Discurso de Gustavo Díaz Ordaz en su Primer Informe de Gobierno

Chapter 7

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Una vez más, invoco la modestia a inspiración de Morelos y con ella la de cuantos han ofrendado su vida al servicio de la patria mexicana; al pueblo, que me confió la bandera de su esperanza, le pido nuevamente su aliento creador, para saber guiarlo como él desea ser guiado, para poder servirlo como quiero servirlo y como yo quiero hacerlo.

Contestación del Dip. Augusto Gómez Villanueva, Presidente del Congreso.

Ciudadano Gustavo Díaz Ordaz, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos:

Las más depuradas virtudes y tradiciones republicanas inspiraron a los Constituyentes para introducir, en nuestro sistema democrático, la norma que impone al Titular del Poder Ejecutivo el Informe anual a la nación mexicana sobre el estado que guarda la Administración Pública.

El Congreso al evaluar los resultados de la acción gubernamental del C. Presidente de la República, tiene la certeza de que lo hace, tanto en su calidad de integrante de uno de los Poderes de la Unión como a nombre del pueblo que legítimamente representa. Hoy, merced a la eficacia de los medios de comunicación, el pueblo lo recibe también directamente, pero lo valora por conducto de su Representación Nacional presente en este recinto.

Este hecho tiene trascendencia, porque periódicamente permite a los mexicanos medir la distancia recorrida en el camino por alcanzar sus metas superiores, y fortalecer a las instituciones republicanas que son la esencia misma de su ser nacional.

La solución de nuestros grandes problemas, obliga a revisar los resultados obtenidos por los gobiernos revolucionarios y las necesidades colectivas aún insatisfechas.

Esto produjo en la pasada campaña política, un diálogo directo y valiente entre el pueblo y el entonces candidato a la Presidencia de la República, en el cual se expusieron, como ahora, los problemas con la firme convicción de resolverlos, partiendo de la convicción común de que el progreso de México no puede estar fincado en el beneficio de unos cuantos a costa de las grandes mayorías.

La Representación Nacional, al escuchar su Informe franco y realista, y su análisis sobre los problemas nacionales, considera que éste marca el inicio de una nueva tarea que busca abreviar el camino hacia el bienestar del pueblo, con un nuevo sentido integral en el que se percibe la decisión del Jefe del Ejecutivo, de mantener un aumento de la producción que supere el crecimiento demográfico, así como la distribución más equitativa del ingreso nacional.

Sus objetivos son claros y precisos: suprimir las contradicciones originadas por el desequilibrio entre el desarrollo económico con el social y el político, propiciando al trabajo de los mexicanos y a la explotación de los recursos naturales, una organización racional que permita al país alcanzar su meta de industrialización, sin sacrificar en lo más mínimo las libertades fundamentales de los mexicanos.

Nos complace observar en la relación detallada de la obra que la actual Administración ha realizado en los primeros nueve meses de su gobierno, que ésta se concreta en la introducción de otras reformas y en la continuidad de la reforma agraria, fiscal, educativa y laboral, congruentes con la planeación agropecuaria e industrial, aparejadas con una política precisa de diversificación en la producción, en el crédito y en los mercados internos y exteriores.

La continuidad de estas reformas se ha sujetado a una planeación técnica que usted inicia por la reforma administrativa, donde establece una jerarquización del gasto público, depurando su funcionamiento y suprimiendo evasiones y gastos onerosos; planeación que se realiza para establecer medidas de coordinación entre las dependencias del Ejecutivo Federal y los organismos descentralizados.

A través de su amplia exposición, se ha podido percibir que la acción para resolver los problemas del campo, posee una objetividad que destaca su interdependencia con el resto de las soluciones a los problemas generales.

En los primeros nueve meses de su Gobierno se entregaron a 27,773 campesinos, 1.214,162 hectáreas de tierra laborable.

Esta cifra es muy superior al reparto de tierra hecho por administraciones anteriores en el primer año de Gobierno y nos indica su honda preocupación por atender con patriótica diligencia los problemas del campo.

Al igual que usted, consideramos que el fomento del desarrollo económico y social debe surgir sobre las bases de un programa destinado a aumentar la producción y diversificación agrícola, completadas con industrias rurales, atendiendo no sólo a los reclamos del interior, sino también a los fenómenos del mercado exterior.

Sólo estas medidas podrán permitir, efectivamente, que el progreso de las grandes ciudades no se funde en la miseria del campo.

El criterio para enlazar nuestra red de caminos, de autotransportes, ferrocarriles y comunicaciones eléctricas, y canalizar las inversiones en éstas y otras obras de infraestructura, como las líneas y generación de electricidad y embalses de agua, es congruente con los programas de crecimiento nacional.

Queda demostrada la importancia de las medidas de nacionalización de los recursos básicos, que no son manejados con fines lucrativos, sino como coadyuvantes del desarrollo económico nacional.

