Part 1
Honorable Asamblea Legislativa: vengo a dar cumplimiento una vez más, a la obligación que me impone como Presidenta de la Nación, el artículo 99, inciso 8º, de nuestra Carta Magna, en cuanto a presidir la apertura de las sesiones ordinarias de este Parlamento y, al mismo tiempo, dar cuenta de la gestión del Estado de la Nación.
Debo reconocer que, tal vez, sea la primera Presidenta en tantas décadas que viene a dar este mensaje ante nuestras Cámaras, en una situación inédita en materia internacional.
Todos los hombres que me precedieron en el ejercicio de este cargo, vinieron muchas veces a hacer su primer mensaje o los que les correspondieran luego, en marco de graves crisis, pero en la mayoría de los casos eran crisis provocadas en nuestro propio país o, tal vez, los coletazos de alguna crisis muy focalizada o localizada que generaba impactos en la economía de nuestro país.
Hoy estamos ante una situación -reitero- absolutamente inédita. Todos, absolutamente todos coinciden que es similar a la de 1930. Otros la comparan con la caída del Muro de Berlín, pero la diferencia con la caída del Muro de Berlín, es que en aquella oportunidad se les había caído a los que estaban del otro lado. Ahora los muros se nos han derribado a nosotros.
Tal vez tenga que ver esto con esta situación, porque la historia siempre tiene concausalidades, que aquel derrumbe del Muro de Berlín hizo caer a algunos en los mismos fundamentalismos en que habían caído quienes habían construido esos muros, los mismos, aquellos que presuponían que el Estado todo lo podía resolver y que poco tenía que ver lo que quería cada ciudadano o cada ciudadana, y luego este otro modelo que se impuso en lo que podemos denominar "fundamentalismo de mercado" en el cual el Estado debía desaparecer, el mercado era el correcto asignador de recursos, la política casi una tarea de administrar lo que se tenía y fundamentalmente más que compromiso de transformación, resignación y acomodamiento de lo que se tenía.
Los paradigmas han caído y vemos todos los días noticias que agobian, caídas de bancos, despidos masivos, fábricas quebradas, parece que nada pudiera tener fin en este vacío sin fin. Y lo que es más importante, los que toda la vida pronosticaron lo que iba a pasar sobre nosotros, sobre ellos, sobre el mundo y sobre la historia, no aciertan en ninguna de las medidas, en ninguno de los diagnósticos. Tengo también mis serias dudas que quienes fueron los causantes de esta crisis puedan tener la capacidad intelectual de formular alternativas y soluciones diferentes. No por malos, sino simplemente por estructuras mentales muy consolidadas por mucho tiempo de pensamiento único rechazando toda otra alternativa, lo cual nos obliga a todos nosotros a ejercitar una fuerza diferente en cuanto a encontrar alternativas a un mundo que se ha derrumbado.
Vamos a ir al G-20 llevando las propuestas que venimos sosteniendo desde hace mucho tiempo, pero sinceramente creo que lo económico y lo financiero es solamente la punta del iceberg. Creo que hay un modelo en crisis que tiene que ver también con una forma de relacionarse en el mundo basado en la subordinación y no en la cooperación, basado, fundamentalmente, en que las reglas sólo existen y deben ser cumplidas por los países débiles o emergentes, y tal vez los que integran un selecto grupo que hasta ahora ha dirigido las economías, las finanzas y la política del mundo no deben atenerse a esas reglas. Por eso, pienso, sostengo y creo que no solamente el problema es económico o financiero.
Al G-20 vamos a ir con lo que venimos sosteniendo desde el año 2003 en todos los foros internacionales, pero que ya no se agota en la mera formulación de los organismos multilaterales de crédito o en la propia organización política que es Naciones Unidas, va a requerir la reformulación total del pacto de Bretton Woods, pero al mismo tiempo también, un acuerdo en materia de políticas macroeconómicas globales que tengan y tiendan a levantar y sostener la demanda global. Porque vemos que, con el solo fondeo de bancos que se caen, no alcanza; el grave problema es que se ha quebrado la confianza y muchas sociedades están al borde de su capacidad de endeudamiento, la han superado, con lo cual uno de los problemas fundamentales del mundo, es lograr reactivar la demanda global, única manera de reactivar la economía, además también de lograr fuentes de financiamiento.
Se va a tener que tener, entonces, una noción de cooperación y no de subordinación en la formulación de políticas en este sentido. También deberán ser reformulados los organismos multilaterales de crédito que ya deberán cambiar totalmente lo que ha sido el ejercicio hasta ahora y que ha sido siempre someter a condicionalidades que tenían que ver con ajustes a las economías emergentes.
