Discurso de Gustavo Díaz Ordaz en su Cuarto Informe de Gobierno

Chapter 8

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Quienes mayor capacidad tengan para ello tendrán que decidir y, además, definir con claridad, no en razón de situaciones transitorias o en función de personas, sino como directriz permanente, si al maestro debe de privársele de toda autoridad frente al alumno y ha de suprimirse todo gobierno en las escuelas, o si, también en el régimen en interior de cada aula y de cada institución educativa, deberá realizarse la difícil, pero no imposible, conjugación del orden con la libertad.

No debemos dar complicadas lecciones de civismo, pero sí hacer comprender al educando que no todo le está permitido, que su derecho está limitado por el derecho de los demás.

Que vivir en sociedad implica tolerar, para ser tolerado.

Que todo derecho trae aparejada una correlativa obligación.

Que no toda la responsabilidad de los actos del menor es de los padres o de la sociedad, como con harta frecuencia se le dice, sino de todos somos, por lo menos en parte, responsables de nuestros actos y, conforme vamos creciendo paralelamente nuestra responsabilidad.

Se debe tener presente siempre que el inscribirse en una escuela es confesar ya que no se sabe, en un acto de humildad que no denigra, sino enaltece porque lleva el elevado propósito de aprender.

Se deberá procurar dejarle clara la noción de que ni un sólo individuo, ni un solo grupo, ni una sola clase social, por ricos, poderosos que sean o pretendan serlo, son dueños de los destinos de México.

Que la soberanía sólo radica en el pueblo y se ejerce a través de decisiones mayoritarias.

Por interés nacional y por la conveniencia de muchos jóvenes al estructurar la educación debemos tener muy presente las exigencias de nuestro desarrollo económico.

Pero, como dije en Punta del Este:

Cuidemos que sea ni simplemente libresca ni sólo educación utilitaria.

Educación para la producción y educación para la cultura.

Sin el contenido humanista el desarrollo económico nada significa en la historia de un pueblo.'

En fin, la tarea consiste en 'desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentar en él, a la vez el amor a la patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia'.

La meta es formar hombres, verdaderos hombres, a la vez libres y responsables.

Desde esta elevada tribuna de la Nación, en esta hora solemne, convoco a los mexicanos a la más noble de las misiones: la de buscar y encontrar las rutas que han de recorrer nuestros hijos; rutas que los conduzcan a metas ciertas y valiosas; rutas seguras que puedan ser transitadas en libertad y con responsabilidad, para poder llegar al final, con la más grande de las satisfacciones: el haber aportado el propio impulso a la marcha acelerada de la patria.

Todos tienen cabida: no hay mexicano insignificante en la tarea de forjar el futuro de la nación.

A ella pueden aportar sus inquietudes, sus conocimientos y sus talentos los jóvenes y los viejos, los técnicos y los científicos, los pedagogos y los investigadores, no sólo para criticar lo que no sirva y deba ser desechado sino, muy principalmente, para seleccionar lo que deberá aprovecharse y, sobre todo, para crear la nueva estructura educacional.

Por ser tan ardua y tan compleja la labor no bastará el esfuerzo, ni la experiencia, ni en la erudición; todo será estéril, si los mejores hombres de México no ponen lo más valioso de su ser; la pasión de servir a su patria.

Los jóvenes deben tener ilusiones pero no dejarse alucinar.

Varios ejemplos tenemos de jóvenes que, engañados por el espejismo de creerse héroes cimeros, pronto supieron que su heroísmo era falso; pudieron haber sido talentos útiles para México y se perdieron por la amargura de su frustración.

Está en el espíritu de los jóvenes el deseo de aventura y heroísmo.

¿Quieren emprender una gran aventura, ser verdadera y elevadamente heroicos?

Tienen entonces la gran oportunidad de participar en la aventura fascinante de construir un México cada día mejor, más grande y más generoso.

En él podrán practicar su heroísmo, un heroísmo que no será espectacular, pero sí noble, y que les producirá grandes satisfacciones: saberse forjadores de sí mismos enriqueciendo su espíritu con el saber y templando su carácter con la educación de la voluntad, para poder saborear la mayor alegría de todas, la de trabajar para bien propio y para enaltecer la patria.

Estamos de acuerdo con los jóvenes en que no deben de aceptar pasivamente nuestra sociedad, tal como es; pero no con que simplemente se resignen a rechazarla o alocadamente se rebelen contra ella sin tener conciencia de lo que quieren y de lo que van a edificar en lugar de lo que pretenden destruir.

¡Qué grave daño hacen los modernos filósofos de la destrucción que están en contra de todo y a favor de nada!

