Discurso de Adolfo López Mateos en su Sexto Informe de Gobierno

Chapter 4

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En este mes serán mostrados al público trabajos hechos en Teotihuacán y en el Castillo de Chapultepec, que es la sede del Museo Nacional de Historia, e inauguraremos el Museo de Antropología en su nuevo edificio que se haya en nuestro bosque histórico; el del Virreinato, en Tepotzotlán y los tres que ha construido el Departamento del Distrito Federal.

Jamás se había intentado acción similar de igual amplitud.

El propósito lo merece.

En la creación de nuestro futuro deberán expresarse las fuerzas más generosas de nuestro pueblo: aquellas que lo afirman, con caracteres indestructibles, en la solidaridad cultural del linaje humano.

Nos fue entregada una herencia heroica: la de la Revolución de 1910; definida en los principios rectores de nuestra Constitución Política, esa herencia ha sido, para nosotros, lección constante.

Sin fanatismo contra los fanatismos y con tolerancia para tenaces intolerancias hemos querido hacer de nuestras escuelas, fuerzas de paz autentica al servicio de México, país independiente y gestor de concordia universal.

A quienes ahora invocan la libertad de enseñanza -contra la cual sus predecesores lucharon cuando detentaban ilimitado poder sobre las conciencias- , hemos respondido con una educación para el uso responsable y cabal de la libertad.

A fin de garantizar esta educación, hemos puesto en las manos infantiles libros gratuitos.

Esos libros afirman la igualdad de derechos de todos los niños de México, afianzan la unidad nacional en sus tradiciones más puras y deparan a los maestros elementos auxiliares prácticos de trabajo.

Nada contra el hombre y nada contra la patria.

Estas han sido las normas inquebrantables de nuestra administración.

En favor de los jóvenes, ampliamos las enseñanzas de nivel medio, multiplicando los establecimientos gratuitos, secundarios y tecnológicos, enriqueciéndolos con laboratorios y talleres.

A los planteles formales agregamos centro de aprendizaje, cursos de capacitación y 14 Casas de la Juventud en 13 entidades federativas.

Muy en cuenta hemos tenidos los derechos y necesidades de la mujer, cuyo número es mayor en los planteles secundarios y profesionales.

Los Centros de Acción Social para madres de familia instalados en la ciudad de México, que en 1958 eran 33, con 782 asistentes, son ahora 53, diseminados en 24 entidades, y concurren 33,000 madres de familia.

Para los mexicanos que en su niñez carecieron de escuela, mantuvimos en promedio anual, 11,500 centros de alfabetización, 86 misiones culturales rurales, 16 misiones motorizadas y 125 salas populares de lectura.

Según datos de la Dirección General de Estadística, el índice de analfabetismo -que todavía en diciembre de 1960 fue de 36.39%- habrá descendido al final de este año, en la menos favorable de las hipótesis, a 28.91%.

Por primera vez desde 1950, la población ha crecido sin que creciera el número de los analfabetos.

Por lo contrario.

En lugar de aumentar cada año en más de 105 000 personas, como aconteció durante el pasado decenio, a partir de 1961 ha ido decreciendo anualmente en 283,000 como promedio.

Ningún testimonio más elocuente de la eficacia del esfuerzo educativo de México.

Todo cuanto este Informe compendia en materia educativa, es alentador.

Lo que más hondamente satisface es advertir en la mayoría de los maestros y de los estudiantes una actitud más seria y responsable.

El Magisterio se presenta firme y unido.

Apreciamos su laboriosidad y estimulamos su unión.

Los estudiantes se han percatado de que sus derechos y sus deberes coinciden en un elevado objetivo: el estudio para bien de nuestro pueblo y de nuestra cultura.

Si maestros, alumnos y padres de familia continúan esforzándose por servir a la patria, la patria conocerá mejores perspectivas.

La obra es larga; tan difícil y compleja como la vida; pero nuestro pueblo ha demostrado que posee la energía indispensable para llevarla a término.

