Discurso de Fidel Castro ante la ONU
Chapter 2
Confieso que esos enfoques sobre la América Latina le habrían bastado al pueblo cubano para justificar todos los esfuerzos y desvelos que realizaron cientos de miles de hombres y mujeres de nuestro país, en el empeño de hacer posible que Cuba acogiera dignamente a los países hermanos del Movimiento No Alineado en la Cumbre de La Habana. Pero hubo para Cuba mucho más. Algo que queremos agradecer aquí, en la tribuna de las Naciones Unidas, en nombre de nuestro pueblo. En La Habana, el pueblo cubano recibió el apoyo a su derecho de escoger el sistema político y social que ha decidido, en su reclamación del territorio que ocupa la Base de Guantánamo y en la condena al bloqueo con que todavía el Gobierno estadounidense pretende aislar y suena con destruir a la Revolución Cubana (APLAUSOS).
Apreciamos en su profundo sentido y en su resonancia universal la denuncia que acaba de hacer el Movimiento en La Habana contra los actos de hostilidad, presiones y amenazas de los Estados Unidos hacia Cuba, calificándolos como una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y de los principios del derecho internacional, como una amenaza a la paz mundial. Una vez más respondemos a nuestros hermanos y aseguramos a la comunidad universal que Cuba seguirá siendo fiel a los principios de la solidaridad internacional.
Señor Presidente:
La historia nos ha ensenado que el acceso a la independencia para un pueblo que se libera del sistema colonial o neocolonial es, a la vez, el último acto de una larga lucha y el primero de una nueva y difícil batalla. Porque la independencia, la soberanía y la libertad de nuestros pueblos, aparentemente libres, están de continuo amenazadas por el control externo de sus recursos naturales, por la imposición financiera de organismos internacionales oficiales y por la precaria situación de sus economías que les merma la plenitud soberana. Por ello, en el inicio mismo de sus análisis de los problemas económicos mundiales, los Jefes de Estado o de Gobierno, de una parte:
"Subrayaron solemnemente una vez más la importancia suprema que tenia el consolidar la independencia política mediante la emancipación económica... y reiteraron que el sistema económico internacional existente iba en contra de los intereses básicos de los países en desarrollo, era profundamente injusto e incompatible con el desarrollo de los Países No Alineados y otros países en desarrollo y no contribuía a la eliminación de los males económicos y sociales que afligían a esos países..."
Y, por la otra, enfatizaron: "La misión histórica que el Movimiento de Países No Alineados debiera desempeñar en la lucha por lograr la independencia económica y política de todos los países en desarrollo y de los pueblos; por ejercer la soberanía plena y permanente y el control sobre sus recursos naturales y de todo tipo sobre sus actividades económicas; y por promover una reestructuración a fondo mediante el establecimiento del Nuevo Orden Económico Internacional".
Para concluir con estas palabras:
"La lucha por eliminar la injusticia del sistema económico internacional existente y establecer el Nuevo Orden Económico Internacional es parte integrante de la lucha del pueblo por la liberación política, económica, cultural y social". No es necesario demostrar aquí hasta que punto el sistema económico internacional existente, es profundamente injusto e incompatible con el desarrollo de los países subdesarrollados. Las cifras están ya tan popularizadas que son innecesarias para nosotros. Se discute si el numero de los seres desnutridos de nuestro planeta es solo de 400 millones o ha vuelto a ser de 450, según se consigna en ciertos documentos internacionales. Cuatrocientos millones de hombres y mujeres hambrientos es ya una cantidad demasiado acusatoria.
Lo que nadie duda es que todas las esperanzas que se habían desplegado ante los países en vías de desarrollo aparecen fracasadas y canceladas al terminar este segundo decenio del desarrollo.
