Discurso de José López Portillo en su Sexto Informe de Gobierno

Chapter 8

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A los desposeídos y marginados, a los que hace seis años les pedí un perdón, que he venido arrastrando como responsabilidad personal -excúsenme por favor, como si fuera exclusiva por haberlo formulado-, les digo que hice todo lo que puede para organizar a la sociedad y corregir el rezago; que avanzamos; que si por algo tengo tristeza es por no haber acertado a hacerlo mejor.

Es compleja tarea de todos, propósito orientador del proyecto nacional.

Hay que crear simultáneamente las condiciones de riqueza que lo propicien por el camino del trabajo y la redistribución del ingreso, por la vía del gasto público.

Hicimos todo lo que pudimos, incluso nos lo han satanizado; pero afirmo que sigue siendo imperativo del sistema, conquistar por el derecho y el desarrollo, la justicia.

Más no pude hacer.

A los que participaron, vuelvo a decirles como hace seis años, porque vale ahora como entonces: que nadie se sienta solo.

Hagamos de nuestra solidaridad, nuestra fortaleza; de nuestro amor a la patria, baluarte de nuestra conciencia nacional.

Integramos con todos los yo, un nosotros.

Esa sigue siendo la solución.

Que la alegría y el ánimo de la lucha se mantenga en cada hogar mexicano.

Con nuestras instituciones, con nuestra inteligencia, con nuestra voluntad, con nuestra emoción y con nuestro entusiasmo sigamos construyendo jubilosamente nuestro México.

No hemos fracasado.

Abusaron de la libertad.

Ya cerramos la fuga.

Cumplamos cada día nuestro deber.

Merezcamos cada vez nuestros derechos.

Aceptemos retos y cumplamos compromisos.

Renovemos constantemente en la libertad nuestra voluntad perpetua de justicia, para seguir haciendo la revolución en la revolución, que frente al mundo, otra vez acelera su marcha.

México ha vivido.

México vive.

México vivirá.

¡Viva México!

Contestación del Dip. Humberto Lugo Gil, Presidente del Congreso.

Ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos:

Nuestra nación escogió la vía democrática.

No solo como forma de gobierno, sino esencialmente como sistema de vida.

Se dio, tras violenta revolución social, una Constitución cuyos preceptos son principios de vida y desarrollo para la nación.

Somos, de esta manera una República en la que la soberanía reside esencial y originariamente en el pueblo, en la que todo poder público tiene como único origen la voluntad ciudadana y como fin primordial, el beneficio de las mayorías.

Su Informe de Gobierno, no sólo es acatamiento del Ejecutivo Federal a una obligación Constitucional, es, además, parte sustancial y democrática de la vida misma del país.

Este Informe, no se ha concretado a una exposición de acciones, ha trascendido este objetivo y presentado ante la opinión de la nación, los cuestionamientos que como un todo estamos enfrentando, los porqués de los caminos adoptados, y los compromisos de solidaridad nacional.

Se produce su mensaje señor Presidente, en época de dificultades; en un momento complejo; en un tiempo y en un espacio en los que, a pesar de todo, a pesar de algunos, contra las voces de los profetas del desastre, se mantienen la estabilidad política y la paz social.

Nuestras libertades individuales consagradas en la Constitución de la República, se han mantenido vigentes.

La expresión ciudadana se enriquece con el pluralismo participativo, y ha sido, el apego a la ley, norma invariable de la autoridad.

La reforma política ha sido manifestación de la capacidad creativa y de respuesta del sistema mexicano.

Es cauce de libertad para los planteamientos de las minorías organizadas.

Es proceso esencialmente dinámico, que estimula la superación de la vida pública con el impulso responsable de las fuerzas políticas.

Es progresista sistema para la representación de las corrientes ideológicas.

Es pauta que promueve el mejoramiento permanente de normas e instituciones.

Es, en fin, síntesis de pensamiento avanzado, de entendimiento del proceso histórico y de ubicación en la realidad social, que captados por el presidente López Portillo, fueron convertidos en instituciones, que son y deben ser, legítimo motivo de orgullo para México.

Hoy, el sistema democrático de México se encuentra más sólido que nunca.

Apenas el 4 de julio anterior, con una participación popular nunca antes registrada, concurrimos a las urnas millones de mexicanos.

Ese día, expresó el pueblo su decisión de continuar siendo libre, y de preservar nuestra República y nuestro sistema de gobierno.

Su decisión de continuar enriqueciendo, por los cauces democráticos de la reforma política, la pluralidad y las opciones ciudadanas.

Ese día, con vigoroso entusiasmo se eligió al próximo primer mandatario de México, al señor licenciado Miguel de la Madrid Hurtado.

El federalismo mexicano crece y se fortalece en la misma medida en que crecen y se fortalecen sus partes consecutivas.

