# Diario de la navegacion empredida en 1781 Desde el Rio Negro, para reconocer la Bahia de Todos los Santos, las Islas del Buen Suceso, y el desague del Rio Colorado

## Part 3

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Al amanecer me embarquè en la chalupa, y seguí reconociendo el rio aguas arriba, dejando òrden al piloto para que asimismo mudase el bergantin una legua mas arriba, siempre que tuviese viento favorable, por ser este mejor parage; navegué todo el dia, bajando varias veces tierra, por reconocer la calidad de ella. A la noche me acampè en una isla del rio, habiendo pegado fuego en toda su orilla.

DIA 17.

Seguì rio arriba, haciendo las mismas diligencias que el dia de ayer, hasta que llegué una isla de sauces, donde me habia acampado el año pasado: allì hice noche.

DIA 18.

Este dia al amanecer me puse la vela para bordo del bergantin, con el cuidado de si llegasen indios. A las cuatro de la tarde lleguè bordo, y hallé una carta del Señor D. Francisco de Viedma que habia entregado al piloto un indio, que con otros 4 habia llegado bordo el dia de ayer: y aunque el piloto los agasajò bastante y los regaló, no quisieron quedarse por no haberme hallado; pero quedaron en volver para llevar la respuesta de dicha carta, fecha 14 de Mayo; y el bergantin lo hallé ya en el paraje que al piloto le habia prevenido.

DIA 19.

Este dia eché la vacijeria en tierra, el caballo (que hasta ahora no habia hallado paraje para desembarcarlo), y todos los ùtiles de á bordo, á fin de limpiar la embarcacion, y achicarle el agua: y asimismo eché en tierra anclas y cables, y monté la artillerìa y bajè tierra cerciorarme bien de su calidad, la que ciertamente supera cuanto he visto en la Costa Patagónica, y creo compite con los mejores parages, cuyo juicio hice el año pasado, y expuse en el diario citado arriba: pero no siendo esto de mi profesion, suspendo lo que pudiera decir en el asunto, por no errar; dejándolo los inteligentes en la agricultura (aunque esta no me es totalmente desconocida). Luego que llegué bordo, que fuè bien cerca de noche, llegaron un cerrito, por la parte del N, como de 50 60 indios: inmediatamente mandé el bote y la chalupa á que condujesen algunos, y trajeron 5, y una mulata lenguaraz: entre ellos venia el que habia conducido la carta del Super-Intendente, los que agasajè y regalé con aguardiente, (la mitad agua del Colorado) poleadas y bizcocho; y aunque los quise despachar para el Rio Negro, respondiendo por medio de ellos dicho Señor, y d ndole cuenta de mi arribo á este rio, no pude conseguirlo, porque decian quieren pasar aquì el dia de mañana, para que descansen sus caballos. A las ocho de la noche los eché en tierra.

DIA 20.

Este dia se les diò de comer á los indios, y se les regaló aguardiente, tabaco, y bizcocho para de noche.

DIA 21.

Esta mañana se les diò de comer á los indios, y le entregué al que trajo la carta otras, para que llevase al Rio Negro al Señor D. Francisco de Viedma, d ndole noticia de mi arribo: asi para que hiciesen esta diligencia como por la buena armonía, fueron todos regalados con aguardiente, porotos, bizcocho, harina y abalorios, y las doce del dia se pusieron en camino para sus toldos, y el que llevaba la carta dice que en derechura pasará al Rio Negro entregarla.

DIA 22.

Este dia se trabajó en limpiar el barco y la vacijeria, y llenarla de agua.

DIA 23.

Fuí á reconocer por tierra la costa de la mar. A las cuatro de la tarde llegué bordo, y al mismo tiempo llegaron 3 indios del cacique _Calpisquis_, los que se quedaron esta noche: se les diò de comer y aguardiente.

DIA 24.

A las ocho de la mañana se fueron los indios expresados, y las cinco de la tarde volvieron con tres chinas, que dicen habian dejado al resguardo de los caballos que traian para vender: se les obsequiò de la misma suerte que el dia de ayer.

DIA 25.

