Descripcion Del Rio Paraguay Desde La Boca Del Xauru Hasta La C

Chapter 2

Chapter 22,956 wordsPublic domain

La ciudad de Cuyabá no tiene muralla, ni artillería, ni fortificacion alguna; porque con los anegadizos de los Xarayes, y con la suma negligencia de los españoles, se juzgan bastante defendidos. Solamente para la guardia del Capitan General, y para defensa de los indios infieles, mantienen una compañía de soldados pagados á quince pesos por mes. De estos se hacen varias reparticiones. Doce en dos presidios á la frontera de los infieles: otros doce en una canoa de guerra que sirve para escoltar las canoas que navegan á San Pablo: y los restantes, hasta veinte, quedan en Cuyabá, y son toda la defensa de la ciudad.

El número de habitantes de todas castas llegarán á cinco mil personas, de las cuales solo un corto número son libres: los demas, ó son esclavos, ó tenidos y tratados como tales; porque á excepcion de poco mas de doscientas personas que se hallarán de gente blanca, las demas, muchas son negros y mulatos, y muchos indios mestizos, que son tratados de los portugueses como si fueran esclavos: pues, aunque por ordenanza real solamente á los Payaguás y á los de otra nacion pueden hacer esclavos, pero en aquellas partes se sirven los portugueses de cualesquiera indios que puedan coger, y los tienen en esclavitud. Los indios mas inmediatos á Cuyabá por el norte son los Paresis y los Barbudos: estos nunca se rinden á los portugueses, porque ó han de vencer, ó han de quedar muertos en la refriega. Por el nord-este estan los Indios Bororos: estos tienen la simpleza de que, aprisionada por los portugueses alguna india de su nacion, luego se vienen los parientes inmediatos á entregar y servir al portugues que la tiene en su casa. Por el sur, pasados los anegadizos, estan los Mbayás de arriba, que al paso de los Paulistas por el Tacuarí los suelen acometer.

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§. V.

_Minas de Cuyabá._

En todo el Brasil dan los portugueses nombre de minas á los lavaderos de oro. Y así ni en Cuyabá, ni en otra parte alguna del Brasil, que haya llegado á mi noticia, se trabajan minas propiamente tales. Pero hay en Cuyabá lavaderos de oro de 23 quilates, y en uno de los lavaderos de oro se hallan diamantes. Mas en estos años antecedentes, porque los diamantes no perdiesen su estimacion, se prohibió por el Rey de Portugal sacarlos de Cuyabá. Los lavaderos se hallan en varias partes á las caidas ó vertientes de la gran Cordillera. Trabajan en estos lavaderos los negros esclavos, y dá cada negro á su amo en cada semana tres pesos de oro en grano, que es la única moneda que allí corre. Y se hacen las cuentas en las compras y ventas por octavas de oro, y cada octava son dos pesos. En algunas partes se halla oro en abundancia, pero no se pueden aprovechar de él, por faltar allí el agua para los lavaderos.

La grande distancia de Cuyabá á la costa del Brasil es causa de que los géneros de Europa se vendan allí á precio muy subido. Una camisa muy ordinaria vale seis pesos, ó tres octavas de oro: un par de zapatos, lo mismo: una frasquera de vino y aguardiente, que en el Janeiro se diera por diez pesos, vale en Cuyabá sesenta. Y á esta proporcion se venden los otros géneros. Lo que allí sube á precio exorbitante, y se tiene por el mayor contrabando, si va sin el despacho de la aduana, es la sal, la cual se lleva de Lisboa, y no se permite de otra parte.

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§. VI.

_Temperamento de Cuyabá y frutos que produce la tierra._

En Cuyabá y sus cercanias es el temperamento muy ardiente y húmedo; y consiguientemente se goza en toda aquella tierra de poca salud. La enfermedad mas frecuente es la que llaman los portugueses del _bicho_: y de la cual mueren muchos, porque no saben curarla. La enfermedad consiste en una extremada laxitud del orificio con disenteria, y algo de calentura. Los portugueses, persuadidos de que se cria dentro de la carne algun bicho ó guzano, que causa aquellos efectos, pretenden á fuerza de jugo de limon y otros agrios, matar el bicho, y acontece no pocas veces, que acaban con el enfermo. El cirujano D. Pedro Gracian, que navegó conmigo en un barco por medio de los Xarajes, hombre bien inteligente en su facultad, oyendo al alferez de Cuyabá quejarse de que tenia entre su gente algunos enfermos del bicho; quizo informarse que cosa era el bicho, y en efecto fué á ver los enfermos, y halló que no habia tal bicho ni guzano, y se ofreció á curarlos luego. Los portugueses porfiaban con mucha eficacia que no habia otra cura para aquella enfermedad que el agrio de limon, con el cual talvez mezclaban agí, ajos y sal: pero el cirujano les mostró el error en que estaban, pues tomando á su cuenta el enfermo que tenian de mas peligro, á dos dias se le dió sano, sin haber aplicado cosa alguna de las sobredichas para matar al bicho, teniendo por cierto que no habia tal animal.