Se ha reconocido por el Director General del Consejo de la FAO que "los progresos continúan siendo decepcionantemente lentos en relación con los objetivos de desarrollo a más largo plazo acordados en la Estrategia Internacional del Desarrollo, en la Declaración y el Programa de Acción sobre el Establecimiento del Nuevo Orden Económico Internacional y en la Resolución de la Conferencia Mundial de la Alimentación y en varias conferencias posteriores". Esta lejos de haberse logrado en la producción agrícola y alimentaria de los países en desarrollo, en estos últimos 10 años, el modesto aumento medio anual del 4% que se planteo para resolver algunos de los problemas más perentorios del hambre mundial y acercarnos a niveles todavía reducidos de consumo. Como consecuencia de ello, las importaciones de alimentos de los países en desarrollo, que constituyen ahora mismo un elemento agravante de sus balanzas de pago deficitarias, alcanzaran muy pronto, según la FAO, proporciones tales que serán inmanejables. Frente a eso, disminuyen los compromisos oficiales de ayuda exterior para la agricultura de los países en vías de desarrollo. Este panorama no puede ser embellecido. A veces en ciertos documentos oficiales se reflejan los aumentos circunstanciales de la producción agrícola en ciertas áreas del mundo subdesarrollado, o se destacan las elevaciones coyunturales de los precios de algunos artículos de la agricultura. Pero se trata de avances transitorios y de ventajas efímeras. Los ingresos por concepto de exportaciones agrícolas de los países en desarrollo continúan siendo inestables e insuficientes en relación con sus necesidades de importación de alimentos, fertilizantes y otros insumos para elevar la propia producción. La producción de alimentos por habitante en África durante 1977 fue un 11% menor que 10 años atras.
Si en la agricultura se perpetúa el retraso, el proceso de industrialización tampo o avanza. Y no puede avanzar, porque para la mayoría de los países desarrollados la industrialización de los países en desarrollo es vista como una amenaza. En Lima, en 1975, la Conferencia Mundial para la Industrialización nos propuso a los países en desarrollo la meta de llegar al ano 2000 aportando el 25% de todas las manufacturas producidas en el mundo. Pero los progresos desde Lima hasta hoy son tan insignificantes, que si no se aceptan las medidas propuestas por la Sexta Conferencia Cumbre y si no se lleva a la practica un programa urgente de rectificaciones en la política económica de la mayoría de los países desarrollados, esa meta quedara también incumplida.
No llegamos todavía a producir el 9% de la manufactura del mundo. Nuestra dependencia se expresa, una vez más, en el hecho de que los países de Asia, África y América Latina importamos el 26,1% de los productos manufacturados que entran en el comercio internacional y exportamos solo el 6,3. Se dirá que hay un cierto proceso de expansión industrial, pero no se produce ni al ritmo necesario ni en las industrias claves de la economía industrial. La Conferencia de La Habana lo ha señalado. La redistribución mundial de la industria, el llamado redespliegue industrial, no puede consistir en una nueva confirmación de las profundas desigualdades económicas originadas en la época colonial del siglo XIX. Entonces se nos condeno a ser productores de materias primas y productos agrícolas baratos. Ahora se quiere utilizar la mano de obra abundante y los salarios de miseria de los países en vías de desarrollo para transferirles las industrias de menor tecnología, de más baja productividad y que más polucionan el ambiente. Eso lo rechazamos terminantemente. Los países desarrollados de economía de mercado absorben hoy más del 85% de la producción manufacturera mundial, entre ella la producción industrial de más alta tecnología. Controlan también más del 83% de las exportaciones industriales. El 26% de esas exportaciones va hacia los países en vías de desarrollo, cuyos mercados monopolizan. Lo más grave de esa estructura dependiente es que aquello que importamos, es decir, no solo los bienes de capital sino también los artículos de consumo, esta elaborado según las exigencias, las necesidades y la tecnología de los países de mayor desarrollo industrial y los patrones de la sociedad de consumo, que de ese modo se introduce por los resquicios de nuestro comercio, infecta nuestras propias sociedades y añade así un nuevo elemento a la ya permanente crisis estructural.
Como resultado de todo esto, según lo constataron los Jefes de Estado o de Gobierno en La Habana, la brecha existente entre los países desarrollados y los países en desarrollo no solo subsisten sino se ha ampliado sustancialmente. La participación relativa de los países en desarrollo en la producción mundial descendió considerablemente durante las dos ultimas décadas, lo que tiene consecuencias aun más desastrosas en fenómenos como la malnutrición, el analfabetismo y la insalubridad. Algunos quisieran resolver el trágico problema de la humanidad con drásticas medidas para reducir la población. Recuerdan que la guerra y las epidemias ayudaron a reducirla en otras épocas. Pretenden más aun, quieren atribuir el subdesarrollo a la explosión demográfica. Pero la explosión demográfica no es la causa, sino la consecuencia del subdesarrollo. El desarrollo actuara a la vez trayendo soluciones para la pobreza y contribuyendo, a través de la educación y la cultura, a que nuestros países logren tasas de crecimiento racionales y adecuadas.
