerzo realizado durante varias décadas, el abrumador aumento de nuestra población y la dispersión de ésta, en casi 100 mil localidades, han sido obstáculos difíciles de vencer.

Padecemos por ello, todavía un serio rezago que se ha convertido en principal limitante de nuestro desarrollo.

No podríamos continuar nuestra transformación social, ni convertir nuestro crecimiento económico en bienestar general, si no fuéramos capaces de corregir, en breve, lapso, este atraso.

Por ello, convoqué el año pasado a la Nación a un esfuerzo excepcional para asegurar la educación básica a todos los mexicanos.

En sólo año y medio se ha dado acceso a la primaria a dos millones de niños más, y se atienden 10 mil pequeñas y alejadas poblaciones que antes carecían del servicio.

Al iniciarse el próximo ciclo, 97 de cada 100 niños en edad escolar tendrán la posibilidad de recibir la enseñanza primaria.

Estamos, por fin, a punto de culminar un anhelo largamente añorado.

Adelantamos, pero aún no llegamos a las metas que nos hemos propuesto para 1980 y 1982.

Por ello, reitero mi llamado a los Gobiernos Estatales y Municipales; a los maestros; a los padres de familia; a los instructores comunitarios y a los voluntarios, para renovar nuestra resolución.

Al dar la educación fundamental a todos los niños, cerraremos la principal fuente de la ignorancia; pero no podemos conformarnos con eso.

Necesitamos también atender a los adultos analfabetos o que no han completado su educación básica.

Pero la educación es un proceso permanente a lo largo de la vida.

Empieza antes que nosotros con la de nuestros padres y nos rebasa en el legado a nuestros hijos.

Propongo ampliar el concepto de educación básica universal a 10 grados, incluyendo uno de preescolar, seis de primaria y tres de secundaria.

Sólo así, convirtiendo el saber en quehacer, podremos sin titubeos, culminar el siglo XX.

Los sistemas de enseñanza abierta que México ha desarrollado, capitalizando todas las experiencias, tanto locales como internacionales, fincados en el auto aprendizaje, en el que cada quien avanza a su propio ritmo, nos permiten disponer de los medios para que quien sabe, y todos sabemos algo que podemos compartir, enseñe a aprender.

A estas alturas de nuestro desarrollo, no basta con ampliar los servicios educativos.

Debemos elevar la calidad de la educación.

Y ésta depende de la calidad profesional y humana de los maestros, razón de ser de la Universidad Pedagógica, que inició sus cursos escolarizados en febrero del presente año y que también ampliará sus servicios por medio de los sistemas abiertos de enseñanza.

La Federación es responsable directa de la gran mayoría de los servicios educativos que se prestan en todo el país.

Para elevar su eficiencia hemos desconcentrado la operación y un buen número de decisiones en 31 delegaciones estatales.

Era necesario acercar las resoluciones al lugar en donde se ejecutan.

Por ello, dimos prioridad a este programa que ha concluido ya su primera etapa, con los servicios de preescolar, primaria y secundaria.

Hemos avanzado en este difícil proceso con la comprensión y ayuda del magisterio nacional, que representa más de la mitad de los trabajadores de la Federación.

Agradezco y reconozco aquí, en nombre de la República, su valiosa colaboración y su entrega cotidiana a la más noble labor del ser humano.

Se han unido los esfuerzos concertados entre trabajadores y patrones, con la participación del Congreso del Trabajo; las autoridades locales y las educativas y laborales.

Estoy cierto que así lograremos convertir cada centro de trabajo en un centro educativo.

Principalmente la educación superior es la que tiene que vincularse con el sistema ocupacional, con objeto de no formar profesionales para la frustración, sino personas capaces de ubicarse o de generar su propia fuente de trabajo.

La educación en todos sus niveles y tipos, es el instrumento más poderoso del desarrollo.

Conjuga el poder de la razón, con la fuerza de la voluntad.

La energía humana es la que mueve los sistemas de producción.

De nosotros depende saberla encauzar a la satisfacción de las necesidades de las mayorías y de la etapa actual de desarrollo del país.

Asentamientos Humanos

Uno de los satisfactores básicos de la familia, tanto en las ciudades como en las áreas interurbanas es, sin lugar a dudas, la habitación.

La política relativa tiene, necesariamente, que ser congruente con los planes generales de desconcentración o concentración de poblaciones dispersas.

Así lo contempla el Programa Nacional de Vivienda, que establece el marco general para integrar la acción del sector público federal, con la privada social, y la articulada con los objetivos de producción y bienestar.

