Descripción colonial, libro primero (1/2)

Part 8

Chapter 83,833 wordsPublic domain

Los edificios se van labrando y Nuestro Señor lo multiplicará todo. No quieren música de canto de órgano, su canto es llano y muy devoto, y órgano solamente, y proveyóles Nuestro Señor de una monja tan hábil en la tecla, que es cosa de admiracion.

CAPITULO XLI

DEL MONASTERIO DE LAS DESCALZAS

En esta ciudad de Los Reyes fué doña Inés de Sosa, hija ligítima de Francisco de Talavera, de los antiguos conquistadores, y de Inés de Sosa. Habiendo sido casada dos veces, en vida del segundo marido murió, y no dejando hijos, toda su hacienda dejó para que se instituyese un monasterio de monjas descalzas debajo de título de la Concepción de Nuestra Señora. Edificóse junto á la plazuela de Santana y para él salieron del monasterio de la Concepción las dos hermanas arriba dichas, doña Leonor de Ribera y doña Beatriz de Orozco, con otras cuatro ó cinco religiosas, donde guardan la observancia con mucho rigor; creo es constitucion no pueda haber á lo más largo más que veinte monjas de velo. Espero en Nuestro Señor se ha de servir aquí grandemente.

CAPITULO XLII

DE LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

Fuera desta ciudad, junto al camino de Pachacama, fundó Alonso Ramos Cervantes y su mujer doña Elvira de la Reina una iglesia con invocacion de Nuestra Señora de Guadalupe, á su costa, por órden y licencia del reverendísimo arzobispo Mogrobejo, á instancia de un religioso de la Orden de San Jerónimo del monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe de España, cuya primera piedra del fundamento de la iglesia puse yo ya consagrado obispo. El fundador es natural de Medellín, é yo nací en aquel pueblo, para que se entienda que sabe Dios de pueblos pequeños sacar un marqués del Valle, don Fernando Cortés, y un obispo, aunque indigno para el cargo, y un fundador de la iglesia de Nuestra Señora. Todo esto sea á gloria del hijo y de la madre. Es cosa admirable ver en cuán poco tiempo ha crecido la devocion á aquella iglesia; tiene un retrato al vivo de la imágen de Nuestra Señora de Guadalupe puesta en el altar mayor, que retractó el mismo religioso de San Hierónimo arriba dicho, con muchas piedras preciosas.

Tiene muchos y buenos ornamentos y cuatro lámparas de plata y dos altares colaterales en el encaje de las paredes. Es mucha la frecuencia de la devocion de los fieles, porque cada dia se dicen allí más de doce misas por devocion, con que pobres sacerdotes se sustentan, y algunas veces sobran las limosnas. Un buen hombre, luego que se puso la imágen, todos los sábados á cuatro sacerdotes da á cada uno cuatro reales porque canten la Salve, y un hermano del fundador, sacerdote, llamado Esteban Ramos, dejó instituída una capellania en esta iglesia, de más de docientos y cincuenta pesos de renta. Es cosa admirable la devocion que los fieles tienen á la advocacion desta iglesia, y como se va multiplicando, porque hasta en la mar, los que se hallan en tormenta reciben mil favores de Nuestra Señora, y así ningun navio deja de traer limosna á esta iglesia.

Un religioso del convento de Nuestra Señora de Monsarrate fundó tambien otra iglesia con la misma advocacion.

El reverendísimo desta ciudad ha hecho otro monasterio, con título de Santa Clara, en el mejor sitio della, con limosnas que ha pedido á naturales y á todo género de gentes cuando visita su obispado, y con parte de su hacienda. Cuando esto escribo debe estar acabado, pero hasta agora no se sabe que hayan entrado en él ningunas monjas; tiene mucho y grande sitio y muy bien cercado. Entraron en él este año de 605 cinco monjas de la Encarnación, priora, supriora, portera, maestra de novicias, sacristana; las doce monjas novicias para hábitos son legas, sin dote alguno.

Los clérigos han hecho otra iglesia llamada San Pedro, una cuadra más arriba del convento de San Francisco, donde se entierran los sacerdotes pobres y los curarán de sus enfermedades; entiérranlos con mucho acompañamiento; fué fundadora _la Caridad_.

