Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782

Part 7

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Al salir el sol proseguí navegando con viento ENE, pero fueron los parages de poca agua, y por donde se precipita tan continuos, que con todo de haberme sido el viento favorable, no pude navegar mas que 2½ millas de distancia al OSO corregido.

A mediodia hallé un palo de pino de 3½ varas de largo y 1½ pulgadas de diametro, por partes quemado: hice cortar un pedazo y lo embarqué.

Asimismo hallé un fogon á la banda del S, en el que se habia hecho fuego pocos dias há. A las 7 de la noche me acampé.

DIA 24.

Continué luego que amaneció con viento NNE fresco. A mediodia hallé 16 fogones en un potrero á la parte del S, que parecia haber estado los indios en él como 3 ó 4 dias, pero bastante gente, caballada y ovejas: á la parte del N, hallé á las 2 de la tarde un palo seco que no hubo quien le conociese: este tenia 2 varas de largo, y un geme de diametro.

A las 6½ me acampé, habiendo navegado al OSO corregido 4 millas de distancia, y esto por ser el viento tan favorable y fuerte, pues á no ser esto es cierto que no hubiera navegado la mitad de la distancia.

DIA 25.

Salí al amanecer, continuando la casi imposible navegacion de este rio por entre la serrania, hasta la noche que me acampé en una isla, á donde me parece se parte el rio en dos: uno viene del SO y otro del NO, y pienso empezar mañana con el bote á reconocerlos; y en este tiempo tiene la gente lugar de lavar su ropa y afeitarse, que vá para cuatro semanas que no hubo lugar de hacer ninguna de estas diligencias. Toda ponderacion es corta, para demostrar y hacer ver la corriente de este rio: pero bastará el decir que 15 hombres de los mas esforzados de esta expedicion, no pudieron pasar el bote en una corriente que fué preciso pasar, y ha sido menester mandar mas gente que le ayudase, y esto que todos estaban á pie firme tirando de la sirga, siendo así que es un juguete de solos 8 codos de quilla y 2 cuartas, y 23 pies de manga, sin llevar otra carga que 160 brazas de cabo para espia.

Navegué este dia al O corregido 3 millas de distancia, en cuyo punto me hallo de 5 á 6 leguas de la Cordillera, cuchilla ó eminencia que divide las aguas á la mar del S y á la del N.

Esta cordillera, cuanto mas al S, vá pareciendo mas baja, y con mucha menos nieve que la que queda mas al N: hoy se acabó el pan de la chalupa San Francisco, que lo siento muchísimo, si bien hubiera durado mas si no fuera tan mal hecho, la harina de tan mala calidad y el mas inferior que he visto, hecho atropelladamente, y así se pudrió y enfermó la gente de escorbuto[16].

DIA 26.

Al salir el sol, me fuí con el bote á reconocer el rio que entra en el principal por la parte del S, llevando conmigo al carpintero: entré en él, y lo navegué una legua aguas arriba en su orilla por la parte del oriente: hallé 5 fogones viejos y los pellejos de 2 caballos bayos llenos de paja, puestos cada uno sobre cuatro estacas, señal de haber enterrado allí algun cacique. Por esta misma parte se halló un freno, y hay mucha cantidad de maderas de las que conducen las avenidas: estas, pareciéndome de diversas calidades, como tambien al carpintero, y reconociéndolas de superior calidad para cuanto se intente hacer de ellas, é ignorando sus nombres, hice conducir algunas á donde están las otras embarcaciones, á fin de llevar un pedazo de cada calidad al establecimiento del Rio Negro. Estas maderas están ya de mucho tiempo amontonadas por las crecientes, pero sin embargo de ser tan viejas y podridas de las aguas y soles, se conoce su solidez, hermosura, fragancia de algunas, y lo dócil y faciles de trabajar y su duracion.

Este rio viene del SO con mucha rapidez, por un canal profundo y angosto, tiene algunas islas con muy pocos y ruines sauces: la tierra de sus márgenes es infelicisima, pues no es mas que arena y guijarros, y están tan áridos y secos estos campos que causan tristeza, sin caza ni especie alguna de frutos.