Tienen razón los jóvenes cuando no les gusta este imperfecto mundo que vamos a dejarles; pero no tenemos otro y no es sin estudio, sin preparación, sin disciplina, sin ideales y con meros desordenes y violencia como van a mejorarlo.

La vida no se estanca, no debe estancarse, porque todo estancamiento es insano. Es ley histórica que se desenvuelva por tramos que escapan a la más audaz voluntad transformadora, y que cada oleada humana obligue acelerar el paso a la que le precede.

Cada oleada debe de ser una nueva y dinámica aportación a la suerte de México y no un pesado lastre.

La joven generación tendrá que medir, en lo hondo de su ser, que la algarada sin razón no corresponde a su responsabilidad y que México no admite soluciones que vayan en contra de sus propias esencias.

Bienvenida toda inconformidad que se produzca al calor del eterno anhelo de renovación y de justicia.

Bienvenida toda inconformidad que ayude y no estorbe a lograr un México mejor.

Recojo conmovidamente agradecido los mensajes de vigoroso aliento que acabo de recibir de un joven obrero aquí en la capital y de un joven campesino desde sus áridos campos de Zacatecas.

Creo con el primero que los ímpetus de la nueva generación deben encauzarse hacia el logro de los más altos destinos de nuestro país, uniendo toda su voluntad y todo su esfuerzo en el hacer diario de una patria.

Con el segundo sé, como él me dice, que la juventud campesina del país está en plena lucha y con las armas en la mano; pero que su lucha es el trabajo en el campo y que las armas que empuñan son el azadón, el pico y la pala, la mancera y el volante del tractor.

Rindo emocionado homenaje a esas manos que no saben manejar billetes de Banco, que muy rara vez sienten el halago de una caricia.

Esas mismas manos rudas y sufridas que fueron las que izaron un garrote o una lanza al llamamiento de Hidalgo y de Morelos; las que no midieron la inmensidad del desierto cuando arrastraban los carromatos de la gloriosa hueste de Benito Juárez; las mismas manos que apretaron el rifle o el machete bajo la bandera de Madero, de Carranza o de Zapata.

En breve, enviaré la Iniciativa de Reformas al artículo 34 constitucional. Sigo teniendo confianza en que los derechos y los deberes de la ciudadanía serán ejercidos y cumplidos honrosamente por los jóvenes, que aportarán a las lides electorales sus inquietudes y sus convicciones; su presencia ciudadana acentuará el profundo sentido dinámico de nuestra Revolución.

Nuestros antepasados se negaron a condicionar el voto a la posición económica, a la propiedad o a las rentas, aun al dominio del alfabeto, y evitaron así que se formaran dos Méxicos, uno legal, integrado por una pequeña minoría dotada de todos los privilegios, y otro real, constituido por una gran mayoría, desprovista de todos los privilegios.

En oposición a la tendencia de los que querían que el voto se pesara, nuestros mayores decidieron que, como esencia de la democracia, el voto simplemente debe contarse, porque no puede haber un gobierno para el pueblo, si no viene del pueblo.

El curso de la historia confirmó la certeza del camino por ellos seguidos.

Hoy queremos continuar esa línea que marca el progreso de México.

La Revolución, en su etapa institucional, otorgó el voto a la mujer, pese a las predicciones pesimistas y la participación activa y legal de la mujer en la política se ha traducido en una mejoría de nuestros sistemas.

Mañana los jóvenes, como ayer las mujeres, fortalecerán las instituciones que a todos los mexicanos concierne cuidar y sabrán mantener y mejorar las reglas de la armónica convivencia de todos, en el seno de una sociedad ordenada y libre.

En el perfeccionamiento de nuestra democracia incumbe una función primordial y una grave responsabilidad a los partidos políticos nacionales.

El respeto a la ley, la selección de los mejores hombres, la elaboración de los programas más adecuados para México y el acatamiento a la decisión de las mayorías son esenciales para la consolidación de nuestro sistema político.

Es obligación de todos los partidos, no sólo del mayoritario, esforzarse por el progreso cívico, superar procedimientos anacrónicos y asegurar, de esta manera, que la popularidad de ideologías no rompa la indispensable unidad nacional.

El juego de los partidos políticos dentro de la ley robustece las libertades y la confianza del pueblo en su representación.

Hay plena libertad para buscar y proponer solución a los problemas que aquejan a los diversos sectores de nuestra sociedad y para que la mayoría ciudadana resuelva.

La confianza en nuestras instituciones, en nuestra tradición revolucionaria y en los principios emanados de ella son garantía suficiente para afianzarnos en la convicción de que la libre discusión de las ideas, por contrapuestas que puedan ellas ser, no sólo no entorpece el progreso de la nación, si no que lo acelera, lo consolida y lo enriquece.

