Discurso de Gustavo Díaz Ordaz en su Tercero Informe de Gobierno

Chapter 4

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Obligación de gobernantes y gobernados, particularmente maestros y alumnos, requiere cada vez más recursos y siempre mayor dedicación.

Toda evasión de los deberes para enseñar y para aprender, de maestros y estudiantes y todo desprecio en adquirir los bienes inestimables del saber, se traducirá, irremediablemente, en grave daño a la Nación.

Hasta donde las posibilidades económicas, y algunas de otra índole, nos lo permiten, nos esforzamos para llevar la educación hasta los más apartados rincones del territorio nacional y multiplicar la participación del mayor número de mexicanos en las actividades culturales, desde las más ingenuas, hasta las más elevadas expresiones del espíritu.

Cerca de 5.000,000 de alumnos concurren a los jardines de niños y escuelas primarias federales.

Para atenderlos ha sido necesario aumentar 6,630 plazas de profesores a las que hoy se añaden otras 2,680.

En los tres últimos años hemos creado 22,222 plazas de docencia primaria.

En el primer ciclo de enseñanza media, los planteles oficiales agrupan 370,911 alumnos y 67,311 en el segundo.

Otros 280,986 asisten a escuelas de otras dependencias federales, de los Gobiernos estatales y de instituciones autónomas y 339,680 más están inscritos en planteles privados; en total, 1.058,888 alumnos.

La federación sostiene 45 escuelas normales, con población de 14,126 alumnos.

Las entidades federativas sostienen 51 normales a las que asisten 13,373 estudiantes.

En el sistema de enseñanza técnica se inscribieron 191,654 alumnos.

Corresponden al Instituto Politécnico Nacional 66,604 a los Institutos Tecnológicos Regionales 15,753; a las Escuelas Técnicas Industriales y Comerciales 72,306; a los Centros de Capacitación para el Trabajo Industrial y para el Trabajo Agrícola 36,000, y a otras instituciones 991.

La población de las escuelas Normal Superior, Normal de Especialización, de Antropología e Historia, de Bibliotecarios y las de Enseñanzas Artísticas dependientes del Instituto Nacional de Bellas Artes, ha llegado a 8,645 alumnos.

El esfuerzo que realiza el pueblo de México por conducto del Gobierno federal, de los Gobiernos de los Estados y de los Municipios, y del sector privado, puede resumirse en los siguientes datos:

Enseñanza elemental: 8.201,329 alumnos.

Enseñanza media, en sus dos ciclos: 1.322,985 alumnos.

Enseñanza superior, universitaria, técnica y profesional: 179,583 alumnos.

Total: 9.703,897 alumnos, de los cuales 8.287,077 son atendidos por el sector público -Federación, Estados y Municipios-, y los restantes por el sector privado y en forma mixta.

Otros servicios educativos oficiales alfabetización y capacitación para el trabajo industrial y agrícola, se imparten a 529,000 personas.

En los diez centros coordinadores de que dispone el Instituto Nacional Indigenista, se atendió, además, a una población escolar de 40,000 niños, se alfabetizaron 13,740 y aprendieron la lengua nacional 26,263.

El cuerpo de promotores bilingües se reforzó con 450 jóvenes que tienen como tarea la enseñanza de la lengua nacional a 43,750 niños indígenas monolingües, de muy diversos grupos étnicos.

Esta habilitación les permitirá ingresar a las escuelas primarias rurales.

Se crearon: la Escuela Nacional de Maestros para Capacitación en el Trabajo Industrial, en el Distrito Federal; el Instituto Tecnológico Regional, en Querétaro; el Centro Nacional de Ciencias y Tecnologías Marinas, en Veracruz, y 17 escuelas técnicas industriales y comerciales.

La asistencia económica y social a los estudiantes comprende a 1.268,797 alumnos, atendidos por los servicios de higiene escolar; 14,690 becas, con un importe anual de $ 20.224,000.00, que benefician a escolares que, por su situación económica, lo requieren, y 45,000 personas que asisten a los 56 centros de acción social educativa.

Construcciones escolares, se realizaron las siguientes:

419 aulas y 65 anexos en jardines de niños;

8,588 aulas, 7 talleres y 1,495 anexos en escuelas primarias;

431 aulas, 297 talleres, 2 laboratorios y 126 anexos en escuelas secundarias;

146 aulas, 112 talleres, 23 laboratorios y 49 anexos en escuelas secundarias técnicas;

126 aulas, 96 talleres, 18 laboratorios y 51 anexos en escuelas técnicas industriales y comerciales;

24 aulas, 18 talleres, 3 laboratorios y 8 anexos en escuelas preparatorias;

9 aulas, 7 talleres y 2 anexos en centros de capacitación para el trabajo industrial;

7 aulas, 4 talleres y 11 anexos en centros de capacitación para el trabajo agrícola;

77 aulas, 25 talleres, 5 laboratorios y 11 anexos en institutos tecnológicos regionales, y

70 aulas, 56 talleres, 10 laboratorios y 27 anexos en escuelas normales.

