Discurso de Cristina Fernández en la apertura del 127° período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación Argentina

Part 2

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Ustedes saben que creo que las medidas de fuerza perjudican a la educación y a los chicos, pero también, como dirigentes políticos, y esto se lo digo a todos los partidos políticos, tenemos que pensar qué modelo de sociedad queremos y qué es lo que vamos a ofrecer para vivir. Porque es cierto, hay mucha disparidad en los salarios y es cierto que muchas administraciones provinciales tal vez no puedan pagar lo que se demande. Pero lo que no me resulta sensato, lo que no me resulta justo es que mucha dirigencia que sostiene que por allí no puede pagar más, sin embargo a la hora de fijar postura respecto de cómo deben contribuir los que más tienen en una sociedad, sea benevolente con los que más tienen y exija que los maestros vayan con salarios mínimos. Esto es lo que a mí como sociedad no me cierra.

A ver, la mayoría de todos ustedes han sido compañeros y compañeras mías de bancada, como oficialistas o como opositores, pero es justo, es ético, es moral para aquellos que creen que la política y las decisiones de Gobierno también se toman en el plano de la ética y de la moral que, por un lado le digamos a un docente que no le podemos aumentar más, lo cual es rigurosamente cierto, pero al mismo tiempo les digamos a los que tienen mayor capacidad contributiva "no paguen", esto es lo que no me parece justo y esto es lo que tenemos que discutir como sociedad.

Tenemos que tomar definiciones al respecto, porque si no nos pasa lo que le pasó a otra dirigencia, entre la cual hay muchos y buenos amigos míos, que le contaron al país un cuento y que luego fue eso, un cuento que terminó mal.

Pero, ¿saben qué? Escuché decir por ahí que yo era una persona a la que gustaba sacarles a unos para darles a otros; la economía -y todos ustedes lo saben- es, precisamente, administrar con los recursos que se tienen y con la contribución que hay. Siempre en economía, lo que se les asigna a unos, es porque se lo está sacando a otros, porque el único que pudo multiplicar los peces y los panes fue Jesucristo, el resto tiene que tomar decisiones en base a los recursos que se tiene. El resto, mis queridas amigas y amigos, es lo que se dice en las campañas electorales y que luego no se puede cumplimentar cuando se está en la concreta gestión de gobierno.

Si uno mira, entonces, este año concreto de gestión, con números estadísticos muy puntuales de resultados de recaudación, de ingresos, de actividad, de redistribución del ingreso, de exportaciones, de crecimiento de la actividad económica, de mejora de nuestros jubilados y, a propósito, me había olvidado de decirlo -nadie se sienta ofendido por lo que voy a decir- y de comentarles que cuando discutimos la Ley de Movilidad aquí en este ámbito, hubo una fuerte discusión acerca de qué índice aplicar. Me acuerdo que el índice que quería aplicar el oficialismo, o sea nosotros, el Gobierno, le iba a dar mal a los jubilados, el 4 por ciento y, sin embargo, si hubiéramos aplicado el índice que quería la oposición, que yo calculo que lo hacía con las mejores intenciones, no creo que hubieran querido hacerlo con malas intenciones, hubiera sido menor que el que se aplicó. ¿Por qué? Porque esta Presidenta decidió en todo caso cuando me vinieron a consultar en el bloque por las diferencias que había, "apliquemos siempre el más alto" dije. Porque si se hubiera aplicado el RIPTE, los jubilados hubieran cobrado menos.

Primer aprendizaje: no es bueno muchas veces oponerse por oponerse; lo importante es que podamos discutir, razonar y, entonces, no hacer solamente ejercicio político de oposición, sino esencialmente trabajar por los intereses de nuestros representados.

Quiero también decirles que todos estos números, tal cual me lo preguntaba el otro día un periodista en España, para el año 2008, fueron en términos de rentabilidad, inclusive para todas las empresas que cotizan en Bolsa, los dividendos más importantes de los últimos 20 años; las utilidades de los bancos las más importantes de los últimos 15 años; la redistribución del ingreso y de crecimiento a través de convenios, más de 1.500 convenios colectivos de trabajo que se sancionaron, fue un crecimiento global del país.

