Discurso de Fidel Castro ante la ONU
Chapter 1
Muy estimado Señor Presidente;
Distinguidos representantes de la comunidad mundial: No he venido a hablar de Cuba. No vengo a exponer en el seno de esta Asamblea la denuncia de las agresiones de que ha sido victima nuestro pequeño pero digno país durante 20 anos. No vengo tampoco a herir con adjetivos innecesarios al vecino poderoso en su propia casa.
Traemos el mandato de la Sexta Conferencia de Jefes de Estado o de Gobierno del Movimiento de los Países No Alineados, para presentar ante las Naciones Unidas el resultado de sus deliberaciones y las posiciones que de ellas se derivan.
Somos 95 países de todos los continentes, que representan la inmensa mayoría de la humanidad. Nos une la determinación de defender la colaboración entre nuestros países, el libre desarrollo nacional y social, la soberanía, la seguridad, la igualdad y la libre determinación. Estamos asociados en el empeño por cambiar el actual sistema de relaciones internacionales, basado en la injusticia, la desigualdad y la opresión. Actuamos en política internacional como un factor global independiente. Reunido en La Habana, el Movimiento acaba de reafirmar sus principios y confirmar sus objetivos. Los Países No Alineados insistimos en que es necesario eliminar la abismal desigualdad que separa a los países desarrollados y a los países en vías de desarrollo. Luchamos por ello para suprimir la pobreza, el hambre, la enfermedad y el analfabetismo que padecen todavía cientos de millones de seres humanos.
Aspiramos a un nuevo orden mundial, basado en la justicia, la equidad y la paz, que sustituya al sistema injusto y desigual que hoy prevalece, en el que, según se proclamó en la Declaración de La Habana, "la riqueza sigue concentrada en las manos de unas cuantas potencias cuyas economías, fundadas en el despilfarro, son mantenidas gracias a la explotación de los trabajadores y a la transferencia y el saqueo de los recursos naturales y otros recursos de los pueblos de África, América Latina, Asia y demás regiones del mundo".
Entre los problemas que ha de debatir en este periodo de sesiones la Asamblea General, la paz figura en el primer orden de preocupaciones. La búsqueda de la paz constituye también una aspiración del Movimiento de Países No Alineados y ha sido objeto de su atención en la Sexta Conferencia. Pero la paz, para nuestros países, resulta indivisible. Queremos una paz que beneficie por igual a los grandes y a los pequeños, a los poderosos y a los débiles, que abarque todos los ámbitos del mundo y llegue a todos sus ciudadanos.
Desde su fundación misma, los Países No Alineados consideran que los principios de la coexistencia pacifica deben ser la piedra angular de las relaciones internacionales, constituyen la base del fortalecimiento de la paz y la seguridad internacional, de la reducción de la tirantez y de la extensión de ese proceso a todas las regiones del mundo y a todos los aspectos de las relaciones, y deben ser aplicados universalmente en las relaciones entre los Estados. Pero, al mismo tiempo, la Sexta Cumbre considero que esos principios de la coexistencia pacifica incluyen también el derecho de los pueblos bajo dominación foránea y colonial a la libre determinación, a la independencia, la soberanía, la integridad territorial de los Estados, el derecho de cada país a poner fin a la ocupación extranjera, a la adquisición de territorios por la fuerza y a escoger su propio sistema social, político y económico.
Solo así la coexistencia pacifica podrá ser la base de todas las relaciones internacionales.
No es posible negarlo. Cuando se analiza la estructura del mundo contemporáneo se comprueba que esos derechos de nuestros pueblos no están todavía garantizados. Los Países No Alineados sabemos bien cuales son nuestros enemigos históricos, de donde vienen las amenazas y como debemos combatirlas. Por eso, hemos acordado en La Habana reafirmar que:
"La quinta esencia de la política de no alineamiento, de acuerdo con sus principios originales y carácter fundamental, lleva aparejada la lucha contra el imperialismo, el colonialismo, el neocolonialismo, el apartheid, el racismo incluido el sionismo y cualquier forma de agresión, ocupación, dominación, injerencia o hegemonía extranjeras, así como la lucha contra las políticas de gran potencia o de bloques".
Se comprende así que también la Declaración de La Habana asocio la lucha por la paz con "el apoyo político, moral y material a los movimientos de liberación nacional y la realización de acciones conjuntas para liquidar la dominación colonial y la discriminación racial".