Hace dos años, en esta misma tribuna del pueblo, dije que la paz de la escuela es la paz de México.

Construyamos, sobre esa paz, nuestra propia grandeza.

El aliento creador que hemos puesto al servicio de México, para cumplir la etapa de la historia nacional que nos fue encomendada por el pueblo, se revela en las proporciones de las obras públicas realizadas con esfuerzos e inversiones sin precedentes.

Nuestra Administración deja al país 20,137 kilómetros de nuevas carreteras federales, de cooperación y vecinales, que sumados a los 36,100 kilómetros existentes en 1950, hacen un total de 56,237 kilómetros, de los cuales 50,462 son de tránsito permanente y el resto de terracerías que se revestirán o pavimentarán.

Según cifras depuradas, resultan incrementos de 55% para la red total de 47% para la parte transitable en todo tiempo.

Quedaron terminadas carreteras tan importantes como la autopista México- Puebla, Durango- Mazatlán, Guadalajara- Zacatecas, San Luis- Torreón y Guadalajara- Barra de Navidad.

Los índices son muy expresivos del esfuerzo realizado en materia vial.

Las vías férreas de México se han ampliado durante nuestro Gobierno en 321 kilómetros.

Tuvimos el beneplácito de dar fin a una magna obra:

El ferrocarril Chihuahua- Pacífico, así como a los De San Carlos- Ciudad Acuña y Achotal- Medias Aguas, e iniciamos la Vía Férrea del Sur hacia Acapulco.

De las 38 presas de almacenamiento construidas en el sexenio sobresalen, por su magnitud y localización, la Raudales de Malpaso, una de las mayores del mundo, en la región de la Chontalpa; la del río Humaya, en Sinaloa y la Benito Juárez, en el Istmo de Tehuantepec.

Las mayores plantas eléctricas instaladas en el período son El Infiernillo para aprovechamiento del río Balsas, Santa Rosa, en Jalisco; el Novillo, en Sonora; Monterrey, en Nuevo León; Río Bravo, en Tamaulipas; Mazatepec, en Puebla; Delicias, en Chihuahua; Temascal, en la cuenca del Papaloapan; Chilapan en Veracruz y 27 de Septiembre, en Sinaloa.

Petróleos Mexicanos construyó los gasoductos Ciudad Pemex- Minatitlán- México; Venta de Carpio - Salamanca; Monterrey - Torreón; Monterrey - Monclova; Torreón - Chihuahua; México - Querétaro y amplió el trans-ístmico; la nueva refinería de Ciudad Madero; las plantas para producción petroquímica en Azcapotzalco, Salamanca, Minatitlán y la de absorción de gas de La Venta, en Tabasco.

El notable incremento del tráfico marítimo registrado en los últimos años, ha hecho que se destinen cada vez mayores recursos a modernizar y mejorar nuestras instalaciones portuarias.

El próximo mes de noviembre entrará en operación el Puerto Pesquero Piloto de Alvarado, con costo de $ 105.000,000.00.

Contará, además de las instalaciones portuarias y equipos industriales, con una flota de cinco barcos modernos con medios idóneos para pesca en alta mar.

Obra relevante del sexenio, tanto por su extensión cuanto porque significa la continuidad constructiva de los regímenes nacionales, es la terminación y cabal funcionamiento del Centro Médico, en esta ciudad.

Durante largos años, los grandes ríos del territorio patrio obstruían las comunicaciones y, con ello, la constitución vigorosa del sentimiento de solidaridad y unidad aun entre regiones vecinas.

Tocó a la Revolución emprender, entre otros titánicos empeños, la construcción de puentes, como necesidad absoluta de la integración nacional.

Cabe a nuestra Administración haber contribuido decisivamente, a ese designio revolucionario y de contar entre las realizaciones del sexenio, varios de los mayores puentes de la República, cuya construcción, por las proporciones requeridas, como en el caso de Coatzacoalcos y Alvarado, se tenía punto menos que por imposible.

Acontecimiento de singular relieve será establecer en breves días la comunicación regular con La Paz, Territorio de Baja California, mediante el servicio de un moderno barco, adquirido por el Gobierno de la República, para efectuar viajes normales entre Mazatlán y la Península, con capacidad para 370 pasajeros y 100 vehículos.

Con esto habremos dado un paso decisivo, en la plena incorporación de la Baja California.

A partir de septiembre de 1963, la intensidad de las actividades internacionales de México ha mantenido su ritmo de desarrollo en las direcciones que, durante este período de Gobierno, les hemos impreso, y que constituyen hoy en día el primer presupuesto y su finalidad esencial: la paz del mundo y la concordia universal mediante el conocimiento mutuo de los pueblos y el fomento de los sentimientos de buena voluntad y de solidaridad humana que le son connaturales.

En el mismo septiembre se produjo, en la República Dominicana, un cambio de régimen y, otro tanto, durante el mes de octubre, en Honduras.

La decisión que nuestro país puede adoptar, sin apartarse de la Doctrina Estrada, consiste en el mantenimiento o en el retiro de nuestras respectivas presentaciones diplomáticas.

No obstante que nuestra conducta tiende a conservar intactas las relaciones de la nación, encontramos que los mantenimientos ocurridos en la República Dominicana y en Honduras, tal como se presentaron en esos momentos, reunían las características que aconsejan el retiro de las misiones diplomáticas y, por ello procedimos en consonancia con esta situación.

Interpretamos así los más claros sentimientos de nuestra opinión pública, pero estaremos atentos a la posibilidad de que el efecto que el pueblo mexicano profesa a los de aquellas dos repúblicas hermanas, halle expedito el camino para restablecer sus intercambios normales en el momento oportuno.

El gobierno y el pueblo de México, como yo, en lo personal lamentamos sinceramente, la dolorosa desaparición del Presidente John F. Kennedy, Primer Mandatario de los Estados Unidos de América, víctima de un alevoso crimen que conmovió al mundo entero.

El Presidente Kennedy ocupará siempre lugar especial en nuestro recuerdo por la amistad que, con cordiales expresiones y con hechos memorables, demostró a nuestro país en el desempeño de su elevada magistratura.

Nuestro reconocimiento corresponde, singularmente a su grata visita a esta capital en 1962 y a sus felices resultados, entre los que sobresalen el acuerdo a que llegamos para la liquidación del antiguo problema de El Chamizal, y sus conceptos sobre el significado que revisten para todo nuestro Continente los postulados y las realizaciones de la Revolución Mexicana.

Entre septiembre y diciembre de 1963 recibimos en México, la visita de tres jefes de Estado: el señor profesor Juan Bosch, Presidente de la República Dominicana; el Mariscal Josip Broz Tito, Presidente de la República Socialista Federativa de Yugoslavia; y el señor Doctor Víctor Paz Estensoro, Presidente de Bolivia.

También estuvo entre nosotros el Ministro de Relaciones Exteriores de Pakistán, señor Zulfikar Ali Bhuto.

En la última Reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Delegación de México, continuó nuestro esfuerzo para alcanzar un pacto multilateral que proscriba el uso, el transporte y el almacenamiento de armas nucleares en el territorio de la América Latina.

Con la concurrencia de las representaciones de otros países latinoamericanos, promovimos la adopción de una resolución en tal sentido.

Es alentador registrar que el documento, en su forma definitiva obtuvo en el plenario de aquel gran foro internacional una votación francamente aprobatoria; 91 sufragios a favor, 15 abstenciones y ninguno adverso.

Merece referencia especial nuestra participación en los trabajos de la Asamblea que condujeron a la creación del Comité Especial de las Naciones Unidas encargado de examinar los principios de Derecho Internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados y, específicamente la abstención del recurso a la amenaza y al uso de la fuerza, la solución pacífica de los conflictos, la no intervención en asuntos privativos de las soberanías nacionales y la igualdad soberana de los Estados.