Creo entonces que este momento en que nos toma la crisis, nos debe dar la necesidad de profundizar aún más el modelo en lo que hace a cuidar el trabajo, la producción y el empleo. Y, en este sentido, hemos lanzado el Plan de Infraestructura más importante que recuerda la historia. No estamos junto a este Plan de Infraestructura y las medidas que tomamos en materia de incentivar el consumo o de dotar de capital de trabajo a las empresas y también incentivar el consumo ante un Plan B. En absoluto, estamos en las medidas contracíclicas para seguir sosteniendo el Plan A porque el que se ha derrumbado es el mundo que sostenía que este modelo estaba equivocado.

Y tan es así que estamos destinando 74 mil millones de pesos a estos menesteres, 7 punto del PBI; 57 mil millones de pesos para un plan de obras públicas de los más ambicioso que se recuerden, esto para ser ejecutado en el corriente año; 6.600 millones para incentivar los préstamos de consumo; otros 6.600 millones para incentivar los préstamos de capital de trabajo y 3.800 millones en lo que son las políticas de ingresos. Todo esto, 7 puntos del PBI, para seguir sosteniendo, como bien lo decía, la generación de la actividad económica y el mantenimiento del trabajo que es lo más importante que tenemos que cuidar los argentinos.

En este marco, creo que ustedes y la calidad institucional en este país, han tenido un protagonismo sin precedentes también en la historia parlamentaria, por lo menos que yo recuerde desde el advenimiento de la democracia a la fecha. No solamente han participado de esa ley de Movilidad Jubilatoria, también han participado de un proceso que significó recuperar para los argentinos su línea de bandera luego de un proceso de deterioro de este servicio público sin precedentes. Hemos logrado acuerdos con todos los gremios y con todos estamentos que conforman nuestra línea de bandera para volver a recuperar el prestigio perdido. Creo que también ha participado en el tema un instrumento que hemos diseñado y que es la Ley de Repatriación y Exteriorización de Capitales, más allá de cómo haya votado cada uno de ellos. Y permítanme decirles algo respecto de esto que refleja un poco la manera de abordar y tratar los problemas muchas veces que perjudican, no a los intereses de un gobierno, sino fundamentalmente a los intereses de un país.

Sobre esta ley se dijo que el GAFI la iba a observar, que iba a servir para no sé qué cosas, se fueron a hacer denuncias afuera del país no denunciando a un gobierno, sino denunciando a la República Argentina porque, en definitiva, quién había aprobado esta ley, más allá de cómo haya votado cada uno, es el Parlamento de la República Argentina, es uno de los tres pilares del sistema democrático. Sin embargo, porque el resultado no fue el que algunos querían -algunos, no todos, sería injusto que generalizara- hicieron denuncias que luego fueron desestimadas como no podía ser de otra manera en el GAFI.

Pero si se me permite una digresión y para reflejar como muchas veces se plantean las cosas ante la sociedad por parte de algunos medios de difusión. Ayer salió que un informe de los Estados Unidos observaba a la Ley de Repatriación y Exteriorización. La propia embajada de los Estados Unidos salió a desmentir esto y hoy el título es que Estados Unidos analiza si se va a levantar su veto a la Ley de Repatriación y Exteriorización. Esta manipulación de la información realmente le hace mucho mal a la República Argentina y también a todos los ciudadanos que tienen derecho a acceder a una información correcta.

Estados Unidos forma parte del GAFI, lo sabe cualquiera, con lo cual no puede haber habido error en la información. Tal vez, es un horror la información pero es otra cosa.

Pero quiero charlar estas cosas con ustedes, parlamentarios argentinos, oficialistas y opositores, porque es necesario que algunas líneas básicas de comportamiento y de reglas democráticas e institucionales y constitucionales sean observadas por la totalidad de los partidos políticos, porque si alguien denuncia que el Parlamento argentino, no el gobierno, el Parlamento argentino aprueba leyes para narcotraficantes y lavadores de dinero o terroristas, estamos ejerciendo una muy mala calidad institucional. Y este Gobierno que me ha tocado presidir desde el año 2007, ha hecho del tratamiento en el Parlamento y de la consulta al Parlamento sus decisiones más importantes y, tal vez, más trascendentales que marcaron a fuego la gestión durante el año pasado cuando esta Presidenta tomó la decisión de remitir aquí, al Parlamento, en el medio del conflicto con las patronales rurales la Resolución 125, lo hizo precisamente para que el Congreso tomara la decisión y aceptó la decisión que ese Congreso tuvo de rechazar la 125.

