Discurso de Gustavo Díaz Ordaz en su Tercero Informe de Gobierno

Chapter 2

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En el noroeste se terminó la construcción de la Josefa Ortiz de Domínguez, sobre el Río Álamos, que permitirá el riego de 40,000 hectáreas: también se concluyó el canal que la conecta con la Miguel Hidalgo, en el Río Fuerte; se inició la construcción del canal alto del Río San Lorenzo y, en la zona de riego de la presa López Mateos se tramitaron el 80% de los canales, drenes y caminos.

Sobre el Río Balsas, en territorio de Guerrero y Michoacán, continúa la construcción de la presa La Villita, que permitirá regar 18,000 hectáreas y generar energía eléctrica; en Guerrero y México se construye la presa Palos Altos; en Guanajuato la Ignacio Allende; en Durango la Francisco Villa.

El año pasado la temporada de lluvias fue favorable en casi todo el país y permitió iniciar el ciclo agrícola 1966-1967, en los distritos de riego, con 30,000.000,000 de metros cúbicos de agua en las presas, o sea el 86% de su capacidad.

La abundancia de agua no nos libera de la responsabilidad de manejarla con el mayor cuidado, como valioso patrimonio de todos y en previsión de épocas de escasez.

Se han impulsado las investigaciones para lograr un mejor conocimiento de nuestros recursos hidráulicos superficiales y subterráneos; para los primeros contamos ya con 1,100 estaciones hidrométricas, pero se requieren más.

El inventario nacional de aguas subterráneas se ha iniciado donde es más urgente cuantificarlas: valles de Guaymas, Hermosillo, Mexicali y parte de los Estados de Coahuila y Nuevo León.

En el Distrito de Riego de Tula, Hidalgo, se principió la construcción del Canal Endó, que servirá a más de 24,000 campesinos.

Prosiguen los trabajos del Plan Chontalpa, en Tabasco, para beneficiar en su primera fase, con drenaje y caminos, 83,000 hectáreas.

Ya cuentan con esos servicios 20,000 hectáreas.

En parte por falta de información y en parte por intereses de acaparadores de tierras, en esa zona hubo problemas que, afortunadamente, se están superando.

En Chihuahua, Guanajuato, México y Zacatecas diversas obras permitieron ampliar el riego a otras 6,670 hectáreas.

En Tamaulipas, las obras de Río Blanco permitirán beneficiar, en su primera fase, 2,500 hectáreas.

Para evitar que aguas salobres del drenaje agrícola del bajo Río San Juan contaminen las del Río Bravo, que se utilizan tanto en México como en los Estados Unidos de Norteamérica, se construye la desviación del dren del Morillo en territorio mexicano y en colaboración con el vecino país.

Se rehabilitaron 51,000 hectáreas en el bajo Río San Juan, 116,000 en el Bajo Bravo y 38,000 en Delicias.

Se inició la rehabilitación del Distrito de la región Lagunera.

El Lago de Chapala ha operado a niveles adecuados para su máximo aprovechamiento; es de prever que, por primera vez, se llene por tercer año consecutivo.

En resumen, con las actividades de la grande y pequeña irrigación se obtuvieron: 52,000 hectáreas de aumento en la superficie bajo riego; 20,000 hectáreas beneficiadas con drenes y caminos, y 205,000 hectáreas rehabilitadas.

La superficie total regada, con obras realizadas por el Gobierno Federal y particulares, es ya de 3.160,000 hectáreas, lo que nos coloca en el noveno lugar entre los países del mundo.

La agricultura sigue siendo la actividad básica de nuestro pueblo.

Contribuir a su desarrollo es acelerar el progreso del país.

Nos empeñamos en lograr la abundancia agrícola incorporando, a los modos habituales de cultivo, los métodos de la ciencia y la técnica modernos.

La meta es producir más y mejores alimentos, con objeto de atender las necesidades del crecimiento demográfico y mejorar la dieta del pueblo.