En un reciente informe del Banco Mundial se señala una más grave perspectiva. Es posible .se dice. que al llegar el ano 2000 haya 600 millones de habitantes de esta Tierra que continúen en absoluta pobreza. Señor Presidente, Señores representantes:
La situación de retraso agrícola e industrial, de la cual no acaban de desprenderse los países en vías de desarrollo es, sin duda, como lo señala la Sexta Cumbre, el resultado de relaciones internacionales injustas y desiguales. Pero a estas se añade ahora, como también se señala en la Declaración de La Habana, la crisis prolongada de la economía internacional.
No voy a detenerme demasiado en este aspecto. Precisemos ahora que los Jefes de Estado o de Gobierno hemos considerado que la crisis del sistema económico internacional no es coyuntural sino que constituye un síntoma de desajustes estructurales y de un desequilibrio que están en su propia naturaleza; que ese desequilibrio ha sido agravado por la negativa de los países desarrollados de economía de mercado a controlar sus desequilibrios externos y sus altos niveles de inflación y desempleo; que la inflación se ha generado precisamente en esos países desarrollados que ahora se resisten a aplicar las únicas medidas que podían eliminarla. Y señalemos además, porque es algo a lo cual hemos de referirnos después y que también esta registrado en la Declaración de La Habana, que esta crisis es asimismo el resultado de la persistente falta de equidad en las relaciones económicas internacionales, de manera que resolver esa desigualdad, como lo proponemos, contribuirá a atenuar y alejar la propia crisis. Cuales son los señalamien los principales que los representantes del Movimiento de Países No Alineados se vieron obligados a formular en La Habana? Condenamos allí la persistente desviación de recursos humanos y materiales hacia una carrera de armamentos improductiva, derrochadora y peligrosa para la humanidad (APLAUSOS). Y exigimos que parte considerable de los recursos que ahora se emplean en armamentos, en particular por las principales potencias, sean destinados al desarrollo económico y social.
Hemos expresado nuestra grave preocupación por el insignificante progreso en las negociaciones dirigidas a la aplicación de la Declaración y del Programa de Acción sobre el establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional. Apuntamos que ello se debía a la falta de voluntad política de la mayoría de los países desarrollados y censuramos expresamente las tácticas dilatorias, diversionistas y divisorias adoptadas por esos países. El fracaso del V periodo de Sesiones de la UNCTAD sirvió para poner en evidencia esa situación. Comprobamos que el intercambio desigual en las relaciones económicas internacionales, enunciado como característica esencial del sistema, se ha hecho, si cabe, aun más desigual. Mientras los precios de la manufactura, los bienes de capital, los productos alimenticios y los servicios que importamos de los países desarrollados se incrementan de continuo, se estancan en cambio y están sometidos a fluctuaciones incesantes los precios de los productos primarios que exportamos. La relación de intercambio se ha empeorado. Hicimos hincapié en que el proteccionismo, que fue uno de los elementos agravantes de la Gran Depresión de los años 30, ha vuelto a ser introducido por ciertos países desarrollados. La Conferencia lamento que en las negociaciones del GATT los países desarrollados que pertenecen al mismo no tuvieran en cuenta los intereses y las preocupaciones de los países en desarrollo, y en particular de los menos desarrollados.
La Conferencia denuncio, asimismo, como ciertos países desarrollados intensifican el uso de subsidios internos a determinados productos, en detrimento de producciones que son de interés para los países en desarrollo.
La Conferencia deploro las deficiencias en el alcance y funcionamiento del Sistema Generalizado de Preferencias, y en ese espíritu condeno las restricciones discriminatorias contenidas en la Ley sobre Comercio Exterior de los Estados Unidos, así como la posición inflexible de ciertos países desarrollados, que impidieron que sobre estos problemas se llegara a un acuerdo en el V Periodo de Sesiones de la UNCTAD.