Las aguas de lluvias, que allí corren por montes de cañafistula, por parages cubiertos de las cañas que caen de los árboles, y por grandes matorrales de otras plantas purgantes, con los excesivos calores y el desvelo que ocasiona la multitud de mosquitos, son á mi parecer la causa de aquella destemplanza y de aquella enfermedad. Los españoles, que subimos al Xaurú, esperimentamos en aquel temperamento semejante disenteria, con grande relajacion en el estómago, que no tenia el calor necesario para la digestion. A este accidente se ocurrió con felicidad, tomando antes de comer un poco de mistela: remedio necesario en aquel pais para no perder la salud.

Los aguaceros son frecuentes en aquellas alturas; pero los mas fuertes, que hacen crecer extraordinariamente los rios, comienzan por el mes de Diciembre. Y crecen tanto los rios, que no hallando bastante abertura para salir las muchas aguas que bajan á la llanura de los Xarayes, rebalsan inundando los campos, y formando por este tiempo un grande lago; aunque despues, en cesando los aguaceros, se desagua por el cauce del rio Paraguay, y quedan solamente las canales de los rios, y algunas lagunas, descubriéndose todo lo demas de aquella llanura, lleno de pajonales impenetrables. Sin embargo de inundarse todo aquel espacio, hay en él algunas arboledas de árboles muy altos, cuyos troncos se inundan hasta tres y cuatro varas en alto. Y lo mas admirable que observamos en los Xarayes, es que con estar todo el terreno anegado parte del año, hallaron las hormigas (de las cuales hay innumerable multitud) modo de conservar sus hormigueros. Estos los fabrican de barro muy fuerte en lo alto de grandes árboles, con tal arte que queda como un horno al rededor de una de las ramas superiores, y tan bien construído, que no le pueden ofender las lluvias ni los vientos. Y para que estos no puedan llevarse las hormigas, que suben ó bajan en tiempo de seca, tienen hecho del mismo barro fuerte un canal ó camino cubierto, que baja hasta el pié del árbol, por el cual canal suben y bajan las hormigas con toda seguridad.

Los frutos que produce la tierra de Cuyabá y su comarca, son maiz, arroz, mandioca (en otras partes de América llaman _cazave_), piñas, pacobas ó plátanos, con otras muchas especies de frutas propias de los climas ardientes de América, azucar, miel de cañas y de abejas, de las cuales hay varias especies en los montes. El arroz se halla silvestre en las márgenes del rio de Cuyabá y de los Porrudos. No se coje trigo, ni vino, ni otros frutos de Europa. La falta de pan suplen los portugueses con _farinha do pao_, ó cazave. Hay en Cuyabá algun ganado vacuno, aunque poco. En el Xaurú les compró D. Manuel Flores algunas vacas para la gente de los barcos, y pagó veinte pesos por cada una. De lechones y caza hay mas abundancia.

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§. VII.

_Navegacion que hacen los portugueses del Brasil á Cuyabá_.

