Descripcion Geografica De Un Nuevo Camino De La Gran Cordillera, Para Facilitar Las Comunicaciones De Buenos-aires Con Chile

Part 2

Chapter 23,916 wordsPublic domain

_NOTA._--Cerca de la angostura se divide el Gran Rio de la Puente de Piedra en dos brazos: el uno corre siempre á la falda de los cerros de Castillo, y el otro se dirige á E, para el Portezuelo de Saso, por cuya razon lleva su nombre.

De dicha orilla pasando el citado arroyito de Saso, aguas arriba de él, hasta el otro paso que volví á atravesar. 1/3

Desde dicho paso, siguiendo siempre aguas arriba y por la orilla del N, á los manantiales de Saso. 1

_NOTA._--Todo el cañon que forman los grandes cerros, por la parte del N, el Fraile, el cual se divide desde el astillero de Maule, y para el S, los de Castillo, no es mas que un pantano muy malo; y desde dichos manantiales tiene sus principios el arroyito de Saso, y se distingue perfectamente la cumbre de este cerro que llaman el _Portezuelo de Saso_: cuya distancia se sube por medio de una ladera, la cual parece á la primera vista muy suave. La senda por donde se debe subir (que es la que abrieron los Peguenches y los comerciantes de la provincia de Maúle) estaba cubierta de nieve muy gruesa, y me fué preciso pasar y abrir el camino por encima de ella.

De los citados manantiales á la cumbre del Portezuelo de Saso, siguiendo un camino no trillado por medio de una vereda muy suave 1/2

_NOTA._--Este Portezuelo de Saso es la mayor elevacion que tiene la Cordillera, y desde esta cumbre se apercibe el Cerro grande del Campanario, al NE 10° E, y parte del terreno que corre para las pampas de Buenos Aires, para el E y para EO; parte del terreno del frutillar, con la Cordillera que está del otro lado del Rio Grande de la Puente de Piedra, y el camino trillado para la Villa de Linares. A la falda del dicho Portezuelo de Saso, y por la parte del oriente, hay una lagunita que lleva su nombre, la cual no estaba helada, ni habia nieve á su contorno. Hasta esta cumbre la leña y tal cual árboles frutales silvestres, propios de este feliz reino, advierten que hasta la Piedra del Sargento ó muy cerca, sigue el frutillar con abundancia; por lo que debo asegurar que, desde la ciudad de San Agustin de Talca hasta este Portezuelo, el camino abunda de leña, pastos y aguadas; que no tiene tropiezo alguno, y que no solamente es para carruage, componiendo tal cual trecho, sino que lo pueden transitar hasta las Señoras, y á pie, no siendo otra cosa mas que un vergel de la misma naturaleza de este reino nunca bastante alabado. Su continuacion es la que se sigue, siempre para el E, bajando (si se quiere decir así) la citada Cordillera.

Del Portezuelo de Saso, dejando la lagunita por la parte del N, y bajando por una vereda igual á la de la subida, hasta los médanos de arena, que tambien llaman _Corrales_. 3

De dichos médanos al principio de lomita de Piedra suelta. 1/4

De dicha lomita de piedrecita, y por la orilla de la laguna, (que me aseguran que de ella nace el gran rio de Maule) bajando siempre hasta la cabeza de la citada laguna. 1

_NOTA._--El camino real que sale de la villa de Linares, y llega hasta la ciudad de Mendoza, pasa por la orilla de esta laguna, y ha sido abierto por los Peguenches.

De dicha laguna, que llaman _de Maule_, bajando siempre de una lomita á otra á la Angostura. 3/4

_NOTA._--Todo el camino andado desde el Portezuelo de Saso, està con muchos manchones de nieve, de la altura de dos varas, y llenos de langostas.

De la entrada de la Angostura á la boca. 1

_NOTA._--Todo este trecho era de nieve, de tres à cuatro varas de grueso, y sin leña.