Los convenios únicos de coordinación signados con todas las entidades, han impulsado su desarrollo y rescatado la ejecución de obras, y facultades que conservaba para sí la Federación.

La libertad y la democracia como expresiones de la voluntad del pueblo de México, y la independencia y soberanía del país, encuentran una de sus más sólidas bases en el honor, lealtad y patriotismo, del Ejército y la Armada nacionales.

Empeñarse tesoneramente en la sana integración familiar y en la atención completa de la niñez, es participar definitivamente en la construcción del modelo social que la revolución propugna.

Por los significados esfuerzos en esta trascendente misión, expresamos nuestro reconocimiento a la señora Carmen Romano de López Portillo.

Los programas de salud y asistencia pública han sido impulsados decididamente en este régimen, determinando que el 85% de la población total del país haya quedado cubierta por los mismos.

Es ésta, expresión concreta de una política social revolucionaria, en beneficio indudable de las grandes mayorías populares.

Se extendió la educación primaria, secundaria, tecnológica, media y superior.

El Estado, y eso es motivo de satisfacción para este cuerpo legislativo, ha mantenido vivos los postulados del Artículo 3º. Constitucional Educación democrática, nacionalista y popular, para bien de México.

Si únicamente se hubiera logrado en seis años, como se logró, que todos los niños de México puedan acceder a la educación elemental, este sólo hecho justificaría la acción positiva de todo un gobierno.

El trabajo es camino de realización y avance individual y colectivo.

Se programó y ejecutó una policía de empleo que rindió importantes resultados.

El respeto a los derechos de los trabajadores, a sus luchas, a la independencia y autonomía de sus organizaciones, a la sindicación y a la huelga, han sido invariables.

Se elevó a rango de garantía constitucional el derecho al trabajo.

Se instauró la capacitación y adiestramiento como obligación.

Se igualaron los salarios de los trabajadores del campo con los mínimos generales.

Se adoptaron medidas permanentes de defensa al poder adquisitivo de los salarios, y ha sido la conciliación, norma invariable de la justicia laboral.

Este gobierno se empeñó en una estrecha alianza con la clase trabajadora, que le ha dado siempre el más generoso apoyo, especialmente en momentos difíciles.

La seguridad social, en México, se puede comprar ventajosamente con cualquier otro sistema del mundo.

En los últimos seis años, se ha ampliado en cuanto a sus servicios y cobertura en medida sin precedente.

La pobreza, la marginación urbana y rural, la incultura, el subdesarrollo, son expresiones de realidades lacerantes, que sublevan nuestra conciencia social revolucionaria.

José López Portillo ha realizado en este renglón acciones singulares, lucidas, dignas, proyectadas hacia el futuro.

La representación nacional lo reconoce.

Los avances sociales en el campo constituyen un compromiso insoslayable de la revolución con ejidatarios, comuneros y pequeños propietarios.

El reparto agrario prosiguió, y fue particularmente positiva la ejecución de resoluciones presidenciales, con riguroso respeto al contenido del Artículo 27 constitucional.

Nadie desconoce la concertación de esfuerzos convocados por el Gobierno de la República, sobre la base de un vigoroso avance en la infraestructura para la producción rural, y con la Ley de Fomento Agropecuario.

Por ello, en tres años hemos transitado conforme a los objetivos del Sistema Alimentario Mexicano, de la casi absoluta dependencia en las importaciones de productos básicos, a la virtual autosuficiencia alimentaria, que garantiza el sustento a los mexicanos y preserva la soberanía nacional.

Los hidrocarburos siguen siendo pivote y palanca para nuestro desarrollo.

Gracias al gran esfuerzo realizado, aseguran nuestra autosuficiencia energética, y en materias primas para la vasta industria petroquímica.

El gas ya no se quema: alimenta nuestras urbes y fábricas.

Con orientación nacionalista, la que marcara Lázaro Cárdenas, podremos apoyar en ellos un nuevo impulso renovador de la economía.

México, como todos los demás países exportadores, se enfrentó al problema de cómo "sembrar" el petróleo; es decir, de cómo convertir la bonanza petrolera en semilla de desarrollo de otros sectores de la economía y de la vida social.

Ese fue uno de los grandes retos y de las grandes cuestiones a que hubo de enfrentarse este Gobierno.

El informe da cuenta de los decisivos avances logrados en ese camino, así como también de las dolorosas consecuencias de no haber podido calcular, que casi todas las circunstancias desfavorables, pudieran coincidir con la declinación del precio internacional de los hidrocarburos.

La siembra, sin embargo, no fue estéril.

Más allá del incremento espectacular de las reservas, importa lo que se hizo con los ingresos petroleros.

Duplicamos la planta industrial del país, y la capacidad de producción de acero, electricidad, cemento y fertilizantes.

