Chapter 18
Desde sus orígenes, el ser humano siempre ha plasmado sus vivencias, sus inquietudes, sus anhelos, sus sueños, en expresiones formales cuya finalidad pretende compartir sensaciones de carácter conmovedor entre quien las crea y quien las recibe recreándolas de acuerdo con su mundo de significaciones. Si el arte, se ha asegurado, nace al impulso de las experiencias sensibles acumuladas en el suceder de la vida y constituye de tal manera un intenso medio proyectivo y de catarsis, así como, según Bajtin, refracción de la vida, el adolescente, requiere de formas semejantes al arte para la ebullición confusa de sus estadios anímicos que la realidad sociocultural le hace generar. Así, las manifestaciones artísticas, ofrecen un panorama sin fin para conducirlo y educarlo. A través de la emoción estética expresada en creación o en recreación se le da oportunidad al alumnado, en este caso, al adolescente, de verter angustias y alegrías, que de otro modo producirían, cual se ve con frecuencia, estados neuróticos y aun psicóticos. Afortunadamente, por simple intuición, “trama estética” le designa Souriau, el adolescente sabe, sin que nadie se lo diga, encauzar y proyectar sus pensamientos, sus sentimientos, sus emociones en sencillas expresiones afectivas orales, escritas o mímicas. Así, cuando baila, cuando canta, cuando bromea, cuando habla, cuando declama, cuando hace un poema o una redacción o hasta una grosería hecha de “malas” palabras, lanza lo intenso de su interior espiritual. Por esto es que el arte, como fuente particular del conocimiento de la realidad, se convierte para un gran número de jóvenes en una verdadera “guía de vida”. El arte, sea el baile, la música, las canciones, el cine, la pintura de graffitis o las teatralerías entre otras manifestaciones, ofrece un medio de educación espontáneo, sin didactismos ni preceptos y permite al adolescente descubrir la realidad del ser humano, de la sociedad, de las ideologías, de la historia y de la cultura. Es un espejo incomparable de todo lo contemporáneo a su creación desde todos sus espacios. Por eso la juventud busca en el arte, en las diversas manifestaciones artísticas, descubrir desde un instante de plenitud sensible hasta una filosofía de la vida. Al presentar los problemas eternos o actuales, fáciles o difíciles, el arte no los pregona como ni como moralización ni como enajenación, sino promoviendo descargas afectivas e intelectuales que influyen en la propia concepción del mundo que el alumnado o el perceptor en general, pueda tener. Así, en lugar de despilfarrar su hipersensibilidad en variadas conductas negativas, el educando puede ser propulsado al goce estético que es esencia del arte y si es posible, a la creación más formalizada de él, que sería la mejor muestra del aprendizaje. La energías del adolescente encuentran causas distintas y diversas para proyectarse en el arte. Lo que puede pasar inadvertido y dañar al joven, se convierte en creatividad espontánea y proyección inmediata de sus inquietas formas de ser. Cuando el educando descubre en el arte la manera de manifestar sus anhelos sensibles, se entrega a las actividades de goce estético por propios motivos, sin importarle sacrificar algunos de sus intereses materiales. De esta manera, el adolescente, y los educandos en general, encuentra en las actividades artísticas un medio para descargar sus inquietudes y sus angustias, en ese afán tan natural en el ser humano, y más en el adolescente, por ser tomado en cuenta y su deseo de situar su propio yo. Desde este enfoque de la educación de la sensibilidad, el arte puede cumplir una gran misión educativa al aprovechar la hipersensibilidad del joven para convertir sus estados afectivos en expresión estética: expresión que a su vez se reflejará en una vida plena para el adolescente. Además, su riqueza emocional, que siempre es un punto de partida para la expresión artística, lo capacita poco a poco en la captación de los plurales sentidos que adopta el significado en la obra de arte, sea música o escultura, cinematografía o danza, literatura o pintura. Por tanto, cabe afirmar, aunque pueda parecer exagerado, que en cada adolescente está oculto un artista. Xavier Grall, crítico de arte francés ha expresado al evocar los ejemplos célebres de Rimbaud y James Dean: “¡Estos adolescentes que esconden su corazón y que sólo expresan su ternura en el arte!”