Diario de un viage a Salinas Grandes, en los campos del sud de Buenos Aires

Part 10

Chapter 103,252 wordsPublic domain

A las 8 de la mañana nos pusimos en marcha, hasta las 11, en que habiéndose atollado algunas carretas, paramos hasta las 4 de la tarde en que se sacaron. Emprendimos luego el viage hasta las 7-1/2, en que hicimos alto á un costado de la Cañada del Zapato que, segun se ha reconocido, está con bastante agua, y de mal paso. Se me ha dado parte de haber caido tres enfermos de cuidado, dos milicianos y un peon, y se ha dado alta á dos. En la noche precedente se desertó á los indios el lenguaraz Manuel Alaniz, cuya mala conducta me ha dado mucho que sentir: incomodando así con su perversidad, tanto á los indios como á los españoles; de modo que sus delitos le han obligado á ausentarse.

9, DOMINGO.

A las 8 de la mañana nos pusimos en marcha, sin haberse dicho misa ayer ni hoy, por haberlo impedido la distancia de las carretas, y atencion de composturas. A las once llegó el hijo del cacique Quinteleu con varios indios, para que nos acompañasen, segun ofreció hacerlo en la laguna. Me manifestó que habia retardado su viage por asistir á una junta de caciques que se celebró despues de nuestra salida de la laguna, en la que se embarazó la resolucion que los indios enemigos tenian de avanzar á la expedicion. Que habia podido contenerlos, ofreciendo juntar sus gentes en caso de persistir en ello Carrupilun y sus parciales: pues aunque su hermano Victoriano habia marchado á Chile, no necesitaba de él, ni los españoles de auxilio alguno para tomar una venganza que les pesára. Que me avisaba todo esto para inteligencia, y que marchase con cuidado: pues, aunque parecia haberse aquietado, recelaba una falta de cumplimiento. Que al mismo tiempo avisase al gobierno, porque habian protestado invadir y robar las fronteras; y que acababa de saber que los indios del cacique Quilapí le traian robadas sobre 400 cabezas de ganado de todas especies.

A las 3 de la tarde continuamos hasta las 5, en que llegamos al primer costado del sud-oeste de la Cañada del Zapato, en que estuvimos hasta las 8, por haber volcado una carreta y empantanádose otra, como tambien por esperar las atrasadas. El dia ha sido de mucho sol, se ha aturbonado el tiempo, pero el viento se afirmó por el pampero, sin mas novedad.

10, LUNES.

A las 6 de la tarde nos pusimos en marcha, y á las 10 llegamos á un médano que se halla al este del que llaman del Soldado, como media legua, habiendo pasado lo mas fragoso de la Cañada del Zapato: á las 10 de la mañana, á cuya hora se ardió el eje de una carreta, que se reparó luego y sin avería. En la tarde de este dia mandé suspender la marcha, afin de reunir las carretas, refaccionarlas y marchar con mas actividad. A las 11 llegó un indio que habia remitido á la superioridad desde la Cabeza del Buey, el cual me dió cuenta que dejaba reunidas muchas tropas en la Guardia de Lujan. Esta noticia se difundió luego entre los indios, que la propagaban por señales de humo y por medio de chasquis que anunciaban novedad en la frontera. Este dia ha sido de un calor extraordinario: el viento varió por todo el circulo de la aguja con aparato de tormenta, inclinándose hasta el este sud-este, sin mas novedad.

11, MARTES.

En este dia mandé suspender la marcha para hacer se compusiesen varias carretas, que en la estension de 4 leguas se hallaban deterioradas y atrasadas. Han salido con alta 4 enfermos, y ha entrado uno al hospital. El viento ha estado fresco por el este y este-sud-este, sin mas novedad.

12, MIERCOLES.

