Discurso De Cristina Fernandez En La Apertura Del 128 Periodo D
Chapter 2
El maíz, hablaban de que no íbamos a tener maíz; vamos a superar, creo yo, los 20 millones de toneladas de maíz. Las plantas de maíz tienen más o menos 3 ó 4 metros de altura, lo cual va a permitir tener mayor saldo exportable, porque va a haber mayor cantidad de forraje, que es una de las cuestiones que tienen que ver con el tema de también cubrir una cuota de maíz para el país, porque lo necesitamos para toda la cadena de valor, avícola, porcina, ganadera, etcétera.
Cuota Hilton: editoriales enteros acerca de que no íbamos a cumplir la cuota Hilton e íbamos a perder mercados internacionales. Yo quiero darles un dato: en el año 2009 se cumplió el 99,99 por ciento de la cuota Hilton, la mejor performance de los últimos 8 años, pero además transparenté la distribución de la cuota Hilton mediante un sistema de concurso público para evitar la judicialización y lo que fue también durante mucho tiempo una fuente de enriquecimiento de funcionarios políticos o de jueces con cosas que todos sabemos pero que nunca repetimos públicamente y en voz alta.
Pero además hemos hecho aportes al sector por más de 2.100 millones en materia de compensaciones avícolas, porcinos, molineros, además de todos los otros planes, de ingresos y egresos, más terneros, los planes que ustedes tienen seguramente en la memoria que Jefatura de Gabinete les habrá acompañado oportunamente.
Y en ese sentido quiero decirles que vamos a tener una muy buena cosecha. Vamos a superar los 90 millones de toneladas; algunos hablan de 96 millones de toneladas, esto es exactamente más de 4 millones de viajes de camión, para que tengamos una idea del volumen, de la entidad, de lo que significa esta actividad que valoramos y realmente mucho.
Quiero también hablar de la Argentina real de la ciencia y la tecnología. Hace poco inauguramos la construcción del INVAP, el Instituto provincial que está en Río Negro y en el cual estamos asociados con la CONAE y con la NASA produciendo satélites, el proyecto Acuario -mi signo, pero no tiene nada que ver eso- para medir la salinidad de los océanos. Eso lo estamos haciendo en la Argentina; estamos haciendo por primera vez radares militares y civiles con nuestra inteligencia, con nuestras neuronas, con los que se quedaron y con los 713 científicos y científicas que hemos repatriado en estos 7 años donde hemos mejorado, como nunca en toda la historia, los salarios de los becarios y donde nunca se nos ocurrió enviar a nuestros científicos a lavar los platos; al contrario, les pagamos buenos sueldos, los pusimos a trabajar y les dimos los instrumentos necesarios a través de la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, que también ha ejecutado presupuesto como nunca, más de 400 millones para más de 1.911 proyectos.
Quiero hablar de la Argentina real de salud, donde hemos podido hacer un descenso importante de la mortalidad infantil al 12,5 por mil en el año 2008, y donde, si ustedes se acuerdan, presenté también en este mismo recinto, el programa de cirugías, cardiopatías infantiles congénitas; hemos hecho una reducción ya del 35 por ciento de niñitos en la lista de espera, que es un 35 por ciento menos de posibilidades de muerte para aquellos chicos que necesitan ser atendidos.
Podría hablarles de tantas cosas en esta Argentina, del crecimiento económico, además no hace falta, en materia turística por ejemplo, en materia de todo lo que es la infraestructura también sistémica de competitividad, porque lo sabe la gente de Córdoba y Rosario que nos faltan apenas unos kilómetros para terminar la emblemática autovía Nº 9 que conecta Córdoba-Rosario, corazón de la producción agrícola-ganadera del país y también fabril.
También la Hidrovía que hemos podido solucionar, que va a mejorar la competitividad y que nos va a permitir inclusive sacar desde Bolivia toda la producción a través de una empresa argentina con tecnología argentina y que hemos logrado destrabar una situación que se arrastraba durante años.
