Discurso de Gustavo Díaz Ordaz en su Primer Informe de Gobierno

Chapter 4

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Los gobiernos de los Estados sostienen 2,870 centros y los particulares 2,108

El 16 de agosto entraron en operación las primeras 20 Tele-Aulas, destinadas a una experiencia de alfabetización impartida a 3,600 personas en cinco turnos diarios.

Se han inscrito en los centros de capacitación para el trabajo industrial y agrícola 36,000 alumnos.

Se acordó , en mayo, el establecimiento del servicio nacional de adiestramiento rápido de mano de obra para la industria.

El Instituto Politécnico Nacional tiene 53,396 alumnos: 8,000 más que el año pasado. Su Patronato de Obras lleva al cabo un programa de construcciones por $ 32,000,000 y, el de Talleres, Laboratorios y Equipos dispone de $ 19,000,000.

El Centro Nacional de Enseñanza Técnica Industrial, destinado a la formación de profesores e ingenieros altamente, especializados en la administración industrial, inició sus actividades.

La Universidad Nacional Autónoma recibió un subsidio especial de $ 18,000,000 destinados a la capacitación de nuevos profesores para atender el crecimiento escolar de los próximos años.

Antes de diciembre de 1964 fueron inaugurados y entregados al pueblo; el magnífico Museo de Antropología, el de Arte Moderno, el del Virreinato, en Tepotzotlán, importantes obras de remozamiento en Teotihuacán, los edificios para la Escuela Normal de Especialización y para las Direcciones de Educación Audiovisual y de Higiene Escolar.

En el antiguo edificio de la calle de Moneda se instaló el Museo de las Culturas y se prepara el Museo Imaginario, para prestar ayuda a la enseñanza objetiva.

El Instituto Nacional de la Juventud cuenta con nuevas casas en Campeche, Chilpancingo y Nuevo Laredo.

Las necesidades educativas de México no tienen límites.

Para cubrir la expansión de enseñanza primaria en 1970, se necesitarán 47,000 profesores; esto es, 35,000 más que los previstos hace cinco años.

Para hacer frente a ese inmediato problema, la Comisión para el Planteamiento Integral de la Educación elabora los planes indispensables.

Ni nuevas aulas, laboratorios modernos, talleres adecuados, ni sistemas mejores , serían útiles si el país no cuenta con un magisterio instruido, profundamente imbuido de su misión, plenamente persuadido de la nobleza de su tarea.

El Gobierno, dentro de sus posibilidades, no escatima mejora alguna al magisterio: le fueron concedidas, en los primeros meses de la actual Administración, nuevas prestaciones que suponen una erogación anual de $ 120,000,000.

El pueblo y el gobierno esperan que los maestros concurran a formar una juventud dueña de sí frente a las circunstancias adversas y firme en el cumplimiento de sus deberes nacionales.

Como sede de los Juegos Olímpicos debemos, queremos y podemos hacer un papel que confirme la tradicional hospitalidad de los mexicanos, su cortesía y dignidad ante los visitantes.

Para el prestigio de México, más que la belleza de nuestro paisaje y el decoro de nuestras ciudades, contará el trato humano que demos a los competidores y a los viajeros.

El turismo, que merced a nuestra atención afluya hacia el país, permitirá, aun a largo plazo, recuperar las inversiones que hagamos.

Procuraremos, hasta donde sea posible -y lo es en muy importante margen-, que las obras materiales que haya necesidad de construir, presten un servicio permanente al desarrollo del deporte mexicano o a la ciudad.

No sería correcto pensar que, por celebrarse en nuestra casa dichos Juegos, estamos obligados a ganar numerosos eventos y que, de no obtener victorias, haremos un papel lamentable.

Competirán nuestros deportistas con los de otros países más desarrollados que el nuestro.

A esta circunstancia se agrega el hecho de que los problemas que México ha debido vencer, en el curso de su historia moderna, han impedido, en la medida deseable, la preparación deportiva y el perfeccionamiento físico de su juventud.