Expresamos nuestra preocupación por el constante deterioro de la situación monetaria internacional. La inestabilidad en los tipos de cambio de las principales monedas de reserva y la inflación, que acentúan el desequilibrio de la situación económica mundial, crean dificultades adicionales a los países en desarrollo, disminuyen el valor real de sus ingresos de exportación y reducen el de sus reservas de divisas. Señalamos como un factor negativo el crecimiento desordenado de los recursos monetarios internacionales, básicamente mediante el empleo de dólares devaluados de los Estados Unidos y otras monedas de reserva. Notamos que, mientras la desigualdad de las relaciones económicas internacionales hace incrementar la deuda externa acumulada de los países en desarrollo hasta más de 300 000 millones de dólares, los organismos financieros internacionales y la banca privada elevan las tasas de intereses, hacen más cortos los plazos de amortización de los prestamos y ahogan con ello financieramente a los países en desarrollo, constituyendo todo esto, como se denuncio por la Conferencia, un elemento coercitivo en las negociaciones, lo que les permite obtener ventajas políticas y económicas adicionales a expensas de nuestros países.
La Conferencia tuvo en cuenta el empeño neocolonialista de impedir a los países en desarrollo ejercer de manera permanente y efectiva su plena soberanía sobre los recursos naturales, y reafirmo ese derecho. Por ello mismo, apoyo los esfuerzos de los países en desarrollo productores de materias primas por obtener precios justos y remuneradores para sus exportaciones y mejorar en términos reales sus ingresos de exportación.
Por otra parte, la Conferencia puso más atención que nunca al fortalecimiento de las relaciones económicas y a la transferencia científico-técnica y tecnológica de los países en vías de desarrollo entre si. El concepto de lo que podríamos definir como "autosustentacion colectiva", o sea, el apoyo mutuo y la colaboración entre los países en vías de desarrollo de modo que estos dependen, en primer termino, de sus propias fuerzas colectivas, cobra en la Declaración de La Habana una fuerza que no tuvo nunca antes. Cuba, como Presidente del Movimiento y país coordinador, se propone realizar, en unión del Grupo de los 77, todos los esfuerzos necesarios para impulsar el Programa de Acción delineado por la Conferencia en materia de cooperación económica. No concebimos esa "autosustentacion colectiva", sin embargo, como algo siquiera parecido a la autarquía, la vemos como un factor de las relaciones internacionales que ponga en juego todas las posibilidades y recursos de esta parte considerable e importante de la humanidad, que somos los países en desarrollo, para incorporarla a la corriente general de los recursos y de la economía que por su parte puedan movilizar tanto en el campo capitalista como en los países socialistas.
Señor Presidente: La Sexta Cumbre rechazo los intentos de algunos países desarrollados que pretenden utilizar la cuestión de la energía para dividir a los países en desarrollo. El problema de la energía, solo puede ser examinado en su contexto histórico, tomando en cuenta, de una parte, como los modelos consumistas de algunos países desarrollados llevaron a la dilapidación de los hidrocarburos y advirtiendo a la vez el papel expoliador de las empresas transnacionales, beneficiarias hasta fecha reciente de los suministros de energía barata, los que usaron de manera irresponsable. Las transnacionales explotan simultáneamente a los productores y a los consumidores, obteniendo beneficios extraordinarios e injustificados de unos y de otros, a la vez que pretenden culpar a los países en desarrollo exportadores de petróleo de la situación actual. Permítaseme recordar que en mis palabras inaugurales a la Conferencia señalé la situación angustiosa de los países en desarrollo no productores de petróleo, en particular los menos adelantados, y exprese la certeza de que los Países No Alineados productores de petróleo encontrarían formulas para contribuir a mitigar la situación desfavorable de aquellos países golpeados ya por la inflación mundial y por la desigualdad del intercambio, que sufren serios déficit de sus balanzas de pago y un aumento considerable de su deuda externa. Pero ello no excluye la responsabilidad central de los países desarrollados, sus monopolios y sus empresas transnacionales.
Los Jefes de Estado o de Gobierno, al considerar el problema de la energía con ese enfoque, pusieron de relieve que el mismo debería ser objeto de discusiones en el contexto de las negociaciones mundiales que se llevan a cabo en las Naciones Unidas, con la participación de todos los países y relacionando el problema energético con todos los problemas del desarrollo, con la reforma financiera y monetaria, el comercio mundial y las materias primas, de modo que se realice un análisis global de los aspectos vinculados al establecimiento de un nuevo orden económico internacional.
