Part 2
Es condición para ello ampliar y fortalecer la unidad de las fuerzas populares y dar surgimiento a sus nuevas organizaciones, las que habrán de sentar las bases para construir el futuro.
Convoco desde aquí a que organicemos políticamente la gran unidad revolucionaria que entre todos hemos edificado y que constituye nuestra garantía de continuidad y de triunfo. Tenemos como bandera primigenia la Constitución de 1917 y la afirmación de sus grandes principios, emanados de la Revolución Mexicana. Puede surgir una coalición, una federación o un partido político. Cualquiera que sea la decisión final, estará siempre firme la decisión de fortalecer el Frente Democrático y la alianza de todos. Veamos juntos el proyecto para acercar la victoria. Necesitamos agrupar nuestras fuerzas en una organización de todos los mexicanos, que cualquiera que haya sido su trayectoria política y cívica precedente, nos hemos encontrado y coincidimos en este movimiento.
El Frente Democrático, los partidos y organizaciones que lo integran, han cumplido con responsabilidad y lealtad los objetivos que se fijaron en la contienda electoral. Tienen ahora como responsabilidad y propósito reorganizar la vida nacional. Organicémonos desde cimientos nuevos, en un acto de fundación sin exclusiones ni privilegios, convocando a todos, mujeres y hombres, a agruparnos con este objetivo común, con la misma enriquece-dora diversidad de ideas y experiencias, con la misma libertad y tolerancia, con el mismo sentimiento unitario con los que conformamos en las pasadas jornadas históricas el movimiento democrático en el que hoy nos reconocemos todos.
México requiere que formemos una organización que sea la expresión política del voto ciudadano del 6 de julio, así como del cambio cultural que la conciencia colectiva está viviendo en estos tiempos de lucha y de esperanza. No nos proponemos que sea la herramienta sólo para ganar elecciones y constituir gobiernos. Queremos eso y también mucho más, queremos abrir los causes para que la sociedad pueda reorganizarse a sí misma y a sus instituciones en la libertad, con tolerancia y justicia. Mantenemos y defenderemos el programa que levantamos como Frente Democrático Nacional y que la mayoría de los mexicanos aprobaron con su voto, pero iremos preparando y creando en la realidad de nuestra vida social, las ideas, los elementos y las condiciones para el cambio de régimen, que en la legalidad y en el ejercicio de las libertades, construya la nueva legitimidad.
Marcharemos hacia un nuevo y revitalizado encuentro de la sociedad con las instituciones por ella creadas y con sus representantes legítimos, surgidos de su seno y de su vida y no de las relaciones políticas existentes en el régimen ya caduco que va desapareciendo.
La nuestra será una organización de mujeres y hombres, de trabajadores y jóvenes, de ciudadanos y de ideas. Nuestras ideas rectoras, que entre todos discutiremos y plasmaremos en proyecto y programa, vienen de los grandes ideales de la Revolución y atraviesan la historia entera de la nación: la solidaridad, frente a la competencia de todos contra todos; la democracia, frente al autoritarismo y la imposición; la igualdad, frente a la explotación y la marginalidad; el ejercicio sin limitaciones de la soberanía, frente a la subordinación al interés extranjero; el derecho, frente a la arbitrariedad y el despotismo; la justicia, frente a la ilegalidad, la corrupción y el privilegio; la dignidad del individuo, frente a la prepotencia de los poderosos y la humillación de los débiles, los indefensos y los desprotegidos; la auto-organización de la sociedad, frente a la omnipotencia del Estado y de los intereses de lucro de minorías o individuos; la libertad, entendida como la solidaridad de los iguales, amparada por los derechos y garantías constitucionales; el trabajo, considerado como valor esencial de nuestra comunidad y convivencia republicanas.
En fecha próxima un conjunto de mexicanos identificados con estas ideas y propuestas haremos pública una convocatoria a todos los que comparten nuestros propósitos y que sumando sus voluntades y sus nombres, quieran constituirse en fundadores y promotores de la nueva y gran organización de la unidad revolucionaria, que ya ha comenzado a cambiar radicalmente a nuestro país y nuestras propias vidas.
Recuperaremos los ideales históricos de la Revolución Mexicana, la vigencia plena de la Constitución y la legitimidad de nuestro gobierno y nuestros gobernantes. Restauraremos la República al fundar sus instituciones nuevas en una cultura política de libertad, racionalidad y tolerancia. Sobre estos cimientos sólidos y profundos, contra el régimen caduco del privilegio y la injusticia, del partido de Estado y el corporativismo, de la dependencia y la corrupción, levantaremos una nación de mujeres y hombres libres e iguales ante la ley y ante la vida, una patria democrática y solidaria, un México para los mexicanos todos. Tenemos las mejores armas para alcanzar el triunfo: la razón y la confianza.
Fuente: Cuauhtémoc Cárdenas, Nuestra lucha apenas comienza, México, Editorial Nuestro Tiempo, Colección los Grandes Problemas Nacionales, 1988.
https://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/7CRumbo/1988-CC-D-D.html
Categoría:Documentos de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano