Chapter 1
—Atención Puesto 1, Puesto 1 de Puesto 5, adelante, cambio.
—Puesto 1, Puesto 1 a Puesto 5, adelante, cambio.
—Patricio necesita hablar con Augusto.
Pinochet: —Augusto escuchando, Augusto escuchando.
Carvajal: —Lo del suicidio era falso. Ahora acabo de hablar con el edecán naval comandante Grez, quien me dice que ellos, los tres edecanes se van a retirar de La Moneda y que vienen hacia el Ministerio de Defensa. Le encargué que instara al jefe de Carabineros que rindiera sus tropas porque iban a ser bombardeados. Así que los carabineros deben salir de La Moneda en estos momentos. El general Brady está informado para que no se les dispare a los militares que evacuen La Moneda.
Pinochet: —Conforme.
Carvajal: —En este momento me llamó Domínguez, el secretario de la Marina y me decía que fueran los tres Comandantes en Jefe a pedirle la rendición al Presidente.
Pinochet: —Tú sabes que este gallo es chueco. Es al revés la cosa. Si él quiere, va al Ministerio de Defensa a entregarse a los tres Comandantes en Jefe.
Carvajal: —Yo hablé personalmente con él. Le intimé a rendición a nombre de los Comandantes en Jefes y contestó con una serie de garabatos, no más.
Pinochet: —Quiere decir que a las 11 se van para arriba y van a ver qué va a pasar.
Carvajal: —Evacuando La Moneda es más fácil asaltarla.
Pinochet: —Una vez bombardeada la asaltamos con el Buin y con la Escuela de Infantería. Hay que decirle a Brady.
Carvajal: —Vamos a esperar que evacuen los edecanes y los Carabineros.
Pinochet: —Conforme.
Pinochet: —Patricio, te pregunto, ¿Mendoza asumió el mando de Carabineros o todavía no?
Carvajal: —Mendoza asumió, pero no sé si está en la Dirección General de Carabineros.
Pinochet: —¿Está trabajando o no? Dime otra cosa Patricio, ¿el señor Yovane está también trabajando?
Carvajal: —Sí, está trabajando. Él está mandando a los carabineros que rodean La Moneda. Estamos en contacto con él.
Pinochet: —O sea, Carabineros se está portando en forma leal.
Carvajal: —Los carabineros que rodean son leales.
Pinochet: —¿A nosotros?
Carvajal: —Algunos se retiraron, pero todavía no sabemos adónde y si acaso se han entregado a Mendoza o si acaso huyeron no más.
Pinochet: —O sea, ¿está sola La Moneda? ¿No hay carabineros que todavía quedan adentro?
Carvajal: —Voy a verificar qué fuerzas hay tanto de Carabineros como de las Fuerzas Armadas alrededor de La Moneda y te informo.
Pinochet: —Correcto. Cuando se efectúe el bombardeo no puede haber nadie.
Carvajal: —Correcto. Yo voy a dar el visto bueno entonces antes que se efectúe el bombardeo.
Pinochet: —Yo tengo la impresión de que el señor de civil se arrancó en las tanquetas. Y Mendoza, ¿no tienen contacto con él?
Carvajal: —No, pero en las tanquetas no huyó. Las tanquetas se habían ido antes y yo posteriormente en persona hablé por teléfono con él.
Pinochet: —Conforme, conforme. Entonces hay que impedir la salida; si sale, hay que tomarlo preso.
Carvajal: —Y también hablé posteriormente con el Edecán Naval, quien me confirmó que Allende está en La Moneda.
Pinochet: —Entonces hay que estar listos para actuar sobre él. Más vale matar la perra y se acaba la leva.
Carvajal: —Exacto. Lo único que estamos esperando es que salgan los edecanes y los carabineros.
—Favor indicar, dónde se encuentra Augusto. Gustavo quiere hablar con él.
—Vamos a ver. 1, aquí 3...vamos al 5.
—Aquí, Puesto 5 a Puesto 3.
—¿Está mi general ahí?
—No aquí está el almirante Patricio Carvajal.
—¿Y ha visto a mi general Pinochet?
—En el Puesto 2, cambio.
—¿Mi general Pinochet está en el Puesto 2?
—Negativo, aquí se encuentra Gustavo, cambio.
—Puesto 3, el general Pinochet está en Puesto 1, cambio.
—Puesto 3 de puesto 2. Dos mensajes para el general Pinochet del general Leigh. Habla general Martin. Primero: estudiar posibilidad allanar estudios Radio Magallanes. Continúa transmitiendo.
Segundo mensaje de Leigh: “Existe necesita urgente de emitir proclama Junta Comandantes en Jefe”. “Reiterar unidad absoluta FF.AA. y Carabineros. Estas lucharán hasta las últimas consecuencias con el fin de derrocar al gobierno marxista (...) Esto no es contra el pueblo, es para defender al pueblo democrático. La mayoría de los obreros y la población civil da su respaldo total a este movimiento militar (...) Debe instarse a la población civil a mantenerse en sus casas y lugares de trabajo, que no salgan a la calle”.
Interviene Pinochet: “Otra cosa, hay que recalcar que las FF.AA. no están contra el pueblo, sino que están contra la hambruna que estaba causando el gobierno marxista del señor Allende, contra las colas, contra el hambre, contra la pobreza, contra la miseria, contra el sectarismo...”.
—¿Esto es una sugerencia de mi general Pinochet o hay que agregarlo definitivamente?, pregunta el Puesto 3 de parte del general Leigh.
—La idea de él es que se agregue a esta proclama que está en elaboración, responde el Puesto 1.
—Hay una broadcaster al lado de la Radio Agricultura, pirata, un poco más arriba, dando proclamas a la gente de la Unidad Popular.
Pinochet pregunta a Carvajal si Allende “no ha reaccionado”.
Carvajal: —No, no ha reaccionado hasta el momento. Acabo de hablar con el Edecán Naval que viene llegando de allá. Me dice que han defendido La Moneda 40 a 50 carabineros que se están retirando y 50 hombres del GAP (...). Me dice el general Mendoza que él está esperando que se retiren antes de seguir bombardeando. El Edecán Naval me dice que el Presidente anda con un fusil ametralladora que tenía 30 tiros y que el último tiro se lo va a disparar en la cabeza. Ese es el ánimo en que estaba hace unos minutos atrás.
Pinochet: —Esas son... (ruidos) no más. Este huevón no se dispara ni en las... (parece decir “bastillas del morro”).
Carvajal: —El general Mendoza está en contacto con nosotros y está en contacto con el general Brady, así que toda la cosa está bien coordinada.
Pinochet: —Yo, 10 para la 11 voy a dar la orden de bombardeo. En consecuencia, a esa hora más o menos la actividad tiene que replegarse a dos cuadras de La Moneda... A las 11 en punto tiene que empezar el bombardeo. O sea, hay que meterse prácticamente en zanjones a donde sea porque se puede pasar la Aviación y tocarle a las tropas nuestras.
Carvajal: —Exacto, yo creo conveniente decirle a Leigh que en ningún caso inicie el bombardeo sin esperar saber cómo está la situación acá.
Pinochet: —...Las tropas nuestras pueden ponerse un pañuelo blanco arriba para mostrar que es la línea más adelantada, (...) para que los aviadores lo vean.
Carvajal: —Le voy a comunicar eso al general Brady.
Desde el Puesto 5 se informa que siguen “las radios clandestinas haciendo proclamas a los partidarios marxistas”. El Puesto 1 indica: “Mi general Pinochet ordena que esta radio debe ser apagada”.
Pinochet: —“Las radios tienen que transmitir nuestro programa, y tienen que transmitir en cadena lo que estamos lanzando al aire, que no estamos atacando al pueblo, estamos atacando a los marxistas que tenían dominado al pueblo y lo tenían hambreado...”.
Carvajal: —Correcto, se está enviado esta información que tú mandas. Ya se entregó a las radios.
“¿Están llegando los tanques? ¿Llegó la Escuela de Infantería?”, pregunta a través de la radio a Patricio Carvajal.
Carvajal: —La Escuela de Suboficiales con el comandante Canessa y la artillería del Tacna y los blindados. Los carabineros se retiraron de La Moneda, los vimos salir de La Moneda.
Pinochet: —¿Mendoza controla a los Carabineros?
Carvajal: —Correcto, Mendoza controla a los Carabineros. Me dijo que la Dirección General de carabineros, el edificio, lo tienen neutralizado. Lo van a dejar para el último. No ha habido ninguna reacción, no han disparado, nada desde el edificio.
Pinochet: —Conforme, otra cosa, Patricio. A las 11 en punto de la mañana hay que atacar La Moneda, porque ese gallo no se va a entregar.
Carvajal: —Se está atacando ya. Se está rodeando y atacando con bastante ímpetu. Así que yo creo que pronto van a poder tomarla.