No obstante, hemos progresado, y los Juegos Olímpicos serán, sin duda alguna, una excelente escuela y una saludable experiencia para el futuro del deporte en nuestro país.

Al lema olímpico de que lo importante no es vencer sino competir, le agregaremos la voluntad decidida de que nuestros deportistas hagan el mejor papel posible.

Para la Revolución Mexicana la salud es un derecho y una garantía social, de allí que la Administración Pública amplíe, cada vez más, en la medida de los recursos disponibles, la acción sanitaria.

En el período que se informa fueron vacunadas contra la viruela 7.983,366 personas.

Se atendió el 76% del área afectada por paludismo, o sea 874,000 kilómetros cuadrados.

El presupuesto ejercido para esta tarea fue de $ 74,000,000, además de lo aportado por la UNICEF, que ascendió a $ 15,000,000 y $ 5,000,000 más por la Oficina Sanitaria Panamericana.

Se formuló un plan de trabajo para extinguir el paludismo, que trataremos de cumplir con un presupuesto de $ 762,000,000 de Fondos Nacionales.

Se continuó la campaña contra el tifo en 1,100 localidades, pertenecientes a 12 entidades.

Sólo se registraron 30 casos: la cifra más baja en nuestra historia.

Para evitar la fiebre amarilla se mantiene estricta vigilancia y control en 66 poblaciones fronterizas.

De los 4.268,402 habitantes del área del mal del pinto, fueron examinados 3.912,333.

En 1970 esperamos lograr la total erradicación de este mal.

A través de los centros de salud y de los servicios médicos de bienestar rural, se atendieron más de 3.500,000 personas; se abrieron al servicio público nuevos centros con hospital, y hospitales generales en 196 localidades de 25 entidades federativas.

Los servicios médicos en el Distrito Federal atendieron a más de 45,000 enfermos hospitalizados y proporcionaron consultas a más de 500,000 personas.

Se terminaron 55 centros de salud y 7 hospitales rurales, un hospital materno-infantil y 2 hospitales regionales, con un total de 764 camas.

Presentarán servicio a 500,000 mexicanos.

Para mejorar las condiciones de habitación de los médicos internos y residentes, se erigió un edificio para 100 personas en el Hospital Juárez y está en construcción una casa para 200 médicos, en el Hospital General.

Están en proceso de construcción varias instalaciones que sustituirán al antiguo Manicomio de la Castañeda: un hospital para enfermos mentales agudos, un hospital infantil, 3 granjas y 2 albergues para enfermos mentales de difícil recuperación.

En estas instalaciones, se dispondrá de 2,800 camas y podrán hospitalizarse 7,500 enfermos por año.

En ellas se atenderá a los enfermos procedentes del Distrito Federal y de los Estados circunvecinos.

En las áreas de los centros de salud rural se sanearon 948 localidades, dotándose de agua potable a 658 edificios; se instalaron 2,168 hidratantes y se hicieron diversas obras de beneficio social.

Los 461 comités de bienestar social rural tienen organizados a 2,263 grupos, los cuales desarrollan un amplio programa de educación higiénica, asistencia materno-infantil e impulso de labores por cooperación, en las que los campesinos aportaron la mano de obra y, en ocasiones, materiales para la construcción de obras en sus comunidades.

Como en muchas regiones de nuestro país los campesinos trabajan un promedio de 100 a 120 días al año, se ha aprobado un programa de tareas que permite emplear, en provecho de la comunidad, su tiempo disponible.

Las obras se realizan a través de dos programas: uno nacional que comprende 16 zonas de trabajo y otro por cooperación que abarca 21.

El primero se lleva a cabo en coordinación con la Secretaría de Hacienda y la CONASUPO; el segundo en cooperación con la Fundación para el Desarrollo de la Comunidad, Institución norteamericana.

La zona de influencia se extendió a 1.500,000 habitantes, distribuidos en 422 municipios, que representan el 22.7% de la totalidad de los municipios de las áreas de trabajo.