Diversificamos la explotación de nuestros recursos naturales.

Extendimos en gran escala las tierras de riego y respondimos al reto de los granos básicos para nuestra alimentación.

Dotamos de agua potable a muchas comunidades.

Y dimos grandes pasos en nuestro desarrollo social.

Ha dado cuenta usted aquí, con amplitud y precisión, de las diversas reacciones realizadas en materia de política exterior, cuyo denominador común además del apego a los principios inalterables de nuestra doctrina internacional, refleja la decisión asumida con dignidad y valor, de pasar de ser espectadores pasivos, a actores convencidos en el concierto universal.

El plan mundial de energéticos, nuestra postura con relación a los derechos del mar, la definición clara de la posición de México en las cuestiones de Centroamérica y el Caribe y el diálogo Norte Sur, son algunas de las manifestaciones esenciales de esta vigorosa, realista y digna postura mexicana, que con patriotismo y comprensión del contexto interno y externo, ha proyectado el presidente José López Portillo.

No soslaya en su informe señor Presidente, por amargos que sean, ninguno de los problemas que enfrentamos hoy los mexicanos.

Esta crisis, lo entendemos, se viene gestando largo tiempo atrás, y de diversos ángulos.

Es innegable la enorme y creciente presión externa del desorden financiero mundial, de la manipulación del precio de las materias primas, de la pugna comercial entre las potencias y su egoísmo tecnológico.

Reconozcamos sin embargo nuestra parte: el rezago en la redistribución del ingreso que angosta nuestro mercado interno, la baja productividad y el dispendio de recursos, el descuido de la propia tecnología, los malos hábitos de consumo y, en la actual coyuntura el abuso de ciertas libertades económicas.

Señor Presidente José López Portillo:

Su informe está en efecto, lleno de respuestas.

Respuestas directas, sin ambages, a muchas de las preguntas que todos nos formulamos, a muchas de las interrogantes que están en la calle.

Reconocemos y respetamos en el informe esta actitud valiente que sintetiza los propósitos y las dificultades de un régimen, y la verdad de un hombre, empeñado en cumplir hasta el último día de su mandato, con la obligación y el derecho de informar y explicar al pueblo.

Esta fecha está ya en la historia.

Hay un México de antes de la nacionalización de la banca, y un México después de la nacionalización de la banca.

Lo que este México nuevo sea, depende del buen juicio de muchos mexicanos.

Usted ha subrayado, Presidente López Portillo, que no debe verse como influencia de extremismos políticos, sino como solución arraigada en nuestra Constitución y nuestra Revolución.

Respuesta final a una larga cadena de acciones de esa banca que se tradujeron en un funcionamiento inverso a las necesidades de nuestro desarrollo.

En efecto ¿para qué son los bancos?

Sobre todo para canalizar el ahorro a fines productivos y a satisfacer necesidades sociales.

Los fondos ahorrados en los bancos, al moverse por los canales del crédito, son capital para las empresas que generan empleos, bienes y servicios.

El control general de cambios, y la nacionalización de la banca, son medidas complementarias que tienden a un mismo objetivo: evitar que se fuguen, convertidos en moneda extranjera, los ahorros mexicanos.

Entendemos y apoyamos los propósitos económicos de esos decretos, de esa política.

Las empresas del país podrán volver a encontrar fondos para crecer y producir, para crear nuevos empleos para modernizarse y abaratar su producción.

Los que no tuvieron solidaridad con México, los que vieron solo por su interés personal, los que no quisieron ver que, uno por uno, eran miles que sacaban su riqueza y restaban millones de millones a los recursos de la nación dirán que no somos patriotas. Mañana, hoy mismo, se escucharán voces airadas y las expresiones de descontento y aún de condena.

¿De quiénes?

Sobre todo, de los mismos que provocaron con sus actos la medida, de quienes no nos dejaron otro camino.

Se inicia hoy, sin duda, una nueva y definitiva etapa en nuestro proceso histórico.

La Revolución Mexicana surge en 1910 como expresión de inconformidad y anhelo de justicia de todo un pueblo.

La Constitución de 1917, es marco jurídico y ruta política con un contenido eminentemente progresista, que conjuga los sentimientos populares.

En el más riguroso contexto constitucional y dentro de la más pura ortodoxia revolucionaria, el Estado Mexicano asume su responsabilidad y dicta medidas que responden a una realidad social y representan, una vez más, firme alianza del régimen revolucionario con el pueblo que lo nutre y lo sustenta.

La decisión tomada por el gobierno debe representar para los mexicanos, que tienen el producto legítimo de su esfuerzo y de su trabajo en el sistema bancario nacional, la certeza y la seguridad más absoluta de que sus ahorros, su patrimonio, están perfectamente salvaguardados.

El Estado concesionó originalmente el servicio de la banca a particulares.