En el confluente de estos dos rios hay una chica isla, que es adonde me acampé, y la circunda la mayor parte del rio principal, junto con el que viene del S.

Este rio es del tamaño del Diamante: su agua clara y muy fina: la calidad del fondo es la misma que la del rio principal, que son piedras redondas y lisas, siendo las mayores del peso de una arroba poco mas ó menos.

La separacion de este rio me hace mas dificultosa la navegacion del rio principal.

Aunque los indios dicen que en la separacion de estos rios hay manzanas, yo no las hallo, ni me parecen las tierras capaces de producirlas, pero puede que mas arriba las haya: lo que si se evidencia es el haber maderas buenas en él, por las que tienen las crecientes acopiadas por sus orillas y algunas derribadas con hacha, y que pasan de media vara de diametro, y es cierto que me parecen estas maderas muy buenas para obras, edificios, embarcaciones y arboladuras.

Este rio tiene en su desague 200 varas de ancho, 5 pies de profundidad, y su velocidad es de 8 millas marítimas por hora, pero así este rio como todos aumentan ó disminuyan su profundidad, segun la mayor ó menor rapidez de su corriente. Volví á bordo de las chalupas, para seguir el reconocimiento del principal rio.

DIA 27.

Al salir el sol proseguí por el rio principal mi reconocimiento, y en la boca del rio del S, se halló á la orilla una manzana venida por dicho rio: era de buena calidad, gustosa y dulce. Asimismo se halló otra á la orilla del rio principal por la parte del N, en la isla que este forma al juntarse con el del S. En esta isla hallé tres manzanos, uno de ellos tenia dos manzanas, otro una, y el otro nada. Esta isla tiene 1½ millas de largo por el rio principal, compuesta de chinos y arena, y me admiré de haber hallado manzanos en tierra tan infeliz. Navegué este dia al O ¼ NO 3 millas de distancia.

DIA 28.

Esta mañana proseguí á la espia y sirga todo el dia por despeñadero de corriente; se rompieron muchas veces los cabos, y estuvieron las chalupas bien cerca de deshacerse y estrellarse contra los peñascos que hay en el rio, llevadas de la violentisima corriente cuando faltan los cabos. Se trabajó sin cesar hasta las 8½ de la noche, sin salir la gente del agua por llevar las embarcaciones á parage proporcionado para orillar á tierra, y á dicha hora se acabaron de asegurar para pasar la noche. En este sitio se separan las barrancas del rio, y entre ellas hay alguna llanura baja é islas, que cuando el rio esté algo crecido las baña, pero de infeliz tierra, ó mas bien de arena y piedras y poco pasto.

Las barrancas y cerros ya no son tan altos como los pasados, y por encima parece llano todo hasta la Cordillera, que está cubierta de nieve, la cual dista de este sitio al O corregido 3½ leguas de distancia. Navegué este dia al ONO corregido 1 milla de distancia.

DIA 29.

Seguí este dia desde el amanecer hasta las 7½ de la noche, y conseguí navegar 2 millas de distancia al NNO 5° N.

Esta mañana salió el carpintero á descubrir por sobre los cerros, y volvió á la tarde con la noticia de dos rios, uno que se entraba inmediatamente en la Cordillera, y el otro que venia del N. Estos me presumo, segun las noticias de los indios, que el primero es el Rio Negro, y el segundo el que viene de _Huechum-lauquen_.

Hoy se vieron dos perros á la parte del S, uno por la mañana, y otro por la tarde. Desde la una de la tarde hasta la noche hizo la chalupa San Juan 30 canecas de agua.

DIA 30.

Al salir el sol proseguí mi navegacion á la sirga, remolcando con toda la gente una embarcacion algun trecho, y volviendo en busca de la otra, y hasta el botecillo necesita de 10, 12 y 15, y á veces 20 hombres para arrancarlo de la coriente. A mediodia se halló una manzana á la orilla del rio, ya mordida de boca humana: á la parte del S por una llanura corta, pasa un camino ancho y muy trillado, por el cual poco tiempo há que pasó bastante caballada.

