Desde mi banquillo

Chapter 19

Chapter 191,617 wordsPublic domain (Wikisource)

Dentro de las investigaciones en torno a la comprensión lectora, destacan las relacionadas con la denominada memoria operativa. Ésta se concibe como una capacidad cognitiva básica que nos permite mantener y manipular la información que vamos necesitando en la realización de tareas cognitivas complejas, como el aprendizaje, el razonamiento o la comprensión. La función, pues, de la memoria operativa, no es sólo la de un simple dispositivo de almacenamiento a corto plazo, sino que interviene de manera esencial en el control y procesamiento activos de la información. Como se sabe, los estudiosos han clasificado dos tipos de memorias: la memoria a largo plazo y la memoria a corto plazo, donde el modelo computacional parece evidente; pero, la mente humana da un giro a esta última y la aprovecha en su capacidad de recuerdo, recuperación y diseminación de lo que se diga o se lea. Esto constituye la memoria operativa, es decir, la que se pone en función interviniendo como enlace entre nuestros saberes previos y los que estamos a punto de adquirir a través de un texto nuevo. Así, la memoria operativa deviene un sistema complejo en el cual, estas funciones de procesamiento, control y almacenamiento al discriminar recursos limitados, muestran posibles factores determinantes en las habilidades cognitivas de los sujetos y las diferencias individuales entre ellos. Por eso, mientras más se lea, más fácil resulta la comprensión de textos pues hay un acrecentamiento de la competencia lectora. Por lo anterior, es en el campo de la comprensión de textos donde se ha manifestado de modo más nítido el papel relevante de la memoria operativa. Comprender mejor un texto es resultado de una puesta en acción cada vez más eficaz de la memoria operativa del lector. Como bien es sabido, la comprensión es un proceso interactivo que implica la construcción de una representación mental acerca del significado global de un texto y que se pone de manifiesto en las medidas del recuerdo. Pues bien, la construcción de esta representación global integrada o macro estructura puede verse como un proceso de inferencia mediante la aplicación de ciertas operaciones y estrategias que constituyen como ya muchos lo saben y lo practican, macro reglas que deben poner en juego los recursos de almacenamiento y de procesamiento de la memoria operativa. Al leer se requiere la acción simultánea de tales estrategias y operaciones de comprensión lectora. Las famosas macro reglas del holandés Teun Van Dijk para extraer la macro estructura global de un texto, son ya por todos conocidas: La supresión-selección, la generalización y la construcción de los significados detectados ayudan a descubrir las direcciones del sentido o semiosis que irradia de un texto. La supresión nos permite eliminar la información secundaria y redundante posibilitando la selección de lo esencial. La generalización nos permite sustituir algunos conceptos o frases del texto por otras proposiciones como en paráfrasis. Y mediante la macro regla de construcción se sustituye el texto original por un nuevo texto que remite a la comprensión global como resumen. Estas macro reglas aumentan en dificultad, lo que guarda relación con el incremento en la complejidad de las operaciones cognitivas implicadas y con la organización del conocimiento base. En este sentido, algunos autores han mostrado la existencia de diferencias evolutivas en la habilidad de los sujetos para usar las macro reglas. A mayor competencia en la práctica de éstas, acrece la comprensión lectora. Ahora bien, de acuerdo con los planteamientos precedentes, cuatro características principales de la comprensión lectora pueden ser subrayadas. En primer lugar, la representación construida constituye el resultado de la integración entre el texto y los conocimientos de diferente tipo aportados por el sujeto. En segundo lugar, los lectores intentan conseguir una interpretación consistente de un texto tan pronto como sea posible, siguiendo una estrategia basada en la inmediatez. Tercero, la comprensión de textos implica la interacción de diferentes procesos que con la práctica continuada llegan a automatizarse y a ser realizados en paralelo. Esto es, al ir leyendo se hace una recuperación de las propias experiencias lectoras y saberes personales incluidos en el modelo mental del lector. Cuarto, todas estas operaciones de procesamiento y almacenamiento deben competir por los recursos limitados de la memoria operativa que, por tanto, juega un papel crucial en la comprensión como sistema para el almacenamiento temporal y la manipulación de la información Por lo anterior, no es extraño que las teorías sobre la comprensión del texto, desarrolladas durante el final del siglo XX, aprovecharan a la memoria operativa para dar cuenta de sus implicaciones en el procesamiento del lenguaje, su uso y su comprensión. Se otorga, por tanto, un papel fundamental a la memoria operativa en la cognición humana y, en particular, en la comprensión del lenguaje oral o escrito, donde los componentes fonológicos de la comprensión, resultan hasta ahora los más investigados. Enseguida trataré de presentar con suma brevedad, algunos de los aspectos más destacables en torno a estos hallazgos. El papel activo de la memoria