Y quiero hacer un ejercicio con ello para que veamos cómo muchas veces priman los intereses partidarios o simplemente especulativos y finalmente, lo que se quería defender en realidad no era lo que se decía, sino tal vez tomar decisiones que descolocaran al Gobierno. Si hoy la Resolución 125 estuviera vigente, las alícuotas de los derechos de exportación serían inferiores a las vigentes. Pero además, los pequeños y medianos productores estarían recibiendo compensaciones, pero además los que estuvieran a más de 400 kilómetros, si mal no recuerdo, de los puertos, estarían recibiendo el subsidio por fletes. Hagan cuentas de cómo estarían.

¿Qué quiero decir con esto? Que muchas veces hay que analizar desde la perspectiva de lo que es la política, pero no la política partidaria, la política en serio que supone la transformación de la realidad y también de los comportamientos de la dirigencia política en la Argentina. No va a haber mayor calidad institucional si además nosotros, como dirigentes, no mejoramos nuestro propio comportamiento a la hora de formar parte de las instituciones y de jugar los roles que cada uno tiene dentro de esas instituciones. Porque tener calidad institucional no significa que los opositores voten o piensen igual que el Gobierno, significa que en aquellas cosas que evidentemente mejoran la situación de lo que se está discutiendo, se apoye y luego, en la elecciones, cada uno de los argentinos pueda elegir quién a su juicio va a defender y representar mejor sus derechos como ciudadanos, como trabajadores, como empresarios, como comerciantes. Pero al momento de decidir, decidir teniendo en cuenta eso, los verdaderos intereses. Cuando alcancemos eso, argentinos, ahí sí habremos alcanzado la verdadera calidad institucional que demandan todos los argentinos piensen cómo piensen y tengan el lugar que tengan.

Yo quiero decirles que, junto a estas medidas que hemos tomado también y que seguiremos tomando absolutamente proactivas para sostener nivel de empleo y actividad económica, también enviaremos al Congreso todos aquellos instrumentos que las épocas y los tiempos exijan. Algunas viejas deudas también de la democracia argentina, como la reforma de la Ley de Radiodifusión, el cambio definitivo de eso, vieja deuda de la democracia. Y también nuevos instrumentos que den cuenta de los nuevos tiempos económicos y políticos que corren en la Argentina y en el mundo donde ya no es necesario que se denoste al Estado, pero es necesario lograr instrumentos nuevos que nos permitan intervenir adecuadamente en la economía para preservar el trabajo y la generación de la actividad económica.

Creo también que todos tenemos que tener una actitud diferente frente a esta crisis inédita a nivel mundial, que no significa seguir a pie juntillas lo que diga quien es el titular del Poder Ejecutivo, pero sí significa -reitero- tener una actitud diferente. Es necesario lograr, frente a los grandes temas de los argentinos, la unidad. Es necesario que juntemos esfuerzos para preservar a la Argentina y a lo que hemos logrado en estos años que, de prolongarse la crisis tal cual como se preanuncia, impactará y convertirá al año 2009 en un año, como alguna persona que conozco dijo, más difícil de los últimos 100 años.

Esto que nos tiene que llevar a Gobierno, a oposición, a sectores económicos, sociales y productivos a saber que es necesario reconocer que en estos años que han pasado, con aciertos y con errores, que los hemos tenido, es imposible no equivocarse, desde una banca parece imposible no equivocarse cuando se es gobierno, hay que estar sentado acá para saber lo que es gobernar un país y la República Argentina, hay que estar sentado acá o sentada, lo cual además, si no solamente estás sentado, sino que además estás sentada, lo que implica también una cuestión de género, es un poquito más difícil todavía y no quiero victimizarme porque no es mi costumbre.

Pero entonces, en esta conceptualización convocar a todos las fuerzas políticas y a todos los sectores para saber que vamos a tener que hacer un gran esfuerzo y que tenemos la experiencia de estos años que hemos vivido.