El Comité Especial así establecido inició sus sesiones en México hace cuatro días, el 27 de agosto pasado.

Un penoso incidente se produjo entre los Estados Unidos de América y Panamá, a raíz de los acontecimientos ocurridos en el istmo panameño el 9 y el 10 de enero del presente año.

Con ese motivo dirigí cartas personales a los señores presidentes Lyndon B. Johnson y Roberto F. Chiari , expresándoles nuestro amistoso interés en que el conflicto encontrara justa solución.

En los medios de la Organización de Estados Americanos, la representación de México cooperó ampliamente para que el conflicto se zanjara de acuerdo con las tradiciones interamericanas de justicia y cordialidad.

A invitación del señor Presidente Johnson, en febrero último me trasladé a la ciudad de los Ángeles y a Palm Springs, en el fronterizo Estado de California, para sostener entrevistas con el alto mandatario norteamericano sobre tópicos especialmente interesantes a nuestros dos países.

En la Declaración conjunta que expedimos en esa ocasión, dejamos constancia de la satisfacción con que habíamos tomado nota de que nuestros gobiernos intercambiaron los instrumentos de ratificación del convenio que provee a la solución integral del problema de El Chamizal, y anunciamos que celebraríamos una ceremonia apropiada, allí mismo en El Chamizal, para señalar el nuevo trazo del río Bravo, entre Ciudad Juárez y El Paso.

La ceremonia se llevará a cabo el próximo 25 de septiembre con la participación de los dos Jefes de Estado.

En mis conversaciones de Palm Springs con el señor Presidente Johnson, los días 21 y 22 de febrero, se examinó con amplitud el problema de la salinidad de las aguas del río Colorado que México recibe de acuerdo con el Tratado de Aguas de 1944.

En esas conversaciones hice notar que el Gobierno y la opinión pública de México, consideran que este problema es el más serio que existe entre los dos países, e hice hincapié en la necesidad de encontrarle una solución permanente en el más breve término posible.

Los dos Presidentes confirmamos en esa ocasión que el entendimiento mutuo y amistoso a que llegamos con el señor Presidente Kennedy en 1962, sobre este asunto, mantiene su vigencia y convinimos en que se adoptarían medidas provisionales apropiadas, en tanto se logra una solución definitiva del problema.

El Presidente Johnson y yo hemos sostenido correspondencia personal a este respecto, y abrigo entera confianza en que el alto mandatario del país vecino está animado por un firme propósito de resolver esta grave cuestión.

En los presentes momentos, el Comisionado mexicano de Límites y Aguas estudia con su colega norteamericano, varias alternativas de solución permanente y la dotación de agua de buena calidad en el invierno de 1964-1965 ya está asegurada.

Por acuerdo del señor Presidente De Gaulle, anterior a la memorable visita que hizo a México en marzo del presente año, el Gobierno de Francia restituyó a nuestro país, en emotiva ceremonia, tres banderas mexicanas que fueron capturadas por el Ejército francés, durante la campaña de 1862 a 1864 y que se conservaban en un museo militar de París.

En este hermoso rasgo de amistad, apreciamos una clara evidencia del sincero afecto que une en la actualidad a ambas repúblicas.

Del 16 al 19 marzo recibimos la visita del señor Presidente De Gaulle, correspondiendo a la que hice a Francia en 1963.

Este hecho patentiza una nueva forma de comprensión y cordialidad en la historia de las relaciones entre los dos países.

Con gran pesar registramos la sensible pérdida que sufrieron la República de la India y el mundo en general, por el reciente fallecimiento del Primer

Ministro, señor Jawarharlal Nehru, insigne humanista y gobernante, cuya visita a México en noviembre de 1961 dejó entre nosotros muy honda memoria.