A las ocho de la mañana vinieron los indios á que les comprase los caballos, de lo que me escusè, esforz ndolos á que fuesen á venderlos al establecimiento del Rio Negro; pero no fuè posible porque dicen tienen los caballos cansados, y que est lejos, por cuyo motivo querian volverse. En esta suposicion se les regalò aguardiente, harina, bizcochos, porotos y abalorios. A las cuatro de la tarde se fueron.

DIA 26.

Este dia, ya un poco restablecido el caballo de lo que se habia enflaquecido en la navegacion, me fuì en él por la costa del mar como seis leguas. A las dos de la tarde dí vuelta, y llegué de noche bordo.

DIA 27.

Este dia estuve bordo, haciendo componer algunas cosas pertenecientes á su aparejo.

DIA 28.

A mediodia llegó bordo el cacique Uzel, con 18 indios y la lenguaráz mulata; y porque este es el que pára ahora en el Colorado, y ser el cacique mas inmediato á nosotros, lo regalé mucho, como tambien á todos los indios que le acompañaban.

DIA 29.

Este dia se les dió de comer los indios, y se les regalò con aguardiente, harina, bizcocho y porotos, y se fueron las cuatro de la tarde gustosos, pero esta noche me robaron un caballo que habia comprado; tal es la fidelidad de estos b rbaros.

DIA 30.

Este dia permanecí á bordo, aguardando respuesta del Rio Negro, pues ya tiene el indio que llevó la carta sobrado tiempo para haber vuelto.

DIA 1.° DE JULIO.

Esta mañana salí á caballo, costeando el rio agua arriba, y reconociendo el terreno de sus márgenes, y cuanto mas arriba es mejor tierra: caminé como seis leguas, y llegué bordo con una hora de noche.

DIA 2.

Este dia lloviò mucho, por lo que no pude salir de á bordo.

DIA 3.

De la misma suerte estuvo lloviendo con los horizontes cerrados.

DIA 4.

Asimismo se mantuvo lloviendo hasta el mediodia. A las cuatro de la tarde llegaron 3 indios y 2 chinas, los que no se pudieron entender por no haber traido lenguar z: los obsequiè como siempre.

DIA 5.

A las nueve de la mañana llegaron indios, los cuales ascendieron 60 personas entre hombres y mugeres, y entre ellos una china ladina, sobrina del cacique Calpisquis, la que dijo que toda aquella gente era del expresado cacique, que venian á vender caballos y reses por bayeta, ollas, bugerias, bizcocho, sombreros, harina, aguardiente y porotos: los agasajé, dándoles de comer y aguardiente, y se empezó la feria.

DIA 6.

Amaneciò con viento SO fresco, mucha lluvia y truenos, y siguió la feria de los indios, d ndoles de comer y aguardiente.

DIA 7.

Al amanecer empezé embarcar la vasijería, y todos los útiles que tenia en tierra, para pasar con el bergantin á la otra banda donde est n los indios, por custodiar los animales que comprè. A las dos de la tarde me anclé en la parte del N: inmediatamente echè la vasijería en tierra, y con ella hice un corral provisional para encerrar los caballos que compré, y seguì la feria. A las seis de la noche llegò el indio que fuè al Rio Negro llevar la noticia de mi entrada en el Colorado, al Señor D. Francisco de Viedma, con la deseada respuesta de haberla recibido dicho Señor, y todos en general se les dió de comer y aguardiente.

DIA 8.

Se continuó la feria hasta las tres de la tarde, habiendo comprado 17 caballos, 5 vacas y 4 novillos; asimismo compré lazos, colleras y maneas, y se pusieron en marcha los expresados indios de Calpisquis, quedándose el que trajo la carta con los que le acompañaban. Al anochecer llegaron 4 indios, 2 del Colorado y 2 del paraje donde est el Cacique Negro, los que me trajeron de parte de este un costillar de vaca de regalo, y dijeron que luego que ellos regresasen á sus toldos, quería venir aquí dicho cacique: les mandè dar de comer y aguardiente: se atò el ganado vacuno, y se encerraron los caballos. A las dos de la mañana se fueron 4 reses, que rompieron los lazos con que estaban atadas.

DIA 9.