Teme a otras ideas sólo quien desconfía de las propias.

Los diversos pasos que han conducido a dar una mayor participación en la cosa pública a las corrientes políticas que difieren del modo de pensar del gobierno, son frutos de la madurez que va alcanzando el pueblo y que la Revolución ha tenido el acierto de recolectar.

Implican responsabilidad para todos: para quienes las crearon, tratar de perfeccionarlas; para quienes disponen ahora de instrumentos legales para enfrentarse al gobierno, su uso exige el abandono de los ilegítimos; habiendo medios para hacer oposición legal, ya no hay razón válida para realizar oposición ilegal o subversiva.

Hemos venido logrando sólidos avances en el perfeccionamiento de nuestras instituciones democráticas.

La forma en que se han realizado diversos procesos electorales; la cada vez más patente madurez cívica del pueblo mexicano, reflejada en múltiples actividades políticas; la atmósfera de tranquilidad y respeto a los derechos recíprocos que han privado en la mayoría de esos actos; así como la libertad con que han podido expresarse las diferentes corrientes ideológicas que se mueven en el país, nos revelan cómo vamos transitando, con paso firme, en el camino de nuestra consolidación democrática.

Los casos de excepción, en que hemos demostrado inmadurez o hemos retrocedido, no destruyen la validez de la regla general: son mucho los hechos positivos y pocos los negativos.

Este avance democrático deriva directamente de las profundas transformaciones sociales y económicas surgidas, a su vez, de la Revolución que han dado un nuevo rostro al país.

Si los mexicanos de hoy somos más conscientes políticamente, y nuestra creciente participación en la vida pública llena de contenido el sistema global de nuestras instituciones, es porque los cambios revolucionarios nos han asegurado más amplias libertades, un mayor bienestar material, más educación, mejores condiciones de salud, de seguridad, de comunicaciones y de otros muchos órdenes.

La Revolución es un largo proceso que se renueva en cada etapa, no sin riesgos y peligros, y que, por tanto, exige una vigilancia constante y una fidelidad estricta a sus principios y a su programa de acción y más aún de parte de quienes hemos alcanzado mayores niveles de responsabilidad.

Al asumir la presidencia, expresé:

"Del amplio ejercicio de nuestras libertades nace nuestra unidad, y de nuestra unidad proviene lo que hemos logrado y lo que deberemos alcanzar."

"Lo conquistado en tantos años de esfuerzo, se puede perder si no lo cuidamos con diario empeño."

Hagamos todo buen uso de los caminos y medios de la Constitución no marca para hacer realidad un convivir armónico basado en la garantía del orden dentro de la libertad y la justicia social.

Hagamos que nuestra unidad siga siendo el resultado del amplio ejercicio de nuestras libertades y continúe significando, no la renuncia ni la ambigüedad ni la claudicación, sino el firme mantenimiento de las propias convicciones y el respeto, dentro de la Ley, de las ajenas.

Los impresionantes logros que hemos alcanzado son frutos del esfuerzo tesonero del pueblo mexicano y de su unidad, y condición favorable para proseguir la obra transformadora, dentro de la realidad y el ideario de la Revolución Mexicana que a todos ampara y que, renovándose, se mantiene a la vanguardia del pueblo, abren nuevos caminos y presentan ricas posibilidades para la vida nacional.

Sigamos juntos construyendo una patria a la medida de nuestros sueños y de las luchas seculares que nuestro pueblo ha librado para asegurar su destino.

Esto no será posible si no aprovechamos las experiencias y, olvidando actitudes rencorosas, no nos esforzamos por buscar solución inteligente y constructiva a nuestros problemas.

Poseemos la fórmula, vieja y prestigiosa fórmula, entraña de nuestra patria: el respeto al derecho ajeno.

¡Que la verdad y la ley sean nuestras únicas armas, la concordia nuestra divisa permanente y México nuestra inspiración!

A N E X O S

Para que el pueblo mexicano conozca de manera más exacta la actividad del sector público, se presenta este nuevo anexo que consta de tres secciones: La primera consigna datos y cifras complementarias de algunos aspectos de los capítulos de Política Económica y de Política de Bienestar Social del Informe Presidencial. La segunda presenta un resumen general de la realización de programas y campañas nacionales. La tercera comprende la actividad del sector público en materia de inversiones: el programa realizado en 1967; el autorizado para 1968, la selección de las principales obras terminadas y en proceso durante el periodo del Informe.

Política Económica.

Finanzas.

El producto nacional bruto, en términos reales, creció en 6.4% durante 1967.