En la revisión de los principales problemas que afectan a los países en vías de desarrollo en el ámbito económico mundial, no podía faltar el examen del funcionamiento de las empresas transnacionales. Una vez más se declararon inaceptables sus políticas y sus practicas. Se imputo que en busca de beneficios agotan los recursos, trastornan la economía y violan la soberanía de los países en desarrollo, menoscaban los derechos de los pueblos a la libre determinación, interfieren los principios de no injerencia en los asuntos de los Estados y recurren con frecuencia al soborno, a la corrupción y a otras practicas indeseables, a través de las cuales pretenden subordinar, y subordinan los países en desarrollo a los países industrializados.
Ante los progresos insuficientes en la tarea de preparar en Naciones Unidas el Código de Conducta que regule las actividades de las empresas transnacionales, la Conferencia reafirmo la urgencia de que esa labor concluya rápidamente, con el propósito de brindar a la comunidad internacional un instrumento jurídico que le sirva al menos para controlar y reglamentar las actividades de las transnacionales, de acuerdo con los objetivos y aspiraciones de los países en desarrollo.
Al consignar todos los abrumadores aspectos negativos en la situación económica de los países en vías de desarrollo, la Sexta Cumbre llamo muy especialmente la atención hacia los problemas que se acumulan sobre los países en desarrollo menos adelantados en condiciones desventajosas, sin litoral y aquellos otros mediterráneos aislados, y pidió que se adoptaran medidas urgentes y especiales para mitigarlos.
Ese es, Señor Presidente y Señores representantes, el panorama poco optimista, y más bien sombrío y desestimulante, que tuvieron ante si los países miembros del Movimiento No Alineado al reunirse en La Habana. Pero los Países No Alineados no se dejaron arrastrar hacia posiciones de frustración o exasperación, que resultarían explicables. Al mismo tiempo que elaboraron concepciones estratégicas que les permitan llevar adelante su lucha, los Jefes de Estado o de Gobierno reiteraron sus demandas y definieron sus posiciones.
El primer objetivo fundamental de nuestra lucha consiste en reducir, hasta eliminarlo, el intercambio desigual que hoy prevalece y que convierte al comercio internacional en un vehiculo provechoso para la expoliación adicional de nuestras riquezas. Hoy se cambia una hora de trabajo de los países desarrollados por 10 horas de trabajo de los países subdesarrollados.
Los Países No Alineados demandan que se le preste una seria atención al Programa Integrado para los Productos Básicos, que ha sido hasta ahora manipulado y escamoteado en las negociaciones llamadas "Norte-Sur". De la misma manera piden que el Fondo Comun, proyectado como un instrumento de estabilizacion de manera que se establezca una permanente correspondencia entre los precios que reciben por sus productos y los de sus importaciones, y que apenas ha podido comenzar a integrarse, reciba un real impulso. Para los Países No Alineados esta correspondencia que vincule de manera permanente los precios de sus mercancias exportadas a los precios de los equipos básicos, productos industriales y materias primas tecnologicas, que importa de los países desarrollados, constituye un pivote esencial de todas las negociaciones económicas futuras.
Los países en vías de desarrollo exigen que los países que han generado la inflacion y la estimulan con su política adopten las medidas necesarias para controlarla, cesando así la agravacion de los resultados del intercambio no equitativo. Los países en vías de desarrollo exigen .y mantendran su lucha por obtenerlo, que los articulos industriales de sus incipientes economias tengan el acceso a los mercados de los países desarrollados; que se elimine el vicioso proteccionismo reintroducido en la economía internacional y que amenaza conducirnos nuevamente a una guerra económica nefasta; que se apliquen de manera general y sin ficciones engañosas las Preferencias Arancelarias Generalizadas y no Reciprocas, como manera de permitir el desenvolvimiento de sus industrias jóvenes, sin que las aplasten en el mercado mundial los recursos tecnológicos superiores de las economías desarrolladas. Los Países No Alineados consideran que las negociaciones que están a punto de culminar sobre el Derecho del Mar no pueden, como lo pretenden ciertos países desarrollados, servir para ratificar el desequilibrio existente en cuanto a los recursos marinos, sino que han de ser un vehiculo para su rectificación equitativa. La Conferencia de Derecho del Mar ha servido una vez más para poner de relieve la arrogancia y la decisión imperialista de algunos países que, poniendo sus posibilidades tecnológicas por encima del espíritu de comprensión y de avenencia que los países en desarrollo solicitan, amenazan con proceder unilateralmente a realizar operaciones mineras en los fondos marinos.