Podemos hablar de la ruta 14, de la ruta de Capricornio, que comunica Salta, en fin de los miles y miles de kilómetros que hemos hecho en materia de conectividad, que es otra de las cuestiones sistémicas para lograr competitividad en nuestra economía. Sin infraestructura económica no hay posibilidades de desarrollo y crecimiento para el sector privado que no puede hacer este tipo de inversiones.
Por eso nosotros, en la reunión que teníamos el otro día con los principales sectores empresariales del país y también con representantes de pequeñas y medianas empresas, estábamos diciendo que tenemos que quebrar esa lógica histórica que ha tenido la Argentina, o los sectores o agentes económicos de la Argentina, de mantener o aumentar rentabilidad vía precios, sino que tenemos que hacerlo vía aumento de la oferta, vía volumen, porque nosotros, el Estado, a través de salarios dignos, a través de jubilaciones, a través de asignaciones, a través de ese piso de protección social estamos asegurando la demanda agregada. Este es el rol que tiene que tener el Estado que además se retroalimenta con la actividad privada porque si nosotros, ante momentos de crisis, utilizamos políticas activas en donde sostenemos y aumentamos aún a costa de que dicen "se redujo el superávit", ¿y cómo no se va a reducir el superávit fiscal en un año de crisis? Seríamos casi criminales si queremos mantener un superávit, aparte estúpidos porque en la primera parte hambrearíamos a la gente, en la segunda parte, empezaríamos con el déficit. Nunca pude entender a los capitalistas que siempre me hablan de planes de ajuste y de achicar el gasto público. Sí creo en el superávit, sí creo que no se puede gastar más de lo que tiene, pero sí tenemos que achicar el superávit como medida contracíclica para mandar más dinero al mercado, mantener la demanda agregada para que la oferta también se sostenga y no echen gente. Yo me acuerdo que tuve, y quiero contarles también la reunión que tuve con los dirigentes de la CGT a principios del 2009. Vino Hugo con toda la directiva de la Confederación General del Trabajo. Yo no sé si estabas vos Héctor, estabas, ¿no? Estabas y me acuerdo que obviamente venían con la preocupación que tenían todos: qué va a pasar, van a echar gente, tenemos que modificar la ley y aumentar la indemnización por despido; llevarla de vuelta al doble para que no despidan gente, tenemos que sacar una ley que impida los despidos. Sé que se presentaron proyectos de ley en el Parlamento para prohibir los despidos, sé que se presentaron proyectos de ley para que las indemnizaciones fueran duplicadas o triplicadas y cuando ellos vinieron a verme yo les dije: "eso no da resultado, eso es como la Ley de Intangibilidad de los Depósitos". La economía no se sostiene con leyes, yo era diputada, yo también estaba sentada ahí cuando se discutió aquí en este mismo Congreso, días antes del "corralito" y del desastre declarar, para darle certeza y seguridad a la gente, la Ley de Intangibilidad de los Depósitos. Me acuerdo que al lado mío se sentaba Ana María Mosso, ex diputada mendocina y economista y realmente no tenía ningún sentido porque - como no lo tuvo realmente, ni tuvo tampoco ningún efecto - es más tuvo efecto negativo porque mucha gente temió que como estaba pasando esto posiblemente sucediera algo en esta Argentina, en la cual nadie cree en lo que ve, sino cree en lo que le cuentan. Somos muy curiosos en la República Argentina, por ahí no creemos en lo que vemos, pero vienen y nos cuentan algo y lo creemos, actuamos "efecto manada, efecto expectativa".
Por eso yo les decía el otro día a los empresarios, que uno de los principales problemas que tenemos en la República Argentina, es que el aire es gratis. Yo estoy segura que si el aire se cobrara y si cada uno que hablara o arriesgara pronósticos, formulara políticas, tuviera que pagar por utilizar esa porción de oxígeno, estoy segura que se dirían muchas menos tonterías en la República Argentina.