Desde la citada boca à la Laguna Ciega. 2 1/4

De la Laguna Ciega á la Puente de tierra. 3

_NOTA._--Esta puente tiene media vara de ancho y veinte de profundidad, la cual se hizo por una casualidad natural; porque en el contorno habia un volcan, que reventó y abrió dicho terreno: por cuyo motivo debajo de la citada puente corren los nacientes de un arroyito, y desde el citado parage hasta mucho mas abajo se hallan piedras pomes muy superiores.

De dicha Puente de tierra à los toldos del cacique Colipí, despues de haber pasado el citado arroyito. 1 1/2

_NOTA._--En estos toldos tuvimos bastantes incomodidades, por la mala conducta del Comandante auxiliar de la tropa de los blandengues; quien por autoridad riñiò hasta con los naturales de estos toldos, por cuyo motivo nos negaron el paso, por haberles pedido auxilio, que no debian sino con la paga. Viendo yo el peligro impensado en que nos hallabamos, y no tener quien hablase por mí, despues de las ceremonias acostumbradas, que son las dádivas, me ofrecí por tres diferentes veces ser cautivo de ellos, y al fin los reduje, y nos dieron el paso libre: y à mas de esto nos dieron cuatro carneros para los que suponian oficiales, un novillo para la escolta, 80 caballos para toda la comitiva, _gratis_, y dos caciques con otros dos indios, para que nos acompañasen hasta el Fuerte de San Rafael del rio Diamante; con lo cual cesaron nuestras inquietudes, y nos preparamos para seguir nuestra marcha.

De los toldos del cacique Colipí, aguas abajo del arroyito del Volcan, en que estàn dichas tolderias, hasta donde lo pasamos con facilidad, aunque era ya grandecito. 1 1/2

De dicho arroyito del Volcan al paso del Pichimallin. 1

Del arroyito Pichimallin al arroyo grande de Carileu. 1 1/4

Del arroyo de Carileu, despues de haberlo pasado, subiendo la cuesta de Carileu á la Sierra Valle. 5

_NOTA._--Del paso de Carileu á la Laguna Blanca puede haber como media legua, la que me quedaba al sur: y advierto que los arroyitos que nacen en el contorno de dicha laguna, sea del oeste ó del norte, todos acaban en ella.

De la Sierra Valle á los toldos del cacique Pichicubilcuò. 4

De los toldos de Pichicubilcuó al corral de los Huanacos. 1

De dicho corral à la Agua Colorada, ò Cuelicó. 3/4

De Cuelicò ó Agua Colorada á la Yeseda. 3 1/2

De la Yeseda á la Sierra Colorada. 3

De la Sierra Colorada al cajon de las Cortaderas. 1

De las Cortaderas á la orilla del oeste del Rio grande de San Pedro. 3 1/2

_NOTA._--En este parage tenia al sur el Morro, (cerro) y al norte el Cerro del Campanario, y como los indios caciques que nos dirigian (porque desde los toldos de Colipí me habian quitado todo conocimiento del descubrimiento) no hubiesen dado con el paso del rio que yo solicitaba, porque pasan ellos por donde quieren, me vì precisado à seguir dichos caciques que el comandante auxiliar mandaba. Y como D. José Santiago Cerro y Zamudio me lo hubiese pintado tan mal, no dejaba de tener alguna desconfianza, porque el rio estaba dividido en cuatro brazos, con una corriente regular y un caudal de agua mediano; pues solo en el tercer brazo se desmayò la muger del blandengue Pedro Alderete: por cuyo motivo cayó en el rio, y dos soldados del mismo cuerpo la libertaron, y la pasaron hasta la otra orilla, de la cual se divisaban perfectamente hasta los vertientes de los Cerros Negros por la parte del S, y por la parte del N, el Malalvì. Advirtiendo que dicho paso no es el que tenia elegido para mi descubrimiento, y como no tuviese facultad, seguí como los demas.

