Chapter 14
Como cualquier ciudadano medianamente instruido sabe, a riesgo de parecer muy elemental, la palabra ortografía se encuentra constituida por dos partes en su formación: la primera que corresponde a la expresión ORTOS y la segunda, a GRAFÍA. Ortos, en griego quiere decir recto o correcto y GRAFÍA, escritura (de grafé). La ORTOGRAFÍA es pues, la correcta escritura de las palabras, según el acuerdo al que han llegado los usos que de la lengua escrita hacen los escritores (personas que emplean la lengua escrita para comunicarse; todos, en general somos escritores o usuarios del sistema de escritura de nuestra lengua) de ahí que en momentos, exista mucha arbitrariedad, pues de siglo en siglo, la lengua oral cambia; se efectúa con ella una gran variación de acuerdo con muchos factores y esto suele reflejarse en la lengua escrita, que generalmente no alcanza a ponerse al corriente y por ello, las instituciones erigidas como rectoras del idioma, van un poco retrasadas en sus veredictos y cuando se dan cuenta de sus transformaciones, parecen ya “demodé”. Llamamos GRAFÍA, como lo adelantamos en líneas anteriores, a la entera palabra escrita, completa. Todas las letras con las que se escribe normalmente un vocablo constituyen la grafía. Si es la sancionada como correcta por las beneméritas instituciones lingüísticas, sigue la ortografía acordada para el español escrito. Por eso, adquirir ORTOGRAFÍA, tener ORTOGRAFÍA adecuada, requiere escribir, aplicar las voces en la construcción de textos y al hacerlo, visualizar a través de tal práctica, todas las letras con las que se escribe normalmente cada palabra. Así, si acudimos al escribirlas a nuestra memoria motriz, a nuestra memoria visual y a nuestra “memoria conceptual”, la escritura tenderá a integrar sus unidades gráficas y ser la de uso aceptado. Desde un punto de vista psicopedagógico, poco a poco se irá manifestando en el estudiante una conciencia ortográfica que permitirá descubrir la escritura dictaminada por la autoridad y su coherencia o incoherencia con las reglas del sistema de escritura en uso, de manera reflexiva y cuasi espontánea. Existe también la palabra grafema con la cual se designa a todas las unidades que se utilizan en cualquier proceso de escritura. Es una nomenclatura general que abarca a las propias letras, pero también a los signos de puntuación y de acentuación, a los números, a los símbolos químicos, a los esquemas gráficos, etc. Mencionar grafema implica referirse a toda marca “gráfica” que se usa para la expresión escrita. No constituye un sinónimo de letra ni una manera nueva de sustituirla. La ortografía se refiere más a las grafías que a los grafemas, por ello hay que practicar con palabras “completas” en la producción de textos si queremos mejorar nuestra competencia ortográfica. Sin embargo, es aceptable integrarlas en sistemas fónicos (fonemas, prosodemas y tonemas) que nos ayuden a tener una visión global de sus relaciones para tomar conciencia de su aplicación en el momento de la práctica escrita. Esto es el propósito central de toda ortografía. LAS LETRAS Y LOS FONEMAS La lengua que hablamos, el castellano, la más extendida de las lenguas españolas (las habladas en España), podemos escribirla gracias a que contamos con un abecedario, alfabeto o gramatario; esto es, un conjunto de letras que utilizamos en la escritura; en el sistema de escritura que empleamos cotidianamente para comunicarnos tanto en línea como en impresos o en manuscritos. La palabra abecedario se encuentra constituida por las letras a, b, c, d, y la terminación —ario que significa "conjunto" . El abecedario es pues, el conjunto de letras entre las cuales están las ya mencionadas: a, be, ce y de. Su utilización por siglos en la lengua latina le dio su jerarquía de verdad cuasi absoluta. Durante toda la Edad Media, los libros de “alta cultura” se escribían en latín y por ello, cuando había necesidad de utilizar incisos, estos eran señalados con dicho abecedario latino. Además, todo lexicón que se construía se ponía en el orden de las letras que el latín utilizaba: a, b, c, d, e, f, etc. De donde se ve, qué ni che, ni elle, ni eñe, entre otras letras, aparecían, pues tales grafemas no correspondían a fonemas existentes en el latín, pero que sí surgieron con el tiempo en las lenguas derivadas del idioma de los romanos y que se fueron hablando en los dominios de su imperio. Por otro lado, la palabra alfabeto se halla constituida por los nombres de las dos primeras letras de la escritura en griego: alfa y beta, que a su vez proceden del hebreo “alef” (casa: su forma es como la de una casa) y “beth” (Camello: su forma era en el origen, horizontal, y su silueta semejaba a un camello). La lengua castellana, pues, no tiene ni alfa ni beta como nombres de sus letras (como tampoco alef o beth), sino su equivalencia en “a” y en “b” (be), sin embargo, por generalización se dice orden alfabético a la secuencia del abecedario latino y por derivación, al que se