. Mas no se crea que lo que propongo como educación artística para la escuela básica sea la formación de artistas profesionales, porque estaría olvidando los estudios de psicología diferencial, de la tipología, de la orientación vocacional y otros enfoques actuales. Al transcurrir su edad, la hipersensibilidad adolescente habrá tomado su cauce y subsistirá en su participación como un público competente para valorar las expresiones diversas del arte y en aquéllos cuya vocación los impulse al camino del arte, dará los futuros artistas adultos que entonces sí, adquirirán su excelencia en las escuelas específicas. La intención de este artículo es más precisa; quiere dar al arte el plano que le corresponde como base para una educación afectivo emocional que la escuela transmoderna requiere. Algunos de sus fundamentos podrían ser: -El adolescente vive su mundo y debe integrarse al mundo adulto que lo espera. En un vaivén entre el estudio y la adaptación, los chicos necesitan aprender a situarse en la realidad y las experiencias sensibles que el arte puede proporcionarles constituyen un gran efecto para su maduración. A los jóvenes, éstas les dan la ocasión de afirmarse, de manifestar su autonomía y su poder respecto de alguien y respecto del mundo exterior. Se sentirán ligados a la idea de tentativa voluntaria, de innovación y de posibilidad de distinguirse. Entre asimilación y superación, entonces, la condición afectiva de los adolescentes los puede impulsar a tratar de llegar al mundo adulto con una finalidad asertiva de hacerlo diferente. -La educación por el arte parece ser así, una respuesta a esta síntesis de adaptación y superación. La educación por el arte es a la vez una ampliación del conocimiento de la vida, de lo pasado y de lo presente, y una formación de experiencias nuevas y de actitudes prospectivas. El arte de lo pasado proporciona ejemplos que muestran el eterno drama humano, las fases sucesivas de su historia; el arte presente es el que inquieta por su impulso hacia la creación de mundos nuevos, por su búsqueda de infinito. El arte está en condiciones de satisfacer el deseo de conocimientos y de contribuir del mejor modo posible al proceso del aprendizaje cultural propio de los jóvenes. Pero esta clase de aprendizaje comprende ya elementos de la experiencia humana y responde tanto a las necesidades de la integración social como a las de la superación cultural. Así, el valor de la educación por el arte está justificado por la situación misma de esta generación, situación que requiere conocimientos y adaptación, pero que exige también convertirse en propia superación, merced al ensueño y a lo imprevisto. -El deseo de libertad del adolescente y de los jóvenes se convierte a veces en un desprecio hacia los adultos. Forman pequeñas bandas, pero en el fondo ellos mismos son solitarios: su existencia extravagante no es más que una máscara que esconde sus propias inquietudes y sus conflictos. El arte puede ser muestra para que encaucen sus naturales rebeldías a causas realmente provechosas para la comunidad donde vivan. El joven quiere ser libre y el arte le da la libertad para manifestarse como un integrador de una sociedad mejor. -Lo impenetrable en el adolescente; lo que para el adulto es difícil de descubrir. “La conspiración del silencio” podría compararse a esta afirmación. El arte puede servirnos para penetrar mejor en el mundo profundo de la juventud. El aumento de la sensibilidad estética durante este período de la vida hace del encuentro con el arte para el alumnado, un medio decisivo en su formación frente a la vida, el ser humano, los fenómenos, la naturaleza y el yo. -Sabemos que es difícil penetrar en ese mencionado mundo oculto de los adolescentes, pues esto constituye una dificultad principal en todos los estudios psicológicos. El examen de los diarios íntimos de los jóvenes proporciona una solución parcial a esta dificultad, ya que a ellos no les gusta descubrir su vida interior, sino que proceden a disimularla con apariencias, a veces brutales e indiferentes. Se observa al fracaso de muchas encuestas realizadas por el método de entrevista tradicional. El arte encuentra así una ventaja más para educar al adolescente. En él proyectan todo lo que ocultan. Además, los intereses de la juventud actual que favorecen el aumento, en un grado desconocido hasta el presente, de la importancia del papel formador de las acciones artísticas. El desarrollo de los medios masivos de divulgación del arte serían otras, aparte de lo mencionado, bases inmediatas y constantes que facilitan la educación por el arte en nuestra época. En mi afán por encontrar en la realidad escolar lo que he pergeñado en párrafos anteriores, he realizado una breve encuesta para dar un panorama, acaso muy parcial, pero revelador de