Estos organismos multilaterales, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional deberán convertirse en instrumentos de financiamiento sin condicionalidades, fundamentalmente las economías emergentes que han sido las responsables de las tres cuartas partes del crecimiento de la economía mundial en los últimos 10 años en planes de infraestructura que complementen además, los requerimientos de la demanda global.
Por otra parte, también deberá regularse definitivamente a nivel global, el sistema financiero, el movimiento de capitales para que no se produzca la paradoja que tenemos hoy donde precisamente desde los países emergentes que no han provocado la crisis, emergen y se trasladan hacia los países centrales los capitales.
También llevaremos como propuesta a ese G-20 la supresión de los paraísos fiscales. Se calcula que más del 40 por ciento de los capitales del mundo, están precisamente fondeados en los paraísos fiscales.
Será necesario, entonces, encontrar un modo de cooperación y un modo de funcionamiento global sustancialmente diferente, porque esto trae aparejado también dos análisis o dos conclusiones que no podemos soslayar. La primera, que el acuerdo debe ser global y, la segunda, que va a ser imposible la salida de modelos nacionales si realmente la crisis se prolonga en el tiempo porque terminará impactando indefectiblemente en todos los países a escala planetaria. Esto es una realidad incuestionable y esto es lo que tiene de nuevo e inédito esta crisis: que emergiendo de los países centrales impacta en todas aquellas economías que venían sosteniendo el crecimiento mundial y, al mismo tiempo, no da respuestas hacia afuera ni hacia adentro de sus propias economías.
¿Cómo los encuentra a los argentinos esta crisis sin precedentes a escala global? Esta crisis nos encuentra en nuestro sexto año -me refiero al año 2008, mi primer año de gestión- de crecimiento consecutivo completando el ciclo de crecimiento económico más importante de nuestros 200 años como Nación: del 66 por ciento del crecimiento de la economía, 47 puntos se los debemos esencialmente al mercado interno. Un modelo de acumulación que tuvo en el mercado interno, en la exportación y en la inclusión social, generación de trabajo, producción y economía real, los ejes fundamentales. Esta es una de las características de la Argentina frente a esta economía global que se convirtió en una economía de dinero electrónico de carácter absolutamente financiero que nos hace recordar mucho al derrumbe del año 2001 en nuestro país cuando se había construido una pirámide, tal vez no financiera pero sí en torno a la convertibilidad que finalmente provocó el desplome de nuestra economía, de nuestra sociedad y de nuestras instituciones.
Nos encuentra además, a diferencia de lo que sucede en el mundo financiero global, con un sistema financiero que ha duplicado su capital en los últimos 5 años que además, ha pasado de tener al Estado como deudor o como acreedor neto en base a que sostenemos con nuestros depósitos, parte importante también de ese sistema; sistema que además solamente tiene un 12 por ciento de sus depósitos en dólares, que además solamente puede prestar, de acuerdo a regulaciones internas, a sectores que también reciben ingresos únicamente en dólares.
Encuentra además a esa sociedad y a ese sistema financiero, con un nivel de endeudamiento que no supera el 20 por ciento frente a economías como la estadounidense, por ejemplo, donde el endeudamiento de sus sociedades es superior al ciento por ciento de su Producto Bruto Interno.
Se encuentra también con un posicionamiento en torno a la redistribución del ingreso más importante que el que teníamos inclusive a fines del año 2007. En el año 2007 la participación de los trabajadores en el PBI había llegado al 42.9; finalizamos el año 2008 con una participación de los trabajadores en el PBI del 43.6, la serie más alta desde el año 2003 a la fecha donde partimos de un 34 por ciento de los trabajadores en la participación del PBI.
Esto se debe, esencialmente, al modelo de acumulación que también impactó midiendo el último trimestre en materia de desocupación el 7.3, alcanzando también la serie más baja de aquellos 25 puntos de desocupación del año 2003.
¿A qué se deben esencialmente estos resultados que también podemos adosar a lo que fue el resultado de la exportación en el año 2008 donde batimos récord en materia de exportación llegando a 70.124 millones de dólares sobre los 55.880 millones de dólares del año 2007, un superávit que significó el 4.6 de nuestro PBI, el más alto nivel de exportaciones y el superávit comercial más importante de la Argentina en toda su historia? Tiene que ver esto, absolutamente, con el modelo que veníamos desarrollando y del que bueno es decirlo, desde las usinas centrales que se cayeron en los grandes centros de poder venían anunciando reiteradamente desde el año 2003 en adelante, que indefectiblemente se derrumbaría.