Para el desarrollo de estos programas se erogaron $ 12 500,000; la CONASUPO proporcionó, además, 2,500 toneladas de maíz, 2 500 de frijol y 421 de arroz, con un costo aproximado de $ 8,000,000.

La Fundación para el Desarrollo de la Comunidad proporcionó alimentos y útiles de trabajo, por valor de $ 20 500,000.

Las obras realizadas por medio de los dos programas de referencia, sumaron 5 946, significando 8 635 378 días hombre de trabajo.

Calculando un salario promedio de $ 10.00, ascendería a más de $ 86,000,000.

La valiosa y extraordinaria cooperación de los campesinos mexicanos a esta labor, demuestra una vez más su virtudes y su espíritu de solidaridad humana.

Por disposición legal, Salubridad y Asistencia administrativa el patrimonio de la Beneficencia Pública.

A partir de enero del presente año, todos los fondos del patrimonio ingresan a la Tesorería de la Federación, y se manejan mediante órdenes de pago para ser aplicados a las obras aprobadas.

Las aportaciones al patrimonio alcanzaron a $ 247.110,558, de las que $ 171,000,000 aportó la Lotería Nacional.

Las erogaciones fueron de $ 181,000,000 para servicios y subsidios a hospitales foráneos, centros de salud, guarderías, asilos y campañas sanitarias diversas y, el resto, para obras, principalmente de agua potable y saneamiento rural.

La población que el Seguro Social ampara es de 6.565,551 personas; cifra superior en 8.2% a la registrada el primero de septiembre de 1964.

A pesar del progreso logrado, sólo 15% de la población recibe los beneficios de la seguridad social.

Tenemos, por tanto, una vasta tarea para realizar.

El primer paso para satisfacerla es consolidar y perfeccionar los sistemas aplicados para los grupos ya inscritos, abatir gastos, evitar las evasiones de los cotizantes, simplificar los trámites, facilitar la afiliación, intensificar las campañas de inscripción y aplicar, sin desmayo, las reformas administrativas aprobadas; en este sentido se ha trabajado.

En virtud de los nuevos sistemas se lograron, en la adquisición de medicamentos, instrumental y equipo médico, economías de casi $ 90,000,000.

Del primero de septiembre de 1964 al día de ayer, se dieron más de 25,000,000 de consultas, cifra superior en 7.4% a la correspondiente a igual período anterior.

Dada la creciente demanda de servicios, se contrataron a 1 480 nuevos médicos, ascendiendo ya a 7 285 los que laboran en el Instituto.

En servicio médicos y atención hospitalaria, el Instituto erogó $ 2.349,400,000; o sea 19.6% más que en el período anterior.

Se otorgaron 20,359 pensiones con gasto de $ 482,000,000.

El número total de pensionados es de 90,171.

Los ingresos fueron de $ 3.921,000,000 y superaron en 7.2% a los correspondientes al período de septiembre de 1963 al 31 de agosto de 1964.

El crecimiento de los servicios, hizo aumentar los egresos en 22%, dentro del mismo período.

La ampliación de servicios y otras obligaciones originó un pasivo que ascendía, al 31 de diciembre de 1964, a $ 2.758,000,000.

La actual y futura demanda de servicios es prevista y atendida en la medida de las posibilidades: del primero de septiembre de 1964 al mes de marzo de este año, se inauguraron 57 edificios para servicios médicos, hospitalarios y sociales, ubicados en 18 entidades federativas, para atender a más de 500,000 personas.

Se continuó la construcción de 27 obras de cuya edificación, iniciada en 1964, se había hecho un 22%.

De ellas quedaron concluidos 4 conjuntos médico-sociales y 5 clínicas, ubicados en Jalisco, Nayarit, Veracruz y Sinaloa, que beneficiarán a 102,393 derechohabientes.

En la terminación de dichas obras y las continuación de otras 18, se invirtieron $ 218,000,000.

Para 1965 quedarán en servicio 14 unidades más, entre las que cabe citar el conjunto médico-social de Aguascalientes y el de Guadalajara.

