Descripcion E Historia Del Castillo De La Aljaferia Sito Extram
Chapter 4
En la obra manuscrita del maestro Espés[52] se dice que en la era de 1156 que corresponde al año 1118[53] el postrero de julio confirmó el obispo D. Pedro Librana la donacion que el rey D. Alonso hizo de la JAFERÍA á Berengario Abad Crasense[54] y sus monges, y les dió licencia de edificar allí iglesia en honra de Dios, y de Santa Maria, y de San Martin y de San Nicolas, y de que pudiesen tener pila de _bautizar_, _cimenterio_, _y dar misa nupcial con los demas derechos parroquiales_, y por valerme de las palabras del instrumento, _omnem christianitatem, sicut parochialibus ecclesiis in episcopatu mos est_. Concede asimismo á dicha iglesia las décimas y primicias de todas sus labores y heredamientos, y dice en el propio acto que lo hizo con consejo y voluntad de todos sus hermanos los clérigos de su iglesia, salvo la reverencia y obediencia episcopal, y nombra los clérigos que intervinieron en esta donacion en el mismo acto de esta manera: Galindo Arcediano, Guillermo Sacristan, Pedro Cabeza de Escuela, Sancho canónigos: Arsino escribano, Martin Viejo capiscol, Guillermo Capellan, y Hugo con otros, y añade Espés, que ésta fué la primera donacion que hizo este santo obispo.
Para que se tenga una historia completa de estas donaciones me parece del caso decir, que el papa Urbano II á 16 de las calendas de mayo, año de la encarnacion 1095, concedió al rey D. Pedro, el conquistador de Huesca, y á sus sucesores las décimas y primicias de todas las tierras que ganáran de los moros. Este rey murió á 28 de Setiembre de 1104 y le succedió su hermano D. Alonso, porque un hijo que tenia aquel del mismo nombre falleció pocos dias antes. Este rey conocido con el nombre de batallador donó al obispo de Zaragoza D. Pedro Librana las décimas y primicias de todas las iglesias de su obispada, y el 4.º y derecho episcopal de todas las que estuviesen en los términos de su obispado[55] y finalmente todas las heredades de las mezquitas, cuya donacion lleva la fecha de la era de 1156, equivalente al año de Cristo 1118.
El Emperador D Alonso 7.º de Castilla, hijo de Doña Urraca muger de D. Alonso el batallador en la era de 1172, año de 1134, (que es cabalmente en el que murió cerca de Fraga el rey de Aragon su padrastro) confirmó las donaciones que los señores reyes D. Alonso y D. Ramiro hicieron á la Iglesia de Zaragoza.
En este mismo instrumento se habla de la ALJAFERIA y de sus alrededores y haciendo el espresado D. Alonso 7.º referencia al privilegio de D. Ramiro dice: á esto añadió aquella casa con sus molinos que están hácia la puerta de Toledo, en la misma forma que los tuvo el rey D. Alonso su hermano, esto es, con la obligacion de que los sarracenos reparasen y limpiasen aquella acequia, como acostumbraban á hacerlo en tiempo del mencionado rey Alonso, y la pesqueria que está junto á la acequia que corre delante de la ALJAFERIA, y aquel fuerte que se llama Mezalbar (ahora Monzalbarba,) siendo esto lo que D. Ramiro con todos sus derechos confirmó á la espresada iglesia.
A primera vista parece estraño que un Rey de Castilla haga una confirmacion, pero el que esté instruido en la historia recordará, que habiendo instituido el Rey D. Alonso el batallador herederos á los templarios, y á las milicias del Sepulcro y del Hospital,[56] los aragoneses desestimando tan estraña disposicion, eligieron por rey á D. Ramiro el Monge, con cuyo motivo aprovechándose el rey de Castilla, llamado tambien D. Alonso, de la guerra que se habia encendido entre el rey D. Ramiro y D. Garcia, que lo era de Navarra, entró en Aragon, y se apoderó de Zaragoza y su comarca, tomando entonces el título de Emperador, y reteniendo estas conquistas, hasta que habiendo casado la hija de D. Ramiro Doña Petronila con D. Ramon Berenguer Conde de Barcelona, fué este á visitar al Emperador D. Alonso y obtuvo que le restituyese la ciudad de Zaragoza con todas sus dependencias hasta el oriente del Ebro, no sin otra recomendacion que su franqueza y la nobleza de sus modales, como dicen algunos escritores, sino mediante condiciones contra las cuales protestó solemnemente Doña Petronila en su testamento.