En total 9,897 aulas, 622 talleres, 121 laboratorios y 1,851 anexos fueron terminados y puestos en servicio durante el año.

Esto significa más de un aula por cada hora de los 365 días del año; más de 3 talleres cada dos días; un laboratorio cada tres días.

Además, están en proceso de construcción 5,577 aulas, 440 talleres, 88 laboratorios y 1,075 anexos.

A las escuelas de circuito, que trabajan en regiones de población dispersa, se añadieron 100 aulas móviles.

Hago una nueva exhortación a autoridades municipales, padres de familia, personal docente y alumnos, para que cuiden las escuelas como patrimonio que son de la colectividad, para que las conserven en buenas condiciones y, si ello les es posible, las mejoren.

Los subsidios que en 1967 otorga la Federación a la Universidad Nacional Autónoma de México y a las Universidades e Institutos de Enseñanza Superior de la República, suman $ 506.779,948.00; al Instituto Politécnico Nacional y a los Centros de Enseñanza Técnica Industrial, $ 330.471,543.00, y a la Enseñanza Normal, $ 156.935,000.00.

Total: $ 994.186,491.00.

La asignación inicial para la educación, correspondiente a este año, fue de $ 5,775.267,000.00, es decir, $ 592.706,000.00 más que el año anterior, lo que revela el esfuerzo por extender los servicios educativos, pues significa el 26.12% del presupuesto total de la Nación dedicado a la educación y a la cultura.

Esto quiere decir que en educación se erogaron más de $ 15.000,000.00 diarios; cerca del doble de lo que gastábamos en esta materia hace tres años.

Se distribuyeron en el último año 46.000,000 de libros de texto y cuadernos de trabajo.

Editamos los libros primero, segundo, tercero y cuarto años, para carentes de vista.

Se desarrollan diversos programas de difusión cultural, en música, artes plásticas, literatura, teatro, etcétera.

El Premio Nacional se otorgó a tres distinguidos mexicanos en las ciencias, las letras y las artes, de acuerdo con la reforma de la Ley respectiva que diversificó la adjudicación anual y aumentó el monto de la recompensa.

En el Museo de las Culturas se abrieron cuatro nuevas salas, y en Guelatao y Tehuacán se instalaron sendos museos.

En el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, fueron puestos en servicio los departamentos de genética y biología celular.

México y la UNESCO suscribieron cuatro convenios internacionales para impulsar el desarrollo educativo, cultural y tecnológico.

El primero está destinado a asegurar la continuidad de las tareas del Instituto Latinoamericano de Cinematografía Educativa; el segundo modificó el que creó, en 1963, el Centro Regional de Construcciones Escolares para la América Latina; el tercero dispone establecer en México el Centro Regional Latinoamericano de Estudios para la Conservación y Restauración de Bienes Culturales, y el cuarto formula el plan de operaciones del Centro de Estudios para Ingenieros Graduados y Profesores de Ingeniería y Tecnología, que funcionará en el Instituto Politécnico Nacional, y representa un paso trascendente para el inicio de los estudios superiores de esa Institución.

Muy especial preocupación tenemos por la tarea de orientación vocacional que tanto puede significar en el futuro de nuestra juventud.

En esta materia nos está prestando, actualmente, una muy valiosa aportación, el Consejo Nacional de la Publicidad.

México cumplirá dignamente el compromiso contraído de reunir, en su territorio, a la juventud del mundo, con motivo de los Juegos de la XIX Olimpiada.

Creemos que, aparte de la emulación física de la competencia netamente deportiva, la reunión de jóvenes de todas las latitudes en un solo sitio, por desalentador que pueda parecer el panorama mundial, propicia el entendimiento entre los hombres de todo el mundo.

Por coincidir el ideal olímpico de amistad y fraternidad con la sensibilidad y antecedentes históricos del pueblo mexicano, se ha incluido, en los Juegos de la XIX Olimpiada, un programa cultural que permitirá a los participantes vincularse más estrechamente entre sí por el mutuo conocimiento de sus culturas, campo en el que las manifestaciones del hombre, independientemente del color de su piel, su ideología o grado de desarrollo, alcanzan niveles de manifiesta igualdad.