Paralelamente a la Banca privada, han coexistido la banca oficial y la mixta.

Los tres sistemas han representado siempre, garantía plena para el ahorrador el cuentahabiente, el tenedor de valores, el usuario en general de los servicios bancarios.

El Congreso de la Unión quiere ratificar al pueblo de México que su patrimonio ha estado, está y seguirá estando, sin excepción, perfectamente seguro y resguardado.

Nuestros compatriotas residentes en las zonas fronterizas del norte resentirán, sin duda en mayor grado, el efecto de las medidas.

La representación popular les expresa su absoluta solidaridad y su disposición para, en el ámbito de sus facultades constitucionales, estudiar a fondo y con celeridad la situación y adoptar las medidas conducentes para contribuir a atenuar los efectos de estas disposiciones y garantizar el abasto de los productos, en las cantidades y calidades necesarias, a todos los hogares de nuestros hermanos de la frontera.

Efectivamente estamos acelerando el proceso revolucionario, pero es importante afirmar que lo hacemos desde las instituciones, enmarcados en ellas; por eso, ésta representación nacional apegada a las normas que nos rigen, recibirá los documentos aquí ofrecidos y procederá a integrar una comisión encargada de investigar y analizarlos; igualmente con gran interés recibiremos la iniciativa que propone convertir al Banco de México en organismo público descentralizado, y la que contenga las medidas fiscales que de ser necesarias se propongan, y nos comprometemos a colaborar con los otros dos Poderes de la Unión para la instrumentación jurídica de las acciones que la situación demande.

Nuestro país, con todas sus virtudes y todos sus defectos, seguirá siendo obra de los mexicanos.

Es producto nuestro, como lo es la responsabilidad y el reto de proyectarlo hacia el futuro con imaginación, voluntad y seguridad en nuestras propias posibilidades.

Las medidas anunciadas hoy aquí por usted, señor Presidente, reencauzan nuestro proyecto nacional y lo adecúan a la realidad interna y externa, para beneficio del México nuestro y de nuestros hijos.

Ha manifestado usted su reconocimiento a obreros, campesinos y clases populares de México en general.

Nos sumamos convencidos como representación nacional a este justo homenaje a nuestro pueblo, noble, esforzado y trabajador, que resguarda la esencia nacional, y aún en circunstancias de extrema dificultad, mantiene, como sin duda lo hará hoy, con su esfuerzo y certidumbre, el rumbo de nuestra historia.

Los partidos políticos aquí representados, contemplamos de diferente manera y formulamos proposiciones diversas acerca del desarrollo nacional.

Todos llegamos a esta Cámara por la confianza ciudadana, y a ella todos habremos de corresponder con trabajo y patriotismo.

Esperamos coincidir en los superiores objetivos de la nación.

Nos aprestamos a iniciar una etapa más en nuestro proceso histórico.

Nuestro pueblo ha ratificado y renovado su confianza en la ideología del nacionalismo revolucionario, demostrando que es la que responde a la más auténtica esencia nacional y al más legítimo anhelo popular.

Los mexicanos han expresado su decisión de hacer frente a la crisis con un criterio propio, eminentemente nacionalista.

Muchos millones de hombres, mujeres y jóvenes de todos los sectores sociales, se han manifestado en unidad por seguir adelante con valor y entereza, sustentados en lo nuestro, sin recurrir a sistemas, criterios o modelos que nos son ajenos.

Estamos conscientes, lo repetimos, de la difícil realidad.

Sabemos que tenemos normas e instituciones.

Muchas realizaciones que nos permiten sustentar nuestra esperanza de progreso y nuestra seguridad de que superaremos la crisis.

No podríamos afirmar esto, sin considerar todo lo realizado: la obra material, la obra política, la obra social del gobierno de José López Portillo.

Confiamos en la capacidad, la fuerza, la sociedad y el patriotismo de los mexicanos.

Creemos en México y en los mexicanos.

Tenemos una historia de lucha y superación.

Conocemos las grandes realidades y realizaciones, que son evidentes e inocultables.

Confiamos en nuestras instituciones fundamentales, que surgen de la esencia popular.

Luchamos por un presente de solidaridad, dignidad y entereza.

Apoyamos las decisiones económicas del gobierno de José López Portillo.

Son patrióticas y revolucionarias.

Responden a los sentimientos del pueblo.

Creemos y seguiremos luchando por un futuro luminoso para México y para los mexicanos.

Fuentes:

http://lanic.utexas.edu/larrp/pm/sample2/mexican/portillo/index.html

http://cronica.diputados.gob.mx/DDebates/52/1er/Ord/19820901-I.html

http://www.diputados.gob.mx/cedia/sia/re/RE-ISS-09-06-15.pdf

Categoría:Documentos de José López Portillo