Discurso de Gustavo Díaz Ordaz en su Segundo Informe de Gobierno
Chapter 2
Queremos productores, pero reprobamos a los que únicamente producen beneficios para sí mismos.
Preocupados en acelerar la formación de capital nacional, venciendo nuestra anacrónica escasez, y por conseguir que nuestro desarrollo se apoye preferentemente en la generación de recursos nacionales, propusimos a este Honorable Congreso las modificaciones a la Ley General de Instituciones de Crédito y Organismos Auxiliares, Ley de Sociedades de Inversión y Ley Federal de Instituciones de Fianzas, para que el mecanismo financiero del país permanezca mexicanizado y no ocurra la paradoja de que con recursos ahorrados por los mexicanos se realicen financiamientos extranjeros sólo en apariencia.
Cerramos una puerta para evitar que recursos internos se pudieran convertir formalmente en deuda externa.
El volumen total de recursos canalizados por Nacional Financiera a ramas fundamentales de la actividad económica, en forma de préstamos, inversiones en valores y concesión de avales y endosos, creció 8%, por lo que ascendió a $ 27,712.600,000.
Del total se destinó el 64% a obras de infraestructura (36% para energía eléctrica, 14% para comunicaciones y transportes, 6% para irrigación e inversiones agrícolas y 8% para vivienda, proyectos fronterizos y obras portuarios).
A la industria se destinó el 28.4%, destacando las ramas básicas del petróleo, hierro y acero, metales no ferrosos, productos químicos y de papel y equipo de transporte.
Las operaciones realizadas por el Banco Nacional Hipotecario Urbano y de Obras Públicas alcanzaron la cifra de $ 2,303.000,000; el destino de los créditos ha sido la construcción de habitaciones populares, obras públicas, federales, estatales y municipales, y préstamos a contratistas de obras públicas.
Los créditos otorgados por el Banco Nacional de Comercio Exterior llegaron a $ 970.000,000, registrando un aumento de 16%.
El Banco del Pequeño Comercio concedió 49,000 préstamos, con importe total de $ 171.000,000, superior en $ 10.000,000 al del período anterior.
Sus operaciones benefician a importantes núcleos de artesanos y de comerciantes en pequeño y mediano.
Se aprobaron créditos por el Banco Nacional Cinematográfico para la filmación de 49 películas, con importe de $ 45.000,000 y $ 13.6000,000 para 32 películas terminadas.
Fomento Cooperativo.
De los $ 403.000,000, que manejó el Banco Nacional de Fomento Cooperativo, $ 155.000,000 se destinaron a la industria azucarera, $ 138.000,000 a la pesquera, $ 12.000,000 a artesanales, $ 14.000,000 a transportes, $ 11.000,000 a salineras y $ 73.000,000 a otras actividades.
Bonos del Ahorro.
Las ventas de Bonos del Patronato del Ahorro Nacional sumaron $ 632.700,000, lo que significa un aumento de 10%.
El total de Bonos en circulación al día de ayer era de $ 1,904.500,000.
Agro.
La constitución del Banco Nacional Agropecuario obedeció a una política financiera en favor del campo.
Los Bancos Nacionales de Crédito Agrícola y de Crédito Ejidal seguirán atendiendo a los sectores más débiles de la población rural, procurando su permanente mejoría, de manera que puedan convertirse en adecuados sujetos de crédito y recibir préstamos de las demás instituciones bancarias.
Al establecerse la nueva institución se ha integrado el sistema Banco Nacional Agropecuario - Fondo de Garantía y Fomento para la Agricultura, Ganadería y Avicultura, que actúa como eje para el financiamiento agrícola, y podrá captar del exterior y del ahorro interno cuantiosos recursos destinados a las grandes necesidades del campo.
Créditos. Los créditos ejercidos por el sistema durante los 12 meses anteriores suman $ 1,218.000,000, cantidad aplicada a cultivos anuales y perennes, a la construcción de pequeñas obras de riego, al aprovechamiento racional de pastizales y praderas, al mejoramiento de ganados y a otras actividades agrícolas y ganaderas.
El Banco Nacional de Crédito Ejidal otorgó créditos por valor de $ 1,469.000,000, atendiendo las necesidades crediticias de cerca de 250,000 ejidatarios, agrupados en 5,102 sociedades locales de crédito ejidal.
La clientela beneficiada por los créditos del Banco Nacional de Crédito Agrícola estuvo formada por 40,360 agricultores; la institución otorgó préstamos por $ 920.000,000.
El Banco del Ejército y la Armada Concedió 49,972 préstamos directos e hipotecarios por $ 158.500,000.