Al ponerse el sol llegué á la boca del rio, que viene del SO faldeando la Cordillera: pasé á reconocerle, pero por ser muy tarde no pude informarme bien de sus circunstancias, por lo que dejo su descripcion para mañana que pienso examinarlo. Navegué este dia al NNO 5° N 2½ millas de distancia: hoy se hallaron en las playas abundancia de cáscaras de piñas traidas de las aguas.

DIA 31.

Pasé á reconocer el rio que viene del SO, y mandé 8 hombres armados á reconocer la campaña. Este rio viene de adentro de la Cordillera con rápida corriente: tiene muchas chicas islas pobladas de pequeños árboles de sauces y _chacay_, y por ellas es dividido el rio en diversos arroyuelos de poco caudal. Desagua por ocho bocas, por lo que se hace imposible su navegacion, aunque sea con la embarcacion mas chica: por la parte del S le entra, una legua distante de su desague, un arroyo chiquito, pobladas sus orillas de algunos arbolitos de _chacay_, y es de tan poco caudal que en diversas partes se corta.

El fondo del rio, adonde entra este chico, es de piedras redondas, y á sus orillas tocando en el agua peñascos bien grandes: las tierras de sus márgenes son infelicísimas, ó mas bien diremos que no es tierra, sino altísimos cerros de piedra viva, y en algunos cortos rincones llanos, arena y piedras redondas, y solo en el rincon que hace este rio con el de _Huechum_, se halla un pedacito de buena tierra, que puede llevar hasta 8 fanegas de trigo de sembradura.

Entre las piedras y arena se crian algunos navos, y hay en estas infelices llanadas pasto crecido, pero seco y raro.

Por dicho rio arriba dista la eminencia nevada de la Cordillera, de su desague en el de _Huechum_ dos leguas, y lo mismo dista de las embarcaciones, pues están en su boca fondeadas.

A mediodia vinieron los descubridores, y entre ellos el patron Francisco Urristi y el calafate Ignacio Dominguez, sin mas noticia que la de ser el terreno, desde lo alto de la sierra que cae á la orilla del rio hasta el cerro de la Imperial, todo llano, y que dicho cerro en línea recta distaria á lo sumo de nosotros 7 leguas: que lo vieron muy claro, (porque suele estar cubierto de nieve) y todo blanco cubierto de nieve.

Este cerro en mi juicio es el que dicen los indios que tiene á su falda muchas manzanas, porque yo no hallo otro, y en el Cerro de la Imperial, por el rio que baja de dicho cerro por el nombrado _Biobio_, y otros que se juntan con él y desaguan en la Concepcion de Penco, es cierto que hay muchísima de dicha fruta, como asimismo por el rio de Valdivia. Estos indios me han dicho diversas veces en el establecimiento del Rio Negro, que en el parage de las manzanas está la mar; y esta es otra razon que me fuerza á creer, que el parage que ellos dicen que hay tanta abundancia de dicha fruta, es del otro lado de la Cordillera; y esto conviene y se ajusta bien á la razon, porque desde lo alto de la Cordillera se vé bien la mar del S, que por partes mediarán 8 leguas entre una y otra, y cayendo á los llanos de Valdivia mejor la verán.

A las 2 de la tarde seguí por el Rio de _Huechum_, y aun la chalupa San Juan hacia bastante agua: era mi intencion seguir hasta la Laguna del Límite, y en cuanto registraba á aquellos campos, y el camino de Valdivia, frutos y maderas de una y otra parte de la Cordillera, ponerla en carena por no perder tiempo, pues los víveres no me dan lugar á detenciones: pero ya á puestas del sol, pasando una fuerte corriente adonde habia poco fondo, aumentó de tal suerte el agua, que está haciendo 90 baldes por hora, cuyo acaecimiento me forzó á poner continuamente dos hombres achicando, que se mudan de hora en hora, y me fuerza á buscar mañana parage proporcionado para carenarla, que me sirve de bastante sentimiento. Navegué esta tarde al N corregido 1½ millas de distancia.

DIA 1.º DE ABRIL.

