Discurso de Carlos Salinas de Gortari en su Tercer Informe de Gobierno.
Part 3
Después de amplia consulta pública, realizada por el Senado de la República, iniciamos la negociación del Tratado Trilateral de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canadá. Ahora la negociación se ha intensificado. Se han establecido 18 grupos para tratar los temas sustantivos; los de más intenso debate son los relativos al mecanismo de resolución de controversias, a los asuntos arancelarios y a los periodos de transición. Por México participan, conjuntamente y como frente unido, el gobierno, representantes de empresarios, de obreros y campesinos, investigadores y académicos, y un sólido grupo de abogados y tratadistas. Mantenemos permanentemente informado al Senado de la República y al público en general, y ofrezco ampliar esta información a las comisiones respectivas de la Cámara de Diputados.
Nuestros negociadores actúan con seriedad, responsabilidad y profundo patriotismo. Saben que los acuerdos que se tomen influirán por muchos años en el desenvolvimiento económico del país. En virtud de que se trata de una negociación para obtener acceso a otros mercados, tendremos que facilitar el acceso al nuestro. Pero como lo he reiterado en diversas ocasiones, en el caso del petróleo y de la electricidad no propondremos modificaciones a la disposición constitucional que reserva al Estado mexicano la propiedad y el control sobre nuestros energéticos. Hace unos días, en Zacatecas, los negociadores de los tres países intensificaron su trabajo, pasando así a una nueva etapa de la negociación en la que ya se iniciaron las revisiones de los textos. Sin embargo, procederemos sin prisas, buscando obtener el mayor beneficio para la nación y evitando también que la negociación se prolongue innecesariamente.
Con el sector exportador se concertaron 28 medidas estratégicas de desregulación. Estas acciones han comenzado a propiciar el mejoramiento corresponsable de servicios como el transporte ferroviario, la operación portuaria, la generación de electricidad y la operación de las aduanas. Es notable la nueva capacidad productiva y de exportación de varios sectores industriales y de servicios.
En estos tres años, hemos concluido 266 procesos para desincorporar empresas públicas no consideradas estratégicas por nuestra Constitución, mediante los cuales el gobierno ha recibido cerca de 40 billones de pesos. En lo que va de 1991, por medio de un sistema transparente de subasta convocada públicamente con calificación previa de los grupos interesados, se vendieron ocho bancos de un total de 18. Este proceso ha logrado diversificar el capital, ya que el número de accionistas de los ocho bancos desincorporados pasó de aproximadamente 9 500 en 1982, a 32 mil en la actualidad, sin incluir la gran cantidad de personas que participaron por intermedio de sociedades de inversión. También participan otros empresarios de distintas regiones del país. La desincorporación bancaria es un paso más en el proceso de modernización financiera que se realiza dentro de un marco jurídico y reglamentario de vanguardia. Así, se diversifica el capital, se aumentan las oportunidades de invertir para los particulares y el Estado fortalece su vigilancia, conducción, promoción y orientación por la vía legal y reglamentaria.
La recuperación en marcha se da, a diferencia de otras épocas, en casi todos los sectores de la economía. Destaca en especial el crecimiento, durante el primer semestre, de casi 7% real del sector agropecuario, crecimiento significativo después de tantos años de estancamiento y declive. A pesar de esta notable recuperación, el proceso de modernización iniciado por el gobierno de la República tiene, en el agro, uno de los retos más complejos y más urgentes. El propósito central en la modernización del campo consiste en aumentar simultáneamente la producción y la justicia. Hemos avanzado en lo primero, pero hace falta mayor justicia en el campo mexicano.
Dar certidumbre en la tenencia de la tierra es propósito central de la política agraria. Hemos reducido significativamente el rezago histórico en la ejecución de las resoluciones presidenciales existentes al inicio de la presente administración. En el periodo de este informe, se regularizó la situación de un millón 25 mil hectáreas correspondientes a 21 mil familias campesinas, como producto de la ejecución de 226 resoluciones. Se expidieron 107 mil certificados de derechos agrarios, 50 mil de bienes comunales y 300 mil de inafectabilidad agrícola, ganadera y agropecuaria.