Pinochet: —No, que él concurra al Ministerio de Defensa.
Carvajal: —Que concurra al Ministerio de Defensa.
Pinochet: —¿El va a concurrir?
Carvajal: —No, se negó (...).
Pinochet: —La idea de él, es llevarnos para allá y meternos en un sótano... Así que no, por ningún motivo (ruidos). Que vaya al Ministerio de Defensa. Allá llegamos todos. Por ahora, ataque La Moneda. Fuerte.
Carvajal: —Sí, se está haciendo.
Pinochet le dice a Carvajal que transmita “por última vez” a Allende la posibilidad de rendición: “Por última vez, entregue su renuncia 10 para las 11, y asegure su integridad física y nos ahorramos derramamientos de sangre. Si no, hasta las últimas consecuencias”.
Pinochet: —Patricio, aquí te habla Augusto. Dime, el señor Altamirano y el señor este otro, Enríquez, el otro señor Palestro y todos estos gallos, ¿dónde están metidos? ¿Los han encontrado o están fondeados?
Carvajal: —No tengo informaciones de dónde se encuentran.
Pinochet: —Es conveniente darle la misión al servicio de inteligencia de las tres instituciones para que los ubiquen y tomen presos. Estos gallos deben estar fondeados, son verdaderas culebras.
Carvajal: —Conforme, conforme... El comandante Badiola está en contacto con La Moneda. Le va a transmitir este último ofrecimiento de rendición. Me acaban de informar que habría intención de parlamentar.
Pinochet: —(...ruidos en la grabación...) Tiene que ir al Ministerio él con una pequeña cantidad de gente...
Carvajal: —Ellos están ofreciendo parlamentar.
Pinochet: —Rendición incondicional, nada de parlamentar. Rendición incondicional.
Carvajal: —Muy bien, conforme. Rendición incondicional en que lo toma preso, ofreciéndole nada más que respetar la vida, digamos.
Pinochet: —La vida y su integridad física y en seguida se le va a despachar para otra parte.
Carvajal: —Conforme, o sea que se mantiene el ofrecimiento de sacarlo del país.
Pinochet: —Se mantiene el ofrecimiento de sacarlo del país... Y el avión se cae, viejo, cuando vaya volando.
(Risas)
Carvajal: —Conforme, conforme. Vamos a proponer que prospere el parlamento este.
—Estado de Sitio, solicito Estado de Sitio y toque de queda a las 18.00 horas local. Firmado Golf al Comjef”.
Pinochet: —Patricio (ruidos) muy conforme con toque de queda, conforme con el Estado de Sitio, pero hay que agregar algo. Se va a aplicar la Ley Marcial a toda persona que se le sorprenda con armas o explosivos, va a ser fusilado de inmediato, sin esperar juicios...
Carvajal: —Conforme. Ley Marcial, Estado de Sitio. Toque de queda. Y a todo el que se le sorprenda con arma o explosivos será ejecutado de inmediato.
Carvajal: —Los carabineros están desocupando Tomás Moro y entonces se va a atacar. Se está pidiendo a la Fuerza Aérea que bombardee.
Pinochet: —Me explico a ver si entendí bien: Carabineros va a evacuar Tomás Moro y la Fuerza Aérea lo va a bombardear.
Carvajal: —Correcto.
Pinochet: —¿A qué hora?
Carvajal: —En cuanto sea posible. Se están dando las órdenes.
Pinochet: —El primer objetivo es La Moneda, pues.
Carvajal: —Sí, pero no es conveniente actuar en La Moneda con la Fuerza Aérea, pero sí en Tomás Moro. En La Moneda estamos esperando la venida del general de Carabineros que va a venir a parlamentar acá.
Pinochet: —Conforme.
Carvajal: —Lo estoy esperando con el comandante Badiola y su hombre de enlace que está al teléfono.
Pinochet: —Ten cuidado con el señor Presidente que es muy re—chueco, no dice nunca la verdad, así es que hay que tener mucho cuidado con él.
Díaz: —Mi general, se trata de aguantar un poco el ataque a La Moneda, porque se habló con el señor Tohá y van a mandar un parlamentario, por lo que hay que esperarse un poquito y yo lo llamo por este mismo medio una vez que tengamos clara la situación.
Leigh: —Esta es una maniobra dilatoria. (Ruidos en la grabación).