A las 5-1/2 de la mañana nos pusimos en marcha, y á las 12-1/2 llegamos á parar al nor-oeste de la Laguna de la Cabeza del Buey, como dos mil varas, en un medano que vierte agua dulce. Esta jornada ha sido aprovechada, pero me he visto precisado á suspender la marcha hasta el dia siguiente, por haberse roto algunas carretas por la exorbitancia de su carga: y como cada dia se van inutilizando mas, he resuelto convocar á los troperos, y prevenirles, que si no reducen su carga á lo regular, dejaré abandonada en el campo la carreta que se rompa por excesiva carga; pues no es justo que la codicia de 18 ó 20 perjudique á mas de 200, con las tropas y demas gentes de la expedicion, que corremos manifiesto riesgo, asi por la falta de viveres y mancage, como por los enemigos que nos observan, y escasez de agua en las travesías que nos restan: mucho mas, cuando estabamos ciertos de que de nuestra posicion hasta las fronteras no habia llovido; en cuya atencion esperaba se conformasen si llegaba el caso. Enterados todos, digeron que estaban prontos á egecutar cuando se les mandase, pues quedaban convencidos de mis razones. Por este motivo les otorgé el dia de hoy para recorrer mas exactamente sus carretas y marchar el dia de mañana.

El cacique Epumur ha enviado un chasqui con el objeto solo de saber cual era el motivo de tardarse la expedicion: que si era por falta de bueyes ó caballos, que él tenia prontos y bien cuidados, los que se le habian dejado en guarda, y del mismo modo remitiria cuantos tenia suyos al primer aviso, sin perjuicio de mandar cuatro de sus mocetones para que enseñasen algunas aguadas. Le dí las gracias, y dige que suspendiese la remision de ganados hasta que tuviese el gusto de verle en la inmediacion de sus toldos: pero que me aprovecharia de sus mocetones para facilitar á los troperos el conocimiento de las aguadas, por haber faltado las lagunas que solian surtir de agua. Hoy han salido con alta dos enfermos. El dia es de mucha calor: el viento por el este y nord-este; por la tarde turbonada, aunque de poco aparato, sin que haya ocurrido mas novedad.

13, JUEVES.

En toda la mañana de este dia y la mayor parte de la tarde estuvimos sin marchar, esperando la reunion de las carretas á un solo punto; aprovechando la aguada, para que con ella, y los buenos pastos, se repusiesen los animales, con el objeto de caminar hasta las 9 de la noche, y luego seguir la trasnochada desde la salida de la luna. A las 10 de la mañana despaché pliego á la superioridad, avisándole del estado de mi viage. A las 4 de la tarde, ya á punto de caminar, se volcó una carreta al tiempo de ensebar, y cogió á tres: á uno rompió un muslo y la cabeza, á otro tres costillas y al otro un brazo. Ha sido necesario confesarlos, y ocurrir inmediatamente con medicinas; lo cual se egecutó con puntualidad, y acomodándolos del mejor modo posible, se continuó la marcha.

El cacique Epumur mandó sus mozos, y avisó que la tierra estaba alterada, y el cuidado los tenia cruzando sus patrullas por Palantelen, temerosos de que los españoles los venian á atacar: que estuviese cuidadoso hasta que nos viésemos, que mañana mandaria á su hijo. Que él habia sido convocado á un parlamento referente á esta novedad, y no habia querido concurrir, persuadido de que nada habia, y cierto de que cualquiera novedad de los españoles podia tener su origen de noticias equivocadas, ocasionadas del primer movimiento del cacique Lincon. Que este en persona habia venido á su toldo á interesarlo para que le perdonase aquel hecho, como que lo habia cometido con embriaguez, y esperaba de mi le otorgase esta gracia, y le recibiese sus mensages, cuando á este fin me los mandase. El dia ha estado muy nublado, y por lo mismo bueno. El viento por el sur-este; y es cuanto ha ocurrido, sin novedad segun los partes.

14, VIERNES.