Los Países No Alineados hemos concedido siempre gran importancia a la posibilidad y a la necesidad de la distensión entre las grandes potencias. De ahí que la Sexta Conferencia señalara, con gran preocupación, el hecho de que después de la Cumbre de Colombo se haya producido un cierto estancamiento en el proceso de esta distensión, que ha seguido también siendo limitado, "tanto en su alcance como geográficamente".
Partiendo de esa preocupación, los Países No Alineados .que han hecho del desarme y de la desnuclearización uno de los objetivos permanentes y mas destacados de su lucha, y tuvieron la iniciativa en la convocatoria del Décimo Periodo Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General sobre el Desarme.
Examinaron en su Conferencia los resultados de las negociaciones sobre las armas estratégicas y los acuerdos denominados SALT-II. Consideran que esos acuerdos constituyen un paso importante en las negociaciones entre las dos principales potencias nucleares y que podrían allanar el camino para las negociaciones mas amplias que condujeran al desarme general y a la disminución de las tensiones. Pero para los No Alineados esos tratados no son mas que una parte del avance hacia la paz. Aunque las negociaciones entre las grandes potencias constituyen un elemento decisivo en el proceso, los No Alineados reiteraron una vez mas que el empeño por consolidar la distensión, por extenderla a todas partes del mundo y por evitar la amenaza nuclear, la acumulación de armamentos y, en definitiva, la guerra es una tarea en la que todos los pueblos deben participar y ejercer su responsabilidad.
Señor Presidente:
Basándonos en la concepción de la universalidad de la paz, y la necesidad de asociar la búsqueda de la paz, extendida a todos los países, con la lucha por la independencia nacional, la plena soberanía y la igualdad entre los Estados, los Jefes de Estado o de Gobierno que nos reunimos en la Sexta Conferencia de La Habana dedicamos nuestra atención a los problemas más presionantes en África, Asia, América Latina y otras regiones. Es importante subrayar que partíamos de una posición independiente y no vinculada a políticas que puedan derivar de la contradicción entre las grandes potencias. Si a pesar de ese enfoque, objetivo y no comprometido, la revisión de los acontecimientos internacionales se transforma en un anatema contra los sustentadores del imperialismo y del colonialismo, ello no hace mas que reflejar la esencial realidad del mundo contemporáneo.
Así, al iniciar su análisis de la situación en África, y después de apreciar el avance registrado en la lucha de los pueblos africanos por su emancipación, los Jefes de Estado o de Gobierno subrayaron, como problema fundamental de la región, la necesidad de erradicar del continente, y en especial del África Meridional, el colonialismo, el racismo, la discriminación racial y el apartheid.
Fue indispensable resaltar que las potencias colonialistas e imperialistas continuaban en sus políticas agresivas con el propósito de perpetuar, recuperar o ampliar su dominación y explotación de las naciones africanas.
No es otra la dramática situación del África. Los Países No Alineados no podían dejar de condenar los ataques a Mozambique, Zambia, Angola, Botswana, las amenazas a Lesotho, los intentos de desestabilización permanentes en aquella zona, el papel de los regimenes racistas de Rhodesia y de Sudáfrica. La necesidad de lograr, en plazo perentorio, la plena liberación de Zimbabwe y de Namibia, no es solo una causa de los Países No Alineados o de las fuerzas más progresistas de nuestra época sino constituye ya acuerdos de la comunidad internacional, a través de las Naciones Unidas, e implica deberes que son insoslayables y cuya infracción supone también la necesidad de una denuncia internacional. Por eso, cuando los Jefes de Estado o de Gobierno aprobaron en la Declaración Final condenar por sus nombres a un grupo de países occidentales, y en primer termino a los Estados Unidos, por su colaboración directa e indirecta en el mantenimiento de la opresión racista y de la criminal política de África del Sur y, en cambio, reconocieron el papel jugado por los Países No Alineados, las Naciones Unidas, la Organización de la Unidad Africana, los países socialistas y los países escandinavos y otras fuerzas democráticas y progresistas en apoyo a la lucha de los pueblos de África, no hay en esto la menor manifestación de inclinación ideológica, es simplemente la expresión fiel de la realidad objetiva.
Condenar a Sudáfrica sin mencionar a aquellos que hacen posible su criminal política habría sido incomprensible. De la Sexta Conferencia Cumbre surge, con más fuerza y más urgencia que nunca, la necesidad de terminar con una situación en la cual no solo esta envuelto el derecho de los pueblos de Zimbabwe y Namibia a su independencia y el requerimiento inaplazable de que los hombres y mujeres negros de Sudáfrica logren un status en que se les considere como seres humanos iguales y respetados, sino que también se aseguren las condiciones de respeto y paz para todos los países de la región.