un mundo por descubrir y apoyar. He pretendido con este modesto intento, lograr una visión de lo que puede comprobarse con el tiempo en relación con la adolescencia y el arte. La encuesta se efectuó tomando a los sujetos de modo azaroso y sin considerar mayores datos, como edad, sexo o situación socioeconómica o cultural. Solamente se hizo desde un punto de vista de sondeo y que pudiera servir de impulso a una investigación más amplia y profunda. Se aplicó una prueba de respuesta abierta y breve y únicamente en la primera cuestión se propusieron diez probables soluciones, las nueve siguientes fueron respondidas al criterio de los sujetos. La población en la que se aplicó la encuesta fue con el alumnado de la escuela secundaria número 189 ubicada en el pueblo de Santa Isabel Tola y de la escuela secundaria número 135, cuyo domicilio se ubica en la colonia Lindavista, todo ello en el D.F. y en ambos turnos, durante las prácticas docentes de mi alumnado de la Escuela Normal Superior de México. Sus edades fueron en ambas escuelas entre los 14 y 15 años. A continuación se presentan los reactivos y los resultados obtenidos. No se hicieron gráficas ni tabulaciones con porcentajes por las razones asentadas: generar investigaciones más amplias sobre el tema en pos de lograr un plan educativo adecuado hecho por un cuerpo de expertos maestros artistas que sistematice una educación artística integral para los adolescentes sin dispersar esfuerzos. Con frecuencia, los encuestados respondieron más de una vez, de acuerdo con lo que iban reflexionando. En otras, nada contestaron o simplemente eludieron la pregunta. Este intento de encuesta puede ser puesta en práctica por los docentes interesados, enriquecida también, para tener una visión general de lo que aquí apenas se ha vislumbrado. CUESTIONARIO. I. ¿Cómo te gustaría expresar lo que a veces sientes? 1. Bailando: 81 casos 2. Hablando: 57 “ 3. Cantando: 55 “ 4. Declamando 28 “ 5. Actuando: 25 “ 6. Dibujando: 17 “ 7. Modelando: 17 “ 8. Filmando: 14 “ 9. Pintando: 4 “ 10. Fotografiando: 2 “ NOTA: Se pusieron los resultados en orden descendente. El orden de las respuestas probables era alfabético. Algunos eligieron varias manifestaciones artísticas. II. ¿Qué es el arte? 1. 38 casos : Lo que nos hace ser felices. 2. 36 casos : Lo que nos hace estudiar la belleza. 3. 78 casos : La pintura, la música, el baile, etc. (Concretaron) 4. 14 casos : El modo de mostrar nuestros sentimientos. 5. Muchos: No contestaron. NOTA: Las respuestas son aproximaciones, por lo difícil de unificar criterios. III. ¿Qué crees que es un artista? 1. 208 casos : Una persona que nos hace sentir la belleza del arte. 2. 88 casos : Un ser privilegiado. 3. 70 casos : El que hace arte en varias formas. 4. 37 casos : Los más grandes hombres de la humanidad 5. 1 caso : Un afeminado. NOTA: Idem. Punto anterior. IV. ¿A quienes consideras artistas? 1. 129 casos : A los que nos hacen vibrar con la belleza. 2. 77 casos : Los grandes hombres de la humanidad. Algunos concretaron: Beethoven, Sor Juana, Da Vinci, etc. Citados indistintamente. 3. 48 casos : Los cantantes, actores y músicos modernos. 4. 55 casos : A ciertos maestros de la escuela. NOTA: Ídem. Anteriores. V. ¿Por qué te gustaría ser artista? 1. 74 casos : Porque es mi sueño, mi deseo, etc. 2. 10 casos : Porque me gustaría pintar. 3. 27 casos : Porque me gustaría ser cantante. 4. 38 casos : Porque me gustaría actuar en teatro. 5. 52 casos : Porque me gustaría filmar una película. 6. 29 casos : Porque me gustaría declamar. 7. 45 casos : Porque me gustaría ser famoso. 8. 5 casos : No entendieron la pregunta y contestaron que no tenían aptitudes, que no les gustaría salir de payasos. NOTA: Ídem. anteriores. VI. ¿Qué expresiones artísticas te hace vibrar más? 1. 49 casos : Canto. 2. 57 casos : Baile. 3. 17 casos : Declamación. 4. 11 casos : Pintura. 5. 4 casos : Escultura. 6. 46 casos : Cinematografía. 7. 49 casos : Música. 8. 57 casos : Teatro. 9. 20 casos : Lectura. NOTA: Ídem. anteriores. VII. ¿Por qué te sientes a gusto al realizar cualesquiera de las anteriores actividades? 1. 48 casos : Porque se siente como si encontrara algo que nos gusta. 2. 57 casos : Porque me olvido de los problemas y es una distracción. 3. 42 casos : Porque descubro nuevas cosas que no pensaba. 4. 52 casos : Porque se siente bonito. 5. 57 casos : Porque imagina uno cosas maravillosas e interesantes. 6. 62 casos : Porque así puedo expresar lo que siento. 7. 23 casos : Porque así conozco la vida. NOTA: Idem. anteriores. VIII. ¿Qué ventajas o desventajas encuentras al querer gozar de la belleza que encontramos en el arte? 1. 