Leigh: —Deben salir las mujeres y algunos hombres que quieran abandonar La Moneda. Y si no, el entendido es el general Sepúlveda de Carabineros. SI no hay entendimiento con él procederíamos al ataque de inmediato. No más de 10 minutos.
Pinochet: —Están ganando tiempo. No acepten ningún parlamento. Parlamento es diálogo. Rendición incondicional. Si quieren vienen acompañados de Sepúlveda y se entregan. Si no, vamos a bombardear cuanto antes.
Carvajal: —Conforme. Le estamos dando 10 minutos de tiempo para que salgan de La Moneda. Yo estoy en conversaciones con José Tohá. Nos dice que están además allá Almeyda y Briones. Ya se le comunicó que en 10 minutos más se va a bombardear La Moneda. Así que tienen que rendirse incondicionalmente y si no sufrir las consecuencias.
Pinochet: —Todos los que me acaba de nombrar, todos arriba del avión y se van de inmediato. A las 12 están volando para otra parte.
Carvajal: —Conforme, así lo voy a transmitir.
Pinochet: —No podemos aparecer con debilidad de carácter aceptando un plazo de parlamento a esta gente, porque no podemos nosotros aceptar plazos ni parlamentos que significan diálogo, significan debilidad. Todo ese montón de jetones que hay ahí, al señor Tohá, al otro señor Almeyda, todos estos mugrientos que estaban por arruinar el país deben pescarlos presos y el avión que tienes dispuesto tú, ¡arriba!, y sin ropa, con lo que tienen, para afuera.
Carvajal: —Me han dicho que espere un momento para convencer al Presidente.
Pinochet: —Negativo.
Se le comunica al general Leigh desde el Ministerio de Defensa: “Mi general, en estos momentos sale del Ministerio un jeep a La Moneda a retirar seis mujeres (...) tres minutos para comenzar el ataque”. Responde categóricamente Leigh: — “Déjense, déjense de labores dilatorias y de mujeres y de jeep. Yo voy a atacar de inmediato. Cambio y terminado”.
“Sí mi general”, contesta el Puesto 5.
Segundos más tarde, a través del Puesto 3, Leigh comunica a Pinochet que atacará de inmediato La Moneda y Tomás Moro “con cuatro aviones de combate”.
Después de una pausa, se escucha la voz de Pinochet (seguramente informado por el Puesto 5): “Que esperen un momento los aviones de La Moneda, porque van a salir las mujeres”.
Ministerio de Defensa le comunica a Pinochet que las mujeres salieron y que “La Moneda está libre para atacar”. Usando el Puesto 3, Leigh le comunica a Pinochet: “Ataque a La Moneda y Tomás Moro tiene un pequeño retraso, y en 15 minutos más se hace efectivo”.
Puesto de Mando de Leigh: “Comuníquele a mi general Pinochet que los aviones vienen de Concepción y tuvieron problemas de carga de combustible”.
Llama Leigh al Puesto 5 y anuncia: “Los Hawker Hunter deben estar sobre La Moneda un cuarto para las 12, o sea aproximadamente en siete minutos más”.
El Puesto 3 se comunica con Leigh: “Mi General Pinochet va a enviar fuerzas de paracaidistas y fuerzas especiales, pero sería indispensable que usted pudiera mandar aviones para que hagan fuego de ametralladoras sobre los edificios”.
Leigh contesta que lo hará “en cuanto sea posible”.
-Terminado el bombardeo, el Puesto 5, desde el Ministerio de Defensa informa a Pinochet: “Mi general, La Moneda está totalmente rodeada, no hay posibilidad de que salga nadie”.
Pinochet: —¿El Presidente Allende está metido ahí? ¿Seguro que está el señor Allende ahí?
Puesto 5: —Creo que el Presidente está en La Moneda o lo que queda de él.
Pinochet: —Conforme.
Puesto 2 : “misión en Tomás Moro terminada, misión en La Moneda está terminada”.
Pinochet: —Mira Patricio, lo siguiente: hay que lanzar un Bando diciendo que no existe el Gobierno. El Gobierno es Gobierno Militar. En consecuencia, la gente tiene que atenerse a lo que diga el Gobierno Militar (...) Segunda cosa: van a mandar un bando que te voy a hacer llegar allá para que se lo tires a los extranjeros que están en situación ilegal, o bien legal pero que tienen que presentarse en las comisarías... A la prensa, no. Oye, aló, aló, ninguna circulación de prensa por el momento, viejo. Terminado.