Tenemos, pues, que ya en el Junio de 1118, habia en el castillo de la ALJAFERIA una capilla, ó por mejor decír un templo con una parroquia dedicada á San Martin, en la cual se podian conferir todos los sacramentos, y que tenia derecho á percibir las diezmas y primicias de las tierras correspondientes al castillo, que sin duda eran las huertas que pertenecian á los reyes moros, y que pasaron despues al patrimonio de los monarcas aragoneses.[57]
En tiempo de Jaime 2º todavia parece que los monges del monasterio de Crason, diócesi de Carcasona, conservaban derecho á la capellanía del castillo, pues segun un despacho dado en Valencia en las nonas de agosto de 1308[58] manifiesta este monarca, que sus progenitores de feliz memoria, habian establecido en su ALJAFERIA de Zaragoza una capilla á honra del bienaventurado S. Martín confesor, que debia servirse por el abad ó rector de Crason, diócesi de Carcasona, ó por el que comisionase el mismo abad, por lo que mandó este monarca al merino y oficiales de Zaragoza, que tuviesen por prior á Fr. Jaime Berenguer, á quien Augerio abad habia conferido el priorato de la ALJAFERIA removiendo á Fr. Arnaldo Frunci.
Otro documento curioso relativo á la capilla de la ALJAFERÍA se halló tambien, que es del mismo rey D. Jaime 2.º dado en Zaragoza el 14 de las calendas de octubre del año 1300,[59] en el cual dice: que conviniendo que el que cuida la ALJAFERIA sea presbítero y pueda celebrar misa todos los dias, y cumplir los divinos oficios en la capilla del palacio de este nombre, recibiendo los doce dineros diarios y los 70 sueldos jaqueses anuales que recibe Domingo Juan, que entonces tenia encomendado el cuidado de la ALJAFERIA por concesion de los Ilustrísimos Sres. Jaime su abuelo y Alfonso su hermano reyes de Aragon, á súplica del mismo Domingo determinaba que éste recibiese durante su vida los 12 dineros diarios y los 70 sueldos anuales, y despues de su muerte los percibiese su hijo Domingo que era presbítero y su hermano Pedro, los cuales debian estar encargados de la custodia de la ALJAFERIA durante su vida, con obligacion de decir misa todos los dias, y celebrar los oficios divinos el primero, debiendo el padre alimentarle mientras percibiese aquellas cantidades: previniendo si sobreviviere Pedro, que debiese dar alimentos á un presbítero para que celebrase en la capilla, y que por muerte de todos volviera esta pension al rey y á los suyos, mandando al Bailio[60] que la pagára de los rendimientos del almudí de sal de Zaragoza. Este documento presta materia para muchas reflexiones; aparece desde luego que 12 dineros diarios y 70 sueldos jaqueses anuales, suministraban lo suficiente para la manutencion de tres personas en el año 1300, y que los clérigos que celebraban en la capilla del castillo no debian ser muy numerosos, cuando se excogitó por el Rey D. Pedro un medio económico para aumentarlos[61].
En 1347 el Sr. D. Pedro 3.º[62] espidió un título de presentacion de uno de los presbiterados de la ALJAFERIA en favor de Francisco Fábrica,[63] presbítero de la diócesi de Barcelona, y en este documento hace relacion, de que por la disposicion testamentaria de su esposa Doña Maria habia mandado instituir seis capellanias ó presbiterados, dos para la capilla del palacio de Barcelona, dos para la ALJAFERÍA de Zaragoza, y dos para la capilla real de Valencia, cuyo patronato correspondia al rey; y resulta por una nota al pie, que aquel mismo año se proveyeron tres de estos presbiterados.