La característica distintiva es considerar el ingreso como instrumento determinante del ordenamiento y elemento vinculador de la política habitacional, y en su construcción seguir la directriz de saturación urbana, para usar primero los espacios baldíos, que todavía existen en los centros de población.

Se impulsa decididamente la sistematización y normalización de los diseños y sistemas de vivienda, apoyados en la utilización combinada de materias tradicionales y de nuevos componentes de producción industrial, que permitirán mejorar los niveles de eficiencia, en el uso de recursos y generación de empleos y que por su volumen podrán crear economías de escala.

Para atender las medidas de mejoramiento y autoconstrucción, que son las que poseen más virtudes se prueban sistemas versátiles, como el de parques de materiales, que por su éxito generalizaremos, que aprovechan diversos elementos, sobre todo prefabricados y que al mismo tiempo evita cuellos de botella en la producción de los materiales, tradicionales, impulsa otras ramas de actividad como la siderurgia y la petroquímica, que todavía no han sido debidamente encauzadas a estos fines.

Antes de terminar el año, expondremos, en el programa, entre otros asuntos, el de racionalizar el uso de plásticos, derivados de petroquímicos de gran resistencia, duración y no biodegradables, para que en vez de usarse en artículos desechables, como empaques y envolturas, se dediquen a la elaboración de bienes perdurables, como la vivienda, con notables ahorros de tiempo y costos.

La asignación de recursos, a partir de 1978, ya ha sido congruente con el Plan Nacional de Desarrollo Urbano, y el 42 por ciento de las unidades habitacionales construidas, se ubican en zonas prioritarias.

Sin embargo, de tiempo atrás, se ha desestimulado la construcción de casas para renta, y ahora aparecen las consecuencias del abandono y descuido incluso como uno de los renglones de mayor significación en los índices inflacionarios.

Tenemos que revisar toda la política inquilinaria, contemplando, tanto la oferta como la demanda, por estar íntimamente vinculados, como en toda la economía el ajuste con el estímulo.

Para lograr un hábitat justo para todos los mexicanos, materializar todos los estudios, diagnósticos y pronósticos que se han hecho sobre el tema, y evitar que la realidad nos rebase debemos lograr que la vivienda nazca junto con la pareja humana, crezca con la familia y se mejore en la medida en que cada uno de sus miembros lo haga.

Hemos aceptado la reversible tendencia a la urbanización de los asentamientos humanos, pero ésta ha de estar encauzada y normada.

El Plan de Desarrollo Urbano vigente, se propone la más importante reversión del comportamiento demográfico y económico de nuestra historia.

Durante siglos, nuestros ancestros subieron a las montañas y a los altos valles del Anáhuac, en peregrinaje ceremonial, defensa estratégica y protección contra las inclemencias del trópico y del desierto.

Desde las alturas, se ha orado y se ha gobernado.

Hasta aquí, hemos traído nuestros bienes para transformarlos y después hacerlos descender y volver a ascender, en desplazamientos erráticos y dispendiosos.

Tuvierón razón nuestros antepasados cuando se asentaron aquí, sólo que otrora, este lugar, además de ser el sitio que venían buscando, les brindó todo lo necesario para su sano y equilibrado desarrollo.

Al paso de los siglos, hicimos de aquella gran Tenochtitlán, una gran ciudad, bella y noble, pero ningún esplendor resiste el impacto concentrado de más de 14 millones de habitantes.

La zona metropolitana de la capital es ya una de las más populosas y problemáticas del mundo.

Y, debemos confesar sin reticencias, es un hecho por el que no se puede sentir orgullo, porque con todo y ser enorme moderna y tener un semblante deslumbrante, esta faz tiene su reverso.

Aunque parezca contradictorio, vivimos en una ciudad con carencias y enferma de excesos.

Es un lugar de grandes contrastes, nos encontramos aglomerados aquí, uno de cada 5 mexicanos, en un espacio que corresponde a una milésima parte del territorio nacional.

Aquí el hombre enfrenta, a diario, situaciones cada vez más difíciles y precarias, en su lucha por sobrevivir.

Para atender el problema de tránsito que a todos aqueja en la ciudad de México -circulan en ella dos millones de vehículos de los cuales cerca de la cuarta parte son foráneos-, el Plan Rector de Vitalidad contempla la construcción ejes viales; la terminación del Anillo Periférico y del Circuito Interior; la construcción de estacionamientos, la ampliación de las líneas existentes del Metro y la creación de otras nuevas.