Al amanecer me puse en camino, (y siempre dos hombres achicando agua de la chalupa, que apenas podian dar abasto á echar afuera la que entraba), á buscar parage proporcionado para carenarla. En el espacio de 1,000 varas al NO, pasé dos despeñaderos de corriente y poca agua, y en uno de ellos fué preciso ponerle 15 hombres al bote vacio para poder pasarlo. Se me presentó otro paso que no me es posible pasarlo en la conformidad que está la chalupa, y por esto arrimé á una playa, que, aunque no es muy suficiente, la varé en ella. A la una de la tarde ya la tenia toda en tierra, pero me faltó el moton del amante, y varias veces las tiras de los aparejos. Se reconoció por los maestros carpinteros y calafate, y se halló por cuatro partes la quilla rompida, varios astillazos en las tablas del fondo, la quilla torcida, y por último he visto que necesitaba una carena, que aquí de ningun modo puede hacerse, así por la falta de útiles, como por el tiempo que me falta para navegar, por estar ya muy destituido de víveres, y en estas descargas se desperdician sin que pueda remediarse. En esta atencion y en la de que tengo intentado llegar á la Laguna de _Huechum-lauquen_ (siendo por mí su nombre propio la _Deseada_), á tiempo que pueda pasar, ó mandar chasque á Valdivia, para que de allí me socorran y auxilien con víveres para finalizar, y examinar hasta lo último el conocimiento de estos rios y del Diamante; pues emprendiendo su navegacion en las crecientes, no tengo duda en llegar á Mendoza, mandé se compusiese lo preciso hasta llegar á la expresada laguna: se trabajó en ella toda la tarde, habiendo puesto toda la carga en tierra[17].

Registramos el terreno lo que pude á pié: hallo que no solo es incapaz de producir manzanas fuera de la orilla del rio, sino que no puede criarse en él planta alguna, como con efecto no se crie; pues la planta de mayor altura, de las muy raras que hay en él, asciende á una cuarta y media, y tal cual mata de pasto que hay, es una especie de fieltro seco, que me parece no comerán los animales; esto es en aquellas grietas de los peñazcos, y en lo llano que vá desde lo alto de estos cerros, hasta el Cerro de la Imperial, lo que se vé y es perceptible contiene la expresada miseria, siendo la tierra un compuesto de polvo, piedra y arena.

DIA 2.

Se prosiguió la carena de la chalupa, y se le halló la quilla separada de los maderos, por falta de no estar suficientemente clavada y empernada, que es la única causa por que tengo este atraso: pues aunque está la quilla rompida y astillada por diversas partes, por ninguna hacia agua de consideracion, ni que mereciese la pena de vararla: pero los carpinteros del Rio Negro, como han estado sin ser subordinados de capitan de maestranza, que debia egercer como tal el facultativo que estuviese allí, á quien correspondiese el mando de la maestranza, interviniendo en los gastos y consumos que se hacen pertenecientes á marina, han hecho las obras á medida de su deseo. Tal es esta chalupa, y otras obras que no han tenido otro director que la misma maestranza: así se consumieron, cuando se armó esta chalupa, muchos jornales inútiles y aun perjudiciales; pues habiendo venido de Buenos Aires hecha y arreglada por aquel maestro mayor, en el Rio Negro se le realzó mas de un palmo, se le puso cubierta, y por último se echó á perder, y tanto que no me atrevi á llevarla al Colorado, y llevé la San Francisco, siendo mucho menor. En esta enmienda que hizo la maestranza del Rio Negro, se consumieron jornales, tablazon, clavazon, estopa, brea y lonas, cuyos útiles hicieron despues falta, y para venir á esta expedicion fué preciso volverla á poner en los mismos términos en que vino de Buenos Aires, perdiéndose toda aquella obra que fabricó la ignorancia del Rio Negro, y quedó de las mejores propiedades: de suerte que no conozco otra embarcacion de su porte tan buena aquí ni en el Rio de la Plata, despues que se le quitó lo superfluo[18].

Con motivo de la descarga de esta chalupa, se registró todo el bizcocho, que se halló sano y hermoso, habiendo ya 7 meses que está hecho, tal fué el cuidado que tuve con los panaderos en el Rio Negro cuando lo hicieron: y el que se me remitió ni Choelechel en la fortaleza de Villarino, fresco y acabado de hacer, al mes y medio ya estaba podrido considerable porcion; y tanto, que hago juicio que se me pudrió mas de la tercia parte: tal lo han fabricado en aquel establecimiento á prisa sin lindarse ni repasarse. Esto sirve de tanto perjuicio que atrasa dos meses, porque si hubiese sido bien hecho y se hubiese tratado con aquel celo, eficacia y amor que se requiere, tendria víveres ahora la expedicion para dos meses mas, y nunca en mejor proporcion de descubrir, por hallarme en la Cordillera y tan cerca de Valdivia, en las bocas de los tres rios que nos dicen los indios: y si á esto se añadiese el tener caballos, mucho se podria hacer.