utiliza en castellano. La palabra gramatario, que también se utiliza como sinónimo de alfabeto y de abecedario, quiere decir conjunto de letras, pues gramma en la lengua antes mencionada, la lengua griega, significa letra, con lo cual, hablar de gramatario resulta más coherente porque abarca toda letra utilizada en cualquier idioma, aunque no sea de origen europeo. Como se sabe, cada una de las letras del abecedario intenta representar en la escritura los fonemas que forman las palabras, así, si se escucha el enunciado: Toma este pan. el primer fonema Itl se representa con la letra TE; el segundo fonema /o/, con la letra O; el tercero /m/ . con la letra EME, el cuarto /a/, con la letra A, y así sucesivamente, el fonema /e/, con la letra E; el fonema Isl, con la letra ESE; el fonema Ipl, con la letra PE; el fonema /n/, con la letra ENE. Se denomina fonema a las unidades lingüísticas fónicas que tienen centralmente un valor distintivo en el sistema de una lengua. Todos los oyentes cuando escuchan un fonema como la /a/ de pan, lo identifican inmediatamente como /a/ y nada más, puesto que si lo oyeran como /o/, la palabra cambiaría su sentido y sería, /PON/ en lugar de /PAN/. Ese sonido que los hablantes identifican con características propias, en relación con otros: /a/ es distinto de /o/, funciona como un FONEMA. Así, debemos entender que fonema y letra no son lo mismo, ya que como lo veremos en este artículo, a veces, varias letras representan un mismo fonema, por ejemplo: el fonema /b/ se puede escribir con la letra BE o con la letra UVÉ. Una cosa son los fonemas constituyentes de una palabra y otra las letras que los transcriben. Los fonemas son unidades lingüísticas distintivas; esto es, ayudan a diferenciar palabras de palabras: rosa y risa, grosso modo, se difieren fónicamente (fonológicamente tienen rasgos que los especifican y tanto los distinguen como los contrastan) porque una tiene el fonema /o/ y la otra, el fonema /i/; tales fonemas hacen que no se confundan ni en el habla ni en la escritura los significados de tales palabras: Le dio una risa, ante: Le dio una rosa, resulta diferente en su mensaje. O, Le dio risa que le diera una rosa, que emplea tales vocablos sin mezclar sus respectivos significados. Ahora bien, el enunciado que vimos arriba: TOMA ESTE PAN, está escrito con once letras distintas, aunque se repiten algunos fonemas, como el fonema /a/ en /toma/ y en /pan/; también el fonema /e/, aparece repetido dos veces, en diferente lugar, en la palabra /este/. En tal enunciado hay ocho fonemas diferentes: It/, /o/, /m/, /a/, /e/, /s/, Ipl, Inl. Se repite dos veces, el fonema /a/; también el fonema le/, y como se habrá observado, el fonema ltl. Se debe entender, insisto, que una cosa son los fonemas (unidades lingüísticas funcionales distintivas de significados) que forman las palabras y otra las letras con las cuales se escriben. Las letras han sido un intento de representar en la escritura esos fonemas de acuerdo con una escritura que se considera la adecuada, ortografía ideal, sin embargo, tal hecho sólo se ha cumplido en español con nueve fonemas donde la relación sonido / letra es “perfecta”. Esta ortografía ideal se da en los fonemas /a/, /ch/, /d/, /e/, /f/, /l/, /o/, /p/, /t/ que se corresponden directamente con sus respectivas letras: a, che, de, e, efe, ele, o, pe, te, donde se ve que una de ellas, la che (ch), utiliza dos letras para manifestar un solo fonema y por tanto constituye un dígrafo (di:dos; grafein: forma escrita): la letra ch (che). Con ellas no existe problema alguno para escribirlas; los líos ortográficos comienzan con las restantes del gramatario castellano cuya escritura es, por tanto, fonemático-alfabética, a diferencia de otras lenguas como el japonés o el árabe cuya escritura es fonético-silábica o el chino, que es ideográfica, es decir que sus escritos representan ideas por medio de grafías (signos gráficos “completos”) específicas. En español (designado así el Castellano de manera internacional), cada palabra escrita constituye una grafía y sus constituyentes son las letras. La Real Academia Española de la Lengua afirmaba en la introducción a su erudita Ortografía pasada: “Una ortografía ideal debería tener una letra, y sólo una letra, para cada fonema, y viceversa. Pero tal correspondencia, por motivos históricos y de diversa índole, no se produce en casi ninguna lengua, aunque el español es de las que más se aproximan a ese ideal teórico.”