La actividad productiva del campo se ha recuperado: después de una caída de 4% en 1989, se observó un crecimiento de más del 3% en 1990 y se espera uno superior para 1991. La balanza agropecuaria pasó de 186 a 334 millones de dólares entre enero y agosto de 1990 y 1991, respectivamente. Los precios de concertación han constituido una herramienta que apoya la transición hacia una economía de mercado. Buenas lluvias y sobre todo mucho trabajo en el campo permiten esperar este año una producción, de los 10 principales cultivos, del orden de los 26 millones de toneladas. Los precios de garantía del maíz y del fríjol han contribuido a elevar la producción de maíz a 13 millones de toneladas y la de fríjol a más de un millón, así como una mejoría en el ingreso de los productores. Por primera vez en dos decenios, hemos logrado dejar de importar estos dos productos esenciales. Este esfuerzo extraordinario se aprecia mejor si se considera que ahora producimos todo el maíz y el fríjol que demanda una población 35 millones mayor que hace 20 años, última época en que dejamos de importar estos productos básicos. Expreso mi reconocimiento a los campesinos y productores que han logrado tan elevadas cosechas en estos dos últimos años. El reto consiste ahora en hacer permanente este resultado.
En el ámbito pecuario se ha fortalecido la producción de huevo y de carne, y se inició la recuperación de la industria lechera, que tuvo un incremento de casi 10% en 1990. Se ha logrado garantizar el abasto de carne de res y contar con un excedente exportable. En materia de pesca, se encuentra en marcha la modernización de las cooperativas, el impulso a la acuacultura, una mayor vigilancia e inspección en los litorales de México, la reestructuración de la deuda de la flota camaronera y el aumento de la flota pesquera. Hemos adoptado un programa para eliminar la mortalidad incidental de los delfines en la pesca del atún. La tortuga marina tiene veda permanente y hemos iniciado trabajos para aplicar métodos de pesca que no afecten a la tortuga, en las embarcaciones camaroneras, en el Golfo de México y en el Caribe. Los mexicanos queremos una economía fuerte y productiva, pero nunca a costa de la destrucción del entorno.
En materia de energéticos, Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad han realizado importantes inversiones para satisfacer la demanda interna y las exportaciones de hidrocarburos. La colocación de bonos por parte de Petróleos Mexicanos ha tenido respuesta positiva de inversionistas nacionales y extranjeros. Con reglas cada vez más claras se ha logrado, con financiamiento y construcción de particulares, poner en marcha nuevos proyectos en las ramas de electricidad, petroquímica y fertilizantes. Quiero reiterar que mantendré firme el compromiso de conservar para la nación el manejo exclusivo de sus recursos energéticos. Debemos, sin embargo, alcanzar eficiencia total en Petróleos Mexicanos y en la Comisión Federal de Electricidad, el gran sector energético de los mexicanos. Hay márgenes de productividad y eficiencia que todavía podemos aprovechar. Estoy seguro de que trabajadores y empresa alcanzarán metas superiores para beneficio de nuestros compatriotas.
En lo que resta del sexenio, la demanda interna de energía habrá de crecer a una tasa superior al 5% anual. Existen bases suficientes para responder a las exigencias del corto plazo, pero será necesario canalizar al sector de energía recursos adicionales para atender los retos que plantea la recuperación económica. Durante este año, la producción de crudo aumentó en 1.3%, y ampliamos los volúmenes de exportación, aprovechando así la mayor estabilidad del mercado internacional. Sin embargo, el consumo interno de gasolina sigue creciendo a tasas todavía muy altas y requiere de importaciones que este año son equivalentes a más del 10% del valor total de las exportaciones petroleras.
Para realizar tareas de exploración se han celebrado contratos de servicio con empresas particulares, como se viene haciendo desde hace decenios. Se paga puntualmente por obra realizada, sin comprometer los recursos del subsuelo; es decir, no hay ni habrá contratos denominados de riesgo, sólo de servicios. En petroquímica, promovemos las inversiones como condición indispensable para elevar su capacidad de competencia y para atender mejor las necesidades de la demanda doméstica y de la internacional. Hemos adecuado la industria al avance de la tecnología y se han acelerado los trámites para el otorgamiento de permisos en la petroquímica secundaria.
En el presente año, la generación de electricidad aumentó 5.6%, y hemos avanzado en la reestructuración administrativa, operativa y financiera del sector eléctrico. Esperamos incrementar los recursos propios para asegurar la expansión sana de este sector estratégico. En el marco de la ley, procuramos que participe el sector privado en el financiamiento y en la construcción de proyectos que respondan a la necesidad de aprovechar el potencial de generación. Las instalaciones serán operadas por la Comisión Federal de Electricidad y pasarán a formar parte de sus activos, una vez liquidados los financiamientos que se han canalizado a dichas plantas.