Sin embargo, en este año 2008 que me tocó presidir la suerte de los argentinos, el gobierno de los argentinos, pudimos tener un récord de exportaciones, récord de exportaciones, que también es bueno desentrañarlo, porque tal vez refleja con absoluta claridad, el por qué de la disminución del desempleo, el por qué del aumento de la participación de los trabajadores y del sector asalariado en el PBI: de esos 70.124 millones que exportamos la mayoría fue de manufacturas de origen industrial; 25.000 millones de dólares tuvo el sector, por ejemplo, de exportación de cereales, pero es bueno desentrañar las cifras también; de esos 25.000 millones de dólares de exportación del sector granario, 14.000 corresponden al sector de la agroindustria, es decir, aquella que agrega valor a la materia prima. Y, además, reportó en exportaciones -entre recursos primarios y manufacturas de origen agropecuario- un crecimiento importante respecto del año anterior del orden del 30 por ciento; 19.800 millones de dólares que habían exportado en este rubro en el año 2007 y más de 25.000 millones en el año 2008; en el sector de carnes 1.776 millones de dólares frente a los 1.500 millones aproximadamente del año 2007 y 566 millones en el sector de leche frente a 460 millones de dólares del año 2007.
Como vemos podemos llegar a dos conclusiones: primero, que crecimos en todas nuestras exportaciones y que además lo hicimos fundamentalmente ese crecimiento en torno al sector manufacturero industrial, de origen agropecuario en menor medida y de origen industrial en gran medida. Esto explica la baja en el desempleo y la redistribución del ingreso que se produjo. Todos sabemos que es precisamente el sector donde más valor se agrega, donde podemos redistribuir con mayor justicia el ingreso generando trabajo y crecimiento para la economía. No es propiedad de este Gobierno ni de este partido; simplemente es la comprobación fáctica y científica de que el dinero por sí mismo produce dinero, si no pasa por la circuito de la producción de los bienes y de los servicios, que es el modelo que creemos que debemos seguir sosteniendo.
Creemos que parte importante -diría- total y fundamental de la crisis de lo que se denominaba el "primer mundo", pasó precisamente por creer que el dinero se reproducía a sí mismo, sin necesidad de articular con trabajo y producción, esto es una economía financiera frente a nosotros que, siempre la Argentina ha querido construir en sus mejores períodos históricos cuando ha basado sus políticas y sus gobiernos en la economía real. Esta es una comprobación que nos da nuestra propia experiencia histórica como país. Cada vez que dejamos de lado a la producción, al trabajo, a la generación fundamentalmente de riqueza a través del esfuerzo, es donde caímos en la fantasía de pensar que podíamos vivir sin trabajar o siendo solamente un país de servicios.
Creo que toda esa experiencia, la que hemos tenido nosotros como país, la que hoy podemos confrontar con el mundo, nos dice muy claramente cuál es el rumbo que debemos profundizar y seguir.
También en materia de estructura de financiamiento, hemos tenido en este año 2008 que ha pasado, un mejoramiento de nuestra ratio de deuda. Del 56,1 por ciento que teníamos de ratio de deuda sobre PBI hoy, luego del financiamiento, refinanciamiento que hemos hecho de los PG, estamos en el orden del 49.1 de ratio de deuda sobre PBI.
Se acordarán ustedes que eran los PG, eran los préstamos garantizables que se dieron a partir del famoso megacanje y cuyos vencimientos estaban calzados fundamentalmente desde el año 2009 al 2011. De estos 23.800 millones de pesos de PG elegibles, hemos financiado más de 19.000, el 80,20 por ciento de la deuda exigible que tenía la República Argentina, pero además lo hemos hecho con un ahorro concreto de 2.001 millones de pesos en materia de ese financiamiento, sin pagar además ningún tipo de comisión.
Hemos también mejorado la situación de nuestras provincias. Permítanme, tal vez aquí sí voy a leer porque son cifras en las cuales quiero tener absoluta y milimétrica precisión, sé que hay senadores, es el ámbito de los senadores y de los diputados que defienden y representan los intereses del pueblo y de las provincias. Pero también quiero decirles que el crecimiento de la actividad económica desde el año 2003 en adelante, impactó más que positivamente en todas las cuentas provinciales, no sólo en forma directa a través de la coparticipación y de lo que constituyen las transferencias automáticas del Tesoro Nacional a provincias y que por lo tanto no dependen del humor de esta Presidenta ni de cualquier otro, sino también a partir de que habiendo mejorado la inversión pública en materia de infraestructura, hubo importantes transferencias hacia las provincias.