La atención a los trabajadores del Estado y sus familiares se imparte en 91 clínicas ubicadas en los Estados, 34 en el Distrito Federal y 24 hospitales.

El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado atiende, actualmente a 1.029,654 personas.

Los derechohabientes aumentaron, en el periodo de que trata este Informe, 13.5%.

Hasta el 31 de agosto, el ISSSTE erogó, en atención médica, más de $ 350,000,000.

Las pensiones otorgadas en el período de este Informe fueron de 4 866, con un gasto de $ 101.832,000; representan el 24.43% de las pensiones concedidas en 40 años de vida de la Institución.

Los préstamos aprobados para construcción de casas y edificios sindicales fueron de casi $ 330,000,000; los préstamos a corto plazo ascendieron a más de $ 1.204,000,000.

Las 11 tiendas que maneja en el Distrito Federal, Guadalajara, Torreón y Veracruz, representan un beneficio para los derechohabientes, de $ 15,000,000 anuales.

Tres de ellas se pusieron en servicio en el Distrito Federal en el curso del presente año.

Se terminó la construcción de 2 hospitales, un Centro de Investigaciones Médicas, una Escuela de Enfermeras, 768 departamentos de la Unidad 'Presidente López Mateos', un Condominio con 92 departamentos y el edificio central del Instituto, en el Distrito Federal; un hospital de zona en Torreón, un multifamiliar, una tienda y guardería, en Guanajuato y se instala el equipo adecuado en los hospitales, ya terminados, de Veracruz y San Luis Potosí.

En breve serán concluidos los hospitales de Monterrey, Tampico, Mérida y Ciudad Juárez.

Para el presente año ha sido autorizada la construcción de 25 obras.

Este programa se llevará a cabo con recursos del Instituto, por más de $ 113,000,000 y con financiamientos, obtenidos por convenio con diversas empresas particulares, por $ 283,000,000.

Los problemas deben resolverse en razón de la justicia que asista a quienes los padecen, y no en función de las presiones que se ejerzan contra la autoridad.

Se equivocaron quienes trataron de obtener resoluciones favorables a sus intereses, creyendo que la proximidad de esta fecha obligaría al Gobierno a dictarlas, sin tener en cuenta los factores determinantes.

Se equivocaron, porque no he venido a decir al pueblo que ya resolví todos los problemas; no, vengo a informarle de los que hemos podido resolver y de los que aún perduran, de los que disminuyeron y de los que se agravaron, así como de los nuevos que han surgido.

La ciudad de México sufre una nueva suspensión de labores en algunas de sus importantes instituciones hospitalarias, con la diferencia, respecto a casos anteriores, de que ahora, junto con residentes e internos, cierto número de médicos adscritos han dejado también sus tareas, habiéndose llegado al extremo, en el hospital ' 20 de Noviembre', de que más de 500 enfermos, entre ellos 60 sumamente graves, fueron totalmente abandonados y quienes debían haberlos atendido, trataron además de impedir que otros médicos entraran a prestarles a los más urgentes auxilios.

Hubo necesidad de desalojar con la policía a los que tal cosa pretendían y otorgar garantías a los médicos que llegaban a prestar sus servicios.

Los antecedentes del problema los conoce, en términos generales, la opinión pública; voy, sin embargo, a hacer breve recapitulación de los principales.

Venciendo graves dificultades económicas, el 18 de febrero y el 8 de julio del presente año, dicté sendos Acuerdos concediendo importantes aumentos, en el primero, a la remuneración de los llamados becarios y médicos residentes e internos y, en el segundo, a la de los que se denominan adscritos, quedando así incluida la gran mayoría de los profesionales de la medicina.

Mientras tanto, y desde el mes de diciembre, se iniciaron los trabajos para construir o mejorar las habitaciones de los médicos, se dieron los pasos para superar su alimentación, para enriquecer las bibliotecas de las instituciones hospitalarias y para que haya medios de enseñanza más idóneos; es decir, de inmediato se comenzó a atender las peticiones formuladas.