Cada año van los portugueses comerciantes del Brasil á Cuyabá con una gran flota de canoas cargadas de géneros, y vuelven con el producto en oro y diamantes. La navegacion es larga y trabajosa: salen con sesenta ó setenta canoas de un puerto, que dista cuatro ó cinco leguas de San Pablo, ciudad bien conocida en el Brasil. Bajan por el rio Añembí, hasta caer al Paraná. Por este navegan aguas abajo hasta la boca del rio Pardo, que viene del occidente, y tiene su orígen de algunos riachuelos que bajan de la gran cordillera que se extiende del norte al sur, desde cerca de Cuyabá hasta el monte de Itapuá en las Misiones de Guaranís. Suben con sus canoas los portugueses, hasta que no pueden navegar mas por el rio Pardo: allí descargan los géneros, y para pasar dos leguas de cordillera, que hay desde el Pardo hasta el rio Camapoan, transportan embarcaciones y carga en las carretas de un portuguez que para esto se pobló en aquella cordillera, y tiene su interes en el transporte de dichas canoas. Antes que hubiese allí poblacion, pasaban las canoas en hombros de negros esclavos que llevan para remar. Transportadas las canoas al Camapoan, las vuelven á cargar, y navegan rio abajo hasta entrar en el Tacuarí. Por este navegan con algun cuidado, porque llegan hasta sus márgenes los indios Mbayás corriendo la campaña, los cuales son enemigos de los portugueses, y no pierden la ocasion de matar ó llevar cautivo al que cogen apartado de la flota. Antes que lleguen á la desembocadura del Tacuarí en el Paraguay, ya se hallan con la canoa de guerra de Cuyabá, que al tiempo que acostumbran llegar los Paulistas con las suyas, los estan esperando para defenderlos de los Payaguás, porque las canoas que llevan de San Pablo no bastan para su defensa, pues en cada una va solo un portuguez blanco, ó á lo mas dos, y los negros remeros: pero estos no llevan armas. Los Payaguás los suelen esperar con multitud de canoas muy ligeras, en cada una de las cuales van seis ó siete hombres, y para no ser descubiertos, se meten con las canoas debajo de las ramas de los árboles, que llegan hasta tocar en el agua: y cuando van pasando los portugueses, los asaltan de improviso, y les dan una descarga de flechazos, tirando siempre al portuguez blanco, y se echan sobre las canoas que pueden tomar; y recogiendo los géneros y los negros, se bajan á la Asumpcion, donde los españoles por compasion rescatan á los cautivos. Por evitar los portugueses estos asaltos y daños que hacen los Payaguás en sus flotas, han armado la canoa que llaman de guerra, para que las escolte desde el Tacuarí á Cuyabá.

El armamento de la canoa de guerra consiste en un cañoncillo de bronce de una vara ó algo mas de largo, con el cual disparan con presteza muchos tiros. Y para esto llevan en sus cajones bien acondicionados los cartuchos, hechos de camellote en lugar de lienzo, porque de esta suerte evitan que quede algun fuego en el cañon, y dicen que no se calienta tanto, aunque se disparen muchos tiros seguidamente con dicho cañoncillo. La presteza con que disparan, procede en parte de tener todas las cosas á punto, y poderse con facilidad manejar el cañon por ser tan corto, y en parte por ser cuatro bien ejercitados los que concurren á cargarlo: uno con el cartucho, otro con el taco y atacador, otro con una espoleta que clava en el fogon lleno de pólvora para no detenerse en cebar, y el otro finalmente con el bota-fuego. El cañoncillo, aunque es bien reforzado, no tiene alguna diferencia de otros cañones en su fábrica. Solamente la cureña es algo diversa, porque carece de ruedas, y está con su espigo dispuesta de tal suerte sobre un banco de la canoa, que puede con facilidad volverse á todas partes: y así en disparando á un lado, lo pueden volver y disparar al otro.

La tripulacion de la canoa de guerra se compone de doce soldados con su alferez, y ocho ó nueve negros remeros de pala con sus uniformes. El alferez tiene en la canoa para defensa del sol y de la lluvia su carroza muy buena con cortinas y asientos. Los soldados llevan tambien en medio de la canoa su toldo acomodado para su resguardo. Los remeros van á la proa y á la popa, y uno con la pala sirve de timonero.

Para dormir, así los de las canoas de guerra como los de las de carga, se previenen buscando antes de anochecer algun parage en la márgen del rio, donde el monte sea muy cerrado, y tenga mucha maleza de abrojos y espinas, de lo cual hay en aquella tierra abundancia entre los árboles. Allí arriman las canoas, y con machetes abren un semi-círculo, ó media luna, donde arman la tienda del alferez. Esta tienda es de bayeta aforrada en lienzo, por haber mostrado la experiencia, que esta especie de tiendas resiste mejor al agua. Tenia ocho pasos comunes de largo, y mas de tres varas de alto: y por cumbrera servia una muy gruesa tacuara, ó caña. Los soldados y los remeros cuelgan las hamacas de los árboles, y las cubren con una grande sábana, que por ambos lados llega hasta el suelo, la cual sirve para defender de la lluvia, y mas principalmente les sirve para defenderse de los mosquitos, de los cuales hay en aquellos rios increible multitud. Para meterse en la hamaca sin que al mismo tiempo entren estos enemigos, es menester levantar la sábana del suelo, solamente lo preciso para meter arrastrando el cuerpo, sin dejar algun hueco por donde puedan entrar, porque si entran no dejan de inquietar toda la noche.