Carvajal: —De La Moneda me han llamado por teléfono el ex ministro Flores (Fernando Flores, ministro de Hacienda) y el secretario de Allende (Osvaldo Puccio). Manifestaron su intención de salir por la puerta de Morandé 80 para reunirse y se les ha indicado que deben venir enarbolando un trapo blanco para cortar el fuego. Esto se le ha comunicado al general Brady y al general Arellano. La idea no es parlamentar, sino tomarlos presos inmediatamente.
Pinochet: —Conforme, Patricio, hay que tener el avión listo en Cerrillos. La gente llega y ninguna cosa, lo toman, arriba del avión y parte. Con gran cantidad de escoltas.
Carvajal: —... La idea sería dejarlos presos no más por el momento, después se verá... Pero por el momento la idea es tomarlos presos.
Pinochet: —Bueno, pero si los tenemos les damos tiempo. Creo que hay que consultarlo con Leigh. La opinión mía es que estos caballeros se toman y se mandan por avión a cualquier parte, e incluso, por el camino los van tirando abajo.
Carvajal: —(risas)... Bien, lo vamos a consultar con Leigh.
Pinochet: —Lo que conviene es que se vayan, porque si no vamos a tener problemas después.
Carvajal: —Gustavo, aquí Patricio.
Leigh: —Aquí Gustavo para Patricio.
Carvajal: —Augusto me dijo que a la gente que estaba procurando rendirse, Flores y el secretario Puccio, secretario de Allende, hay que prepararle un avión para que salgan del país. Me pidió que te consultara a ti. La opinión aquí es no sacarlos del país, sino tomarlos presos y después se decidirá.
Leigh: —Patricio, yo soy de opinión de sacarlo del país. Yo prefiero sacarlo del país cuanto antes a objeto de evitar problemas que puedan derivarse posteriormente. Yo tengo un DC—6 en Cerrillos, grupo 10, a las órdenes de él, siempre que no me salga del continente americano, o a lo sumo podría llegar hasta México. Yo creo que lo mejor es mandarlo cambiar fuera del país, salvo que ustedes estimen lo contrario. Yo me someto a la opinión de la mayoría.
Carvajal: —Augusto es de la misma opinión, de sacarlos del país. Entiendo que esto sería extensivo a la gente que está con él, vale decir a Flores, a Puccio, y a algunos otros que lo puedan acompañar.
Leigh: —Yo soy de opinión de que Puccio, muy bien, y otros ministros, muy bien. Pero, el señor Fernando Flores, Vuskovic, Altamirano, todos esos carajos como (Jaime) Faivovich, esos no suben al avión.
Carvajal: —Conforme. Entonces, los tomaríamos presos y ahí determinaríamos qué hacer.
Leigh: —Eso es correcto.
Pinochet: —Aló, Patricio, ¿qué es lo que dice Leigh?
Carvajal: —Leigh dijo que él concuerda con tu opinión de sacar a Allende, a su secretario y a algunos otros, pero en ningún caso que salgan ni Flores, ni Vuskovic, ni Altamirano.
Pinochet: —Yo creo que Flores... dejémoslo aquí adentro para juzgarlo. Altamirano, para juzgarlo. Vuskovic, también, porque ése es un carajo que cagó al país. El señor (...) y el señor Puccio, ¿vienen con algún mensaje? ¿Se rindió Allende? ¿Cómo es la cosa? Aló, Patricio, ¿se rindió ya?
Carvajal: —El secretario Puccio dice que él va a salir con Flores y otra persona con una carta de Allende; entonces, general, no hay otra, que se rindan incondicionalmente. Se les va a tomar presos entonces.
Pinochet: —Conforme, pero ten cuidado con las famosas cartas del señor Allende, porque este gallo está jugando; juega y sigue muñequeando.
Carvajal: —Se le deja preso.
Pinochet: —Está ganando tiempo. Guárdate la carta, y tíralo al tiro al avión.
Carvajal: —Conforme.
Pinochet: —Cuando vaya volando, leemos la carta.
Carvajal: —(risas) Conforme.
Pinochet: —El señor Allende está ganando tiempo, porque están armando algunas pobladas y los ha visto el helicóptero. Por esa razón está ganando tiempo.
Carvajal: —Conforme. Mientras tanto que sigan disparando. Hasta que no salgan con bandera blanca se les va a seguir disparando.
Pinochet: —Denle... (puede ser “barraca o “guaraca) hasta el final.
Carvajal: —Conforme. Ya las tropas están por tomarse La Moneda. Así que en todo caso van a ser tomados presos dentro de poco.