Segunda Parte
En 1990 se expidió el nuevo Reglamento de la Ley Minera, que elimina procedimientos, trámites y trabas burocráticas que restaban oportunidad en el otorgamiento de concesiones y asignaciones. A la demanda de 7.8 millones de hectáreas, acumulada hasta 1989, se ha respondido con concesiones por casi siete millones, abatiendo así el rezago en casi un 90%.
Con el concurso de los mineros de México, en este año se invertirán casi tres billones de pesos, cantidad que duplica la inversión realizada en el ejercicio anterior. Asimismo, para favorecer el aprovechamiento de los recursos mineros se acelera la desincorporación de los terrenos disponibles, proceso que habrá de alcanzar dos millones de hectáreas al cierre del presente año.
Para construir el sistema carretero que exige el desarrollo del país se convocó a toda la sociedad a participar en un programa de alcance nacional. La respuesta ha sido muy positiva y ha permitido que cuantiosos recursos privados se destinen a las grandes obras de infraestructura caminera.
Recordemos que durante 36 años únicamente se pusieron en operación mil kilómetros de carreteras de cuota de cuatro carriles; tan sólo entre 1989 y 1991 se han puesto en servicio, principalmente con inversión de particulares, 1 800 kilómetros adicionales de autopistas de cuota, lo que permite, a ritmo creciente y acelerado, dotar al país de la infraestructura moderna de comunicaciones.
A la vez, se han reconstruido 2 700 kilómetros que se encontraban en condiciones críticas y se ha intensificado la reparación de otros 15 mil kilómetros dañados en forma severa. También se ha procedido a reestructurar Ferrocarriles Nacionales de México, mediante la participación de sus trabajadores, y se avanza en la modernización del sistema postal y telegráfico mexicano.
El sistema portuario nacional es un elemento clave para la economía del país. En el puerto de Veracruz, el más importante de la República , se eliminaron prácticas de ineficiencia y corrupción que lo aquejaron por décadas. Además, se han sentado las bases para lograr su modernización a corto plazo.
La nueva organización del puerto incluye sistemas operativos de alta eficiencia y una mejoría sustancial de las condiciones laborales para los auténticos trabajadores portuarios; así, Veracruz alcanzará, en breve, niveles internacionales de servicio. Además, el país cuenta con dos nuevos puertos: Pichilingue, en el estado de Baja California Sur, y Topolobampo, en Sinaloa. Estos dos nuevos puertos abren formidables perspectivas al desarrollo regional y nacional.
En Ensenada se concluyó un nuevo acceso para cruceros turísticos. Durante 1991, la productividad del sistema portuario nacional aumentó un 100% en el manejo de contenedores y un 50% en el de graneles. Todavía existe amplio margen para elevar su indispensable eficiencia.
La comunicación telefónica constituye una actividad central de las telecomunicaciones; por eso, la desincorporación de la empresa Teléfonos de México siguió un proceso transparente y cuidadoso que garantiza la expansión y el mejoramiento gradual de la calidad de los servicios, asegura la participación accionaría de los obreros en la empresa y mantiene el control de los mexicanos sobre este servicio.
La decisión de lanzar un nuevo sistema que cuadruplica la potencia de los satélites Morelos obedece a la necesidad de ampliar los servicios de telecomunicaciones, en cuyo diseño participan técnicos y científicos mexicanos.
En los últimos tres años, México recibió a más de 19 millones de turistas extranjeros, y divisas por más de 10 mil millones de dólares. En el transcurso de los ocho primeros meses de 1991, la balanza turística registró un saldo favorable de más de 1 400 millones de dólares. El turismo interno, 33 millones de compatriotas, significa un 12% más que el que se registró al inicio de la presente administración.
Está en ejecución un número sin precedente de grandes proyectos turísticos en todos los litorales del país, que permitirán a México aumentar sensiblemente su captación de turistas en los próximos años y, con ello, generar más empleos, promover el desarrollo regional y obtener divisas.
En síntesis, hemos avanzado en la recuperación, pasando del estancamiento al crecimiento económico sano y sostenido. Nuestras finanzas públicas son estables gracias a un esfuerzo como pocos en el mundo. Canalizamos mayores recursos al gasto social con estricta disciplina fiscal. Tenemos un país en crecimiento por tercer año consecutivo, sin déficit público, con la inflación más baja en un decenio y, por primera vez, con superávit fiscal. Consolidamos la apertura y la desregulación. Diversificamos nuestras relaciones comerciales.