Se tramitaron solicitudes de retiro de fondos de ahorro por $ 31.300,000.
Se cubrió a los deudos de militares fallecidos la cantidad de $ 6.000,000.
El Fondo para el Fomento de las Exportaciones de Productos Manufacturados ha proporcionado apoyo financiero por $ 800.000,000 a las operaciones del sistema bancario, en favor de las exportaciones de esa índole.
Al mismo tiempo otorgó garantías al exportador para cubrirlo de varias clases de riesgo, por $ 260.000,000.
El Fondo de Garantía y Fomento a la Industria Mediana y Pequeña autorizó 890 créditos por... $ 224.000,000 para beneficio de 463 empresas que utilizan los servicios de 14,900 trabajadores.
A la fecha, el Fondo de Garantía y Fomento del Turismo cuenta con un patrimonio de $ 118.000,000 y despliega sus actividades en 12 plazas de importancia turística.
Ha iniciado sus operaciones el Fondo de Garantía y Fomento a la Pequeña y Mediana Minería; la primera aportación del Gobierno Federal a ese fideicomiso es de $ 50.000,000; tiene como finalidad otorgar facilidades de crédito a los pequeños y medianos mineros del país.
Para coadyuvar al desarrollo económico de las Repúblicas Centroamericanas, el Banco de México otorgó un crédito, a 10 años, por Dls. 5.000,000, al Banco Centroamericano de Integración Económica; como complemento de la operación, nuestro Banco Central adquirió Dls. 1.000,000 en bonos, emitidos al mismo plazo por el referido Banco Centroamericano, de cuyo producto el emisor podrá disponer libremente.
Nuestra concepción sobre el papel que la inversión proveniente del exterior puede desempeñar en el desarrollo económico de México es muy clara.
Entre quienes consideran que nuestro desarrollo debe hacerse exclusivamente con recursos nacionales, mediante ahorro forzado, que reduce o conserva bajos los consumos populares y aquellos que consideran que el país debe recibir sin límites, reglas ni criterios el capital extranjero para acelerar el progreso, sostenemos que la política económica de México debe procurar mantener un desarrollo equilibrado, ascendente y sostenido, basado esencialmente en los recursos que los mexicanos producen.
Careciendo de los excedentes del capital necesarios para obtener la tasa adecuada de desarrollo económico, aceptamos condicionadamente las inversiones extranjeras como un complemento de las nacionales.
Prescindir de los recursos externos es tesis de quienes, por disfrutar de altos niveles de vida, no sufren las consecuencias del retardo en nuestro desarrollo, que incidiría sobre los núcleos de más escasos ingresos.
Los que desearían abrir la puerta a la inversión extranjera, sin límite ni salvaguardia, olvidan que con nuestro desenvolvimiento económico ambicionamos consolidar lo antes posible la independencia nacional: pretendemos desarrollo con independencia y bienestar social.
Para que el desarrollo económico afirme la independencia, no reduzca o congele las condiciones de vida de nuestro pueblo y adquiera velocidad, es preciso contar con recursos provenientes del exterior pero debidamente jerarquizados, de conformidad con necesidades y objetivos precisos.
Estamos convencidos que los recursos externos más convenientes son aquellos que se obtienen mediante préstamos intergubernamentales; o sea, de Gobierno a Gobierno o de organismo internacional a Gobierno o a empresa pública.
En segundo lugar por su conveniencia, consideramos a las inversiones indirectas, las inversiones extranjeras en títulos.
Por último, en lo que se refiere a la inversión directa extranjera, hemos postulado y seguiremos postulando respeto absoluto a nuestras leyes, que se asocie en forma minoritaria el capital nacional, que se constituya en un conducto permanente de las innovaciones técnicas necesarias que se originan en sus matrices extranjeras, que reinvierta un adecuado nivel de utilidades y que, ajustándose a su papel complementario, no venga a desplazar a sustituir a capitales o empresas nacionales que ya están operando dentro del país en condiciones sanas.
Lejos de otorgar tratos preferentes, delimitamos los campos de acción postulando la exclusividad de la Nación en la industria básica y exigiendo mayoría de capital nacional en algunas industrias secundarias estrechamente vinculadas con las básicas.
La estabilidad política de México, su cada vez mayor capacidad de ahorro, el aprovechamiento de los recursos naturales en beneficio de la Nación, el dominio nacional sobre la industria básica, la firmeza de nuestra moneda, la tradicional libertad de cambios, los rendimientos que la inversión productiva puede alcanzar y los amplios campos de que el país aún dispone para inversión que sustituya importaciones, concurra al mercado externo o realice ambas funciones, hacen que en el ámbito mundial México presente, como pocos países, condiciones muy favorables para la inversión directa extranjera sana.