En 1967 se cultivaron más de 15.000,000 de hectáreas en la República; el valor de la producción agrícola se estima en $ 30,000.000,000.00

Puede afirmarse que la cosecha de los productos básicos en la alimentación popular bastará para satisfacer la posible demanda. La de maíz es la más alta alcanzada hasta ahora.

Producimos, además, principalmente, trigo, frijol, algodón, caña, arroz, café, henequén, cebada y sorgo.

Por primera vez, la cosecha de arroz palay permitirá cubrir la demanda nacional.

En cumplimiento de los convenios de cooperación internacional, se enviaron 450 toneladas de trigo para semilla a Afganistán, 130 a Pakistán y 1,770 a Turquía; estos dos últimos compraron, también, 40,000 y 21,000 toneladas, respectivamente, de trigo comercial propio para semilla.

Las instalaciones construidas conforme al Plan Chapingo requirieron la inversión de $ 137.000,000.00 y han sido puestas al servicio de la enseñanza agrícola superior y del progreso de la agricultura nacional.

$ 16.250,000.00 aportó la Fundación Rockefeller; $ 14.375,000.00 Ford, y $ 19.454,500.00 el Fondo Especial de las Naciones Unidas. Nuestro reconocimiento para todos ellos.

Por lo que hace al Programa Nacional Ganadero, se prevé el mejoramiento genético del ganado corriente y el aumento, en número y en peso, de las cabezas de ganado, principalmente bovino, para satisfacer el consumo interno y la exportación.

Al integrarse la industria de fertilizantes sólidos del sector público en un solo organismo, pudo elevarse la aplicación de abonos artificiales en 14%.

La suma de $ 131.321,000.00 ha sido autorizada para la instalación de una unidad productora de urea en Ciudad Camargo, Chihuahua, y para construir una planta de sulfato de amonio en Guadalajara, Jalisco.

El Gobierno ha sostenido los precios de garantía y la compra ilimitada de los productos fundamentales de la alimentación de los campesinos.

Se han multiplicado los centros de compra, de 225 que eran en 1964, llegarán a 495 para la próxima cosecha de invierno.

Las estaciones de ferrocarril se habilitaron como receptoras, con el fin de abatir los costos de retención y maniobra, distribuyéndose los excedentes, inmediata y directamente, a los puertos de exportación.

Nuestros campesinos certifican la calidad y el peso de sus semillas; son los productores y, al mismo tiempo, los almacenistas y liquidadores del gobierno.

Al darles los medios para su propia protección, el Gobierno trata de acabar con la dependencia que han padecido a manos de los intermediarios.

A través de la Compañía Nacional de Subsistencias Populares se compraron 4.084,000 toneladas de maíz, trigo, frijol, sorgo, oleaginosas y leche en polvo, con valor de $ 3,760.000,000.00.

Las operaciones de venta, realizadas durante el propio período, ascendieron a $ 3,320.000,000.00.

El Gobierno Federal, en atención al servicio Público que presta la Institución, cubre, mediante subsidio, las diferencias que resultan al final de cada ejercicio.

Las 16,800 toneladas de leche que se importaron, suplen el déficit de la producción actual del país.

En su mayoría, se destinaron a la Planta Rehidratadora que elabora la leche que se distribuye en el Distrito Federal y zonas colindantes, y a producir la que se vende al Instituto Nacional de Protección a la Infancia.

Durante el año transcurrido, Petróleos Mexicanos logró satisfacer la necesidad de energéticos y aumentar sus reservas.

La demanda, superior en 8.5% a la del período inmediatamente anterior, fue atendida, y se alcanzó el total de 256.000,000 de barriles de líquidos y gas.

La reserva probada, en aceite, líquidos de absorción y gas fue, al primero de junio de este año, de 5,400.000,000 de barriles.

Ampara el consumo nacional por más de 22 años.

Las reservas probables y susceptibles de desarrollo aumentaron considerablemente.

Se rehabilitaron 312 pozos; quedan por rehabilitar 938.

Se perforaron 138 pozos exploratorios y 297 de desarrollo, con un total de 1.000,000 de metros.