CAPITULO XLIII

DE LAS COFRADÍAS DESTA CIUDAD

La cofradia de la Caridad es rica; tiene una casa de recogimiento del mismo nombre, donde se recogen algunas doncellas pobres debajo del gobierno de una matrona honrada y buena cristiana y se les provee de lo necesario. El dia de la Asumpcion de Nuestra Señora sacan desta casa seis doncellas y las traen en procesion á la iglesia mayor, y aqueste mismo dia se les dan maridos y su dote señalado.

La cofradia del Sanctísimo Sacramento es muy rica y acompáñese en esta ciudad cuando sale fuera con mucha cera y mucho concurso de gente, tanto como en cualquier parte del mundo. Las varas del palio llevan sacerdotes con sus sobrepellices, y el guion asimismo, y dos maceros con dos mazas grandes de plata, delante del Sanctísimo Sacramento. A los sacerdotes que llevan las varas y al del guion y á los maceros les da la cofradia por cada vez á cada uno cuatro reales de limosna. Esta cofradia está fundada en nuestro convento, con las gracias de la de la Minerva de Roma.

La cofradia de la Vera Cruz asimismo está fundada en nuestra casa. Tiene bastantemente lo que ha menester, con su capilla por sí, detrás de la capilla del capitan Diego de Agüero, bien adornada, donde los dias de la Cruz se saca en procesion un pedacito del lignum crucis en que Cristo Nuestro Señor murió, con gran veneracion y concurso de todo el pueblo, y muchas hachas de cera y de más de á media libra, para todos los cofrades.

En otros monasterios hay otras, como en San Francisco, la de la Concepción de Nuestra Señora, muy rica; en San Agustin, la de Santa Lucia y del Crucifijo, que tienen los plateros, y todas tienen sus cofrades que llaman veinticuatros, los cuales en los dias señalados que hacen sus procesiones llevan cirios encendidos, y cuando alguno destos veinticuatro muere, los demás han de acompañar el cuerpo con sus cirios, y le han de mandar decir, cada uno, una misa rezada, y acaece ser uno veinticuatro en tres ó cuatro cofradias, y todos le han de acompañar con sus cirios.

Los negros tienen sus cofradias aparte, y veinticuatros; es cosa de ver qué cirio sacan muriendo algun veinticuatro; yo vi un acompañamiento de una negra que me admiró: es cierto que acompañaban el cuerpo más de treinta cirios, sin la cera menuda; esta cofradia tienen los negros fundada en la iglesia mayor; en San Diego tienen los negros otra capilla y cofradia; demás desto, en San Francisco otra.

En nuestra casa tienen los indios cofradia y capilla y veinticuatros, y lo mismo en San Francisco, y en la Compañía otra del niño Jesús, todas con sus veinticuatros, y es cosa de ver los solemnes enterramientos que se hacen con cera, cirios y posas.

CAPITULO XLIV

DE LA CAPILLA DE LA CÁRCEL

La capilla que llaman de la cárcel, donde los presos, así de la cárcel de corte como los de la ciudad, oyen cada dia misa, es una de las buenas cosas que en provecho de los pobres presos se ha fundado en el mundo, y tuvo su principio desta suerte: Habrá 47 años que los mercaderes se juntaron y determinaron entre pocos, no creo fueron diez, de pedir limosna cada semana, ó cada mes (los presos pobres no eran tantos como agora), dos dellos, y de las limosnas tener cuidado de proveerlos de comer, y cuando las limosnas no alcanzasen, ellos de sus haciendas suplirlo; consultáronlo con el Sr. Arzobispo don Jerónimo de Loaysa, de felice recordacion; aprobó su intento, dióles licencia para que pidiesen limosna, y señalóles un tanto que su mayordomo les daria sin ninguna falta; los segundos que pidieron para esta obra sanctisima fueron dos mercaderes que yo conocí mucho y traté: el uno se llamaba Juan Vázquez y el otro Juan Baz; andando pidiendo, determinaron de entrar á pedir limosna al marqués de Cañete, de buena memoria, y para hablarle no fué necesario aguardar mucho, luego les mandó entrar; bésanle las manos, suplícanle les mande dar limosna para los pobres de la cárcel, dícenle lo que entre sí habian determinado; alabóles la obra, y de primera instancia mandóles dar cien pesos, y que para cada mes, dende en adelante, tuviesen cuidado de pedir á su mayordomo cincuenta pesos, que luego se les darian, como así fué. Desta suerte comenzaron á pedir y á tener cuidado de los pobres. Nuestro Señor ha favorecido tanto esta obra de caridad, que la capilla tiene capellan señalado con muy buena prebenda, y el capellan ha de ser graduado, docto, para confesar á los presos, y predicarles, y para que los que han de justiciar, animarlos y salir con ellos.