De dicha orilla (despues de haber pasado el rio con mucho trabajo) al camino real que sale desde la ciudad de Chillan hasta Mendoza. 2

De dicho camino al paso verdadero del citado rio, que siempre es bueno porque es muy esplayado. 1/4

_NOTA._-- Este paso dista como una legua de la angostura de dicho rio, que es adonde se debe hacer la puente para las carretas: porque en aquel parage el rio es igual al de Maule, con solo un brazo, y es camino real, como se ha dicho en la nota anterior. Tambien debo advertir que, desde este parage dejé el camino que habia señalado para dirigirme á los toldos del Gobernador Cacique, y me dirigieron al NE, dejando al O el Rio Grande de San Pedro, para sacar prorata de caballos, segun el dictámen absoluto del teniente D. Estevan Hernandez.

De dicho paso à los corrales de Malalque, en donde se hizo la grande matanza de Peguenches, y à la orilla de un arroyito que pasamos, cuya agua estaba turbia. 2

De dichos corrales à los toldos del Cacique Gutamallí, para esperar la caballada de prorata. 3 1/2

De dichos toldos al rio de Malalque. 2 1/4

De dicho rio, aguas abajo, hasta el paso. 1

_NOTA._--Pasado dicho rio chico, nos hallamos en las pampas de Buenos Aires, y segun mi relox eran las dos de la tarde: con cuya noticia toda la comitiva se alegró muchìsimo, y solo yo me hallaba lleno de congojas por no tener las facultades correspondientes para obedecer al Señor Virey de Buenos Aires; porque dejaba el Cerrito Negro aislado al S, y el gran Cerro Nevado con toda su cordillera, la cual està separada de los Andes al SO: apartàndome tambien del reconocimiento del paso del Rio Grande de San Pedro, que conduce desde la ciudad de Mendoza à la Villa Rica, al Volcan, y por consiguiente à la ciudad de los Angeles.

De dicho paso del rio Malalque, dirigiéndome para el N, siguiendo las vertientes de la Cordillera por la parte del E, hasta Pichichacay. 4

De Pichichacay al arroyito de Butachacay. 1

_NOTA._--En este parage nos paramos, porque el cacique que nos acompañaba no quiso pasar mas adelante, diciendo que no se le pagaba, no se le regalaba y no tenia obligacion para ello. Por cuyo motivo descargamos, y mandamos pedir auxilio á otro cacique.

A la tardecita, viendo que no habia esperanza de toda la remada, y sièndome sensible el no poder reconocer el Cerro Nevado, y el camino real antiguo ya citado, arriesgué à mi ayudante, D. Manuel Chaves, en consorcio de mi baqueano, Santos Rodriguez, para que pasasen á los toldos de la cacica D.ª María Josefa Roca, y solicitasen trece caballos de silla y de carga, para dejar cumplidas las órdenes del Virey de Buenos Aires. Y aunque á las 11 de la mañana del dia siguiente llegasen con un cacique los caballos que faltaban, con unas reses de regalo para la comitiva, me ví en la precisa obligacion de esperar à mi ayudante con la respuesta. A las 26 horas volvió con 7 caballos, dicièndome que la cacica citada, y su hermano no tenian mas, y que si les daba licencia, me vendrian á saludar en el Fuerte de San Rafael del Diamante. Como la caballada no era suficiente para mi empresa, me ví precisado á sufrir la ley de la fuerza, contentàndome con guardar un profundo silencio, hasta ponerlo à los pies de un tribunal mas justo.

Del arroyito de Butuchacay al segundo brazo del rio Atuel. 3

De dicho brazo al paso verdadero del rio Atuel, y por el otro lado. 2

De dicho paso à los Pozos Cavados, que estàn en las pampas, en distancia de 12 leguas de los vertientes de la gran Cordillera, y al O. 4

De dichos Pozos à la cañada. 4

De dicha cañada, atravesando las Salinas, venimos à los _Coboeyes_, los cuales son unos cerritos que forman una cadena con los de la Casa Pintada, que está aislada del Cerrito del Diamante. 2

_NOTA._--Este Cerrito del Diamante no es el cerro propiamente, como lo ha dado á entender el descubridor Zamudio: pues que el cerro Diamante es el boquete que se forma con el de Atuel, y en donde es antigua tradicion que hay una mina de diamantes.