a corto plazo en el funcionamiento cognitivo general, responde a las diferentes funciones de la memoria operativa que estaría formada por tres componentes: un ejecutor central, que tiene una capacidad limitada, y cuya función es controlar y coordinar a los otros dos subsistemas: el lazo fonológico y el registro viso-espacial. Este último estaría especializado en el mantenimiento y manejo de la información visual y espacial, mientras que el lazo fonológico sería el responsable del proceso y almacenamiento temporal de la información verbal. Este subsistema juega un papel fundamental en la adquisición y desarrollo de los diversos aspectos implicados en la comprensión lectora. Por eso a la hora de leer se hace consecuente dividir el acto lector en tres momentos que de modo general son: una fase de pre-lectura, una fase de impregnación textual y una fase final de post-lectura. Esto implica pues, la práctica de una serie de inferencias, la construcción semántica de los textos según el modelo mental del lector y el establecimiento de relaciones entre comprensión, memoria, aprendizaje y creatividad. De este modo, algunas estrategias de acuerdo con el proceso lector podrían ser, entre muchas otras posibles: Estrategias prelectoras: -Interpretar el título del texto: ¿Qué querrá decir? Recordar otros títulos parecidos. Deducir de qué tratará el texto. Fijarse en cómo está escrito. -Determinar el enunciador del texto, el enunciatario y la finalidad del texto. Estrategias impregnadoras: -Explorar el mensaje. -Asociar ideas con los párrafos del texto. -Ordenar y clasificar la información como va apareciendo. -Hacer paráfrasis. -Interrumpir para discutir sobre lo que ha ido leyendo. -Hacer conjeturas sobre lo que puede seguir. -Investigar información paralela a lo leído. -Captar los sentidos posibles de un párrafo. -Hacer una jerarquización de ideas o conceptos. -Deducir ideas implícitas. -Relacionar elementos textuales entre sí. -Interrogar al texto y hacer un cuestionario sobre lo que se va leyendo. Estrategias poslectoras -Determinar la estructura del texto. -Hacer esquemas sobre el mismo: diagramas, cuadros, mapas, etc. -Enjuiciar al texto. -Establecer consecuencias. -Resumir. -Revisar la paráfrasis hecha a través del proceso. -Aprovechar lo comprendido del texto para producir un objeto lenguaje. Hay que tomar en cuenta que la representación que el lector construye en su mente no es una copia literal del texto, sino la esencia semántica o mundo conceptual que es lo que se almacena y recuerda. La representación de lo leído en la mente del lector, constituye un proceso constructivo en que, tanto la información que el texto proporciona como los conocimientos previos del lector interactúan y se ajustan para tener una interpretación del significado global del mismo. Así podemos encontrar en el acto lector, grosso modo, estos tres niveles de representación: 1.-Representación lingüística superficial: lo constituye las palabras incluidas en el texto y que forman una representación superficial del texto. Se puede leer en voz alta y no comprender bien. 2.-Representación neo-textual, es decir, cuando el texto se desmonta en productos semánticos reelaborados que con otras palabras se refieren al contenido del texto, como puede ser una paráfrasis o un resumen. 3.-Representación situacional, esto es, la ubicación en un contexto de lo que se lee para mejorar la comprensión; diríamos acomodándonos el texto a nuestras experiencias o resonancias de nuestro modelo mental. Aquí, las inferencias permiten reelaboraciones muy distantes de la base del texto y por ello, son el resultado mismo de la comprensión que permiten el aprendizaje y la creatividad manifestada en objetos lenguaje; como si se dijera: por el fruto lo conocerás. El resultado que denomino objeto lenguaje creado, es producto de la comprensión. Si no es posible reelaborar el texto en un objeto lenguaje determinado, transferirlo, la comprensión no se ha obtenido con plenitud. Por eso, nuestras lecturas mejor hechas, mejor comprendidas, interactuadas con el texto a través de la memoria operativa, son las que generan productividad textual: síntesis, minilibros, informes, monografías, cuadros sinópticos, mapas conceptuales, radionovelas, museos, tendederos, video-clipes, cuentarios, ensayos, periódicos fantasiosos, revistas, canciones, dioramas, maquetas, libros gigantes, libros colectivos y una multitud de ejemplos más que son analizados en mis libros Estrategias de Creatividad para la clase de Español: la construcción de objetos lenguaje (1979) y Pedagogía actual de lenguaje (1980). De esta manera, los lectores deben construir los componentes de la representación semántica subyacente en un texto: una micro estructura o texto base que representa directamente la información del texto y que implica el logro de la coherencia a nivel local, y una macro estructura que representa el significado global del texto donde cada proposición macroestructural se construye estratégicamente aplicando ciertas macro reglas, a una serie de proposiciones microestructurales bajo el control de un esquema que representa el conocimiento del lector y sus propósitos. Esas macro reglas pueden considerarse como procesos de inferencia que permiten reducir y organizar la información.

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