Y les sigo contando, cuando vino les dije: "no vamos a hacer eso, porque ni bien salga el proyecto del Poder Ejecutivo triplicando las indemnizaciones, prohibiendo, va a haber despidos masivos porque esa es la defensa que el capital normalmente toma ante una media de esta naturaleza". ¿El objetivo cuál fue entonces? Se los dije y lo recordaban, me decían: "tuviste razón", era mantener el vínculo laboral, que no llegara el telegrama de despido. Este fue el objetivo de mi Gobierno desde el primer momento de la crisis, porque una vez que se destruye el vínculo laboral es muy difícil - además de lo que esto significa en términos personales para quien lo recibe - es muy difícil reconstruirlo. Por eso dijimos: "reducción de jornadas, licencias, hubo reducción de salarios en las empresas automotrices a cambio de que no despidieran gente, hubo ayudas del REPRO, me acuerdo en Bariloche con en la Gripe A, lo veo por allí a Miguel Pichetto, pusimos 3.100 REPROS en la Ciudad de Bariloche para que como no venían los turistas brasileros por la gripe A no echaran a miles de trabajadores de los hoteles.
Y así fuimos cubriendo y también protegiendo, defendiendo la oferta nacional, ¿Ustedes me dicen qué es esto de proteger y defender la oferta nacional? Lo que hacen todos los países del mundo, protegen a sus empresas y a sus trabajadores, les ponen otros nombres, les ponen barreras fitosanitarias, les ponen nombres permitidos por la OMC, pero en definitiva, lo que hacen es eso: proteger su oferta. Y yo creo que este es otro de los ejes que tenemos que aprender.
El mercado interno fue el que nos salvó en el año 2009, que no es contradictorio con el fuerte incentivo que tenemos que seguir dándole a las exportaciones, que nos permiten tener los saldos comerciales, además de generar valor agregado, sino también proteger la oferta, que no significa medidas que finalmente terminen en el aprovechamiento de posiciones para poder tener mejores precios a costa de medidas proteccionistas. Tampoco creo en ese modelo porque tampoco dio resultados. Creo en un modelo de absoluta racionalidad con un Estado sosteniendo la demanda agregada; con un sector privado que invierta y aumente la oferta; con un Estado que también proteja esa oferta; con una capacitación de nuestros recursos humanos a través de la educación, de la ciencia y la tecnología para agregar cada vez más valor a sus productos. Esto es - señores legisladores y señoras legisladoras - lo que nos permitió sobrevivir como lo hicimos en el que año 2009, y enfrentar con expectativas muy buenas este año 2010. Por eso la colaboración a todos, porque en definitiva este es el país de todos.
También quiero referirme, por último, al sector que tiene que ver y que ha sido uno de los principales problemas que ha tenido la Argentina a partir default en el año en el año 2001. Muchos de ustedes estaban sentados conmigo aquí, aquella madrugada donde juró el cuarto Presidente en una semana. Yo no estaba sentada allí, estaba sentada ahí donde estaba sentado Buryaile. Ahí estaba sentado Nicolás Fernández, donde está usted, yo estaba al lado suyo y aquí desde este mismo lugar se declaró el default soberano más grande de la historia. Pero no se declaró como se puede hacer un pedido de reestructuración de deuda por imposibilidad de pago. No, se dictó, se sancionó, se anunció como si fuera casi una muy buena medida haber decretado el default. Y desde ahí en más la Argentina se convirtió en una paria internacional. Esto es uno de los principales problemas estructurales que voy a abordar al final del discurso que es el del endeudamiento.
Antes no puedo dejar de mencionar la política de derechos humanos, la recuperación del nieto 101. Lo conocí junto a su padre, a quien ya conocía. Este año han avanzado mucho las causas en materia de hechos humanos, sobre todo las causas emblemáticas, las mayores de Campo de Mayo y de la ESMA y realmente quiero, en nombre no de todos, pero sí creo de casi todo los argentinos, pedirle a la Justicia que finalmente termine juzgando a los responsables y a los culpables para que con verdad y con justicia podamos dar vuelta definitivamente la página, tal vez más dolorosa de este siglo XX, que nos tocó pasar a los argentinos.