Al amanecer mandè la chalupa á cortar palos para hacer un corral, y ensillè caballo para campear las vacas; hallé el rastro, y lo seguí campo adentro, hasta que advertì el caballo algo pesado: me apeè dej ndolo refrescar, y me fuí á bordo las tres de la tarde. A esta hora despaché todos los indios, habièndoles regalado aguardiente. bizcocho, harina y porotos. A las cuatro llegó un peon, de los que acompañaban al Super-intendente, con la noticia de que estaba ya á mas de medio camino del Rio Negro al Colorado dicho Señor.

DIA 10.

Antes de amanecer mandé al bote á que trajese la madera que tuviese cortada la chalupa, y ordenase al patron de esta, que navegase el rio, aguas arriba, hasta una isla que le señalé, y que allí permaneciese hasta otra disposicion. Al mismo tiempo monté á caballo, y con el expresado peon, á teson de galope, fuí á encontrarme con dicho Super-intendente, de nueve á diez leguas de donde salimos: seria mediodia, nos pusimos en marcha y vinimos á hacer noche á la orilla del Colorado.

DIA 11.

Esta mañana salimos costeando el Colorado, aguas abajo, por la parte del S. hasta la citada isla á donde estaba la chalupa, en cuyo puesto determinó dicho Sr. Super-intendente dejar toda la expedicion al cargo del alferez de dragones D. Francisco Piera, y auxiliándole la chalupa, pasó á la parte del N acompañado del ingeniero D. José Perez Brito, un Padre Mercedario y dos soldados, y nos pusimos en marcha por la orilla del rio para á bordo del bergantin. Habiéndo llegado á bordo hallé la novedad de haber robado las vacas los indios, y que el marinero que las pastoreaba habia salido en busca de ellas, y no habia vuelto.

DIA 12.

Fué el bote á remudar la chalupa para que conduzca víveres.

DIA 13.

Este dia salí á caballo, acompañando al Señor D. Francisco de Viedma que salió á reconocer el terreno. A las tres de la tarde llegó á bordo la chalupa con víveres. A las nueve de la noche hubo noticia, de que el marinero que faltaba lo tenian los indios en los toldos.

DIA 14.

A las tres de la tarde vino el marinero que faltaba, al cual lo habian apresado los indios en los toldos, y tenian ya como esclavo.

DIA 15.

Despues de mediodia salí en el bote, con el Super-Intendente y el Ingeniero, á reconocer la boca de este rio, á cuyo tiempo llegó el cacique Uzel con algunos indios, y á las cuatro de la tarde volvimos á bordo.

DIA 16.

Despues de mediodia se puso en marcha el Super-intendente, con los que le acompañaban, para el Rio Negro, dejándome la órden para que yo regresase á dicho rio, con toda la expedicion con que vine, luego que viniese á bordo la chalupa.

DIA 17.

Este dia mandé porcion de la gente de á bordo á cavar tierra para sembrar algunas semillas, y empezé á alistar la vasijería, y á hacer la aguada.

DIA 18.

Mandé la gente á que siguiesen la sementera, otros á hacer leña para el viage, y otros prosiguiesen con la aguada. A las dos de la tarde llegó el Cacique Negro con sus indios, se le dió de comer y aguardiente: á la noche llegó la chalupa á bordo.

DIA 19.

Se acabó de hacer la aguada, leña y sementeras: despaché al Cacique Negro con sus indios, habiéndole regalado aguardiente, harina, bizcocho y porotos, quedándome listo para por la mañana emprender mi viage al Rio Negro.

Al anochecer vino á bordo el Cacique Negro, pretendiendo con fuertes instancias una carta para el Exmo. Señor Virey, para que la condujesen á Buenos Aires 4 indios que con el _Chanchuelo_, dice, vá á mandar á esta ciudad, á fin de que estos pudiesen pasar por las guardias francamente, y que el dicho cacique con Guchulap, Calpisquis, Toro, Guchan, Canopey y Alcaú juntos, pasaban al Volcan á tomar bagualada, de cuyo paraje queria despachar los expresados chasques Buenos Aires. Y habiendo yo sabido por dicho cacique, que los dichos peones que llevaban carta por tierra á Buenos Aires, llamado el uno Juan José, y el otro Martinez, los tendrian detenidos en los toldos de Calpisquis hasta el regreso del Cacíque Negro á ellos, por haber dicho allí unos indios que nosotros marchabamos con mucha gente y armas para matarlos, motivado de la venida del Super-intendente al Colorado, les dije que de ningun modo irian estos indios mas seguros, que con los expresados peones, pues llevaban cartas y pasaportes. Les expresé cuanto pude esta seguridad, á fin de que no los detuviesen, y lograsen el viage que se intenta por tierra; y regalé á este cacique cuanto pude, y á sus indios, encargándole mucho la seguridad del peon Godoy, haciéndoles muchos ofrecimientos mi regreso al Colorado.