La tasa de crecimiento económico resulta positiva, pues supera en 2.9% al aumento de la población.

Dicho crecimiento se efectuó dentro de un clima de estabilidad, ya que los precios al mayoreo sólo se incrementaron a una tasa anual promedio del 2.9%.

La economía mexicana pudo mantener su tendencia de crecimiento aun frente a dificultades económicas internacionales y frente a condiciones climatéricas que impidieron un crecimiento más dinámico del sector agropecuario, mismo que, durante el lapso del presente informe, ha recuperado su ritmo de crecimiento, previéndose que resultará en un crecimiento del 5.9%.

El decidido apoyo del gobierno federal a las actividades agropecuarias ha ejercido una influencia favorable en el incremento de la productividad de los ingresos del sector rural.

El nivel de precios interno al mayoreo registró durante 1967 un incremento promedio de 2.9% respecto al año precedente.

Para el primer semestre de 1968 los precios han aumentado, en promedio, 2% respecto al primer semestre del año anterior.

En 1967 los ingresos ordinarios efectivos del gobierno federal tuvieron un incremento que obedeció a una mayor recaudación en la mayoría de los impuestos sobre la renta (19.5% de incremento), los de producción y comercio (15% más) y el de ingresos mercantiles (7%).

En contraste, los impuestos sobre el comercio exterior han disminuido su participación dentro del total de los ingresos ordinarios, debido, fundamentalmente a la política gubernamental del fomento a las exportaciones.

De enero a agosto de 1968 se observó un crecimiento mayor de los ingresos fiscales del gobierno federal, ya que, en conjunto, han aumentado, respecto al mismo período de 1967, en 15.7%.

Esta tendencia de incremento en los ingresos fiscales del gobierno federal obedeció a una recaudación más efectiva, así como al ajuste de ciertas tasas impositivas, fenómenos que coinciden con el crecimiento económico del país.

En 1967 se otorgaron más de 66 subsidios de carácter general para el fomento de diversas actividades productivas.

Las exenciones otorgadas conforme a la Ley para el Fomento de las Industrias Nuevas y Necesarias fueron 56 de carácter particular beneficiando empresas dedicadas a actividades de tipo industrial, como fabricación de carros de ferrocarril, acero, partes para la industria automotriz y productos químicos.

Se concedieron 23 exenciones generales favor de la industria automotriz y productos químicos. Dentro de la política de estímulos fiscales la ayuda a la minería representó una reducción impositiva de 398 millones de pesos.

A través de los estímulos que se otorgan dentro del Programa Nacional Fronterizo, se incrementaron las ventas de los artículos nacionales en la frontera norte del país, las que ascendieron a 1,727 millones, cifra que supera a la de 1966, que fue de 1,543 millones.

Ante la situación crítica de los mercados financieros internacionales, una adecuada política monetaria ha permitido reducir los impactos externos en la economía mexicana y la solidez de la misma ha hecho posible que México participe en los esfuerzos de colaboración multilateral para ayudar a la solución de los problemas que confrontan la comunidad internacional.

A pesar de las dificultades que presenta el mercado internacional de capitales, México ha seguido efectuando operaciones favorables con instituciones internacionales y proveedores de primer orden.

En materia de endeudamiento externo, se ha continuado con la política de no rebasar la capacidad de pago del país, teniendo especial cuidado en invertir los recursos financieros del exterior en proyectos que generen los suficientes recursos para el pago de los créditos y con cuya realización inmediata se aceleran el ritmo de nuestro desarrollo económico.

La política monetaria y crediticia del país continuó orientándose hacia la promoción del desarrollo económico, dentro de un marco de estabilidad monetaria, interna y externa.

Con tal propósito, se ha continuado el estímulo al sano crecimiento financiero, alentando el encauzamiento de los recursos bancarios hacia las actividades que se consideran prioritarias, dentro de nuestra evolución económica y social.

Para mantener un orden adecuado en la captación y en la canalización de los recursos financieros nacionales, se promovieron reformas y adiciones a la Ley Bancaria con objeto de fortalecer las prohibiciones, y aun penar, la captación de recursos del público sin contar con la debida concesión del Estado.

Con el mismo propósito, se reformaron los mecanismos de vigilancia y de intervención administrativa sobre las instituciones de crédito autorizadas sobre aquellas entidades que, sin estar facultadas para ello, realizan operaciones crediticias irregulares.