Sigue dando buenos resultados la perforación exploratoria; fueron descubiertos 15 campos nuevos, de los cuales diez son de aceite y cinco de gas.

La producción de aceite y líquidos de absorción fue de 394,000 barriles diarios, en promedio anual, y de enero a agosto de este año ascendió a 402,000 barriles por día.

La capacidad de transformación de aceite y gas, en combustibles y productos petroleros, aumentó en 93,000 barriles diarios, gracias a las plantas de destilación de Minatitlán y Ciudad Madero.

Debido al alto consumo de gasolina y destilados que se hace en el país, es necesario aprovechar mejor los residuos.

La Planta de Desintegración de Minatitlán y la de Coque de Ciudad Madero, han aumentado el aprovechamiento de residuos en 33,000 barriles diarios.

México no debe confiar exclusivamente en los satisfactorios resultados de la exploración; necesitamos la explotación racional y la tecnología moderna para extraer, de nuestros crudos, la mayor cantidad de productos susceptibles de consumo.

Se determinaron 8 plantas de refinación y otras están en proceso.

La petroquímica básica representa actualmente un ingreso de poco más de $ 70.000,000.00 mensuales; sin embargo, deberán hacerse mayores inversiones en ella para atender el gran incremento de la demanda.

Para desarrollar la petroquímica básica se concluyeron 10 plantas y están en proceso de construcción otras 20.

La producción de hule sintético, importante renglón de la petroquímica en los países desarrollados, se ha iniciado ya en nuestro país; su integración permitirá fabricar llantas con materia prima totalmente nacional.

Se autorizó la adquisición de la planta de metanol que se construye en San Martín Texmelucan; éste era el único producto petroquímico básico que no elaboraba Petróleos Mexicanos.

Poza Rica, donde la explosión de agosto de 1966 produjo un duro golpe a la industria petrolera nacional, está totalmente rehabilitada y modernizada; se logró aumentar la producción industrial de la zona, recuperándose 40% más de líquidos de absorción que antes del accidente.

La capacidad de almacenamiento aumentó en 4.322,000 barriles y la de transporte con 807 kilómetros de ductos, 149 autotanques y los primeros cinco buques tanques, de los 14 que se mandaron hacer en Japón.

De no haberse decidido oportunamente la compra de esos barcos, estaríamos obligados ahora a alquilar 6 buques extranjeros, por lo menos, cuya tarifa, a raíz del cierre del Canal de Suez, aumentó 225%.

Desde noviembre de 1966, Petróleos Mexicanos no ha vuelto a rentar barcos extranjeros, liberándose así de peligrosas fluctuaciones externas.

El precio conjunto de los buques tanques y autotanques fue de $ 233.000,000.00.

Cumplir el programa de Petróleos Mexicanos significó una erogación total de $ 3,615.000,000.00.

Las obras terminadas y en proceso de ejecución ascienden a 152, distribuidas en 48 poblaciones del país.

Han ocupado, en promedio, durante los últimos 12 meses, a 20,000 trabajadores de la industria de la construcción.

Para que pudiera concentrar sus recursos en la inversión petrolera y de petroquímica básica, se autorizó a Petróleos Mexicanos la enajenación de las plantas de sal, sosa - cloro y sosa sólida, pertenecientes a la empresa subsidiaria Sales y Álcalis.

Con fundamento en la legislación vigente se logró deslindar, de manera más precisa, los campos de la petroquímica básica, que compete a Petróleos Mexicanos; de la secundaria, que se reserva a empresas con mínimo de 60% de capital nacional, y de la que no está sujeta a este requisito.

Esto permitirá completar a la industria petroquímica y evitará que un producto básico se encuentre sin mercado o que uno derivado no disponga de la materia prima nacional.

La inversión en investigación científica aplicada, en tecnología y en capacitación obrera y técnica, es indispensable.

Apenas creado, el Instituto del Petróleo se dedicó a hacer diversos estudios necesarios para la industria y empezó a trabajar, en coordinación con la empresa, en ingeniería de proyectos; los frutos ya se están obteniendo: de los $ 205.000,000.00 erogados en ingeniería de proyectos, poco más de $ 85.000,000.00 corresponden a trabajos hechos ya en México.