En fuerza física, en extensión territorial, en fuentes de riqueza, en desarrollo económico y en otros órdenes, podrán destacar determinadas naciones; en elevación del pensamiento, ninguna nación, ningún grupo de hombres puede considerarse superior a los demás.

Logren o no triunfos deportivos, los jóvenes de todos los países habrán entrado en contacto con valores fundamentales de la Humanidad, y podrán llevarse de México la firme convicción de que todos, absolutamente todos los pueblos son capaces de una contribución positiva a la Humanidad.

El programa cultural presentado por México, de igual número de eventos que el programa deportivo, fue aprobado en su totalidad por el Comité Olímpico Internacional, y todos los países miembros aceptaron participar en él.

Los juegos Olímpicos de 1968 son una seria prueba a nuestra capacidad de organización; estamos conscientes de nuestra responsabilidad, y estamos seguros de salir airosos.

Con el propósito de que la organización de nuestros Juegos no sólo mantenga, sino incremente, en los posible, la eficacia que caracterizó a los últimos celebrados en Roma y en Tokio, el Comité Organizador se está asesorando de los organismos internacionales que existen en esta materia y de las más calificadas empresas especializadas.

Las obras requeridas por los Juegos están en proceso de realización, conforme a los programas de trabajo y a las características exigidas por la técnica deportiva.

Todas, absolutamente todas las instalaciones necesarias para el desarrollo de la contienda olímpica, estarán terminadas con amplia oportunidad, antes de que las competencias se inicien.

Se procura, además, que tengan una utilidad social permanente y no sirvan exclusivamente de motivo de lucimiento para nuestra capital durante unos cuantos días.

El Gobierno cumplirá estrictamente el compromiso contraído, por lo que hace a las instalaciones deportivas, alojamiento para competidores, jueces, entrenadores, médicos, periodistas, etcétera, así como en facilidades de comunicación a todos los confines del mundo.

El Gobierno confía plenamente en que la tradicional hospitalidad mexicana brindará, a participantes y turistas, un trato cordial, respetuoso y digno, tanto en el curso de las competencias, cualquiera que sea el resultado deportivo para nuestros compatriotas, como durante toda su estancia en nuestro país.

El evento, además de servir al ideal de paz y de confraternidad que debe presidir los destinos del mundo, significa la oportunidad de que nuestros visitantes se lleven un grato recuerdo de nuestra Patria y la convicción de que México es sincero cuando ofrece y desea amistad con todos los pueblos de la tierra.

Capítulo IV.

Política Exterior:

El excelentísimo señor doctor Heinrich Lübke, Presidente de la República Federal Alemana, nos hizo la distinción de una visita oficial, en noviembre de 1966.

Los temas que tratamos, oportunamente se hicieron públicos en el comunicado conjunto.

También tuvimos el agrado de que nos visitarán tres Presidentes Centroamericanos: los excelentísimos señores, general Oswaldo López Arellano, de Honduras; doctor Julio César Méndez Montenegro, de Guatemala, y profesor José Joaquín Trejos Fernández, de Costa Rica.

Con ellos renovamos los deseos comunes de un más cordial intercambio y de mejorar, todavía, si cabe, las muy cálidas relaciones que nos unen.

El pueblo de México volcó su espíritu de hospitalidad, alegre y entusiasta, al paso de cada uno de ellos.

Al agradecer nuevamente su visita, reitero los votos, que en su presencia formule, por la prosperidad de esas Patrias hermanas con las que nos ligan tan estrechos vínculos de cariño.

En unión del excelentísimo señor Lyndon B. Johnson, Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, inspeccioné las obras de la prensa la Amistad que los dos países construyen en común.

He aceptado, en principio -sujeta a la autorización que con toda oportunidad solicitaré a este honorable Congreso-, la invitación que me formuló para ir a la ciudad de Washington.

Considero un honor visitar al pueblo que es nuestro gran vecino, y útil conversar con su Presidente acerca de cuestiones que interesan a las dos naciones.

Proyectamos hacer culminar la reunión, con la ceremonia de entrega física de los terrenos de El Chamizal, de acuerdo con lo resuelto en el Laudo del 15 de junio de 1911, y establecido en la Convención del 29 de agosto de 1963.

Este honorable Congreso se sirvió aprobar la Ley sobre la Zona Exclusiva de Pesca de la Nación, promulgada en 1966, que amplió esa faja a 12 millas marítimas -tres más que la anchura del mar territorial-, y permite que, en forma transitoria y condiciones convenientes, nacionales de países que tradicionalmente pescan en las aguas incorporadas a nuestra zona exclusiva, sigan haciéndolo durante cinco años.