Esta mañana salieron á reconocer el campo Bartolomé de Peña y Miguel Ignacio Salazar: volvieron con la noticia de haber visto la laguna de _Huechum_, aunque confusamente, la que dicen distará seis leguas de nosotros: el campo por donde fueron que está quemado de fresco, pampa llana, y que hallaron rastro fresquito de dos ginetes.

A las 4½ eché la chalupa al agua, ya compuesta y estanca. A las 7 de la noche tenia ya á bordo todos los víveres, y mandé deshacer una tienda de campaña inútil para poner por abajo del bizcocho, á plan de la chalupa, y acomodados los víveres, proseguí de noche metiendo la artilleria y demas útiles á bordo. A las 8 tuve arbolado y embarcado todo, menos algunas cosas de poca consideracion, y mandé la gente á cenar y descanzar.

DIA 3.

Al salir el sol ya tenia embarcado el resto que me quedó de anoche sin embarcar, y seguí mi navegacion con viento NNE á la sirga y espias, adonde eran necesarias, viendo solo riscos y peñascos, míseros y estériles campos. A las 12 del dia llegué á vista de un cerro, que si no supiera que estas tierras estaban habitadas solo por salvages, creeria firmisimamente, que en él estaba un castillo con dos baluartes al rio con ocho cañones montados. Son varias las figuras que hace esta serrania, pero ninguna mas bien representada que esta. Navegué este dia al NNO corregido 3 millas de distancia.

DIA 4.

Al salir el sol continué mi viage con los trabajos de siempre. A medio dia llegué á un parage que se divide el rio en tres partes, en el cual hay 4 islas: á la parte del N hay un regular potrero, ó llanada que tiene 2½ leguas cuadradas de extension: en las playas que hace el rio se hallaron abundantes cáscaras de piña: en la expresada llanura hallé bastantes fogones, y una manzana ya mordida, que regularmente la habrian arrojado por de mal gusto. Ya cerrada la noche me acampé en una isla, habiendo navegado este dia al NNE corregido 3½ millas de distancia.

Hoy á mediodia se advirtió que San Antonio hacia mucha agua, por lo que lo hice descargar. A la una lo varé en tierra, y se le dió vuelta la quilla al sol, la cual tenia rompida, y todos los fondos maltratados: pero como la estacion ni los víveres me dán lugar á detenerme, procuré estancarle el agua con una breve y ligera composicion. A las 2½ de la tarde lo eché al agua, y á esta hora seguí rio arriba.

Este bote muchos dias ha que lo hubiera remitido al establecimiento por inútil al reconocimiento, pero no puedo desprenderme de la gente que lo tripula, si bien que puede que me sirva en la laguna de _Huechum_, si llego á fondear las chalupas dentro, para barquear con él y tener la marineria segura.

DIA 5.

Al amanecer continué mi navegacion, y seguí con imponderable trabajo hasta las 4 de la tarde, que llegué á parage que no me fué posible proseguir, por serme preciso descargar las embarcaciones, y talvez abrir canal para pasar: para cuya faena se necesita mas tiempo que lo que resta hasta la noche; por este motivo arrimé á tierra, y me acampé, para de mañana emprender la expresada maniobra.

Esta mañana hallé unos árboles parecidos al olivo, el color de esta madera es pajizo, no le he visto fruto ni semilla. A las 2 hallé un manzano, muy grande y hermoso, en una isla que tiene 3 millas de largo. Este árbol estaba sin manzanas, que ya los indios se habian apoderado de ellas, y aun de las que suelen caerse con los vientos poco sazonadas y secas: no habia ninguna debajo del árbol, siendo así que se conoce que cargó este año muchísimo de fruta, tal es el hambre que padecen los indios.