De los _Coboeyes_ à los manantiales de la Laja. 3

De dichos manantiales, atravesando dichos cerritos, subimos y bajamos con malísimo camino, hasta la mayor elevacion de ellos, en que divisamos el gran rio Diamante. 3

_NOTA._--De este parage distinguimos la poblacion del Fuerte de San Rafael, con todos los plantios y sembrados, que manifestaba, otro vergel como los del reino de Chile, con cuya vista nos entrò à todos una alegria natural que no es posible expresar.

De dicho parage, bajando siempre hasta las márgenes y orillas del S del gran rio Diamante. 2 ------ Distancia de la ciudad de San Agustin de Talca, al Fuerte de San Rafael, jurisdiccion de Mendoza. 115 ======

_NOTA._--Con lo cual se concluyó la segunda jornada del nuevo descubrimiento del camino real _de Sobremonte_, el cual con toda verdad debo decir que desde la ciudad de San Agustin de Talca en el reino de Chile, hasta la fortaleza de San Rafael del Diamante, jurisdiccion de la ciudad de Mendoza, capital de la provincia de Cuyo, no he hallado ni encontrado un cerrito, de la magnitud de un grano de maiz, que pueda impedir el carruage de cargas: (salvo los cerritos de la Casa Pintada en el paso antiguo de Romero del rio Diamante) lo que certifico bajo de juramento. Y para ello suplico, que el Comandante actual del citado Fuerte de San Rafael pase al reconocimiento de dicho camino, hasta llegar á la citada ciudad de Talca, para demostrar que este segundo camino es infinitamente mejor que el primero.

_Fuerte de San Rafael, 21 de Enero de 1806._

*Dr. J. SOURRYERE DE SOUILLAC.*

_Oficio al Señor Virey de Buenos Aires._

Exmo. Señor:--

Habiendo llegado à este Fuerte de San Rafael del Diamante, el dia 8 del que corre de este presente año; me veo en la obligacion de participar á V. E., como el dia 17 de Noviembre del año pròximo pasado de 1805, à las 9 de la mañana, salí de la ciudad de San Agustin de Talca, para concluir el nuevo descubrimiento del camino real de _Sobremonte_, que tanto me encantò por su belleza, y por el mismo camino que antecedentemente habia andado, y cuyo itinerario tuve el honor de dirigir á V. E. Lleguè el dia 25 del que corre á la orilla S del arroyito de Mallin, que dista una media legua corta, y al N de la Piedra del Sargento, D. Benito Santaolaya (rio grande de la Puente de Piedra de por medio), que es á donde suspendì mi primero descubrimiento, y como fuese ya tarde, pasè allì la noche.

El dia siguiente dì principio á mi comision, y dirigiendome al E, pasè por el cañon que forman las torrecillas al N, y el Cerro Grande de Castillo al S, dejando al mismo rumbo el gran rio de la Puente de Piedra, siguiendo aguas arriba del grande arroyo de Saso, el cual es uno de los brazos que forman el citado rio; y con felicidad lleguè al mismo Portezuelo de Saso á la una de la tarde: y como D. Estevan Hernandez me quisiese acompañar, me vì obligado à esperarlo con toda la tropa, è ignoro los motivos que tuvo D. José Santiago Cerro y Zamudio, por haberse quedado á la ciudad de Talca; pues que hacia dos dias que habia llegado de la Concepcion de Penco. Desde dicha elevacion se descubrieron á los vertientes [NT: vertientos] de él una lagunita mediana que llevaba su nombre, y un grande espacio de terreno cuyas aguas manifestaban correr por las pampas de Buenos Aires. Despues de habernos reunido todos, bajamos desde la citada elevacion y siempre para el E, por una ladera muy suave sin precipicio; sin que pueda asegurar cual de las dos es la mas favorable á los caminantes, porque la subida fuè incomprensible, y la bajada mejor del modo que està. Vine á dormir à la cabecera de la Laguna Grande de Maule, y muy cerca y al N del camino que pasa por la ciudad de Chillan y conduce á la de Mendoza: haciendo presente á S. E. que es la primera jornada en que nos hemos visto escasos de leña, porque no habia ni arbustos desde el Portezuelo ya citado; y tambien de pastos, motivado de los planchones de nieve que encontrabamos de trecho à otro.