Para no ser sorprendidos de los infieles del rio, que son los Payaguás, y otra nacion que solamente se deja ver en el rio de los Porrudos, dejan siempre un soldado de centinela defendido de alguna estacada ó maleza, el cual tiene á mano muchos fusiles cargados, para poder hacer fuego si se ofreciere, mientras acuden los otros soldados. Por la parte de tierra no es fácil que puedan ser acometidos, por la impenetrable maleza del monte, y por la vigilancia de algunos perros que llevan siempre consigo los portugueses.

Luego que llega la flota al rio Paraguay, para acortar el viage entran por un brazo estrecho del mismo rio: al cual brazo llaman Paraguay-miní, y hace con el Paraguay grande una isla de diez leguas de largo: y es á mi juicio, la que llamaron los antiguos _Isla de los Orejones_, pues la pone la Argentina mas abajo de los Xarayes. Navegan, despues que salen de dicho brazo, por el rio Paraguay, hasta llegar á un brazo estrecho del rio de los Porrudos, y á este brazo estrecho llaman el canal de Chané. En saliendo de éste, navegan por el rio de los Porrudos arriba, hasta entrar en el rio de Cuyabá que viene de norte á sur. Finalmente navegan por el rio Cuyabá arriba, hasta llegar al puerto de la ciudad del mismo nombre. Los trabajos que se pasan en tan prolija navegacion por tantos rios, y en clima tan ardiente, bien se echa de ver que serán muchos y grandes; pero el mayor suele ser la continua guerra de los mosquitos que no cesan de molestar á todas horas.

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§. VIII.

_Situacion de Mattogroso._

La poblacion principal de Mattogroso está fundada nuevamente por los portugueses en la horqueta, que hacen antes de su junta los rios Guaporé y Sereré, que tienen su fuente muy cerca del orígen del rio Paraguay, y corren hácia el poniente. El Sereré pierde su nombre luego que se junta con el Guaporé: y este en la cercania de los Moxos corre con el nombre de gran rio Itenes: navegable desde la Villa Bella de Mattogroso hasta que se junta con el Mamoré, que va de sur á norte, y ambos juntos forman el rio de la Madera, navegable hasta el Marañon, aunque con el trabajo de algunos saltos, que los portugueses pasan facilmente, sacando á tierra las embarcaciones, y llevandolas algun trecho sobre trozos redondos de madera.

De la parte del norte del Guaporé, á cuatro ó cinco leguas de la Villa Bella está un cerro alto, y á su falda ó caida estan los reales de minas, ó lavaderos de oro, y algunas habitaciones de portugueses, ó pequeños pueblezuelos, llamados San Xavier y Santa Ana. Los portugueses, que van por el Xaurú á Mattogroso, caminan por tierra, y pasando los rios Guaporé y Sereré, van á las minas, y volviendo á pasar el Sereré, caminando al sur, llegan á Villa Bella. Creo que desde el Xaurú hay algunos pantanos, ó monte cerrado: porque si no fuera así, con tomar el camino línea recta, y pasar solo el Guaporé, acortaban mucho el viage. Entre el Xaurú y rio Paraguay tienen algunas estancias de ganados los portugueses de Mattogroso.

Toda la poblacion de Villa Bella de Mattogroso, cuando yo estuve en el Xaurú, se reducia á veinte y cinco ranchos de paja, y una casa de piedra, que hicieron entonces para el capitan general de Cuyabá, D. Antonio Rolin, que habia pasado á vivir en la Villa Bella, para fomentar desde allí el establecimiento portugues en los Moxos: y en efecto pasó despues el dicho caballero á gobernar los portugueses en la estacada de Santa Rosa.

Tiene Mattogroso por el norte varias naciones de indios infieles, por lo cual toda aquella tierra hasta el Marañon es incognita á los europeos. Por el este se estienden las serranias de Cuyabá: por el sur estan las misiones de Chiquitos. Algunos portugueses, caminando á pié, y manteniendose de caza, llegaron al pueblo de San Rafael de Chiquitos en nueve dias, habiendo salido de Mattogroso: de donde puede colegirse la distancia. Por el poniente estan las misiones de Moxos. No sabemos á punto fijo la distancia, pero se puede inferir algo de lo que me dijo un italiano, que con una canoa bajó á los Moxos en siete dias, y no llevaba mas bogadores que otro compañero, que en dicha canoa huyó con él.

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