A partir de mayo del año en curso, estamos celebrando conversaciones con representantes del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, respecto a algunas cuestiones de interés común, en relación con dicha Ley; todo hace suponer que llegaremos a acuerdos favorables para ambos países.

Japón es, hasta hoy, la única nación que se ha opuesto. Confiamos en que esa Nación amiga llegue al convencimiento de que nos asiste toda la razón.

De acuerdo con la Convención de Ginebra sobre Mar Territorial, aprobada en 1958 y en vigor para nuestro país a partir de 1966, México podrá adoptar el sistema de las líneas de base para medir sus aguas territoriales.

La Cámara de Diputados de este honorable Congreso, en su período ordinario de sesiones correspondiente al tercer año de su ejercicio, votó la modificación de la Ley General de Bienes Nacionales, a fin de adoptar el sistema de las líneas de base, tal como lo previene la citada Convención.

Mediante el pago de Dls. 716,546.00 por fin quedó liquidada la vieja reclamación que el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica tenía contra el nuestro en el caso del llamado Fondo

Piadoso de las Californias, liberándonos así del pago perpetuo de una renta anual a la que la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya había condenado a México desde 1902.

Cumplimos escrupulosamente nuestros compromisos internacionales, con especial interés todos aquellos que afectan nuestro Hemisferio.

Hemos asistido a los diversos eventos realizados por la Organización de Estados Americanos y por la de las Naciones Unidas.

Invariablemente hemos estado en contra de la proposición de institucionalizar, como órgano permanente, la llamada Junta Interamericana de Defensa.

También nos hemos opuesto siempre a la creación de una llamada Fuerza Interamericana de Paz.

Un largo y noble esfuerzo, iniciado por el señor Presidente López Mateos, llegó a la culminación de una de sus más importantes etapas el 14 de febrero del año en curso, cuando los Plenipotenciarios de catorce países latinoamericanos, aprobaron el pacto para la Desnuclearización de América Latina, llamada Tratado de Tlatelolco.

Cinco naciones más han suscrito, desde entonces, dicha convención.

Con autorización del honorable Congreso de la Unión asistí, en abril de este año, a la Reunión de Jefes de Estado que se celebró en Punta del Este, Uruguay.

A ella acudieron los Presidentes de los países que forman parte de la Organización de Estados Americanos, con excepción de los de Bolivia y Haití; este último envió un representante especial.

Concurrió también el Primer Ministro de Trinidad y Tobago.

Los actos que se celebraron con motivo de esta llamada Conferencia Cumbre, fueron objeto de amplísima información por parte de todos los medios de difusión en la República Mexicana y en el exterior y, además, con oportunidad informé personalmente, al pueblo de México, de nuestra participación.

Creo conveniente reiterar, en forma sucinta, los puntos más trascendentes de mi informe.

Reafirmé principios que son esenciales a nuestra nacionalidad, como la igualdad jurídica de las naciones; el inalienable derecho de cada pueblo para darse el régimen interno que más le acomode y modificarlo libremente; la no intervención en los asuntos de otra nación, y la solución pacífica de los conflictos Internacionales.

Expresé la voluntad de México para sumar su esfuerzo al de los demás países en favor de la educación de nuestros pueblos, pero sobre la base del más estricto respeto para todas nuestras naciones: "la soberanía de las conciencias -dije-, es la más sagrada de todas."

Sostuve que "La integración de América Latina es, y debemos luchar porque siga siendo, un proceso exclusivamente latinoamericano".

Y que esto lo decíamos con la mayor convicción, pero, al mismo tiempo, con gran cordialidad hacia los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá, puesto que " no se trata de ir contra nadie, sino de sumar esfuerzos para ayudarnos a nosotros mismos."

Advertí que la exclusividad de las decisiones políticas relativas a la integración económica latinoamericana, significa, al propio tiempo, reconocer que han de ser fundamentalmente, nuestro esfuerzo, nuestra imaginación y nuestros recursos, los que cumplan la tarea, y que los resultados habrán de servir para beneficiar a los pueblos latinoamericanos.

Ante la escasez de nuestros medios expresé que deseamos la cooperación que decorosamente podamos recibir del exterior, en particular de los Estados Unidos de Norteamérica.

Vemos la integración latinoamericana, como un gran esfuerzo de todos nuestros pueblos para constituir una comunidad económica capaz de tratar, con equidad, -fundamento indispensable de la verdadera amistad-, con el rico y poderoso país del norte.