* Debido a esta diferenciación entre fonemas y letras, aparecen los problemas de ortografía. A veces una palabra se encuentra escrita con letras distintas y, sin embargo, representan un mismo fonema, por ejemplo /VOLABA/, donde oímos dos veces el fonema Ib/ y escrito en su primera aparición con la letra UVE y en la segunda con la letra BE. Cuando alguien escucha la palabra y jamás, previamente, la ha leído ni visto y sobre todo ESCRITO, la escribe con la letra que se le ocurre, sea BE (b) o UVÉ (v) y rompe con la correcta grafía, es decir, la ORTOGRAFÍA: bolaba/, /bolava/, /volava/, todas grafías no adecuadas, pues la ortografía, restringiendo todas las variaciones gráficas, selecciona y marca como correcta /VOLABA/ pues la somete al sistema de la escritura de nuestra lengua: volar, desde siempre con uvé en todas sus variaciones léxicas: vuelo, volante, volaré, revolotear, etc. Gramema –aba con be pues así debe escribirse cuando constituye marca de copretérito. Las demás grafías arriba señaladas se catalogan como formas cacográficas (del griego, kakós: feo), las cuales son restringidas en su uso y se prefieren aquellas que suelen formar grupos de palabras constituyentes de un sistema regulado de escritura. Se intenta volver homogéneo, lo heterogéneo de las ocurrentes cacografías de los usuarios de la lengua. LAS LETRAS Las letras reales que se utilizan en todos lo textos escritos, de cualquier tipología, y que forman, aquí y en China, el abecedario de la escritura en español, son 30; a saber: a, b, c, ch, d, e, f, g, h, i, j, k, I, II, m, n, ñ, o, p, q, r, rr, s, t, u, v, w, x, y, z. Mediante ellas, se representan los FONEMAS que constituyen la LENGUA ORAL ESPAÑOLA, o simplemente ESPAÑOL, aunque como se ha dicho antes, más rigurosamente, CASTELLANO. El número de fonemas es de 22 y son los que siguen. Los lingüistas, para diferenciar en la escritura, la letra, del fonema, como se ha visto aplicar más arriba, lo escriben entre dos diagonales: /a/, /b/, /s/, /ch/, ldl, /e/, If/, ljl, lil, Ikl, /ll, lyl, Iml, Inl, Iñl, /o/, Ipl, Irl, /rr/, ltl, /u/. Como se ve, hay más letras que fonemas y la práctica de la letra adecuada para cada fonema, constituye lo que se ha denominado Ortografía literal, del latín litera, literae: letra. Los nombres correctos de las letras del gramatario español, por tanto, son los siguientes, aunque correspondan a sólo 22 fonemas vivos en la lengua que hablamos: el dialecto mexicano del castellano. a a b be c ce ch che d de e e f efe g ge h hache i i j jota k ka l ele ll elle m eme n ene ñ eñe o o p pe q cu r erre rr doble erre s ese t te u u v uvé x equis y ye w dobleú z zeta Este listado ha sido el aprendido por el alumnado mexicano desde hace décadas y consignado en todos los libros de texto de castellano, Lenguaje, Lengua y Literatura Españolas o Español, según los currícula en los cuales ha aparecido tal materia de enseñanza en las escuelas de educación básica. Como se habrá leído, los nombres de las letras son sumamente sencillos, pero debemos tener cuidado con algunos de ellos para evitar cometer errores. Nos referimos a los siguientes: Se llaman BE y UVÉ a las respectivas letras (B) y (V). No debe llamárseles be grande ni ve chica, tampoco be labial ni ve labiodental (de nada sirve articularla con la intervención de labios y dientes; no afecta al fonema y se escucha pedante, como se ve en ciertos locutores); menos be alta y ve baja. Simplemente son be y uvé. Se dice con frecuencia que la CHE (CH) no existe. Craso error. Es una letra existente en español. Lo que pasa es que durante la Edad Media, como se ha dicho, todos los libros se escribían en latín y esta lengua no la tenía en su abecedario, por lo cual, se citaba "a, b, c, d, etc." Cuando los libros de ciencia se comenzaron a escribir en las lenguas de sus autores, español por ejemplo, se siguió el uso del alfabeto latino para los incisos: Inciso a); inciso b); inciso c); inciso d), etc. Hoy en día, si nos atenemos al riguroso alfabeto castellano, debemos marcar los incisos también con la letra che: Inciso a), inciso be) inciso ce), inciso che), inciso de), etc. Este problema de la desaparición aparente de la letra ch, ha causado diversas confusiones que como se puede ver, atentan contra la idiosincrasia fonética del español. La HACHE es una letra que no representa a ningún fonema. Sólo se ha convertido en una huella de los orígenes de una palabra y se conserva ortograficámente Por ejemplo: la HACHE de /hermoso/, es huella del fonema / f/ que tenía en latín, de donde procede nuestra lengua; ahí se decía: FORMOSUM; de igual manera en /hecho/ de FACTUM, etc. Cuidado debemos tener también en no decir, para la letras ELLE y YE, respectivamente, ni DOBLE ELE ni Y GRIEGA, puesto que los fonemas que representan, en el español de México, no es una doble ll/ ni /ü/ (aproximadamente como dicen los franceses su /ü/: /iii/, pero como si fuera a decirse una “u”). En el mismo caso de la “che”, la elle como fonema no puede desaparecer, sino que por “¿ahorro editorial?”, quedará incrustada en la sección destinada a la “ele”. Triste destino el de los dígrafos. Hasta ellos sufren discriminación y los encarcelan en un sitio que no les pertenece. Che y elle, también merecen su autonomía, aunque se pueda decir que no son muchas las palabras que las contienen inicialmente. La DOBLEU no es exactamente castiza, pero se usa generalmente en ciertas palabras que proceden de las lenguas germánicas, como el inglés, el alemán o el holandés. LOS HORRORES ORTOGRÁFICOS