Discurso de Cristina Fernández tras retomar sus funciones como Presidenta de la Nación

Part 2

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El otro día creo que Aníbal Fernández en un reportaje decía "si Cristina perdía las elecciones se acaban las convenciones colectivas". Siempre Aníbal al borde, un borders total, me encanta.

Pero piénsenlo, porque si uno mira...también a los mejor fue porque no miré mucha televisión, pero además la oposición, ¿dijo algo sobre las empresas petroleras que hacían eso? ¿No dijo nada? Porque por ahí no miré televisión o no lo leí en algún diario y me perdí. O sea, ¿tampoco dijeron nada sobre las petroleras que hacen estas maniobras de cartelización?

En Punta del Este, decís vos. ¿Quién? Sí, los dueños de las empresas en Punta del Este. Bueno, no importa.

Yo creo que lo importante es seguir trabajando y defender todo esto que hemos logrado. Y lo que más me gustó también es que todo siguió funcionando aunque yo no estuviera.

Porque también, y voy a terminar con dos cosas, advertí que los días previos, yo te lo decía en broma, Amado, pero como que no iban a poder gobernar, que no lo iban a dejar, que le iban a permitir nada. Bueno, llegó a firmar 154 decretos, algunos importantes como el del aumento del impuesto interno a los autos, los derechos de exportación del cuero, la réplica para los préstamos de los empleados en el sector público, lo que ya habíamos hecho en la ANSES en cuanto a las tasas, bueno, reformas que hicieron de estructuras y, fundamentalmente, tomar las decisiones que se tuvieron que tomar cuando se decidió ir a Defensa de la Competencia y hacer las cosas que se hicieron. Creo que es muy importante.

Y, finalmente, referirme, bueno, a cómo fue tratada mi enfermedad. La verdad que cuando –con esto quiero terminar-...me saco un poquito el pelo así para que vean, no, porque estoy segura que si...Pensé en venir con un pañuelo porque vieron que no está muy estético, peo dije: "Si me pongo un pañuelo mañana Clarín dice 'esta no se operó'". Dije "no, no, no".

Ustedes saben que la estética me puede, pero bueno, dije "la política ante que la estética, querida". Así que, nada.

Hubo alguno que me sugirió "porque no llevás la tiroides y la ponés ahí..." Le digo yo: "No, no, me parece too much, ya sería desagradable, sería impresionar a la gente, cómo voy a hacer eso". "Pero tendrías que hacerlo", no, no lo voy a hacer.

Pero realmente, ¿qué fue lo que hice cuando me enteré de lo que tenía? Yo me acordaba del episodio de lo que había sufrido Néstor en el año 2004, se acuerdan cuando tuvo aquel episodio que lo debimos internar y la verdad que, bueno, hubo una cierta desinformación de lo que le estaba pasando en ese momento a él, él me había pedido que nadie lo viera como estaba y yo dije "ni muerta te van a ver, quedate tranquilo porque solamente muerta te ven". Y me acuerdo que una periodista, después cuando informamos, después de dos o tres días, dijo "bueno, pero usted, por qué no informa usted, bueno, porque es el presidente". "Bueno sí, pero antes que el presidente es mi marido" me acuerdo que le contesté.

Y bueno, después dije "no, la verdad que uno debe informar paso a paso lo que le pasa a la salud del presidente porque es una cuestión de Estado y porque la gente lo debe saber". Y la verdad que el 22, cuando me hice el primer análisis, cuando me dieron el primer resultado, queríamos, después de pasar las Fiestas que me iban a hacer el segundo análisis para ver cómo estaban los ganglios, si se había extendido en el cuerpo, decidí comunicarlo una vez que tuviéramos la certeza de cuál era el cuadro de situación general. Y así lo comunicamos, puntualmente, puntillosamente, sin agregar ni quitar una letra ni una coma y, bueno, y parece que tampoco está bien, porque cuando el resultado afortunadamente para mí y yo sé que para muchos, tal vez alguno se desilusionó, no, es cierto, yo creo que no hay que enojarse con eso, porque todo eso de mal vuelve y no hay que hacerlo.