Al revisar el contrato colectivo de trabajo, en el clima de armonía que debe privar en una empresa nacionalizada que no persigue fines lucrativos, los trabajadores conquistaron sustanciales mejorías: aumento de salarios en forma redistributiva, que en promedio fue de 11%; ampliación y eficiencia de los servicios médicos; fomento de la vivienda obrera; facilidades y estímulos para la capacitación y la elevación de la productividad.

Fuertes inversiones de carácter social realiza la Institución en hospitales, escuelas Artículo 123, campos deportivos y obras de urbanización en centros petroleros.

Bajo el lema "Petróleo para el bienestar humano", se celebró en México el Séptimo Congreso Mundial del Petróleo, al que concurrieron representantes de 66 países.

Por concepto de impuesto, Petróleos Mexicanos pagó $ 104.000,000.00 a los Estados y $ 1,129.000,000.00 a la Federación.

El consumo nacional de energía eléctrica aumentó, con respecto a 1964, en 32.7%.

Se llevó fluido eléctrico a 1.250,000 habitantes, distribuidos en 840 poblados, en algunos de los cuales, pobres y apartados, es el primer servicio público con que se les dota.

Pueblos y ejidos muy modestos han sido electrificados en las regiones más áridas y urgidas de auxilio: la Alta Mixteca, el Valle del Mezquital, las zonas semidesérticas del norte de la República.

Para proporcionar un servicio más eficiente a la industria y al público usuario, se procedió a integrar en la Comisión Federal de Electricidad, como una sola unidad administrativa y operativa, a las 19 empresas que previamente habían sido adquiridas por el Gobierno.

De esta manera, la Comisión Federal de Electricidad y la Compañía de Luz y Fuerza del Centro son las únicas instituciones que prestan servicio público de generación eléctrica.

Durante el período de este Informe, los trabajos más importantes en la materia -Comisión Federal y Compañía de Luz-, pueden resumirse así:

Subestaciones.

Capacidad instalada: 1.167,270 kilovoltamperios.

Capacidad en proceso: 2.228,750 kilovoltamperios.

Líneas de transmisión: de alta tensión, construidos 807 kilómetros: en proceso 1,562 kilómetros; de baja tensión 7,081 kilómetros construidos.

Los servicios eléctricos de 15 Estados están operando en un solo gran sistema, lo que permite economías y mayor seguridad.

Los sistemas Puebla - Veracruz y Michoacán - Chapala - Guanajuato quedaron conectados por la planta de Tingambato, que se adaptó temporalmente a 60 ciclos, en tanto se termina la Hidroeléctrica de Malpaso.

Para remediar la apremiante escasez de agua potable en Tijuana, Baja California, se estudió la posibilidad de desalar el agua de mar mediante instalaciones que aprovechen el vapor de la planta eléctrica.

Sometido el proyecto a la opinión pública, con información del monto de los gastos y posibles cuotas de recuperación, fue aprobado por personas y asociaciones, Municipio y Gobierno del Estado.

Fue así como se autorizó la adquisición de la maquinaria y la construcción de la obra.

Sin aumentar las tarifas, se han mejorado los rendimientos: en 1966 la Comisión Federal de Electricidad y sus filiales obtuvieron $ 355.000,000.00 de utilidades netas y la Compañía de Luz $ 116.000,000.00, 59% más que en 1964.

Estas utilidades se reinvierten íntegramente y, además, la demanda del servicio hace indispensable la inversión de otros recursos nacionales, la aportación directa del Gobierno y la contratación de créditos, que hemos podido suscribir a largo plazo.

Plantas con capacidad generadora de 1.863,000 kilovatios, 32% de la instalada actualmente, se hallan en proceso de construcción.