99 casos : Ventaja, por gozar la vida. 2. 51 casos : Ventaja, porque aprendemos. 3. 59 casos : Ventaja, porque descansamos de nuestros problemas. 4. 91 casos : Ventaja, porque encontramos respuestas a muchos de lo que nos preocupa. IX. ¿Qué es lo bello para ti? 1. 81 casos : Algo que se siente y no se puede explicar. 2. 25 casos : Tener a su familia. 3. 38 casos : Escuchar música. 4. 27 casos : Leer poemas. 5. 70 casos : Gozar de la vida. 6. 27 casos : Escribir lo que uno imagina. 7. 24 casos : Bailar. 8. 7 casos : Pasar todas las materias. 9. 2 casos : La mujer. 10. 1 casos : Los animales. 11. 3 casos : El amor. X. ¿Qué piensas de quienes no se preocupan por hacer bella la vida? 1. 14 casos : Son envidiosos. 2. 19 casos : Son amargados. 3. 13 casos : Son tontos. 4. 12 casos : Me caen mal. 5. 16 casos : Merecen lastima. 6. 11 casos : Hacen mal. 7. 12 casos : Son anormales. 8. 4 casos : Son personas pesimistas. 9. 10 casos : Son irresponsables. 10. 51 casos : No han tenido buenos maestros. 11. 29 casos : Son ignorantes. 12. 18 casos : Se han de sentir muy tristes. 13. 17 casos : No tienen ilusiones. 14. 27 casos : No les importa vivir. 15. 35 casos : Que parecen piedras, máquinas, bestias. 16. 22 casos : No han sentido lo que es bello. NOTA: Esta pregunta dio multitud de variantes y fue la más difícil de unificar en criterios. Como se puede ver, las inquietudes artísticas del adolescente son infinitas y variables. Lo que para unos es atractivo y apasionado, para otros no lo es. Sin embargo, lo importante es que ésta, quizá defectuosa y hasta incompleta muestra, también un poco subjetiva, nos da un alerta sobre lo que los educandos de las escuelas esperarían para dar vitalidad a sus estudios. En el momento de ordenar las respuestas por coincidencias y paralelismos de contenido, se puede vislumbrar que el arte ejerce un atractivo muy especial entre la población que fue sometida a esta encuesta. Ojalá que pronto los especialistas en estadísticas confirmen con mayores y precisos datos este intento por probar que existe una gran mayoría de adolescentes que sin importar tipologías, se siente atraído por el arte. Como se ha vislumbrado anteriormente, el adolescente que no desea aprender a tocar un instrumento musical, le agradaría ser actor o pintor o dibujante, o simplemente gozar del placer estético. El adolescente en momentos se pasa horas y horas escuchando música moderna, a pesar de los fuertes disgustos con los mayores que detestan sus gustos, por considerarlos pocos atractivos y nada musicales, y tiene deseos de aprender a tocar la guitarra electrónica, la batería y en menor escala el piano, el acordeón y el órgano. Los instrumentos de aliento y algunos de cuerda, como el violín, no los atraen demasiado. En cuanto se organiza una fiesta, el baile de los rítmicos de moda ocupa un lugar primordial y es una verdadera crisis el no saber bailarlos. En ocasiones el adolescente concluye que no le gustan, aunque en el fondo quisiera aprenderlos, mas no para cumplir con una urbanidad adolescente, sino para sentirse tomado en cuenta y sentirse aceptado en el grupo. El mundo emocional del adolescente que bulle en su ser de manera constante lo propulsa hacia caminos del arte. Mas no se crea que comprende plenamente lo que es esta manifestación del espíritu humano. Sólo se concreta a una expresión espontánea, natural, libre, de su afectividad. Es por esto que en las manifestaciones con un fin estético de los jóvenes, siempre encontramos las descargas, proyectadas, de las inconfundibles dudas de su edad. La música, el canto, la danza (el baile de salón), la declamación, la oratoria, ciertos poemas, la pintura (dibujos y graffitis), la cinematografía, el video, la fotografía son las ramas artísticas que más inquietan al adolescente. En ellas encuentran un medio para manifestar sus vehemencias de autoafirmación y liberar así, las intensas conmociones de esta etapa del desarrollo humano. El maestro y la escuela han de conducir la hipersensibilidad del adolescente hacia una eclosión correcta en la que los muchachos vivan intensamente su edad, satisfagan positivamente sus necesidades afectivas, psíquicas y comiencen a proyectar su personalidad dentro del grupo social al que pertenecen. El arte es uno de los caminos, el otro es lo hemos dicho la ciencia, que confluyen en la integración moral del futuro hombre. El maestro y la escuela deben aprovecharlo, porque quizás no haya otro medio más abundante en experiencias latentes que el mundo del arte.
UN RESUMEN DE ESTRATEGIAS PARA LA COMPRENSIÓN LECTORA