El Chanchuelo me dijo, que el camino que llevaban los dos peones que van á Buenos Aires, es el peor, y que el camino mejor era por cerca de la costa hasta el Volcan, y que desde el Colorado hasta el Quenquen habia cinco dias de camino bueno.

DIA 20.

De mañana salí para el Rio Negro, y al mismo tiempo se fueron los indios: llegué al Paso de los Faroles, y me fué preciso dar allí fondo para abalizarle.

DIA 21.

Este dia fuí á reconocer el principal desague del Colorado, y abalizé el paso con 40 balizas hasta la Punta de los Zaramagullones, y me hice á la vela, y al remolque hasta la noche, que dí fondo á la expresada punta en dos brazos de agua.

DIA 22.

Esta mañana, estando el viento al OSO bonancible, zarpé el ancla, y con el bote y chalupa por la proa al remolque seguí la canal, y llegué á las diez para las once á la Horqueta de las Toninas, en cuyo paraje largué toda vela, siéndome ya allí dicho viento favorable. Serian ya las doce del dia, estaba desembarcado, y goberné al SE 1/4 E hasta las dos de la tarde que dí fondo en 5 brazas, á dejar crecer la mar para pasar un bajo y abalizarlo. Habiéndolo abalizado y reconocido, me hice á la vela, y seguí mi navegacion, gobernando al S 1/4 SE, hasta el anochecer que dí fondo en 41/2 brazas de agua.

DIA 23.

Amaneció con el viento al SO recio, el que á mediodia abonanzó, y mandé el piloto en la chalupa á la barra del Arroyo del Baradero, para que abalizase su canal. A las cuatro y media, habiéndose llamado el viento NNE flojo, me hice á la vela, y navegué hasta la noche que dí fondo en 3 brazas de agua.

DIA 24.

Amaneció claro con el viento por el O, y contrario á mi navegacion: á mediodia llegó la chalupa á bordo, dejando abalizada la canal expresada arriba. A las dos de la tarde me hice á la vela con viento ONO, y bordejeando llegué á la primera baliza, y de allí con remolque y espias, llegué al anochecer á fondear dentro de dicho arroyo. A las ocho de la noche entró el viento por el E flojo, con el que me hice á la vela; y á las diez se llamó el viento á la proa, por lo que dí fondo.

DIA 25.

Se mantuvo el viento de proa, y al remolque seguí hasta las tres becas, que no pudiendo pasar, dí fondo á las dos de la tarde, con viento al E muy flojo: levé, mareé toda vela, y navegué hasta el anochecer, que dí fondo en dos brazas hasta la salida del arroyo.

DIA 26.

Al amanecer me hice á la vela con viento NNO bonancible, gobernando al SS0. A las nueve y media quedé varado sobre un bajo, de los infinitos que hay en estos parajes: por lo que tendí una espia, y con ella á las tres de la tarde salió la embarcacion, á cuya hora me hice á la vela, y goberné al SSE hasta la noche, que hallando 10 brazas de agua, dí fondo.

DIA 27.

Al salir el sol me hice á la vela con NO bonancible, y á las nueve y media varé sobre el bajo grande, frente á los arroyos. A las tres de la tarde con dos espias salí á la canal, y dí fondo en 7 brazas, por estar calma, y ser la corriente contraria.

DIA 28.

Esta mañana me hice á la vela con viento NO fresco, y dí fondo en la angostura que hace entre la Isla de las Gamas y la Península de los Jabalies; y en este paraje, á la orilla del agua sobre la barranca, puse cinco pipas y dos cuarterolas de agua dulce, para que sirvan de socorro la embarcacion que allí vaya con comision ó arribada, y asimismo á los que vayan por tierra.

DIA 29.

Al amanecer me hice á la vela con viento fresco ONO, y fuí fondear inmediato á Punta Rubia, á fin de abalizar la canal que hace entre esta y los bajos de afuera, á cuya diligencia mandé el piloto por hallarme yo enfermo, y no pudo poner mas que 4 balizas por la orilla en tierra firme, por ser en los bancos el suelo muy duro.