Ninguna garantía formal, ningún trato preferente, que por convicción ideológica y mandato constitucional no estamos dispuestos a conceder, podrían compensar a la inversión extranjera de las ventajas que se derivan de las condiciones objetivas tanto económicas, como políticas y sociales que privan en México.
La deuda pública del Gobierno Federal, al 31 de diciembre de 1965, ascendió a $ 32,210.000,000, de los cuales $ 27,415.000,000 correspondieron a la deuda interior y $ 4,795.000,000 a la exterior.
Los financiamientos externos contratados para el Gobierno se han destinado fundamentalmente a la realización de obras de infraestructura que directa o indirectamente generan las divisas necesarias para cubrir su importe; el objeto que se persigue es impulsar por todos los medios el desarrollo económico del país.
Estamos sujetando el crédito externo a la medida de nuestra capacidad de pago; y esto hizo posible que a fines de 1965 la deuda externa total del sector público disminuyera 2.1%, al reducirse a Dls. 1,771.100,000.
Con el uso mesurado de nuestro crédito exterior se procura que los financiamientos cuenten con plazos de amortización suficientemente amplios períodos de gracia, que hagan posible el inicio de las amortizaciones al término de las obras, tasas de interés convenientes, y que se canalicen los créditos hacia proyectos cuya realización implique el incremento de la productividad nacional.
Para lograr las metas enunciadas, impedir que se pudiera rebasar nuestra capacidad de pago y ajustar los financiamientos a los programas de inversión aprobados, se estableció que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público fuera la única dependencia del Ejecutivo facultada para autorizar la contratación de nuevos créditos.
En la política general de endeudamiento exterior parece conveniente destacar los siguientes puntos:
A. La capacidad de endeudamiento externo ha crecido, y probablemente seguirá creciendo, a medida que nuestra actividad productiva incremente su demanda de recursos.
El buen crédito de México se debe a su estabilidad política, a la prosperidad de su economía y a la escrupulosa observancia de sus compromisos internacionales;
B. El crédito externo es, al igual que la inversión extranjera directa, factor complementario del insuficiente ahorro nacional; pero no se piensa alterar la práctica de los últimos años en los que la inversión del país ha sido financiada principalmente con recursos nacionales;
C. Los frecuentes anuncios de que ha sido concertado un nuevo crédito no deben ser motivo de preocupación.
Es común la aparición de varias noticias con relación al mismo crédito, que dejan la impresión de que se trata de préstamos distintos: cuando se está gestionando, cuando se llega a un principio de acuerdo, cuando se terminan los detalles, cuando se firma el contrato, cuando comienza a ejercerse, cuando se discute o se critica, etcétera; pero se trata, en realidad, de diversos momentos de un mismo proceso, y no de distintos préstamos.
Además, cada caso requiere autorización individual;
D. La deuda se documenta a plazos cada vez más largos y con tasas de interés lo más bajo que permite el mercado;
E. Los recursos obtenidos se emplean para financiar obras productivas, que dejan un remanente de nueva riqueza en el país.
Nunca se utilizan para financiar gastos corrientes;
F. La sola firma del Gobierno opera como suficiente garantía de pago, sin necesidad de constituir garantías específicas;
G. Todo esto se ha conseguido no obstante las condiciones del mercado mundial, que han presionado las tasas de interés hacia el alza, llegando a niveles que hacía varias décadas no se habían alcanzado.
Procuraremos adoptar, con oportunidad, las medidas que sirvan para amortiguar, al máximo posible, el efecto de dicha tendencia alcista, tanto por lo que se refiere a nuestras operaciones financieras en el extranjero, como a la estructura de las tasas de interés en el mercado mexicano, sin descuidar el estímulo necesario al ahorro del país.
El crédito exterior del país se ha mantenido firme y hemos podido diversificar con relativa facilidad las fuentes de nuestro financiamiento externo.
Es particularmente importante destacar que nuestra última emisión de valores a largo plazo en el exterior, fue vendida de inmediato en su totalidad, en un momento en que se registra falta de liquidez en los mercados internacionales y cuando otros países, mucho más avanzados que México, habían fracasado en su intento de colocar emisiones similares.
El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento nos concedió créditos por el equivalente a $ 2,088.000,000 para electricidad, carreteras, caminos y puentes de cuota, y para el desarrollo de programas agrícolas a mediano y largo plazo.
Con el Banco Interamericano de Desarrollo se concertaron créditos por $ 860.000,000 destinados a construir carreteras alimentadoras, mejorar servicios de agua potable y alcantarillado, aumentar los financiamientos del Fondo de Garantía a la Pequeña y Mediana Industria y a las operaciones de exportación de productos manufacturados.