Desde dicha Laguna de Maule hasta la Ciega, que es mas pequeña, porque la otra tiene mas de cuatro leguas de circunferencia, y no la pude distinguir toda, el camino tiene sus cortas incomodidades, pero sin peligro: y es mas ventajoso, porque tiene pastos y leña. Desde dicha Laguna Ciega hasta la Puente de tierra, (donde antiguamente habia un volcan, cuyos vestigios estàn en el dia à la vista, por la abundancia de piedras pomes que hay en ambas orillas), el terreno tiene tambien bastantes pastos y leña, con dos arroyitos regulares que se juntan á corta distancia, sin tener en la citada _Puente de tierra_, mas que media vara de ancho y tres de largo; y desde su superficie hasta el arroyito (que los naturales llaman de la Puente de tierra), perpendicularmente hay sobre 20 varas de profundidad. Por lo que soy de sentir, que seria un grande beneficio que se hiciera por lo pronto una puente de madera, porque la hay no muy lejos, y desde dicha puente hasta los toldos del Cacique Colipí, el camino es muy bueno y muy abundante de pastos, aguada, y con bastantes arbustos para leña.

En estos toldos nos paramos dos dias, porque hubo parlamento, è ignoro el porque: lo cierto, es, Exmo. Señor, que me vì obligado por tres diferentes veces à ofrecerme à dichos caciques por cautivo suyo, en el interin que V. E. me rescataba; y si no se verificàra, que hicieran de mí lo que gustasen: con lo cual se concluyó el citado parlamento, y se nos diò el paso libre y la caballada de prorata: exigiéndome que hiciera presente V. E. su lealtad, y les diese una certificacion para el Juez real, subdelegado de Talca: lo que complì, y nos regalaron con cuatro corderos y un novillo para la tropa, sin que para ello esperasen recompensa alguna. Desde dicho dia se me quitò enteramente el conocimiento del descubrimiento, y temeroso de algun exceso, como los que habia experimentado á mi venida, sufrì la ley de la fuerza; por cuyo motivo desde dichos toldos el descubrimiento tiene sus imperfecciones, que se podrán salvar siempre que se abrigue el deseo de hacerlo.

De dichos toldos hasta la orilla del O del Rio Grande de San Pedro, no hay mas que legua larga de camino, algo àspero y de fàcil composicion como el anterior: y con la ventaja de tener abundancia de pastos, aguada y arbustos. Como los naturales dueños de la caballada, dirigian el camino, y no me daban lugar [NT: daban, lugar] à poderles hablar, porque estaban con otros, dejamos el camino de la Laguna Blanca y su angostura (que por supuesto era mi camino) al S, y nos dirigieron à un paso del rio citado, porque estaba dividido en cuatro brazos: por consiguiente no tuve lugar de reconocer el verdadero, como tambien la angostura en que se debe fabricar una puente de piedra; porque me aseguran que en dicho parage el rio no es mas ancho que el de Maule, y tuve el dolor de verlo de lejos, sin poderlo distinguir, motivado de mi vejez y de la vista cansada.

De dicho Rio Grande de San Pedro hasta las vertientes de la Cordillera Grande, ó pampas de Buenos Aires, el camino es muy bueno, y abundante de pastos, aguas y leña; y desde la citada falda distinguí con perfeccion el Cerrito Negro al S, y al SO el Cerro Nevado, con toda la cadena de cerritos que tiene en ambos lados. Fuè un pesar grande para mì el verme obligado à seguir la comitiva como si fuera un jornalero, tirando para el N, y dejando de descubrir lo que acabo de notar; y tambien de indagar si es verdadero ó nò el camino antiguo carretil, que desde la ciudad de Mendoza pasaba por el Volcan, los Angeles y Villa Rica, como asimismo inspeccionar el paso de dicho rio, que dicen es para los carruages de la Concepcion de Penco.