Yo puedo asegurarles que no hay odio, en absoluto; me tocó vivir algo muy impresionante el otro día porque junto con Francisco Madariaga y su padre, con Estela, con Madres vinieron a visitarme otros nietos recuperados y estábamos sacándonos fotos. Permítanme contarles esta anécdota para reflejar que no hay odio, en absoluto, al contrario, hay inmensas ganas de vivir y seguir adelante. Estábamos sacándonos fotos con Estela, con todos, con Kirchner y viene uno de los nietos, no importa cuál, y me dice muy sonriente, pero sonriente, contento, alegre: "me puedo sacar una foto con ustedes dos ya que no la puedo sacar con mis viejos - tiene los dos padres desaparecidos - déjenmela sacar con ustedes dos". Yo les aclaro que casi me desmayo, el chico se reía, sonreía, no había odio como no hay odio en esas mujeres, solamente demanda de verdad y justicia. Y queremos que sea pronto para terminar esa historia y seguir una historia mejor que nos merecemos todos los argentinos.
Esta Argentina virtual y mediática que planteó que odiábamos a las fuerzas armadas, por Dios, ¿nosotros los peronistas contra los militares?, somos el único partido político vigente en la República Argentina fundado por un general. Nuestro ADN se gestó allí cuando las fuerzas armadas acabaron con el fraude patriótico de la "Década Infame" y Perón fue presidente. Así que no tenemos nada, al contrario yo creo que han humillado mucho más a las fuerzas armadas los que las redujeron a ser simples encapuchados en lugar de defensores de la soberanía nacional. Esos humillaron a nuestras fuerzas armadas, a nuestras gloriosas fuerzas armadas: las de San Martín y las de Belgrano, y las de aquí más cerca, las de Savio, Mosconi y Baldrich.
Nosotros queremos recuperar a esas, nuestras verdaderas fuerzas armadas, por eso hemos iniciado una muy fuerte política de recuperación del rol industrial de la defensa, que ha sido clave en el desarrollo estratégico de la defensa nacional. Nosotros queremos honrar a nuestras fuerzas armadas, a las que vi el otro día orgullosas recorrer, recorrer con sus principales jefes, junto a mí, el INVAP, mostrándome cómo están haciendo, junto a Fabricaciones Militares, radares militares, cómo están haciendo radares civiles con tecnología propia, cómo hemos recuperado la ex Lockheed y hemos bautizado en Córdoba, con el nombre de otro glorioso militar, el brigadier San Martín, la fábrica de aviones militares, en la cual pensamos reparar también los EMBRAER.
O cuando visité el otro día con Hugo Chávez el Almirante Storni, donde estamos haciendo en ese astillero lanchas, junto a la Armada y a nuestros mejores técnicos, y reparando barcos.
Esas son las Fuerzas Armadas que tenemos que volver a tener; las que están en Haití, cumpliendo una misión ejemplar de paz de la cual me siento orgullosa y fui a visitarlas. Son las Fuerzas Armadas que sostienen el hospital de la Misión de la MINUSTAH, son las que están en Gonaives, son las que están en Chipre, son las Fuerzas Armadas de la Cruz del Sur donde, por primera vez, junto a los chilenos no nos ladramos, sino que nos juntamos para hacer un ejercicio militar conjunto. Esas son las Fuerzas Armadas que estamos construyendo en estos 7 años de gobierno.
Porque hubo otros que las encapucharon y hubo otros que las escondieron cuando volvieron de Malvinas. Ni encapuchados ni escondidos, con orgullo de haber pertenecido a una historia y a un país que merece tener otro destino.
Y escucho también un país virtual y mediático que nos habla de una Argentina aislada en el contexto internacional. Nunca la Argentina tuvo una actividad y una presencia internacional como la que hemos tenido.