Por primera vez, unidas la Banca oficial y la privada de los Estados Unidos de Norteamérica, concedieron un crédito a Petróleos Mexicanos.
Se han celebrado varios contratos de crédito con proveedores de Estados Unidos de Norteamérica, Alemania, Holanda y Japón, en los que se han obtenido las condiciones más favorables para llevar a cabo un programa de aumento y mejora de las telecomunicaciones de nuestro país.
También por primera vez una empresa mexicana, la Comisión Federal de Electricidad, saliendo directamente al mercado de valores, colocó una emisión de Bonos, en Europa, por un valor equivalente a Dls 20.000,000.
Dos emisiones de bonos externos para fomento económico fueron colocadas en el extranjero por el Gobierno Federal; son redimibles a un plazo de amortización de 15 años y suman $ 531.500,000.
Hemos avanzado considerablemente en lo relativo a las condiciones de esos empréstitos, logrando que los mismos auspicien desarrollos nacionales al sufragar, cada vez en mayor proporción mano de obra y materiales producidos en el país.
Basta revisar la historia de nuestros créditos internacionales para convencerse objetivamente de que México los obtiene -sin interrupción- cada vez con mayores proporciones destinadas a materiales y mano de obra nacionales.
De hecho, lo que hacemos es financiar con créditos externos la adquisición, en el extranjero, de lo que aún no producimos y estimular con ellos a la producción nacional.
Durante 1965, los ingresos fueron de $ 19,329.600,000, 11.8% más de lo recaudado en 1964. Los mayores incrementos en la recaudación se registraron en el Impuesto Sobre la Renta, con 17.2%.
Al 30 de junio del presente año, el total de los ingresos del sector público fue de $ 29,305.992,047.41, cantidad considerablemente superior a la previsión de ingresos para el semestre.
En cumplimiento de lo que dispone la fracción vigésima octava del Artículo 73 constitucional, el día de mañana el Ejecutivo someterá a la consideración de este Honorable Congreso la cuenta pública del Ejercicio fiscal de 1965, en la que, por primera vez en nuestra historia, se incluye, además del ejercicio del presupuesto de egresos del Gobierno Federal, los de los organismos descentralizados y las principales empresas de participación estatal.
El correcto registro de los sujetos fiscales es indispensable para un sistema impositivo bien estructurado; los trabajos para la integración del Registro Federal de Causantes han elevado la suma de los inscritos a 6.789,035.
La actual política de salarios ha repercutido en la ejecución del presupuesto de 1966 y exigió mayores previsiones por concepto de sueldos y prestaciones, dado el aumento general concedido a los empleados federales, las mejoras a los médicos, enfermeras y becarios, así como a los maestros, y la creación y regularización de un número considerable de plazas dedicadas a la enseñanza.
Este hecho es la razón fundamental del incremento de $ 1,637.500,000 que se observa, respecto al mismo período de 1965, en el total de gastos presupuestales efectivos realizados de Enero a Agosto del presente año.
México ha participado activamente en las negociaciones internacionales que intentan mejorar las condiciones de los mercados mundiales para los
productos primarios y para las manufacturas que exportan los países en proceso de desarrollo, y ha pugnado, particularmente, porque los países industrializados cumplan los acuerdos adoptados en la Conferencia de Comercio y Desarrollo.
Apertura de mercados para los productos de exportación y cooperación financiera internacional son las vías para acelerar el progreso de los países de menor desarrollo.
México resintió los efectos negativos de la baja de precios en los mercados mundiales, sobre todo del algodón y del azúcar; sin embargo, gracias al dinamismo que ha caracterizado a nuestro desarrollo, la Nación ha podido seguir acelerando el crecimiento de su economía, relativamente al margen de los problemas que impiden un avance mayor a otros países.
La producción industrial continúa acelerando su ritmo de crecimiento. La de hierro de primera fusión creció 23.9%, la de automóviles 18.8%, la de aluminio en lingotes 16.3%, la de ácido sulfúrico 8.3%, la de lingotes de acero 7.5%, la de superfostato de calcio 5.3% y la de cemento gris 4.7%.
La producción minera ha mejorado: el hierro, la plata y el plomo lograron, en su volumen incrementos de 25.9%, 6.9% y 3.2%, respectivamente; en el oro, el cobre, el zinc y el azufre se observaron moderadas disminuciones.
La construcción continúa como un renglón singularmente dinámico.
Tan sólo en el Distrito Federal aumentó 24.2% la superficie construida.