El apoyo continuado a los movimientos de liberación nacional, al Frente Patriótico y al SWAPO, fue una decisión tan unánime como prevista. Y no se trata aquí .digámoslo bien. de expresar una preferencia unilateral por las soluciones a través de la lucha armada. Es cierto que la Conferencia encomio al pueblo de Namibia y al SWAPO, su autentica y única representación, por haber intensificado la lucha armada y avanzar en ella, y pidió un apoyo total y eficaz para esa forma de combate. Pero ello se debe a que los racistas sudafricanos han cerrado todo camino de verdadera negociación y a que los intentos de soluciones negociadas no pasaron de ser meras estratagemas. La actitud ante las decisiones del Commonwealth en sus reuniones de Lusaka, en el pasado agosto, orientadas a convocar una conferencia por el Gobierno británico como autoridad en Rhodesia del Sur, para discutir los problemas de Zimbabwe, sirvió para confirmar que los Países No Alineados no se oponen a soluciones que puedan ser logradas sin la lucha armada, siempre que de ellas pueda surgir un autentico gobierno de la mayoría y en ellas se logre la independencia en forma que satisfaga a los pueblos combatientes, y que esto se haga conforme a las resoluciones de organismos como la OUA, las Naciones Unidas y nuestros Países No Alineados.
Señor Presidente:
La Sexta Cumbre tuvo que lamentar nuevamente que la Resolución 1514 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, sobre la concesión de independencia a los países y pueblos coloniales, no se haya aplicado en el Sahara Occidental. Debemos recordar que las decisiones de los Países No Alineados y Resoluciones de las Naciones Unidas, como especialmente la 3331 de la Asamblea General, han reafirmado el derecho inalienable del pueblo del Sahara Occidental a la libre determinación y a la independencia. En este problema Cuba siente una especial responsabilidad por el hecho de haber sido miembro de la Comisión de Naciones Unidas que realizó las investigaciones sobre el Sahara Occidental, lo que permitió a nuestra representación comprobar la total decisión del pueblo saharauí en favor de la autodeterminación y la independencia. Reiteramos aquí, que la posición de los Países No Alineados no es una posición de antagonismo hacia ningún país.
En el saludo al acuerdo entre la Republica Mauritana y el Frente POLISARIO y a la decisión mauritana de retirar sus fuerzas del territorio del Sahara Occidental, y en el hecho de deplorar la extensión de la ocupación armada por Marruecos de la parte meridional del Sahara Occidental, anteriormente administrada por Mauritania, no debe verse otra cosa que la aplicación de nuestros principios y de los acuerdos de las Naciones Unidas. Por eso la Conferencia expreso su esperanza de que el Comité ad hoc de la OUA, constituido en la XVI Reunión de la Cumbre de la Organización Africana, permitiría asegurar que el pueblo del Sahara ejerciera su derecho a la libre determinación y a la independencia en el término más breve posible.
El mismo principio y la misma posición determinaron los acuerdos sobre Mayotte y las islas del Archipiélago Malgache y su necesario reintegro respectivo a Comores y a Madagascar.
Señor Presidente:
No hay dudas de que el problema del Oriente Medio se ha convertido en una de las situaciones más preocupantes en la actualidad contemporánea. La Sexta Cumbre lo examino en su doble dimensión.
De una parte, la Conferencia reafirmó que la determinación de Israel de continuar su política de agresión, expansionismo y asentamiento colonial en los territorios que ha ocupado, con el apoyo de los Estados Unidos, constituye una seria amenaza a la paz y a la seguridad mundiales.
A la vez, la Conferencia examino el problema desde el ángulo de los derechos de los países árabes y de la cuestión palestina.
Para los Países No Alineados, la cuestión de Palestina es la medula del problema del Oriente Medio. Ambos forman un todo integral, que no puede solucionarse separadamente.
La base de la paz justa en la región comienza por la retirada total e incondicional de Israel de todos los territorios árabes ocupados y supone para el pueblo palestino la devolución de todos sus territorios ocupados y la recuperación de sus derechos nacionales inalienables, incluido el derecho del retorno a su patria, a la libre determinación y al establecimiento de un Estado independiente en Palestina, de conformidad con la Resolución 3236 de la Asamblea General. Ello implica la ilegalidad y nulidad de las medidas adoptadas por Israel en los territorios palestinos y árabes ocupados, así como del establecimiento de colonias o asentamientos en tierras palestinas y en los demás territorios árabes, cuyo desmantelamiento inmediato es un requisito para la solución del problema.