No pretendemos crear, frente a una gran potencia agrícola e industrial, otra que venga a reñir con ella, sino a entenderse en los más elevados planos del respeto y la dignidad.

Manifesté que sólo cuando se establezca un trato verdaderamente justo y equitativo en el comercio internacional, podremos estar seguros de que se están poniendo los cimientos del progreso perdurable y de la integración de la América Latina, y que sólo entonces podrá pensarse en un desarrollo económico equilibrado entre las regiones del mundo y en mayor tranquilidad y paz social.

Adelante que esto, tan afanosa y razonablemente planteado pues lo consideramos de estricta justicia, parecía evidente que no podríamos obtenerlo de inmediato; pero que dejábamos vivo nuestro derecho en la confianza de que no pasarán muchos años antes de que logremos conseguirlo.

Los recelos tradicionales desaparecerán, a medida que se logre el equilibrio que propicie la igualdad en los tratos.

Ni antes, ni durante la celebración de la Conferencia de Punta del Este, nos hicimos ilusiones respecto a que una junta de esta naturaleza lograra resolver, por sí sola, los graves y añejos problemas que afectan a los países de nuestro Hemisferio. Incluso en el Informe del año pasado así lo advertí.

Sabemos por larga experiencia que, cuando se asiste a una reunión internacional, se lleva el espíritu de lucha por alcanzar lo máximo en beneficio de la Patria; pero al mismo tiempo, se debe ir preparado para traer al solar nativo al menos lo que es posible.

Fue así como pudimos lograr acuerdos conjuntos del Hemisferio, con respetadas excepciones.

Lo acordado no colma nuestros deseos, pero indiscutiblemente significa un trascendental paso en el camino de la cooperación hemisférica y de la integración económica latinoamericana, destinado a obtener mejores condiciones de vida para nuestros pueblos.

Ahora lo importante es que sepamos cumplir los compromisos contraídos.

No nos neguemos jamás a dar un paso adelante -expresé-, sólo porque no tengamos la seguridad de poder dar de inmediato el siguiente; si parece que el camino se cierra, sigamos adelante; ya encontraremos la forma de abrirlo para continuar la marcha. Retroceder es lo que no nos está permitido: no nos lo perdonarían nuestros pueblos.

Acorde con tesis invariablemente sostenida por nuestra Patria, y habiendo contribuido a formularla en el seno de las Naciones Unidas, se aprobó

la resolución titulada Soberanía Permanente sobre los Recursos Naturales, en la que se reafirma el derecho inalienable de todos los países a ejercer soberanía permanente sobre sus recursos, en interés de su desarrollo y para provecho propio.

En el mundo convulsionado en que vivimos va resultando frecuente enfrentar situaciones de emergencia, que a veces ponen en peligro la paz universal y causan daños morales y materiales de difícil e imposible reparación, en países que no por estar alejados geográficamente del nuestro, son ajenos a la estrecha solidaridad con que vemos a todo ser humano.

Al estallar el conflicto del Oriente Medio, expresamos nuestros votos porque se encontraran fórmulas capaces de encauzar las acciones por los caminos que conducen a la paz.

Posteriormente, en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, los países latinoamericanos constituyeron un grupo negociador formado por los delegados de México, Brasil y Trinidad y Tobago, y sometieron a la Asamblea un proyecto de resolución que, aun cuando obtuvo el mayor número de sufragios entre los de carácter general presentados (57 votos de un total de 120), no logró los dos tercios requeridos por la Carta de la Organización, para ser aprobado.

Muy de cerca le surgió el proyecto formulado por Yugoslavia y un grupo de los países llamados no comprometidos.

Ambos proyectos coincidieron en la reprobación de la fuerza y en la necesidad de que Israel devolviese todos los territorios árabes que ocupó a partir del cinco de junio último.

La diferencia fundamental entre ellos radica, según creemos, en que el proyecto latinoamericano concretaba el retiro de las fuerzas israelíes como parte de un programa para el establecimiento definitivo de la paz.

La experiencia de los últimos años nos indica que cualquier fórmula, para ser realmente fecunda, requiere el establecimiento de normas que permitan a esos pueblos vivir como buenos vecinos, respetándose en su soberanía, en su integridad territorial y en todos sus derechos.

Pensamos que México ha cumplido con un deber histórico y político, al condenar el uso de la fuerza para la solución de los conflictos internacionales, y al reiterar, una vez más, que la guerra no es generadora de derechos y que apoyar al Derecho en el uso amoral de la violencia física, sería destruir las bases mismas de los que la Humanidad ha entendido siempre por Derecho.

Nos negamos a reconocer la supuesta validez de las llamadas victorias en los campos de batalla.