Es el dominio público que he tenido diversas y largas entrevistas con los representantes de los médicos; en ellas han expuesto sus puntos de vista y han conocido las limitaciones del Gobierno, sus posibilidades y sus buenos deseos para mejorar sus condiciones de vida.

Veamos ahora las alternativas que al Gobierno le quedan para afrontar este problema, en los términos en que se pretende replantear.

Primera.

Haciendo nuevos y grandes sacrificios en otras ramas, conceder un nuevo aumento.

Es lógico suponer que esta medida daría resultados temporales y que, en unas cuantas semanas o meses, volverían a presentarse nuevas peticiones; los representantes de los médicos en conflicto se han encargado de confirmar esta suposición, al expresármelo así en escrito de 7 de agosto último.

Segunda.

Satisfacer de inmediato la petición de $ 1,500 hora-mes, con 6 horas diarias mínimo, como base de remuneración.

Esto requeriría muchos cientos de millones de pesos al año, miles de millones, para destinarlos exclusivamente al pago de sueldos de los médicos, lo cual está, totalmente , por encima de los límites presupuestales.

Si el pueblo estuviere dispuesto a pagar más impuestos -y sé muy bien que no lo está-, para que con ese dinero se pagara a los médicos, yo no tendría sino que obedecer, porque para eso soy su mandatario, es decir, el que obedece las órdenes del pueblo.

La voluntad del Gobierno para favorecerlos económicamente está demostrada; pretendemos que los médicos ganen emolumentos razonables y decorosos, mas no fuera del marco de las posibilidades económicas del país.

Tercera.

Constreñirlos a prestar sus servicios.

Sin el consentimiento de los médicos, el Gobierno no puede obligarlos, porque lo impide en forma expresa el artículo 5º. de la Constitución y estamos para acatar la Ley Suprema de la Nación y no para violarla.

Nos queda una carta.

Reducir los servicios médicos que presta el Estado.

Estimo que no será necesario suprimirlos, porque contamos con la valiosísima colaboración de muchos distinguidos profesionales de la medicina, pero será indispensable recortarlos de tal modo que, en este aspecto, en que con el encomiable esfuerzo de los médicos y los sacrificios del pueblo para construir instituciones hospitalarias, México había logrado tan magníficos avances, tendríamos un grave retroceso, pues regresaríamos casi a la situación -aun cuando un poco mejor- que privaba hace 4 ó 5 años, cuando no existían el gran Centro Médico del Seguro Social, el hospital '20 de Noviembre', la mayor parte de los hospitales de traumatología, infantiles, las clínicas, etc., que actualmente funcionan.

Estamos dispuestos, de no quedar otra posibilidad, a afrontar esta grave y dolorosa responsabilidad, no legal porque la Constitución no establece una obligación del Estado de prestar asistencia médica en general, pero sí social, política, humanitaria.

Ahora bien, si el Gobierno no puede obligar a los médicos a prestar servicios , puede y debe sancionar a los responsables de los graves daños que se están ocasionando.

La opinión pública, que en el principio de este conflicto les fue favorable, ahora les es casi totalmente adversa y nos está exigiendo proceder con toda energía.

Ya se practican las diligencias en relación con los diversos delitos que posiblemente se están cometiendo y que, fundamentalmente, pueden ser lesiones y hasta homicidio por omisión, asociación delictuosa, coalición de funcionarios, abandono de empleo, abandono de persona, resistencia de particulares, falta de prestación de servicios, responsabilidad profesional e incitación al delito.

Se procederá con toda prudencia, pero con todo rigor, en contra de quienes resulten responsables.

Porque no se trata de un simple y vulgar regateo económico; este conflicto implica el planteamiento de cuestiones fundamentales:

Definir si cada grupo, cada gremio, cada profesión, cada sindicato, etc., puede, con toda libertad, sin previo requisito y cada vez que así lo desee, y sin atender a los intereses de la colectividad en su conjunto, dejar de prestar el servicio que la sociedad le tiene encomendado y dejarnos a todos los mexicanos, impunemente, por ejemplo, sin agua, sin luz, sin teléfonos, sin pan, sin transportes.