En el mes de junio, fueron puestos en servicio, 15 de los Ejes, con una concentración muy elevada de inversión.

Hubo molestias y desajustes, pero se consideró necesario.

Debemos dejar bien claro que los Ejes Viales no son calles anchas, sino arterias de una red para conectar las distintas zonas del área metropolitana, principalmente aquellas que antes estaban aisladas o congestionadas, por los grandes accesos de la ciudad, para favorecer el transporte masivo de personas y de carga y darle su natural sentido.

Con ello se ahorrará combustible y se aliviará la contaminación.

En conexión a estas obras, y para intensificar el programa de reforestación, tanto en la ciudad propiamente dicha, cuanto en su periferia, se plantaron 15 millones de árboles.

Se continua con tenacidad y eficiencia sin precedente, tanto la regularización de la tenencia de la tierra, como la dotación de servicios en las colonias populares del Distrito Federal.

Es importante consultar los anexos.

En la actualidad, la problemática de esta ciudad, es el ejemplo más vivió, de lo que no queremos que acontezca con otras de la República.

Por ello, resulta imperioso implementar las políticas nacionales de desarrollo urbano, para desalentar su crecimiento y propiciar, asimismo, el de otros centros de atracción.

Pero esto no significa que habremos de condenar al abandono a la capital; al contrario, habremos de buscar los caminos, para devolverle su dimensión humana y exaltar su calidad de origen, como símbolo y sede.

Con la decidida desconcentración y con un desarrollo preferencial de las zonas declaradas como prioritarias, el área metropolitana de la ciudad de México, lejos de seguir siendo un espejismo, podrá recobrar no sólo la belleza de su antigüedad, sino su actitud física y espiritual.

Marchar hacia las costas y puntos de confluencia, es la estrategia que hemos iniciado y que habrán de proseguir las generaciones por venir.

Está claro, que para finales de este siglo, esta ciudad será la mayor del mundo, pero eso, con ser un riesgo, no es lo más grave.

Lo grave, lo imperdonable, sería que conociendo las tendencias y sus implicaciones, no adoptemos las decisiones conducentes a las respuestas idóneas y que permitamos que la amenaza de un futuro amargo y de encrucijada, se nos vaya a convertir en presente irremediable.

Lo que no se prevé, se convierte en problema; los problemas que no se resuelven, se acumulan; y los problemas acumulados, aniquilan las posibilidades de desarrollo.

Es un proceso destructivo que no requiere demostración para ser comprendido.

Como consecuencia de la Reforma Política, el Congreso de la Unión, especialmente la Cámara de Diputados, requiere asiento físico, acorde con la pluralidad y número de legisladores, de modo, que su responsabilidad, pueda ser desarrollada con mayor eficacia.

Precisamente, por eso, esta vez estamos aquí.

Su recinto habrá de considerar la instalación de la Contaduría Mayor de Hacienda, así como de la Biblioteca del Congreso, para brindar a los legisladores la más amplia y exacta información nacional.

Para que se ubiquen de manera congruente las obras e inversiones, que las entidades y dependencias efectúan en los centro de población, se inició en todas las capitales de provincia, la elaboración de los esquemas estatales de acción federal, en las normas de planeación, diseño urbano, equipamiento, infraestructura y usos del suelo.

En el mes de julio, pusimos en marcha el Programa de Desconcentración Territorial de la Administración Pública Federal, con la cual se busca la reubicación gradual, no sólo física, sino funcional, de facultades y poderes.

Asimismo, se inició la instrumentación del programa de estímulos y dotación de infraestructura, para la desconcentración territorial de las actividades industriales y para hacer frente a la demanda de servicios, en los lugares donde se desenvuelve la política energética.

Con los avances registrados en la construcción de carreteras, camiones y libramientos, nuestra red es ya de 211 mil kilómetros.

Para dar una idea de su extensión a escala mundial, longitudinalmente a través de ellas, podríamos dar por su circunferencia mayor, el equivalente a cinco vueltas a la Tierra.

Relaciones Exteriores

Las condiciones actuales del desarrollo en nuestro país, con mayor población y con una base industrial mucho más amplia y diversificada, han dotado a México, de una influencia mayor de la que tenía en el pasado.

Su política exterior se ha caracterizado en este período por la intensa práctica de una diplomacia a nivel de Jefes de Estado, congruente con nuestra trayectoria histórica y con los postulados del Derecho Internacional.