Se observa un marcado interés por continuar la integración de la industria nacional, impulsando la producción de unidades motrices, máquinas y herramientas, ciñendo su acción a las necesidades de crecimiento armonioso de las distintas ramas industriales.

Resalta, con toda claridad, el propósito de suprimir la anarquía en la producción, atendiendo las necesidades de la demanda interna y externa, particularmente del mercado común latinoamericano, así como por descentralizar la industria.

Responde además al justo clamor del pueblo y gobierno de los Estados, que tiene su origen en el desigual desarrollo de las distintas regiones del país.

Con un definido criterio social, se han dictado medidas para proteger las industrias nacionalizadas, manteniéndolas como patrimonio de la nación, tecnificando y ampliando su operación, como en el caso de las industrias del petróleo, la petroquímica, la electricidad, la siderurgia y el azufre.

No podemos destinar nuestros recursos para beneficio exclusivo de las minorías, ni distraerlos para destruir a la humanidad, sino emplearlos para desterrar la pobreza y la enfermedad del pueblo.

Su tesis sobre la intervención del Estado en la actividad económica tiene objetivos concretos: en materia agrícola no sólo un sentido económico, sino un gran contenido social, porque procura corregir las desigualdades del desarrollo agrícola y el ingreso campesino; en el campo industrial, el Estado, por medio de la mexicanización, ha buscado su integración, concurriendo al proceso industrial mismo en aquellas actividades en que la iniciativa privada no puede o no quiere participar.

En el comercio "la política de vigilancia y regulación de los precios -como usted ya lo ha expresado-, no obedece el fin de molestar a nadie sino a la necesidad de proteger al pueblo".

Se observa una tendencia a evitar el desequilibrio externo y a aumentar la proporción de artículos manufacturados destinados a la exportación.

En materia financiera, es muy importante subrayar la diversificación del crédito y su destino a inversiones autoliquidables en actividades productivas.

Celebramos las medidas tomadas para impedir la inflación, porque cuando ocurre, la elevación real de precios gravita sobre la economía de las clases más desposeídas.

La política fiscal más adecuada para garantizar una estructura impositiva moderna, es justamente la que ha continuado el actual régimen, por medio del impuesto sobre las utilidades de las empresas y renta de personas, en lugar de gravámenes a la producción o al consumo , que se refleja notoriamente en el aumento de percepciones en el Impuesto sobre la Renta.

Es satisfactorio comprobar la continuidad que ha mantenido el Gobierno en la obra material, evitando el desperdicio de recursos y garantizando la terminación de las obras que el país necesita.

Las circunstancias que desde el exterior afectaron negativamente a nuestra economía al inicio del régimen, fueron contrarrestadas con la previsora decisión de su gobierno de revisar los planes de inversiones, los de contratos de obras, y los de adquisiciones.

La diversificación de nuestras exportaciones y el haber podido documentar a largo plazo préstamos obtenidos antes a corto plazo han sido, junto a los anteriores, factores importantes que permitieron que el gasto público en vez de disminuir aumentara manteniéndose la actividad económica al ritmo necesario para la buena marcha del país.

El indispensable ajuste motivado entre otras razones por el cambio de gobierno no alteró ni la necesaria actividad industrial y comercial del sector privado ni el esfuerzo de la nueva administración en la promoción de las actividades económicas.

Y es que el pueblo tiene confianza en su gobierno y ha redoblado sus ímpetus creadores, sabedor de que la vida nacional y la gestión gubernamental están presididas por la probidad y la vocación apasionada de servir a la grandeza de México.

Se destaca así que la política económica sienta las bases para una política de desarrollo social.

La educación se planea como un proceso integral a todos los niveles, cuyas metas fundamentales son la eliminación del analfabetismo y la atención adecuada a la educación media, técnica y superior que permitan al país disponer a corto plazo, mano de obra y dirección calificadas.

La política de salud pública del régimen, con un sentido moderno, enfoca su acción a la prevención de enfermedades, movilizando recursos humanos en los trabajos de desarrollo de la comunidad, que le dan un nuevo sentido a esta obra.

La atención asistencial a la niñez mexicana es parte importante de la actividad gubernamental a través del Instituto de Protección a la Infancia.

El Seguro Social, patrimonio de los obreros y campesinos de México, y el Instituto de Seguridad Social para los Trabajadores del Estado, cumplen las tareas de redistribuir el ingreso y proteger contra los riesgos que se originan en el desequilibrio económico de las familias, y con un nuevo enfoque instituyen los servicios sociales cuya importancia radica en el abatimiento de los costos, de otras prestaciones y en el hecho de ser vehículo directo para lograr el bienestar de la población amparada.

Por encima de todo, el pueblo tiene derecho a la salud.

Sin ella ninguno de los demás derechos del hombre puede tener vigencia.

La salud de los mexicanos es patrimonio nacional.