Carvajal: — Augusto, aquí están actualmente Flores con Puccio y con Barnabás Vergara (Daniel Vergara, subsecretario del Interior). El secretario del Presidente trae tres condiciones de Allende, que yo le dije que eran inaceptables ya. Pero lo que aquí todos los auditores y todos los asesores han recomendado mucho, es que sería conveniente pensar más antes de darle la oportunidad a Allende para que salga del país. Porque se dice, se teme, de que este hombre se va a pasear por todos los países socialistas desprestigiándonos a nosotros. Así que sería más conveniente dejarlo aquí.
Pinochet: —Ya nos ha desprestigiado una brutalidad este campeón, qué nos va a seguir desprestigiando. Sigue no más. Son socialistas, en otras partes no lo van a recibir.
Carvajal: —Son las peticiones...
Pinochet: —Patricio, ¿me oyes? No se les puede aceptar ninguna cosa. Hay que tirarlo para afuera no más. Es más problemático tenerlo acá adentro.
Carvajal: —Entonces vamos a proceder a detenerlo, con la condición de que se le respetaría la vida y se les dejaría salir en el avión a él y a su familia.
Pinochet: — Conforme, conforme, eso es lo que quiero.
Carvajal: —¿Lo puede acompañar el señor Puccio?
Pinochet: — Conforme. Oye, ¿y los otros dos señores que están ahí? ¿Cuáles son? ¿Barnabás, Flores y otro más?
Carvajal: —Barnabás y Flores están aquí.
Pinochet: —A esos dos, déjalos presos.
Pinochet: —Patricio, mira, mientras más luego mejor, que se vaya el Presidente con todos los gallos que quieran acompañarlo a él.
Carvajal: —En estos momentos me avisaron por teléfono de La Moneda que cesaron el fuego, porque se rinden sin condiciones.
Pinochet: —Conforme. De La Moneda al avión.
Carvajal: —Ha ido una patrulla militar a detener a la gente que se rinde.
Pinochet: — de La Moneda al avión.
Carvajal: —Conforme, pero el avión sería para él y familia exclusivamente y nadie más.
Pinochet: — Conforme, nadie más. Ningún GAP, no vayan a meter un GAP ahí. Hay que agarrarlos a todos.
Carvajal: —Conforme.
Pinochet: — Que lo lleven escoltadito, porque lo pueden quitar. Minutos más tarde, el almirante Carvajal se comunica con Leigh, también para discutir la eventual salida de Allende.
Carvajal: —Gustavo, es Patricio. Aquí el Comando de Guarnición estima que sería conveniente antes de que se vaya Allende exigirle que firme su renuncia. Yo estoy de acuerdo con esa idea. Entretanto están saliendo en este momento por Morandé 80 algunas personas. Suponemos que está Allende entre ellos. Así que por el momento los vamos a detener a todos. Y se redactaría la renuncia correspondiente. Solicito conformidad.
Leigh: —Conforme. Si voluntariamente lo hace, se allana. Para mí, ése es un detalle. Los peruanos cuando salió Belaúnde no lo consideraron para nada. Si él lo firma, conforme. Pero si se niega a firmarla, ¿ustedes qué van a hacer? Lo importante es que salga del país, a mi juicio.
Carvajal: —Conforme. Vamos a procurar que firme la renuncia. Si no, posteriormente se enviaría a Cerrillos para que salga en el avión.
Leigh: —Conforme, Patricio.
Carvajal: —Yo creo que la salida del avión no va a poder ser tan inmediatamente, si se le está dando la oportunidad que viaje con su familia. Porque en llegar Allende, y juntarse con su familia, me parece que va a pasar por lo menos una hora.
Leigh: —Conforme. Yo encuentro que hay que poner horas tope, horas plazo, no nos vaya a llegar la noche y tengamos dificultades. Yo le puedo poner un helicóptero de inmediato en la Escuela Militar para que embarque toda su gente y la lleve al aeropuerto. Pero no nos fijemos mucho, si por último nos llega la hora de la oscuridad, Allende sube solo y se queda la familia en Chile.
Carvajal: —Yo creo que sería conveniente disponerlo de todos modos, porque si no, se va a demorar mucho. ¿Qué hora límite le podríamos fijar?
Leigh: —Yo estimo, Patricio, que hora tope para despegar con él son las 4 de la tarde y ni un minuto más.
Carvajal: —Perfectamente. Así lo vamos a hacer.