En la sede de la Unión Panamericana, en la ciudad de Washington, se efectuó a partir del 21 de julio la IX Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas.

Su objeto fue considerar ciertas acusaciones del gobierno de Venezuela por actos del gobierno de Cuba, que el primero estimó lesivos a la integridad territorial y a la soberanía de su país.

La acusación presentada siete mese antes, se fundó en los términos del artículo 6º. del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.

México se abstuvo de votar las resoluciones respectivas por dos veces: cuando el Consejo de la Organización de Estados Americanos se constituyó en Órgano Provisional de Consulta, para conocer este caso y cuando resolvió convocar la Reunión de Consulta.

El fundamento de nuestras abstenciones fue en ambos casos el mismo: que México abrigaba serias dudas respecto de la procedencia de enjuiciar, a la luz de aquel Tratado, los hechos denunciados por Venezuela.

La IX Reunión de Consulta de Cancilleres decidió dictar diversas medidas coercitivas en contra de Cuba, entre ellos la de no mantener con su Gobierno relaciones diplomáticas y consulares que, de hecho, sólo cuatro repúblicas americanas sostenían en esos momentos.

La conferencia acordó, por otra parte, que el derecho de legítima defensa, individual o colectiva, podía extenderse hasta el empleo de la fuerza armada aún en el caso de que la supuesta agresión no consistiese en un ataque armado.

En vista, primero, de que el Tratado de Asistencia Recíproca no prevé la aplicación de las medidas coercitivas señaladas en su artículo 8 a situaciones de la naturaleza y características de la que examinó la Reunión de Consulta y, segundo, de que la ampliación del derecho de legítima defensa, individual o colectiva, es incompatible con las disposiciones de los artículos 3 y 10 del propio Tratado, resolví que el Gobierno de México continué manteniendo relaciones diplomáticas y consulares con el de Cuba.

Quiero subrayar que nuestro país tiene el más alto concepto de la amistad de las repúblicas americanas y que desea mantener con ellas limpias, cordiales y fructíferas relaciones en beneficio de todo aquello -historia, raza, costumbres, ideales- que une a nuestros pueblos con la firmeza de lo permanente frente a pasajeras circunstancias que no han podido, ni podrán jamás, borrar tan sólidas afinidades.

En el curso del presente año recibimos la visita de Su Majestad la Reina Juliana de los Países Bajos; -si, acompañada de sus Altezas Reales el Príncipe Bernardo y al Princesa Beatriz de aquel reino, y la de Su Alteza Imperial Akihito, Príncipe Heredero del Japón -investido con la representación personal de Su Majestad el Emperador Hiroito - y su digna consorte la Princesa Michiko.

Tuvimos, asimismo la satisfacción de recibir en esta Capital a los señores Ministros de Relaciones Exteriores de Jordania, Líbano y Siria y, más tarde, al señor Hussein Zulficar Sabri, Ministro de la Presidencia de la República Árabe Unida para asuntos Exteriores.

Una misión mexicana se trasladó a Belice, con objeto de estudiar qué formas viables de cooperación pueden establecerse entre México y aquel vecino territorio. Como se sabe, el Gobierno de Belice goza ya de autonomía interna y es su deseo que el país pueda alcanzar la plena independencia dentro de los próximos años.

Por instrucciones expresas del Gobierno de México, nuestra Misión invitó en nuestro nombre al Primer Ministro del gobierno beliceño el honorable señor George Price, a que nos hiciera una visita para continuar examinando las posibilidades de que contribuyamos por medio de la asistencia técnica y, en otras formas, a que el pueblo de Belice pueda consolidar su situación económica, como un paso previo a la conquista final de su completa independencia política.

La visita del Primer Ministro transcurrió en un ambiente de mucha comprensión y simpatía, y permitió llegar a entendimientos preliminares, que la Secretaría de Relaciones Exteriores dio a conocer en la Declaración Conjunta del 14 de agosto.