La Hidroeléctrica de Malpaso, con 720,000 kilovatios en su primera etapa; La Villita, con capacidad de 300,000 kilovatios; las termoeléctricas del Valle de México y Salamanca, con 300,000 kilovatios cada una; las térmicas de Tijuana, con 82,000 de Guaymas con 40,000, de Topolobampo con 41,000; de Mérida, Tampico y Guadalajara, con 14,000 cada una; Nachi-Cocom, con 18,000 y La Laguna, con 41,000, son las más importantes.

Para asegurar el abastecimiento actual y futuro de esos dos energéticos, hemos tenido que caminar a marchas forzadas y realizar fuertes inversiones.

Sin electricidad y sin petróleo es imposible el desarrollo industrial.

Mucho nos ha preocupado que el programa que norma el desarrollo de la energía nuclear confirme el profundo sentido humano de la ciencia: construir y no destruir.

Las reservas de mineral de uranio se elevaron en 361,184 toneladas; el total estimado a la fecha es de 3.181,000 toneladas, con un contenido probable de 2.302,000 kilogramos de óxido de uranio.

Se alientan las tareas de exploración y se hacen estudios preliminares para establecer plantas de beneficio y refinación.

Estimamos que ha llegado la hora de producir concentrados de uranio y, si fuese posible, recorrer el ciclo del combustible nuclear, pues ya se está considerando la conveniencia de instalar un reactor de potencia, para atender las necesidades de energía eléctrica en un futuro próximo.

Se lograron avances importantes para la terminación de los edificios y la instalación de los equipos de Centro Nuclear de México.

Este año se invierten $ 22.500,000.00 en la obra civil.

Sigue siendo norma invariable del Gobierno que los recursos no renovables sean explotados en beneficio de la Nación.

Al amparo de ese principio, el proceso de mexicanización de la minería, resulta, sin duda, un paso saludable y necesario.

Con la aplicación de técnicas modernas de exploración de nuevos yacimientos; la ayuda financiera, coherente con el propósito de crear más empleos; el apoyo, en distintos órdenes, para la instalación de plantas que aprovechen nuestros minerales, y los sacrificios fiscales que el Estado realiza -$ 312.000,000.00 este año-, entre un conjunto de disposiciones tomadas por el Gobierno y los particulares, se ha logrado iniciar un claro resurgimiento de la minería mexicana.

El volumen de la producción minera aumentó en 3% y su valor fue superior en $ 286.000,000.00 al de 1965.

Están en construcción o en proceso de ampliarse más de 60 plantas de beneficio, cuya capacidad será mayor de 17,000 toneladas diarias.

En el ámbito internacional se presentaron condiciones desfavorables para el plomo y el zinc; subieron los precios de la plata y el azufre, y se mantuvieron estables los del cobre, mercurio, cadmio, bismuto, fluorita y barita.

Especial atención dedicamos al azufre, elemento indispensable para la producción de fertilizantes y vital para nuestro presente y futuro agrícolas.

Al cabo de largas y complejas negociaciones, cuatro de las cinco empresas azufreras que operan en el país fueron mexicanizadas.

En todas ellas, el Gobierno Federal figura como accionista y, en dos, su participación es mayoritaria.

A la fecha, el 79% de la producción y el 84.3% de las reservas probadas de azufre, son propiedad de empresas con mayoría de capital mexicano, en las que participa el Gobierno federal.

Después de acuciosos estudios, se autorizaron solicitudes de nueve empresas azufreras más, cuyo capital nacional no es menor del 66% que han iniciado trabajos de exploración en el Istmo de Tehuantepec.

El estricto control de las exportaciones, por una parte, y la exploración intensiva, por la otra, se reflejan en el notorio incremento de las reservas probadas de azufre: en marzo de este año ascendían ya a 43,000.00 de toneladas, es decir, 8,200.000 toneladas más que un año antes y prácticamente el doble de las reservas probadas en diciembre de 1964.

Para garantizar el adecuado desarrollo de la industria siderúrgica, se mantuvo la prohibición de exportar minerales obtenidas bajo el amparo de concesiones para la explotación de carbón y fierro.