DIA 30.

Este dia salí, aunque con trabajo, á la Punta Rubia á reconocerla, y puse una baliza sobre un cerro, por la cual se conoce cuando se halla en la canal entre los bajos y tierra firme, y mandé algunos marineros á cazar, porque nos hallamos faltos de carne, á los que se les dieron algunas balas de fusil. Al anochecer volvieron á bordo los cazadores, habiendo traido 24 jabalies; y se puso el viento de muy mal semblante.

DIA 31.

Amaneció el viento al OSO muy recio, y luego se llamó al SE de la misma suerte: á mediodia abonanzó, y mandé al contramaestre en el bote á reconocer los bajos de afuera, el que halló canal que sale al SE: al anochecer volví á bordo, y quedaba el horizonte de mal semblante.

DIA 1.° DE AGOSTO.

Amaneció con el viento al OSO recio y contrario para navegar al Rio Negro: á las ocho mandé la chalupa á la Punta Rubia, con una cuarterola para que la llenasen de aceite de lobo, que los hay en abundancia. Todo el dia se mantuvo el viento de la misma conformidad, y anocheció de mal semblante. A las dos de la noche se llamó al ONO que parecia huracan, por lo que fué preciso dar fondo á la esperanza.

DIA 2.

Todo este dia se mantuvo el viento muy recio, desde el ONO al OSO, hasta la noche que se quedó calma, cuyo tiempo zarpé la esperanza.

DIA 3.

Amaneció con el viento al SO fresquito, y los horizontes cerrados. A las diez de la mañana se llamó al SSE recio, y por tener en este paraje poco abrigo, me hice á la vela para adentro, con mayor y trinquete arrizados. Despues de mediodia dí fondo inmediato á los dos arroyos: todo el dia se mantuvo el viento desde el SSE hasta el SSO fuerte con granizo, y así anocheció.

DIA 4.

Amaneció el viento SO recio, de cuyo modo se mantuvo todo el dia, hasta la noche que abonanzó.

DIA 5.

Amaneció con dicho viento medianamente fresco: á las nueve de la mañana vino la chalupa á bordo, le dí víveres para que volviese al arroyo adonde estaba refugiada. Al anochecer se llamó el viento NNO fresquito, y le hice señal á la chalupa para venir bordo: á las doce de la noche le dí víveres, y órden para que á aquella hora se pusiese á la vela, adelantándose á Punta Rubia embarcar la cuarterola de aceite de lobo, que antes no habia podido por la dureza de los tiempos.

DIA 6.

Serian las dos de la noche cuando metí el bote á bordo, y me hice á la vela para el Rio Negro. A las cuatro de la mañana llegué á Punta Rubia, á donde hallé la mar sumamente gruesa; y en medio de la rompiente seguí con la chalupa por la proa, y toqué con la quilla en la cabeza del N de los bancos: con otro golpe de mar salimos, y seguí gobernando al S 1/4 SE por entre el rompidero de la costa, y el de los bajos, que tiene 50 brazas de latitud. Al salir el sol ya habia montado los bajos, y seguí con fuerza de vela y viento N fresco, por lograr la pleamar de dia en el Rio Negro, y poder lograr entrar en él, por estar la mar muy gruesa y el viento contrario para aventurarse á embestir su barra. De noche las doce llegué la barra que rompia de punta á punta, y la embestí por la canal del N por entre las reventazones. La menos agua que hallé fueron dos brazas, y con todo, era tanta la marejada que tocó algunas veces la embarcacion, no calando esta mas que 71/2 palmos: pasé la barra y navegué por 3 brazas de fondo hasta la punta del N del rio, que me dió el viento de proa, y á fuerza de muchos bordos logré dar fondo dentro del rio. A las dos de la tarde ya emparejó seguro, mediante Dios, no pudiendo seguir mas adentro por tener la corriente encontra.

A la chalupa no le fué posible embestir la barra por donde nosotros, por la mucha mar que podia sumergirla, y dió vuelta á los bajos, y desde afuera á remo vino á amarrarse á nuestro costado con mucho trabajo, y á no tener tan buena gente no lo hubiera logrado, ni tampoco entrar en el Rio Negro.