Como dije en mi discurso a la Sexta Cumbre "...no somos fanáticos. El movimiento revolucionario se educo siempre en el odio a la discriminación racial y los pogromos de cualquier tipo, y desde el fondo de nuestras almas, repudiamos con todas nuestras fuerzas la despiadada persecución y el genocidio que en su tiempo desato el nazismo contra el pueblo hebreo. Pero no puedo recordar nada más parecido en nuestra historia contemporánea que el desalojo, persecución y genocidio que hoy realizan el imperialismo y el sionismo contra el pueblo palestino. Despojados de sus tierras, expulsados de su propia patria, dispersados por el mundo, perseguidos y asesinados, los heroicos palestinos constituyen un ejemplo impresionante de abnegación y patriotismo, y son el símbolo vivo del crimen más grande de nuestra época" (APLAUSOS).
.Puede alguien extrañarse de que la Conferencia se viera obligada, por razones que no surgen de ningún prejuicio político sino del análisis objetivo de los hechos, a señalar que la política de los Estados Unidos desempeña un papel fundamental para impedir el establecimiento de una paz justa y completa en la región al alinearse con Israel, apoyarlo y trabajar por obtener soluciones parciales favorables a los objetivos sionistas y garantizar los frutos de la agresión israelí a costa del pueblo árabe de Palestina y de toda la nación árabe?
Los hechos y solo los hechos condujeron a la Conferencia a condenar la política y las maniobras estadounidenses en la región. Cuando los Jefes de Estado o de Gobierno llegaron al consenso en que se condenó los acuerdos de Camp David y el Tratado Egipto-Israel de marzo de 1979, detrás de esas formulaciones estaban largas horas de examen atento y de provechosos intercambios que le permitieron a la Conferencia considerar esos tratados, no solo como un abandono total de la causa de los países árabes sino también como un acto de complicidad con la ocupación continuada de los territorios árabes. Los calificativos son duros, pero veraces y justos. No es el pueblo de Egipto el que ha quedado sometido al juicio de los órganos del Movimiento. El pueblo egipcio tiene el respeto de cada uno de nuestros países y la solidaridad de todos nuestros pueblos. Las mismas voces que se levantaron para denunciar los acuerdos de Camp David y el Tratado egipcio-israelí hicieron el elogio de Gamal Abdel Nasser, fundador del Movimiento y portador de las tradiciones combativas de la nación árabe. Nadie ha desconocido ni desconocerá el papel histórico de Egipto en la cultura y en el desarrollo árabe, ni sus meritos como fundador e impulsor de los Países No Alineados.
Los problemas del Sudeste Asiático ocuparon, igualmente, la atención de la Conferencia. Los crecientes conflictos y las tensiones que han tenido allí lugar constituyen una amenaza a la paz que es necesario evitar. Preocupaciones similares expreso la Sexta Cumbre en torno a la situación del Océano Indico. La Declaración, aprobada hace ya ocho anos por la Asamblea General de las Naciones Unidas, de esta área como zona de paz, no ha logrado sus objetivos. La presencia militar no se reduce en esa zona, sino que se incrementa. Las bases militares se extienden ahora hasta Sudáfrica y sirven adicionalmente para la vigilancia contra los movimientos africanos de liberación.
Las conversaciones entre los Estados Unidos y la Unión Soviética siguen en suspenso, a pesar de los acuerdos recientes entre ambos países para discutir su reanulación. De todo ello surgió la invitación de la Sexta Cumbre a todos los Estados interesados, a trabajar de manera efectiva por los objetivos de la Declaración del Océano Indico como zona de paz.
La Sexta Conferencia analizó otros problemas de interés regional y mundial, como los que atañen a la seguridad y la cooperación en Europa; el problema del Mediterraneo, las tensiones que alli subsisten, incrementadas ahora, como consecuencia de la política agresiva de Israel y el apoyo que prestan a la misma ciertas potencias imperialistas.
Se detuvo a examinar la situación de Chipre, ocupada todavía parcialmente por tropas extranjeras, y Corea, aun dividida, pese a los deseos del pueblo coreano de una reunificación pacifica de su patria, lo que llevo a los Países No Alineados a reafirmar y ampliar resoluciones solidarias dirigidas a la realización de las aspiraciones de ambos pueblos.