En 1350[64] el mismo rey don Pedro 3.º presentó para uno de los presbiterados de la ALJAFERIA á Juan Pedro Dosca que no poseia otro beneficio, siendo de notar que hace mencion de la piedad de sus antecesores, que habian instituido 4 presbiterados contribuyendo con 400 sueldos al que hacia de rector, y con 300 á los otros, con el objeto de que estos 4 sacerdotes celebrasen continuamente el santo sacrificio de la misa, y los demas oficios divinos en la espresada capilla, y asistiesen á las horas nocturnas y diurnas, de lo que se infiere que el culto se desempeñaba ya en la ALJAFERIA con solemnidad.
Nadie pues podrá negar á la iglesia del Castillo el haber sido la 1.ª capilla real de los Reyes aragoneses. Sin duda por esta consideracion el señor rey D. Juan 1.º, segun he oido, unió á esta rectoría una capellanía real y canonical que fundó en el Pilar el rey D. Jaime 2.º en 1294 para poderse sustentar con mas decoro el capellan del Castillo, cuya union no se ha verificado[65].
El señor D. Felipe 2.º en 15 de Noviembre de 1597 mandó que de las rentas de la bailia general de Aragon se diesen cada año al rector 436 sueldos, y D. Felipe 4.º en 6 de abril de 1664, ordenó á los inquisidores del tribunal de Zaragoza, contribuyesen con 50 escudos de la renta del horno, y en abril del mismo año que de la hacienda de su real palacio le diesen todo lo que hubiese menester para el culto divino. En la actualidad goza el rector de 300 rs. mensuales, que cobra por el habilitado del E. M. de la plaza. Sin asignacion para jocalias y culto, abolido además el diezmo y la primicia, necesariamente debe reinar la miseria en un templo que podia haberse enriquecido con los despojos de los conventos.
Como es parroquia la ALJAFERÍA tiene libros parroquiales, y los que hoy existen principian por la partida de bautismo de José Pedro León Guiralt en 29 de Junio de 1687: pero al primer folio de este libro hay una certificacion de D. Simon Cenon de Rojas, secretario de la inquisicion en que dice haberlo entregado de órden del santo tribunal al rector D. Francisco Ferrery Berges, y haberse quedado en el archivo del citado tribunal por justas causas el tomo anterior que comenzaba en el año 1587.
Para no omitir nada de lo que tenga relacion con la ALJAFERIA, haré mérito de una preciosidad que se pretende contuvo por algun tiempo su capilla. Briz Martinez[66] trae un documento que se dice otorgado á 26 de setiembre del año 1399, cuyo contenido se reduce á que el rey D. Martin deseaba adquirir y tener en su capilla un caliz de piedra, en que N. S. Jesucristo consagró la noche de la cena, y que S. Lorenzo adquirió del santo pontífice Sixto, de quien era diácono y discípulo, y habia venido á parar á S. Juan de la Peña: que para hacer esta peticion deputó al reverendo Antonio arzobispo de Atenas, y que reunidos los monges en capítulo deliberaron entregarlo, de lo cual el dicho arzobispo, y Bernardo prior, hicieron relacion al rey D. Martin que estaba en su capilla menor de la ALJAFERIA, y allí le entregó ó presentó el prior este cáliz, y después de haberlo recibido en sus manos, el rey en agradecimiento dió al prior otro de oro de cinco marcos de peso de Zaragoza, cuyos esmaltes y figuras se particularizan en el mismo instrumento, con obligacion de que los monges no lo pudiesen vender ni empeñar. Esta escritura se halla testificada por Berenguer Sarta secretario del rey, y se espresa haber sido estraida del archivo de Barcelona. Este cáliz, segun refiere Briz, estuvo en la capilla de la ALJAFERÍA hasta que el rey D. Juan, que era gobernador de los reinos de Aragon por su hermano el rey D. Alonso, que estaba en la conquista de Nápoles, lo dió en 18 de marzo de 1437 á la iglesia de Valencia. No entro en el exámen del fondo ó sustancia de los hechos que refiere este documento, y solo me limito á manifestar las creencias y lo que consta históricamente que se hizo segun ellas[67].
CAPÍTULO OCTAVO.
DE LOS HUERTOS Y AGUAS
de la Aljaferia.