México se mantiene y persistirá fiel a la humanitaria institución del Derecho de Asilo, lo que no vulnera en nada nuestra doctrina política, sino la enaltece, porque nosotros no asilamos, ideas sino hombres.

Uno de los objetivos de nuestra política exterior, es el de ubicarnos en la comunidad internacional, abiertos al diálogo amplio y constructivo, con todos los países de la Tierra.

Saludamos el nacimiento del nuevo Parlamento Europeo, elegido por los ciudadanos de los nueve países miembros de la Comunidad Hacemos votos también porque sus relaciones con los órganos representativos de los países de otras áreas o condiciones socioeconómicas, redunden en un mejor entendimiento y fortalecimiento de la democracia universal.

Nos identificamos solidariamente con los pueblos que en América Latina, áfrica y Asia, como nosotros luchan por descolonizarse y conquistar un sitio justo en el mundo.

Nuestro trato bilateral, tuvo un gran impulso, con la gira que efectuamos el año pasado a China, Japón y Filipinas y con las visitas, a nuestro país, del Secretario General de las Naciones Unidas, del Rey de España, de los Presidentes del El Salvador, Estados Unidos, Francia, Bulgaria, Costa Rica y Colombia, del Presidente del Consejo de Estado y del de Ministros de Cuba y de otros distinguidos visitantes.

Desde el punto de vista, multilateral, mantuvimos una activa participación en los organismos internacionales de los que México forma parte.

Se presentaron diversas propuestas, entre las que destaca, la de elaborar, en las Naciones Unidas, un Código de conducta sobre los Derechos de los Trabajadores Migratorios.

Se dio también un paso más, para lograr la creación de la primera zona poblada, libre de armas nucleares, con la firma de Francia del Protocolo I y con la ratificación de la Unión Soviética del Protocolo II, del Tratado del Tlatelolco.

Con especial empeño, se siguió la participación en la Tercera Conferencia Mundial sobre Derecho del Mar, que día a día se vuelve más importante; para sentar las bases de su uso, conservación y beneficio, es en el mar y en el espacio exterior en donde todavía es tiempo de no cometer dos veces el mismo error.

La humanidad puede aprovechar su experiencia y sus normas y, mediante los valores del Derecho, ordenar estos ámbitos todavía vírgenes.

México estuvo presente en la Quinta UNCTAD, en la OIT, en la FAO, en la OMS, en el SELA y en la OLADE.

Próximamente solicitaremos autorización a este Congreso para concurrir al máximo foro que la humanidad ha sido capaz de establecer, a exponer allí una tesis que no pretende otra cosa que plantear, con todo realismo y profundidad el problema de los energéticos, considerados como responsabilidad común de la humanidad.

Resumiremos mucho de los que se ha dicho en torno a racionalizar su producción, comercialización, distribución y consumo, y desarrollar fuentes alternativas y no convencionales mediante sistemas de financiamiento y transferencia de tecnología.

Si los demás países están dispuestos, con seriedad y con hechos, a ordenar su comportamiento sobre estas bases, México está en aptitud de comprometerse con un sistema de paz mundial más justo, perdurable y productivo.

Nuestro país amplió a 136 el número de países con los que tiene relaciones diplomáticas, al establecerlas con las naciones caribeñas de Dominica y Santa Lucía.

Quiero ratificar ante este Congreso que México no es un país irresponsable y me tengo que ocupar otra vez de Ixtoc I.

Desde el momento en que se descontroló, nuestro país, cumpliendo con los compromisos internacionales, ha realizado, sin menoscabo, todos sus esfuerzos, incluso extraordinarios, para controlar ese pozo.

Hemos agradecido a las Naciones Unidas para la Conservación del Ambiente el apoyo que nos ha dado para controlar, estudiar la ecología que pudiera afectarse con los derrames.

Hemos informado a nuestros vecinos, los Estados Unidos el avance de ese derrame y hemos autorizado, a su solicitud, la posibilidad de que sus guardacostas lleguen hasta el paralelo 25 para controlar los efectos que pudieran ser nocivos de ese derrame.

Nuestras relaciones han sido amplias y cordiales.

En fecha reciente -y es público el hecho- se propuso a México la realización de pláticas para estudiar los daños y contemplar la posibilidad de la indemnización.

También como es público, pero quiero ratificarlo ante este Congreso, dimos instrucciones a la Secretaría de Relaciones Exteriores para que se contestara la solicitud en el sentido de que México no encontraba razón jurídica para iniciar esas pláticas.