El aparato productivo se moderniza y exporta más. El Estado ha desincorporado prácticamente todas las empresas no estratégicas que le impedían concentrar su atención y sus recursos en las obligaciones primarias. La inversión ha crecido en México a ritmos acelerados y, con ella, la creación de empleo. El salario promedio ya no decae, sino que se recupera gradualmente por regiones. Producimos más y con mejor calidad.
La transformación económica se está realizando en paz. Esto ha sido posible por la vitalidad de las instituciones, por el ejercicio de la política y por la responsabilidad de la sociedad. No hubiera ocurrido así sin instituciones capaces de concertar pactos y compromisos con los factores de la producción. Tampoco hubiera sido posible afianzar las reformas económicas si éstas no hubieran generado mejores expectativas para todos los ciudadanos, y sin las nuevas fórmulas de participación de la sociedad, como la de los sindicatos en los procesos de privatización.
Menos aún hubiera sido posible sin un clima de tranquilidad en las ciudades y en el campo, producto del ejercicio permanente del gobierno y de la política. Las reformas económicas no se consolidan sin instituciones y sin política, de la misma forma como es imposible garantizar la transformación política de largo plazo sin solidez en la economía y sin políticas sociales que compensen los desequilibrios y las desigualdades.
El reto, sin embargo, sigue siendo muy grande. Los beneficios de la recuperación no se reflejan todavía de manera evidente entre gran número de compatriotas. Fue mucho lo que la crisis le redujo al nivel de vida de los mexicanos. Los rezagos económicos implicaron costos sociales muy elevados. Muchas demandas siguen superando a nuestros recursos. De una crisis tan profunda no se sale en pocos años. Por eso, aunque mucho hemos logrado, más aún tenemos que avanzar para que el bienestar se refleje efectivamente en la vida diaria del pueblo mexicano.
4. La nueva política social
4.1 Los avances sectoriales
Buscamos el crecimiento económico, pero sobre una base de mayor justicia. Estamos construyendo una política social nueva que requiere de la participación de poblaciones y grupos, que de manera transparente, directa y sin trabas burocráticas, apoye, con recursos, lo que decida y haga la comunidad. Esta nueva política social armoniza democracia con justicia, compromiso con hechos, y da prioridad a lo urgente y a quienes más lo necesitan.
Se ha puesto particular empeño en vigilar la observancia de las normas laborales y los derechos del trabajador, en promover mayor seguridad en el medio laboral, en estimular la productividad y en fomentar una relación obrero patronal más sólida. Dentro del proceso de modernización, en el que el sector productivo ha debido afrontar cambios profundos en sus esquemas organizativos, la procuración de la justicia laboral ha dado prioridad a la conciliación.
En esta materia, entre más de cinco mil emplazamientos recibidos por la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, sólo llegó a la huelga un 2%. Las condiciones en que se realiza el trabajo, la seguridad y la salud del trabajador son responsabilidad permanente del gobierno, por lo que entre enero y julio de este año se incrementó en 17% el número de visitas de inspección.
El cambio del país pasa por la modernización educativa. Concertadamente, con la participación de diversos maestros, padres de familia, expertos y grupos sociales, se han precisado los problemas y se ha propuesto un programa general, programas estatales con compromisos precisos, programas para la educación superior y la investigación científica. Esta propuesta está abierta al diálogo para perfeccionarla. A la vez, se rehabilitan escuelas, se les dota de equipo y materiales, se mejora la situación de los maestros y se debate libremente en todo el país esta gran reforma educativa de México.
La lucha del gobierno de la República contra el analfabetismo ha sido permanente. Durante el lapso que cubre este informe se alfabetizó a más de medio millón de personas. Se está construyendo un modelo pedagógico nuevo, que articule los niveles de enseñanza preescolar, primaria y secundaria, evitando posibles traslapes y lagunas entre ellos. En el nivel medio superior fueron atendidos, en el ciclo escolar 19901991, dos millones 100 mil alumnos.
Para el presente ciclo se estima que en los bachilleratos propedéuticos, bivalentes y terminales, la inscripción ascienda a 2.2 millones de educandos, 100 mil más que en el periodo anterior. Destaca en este nivel la iniciación de servicios por parte de nuevos colegios descentralizados de educación tecnológica.