Nada, absolutamente nada, puede justificar a quienes teniendo la sagrada misión de cuidarla abandonan esta responsabilidad en aras de intereses egoístas.

Ningún individuo, gremio o sector puede estar por encima del interés general, y éste no puede plegarse a quienes en primera y también en última instancia deben tener presente el sacrificio, muchas veces esforzado del pueblo y del Estado para proporcionarles preparación profesional en las escuelas superiores que, si bien es cierto son autónomas, se sostienen con las contribuciones de todos nuestros compatriotas.

Nadie tiene derecho a tener privilegios o prestaciones económicas por encima de las posibilidades de la nación, porque éstas deben equitativamente amparar a todos y no solamente a unos cuantos.

El Congreso no puede ser indiferente ni mantenerse al margen de cuestión tan importante y desde ahora ofrece a usted, señor Presidente, firme respaldo y la solidaridad de lo que representamos: el pueblo mexicano.

La regeneración de la vivienda, apunta como la mejor solución para los mayorías desamparadas, generalmente imposibilitadas para adquirir nuevas viviendas que sí satisfacen las aspiraciones y posibilidades de los estratos medios.

Los esfuerzos que hagan las naciones para evitar el quebranto de la paz en cualquier parte del mundo deben estar siempre condicionados al estricto respeto de la integridad territorial y a su independencia política y económica.

La paz representa, también para nosotros, el respeto a la voluntad soberana del pueblo que se expresa en la elección del camino que crea conveniente para alcanzar sus metas de bienestar y progreso.

Señor Presidente:

Pueblo y Gobierno, fundidos en la inquebrantable voluntad de llevar adelante la obra de la Revolución permitirán seguir asumiendo plenamente la soberanía nacional.

Su informe a la Nación marca un rumbo en el que se vigoriza la vida institucional de México.

La integración pluripartidista de la Cámara de Diputados ha probado que en México es posible la discusión de las ideas y la confrontación de tesis e ideologías en un clima de elevado respeto, en donde las decisiones se toman atendiendo a la razón y al derecho y no al número o a la fuerza.

Entraña también una valiosa enseñanza cívica, por cuanto señala el camino de una nueva forma de convivencia política elevada y constructiva con respeto a las ideas antagónicas.

Todos los partidos políticos comparten la responsabilidad de no frustrar, por el contrario consolidar los fines superiores que alentaron la reforma constitucional electoral.

El profundo respeto que al Poder Ejecutivo, a su cargo, le ha merecido el Congreso de la Unión, en sus dos Cámaras, la de Diputados y la de Senadores, nos permite afirmar con satisfacción que los integrantes del Poder Legislativo ejercemos nuestras funciones con plena autonomía y libertad, sin más subordinación que la que debemos a las leyes y al pueblo mexicano, que el 5 de julio de 1964 eligió democráticamente a usted, titular del Poder Ejecutivo y a nosotros, sus representantes populares.

Señalamos este hecho significado, porque también entraña una valiosa experiencia cívica que enaltece a las instituciones de la República, a los hombres que la representan y fortalece el espíritu ciudadano del pueblo.

El camino de la verdad no es ciertamente el más fácil de los caminos.

Usted lo ha seguido, renunciando al aplauso fácil para someterse al severo juicio del pueblo, que es el único juez de la historia.

Hay una forma de la acción gubernativa que no necesariamente se manifiesta en obras materiales.

Esa obra intangible, más importante en muchos casos que la material, se aprecia en la seguridad que sienten los mexicanos en sus instituciones, en la solidaridad nacional para superar carencias y alcanzar nuevas metas mediante el trabajo y el esfuerzo coordinado del pueblo y Gobierno , en la creciente actividad económica que es el resultado de la confianza de nuestros compatriotas y el respeto que México merece en el exterior.

Sabemos, señor Presidente, que usted puedo escoger un camino fácil, el de la improvisación y del espejismo, pero supo escoger el único camino válido de México: el de abordar los problemas desde su raíz; camino difícil, pero firme, lleno de sacrificios y esfuerzo, pero seguro y abierto al porvenir, porque los avances en la vida nacional, no se miden por un año, ni por dos, ni por un sexenio, la vida de la nación es el esfuerzo de ayer, de hoy; no importa que en el trabajo cotidiano los frutos se alcancen mañana o años después.

Para el sólido bienestar del pueblo se enlazan generaciones y etapas de Gobierno, que como la actual debe hacer frente, con energía y sin desmayo, a los requerimientos de un pueblo cuya unidad activa es promisoria de mejores destinos. Fuentes:

1. Gustavo Diaz Ordaz Mexican Presidential Messages. Textos digitalizados por la Universidad de Texas: http://lanic.utexas.edu/larrp/pm/sample2/mexican/ordaz/index.html

2. http://cronica.diputados.gob.mx/DDebates/46/2do/Ord/19650901.html

3. http://www.diputados.gob.mx/cedia/sia/re/RE-ISS-09-06-13.pdf

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