Esta tarde, cuando atraqué á tierra, salió Fernando Mallo á reconocer sobre los cerros del S, y volvió á la noche con la noticia de haber visto tres caballos y una yegua: halló fogones adonde los indios habian estado con toldos, de cuyo sitio, dice, habrán salido ayer, y vió la Laguna del Límite, que dice confina con los cerros de la Cordillera. Navegué este dia 2½ millas al NNO.

DIA 6.

Al amanecer hice la descarga de las embarcaciones, y se empezó la faena de pasarlas: se condujo toda la carga, palos, vergas y demas utensilios por tierra bastante trecho, hasta donde podian estar en flote las chalupas: duró esta maniobra hasta mediodia que las tuve en disposicion de seguir viage: pero es fuerte cosa que á las 2 de la tarde me viese precisado á volver á descargar para pasar las chalupas por palmo y medio de agua, tal es la navegacion que sigo. Al anochecer tenia ya cargadas las embarcaciones, y seguí hasta hallar parage proporcionado para acamparme, que lo egecuté á las 8. En estos pasos y descarga, es adonde mas se rinde la gente, porque ya cansados de ir arrastrando por unas corrientes tan violentas las embarcaciones, llegan á estos parages, en los cuales ademas de tener que conducir los utensilios por tierra, se necesita hacer el mayor esfuerzo, porque todos los pasos de poca agua están á donde esta precipitadamente se despeña. Navegué este dia al N corregido 1½ millas de distancia, y salió apócrifa la noticia que dió ayer Francisco Mallo.

DIA 7.

Salí al amanecer, y á la media hora de navegacion fué preciso profundar el rio para pasar. A mediodia llegó una cuadrilla de indios y chinas por la parte del S, y no obstante estar nosotros de la del N, gritaron por Basilio, diciendo _Basilio Chulilaquin_. Mandé el bote para que trajese hasta cuatro que fueron los que se embarcaron: dos de estos son hijos de este cacique, y yo, deseando de informarme, los regalé con tabaco, aguardiente y algunas bujerias, y despaché á uno de estos para que avisase á su padre de como yo me hallaba en este sitio, y que viniese á verse conmigo, y trajese consigo la lenguaraza María Lopez, á quien le mandé un poco de tabaco, como tambien á _Chulilaquin_. El fin que yo llevaba, era el de poder por medio de la lenguaraza informarme de estos terrenos, la distancia á _Huechum_, ó Valdivia, las maderas, frutos y ganados: pasé el paso y seguí mi viage hasta la noche, en cuyo intermedio pasé otros dos pasos. A esta hora llegó _Chulilaquin_ con una porcion de indios: mandé el bote en su busca, y lo condujo con otros tres, que era la órden que llevaba. Uno de estos era el famoso ladron Jacinto que venia por lenguaraz: me disgustó la venida de este cacique por no haber traido la lenguaraza, pues Jacinto ni me entiende ni lo entiendo; pues no sabe hablar otra cosa que pedir aguardiente, yerba, tabaco y bizcocho. Molieron muchísimo, y al fin pude despacharlos ya tarde con un poco de yerba, aguardiente y tabaco.

Chulilaquin y Jacinto trajeron cada uno una bolsita con docena y media de manzanas en cada una: las de la una bolsa chiquitas y agrias, las de la otra eran grandes y de buen gusto. Pesé dos de ellas, y pesaban cerca de 17 onzas, pero todas magulladas de traerlas á caballo, de modo que no se puede guardar ninguna.

Los primeros indios trajeron cuatro bolsas para vender, llenas de esta fruta: yo le compré una por una limeta de aguardiente, á fin de apartar algunas para llevar al establecimiento; pero lo dudo por estar muy maltratadas. Un indio me vendió una bolsa llena por cuatro galletas: yo le daba tres, pero yo deseaba las manzanas, y el pan me hace mucha falta.

Suelen estos indios regalar una manzana por mucha fineza, pero veo que hay abundancia.

Preguntándole á los primeros indios por el parage llamado _Huechu-huchuen_, me dijeron que este mismo sitio tenia este nombre.

Esta tarde se hallaron dos árboles, ó manzanos chicos á la parte del N, pero sin fruto.