A las once de la noche me hice á la vela, y con la creciente fuí á fondear mas adentro, y en mejor paraje.

DIA 7.

Al salir el sol mandé tierra los marineros para que hiciesen fuego, á fin de que por él viniesen en el establecimiento en conocimiento de mi entrada en este rio; y á las diez me levé, haciendo diligencia de llegar al establecimiento.

_Advertencias á los navegantes á estos destinos_.

1.° Todo aquel que del Rio Negro salga haciendo viages á la Bahía de Todos Santos, debe emprenderlo con vientos del tercer cuadrante, teniendo presente la hora de la pleamar en Punta Rubia, para doblarla á aquella hora sin perder minuto de tiempo, en esta inteligencia, y en la de que es la pleamar en el Rio Negro dos horas antes (con diferencia de pocos minutos) que en Punta Rubia, en las cuales es imposible hacer esta navegacion. Deberá salir del Rio Negro á media marea creciendo, y precisamente por la canal del N de su barra, y en este caso tiene cinco horas para navegar esta distancia, que con un pampero fresco, haciendo fuerza de vela, es tiempo suficiente para hallarse en dicha Punta al punto de la marea; no debiendo separarse al doblarla mas que 18 pasos de la baliza que en ella está clavada, por ser la canal sumamente angosta, y precisa al pasar por ella, en cuanto no se haga otro reconocimiento mas prolijo, en que se sepa si hay otro paraje que proporcione la entrada en dicha bahía con mayor facilidad.

2.ª Si los vientos con que salga del Rio Negro fueren bonancibles, y en el término arriba expresado viere que no puede alcanzar á Punta Rubia, deberá mantenerse inmediato á Punta Rasa á la vela, ó dado fondo, contando con 14 horas que tiene precisamente que estar afuera: pues corriendo la costa desde esta punta basta la Rubia N S de la aguja, y desde ella para el Rio Negro NE SO asimismo de la aguja, si le entra algun tiempo, nunca le puede ser enteramente travesía, pues el mas travieso lo deja navegar en 10 cuartas, y así se halla, estando en esto paraje, en términos de seguir su viage, ó retroceder al Rio Negro, San José ó San Antonio à refugiarse; lo que no sucederá si se hallare à sotavento ó barlovento de la expresada Punta Rasa.

3.ª Si hallándose ya al N de Punta Rasa, le entráre algun tiempo del S SSE SE, y mas si fuere de noche, procurarà aguantar hasta qae considere ser tiempo de seguir à embestir à Punta Rubia à la hora de pleamar, sin pensar en amarrarse; porque en la latitud de 40° 45' toqué ya con la quilla de la embarcacion que hoy tengo á mi cargo, cuando vine al reconocimiento del Rio Negro al principio de la expedicion, y en 12 palmos de agua no se vé la tierra, y sí el horizonte cerrado, de lo que revienta la mar encima de los bajos: cuya advertencia puede servir tambien á los que viajan à Buenos Aires, para que les dén el correspondiente resguardo.

4.ª Si doblando Punta Rubia le diere el viento escaso, puede dar fondo, pues estando ya de la parte de adentro, no hay mucha marejada, porque esta quiebra en los bajos de afuera: pero con la advertencia de que sea con la mejor ancla que tenga, por la mucha corriente que hay. Esto es en caso de estar la marea parada ó bajando, que si creciere, puede, aunque sea el viento enteramente de proa, voltejear, pues con la ayuda de la corriente, que lo menos que corre en las cuadraturas lunares es 4 millas, muy breve se hallarà al O de la Isla de las Gamas, é inmediato al Arrojo Hondo, en cuyo sitio puede dar fondo, sin que temporal alguno le pueda incomodar. Pero de ningun modo permanecerà fondeado en Punta Rubia mas tiempo que hasta que la marea empieze á crecer porque, ademas de la mucha corriente, es malísima la tenazon, y mucho fondo, por lo que debe hacerse á la vela antes que la marea tome mucha fuerza, que de lo contrario le costará mucho trabajo. Los bordos que diere puede rendirlos en tierra, que es todo limpio y hondable hasta el viril, pero tendrà sumo cuidado con el bajo de afuera, por no dar de mucho fondo de repente sobre él.