De dichas vertientes hasta el terreno del cacique Millaguin, el terreno incomoda mucho, porque es todo guadales ó arenisco: los pastos no son buenos, y escasos, con ningun arbusto, y el agua salobre; como á la tardecita no hubiese llegado la prorata, y desease cumplir con mis deberes, mandé à mi ayudante, D. Manuel Chaves, en consorcio de mi baqueano, Santos Rodriguez, á que se fueran á los toldos de la cacica Da. Maria Josefa Roca, y que la rogasen me fletàra 13 cabalgaduras de silla y de carga, con el objeto de dejar la comitiva y pasar yo con la mia al dicho Cerro Nevado para concluir mi reconocimiento, y perfeccionar del modo posible el descubrimiento. Pero me fué todo à lo contrario, porque la dicha cacica no me mandò mas que siete caballos, y como con ellos no adelantaba cosa alguna, me quedè con un cargero, devolví los demas, y seguí la comitiva á lo acostumbrado.

Desde dicho parage, atravesando las Salinas, hasta los cerritos de los Caboeyes, el terreno es todo como el antecedente, y quizàs mas escaso, pero los dos ojos de agua en que paramos eran superiores. Desde dicho parage subimos y bajamos dichos cerritos hasta llegar à los manantiales de la Laja. Aunque el camino es malìsimo, con todo, es abundante de pastos esquisitos, leñas y aguadas, y desde dichos manantiales hasta las vertientes de los cerritos de la Casa Pintada, si el terreno no es peor, à lo menos es igual en todo. Pero desde dicho parage hasta la orilla del gran rio Diamante, sigue por el mismo estilo. Con cuya descripcion concluyo con mi regreso hasta este Fuerte, de donde pienso salir mañana ó pasado para reconocer todo el rio Diamante, y particularmente los parages ya citados.

Desearia que V. E. enviase personas idoneas para certificar si este camino es tal cual lo describo, transitable para carruages y mucho mejor que el que descubriò D. José Santiago Cerro y Zamudio. Para ello seria muy del caso que se nombrase al Señor Comandante actual de este Fuerte; porque es indispensable, si es verdad cuanto me han dicho, que se fabrique otro en el Cerro Nevado, para asegurar nuestro comercio, nuestra gente y nuestras poblaciones.

_Fuerte de San Rafael del Diamante, Enero 18 de 1806._

J. SOURRYERE DE SOUILLAC.

Exmo. Señor Virey, Marques de Sobremonte.

(_Continuacion._)

DIA 27 DE ENERO DE 1806.

Salí del Fuerte de San Rafael del Diamante en solicitud del rio y paso de Atuel, y rio abajo del Diamante, vine á dar con el Paso del Parlamento 1

En dicho paso transité el rio, y vine á dar con el último cerrito, ó punta de la Casa Pintada 2

De la punta de dichos cerritos, costeándolos para el SE, llegamos á la orilla del rio Atuel, y lo pasamos 2 1/2

_NOTA._--Hallándome en la orilla del S de dicho rio, el cual se halla dividido en dos brazos, con bastante agua, el paso bueno aunque profundo, paré á dicha orilla, y á la falda de la cadena de cerritos, que parece que no son mas que uno, hasta el Cerro Nevado. Entretanto que descansaban los animales, que estaban flacos, me hice cargo de aquel terreno, del rio, y del monte de algarrobos que tenia en ambas orillas; y como me apartase mucho del Cerro Nevado, suspendí dicho reconocimiento y me volví á la pascana, y de ella seguí el mismo rio, aguas abajo, como una legua. Tambien lo suspendí, porque no sacaba fruto alguno.

A la tardecita volví á pasar el Atuel, y caminamos aguas abajo de dicho rio. 3 3/4

DIA 28.

Salimos de dicho parage, siempre aguas abajos y por la orilla del N, y á las nueve nos paramos. 4 1/2

A la tardecita continuè mi marcha, y al ponerse el sol me paré. 3 1/4

DIA 29.