Agora hay señalados mayordomos y oficiales y tiénese por mucha honra ser de los principales desta cofradia. La advocacion de la capilla es de San Pedro; celébrase la fiesta el dia de su Cátedra con mucha solemnidad, y porque en la capilla no cabe el pueblo, cúbrese la plaza buena parte con velas de navios y el púlpito pónese á la puerta de la capilla, de suerte que en la capilla y plaza cubierta entra toda la gente que concurre.

CAPITULO XLV

DE LA UNIVERSIDAD

Su Majestad del Rey Felipo 2.º, de inmortal memoria, celoso del bien deste reino como lo es de todos los que gobierna con tanta justicia y cristiandad cuanta ningun Rey ha gobernado hasta agora, mandó se fundase una Universidad donde se leyesen las sciencias, y á los que en ella se graduasen les concedia las exemptiones que gozan los graduados en Salamanca. Por órden de Su Majestad la instituyó y fundó el Visorrey don Francisco de Toledo, donde se lee, por muy doctos maestros y doctores, Latinidad, Artes, Lógica, Filosofía, Cánones, Leyes, con suficientes salarios, y Escritura divina. Medicina hasta hoy no se ha leído, ni Retórica, ni Astrologia; corren á estudiar de Quito á Chile, nacidos en estas tierras, buenas habilidades. Con esta Universidad ha hecho gran bien y merced Su Majestad á estos reinos, halos ennoblecido y ha descargado mucho su conciencia real, gratificando y haciendo hombres á los hijos, nietos y tataranietos de los conquistadores y pobladores, á cuyos antecesores no se les habia hecho merced, y si hecho, no tanta cuanta sus servicios merecian. De los nacidos acá se han graduado, y con rigurosísimo exámen, algunos doctores y maestros en las facultades dichas, y se graduarán muchos más, é van graduando, por lo cual, cuando hay doctoramiento, es de ver en tan breve tiempo muchos doctores y maestros; ni los graduados en otras Universidades se desdeñan de incorporarse en ésta.

CAPITULO XLVI

DE LOS COLEGIOS

Tambien por órden de Su Majestad se fundó un colegio, llamado El Real, donde sustenta cierto número de colegiales á costas de Su Majestad, para descargo de su real conciencia, bien y merced de sus vasallos; llámase San Felipe; dáseles lo que se suele dar en otros colegios.

El arzobispo D. Toribio Mogrobejo fundó otro, que es el seminario que manda el concilio Tridentino; hay pocos colegiales.

Los padres de la Compañía tienen otro colegillo á las espaldas de su casa, donde enseñan solamente latin, nombrado San Martín á devocion del Virrey D. Martín Enriquez. Por cada muchacho que allí entra paga 120 pesos cada año.

CAPITULO XLVII

DE LA CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DE COPACAVANA

En la provincia del Collao (como en su lugar diremos) hay un pueblo de indios llamado Copacavana. Aquí hay una imágen de Nuestra Señora que ha hecho no pocos milagros agora en nuestros dias. A devocion desta imágen, en todos los pueblos casi de españoles y en muchos de indios, se han puesto imágenes de Nuestra Señora con la misma advocacion; en esta ciudad se hizo una capilla junto á la puerta del Perdon de la iglesia mayor, con una imágen nombrada así: Nuestra Señora de Copacavana, la cual debe haber veinte años poco más que se puso, donde con gran devocion concurre el pueblo, la cual tiene muy adornada, y un capellan que sirve en esta capilla y sustenta muy abundantemente con las limosnas.

CAPITULO XLVIII

DE LOS HOSPITALES

Sustenta esta ciudad cuatro hospitales; uno de españoles, llamado San Andrés por respeto del marqués de Cañete, D. Andrés Hurtado de Mendoza, de buena memoria, á quien de su hacienda dió muchas limosnas y crecidas, pasadas de 30.000 pesos, como diremos cuando tractaremos de su gobierno y virtudes.