Si me permiten voy a analizar dos provincias, porque estuve justamente en ellas esta semana que pasó; saben que estuve el día lunes en esa hermosa ciudad que es San Fernando del Valle de Catamarca, provincia de Catamarca y el día jueves estuve en Rosario en compañía del presidente de nuestro Bloque de Diputados y también del Gobernador de la provincia de Santa Fe y del Intendente de Rosario.
Quiero leerles algunas cifras: Catamarca en materia de evolución de coparticipación: en el año 2002, la provincia de Catamarca recibía 249 millones de pesos de coparticipación. Si uno mira todas las series, todas las cifras desde el año 1991 hasta el año 2002, jamás había podido perforar siquiera el techo de los 300 millones de pesos. Ya en el año 2003, la cifra de 249 millones se elevó a 358 millones; el año pasado, 2008, primer año de mi gestión, la cifra de coparticipación de Catamarca en Coparticipación Federal de Impuestos, únicamente era 1.440 millones de aquellos 249 millones que habían sufrido en el año 2002.
Si uno va además a otros recursos de origen nacional que también tienen transferencias automáticas, el subtotal se eleva a 1.826 millones de transferencia automática. Si además se le suman otras transferencias directas y otros gastos de la Administración Nacional, desde la ANSeS, desde planes como el FONIL, como los planes alimentarios, todo lo que constituyen las transferencias más la obra pública por supuesto, llegamos a la cifra de 2.883 millones, a los que podemos sumar también los 181 millones que recibe en concepto de subsidios para la generación eléctrica que, como todos ustedes saben, lo reciben todas las provincias y alcanza a los hogares, a los comercios, al alumbrado público y a la industria. Llegamos así a un total de 2.883 millones en el año 2008 frente a 2.338 que también había sido récord en el año 2007. El Presupuesto para el año 2008 de la provincia de Catamarca, fue de 2.800 millones, menor a la transferencia que, por distintos conceptos, se recibió desde el orden nacional.
Puedo pasar a otra provincia, en este caso la provincia de Santa Fe, la segunda provincia en la cual estuve esta semana. Cuando uno mira los números de Santa Fe, ve que en el año 2002 habían recibido 800 millones en materia de Coparticipación Federal de Impuestos, nunca había perforado Santa Fe el techo de los 1.000 millones. Por primera vez perfora el techo de los 1.000 millones en el año 2003 donde recibe 1.162 millones de pesos, llegando en el año 2008 a 4.673 millones, casi 1.000 millones más durante el año 2008 y durante el año 2007.
Si sumamos, del mismo modo que lo hicimos con la querida provincia de Catamarca, las transferencias automáticas directas más las recibidas por obra pública, estamos en el orden de los 14.166 millones de pesos. El Presupuesto de la provincia de Santa Fe fue para el año 2008 de 11.000 millones de pesos; podemos sumar también los más de 700, casi 800 millones, recibidos en materia de subsidios para la generación de energía eléctrica que abarca a todo el espectro al igual que todo el país.
¿Por qué estas cifras, por qué estos números? Porque es bueno desmitificar y porque es bueno aclarar que cuando el país crece, crecen todos en el país, que no hay salidas personales ni individuales en un país, que un país sólo se reconoce en un proyecto nacional, en un proyecto nacional que podrá estar en un determinado momento de la historia impulsado por un sector político, pero que yo sueño, sinceramente, para convertirnos en un país en serio, que lo que son las bases estructurales del crecimiento, del trabajo, de la redistribución del ingreso sean asumidas como bandera por la mayoría de la dirigencia política argentina para garantizarle este crecimiento a los argentinos.
Porque yo me pregunto y no ceso de preguntarme: ¿qué pasaría si esta crisis a nivel mundial hubiera encontrado a la Argentina en otra situación o, tal vez, con alguna dirigencia política que siempre concibe al ajuste y el no tocar los privilegios de los que más tienen para enfrentarla? ¿Por dónde hubieran ajustado? ¿Quiénes estarían pagando los costos de esta crisis en otro momento?
Creo que la respuesta la tienen todos los argentinos, basta con mirar para atrás lo que vivimos para entender lo que se hubiera hecho tal vez en esa oportunidad.