No habrá educación de calidad sin mejorar el nivel de vida de los maestros. Por ello, partiendo de niveles muy bajos al inicio de mi administración, en los últimos 35 meses los salarios de los maestros han crecido 151% y los seguiremos mejorando para llegar al salario profesional. Reitero mi respeto a las maestras y a los maestros de México y mi reconocimiento por su trascendental labor en favor de la nación.
En las instituciones públicas de educación superior radican muchas esperanzas para elevar la competitividad del país y para garantizar la permeabilidad social. En particular, se han fortalecido los programas de postgrado buscando niveles de excelencia. También se ha creado un sistema de universidades tecnológicas, orientado a la solución de problemas reales del sector productivo.
Han iniciado sus operaciones las nuevas universidades tecnológicas de Ciudad Nezahualcóyotl, de Aguascalientes y próximamente lo hará la de Tula. Paralelamente, se pusieron en operación 12 institutos tecnológicos, que ya funcionan en diversas entidades federativas, con base en esquemas educativos más flexibles y adaptables a los requerimientos del sector productivo. Destacan los nuevos tecnológicos de Zitácuaro, La Piedad , la Mixteca y Ecatepec, entre otros.
Es cada vez más evidente el carácter estratégico de la ciencia y de la tecnología en el proceso de modernización nacional. Por ello, es prioritaria la canalización de recursos públicos a dicho sector. En 1991, estos recursos crecieron en casi un 20% en términos reales, alcanzando cerca de 2.5 billones de pesos.
En el mes de marzo, siguiendo las recomendaciones del Consejo Consultivo de Ciencias, se establecieron cuatro fondos adicionales para fomentar la investigación básica y aplicada, para evitar la emigración de muchos de nuestros científicos y para desarrollar la capacidad de investigación en la industria.
La cultura se amplía por el contacto con el mundo. Estos intercambios son materia de nueva creación. No podemos ni debemos eludir este diálogo, que es probablemente el signo más acabado de los tiempos nuevos. México, en su historia, siempre lo ha hecho así. Mantendremos los apoyos para difundir los resultados de nuestra creatividad, alentar a nuestros artistas y promover su presencia en el exterior.
Este ha sido el propósito de los programas de becas y de los fondos para la promoción de la cultura. Hemos visto un incremento significativo de visitas de grupos de artistas del extranjero. Además, se amplió la red de bibliotecas al incorporarse 157 más, con las que suman un total de 3 390 y llegarán a 5 mil al término de este gobierno.
Por medio de la Comisión Nacional del Deporte se ampliaron las oportunidades para su práctica, tanto en las escuelas como fuera de ellas. Así, se ponen en operación centros de iniciación deportiva, módulos de recreación y fomento a la salud, módulos laborales de autogestión y centros de desarrollo deportivo municipal.
Mediante el Programa Nacional de Solidaridad se han construido a la fecha más de 700 unidades deportivas. Se consolida el deporte también como una expresión propia de nuestra cultura. Hay, sin duda, especialidades deportivas de las que el mexicano espera mucho mejores resultados. Con mayor esfuerzo, seriedad y organización, pueden cumplirse estas expectativas deportivas.
Se ha procurado mayor cobertura en las acciones y programas de salud y seguridad social en el país. La población amparada por el Instituto Mexicano de Seguro Social en su régimen ordinario alcanzó a 38 millones de personas, casi 9% más que en 1988. Por su parte, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado incrementó, en el mismo lapso, en casi 15% su población de asegurados, para cubrir a más de ocho millones de personas. Se han atendido y controlado diversos problemas de salud pública y de interés epidemiológico.
Por más de un año, México no ha tenido un solo caso de poliomielitis y disminuyeron el sarampión y la tos ferina en 96 y 84%, respectivamente. El programa de vacunación universal, que consiste en aplicar todas las vacunas a todos los niños, concluirá a fin de año en 14 entidades federativas y en el Distrito Federal.
El cólera llegó a América Latina hace ocho meses. Es bien sabido que, cuando se presenta en un continente, se extiende por todo su ámbito. Se han detectado casos de cólera en 14 países, desde Brasil hasta los Estados Unidos y Canadá. La preparación para su inevitable llegada consistió en aumentar sustancialmente los sistemas de agua potable y su tratamiento con cloro. A México llegó hace 16 semanas.