Seria imposible hacer referencia a todas las decisiones políticas de la Sexta Cumbre. Realizarlo nos impediría abordar lo que consideramos uno de los aspectos más fundamentales de nuestra Sexta Cumbre: su proyección económica, el clamor de los pueblos en vías de desarrollo, hartos ya de su retraso y del padecimiento que ese retraso origina. Cuba, como país sede, entregara a todos los países miembros de la comunidad internacional la Declaración Final y las resoluciones adicionales de la Conferencia. Pero se me permitirá que, antes de pasar a trasmitirles como ven los Países No Alineados la situación económica mundial, cuales son sus demandas y cuales sus esperanzas, emplee todavía unos instantes para poner en conocimiento de ustedes el enfoque de la Declaración Final respecto a las cuestiones latinoamericanas del momento.
El hecho de que la Sexta Cumbre tuviera lugar en un país latinoamericano dio oportunidad a los Jefes de Estado o de Gobierno allí reunidos para recordar que los pueblos de aquella región iniciaron sus esfuerzos por la independencia en los comienzos mismos del siglo XIX. No olvidaron, asimismo, que, como se dice en la Declaración: "América Latina era una de las regiones del mundo que históricamente había sufrido más por la agresión del imperialismo, el colonialismo y el neocolonialismo de los Estados Unidos y Europa". A los participantes de la Conferencia les fue necesario resaltar que quedan todavía remanentes de colonialismo, neocolonialismo y opresión nacional en aquella tierra de lucha. La Conferencia, por ello, se pronuncio por la erradicación del colonialismo en todas sus formas y manifestaciones, condeno la existencia de bases militares en América Latina y el Caribe, como las de Cuba y Puerto Rico y exigió, una vez más, que la parte de sus territorios ocupada por aquellas bases contra la voluntad de sus pueblos, les fuera devuelta por el Gobierno de los Estados Unidos y las demás potencias coloniales. La experiencia de otras áreas condujo a que los Jefes de Estado o de Gobierno rechazarán y condenarán el intento de crear en el Caribe una llamada "Fuerza de Seguridad", mecanismo neocolonial incompatible con la soberanía, la paz y la seguridad de los países.
Al pedir la restitución a la Republica Argentina de las islas Malvinas, al reiterar su apoyo al derecho inalienable del pueblo de Belice a su libre determinación, independencia e integridad territorial, la Conferencia corroboro de nuevo aquello que su Declaración definió como la quintaesencia del no alineamiento. Comprobó, complacida, el hecho de que a partir del 1ro. de octubre entrarían en vigor los tratados sobre el Canal de Panamá suscritos entre la República de Panamá y los Estados Unidos, dio pleno apoyo a esos tratados, exigió que los mismos fueran respetados en su letra y en su espíritu, y llamo a todos los Estados del mundo para que se adhieran al protocolo del tratado concerniente a la neutralidad permanente del Canal de Panamá. Los Jefes de Estado o de Gobierno, a pesar de las presiones que se ejercieron, de las amenazas y de los halagos, de la obstinación del gobierno norteamericano al exigir que los problemas de Puerto Rico sean considerados problemas internos de los Estados Unidos, reiteraron su solidaridad con la lucha del pueblo de Puerto Rico y con su inalienable derecho a la libre determinación de independencia e integridad territorial y exhortaron al Gobierno de Estados Unidos de América a que se abstuviera de toda maniobra política o represiva tendiente a perpetuar la situación colonial de aquel país (APLAUSOS).
Ningún homenaje más digno que este a las tradiciones libertadoras de la América Latina y al heroico pueblo puertorriqueño, que en estos propios días ha celebrado el "Grito de Lares" con que hace casi 100 anos expreso su indomable vocación de libertad.
Al referirse a la realidad latinoamericana, los Jefes de Estado o de Gobierno, que ya habían analizado la significación del proceso liberador ocurrido en Irán, no podían dejar de referirse al vuelco revolucionario de Granada y a la extraordinaria victoria del pueblo de Nicaragua y de su vanguardia, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (APLAUSOS), y destacar la enorme significación histórica que para los pueblos de la América Latina y del mundo tiene este hecho. Subrayaron además los Jefes de Estado o de Gobierno algo que viene a constituir un hecho nuevo en las relaciones latinoamericanas y que sirve de ejemplo para otras regiones del mundo: la forma solidaria y mancomunada en que actuaron los gobiernos de Panamá, Costa Rica y México, y los países del Pacto subregional Andino: Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, para lograr la justa solución del problema nicaragüense, así como la solidaridad que Cuba brindo históricamente a la causa de aquel pueblo.