Sinceramente me enorgullezco de formar parte de un Gobierno que jamás envió a este Parlamento un proyecto de ley que restringiera las garantías o que quitara derechos a los argentinos, que le descontara salarios a jubilados o empleados públicos, jamás, ni tampoco que no hiciera de la memoria, de la verdad y la justicia también los ejes centrales de su gestión.
Quiero también rescatar que en este marco me enorgullezco de formar parte de este proyecto político que cuando uno lee los diarios en este tembladeral que es el mundo y solamente ve que hay despidos, que hay ajustes y que hay crisis, ha podido decirle a sus jubilados una vez más, como lo viene haciendo desde el año 2003, que van a tener un aumento del 11.69 por ciento.
Es difícil encontrar otros ejemplos similares y quiero detenerme en este caso puntual de los jubilados. Allá me aplaude María América del fondo. Quiero detenerme en este punto central que son los jubilados porque siempre han sido una de las variables de ajuste en la República Argentina.
He tenido también el honor de ser la Presidenta que envió a este Parlamento para su tratamiento la Ley de Movilidad de Salarios y Haberes de Pensionados y Jubilados de la República Argentina y también ustedes haber tenido el honor, como Parlamento, sobre todo mirándoles la cara a muchos de ustedes que muchos veces como oficialistas o como opositores han tenido que votar cada cosa, poder votar un aumento para los jubilados, no deja de ser una caricia en el alma.
De esta manera hemos llegado una vez más, a más de 6.118.000 beneficiarios para ser más exactos, de los cuales también tenemos que acordarnos de ese 1.800.000 al que ya llega la moratoria donde hemos incorporado a gente que se había caído de la producción y del trabajo y que luego, al cabo de una vida, por eso o porque tal vez algún patrón inescrupuloso no le había hecho los aportes, carecía del derecho a la jubilación. También le hemos dado a esos argentinos y a esas argentinas el derecho a tener un ingreso.
Quiero decirles también que en este año 2009, tal cual fuera anunciado por la señora Ministro de Asuntos Sociales hace unos días, hemos aumentado en lo que hace desde el año 2003, donde el presupuesto para cuestiones de carácter social, acción social y promoción social, programas que no solamente están en el Ministerio de Asuntos Sociales sino también en el de Trabajo, teníamos un presupuesto en aquel 2003 de 1.700 millones de pesos aproximadamente y este año 2009 vamos a tener más de 10.000 millones de pesos, lo que significa un aumento del 510 por ciento de recursos que asignamos también a los sectores que mayor grado de vulnerabilidad social tienen en la República Argentina.
También tenemos logros en materia educativa. Mañana vamos a inaugurar el ciclo lectivo en la provincia de Salta, en forma simultánea inauguraremos una escuela ahí casi en la frontera con Bolivia, más al norte de Santa Victoria, en Salta, al mismo tiempo el Ministro de Educación estará en la provincia de San Juan inaugurando también varios establecimientos, la señora Ministro de Asuntos Sociales estará en El Impenetrable, Chaco, inaugurando también una escuela allí en el corazón de El Impenetrable, y la Ministro de Defensa, en compañía de la señora Gobernadora de Tierra del Fuego estará en la Antártida reinaugurando la escuela que se incendió y que hemos reconstruido para que a lo largo y a lo ancho del país, para que en el marco del Plan 700 y 1.000 Escuelas, sigamos construyendo capacitación, educación para los argentinos que es el gran eje y protagonista de la movilidad social.
En este marco también, hemos cumplido, tal cual lo marca la Ley de Financiamiento, con fijar el piso de lo que un docente debe ganar como básico, como mínimo en la República Argentina. Ustedes saben que estaba en el orden de los 1.290 pesos y se ha establecido una suma fija de 200 pesos que lleva ese salario mínimo para los docentes a 1.490 pesos. También hemos decidido pagar lo que restaba de la deuda del Fondo de Incentivo Docente, que no se había pagado en el año 2001, y que el anterior gobierno del presidente Kirchner pagó una parte y esta Presidenta va a terminar de pagar la deuda existente con el sector pagando los 3 FONID que se debían del año 2001 en cuotas de 55 pesos que arrancan desde el mes de julio hasta diciembre.
Permítanme en este momento hacer un análisis respecto de todo esto, del tema de la educación, del derecho a la educación. Ustedes saben lo que yo pienso porque lo dije muy claramente aquí la primera vez que vine a hablarles como Presidenta aquel 10 de diciembre del año 2003.