Repito, México no elude responsabilidades; simplemente reflexiona ante ustedes en que las razones que pudiera haber no constituyen Derecho.

El Derecho, para serlo, tiene que obligar también a los demandantes; característica sustancial del Derecho es convertir la razón en generalidad.

Si la razón no se convierte en generalidad se trataría de un régimen inequitativo y, en consecuencia, indigno.

Por esta razón México no acepta entrar en pláticas que se refieran a ese asunto.

Estamos dispuestos, claro está, a entrar a un orden internacional que regule estas situaciones, con medidas generales para todos obligatorias, con tribunales establecidos.

Estamos dispuestos a ello.

Debido a la violación masiva de los Derechos Humanos, ampliamente documentada en el Informe de la Comisión Interamericana, y a las agresiones bélicas indiscriminadas de que era víctima desde el año pasado la población civil, el 20 de mayo el gobierno mexicano dio por concluidas sus relaciones con el gobierno dictatorial de Anastasio Somoza.

El 18 de julio expresamos nuestro reconocimiento oficial y beneplácito personal a la Junta Popular del Gobierno de Reconstrucción del hermano pueblo de Nicaragua, con el que, en la medida de nuestras posibilidades, estaremos a su lado en la difícil etapa de su resurgimiento.

Están aquí -y es un honor para nosotros- los representantes del Gobierno de Reconstrucción de nuestra hermana República de Nicaragua.

Nos honran con su presencia.

Mensaje a la Nación

Honorable Congreso de la Unión:

Porque las cosas cambian, hay tiempo y éste, hecho historia, es, en política, el factor de los factores.

El tiempo político se acelera en los momentos, de crisis; se estanca en periodos de inmovilismo y reflujo.

Pronto serán tres años en que, juntos, hemos hecho nuestro tiempo y escrito nuestra historia.

Acelerado tiempo de crisis, movilidad y flujo emocionada historia de audacia, transformación y retos.

La mitad del camino de nuestra vida, al frente de las instituciones de la República, con el poder que el pueblo de México nos ha conferido.

No creo en el poder por el poder.

Entiendo el poder para servir; no lo gozo en sí, como el amor; no me embriaga ni lo ejerzo como vicio, costumbre o placer.

Lo vivo, intensamente, como responsabilidad que tengo que merecer cada día.

Y es que el poder lo creamos todos; es del pueblo y no mío.

El deber -ése sí mío- es cumplir su mandato.

He querido, apasionadamente servir.

Servir a mi Patria, a esta Patria nuestra, cuyos orígenes se funden en el mágico crisol de su confluencia para escribir una de las más grandiosas páginas de la historia del mundo y que marca, por ello, un destino luminoso, al que accederemos por el cultivo de las esencias del planteo universal en el que fuimos concebidos.

Ese es mi credo.

Pero no basta creer ni sólo pensar o sentir y menos sólo decir.

Los caminos no se hacen solos; los hacemos al caminar.

El mundo en el que estamos insertos, padece.

Pueblos enteros sufren y se sacrifican.

Los problemas de los energéticos exasperan a los poderosos y están aniquilando a los débiles.

La inflación y la recesión como su secuela, se convierte ya en la patología crónica de las democracias.

Muchas que lo fueron son ahora dictaduras represivas, que castigan pero no controlan.

Las reformas democráticas que se intentan en el mundo están cercadas y acechadas por la crisis económica.

Tengamos conciencia de ello para entender lo que se nos sucede y no añadir a la presiones y tensiones de fuera las cargas internas de la impaciencia y la inculpación, que nada remedian e incitan a quienes se alimentan del morbo, la provocación y la insidia, a graznar y revolotear, en vano intento por ensombrecer nuestro horizonte.

Frente a los grandes imperios del mundo, hemos sido capaces de ganar y preservar nuestra libertad y hemos sabido cuidarla, día a día, conviviendo con el país más fuerte del orbe. Hemos podido ejercer nuestra soberanía y nos autodeterminamos como nación.

México hizo la Revolución y, con ello asumió el compromiso de dominar su geografía, su vecindad y ahora también su demografía, para gobernarse a sí mismo y vivir su derecho a la movilidad social y a la felicidad.

Estamos saliendo de uno de los grandes tropiezos contemporáneos.

Pero si impresionante es lo que hemos hecho antes y en el pasado inmediato, desafiante en lo que nos falta por hacer.

Hay quien, por ello, olvida, regatea o se rebela contra lo alcanzado.

Nosotros, inconformes, lo vemos como punto de referencia, base de perspectiva y obligación para continuar.