Creo, sinceramente, sin arrogancia, con mucha humildad, que este proyecto político, estas ideas que hemos levantado, merecen algo de crédito porque hemos tenido resultados muy concretos. Aquellos que defendían lo que decían los de afuera, aquellos que defendían a los que nos criticaban desde consultoras, desde bancos internacionales, que hoy ya no existen y a los que restan nadie les cree, creo que merecemos entonces, no apoyo, pero sí comprensión y, fundamentalmente, cooperación, que es el nuevo verbo que debemos conjugar en el mundo y en la Argentina. Cooperación que significa solidaridad por parte de aquellos que en este proceso económico y en estos años han tenido la suerte de poder acumular una rentabilidad tan importante, que les permite ser el único sector económico que puede no comercializar sus productos.

Díganme todos ustedes, hombres y mujeres de provincia, que conocen comerciantes, que conocen empresarios de metalmecánica, de metalurgia, de textiles, de calzado, de servicios, de cualquiera de las actividades, quién puede hoy no comercializar su producción y subsistir. Al contrario, el objetivo casi desesperante es mantener la venta y con ello la actividad económica.

Por eso, le pedimos a aquellos que han tenido la inmensa suerte, pero no porque no la hayan merecido, sino porque además hemos contribuido para que así sea con este modelo de producción de tipo de cambio competitivo, de crecimiento, de subsidio en materia de generación, por ejemplo, de energía, el país en el año 2008 gastó más de 9 mil millones de pesos en subsidio a la generación eléctrica que abarca a hogares, alumbrado público, a comerciantes -pequeños, medianos y grandes- y pequeña y mediana industria, 9 mil millones de pesos. En realidad, la eliminación de una parte de los subsidios que se hizo durante el año pasado que fue de 807 millones, simplemente tuvo como objetivo, no solamente comenzar a eliminar los subsidios, sino también en aquellos sectores de mayor y alto consumo lograr una conciencia de mayor ahorro para tener una mejor administración de los recursos.

Hay un formidable esfuerzo de todos, subsidios al gasoil para que la producción también pueda tener mayor competitividad, cosas que todos ustedes saben. Creo que es entonces necesario que esos sectores que por diversos motivos que tienen que ver con este modelo económico han podido tener una rentabilidad más que buena, en algunos casos extraordinaria, tengan la solidaridad no por cuestiones de ética, sino por cuestiones de inteligencia y sustentabilidad del propio modelo para seguir creciendo y avanzando.

Lo dije una vez no sé si aquí o en algún otro foro, no necesitamos empresarios buenos; necesitamos empresarios inteligentes, necesitamos buenos empresarios, buenos comerciantes, buenos productores, para que entiendan que es necesario apuntalar este esfuerzo que hemos hecho los argentinos y que ha dado resultados para todos, pero que todavía, sin lugar a dudas, faltan argentinos, a los que no tienen trabajo, que no han podido acceder a una vivienda o que tal vez no han podido acceder aún a la educación. Por todos esos argentinos, es que las dirigencias políticas tenemos que plantearnos seriamente estas cosas, estos debates y estas discusiones.

Yo no quiero terminar este mensaje a esta Asamblea Legislativa sin pedir una vez más, por un tema que es central y que también ha sido uno de los pilares de este Gobierno en materia de política de Derechos Humanos y que tiene que ver precisamente con lograr por parte de la Justicia eso, que se haga justicia y que finalmente los juicios que se vienen desarrollando contra quienes violaron los derechos humanos durante la dictadura, precisamente sean juzgados.

Ha habido avances, ha habido condenas emblemáticas, pero no podemos dejar de decirlo aquí en este recinto, frente a lo que constituye la representación del poder popular en la Argentina, que demandamos a esa Justicia, a la cual este mismo Parlamento le ha dado los instrumentos para la agilización de esas causas, 5 leyes sancionó este Parlamento el año pasado, fue el Parlamento también que decretó la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final que luego apuntalaron también la declaración de inconstitucionalidad. El Poder Ejecutivo también ha dado recursos a la Justicia, los dos poderes del Estado hemos hecho mucho por lograr esto. Es hora entonces que la Justicia de respuestas porque es la hora de ella. Ya pasó la hora del Poder Ejecutivo y la hora del Poder Legislativo, es la hora de la Justicia y se viene demorando desde hace demasiado tiempo.