Al romper el dia paramos de nuestra trasnochada, y á las 8-1/2 nos pusimos otra vez en marcha: paramos á las 12, y á las 3-1/2 de la tarde proseguimos nuestro viage. A las 7-1/2 llegamos á la Laguna del Junco por el nord-este, hasta las 10 de la noche en que pienso emprender de nuevo la marcha. Hoy he recibido pliegos de la superioridad, contestacion á los oficios que remití desde la Cruz de Guerra. Tambien recibí mensage del cacique Lincon, pidiendo se le dispensase su yerro, y que se le permitiera venir á la expedicion á tratar. Le otorgué uno y otro, llegando en órden y como correspondia. El dia ha estado de rigoroso calor: viento escaso por el sur, y siguen los enfermos con conocida mejoria, sin que haya ocurrido otra novedad segun los partes.

15, SABADO.

En la trasnochada de esta noche, y camino hecho esta mañana, llegamos á las 10 al parage nombrado los Monigotes, donde à poco rato vino á visitarme el cacique Epumur, su hijo y toda la familia. Allí nos dió las últimas pruebas de su amistad y honradez. Entregó toda la hacienda que se le habia dejado en guarda, con solo la falta de un buey que se murió el dia que se le entregaron, y conservó el cuero y osamenta, que presentó á su dueño en comprobante. Se le satisfizo su trabajo, y gratificó del modo posible, manifestando quedar contento. Me dió puntual noticia del estado de la indiada: me ratificó cuanto me habia mandado decir acerca de los parlamentos tenidos entre ellos, y la necesidad de caminar con cuidado hasta Palantelen, sin embargo del mucho miedo que tenia Lincon en vista del movimiento de tropas españolas en la frontera, receloso de que se dirigian á castigarle por las anteriores ocurrencias. Me pidió de nuevo olvidase las cosas de Lincon, y le ofrecí hacerlo.

En estas circunstancias llegó mensage de este, insistiendo en que le permitiera entrar à hablarme á la Cruz de Guerra: lo cual le concedí á vista de Epumur. A las 3 de la tarde llegó al campamento Casimiro Leiva y su padre, que despaché á la frontera despues de haber recibido á Antenau, y las contestaciones del gobierno referentes á lo ocurrido en Salinas. Por él supe el estado de nuestra frontera, ademas lo que me espresaba el comandante general de ella, y su retirada á Palantelen, á virtud de aviso que les comuniqué por el mismo Leiva, para evitar gastos: resultando de todo doblemente oportuna esta diligencia, y mayor el motivo de agradecimiento en los indios de Epumur y Quinteleu, que acompañaron á Leiva y Casimiro su hijo. A las 5 de la tarde se despidió Epumur, y nos pusimos en marcha hasta las 11 de la noche, por haberse roto el ege de una carreta.

Al este del parage de los Monigotes, como á legua y media y á sus márgenes, hay una tolderia, la cual nos surtió de agua para la hacienda en esta jornada; y aunque la resistian los indios, se les contentó con cuatro reales. En este dia ha sido fuerte el sol: el viento por el nord-este. Se halla atrasado en su tropa el capitan Morales, y la retaguardia al cargo del capitan D. Manuel de Represa le auxilia hasta la Cruz de Guerra, en donde hará alto para el descanso de la hacienda, reparo y reunion de las carretas.

16, DOMINGO.

Habiendo continuado la marcha en esta noche, llegamos á las 3 de la mañana à la Laguna de la Cruz de Guerra, en donde hemos parado todo el dia para que se compongan las carretas, y repongan los animales con los pastos y aguas, despues de una tan larga travesía. Hice reseña de las carretas, y se halló que las tropas atrasadas eran las del capitan Morales, Juan Manuel Rodriguez y D. N. Lascano: aunque estas últimas en poca distancia, y la primera en los Monigotes, donde al tiempo de la marcha se detuvo para dar algun descanso á sus animales, que encargó particularmente al cacique Epumur. El capitan de retaguardia le instó á su marcha, y se resistió diciendo, no necesitaba ya de convoy. Mandé gente de refuerzo, y òrden para que sin mas demora, estando refaccionadas las carretas, marchasen á reunirse. En esta tarde se ha presentado con su gente el cacique Lincon, muy sumiso y atento: se le otorgó que alojase á poca distancia esta noche, y quedamos amigos. El viento ha estado por el oeste nor-oeste, sin haber ocurrido mas novedad.