Que habia un huerto destinado sin duda al recreo de la magestad, lo prueban dos documentos del Rey D. Martin, dado el uno en Valencia á 7 de marzo de 1403,[68] y el otro en Segorve á 14 de Julio del mismo año, y autorizados por Nicolás de Campelles que entonces regentaba la cancillería. En el primero se hace mencion del recurso que le había dirijido Ramon de Torrellis jurisperito de Zaragoza, exponiendo que D. Pedro padre del D. Martin, por documento fechado en Monzon á 12 de Octubre de 1383, dió graciosa y perpetuamente á Gil de Sada, camarero de dicho rey y merino de la espresada ciudad, para sí y los suyos el agua sobrante, despues de regado el huerto de la ALJAFERÍA, cuyo derecho vendió Gil á Torrellis; y como algunos pretendian regar en su perjuicio los huertos y posesiones que estaban debajo de la ALJAFERIA, manda el Rey D. Martin que no se le ponga ningun impedimento, y encarga al merino y sus oficiales que le amparen vigorosamente. En el 2.º documento, dirigido tambien al merino y los oficiales de Zaragoza, habla el mismo Rey D. Martin del abuso que intentaba hacer del agua Ramon de Torrellis, el cual pretendia aprovecharse de ella despues de regado el huerto menor, y no el mayor de la ALJAFERIA; de lo que se seguia que se secasen los árboles y plantas de dichos huertos, particularmente en los meses de calor: y el Rey D. Martin dice, que así como no quiere causar perjuicios á sus súbditos, tampoco quiere que se le causen, y que su mente no fue de ningun modo el que se aprovechase Torrellis del agua, sino despues de regados los dos huertos de la ALJAFERIA, y en esta forma declara el sentido de los anteriores despachos.
Cual fuese la importancia de estos dos huertos y tierras, lo demuestra otra escritura otorgada en Zaragoza á 5 de Agosto de la era de 1344,[69] que equivale al año 1306 por testimonio de Guillermo Porta, de la cual resulta que el tutor y curador legítimo de Peregrin, Teresa y Gracia pupilos, hijos de Peregrin Baldovin y de doña Gracia Martin Tarin su muger, con la judicial licencia y facultad que le concedió Guillermo de Cavaldós, Zalmedina[70] de Zaragoza, pasó á vender al Excmo. Príncipe y Sr. D. Jaime 2.º rey de Aragon, perpetuamente la mitad de las aguas del rio Huerba, que pertenecia á dichos pupilos por su padre, y que tenia el nombre de agua del Sr. Rey, recibiéndola y cogiéndola continuamente en el azud de la acequia de la Romareda, término de Zaragoza, desde la hora de vísperas del sábado hasta la misma del domingo 1.º siguiente, por precio de mil y quinientos sueldos jaqueses, que confesó haber recibido de S. M. por mano de Estéban de Roda de su real casa y familia. En esta escritura se expresa, que los demás bienes que se habian tratado de vender, no encontraron comprador, y que de esta mitad de agua se ofrecieron 1500 sueldos _ad opus Domini Regis_, para la obra del Sr. Rey, que seria indudablemente en la ALJAFERIA, pues no consta que nuestros reyes diesen este título á otra.
Este mismo monarca D. Jaime 2.º en un despacho fechado á 7 de los idus de Marzo del año 1311,[71] dice á Guillermo Palacin, que por otro ya le habia mandado, que del agua que se toma á ciertas horas para la obra de la ALJAFERIA, dé y complazca á la Priora y comunidad del monasterio de predicadores, para regar un huerto de dicho monasterio, mientras que no se necesitase para la ALJAFERIA, y que como esta agua no puede atravesar, sino se construyen arcos ó alguna obra en el foso, que hay entre el monte de la ALJAFERIA y el muro de tierra de la ciudad, por cuyos arcos pueda pasar, manda, que se le permita al prior ó procurador de ellas la obra necesaria en el foso sin perjuicio de nadie. Este documento hace ver la abundancia de aguas que tenia la ALJAFERIA, y que todavia existian entonces el foso y muro de tierra de que se ha hablado anteriormente. La otra carta ó despacho, á que se refiere en el privilegio citado, fue dado tambien en Valencia en las nonas de Marzo de 1311, y en él hizo la concesion á las monjas á virtud de la súplica que le dirigieron.
CAPITULO NOVENO.
Esmero de los reyes aragoneses en la conservacion de la ALJAFERIA. Relacion de los documentos antiguos que hablan de su reparacion y de la casa de fieras.