Hoy integramos el G-20 junto a los principales países del mundo, donde nos vamos a volver a reunir ahora en Toronto, Canadá, donde hemos debido abordar y donde hemos planteado lo que a nuestro criterio era, y ahora se está admitiendo, uno de los principales problemas que no era solamente salvar a los bancos, que había que hacerlo para no repetir la crisis del '30, pero que había que sostener la demanda agregada para que hubiera crecimiento.
Formamos parte de la UNASUR, en donde nos tocó actuar para evitar el golpe en Bolivia y que Evo Morales fuera y pudiera volver a ser electo democráticamente por la mayoría de su pueblo.
Tuve el orgullo el otro día, en una cumbre en la cual participaron todos los países de América, excepto Estados Unidos y Canadá, pero toda la comunidad caribeña, que es de origen anglófilo, angloparlante, tuve el orgullo de tener el apoyo a nuestra causa de Malvinas más contundente del que se tenga memoria. Y vamos a seguir en esa línea, en la de la diplomacia, en la del Derecho Internacional, en la de seguir condenando la rémora colonial que significa hoy que el Reino Unido pretenda que tiene soberanía a 14.000 kilómetros de distancia. No le da ni por la geografía ni por la historia ni por el derecho, por ninguna parte; lo único que queremos es sentarnos, como indica Naciones Unidas, a discutir con el Reino Unido teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de Malvinas pero queremos que se cumpla esta resolución de que nos sentemos a discutir. No pueden ampararse más en Galtieri, ellos eran los que reconocían gobiernos como el de Galtieri, no nosotros, la mayoría de los argentinos.
Quiero también hablar de seguridad y de justicia, que son demandas de nuestra sociedad. Poco dice señalar que tenemos después de Chile y Canadá la tasa de criminalidad más baja de toda Latinoamérica o de toda América, porque en realidad al que fue asaltado, al que le mataron un pariente, al que se le murió un hijo por un asalto, al que fue asesinado, a una de las 600 secuestradas por la trata de blancas, le importan muy poco las cifras. Lo cierto es que tenemos que profundizar y desarrollar un plan de articulación de la seguridad nacional que contemple una articulación más eficaz que, como ustedes saben, la seguridad, salvo en la Capital Federal, está en mano de las provincias. Estamos trabajando en un plan de articulación que va a ser presentado para poder mejorar los estándares de seguridad, pero permítanme decirles que no vamos a poder mejorar los estándares de seguridad si no mejoramos los estándares de justicia, que es la otra gran demanda que tiene la República Argentina.
Y ya que estamos hablando de justicia, también hay una Argentina virtual y una Argentina real. La Argentina real es la del gobierno dio la Corte de Justicia más independiente del gobierno que se recuerde en toda la historia de la República Argentina. No hay Corte más independiente del Gobierno que esta Corte.
Necesitamos también una justicia que sea independiente del resto de los poderes políticos y, fundamentalmente, de los poderes económicos concentrados; necesitamos jueces que fallen no de acuerdo con la tapa de Clarín sino al Código Civil y al Código Penal; necesitamos jueces que condenen a los responsables de lo que sucedió por el accidente aéreo de LAPA y no a un mecánico a 3 años; necesitamos jueces que no dejen salir a los delincuentes, porque están tabulados los precios de excarcelaciones o eximiciones de prisión y, entonces, los criminales que entran por una puerta salen por la otra.
Es una profunda reforma que tenemos que hacer de la justicia sin lugar a dudas y estamos dispuestos a dar todas las discusiones porque hemos sido los únicos que no hemos puesto jueces amigos en la Corte Suprema de la República Argentina, los únicos, los únicos.
Al único que conocía a través de los medios es a Raúl Zaffaroni, que además lo conocía porque era opositor nuestro, así que tampoco ni siquiera lo conocía de amigo.