17, LUNES.

Reunidas todas las tropas, nos pusimos todos en marcha á las 4 de la tarde, continuando como dos leguas, en donde permanecimos hasta las 3 de la mañana en que seguimos: cuya jornada han hecho todas las tropas de carretas, menos la de Morales, á quien despaché la tarde antes tres carpinteros, y órden de avisarme si necesitaba bueyes, para remitirlos con el aviso que me diese el capitan de retaguardia; quien me dió parte quedar todo remediado. El dia ha estado de mucha calor y ardiente por el oeste nor-oeste, sin haber ocurrido mas novedad.

18, MARTES.

A las 3-1/2 seguimos nuestra marcha, y á las 10-1/2 paramos una legua mas al nord-este que las lagunas nombradas las Hermanas. A las 3 de la tarde marchamos, y á las 6-1/2 llegamos al nord-este de la Laguna de Palantelen, como 1,500 varas. En este dia tuvimos la pèrdida de una carreta del tropero Nicolas Villamayor, por una fuerte quemazon del campo que nos tomó en este tránsito, y de la cual no pudo separarse esta carreta, por haberse encajado en una viscachera, huyendo del fuego que la alcanzó y redujo á cenizas: habiendo librado con la mayor felicidad las demas tropas de carretas, en fuerza de las mas activas diligencias.

Este punto es el de reunion, y tambien del que se dividen los caminos para distintos partidos de esta campaña. Luego que llegaron las tropas, dí órden para que cada uno pudiese marchar libremente á su destino, como algunos lo ejecutaron en aquella misma tarde. El camino desde la Cruz de Guerra hasta aquí es de rigorosa travesía; y habiéndose hallado aquella laguna seca, fué necesario pasasen las primeras á los Manantiales de Casco: pero luego se halló una laguna con agua abundante, como á legua y media al nord-este, del lado de Palantelen, en el camino del Fortin de Areco, de lo cual pasé aviso al resto de la expedicion. El viento fuerte por el norte nor-oeste, sin mas novedad que hallarse cerca la tropa de Morales, que mañana puede llegar á Palantelen.

Habiendo llegado á este sitio un religioso mercedario á pedir limosna de sal, se le dijo que aprovechase la de la carreta quebrada en las Dos Hermanas, lo que verificó.

19, MIERCOLES.

Todo este dia me mantuve parado en este punto de Palantelen, esperando la reunion de tropas atrasadas; à quienes, luego que iban llegando, se les comunicaba la órden de marchar libremente á los lugares de su procedencia. Asimismo despaché á los milicianos que de diferentes Guardias habian seguido la expedicion, segun es costumbre, dejando las carretas armadas de lanzas: siendo del cargo de los mismos troperos entregarlas en la capital al tiempo de conducir la sal al Exmo. Cabildo.

En este dia pasé oficio à la superioridad por medio del ayudante mayor de la expedicion, de haberla disuelto en el punto dado por S. E., y que marchaba al siguiente dia á la frontera, desde donde daria igualmente parte. Asimismo dí permiso al cirujano y padre capellan para pasar à la guardia, y de allì à la capital. En este dia recogimos una india, mayor de 30 años, que en la Cabeza del Buey se me presentò de noche, conducida por los indios amigos, á quienes rogó que la protegiesen contra los suyos que querian matarla, creyéndola hechicera y causa de las muertes y desgracias ocurridas ùltimamente en sus toldos: por cuya razon la habian arrastrado, y dejàdola en el campo, (trayendo aun en el pescuezo las señales del dogal): que habia seguido la expedicion por mas de 15 dias, mantenièndose con huevos de avestruz y yerbas. Oida esta relacion, la admitì, é hice ocultar en una carreta, sin ser vista mas que del peon, á fin de que no lo trasluciesen los indios y causase alboroto. En este punto son todos los indios muy celosos; bien que ella pidiò ser cristiana, y para poderla manifestar se le vistió del mejor modo posible: lo que causó mucha novedad á toda la expedicion, que ignoraba el caso.