Nuestros reyes cuidaron con el mayor esmero de la conservacion de este palacio. Así es que hé visto una órden de D. Jaime 2.º fechada en Barcelona á 12 de las calendas de abril de 1292[72] dirijida á Gil Terini merino de Zaragoza, para que gastase lo necesario en la reparacion de la ALJAFERIA, como lo dispusiese el noble Sr. Mariano Ferdinandi. En 1301 el Rey D. Jaime 2.º expidió título de maestro y director de las obras que se hiciesen en la ALJAFERIA, á Mahomat Bellito, hijo de Jucef Bellito Sarraceno, que habia desempeñado el mismo destino, siendo notables las palabras, _habeas et percipias de ipsis operibus salarium competens pro tuo labore_; para que obtengas y percibas de las mismas obras el salario correspondiente á tu trabajo: lo que parece da á entender, que no tenia provecho alguno sino cuando trabajaba.
El otro despacho fechado en Barcelona á 18 de agosto de 1408,[73] el Rey D. Martin destinó á la reparacion de la ALJAFERIA, que por su notable y antigua construccion sobresale, segun espresa, entre todas las moradas ó palacios de su dominio, el tributo llamado maravedí, que se cobraba de ciertos pueblos, y aljamas de judios y sarracenos, mandando que se entregasen á Pardo La-casta, merino de Zaragoza bajo pena de la indignacion real.
Pero el documento mas curioso es el que recuerda la existencia de una casa de fieras en la ALJAFERIA. Así se infiere de la órden que en 18 de setiembre del año del Señor 1338[74] dió D. Pedro 3.º (era el Ceremonioso 4.º de Aragon) á su consegero y merino de Zaragoza Miguel Palacio, para que sin embargo de las muchas cargas que tenian las rentas del merinado, por las diversas asignaciones que se habian hecho sobre ellas, continúe las obras de la ALJAFERIA, por ser su voluntad que á pesar de aquellas no se paralicen: y á seguida le manda que facilite la manutencional oso de Anteon y á las demás alimañas ó fieras que se guardaban en la ALJAFERIA. Tambien previene que si el judio, á cuyo cargo estaba la custodia de los leones, conocia que los cachorros algo crecidos podian separarse de sus padres sin peligro, los enviase inmediatamente con el mismo judio á Valencia, suministrándole lo necesario para el viage y alimento suyo y de los animales. Un documento tan raro patentiza el tono en que se encontraba este palacio en tiempo del rey D. Pedro el Ceremonioso, y el cuidado que ponia este monarca aún en las cosas al parecer mas insignificantes, cuando tenia distraida su atencion en aquel año con los preparativos que disponia para resistir al numeroso egército africano, que con cien galeras iba á invadir el reino de Valencia, y con las negociaciones de concordia con el Rey de Castilla. Esto prueba que hasta los hombres grandes tienen sus caprichos y sus distracciones, que admiran á los que no conocen la flaqueza de la humanidad, y no consideran que hasta los héroes buscan el descanso en las cosas mas indiferentes.
CAPÍTULO DÉCIMO.
Del nacimiento de SANTA ISABEL, su bautismo y sus cartas.
Pero lo que mas realza este palacio es el nacimiento, á cuatro de julio de mil doscientos setenta y uno, de la infanta de Aragon, y despues Reina de Portugal, SANTA ISABEL, que fué hija de D. Pedro 3.º de Aragon, llamado el Grande, y de la Reina Doña Constanza hija de Manfredo rey de las dos Sicilias. La Santa fué pues biznieta por la linea materna del emperador Federico 2.º, y por la paterna nieta de D. Jaime el Conquistador, hermana de D. Alonso 3.º el Liberal, de D. Jaime 2.º llamado el Justo, y de D. Fadrique rey de Sicilia. Llamóse Isabel, segun Dormer, por la reina de Ungria Santa Isabel, hermana de Doña Violante su abuela, muger de D. Jaime el Conquistador. Además de asegurar varios escritores el nacimiento de la Santa en Zaragoza, y aun en el Castillo de la ALJAFERIA, obra tambien la tradicion de modo que, segun dice Bartolomé Leonardo de Argensola,[75] para que se vean los succesivos esfuerzos de ésta, es de notar que cuando solia acudir muchedumbre de gente para ver el palacio de la ALJAFERIA, admirándose de las techumbres doradas de las salas, y aposentos reales, los alcaides ó sus llaveros que le declaraban algunas particularidades, para la curiosidad de las que las notaban, llegados á uno muy señalado: «Este aposento (decian) se llama el tocador de la Reina, y nació en él aquella gloriosa Infanta Doña ISABEL, que fué Reina de Portugal. Cuan grande autoridad tengan las tradiciones y cuan respetadas sean de los hombres sabios, nadie lo ignora.»