Por eso y para ir terminando, quiero sí referirme a lo que constituye a mi criterio uno de los principales problemas, que lo comencé a enunciar, como había olvidado algunas cosas, retomé y ahora retomo, y que es el tema del default.
Que la Argentina tenga que pagar tasas en el mercado de capitales del 14 o del 15, si es que tiene que salir, porque ustedes saben que han aprobado un presupuesto que en su artículo 43 autoriza a tomar crédito, a tomar endeudamiento al Estado nacional. O sea que tomar endeudamiento tiene que estar claro, está autorizado por el Estado nacional a través de su Parlamento. Los costos, para el sector privado y para el sector público, devienen de aquel default, no de ninguna otra cuestión. Y también quiero, antes de adentrarme en el tema del Fondo del Bicentenario, recordar un poco el tiempo en que yo estuve sentada aquí y recordar el sistema.
Estamos hablando mucho de las formas en la Argentina virtual y yo quiero hablar de las formas, quiero hablar del sistema que tenemos en nuestra Constitución, de las facultades que cada uno de los poderes tiene en la Constitución.
Yo he sido legisladora como ustedes, me ha tocado perder muchísimas votaciones, votaciones terribles para el país como aquella que perdimos de los superpoderes de Cavallo, como la que perdí de la primera reforma laboral de Erman González, como la otra que perdí que fue la segunda reforma laboral, un poco más bochornosa, la de la BANELCO, esa también la perdí; perdí también la votación de la ley que derogó el delito de subversión económica y que permitió que ninguno de los que se habían robado el país tuviera ni siquiera una citación de la Justicia, pero nunca, nunca que perdí una votación fui a ver a un juez o a demandar a la Justicia para que la Justicia me diera los votos que yo no pude conseguir en este recinto.
Yo creo en serio en la división de poderes, no me lleno la boca hablando de la república y de la división de los poderes y veo luego a legisladores que como no logran tener los votos que necesitan aquí adentro, van y encuentran jueces..., encuentran los jueces que según la Argentina mediática manejamos nosotros que les dan la razón y se introducen en cuestiones que son estrictamente políticas y a resolver entre el Poder Ejecutivo y ustedes que son el otro poder político de la República, el que representa a las provincias y al pueblo.
Y en esta Constitución del '94, hay decretos de necesidad y urgencia. No los puse yo, les aclaro que comparto la figura de los instrumentos de decretos de necesidad y urgencia, si no estuviera de acuerdo no los utilizaría, pero también quiero recordarles que de todos los presidentes argentinos, de todos, fui la que menos decretos de necesidad y urgencia utilizó. Pero están allí, en la Constitución, son una atribución del Poder Ejecutivo que es el que administra el país en general.
Y también me tocó cuando fui legisladora impulsar la sanción que reglamentara el ejercicio de ese derecho por parte del Poder Ejecutivo para que pudiera haber contralor de ustedes, el Parlamento. Desde 1994, donde antes inclusive de que estuviera en la Constitución se dictaban decretos de necesidad y urgencia, desde 1994 hasta el 2006, se dictaron cientos de decretos de necesidad y urgencia que ustedes nunca controlaron, nunca. Si hoy pueden controlarlos es porque yo presenté un proyecto como legisladora y obtuve los votos de la mayoría para poder sancionarlo.
Por eso creo que hablo desde un lugar no fácil, pero sí real y concreto y saben que estoy hablando con la verdad. Podré caer no simpática, pero saben que estoy hablando con la verdad.
Entonces digo: lo que debe ser resuelto políticamente, debe ser resuelto en términos del Poder Legislativo y del Poder Ejecutivo. Esto no quita que la Justicia revise un decreto de necesidad y urgencia, porque puede ser votado por unanimidad del Cuerpo y la Justicia igual tener derecho a revisarlo porque lesiona algún interés particular de algún derecho constitucional aún cuando sea aprobado por unanimidad del Parlamento.
Pero voy a hablar fundamentalmente de lo que constituye el Fondo del Bicentenario y el problema del endeudamiento.