Aplicando el procedimiento de constitución de reservas minerales industriales, establecido por la ley, y por desistimiento voluntario de los interesados, se logró recuperar para la Nación una extensión de 359,426 hectáreas y el compromiso de los mismos de invertir un mínimo de $ 50.000,000.00 en exploración, con el propósito de encontrar y cubicar 200.000,000 de toneladas de carbón que aseguren, por varios años, el consumo interno.

Mediante la aplicación de las disposiciones legales se recuperarán para el país otras 465,000 hectáreas de terrenos carboníferos.

Se halla en estudio la solicitud presentada para explorar, con participación del Gobierno federal, los yacimientos de Peña Colorada.

Se han intensificado también los estudios que diversas dependencias realizan para la explotación del importante yacimiento de Las Truchas, en el que tiene tan vivo interés el Gobierno.

Los trabajos de exploración permitieron aumentar, en 20.000.000 de toneladas más, sus reservas de mineral de hierro.

La industrialización del país está reclamando mayores volúmenes de cobre.

En cooperación con el Fondo Especial de las Naciones Unidas, se han estado haciendo exploraciones con resultados positivos en Durango, Michoacán y Sonora.

Con apoyo del Gobierno federal, un grupo de inversionistas mexicanos instalará, en la zona de Molango, Hidalgo, una planta de beneficio de manganeso, para garantizar el abastecimiento a la industria nacional.

En la Plataforma Continental de la Península de Baja California se realizan trabajos de exploración en busca de fosforita.

En esta empresa el Gobierno federal tiene participación mayoritaria.

El Fideicomiso para la Exploración, Explotación y Beneficio de los Minerales no Metálicos, ha localizado depósitos de sales de potasio en la cuenca salina del Istmo de Tehuantepec.

El propio Fideicomiso prosiguió las exploraciones de asbestos en Tamaulipas, México y Sonora.

Se ha apoyado a la organización de pequeños productores de minerales no metálicos, en el norte del país, lo que ha redundado en la ampliación de sus mercados y en la mejoría del precio de sus productos.

En Oaxaca se prosigue el estudio de sus recursos múltiples, con la colaboración del Fondo Especial de las Naciones Unidas.

Se expidió el Reglamento de la Ley Minera, con miras a proteger al pequeño y mediano minero.

También entró en vigor el Reglamento de Seguridad de los Trabajos de las Minas, sustituyendo al que había estado vigente desde 1912.

En 1966, los países más industrializados registraron menor crecimiento que en 1965; las tendencias actuales indican que en 1967 la economía mundial crecerá menos que en 1966; los países industriales disminuyeron sus compras de bienes primarios.

África, Asia y América Latina participan aproximadamente, en el 18% del comercio mundial y dependen de la exportación de unos cuantos productos básicos, cuyo mercado no presenta mejoría.

La caída de los precios de esos productos, a mediados de 1966, ha señalado el comienzo de una etapa descendente.

El año pasado, el producto bruto de América Latina sólo aumento 3%, tasa apenas comparable con la del crecimiento demográfico.

Únicamente cinco países, entre ellos México, superaron la tasa de 3% en el producto bruto por habitante.

Con el dinamismo conjugado de las inversiones pública y privada logramos contrarrestar los efectos negativos prevalecientes: la escasa liquidez internacional, las tendencias inflacionarias y los desequilibrios en las balanzas de pago de los países más desarrollados, que han tratado de evitar la salida de divisas y de incrementar la repatriación de capitales.

La producción industrial de nuestro país mantiene su crecimiento en una cada vez mayor diversidad de artículos.

El comercio exterior muestra una evolución satisfactoria: las importaciones fueron 7.7% mayores que las de hace un año y las exportaciones han registrado, hasta ahora y por razones estacionales, sólo 1% de aumento; pero los artículos exportables ya producidos harán que, en total, sean sensiblemente superiores a las de 1966.

Por su importancia, destacan los aumentos registrados en la importación de bienes de capital y materias primas, que contribuyen directamente a nuestro desarrollo industrial.

Reducir las importaciones, sustituyéndolas con la producción nacional, es uno de nuestros objetivos.