Los acuerdos logrados podrán ampliarse y adecuarse con el tiempo.

Su importancia inmediata radica en el hecho de que constituyen una aplicación práctica, al caso de Belice, de nuestra doctrina general respecto de la independencia de los pueblos que no gozan aún de completa autonomía.

México no ha renunciado a los indiscutibles derechos históricos y jurídicos que le asisten sobre una parte de aquel territorio; pero, defensores celosos del derecho de autodeterminación, estimamos que es nuestros deber, en primer lugar, acompañar al pueblo que se ha formado allí a lo largo de los últimos cien años, en el ingente esfuerzo que está realizando en pro de su soberanía

Consciente de la enorme importancia que tienen las relaciones internacionales en el mundo de hoy, he consagrado esfuerzo personal y particular empeño, al propósito de extender el círculo de nuestras amistades y a profundizar el campo de nuestra colaboración con todos los países, dentro del espíritu de paz y de respeto al derecho que informa inexorablemente nuestra conducta.

De la medida en que hemos impulsado este ramo, pueden dar una idea los siguientes hechos: en el sexenio, que terminará con el mes de noviembre próximo, elevamos todas nuestras misiones diplomáticas al rango de Embajadas.

Establecimos cuatro más; entablamos relaciones diplomáticas con diez nuevos países, situados todos -excepto uno- en Asia y en África; hicimos visitas oficiales a 16 naciones: Estados Unidos de América, Canadá, Venezuela, Brasil Argentina, Chile, Perú, India, Japón, Indonesia, Filipinas, Francia, Yugoslavia, Polonia, Países Bajos y la República Federal Alemana, cubriendo más de cien mil kilómetros.

Por nuestra parte, recibimos en México las visitas de 22 Jefes de Estado o de Gobierno.

En el mismo período atravesamos por situaciones difíciles y resolvimos delicados problemas.

Mi mayor satisfacción fue haber solucionado el centenario problema de la reincorporación de El Chamizal al territorio de la Patria.

Si se logró aumentar el prestigio de México, robustecer su personalidad internacional, ganarle administración y respeto en el mundo y afianzar la independencia de su política exterior, mis más caros deseos habrán quedado cumplidos.

Honorable Congreso de la Unión:

He informado, a través de vuestra soberanía al pueblo mexicano de las actividades desarrolladas por el Gobierno que presido durante el último año de mi mandato.

Dicha obra, he querido enmarcarla dentro de la perspectiva de los seis años en que hemos servido al país.

Los hombres del campo, en sembradíos, bosques y minas; los de la ciudad, en fábricas, oficinas y talleres, los técnicos e intelectuales, en escuelas, laboratorios, hospitales y bibliotecas; los miembros de las fuerzas armadas, en tierra, mar y aire: los inversionistas y dirigentes de empresas; los que prestan servicios a los viajeros, en hoteles, restaurantes y centros de esparcimiento; los dedicados al transporte, en carreteras, ferrocarriles, buques y aeronaves; los constructores de caminos, habitaciones y obras diversas; aquellos que producen, distribuyen y consumen; las mujeres y los jóvenes que integran y animan los hogares: en suma: los mexicanos todos han sido los autores de la labor que desde el Gobierno solamente organizamos, impulsamos y dirigimos sin desmayos ni pausas.

El trabajo coordinado del pueblo ha logrado que nuestro país, en esta etapa de su vida -aunque pequeña dentro de las dimensiones de su historia-, haya llegado a ser una nación más próspera y estable, más respetada y mejor definida en el concierto de las naciones.

Al mismo tiempo, y justamente como consecuencia de la tarea realizada, los mexicanos pueden configurar cada vez mejor los hondos problemas que han de seguir enfrentando en el futuro de la Patria.

Para servir al pueblo fuimos electos, entregamos a esa labor nuestro esfuerzo y continuaremos la tarea hasta agotar el tiempo que nos fijó la voluntad popular.