El financiamiento otorgado por las principales instituciones nacionales de crédito, del 1 de septiembre de 1967 al 31 de agosto de 1968, fue como sigue:

INSTITUCIÓN FINANCIAMIENTO (Millones de pesos)

Sistema Banco Nacional Agropecuario y Fondo de Garantía para la Agricultura. 2,762.0

Banco Nacional Agropecuario y sus Regionales. 1,857.0

Fondo de Garantía y Fomento para la Agricultura, Ganadería y Avicultura. 905.0

Banco Nacional de Crédito Ejidal. 1,492.0

Banco Nacional de Crédito Agrícola 885.0

Unión Nacional de Productores de Azúcar (UNPASA) 1,271.1

Financiera Nacional Azucarera 1,769.0

Fideicomiso del azúcar 62.0

Nacional Financiera 35,336.0

Fondo de garantía y Fomento a la Industria Mediana y Pequeña 210.0

Banco Nacional de Fomento Cooperativo 443.0

Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos 4,503.0

Banco Nacional de Comercio Exterior 2,249.0

Nacional Monte de Piedad 31.0

Banco Nacional Cinematográfico 73.0

Fondo de Garantía y Fomento del Turismo 32.0

Aun cuando las instituciones nacionales de crédito elevaron su captación en 3,500 millones de pesos, fueron los bancos privados, especialmente las sociedades financieras, las que mayores incrementos lograron en este período; los bancos de crédito hipotecario registraron un incremento de más de 1,700 millones de pesos (17.7%), que aun cuando es menor

al experimentado en años pasados, es aún satisfactorio.

Se han mantenido y ampliado las medidas política monetaria que propicia una mayor canalización de recursos hacia actividades generadoras de crecimiento económico.

Sin embargo, las necesidades del país requieren que los recursos de la banca privada se canalicen en forma aún más intensa, hacia la agricultura, la vivienda para personas de pequeños recursos y al fomento de la exportación de bienes y servicios.

Es satisfactorio observar que a pesar del fenómeno mundial de alza en las tasas de interés, nuestro país ha sido capaz de resistirlos sin efectos internos muy importantes.

El apoyo crediticio y la asistencia técnica del Sistema Banco Nacional Agropecuario-Fondo de Garantía y Fomento para la Agricultura, Ganadería y Avicultura, a las actividades agrícolas y ganaderas del país se ha realizado siguiendo las directrices del gobierno federal en materia de política agrícola: descentralización del crédito, sin perjuicio de la unidad política financiera agropecuaria y de la coordinación con las tareas y programas de las entidades públicas que intervienen en el campo.

Un volumen importante de los recursos del sistema se ha canalizado a créditos refaccionarios o de largo plazo que contribuyen a elevar la productividad y los niveles de vida de la población rural; los avíos se destinan a los cultivos tradicionales de ciclo corto y a la expansión del área cultivable en el país generada por nuevas obras de infraestructura.

Los créditos ejercidos por la clientela del Banco Nacional Agropecuario y sus filiales beneficiaron ya acerca de 22,000 ejidatarios, así como pequeños propietarios.

El Fondo de Garantía y Fomento para la Agricultura, Ganadería y Avicultura, durante el período que se informa, otorgó financiamiento que beneficiaron a 14,458 acreditados.

El Banco Nacional de Crédito Ejidal, de septiembre de 1967 al 31 de agosto de 1968, autorizó créditos por 1,492 millones de pesos, la actividad del Banco sirvió a 4,983 sociedades de crédito ejidal que asocian a 121,559 ejidatarios.

La Aseguradora Nacional Agrícola y Ganadera, en el período del 1o. de septiembre 1967 al 31 de Agosto de 1968, llevo a cabo las siguientes operaciones:

La Unión Nacional de Productores de Azúcar y la Financiera Nacional Azucarera continuaron auxiliando a la industria Azucarera, facilitándole el acceso a las fuentes institucionales de crédito. Durante la última zafra, la UNPASA otorgó créditos por 1,271.1 millones de pesos y cubrió las diferencias de precios ocasionadas por las circunstancias prevalecientes en los mercados nacional e internacional del azúcar con recursos del Fondo para la Estabilización de los Precios del Azúcar.

En beneficio de este sector, y en vista de que en ocasiones se presenta el caso de que los campesinos productores de caña no reciben oportunamente, por parte de los ingenios, el pago que les corresponde, el Ejecutivo ha ordenado que, si al 15 de agosto de cada año -es decir, aproximadamente un mes después de que UNPASA concluye sus liquidaciones- los ingenios no han pagado totalmente a los cañeros, la Unión Nacional de Productores de Azúcar les cubra directamente, por cuenta y a cargo de los industriales, sus alcances y los intereses correspondientes al retraso. Al efecto, la Secretaría de Agricultura y Ganadería llevará un registro especial de todos los contratos de abastecimiento de caña.