Pero además de estas razones alegan otras algunos escritores regnícolas, que no dejan de ser fundadas. D. Pedro no era mas que príncipe de Cataluña cuando trató y concluyó su casamiento S. Raimundo de Peñafort, á disgusto del Rey D. Jaime su padre, y del Papa Urbano 4.º, que desamaba, como dice Argensola, al Rey Manfredo, y le privó de sus reinos. Con este motivo y en demostracion de su desagrado procuraba el padre separarse de su hijo: el 1.º vivia en Barcelona, y el segundo en Zaragoza, durando este aislamiento y separacion hasta que nació SANTA ISABEL, que fué el lazo de la concordia, como que esta infanta se crió con su abuelo D. Jaime el Conquistador. Véase pues como además de la tradicion, tiene el nacimiento de la Santa en el castillo de la ALJAFERÍA, argumentos de probabilidad, fundados en hechos históricos que dan naturalmente esta consecuencia.
En Mayo de 1272 se celebraron sus desposorios con el Rey D. Dionís de Portugal, y realizado en época competente este matrimonio, de él nació D. Alonso, que succedió á su padre en la corona de Portugal, y doña Constanza que casada con Fernando 4.º de Castilla, fue reina tambien. Las virtudes de Isabel brillaron mas que la púrpura que vestía.
Esta reina virtuosa padeció estremadamente con las discordias suscitadas entre su esposo D. Dionís y su hijo D. Alonso, á consecuencia de la excesiva privanza que el 1.º concedia á D. Alonso Sanchez su hijo bastardo. SANTA ISABEL reconcilió á padre é hijo, obligando á éste á que pidiese perdon al rey, cuya reconciliacion es mas meritoria, si se considera que ya habian venido á las manos, y se habia derramado la sangre en algunas batallas. A consolarla en estos quebrantos se dirigió la embajada de D. Fr. Sancho de parte de D. Jaime 2.º que dió materia á una de las cartas de que se hablará despues. Sufrió tambien esta reina primero por la vida licenciosa de su esposo, y posteriormente por unos celos infundados nacidos de la calumnia de un page, que por una especial disposicion de la providencia, para la que nada hay casual, recibió la muerte que con sus embustes habia preparado á su compañero. Viendo tan patente el dedo de Dios, el rey D. Dionís tributó á SANTA ISABEL el homenaje que merece la inocencia.
Habiendo fallecido su marido en 7 de enero de 1325, tomó el sayal de Santa Clara, y en este trage asistió al funeral del rey. Murió el 4 de junio de 1336 en Estremoz, habiendo ido á visitar al rey su hijo, para solicitar su acomodamiento en las diferencias que tenia con el rey de Castilla y su venerable cadáver se llevó al monasterio de Coimbra que habia fundado. El papa Leon X autorizó su rezo y fiesta en Coimbra el dia de su entierro que fué el 13 de julio. Paulo 4.º extendió este indulto á todo el reino de Portugal á instancia de D. Juan 2.º, y á todo Aragon á instancia de Felipe 3.º, y Urbano 8.º la canonizó en 25 de mayo de 1625.[76] Trasladado el convento de Santa Clara al monte de Nuestra Señora de Esperanza, se trasladó tambien el cuerpo de la Santa. Las Córtes generales de Aragon decretaron á su memoria la ereccion, á expensas del reino, de un altar ó capilla, habiéndose erigido por fin el templo de SANTA ISABEL, que es el del convento de S. Cayetano en Zaragoza. Las Córtes de Aragon llenas de una devocion santa aun pretendieron mas, y fué que se suplicase á S. Santidad que este dia fuese de fiesta colenda en todo el reino[77].