Evolucionó favorablemente nuestro comercio exterior: el valor de las importaciones superó 6.1% al correspondiente al período anterior, al pasar de $ 18,000.000,000 a $ 19.100.000,000; el valor total de la exportación creció 14.6% al pasar de $ 11,958.000,000 a $ 13,703.000,000.
El escaso crecimiento de nuestras compras en el exterior obedece, fundamentalmente, a una disminución de 5.6% en las importaciones del sector público, debida al mejor control de las adquisiciones.
La iniciativa y el esfuerzo de los hombres de empresa mexicanos han impulsado el crecimiento de nuestra industria y nuestro comercio exterior.
A quienes aún se muestran indiferentes para concurrir a los mercados externos, los invita a que lo hagan, seguros de que podrán obtener de ello beneficios directos, además de contribuir a la causa común del desarrollo de nuestra economía.
El comercio de México con los países de la ALALC pasó, de $ 271.450,000 a que llegó en los cinco primeros meses de 1965, a $ 389.320,000, en el mismo lapso de 1966.
Se puede, pues, advertir un incremento muy considerable.
La inversión estatal se ha encauzado preferentemente al cumplimiento de esta tarea ineludible: impulsar y estructurar la industria básica para dotar de firmes cimientos a toda la industria.
Tenemos la convicción de que estas inversiones, que no se concluyen a corto plazo, amplían nuestras posibilidades de desarrollo, alentando la producción de los bienes y servicios que utilizan, generando actividades secundarias que consumen su producción, o ambas cosas a la vez.
La preferencia por la industria básica es aconsejada por la necesidad de sustituir importaciones de bienes de capital, de materias primas o intermedias.
Las industrias ligeras carecerán de punto de apoyo, en tanto no dispongamos de una adecuada estructura de industria básica.
Es indispensable, además, aprovechar eficientemente el capital invertido en las industrias ya existentes, elevando la productividad de la mano de obra e implantando adecuadas medidas de dirección y administración.
Estar al día en conocimientos técnicos, adaptarlos a nuestras realidades y aprovecharlos según las características del país, son exigencias ineludibles.
La asimilación tecnológica, la formación profesional, la capacitación obrera, permiten elevar la productividad, aprovechar racionalmente los recursos naturales e incrementar consistentemente el ingreso nacional.
Hay industrias progresivas en las cuales se aumenta el capital y la ocupación, e industrias regresivas, en las que se aumenta el primero para reducir la mano de obra, o se acrecienta ésta para disminuir la inversión demandada por una mayor productividad. En una u otra alternativa estas últimas industrias son inconvenientes, dado que o mantienen una baja productividad o dan lugar a desempleo.
Comprendemos que es indispensable tecnificar y mecanizar al máximo la industria básica; pero consideramos como objetivo primordial, en la reorientación del desarrollo de nuestras industrias, conseguir en un amplio número de ellas, sobre todo en las ligeras o secundarias, un nivel adecuado de eficacia con inversiones menores de capital y mayor empleo de mano de obra.
Una amplia gama de pequeñas industrias ligadas entre sí y complementarias de las grandes, puede reducir el alto coeficiente de inversión por empleo y facilitar que se cree el número de plazas requerido por nuestro crecimiento demográfico.
Nos proponemos continuar alentando el desarrollo económico de la industria, tanto por lo que se refiere a una más equilibrada distribución en las diversas regiones del país, cuanto a la producción de materias primas industriales y de nuevas y más completas líneas de maquinaria y equipo.
Además de los estímulos que representan para la industria las crecientes inversiones en infraestructura, continuaremos mejorando los alicientes de carácter fiscal y crediticio, canalizando hacia los artículos producidos en México las compras del sector público y aplicando y extendiendo, en las nuevas áreas industriales del país, la educación técnica en todos sus niveles.
Al mismo tiempo que tratamos por todos los medios posibles de estimular a la industria, hacemos también a los hombres de empresa una amistosa exhortación para que se compenetren de sus fundamentales responsabilidades hacia la sociedad: conservar o mejorar la calidad de sus productos y bajar sus costos y sus precios, a través del aumento de la productividad, reconocer los derechos de los trabajadores a mejores salarios, a mayores prestaciones sociales y a una equitativa participación en las utilidades, todo ello sin olvidar el cumplimiento leal de sus obligaciones fiscales.
Con el fin de fomentar el equilibrio en el desarrollo regional interno se realizaron mesas redondas de promoción industrial en Baja California, Coahuila, Chihuahua, Durango, Sonora, Tamaulipas y Yucatán.
Se fijaron las bases del programa para la industrialización de la zona fronteriza Norte, que permite la libre importación de maquinaria, equipo y