Les quiero contar porque fue impresionante: yo estaba en condiciones de irme el viernes por la tarde. El viernes a la tarde...pero la verdad que me trataban tan bien ahí en el...no, no, fuera de broma, una habitación divina que además daba a todo un bosque como de pinos, era toda una habitación vidriada, había como un bosque, te trataban como a una diosa y dije "yo no me quiero ir". Entonces el médico me dice: "Bueno, mire, yo la veo que a usted son las seis de la tarde, mejor quedesé hasta mañana –me dice-, descansa tranquila, ya que se va a ir a esta hora, seis de la tarde". Yo levantada y paseando ahí le digo a Wado, por pijama y desabiyé por ahí, bueno, nada, me acosté. Al otro día me levanté, ya me vestí, me cambié, porque las chicas me habían dado un libro para que yo les hiciera un recordatorio, un libro que inauguraban y estaba escribiendo el libro y entró el doctor Saco seguido por el doctor Buonomo con unas caras y yo digo "¿qué pasó?". Me dice: "No, no, no, tranquilícese" y me dio el resultado. Me dijo "siéntese". Yo me senté al lado de unas fotos que me habían regalado en la clínica muy lindas, que eran fotos una mía con Néstor, esas fotos típicas mías y de él donde nos estamos mirando, muy lindas, no sé de dónde la sacaron, lindo él, lindo el portarretratos y otra con mis hijos y estaba sentado al lado cuando el médico me dijo que, bueno, que no habían encontrado células cancerígenas en los nódulos, que me habían encontrado un tercer nódulo que no había aparecido, inclusive en la tomografía ni tampoco en la otra, y ese fue el único momento que me puse a llorar. En ningún otro momento creo que me puse a llorar. Me abracé un poco a la foto de Néstor, bueno, y la verdad que fue un momento de mucha emoción.

Yo no lo definiría alegría, no sé, fue un momento muy...hay que vivirlo, es intransferible. Es intransferible realmente, no se puede transferir lo que uno siente.

Y después cuando uno vio todo el batifondo que se armó a partir de eso, faltó que opinara la Organización Mundial de la Salud nada más, porque opinaron todos. La verdad que ahí creo que algunos quedaron muy desnudados, o sea, muy a la vista, muy expuestos. Porque cuando uno tiene diferencias políticas, que decís que sí, que no, subsidio, que no subsidio, que sí a apertura, que no apertura, que sí las importaciones, siempre es opinable, siempre se puede manipular, de un lado y del otro, ojo, yo no me vengo acá a vestir de santo ni de angelito, de un lado o del otro.

Pero en esas cosas en las que le va la vida y en la cual qué familia o qué persona no ha sido afectada por esas enfermedades tan crueles.

Pero bueno, así es la vida. Pero, en definitiva, lo que yo quería era agradecerles a todos los que se alegraron, que se ven que son más.

Y decirles y para finalizar contarles una anécdota: el doctor Saco y otros profesionales que había ahí, son todos muy serios, muy circunspectos, estaban azorados...Ya venían azorados días antes por las cosas que leían que pasaban en la clínica que no pasaban evidentemente. Ahora cuando pasó todo esto después, hubo algunos de ellos que me dijeron "la verdad –y no creo que sean simpatizantes nuestros sinceramente- que nunca pensamos que podía escribirse tanta mentira y tanta barbaridad".

¿Saben qué pasa? Uno comprende muchas veces las cosas cuando le toca de cerca de uno o cuando le toca a uno, ¿no? Y la verdad que estaban todos asombrados, pero desde la última enfermera hasta el primer residente, todo de las cosas que se decían. Inclusive me comentaban que otros colegas de otras instituciones también estaban todos asombrados, sobre todo, con un colega de ellos que le creían a pie juntillas todo lo que decían y se quedaron azorados de las cosas que se habían dicho y escrito...

Bueno, pero en fin, yo creo es como todo: la verdad tarda por ahí en llegar, tarda en conocerse, pero...

Vos sabés que...voy a contar otra cosa: el médico...por esto me va a matar Saco, ya cuando vaya a revisarme me abre la herida de vuelta...No, pobre, son un tesoro.

El cuando se sienta en ese momento, me dice: "La verdad que estoy como conmocionado –me dice, porque todas las pruebas habían dado inclusive las que hicieron obviamente en el Hospital Austral, pero como explican todos los médicos que saben realmente, que saben, dicen que hasta que no se abre no se puede verificar y él en un momento dado me dice- porque es increíble lo que pasó, parece –no se animaba- un milagro, yo no puedo decir eso porque soy un científico –me dice-". "Bueno, está bien, lo dijo yo, no se haga problema".

Pero la verdad que fue, bueno, no fue una cosa muy fuerte, como todas las cosas que me ha tocado vivir. Y yo creo que es un poco la fuerza también, la fuerza de la gente, la fuerza del amor. Yo creo que siempre el amor es mucho, mucho más fuerte que el odio, mucho, mucho.

Y yo no tengo más que palabras de agradecimiento a Dios, al pueblo y a todos ustedes que siempre nos han acompañado tanto.

Muchas gracias a todos, en serio, muchas gracias.

Categoría:Discursos de Cristina Fernández de Kirchner