Acá me apuntan -este es el defecto de no leer- que me había olvidado de una ley que también es fundamental, estructural, diría, una ley absolutamente estructural como fue el retorno de la administración de los recursos de nuestros jubilados a manos del Estado Nacional. Reforma estructural si las hay. Cuando uno observa la forma en que fueron administrados estos recursos, las comisiones que se pagaron, las inversiones que se hicieron, la discrecionalidad absoluta con la cual se manejaban los recursos de los trabajadores para ver si en tal o cual empresa se invertía, porque no crean que esos que piden muchas veces democratización y transparencia a la clase política, se ejerce en el mundo de los negocios. No; esto que nos demandan a los políticos en el mundo de los negocios tal cual uno puede ver como se administraron en estos últimos años la asignación de recursos, quién tenía financiamiento y quién no, en realidad, hay tanta o más discrecionalidad que en todo el ámbito de la política junta de todo el país.

Esto también hay que decirlo, esta ley es realmente estructural porque coloca los recursos de la sociedad, no son recursos del Gobierno ni del sector privado, son recursos de los trabajadores, sus aportes, como un instrumento precisamente para poder seguir sosteniendo la rentabilidad de esos recursos y, al mismo tiempo, sostener la única manera de que esos recursos tengan rentabilidad que es sostener una vez más la actividad económica y el empleo.

Cualquiera de los caminos -como todos los caminos conducen a Roma- del desarrollo y del crecimiento conducen indefectiblemente al sostenimiento de la actividad económica y del empleo. Y en este caso, el mercado interno frente a la crisis del sector externo, adquiere también una relevancia absolutamente inusitada.

Por eso es necesario, entonces, redoblar estos esfuerzos y convoco desde aquí a todos los argentinos, a todas las argentinas, a todos aquellos que tienen responsabilidades de carácter institucional, sectorial, social, a que realmente defendamos esto que hemos logrado todos los argentinos, que no lo veamos como patrimonio de un sector político, al contrario, esto que hemos vivido los argentinos en estos años en los cuales siempre se preanunciaba el fin, es hoy un modelo que deberíamos reformularlo inclusive en términos de categoría de pensamiento diferente al que hemos tenido desde los grandes centros de poder.

Yo creo que tenemos que atrevernos, además, a formular, como siempre hicimos los argentinos, un pensamiento alternativo frente a un mundo de incertidumbre y de dudas y que no sabe adónde va. Uno ve, mira y advierte que la crisis no está en que no se encuentra la solución en tal o cual receta económica, la crisis es como siempre han sido las grandes crisis que marcaron los cambios en la humanidad, crisis de las ideas. Estamos ante la crisis de un sistema de ideas que hizo de la especulación, de la subordinación, de un mundo donde unos pocos mandan y el resto obedece, de términos de intercambio comercial absolutamente malos para la mayoría de la humanidad, un modelo de decisión, un modelo de ejercicio del poder. Y yo creo que estas son las cosas en las que los argentinos tenemos que aportar, sin arrogancia pero con la convicción de que hemos podido hacer aquí en la República Argentina, algo diferente y que tuvo buenos resultados distintos a los que tuvieron otros países con otros modelos.

Por eso, quiero agradecer a todos y a todas por haber escuchado, por haber compartido este momentos y convocarlos, como siempre, conozco a mucho de ustedes, al compromiso de seguir trabajando por una Argentina diferente y un solo pedido: sin agravios, ni descalificaciones, ni fomentando violencias que tanto mal, que tanto daño y que tanto dolor y tragedia han traído a nuestro país. Debatamos pero en el término de discusión, sin querer imponerle al otro ideas y cuando el otro, democráticamente, como marca la Constitución Nacional, tiene un resultado en este Parlamento, ser aceptado y pensar, en todo caso, la mejor manera de tener mejores ideas y mejores argumentos para, en definitiva, poder luego ganar un debate o una elección. De esto se trata la democracia, lo que no podemos es seguir maltratando al sistema democrático en su conjunto, porque creo que la Argentina tiene demasiadas experiencias nefastas en materia de no respetar la institucionalidad y, fundamentalmente, no funcionar en forma democrática.

Muchas gracias y muy buenos días a todos y a todas, con la misma fuerza y la misma convicción de siempre, a seguir trabajando por todos los argentinos que ese es el rol que nos cabe a todos los que hoy estamos aquí reunidos.

Muchísimas gracias.

Categoría:Discursos de Cristina Fernández de Kirchner Categoría:D2009