Precisar si la salud del pueblo es una ineludible responsabilidad de todos, en primer término, de los médicos, o una cuestión secundaria.

Dilucidar si en México rigen la Constitución y las leyes o la voluntad caprichosa de un grupo reducido de personas.

En resumen, escoger entre un régimen de derecho, y entonces ajustarnos a las leyes, o decidirnos definitiva y claramente por la anarquía.

El pueblo y el Gobierno hemos escogido el camino del orden que marca la Constitución.

Desde esta elevada tribuna, que es símbolo de la soberanía nacional, me dirijo a todos los médicos del país:

A quienes instigan este conflicto, para exhortarlos a que informen honradamente a la clase médica que, desde diciembre de 1964, acabado apenas de tomar posesión, les expresé claramente la voluntad del gobierno de atender en justicia y equidad, las que consideré sus apremiantes necesidades, principalmente las económicas; que todas las comisiones que me han entrevistado, fueron tratadas no sólo con la cortesía que todo mexicano le merece al Presidente de la República, sino con franca cordialidad; que los acuerdos de 18 de febrero y 8 de julio, aunque no todo lo que piden, sí conceden a los médicos aumentos sustanciales en sus sueldos, como nunca en la historia del ejercicio de la medicina en México se les habían otorgado; los acuerdos se van cumpliendo, los casos aún pendientes son cada vez en menor número y se están resolviendo como lo que son: casos de excepción que no entran en la regla general pero sí en la de equidad; que a petición de varios médicos se aumentó el tiempo de trabajo en algunos hospitales -cuatro horas en lugar de dos- para permitirles que pudieran obtener mayor remuneración, pero ello no tiene carácter obligatorio, sino opcional; que con los llamados 'paros' nada positivo han ganado, y en cambio han entorpecido la marcha de las soluciones, de modo tal que lo que pudo haberse hecho en enero, se hizo hasta febrero y lo que pudo haber sido resuelto en marzo, se acordó hasta julio.

También para invitarlos a que recapaciten sobre su conducta y encaucen sus insatisfacciones por los canales que las leyes fijan, para que la impartición de los servicios médicos al pueblo no esté sujeto a permanente amenaza de suspensión.

A quienes han sido arrastrados al conflicto por asambleas de abundante violencia verbal, en nombre del dolor de nuestro pueblo, les pido que reflexionen serenamente sobre la gravísima responsabilidad legal, social y ética que están contrayendo.

En el futuro, este problema será uno de los muchos que le haya tocado afrontar al régimen; en cambio, una actitud precipitada de las actuales generaciones, ¿no podría manchar para siempre el limpio y noble historial de la clase médica mexicana?

A quienes han continuado su humanitaria labor atendiendo a los enfermos, para rendirles a nombre del Gobierno de la República un público homenaje de gratitud por su abnegación y por su esfuerzo.

Señores médicos:

Sus puestos los están esperando en los hospitales, en las clínicas, en los laboratorios, en los quirófanos. Invoco su sentido de solidaridad humana para que vuelvan, de inmediato, al lado de sus enfermos víctimas inocentes que se debaten entre el dolor y la muerte.

En el año de que se trata este informe, se distribuyeron más de 313,000,000 de desayunos escolares en todo el país.

Sin embargo, se considera que lo más importante no es el número de los desayunos que se distribuyen, sino de los que verdaderamente llegan a niños que los necesiten.

Por otra parte, ante las diversas consultas e instancias que se han recibido sobre el particular, resulta conveniente dejar claramente establecido que el desayuno escolar no es, por ningún concepto, obligatorio, y que los niños y sus padres están, por tanto, en completa libertad de aceptarlos o no, según sus deseos, y que, solamente en caso de recibirlos, contraen la pequeña obligación correlativa de pagar la pequeña, simbólica cuota de recuperación.