A las 12 del dia se formó una terrible tormenta por el oeste, y fijándose luego por el sud-sud-oeste, descargó en un fuerte aguacero, que duró hasta las 4 de la tarde; y à la oracion quedó completamente despejado el horizonte. Por esta razon no pudieron reunirse las tropas atrasadas, hasta las 10 de la noche, en que recibí parte del capitan de retaguardia, de venir caminando sin novedad, y de estar á tres leguas, refaccionadas enteramente las carretas.

20, JUEVES.

A las 4 de la mañana pasè òrden, y algunos auxilios al capitan de retaguárdia con el sargento de infanteria Peralta para que, luego que llegue á aquel destino, se retirase à su Guardia del Salto, y me avisase de cualquiera ocurrencia que en el corto espacio que nos separaba pudiera haber. Me contestó el recibo de los auxilios de boca, y que estando á la distancia de una legua de mi campamento no me detuviese en marchar, que el lo haria en el mismo dia, despues que despachase á Morales, de que me daria parte. En efecto seguí mi viage hasta las 8, que paré al nord-este de las Lagunas de Calelian, por aprovechar de sus aguas para las haciendas. A las 2 de la tarde proseguimos nuestro viage, hasta las 7, que hicimos alto al nor-oeste de la Cañada de Chivilcoy. El tiempo sereno, pero de excesiva calor. El viento por el norte hasta las 4 de la tarde, en que quedò calma, sin mas novedad.

21, VIERNES.

A las 10 de la noche anterior nos pusimos en marcha, y caminamos en toda ella, hasta las 10 del dia siguiente, que paramos distante dos leguas de la Cañada de las Saladas, hàcia el nord-este, donde estuvimos hasta las 2-1/2 de la tarde. Las carretas fueron á hacer alto en la Cañada del Durazno, y yo lleguè à la Guardia de Lujan, punto de mi salida, y principio de este viage, como à las 9 de la noche, sin otra novedad, á los dos meses de mi partida.

22, SABADO.

A las 10 del dia llegaron las carretas y tren de artilleria, con el resto de la tropa, y se entregaron en el almacen de ella los esmeriles y las municiones restantes, con la razon de los deterioros y consumos. En el mismo dia recibì parte del capitan D. Manuel de Represa, de haber llegado la retaguardia al punto de reunion, y marchado sin novedad todos á sus destinos. Con esto ha quedado concluida de todo punto la expedicion sin desgracia; habiendo librado la vida los 48 enfermos de gravedad que hubo en el hospital. Siendo de notar, que fué tan sumisa y obediente la gente de ella, que no hubo herida ni golpe que curar, por pendencia ni descomedimiento en todo el viage. Tampoco hubo motivo particular de corregir ni compeler por la fuerza à entrar en sus deberes á ningun individuo, pues siempre fué suficiente una ligera reconvencion. Lo mismo sucediò con respecto à la tropa, cuyos oficiales se esmeraron mas particularmente en conservar la disciplina: cuidando yo especialmente de que no les faltase bastimento fresco para hacer mas tolerables sus fatigas, aun à costa de mi dinero, proporcionándoles cuantos auxilios me fueron dables en aquellos destinos. Entiendo, apoyado en la experiencia, que ningun gefe saldria desairado, manifestàndose con entereza, modo y franqueza, aunque se encuentre en los lances mas arriesgados.

_Guardia de Lujan, Diciembre 22 de 1810._

=PEDRO ANDRES GARCIA.=

TABLA DE LAS LATITUDES, LONGITUDES Y DISTANCIAS DE LOS LUGARES DE MAS CONSIDERACION, EN EL CAMINO HECHO DESDE LA GUARDIA DE LUJAN HASTA LA LAGUNA DE SALINAS.