Aqui se curan solamente españoles y negros, de todas las enfermedades, con mucho cuidado y regalo; la enfermeria de las enfermedades cotidianas es á modo de cruz; el un brazo más cercano á la puerta sirve de cuerpo de iglesia; los otros tres para enfermos, en las paredes hechos sus encajes, donde está la cama del enfermo con su cortina delante y de donde puede ver misa. El altar se colocó en medio destos brazos. Despues acá no sé que Virrey la haya hecho tantas limosnas, ni con mucho que llegue á ellas. Fueras destas enfermerias hay otros apartamientos para curar otras enfermedades contagiosas.

Quien con más cuidado comenzó á tenerlo de los pobres hasta que la edad no lo permitió, fué el padre Molina, sacerdote, gran celador del bien de los enfermos, y augmentador de las haciendas del hospital, con notable ejemplo de vida y cristiandad, con la cual acabó el Señor.

Su hermano el secretario Molina se metió á servir á los pobres, donde acabó tambien.

El segundo se llama Santa Ana, donde solamente se curan indios; fundólo á su costa, asi la iglesia como la capilla mayor de bóveda, y lo demás de buenos edificios, el ilustrísimo y reverendísimo fray Jerónimo de Loaysa, primer arzobispo desta ciudad y reino, de felice recordacion, dejándole bastantísima renta, donde murió y está enterrado. El día de su advocacion se gana una y muchas más veces indulgencia plenísima, mejor diré jubileo plenísimo; cúranse aquí los indios de todo el reino que caen enfermos, con todo el regalo y cuidado posible, donde ha habido grandes siervos de Dios, seglares, que se han venido por esclavos ellos mismos, y dedicado al servicio de los indios, y entre ellos floreció en nuestros tiempos el padre Machín, sacerdote vizcaíno, y otro gran siervo de Dios, que todo el dia se ocupaba en pedir limosna á pie por la ciudad, y de noche velaba su cuarto á los enfermos, como si no hobiera trabajado nada entre dia, sin que nadie fuese parte á que descansase. Acabó loablemente; llamábase fulano Ruiz.

El tercero es nombrado el Spíritu Santo; aquí se curan solamente los marineros, porque ellos á su costa le han fundado, y han hecho una buena iglesia; los edificios van labrándose; cada navio le acude con una soldada, fuera de las limosnas que piden en los viajes y otras que marineros é pilotos les dejan al tiempo de su muerte.

Hase fundado otro, que es el cuarto, llamado San Diego, de convalescientes; éste es muy moderno; aquí se da bastante recaudo á los tales, hasta que enteramente han recuperado la salud y puedan trabajar.

Hay otro, llamado San Lázaro, pasado el rio; es el más pobre; comenzóle á fundar y á su costa, muy poco á poco, un buen hombre muy conocido en esta ciudad, é yo le conocí mucho, Anton Sanchez, espadero de oficio y muy enfermo de grandes dolores. Murió este buen hombre, despues del cual se entró á servir allí el padre Cristóbal López Bote, sacerdote muy conocido en este reino, y de mí muy en particular y tractado, á quien Nuestro Señor hizo admirables mercedes, porque habiendo por cierta ocasion muchos años tenido una enemistad que le inquietó mucho y desasosegó, y en lo demás de su sacerdocio hombre muy concertado y muy buen eclesiástico, le tocó la mano del Señor y se consagró allí á servir á los pobres, no sólo españoles, sino negros esclavos é pobres indios, de tales enfermedades que en los demás hospitales no los querian recibir, é los curaba (yo lo vi, y otros muchos) de aquellas enfermedades contagiosas y asquerosas, tan sin asco y con tanto amor y caridad como si fueran sus hijos ó hermanos. Despues le dió Nuestro Señor una enfermedad muy larga y trabajosa, la cual sufria con tanta paciencia cuanta el Señor que se la dió sabia era necesaria para llevarla; su cama, una tabla, murió loablemente en el Señor.

CAPITULO XLIX

DE LA IGLESIA MAYOR

Hasta agora la iglesia Mayor desta ciudad era muy pobre de edificios; solamente la capilla mayor era de bóveda, del marqués don Francisco Pizarro, dotada por él con una rica capellania, y al lado del Evangelio, en la pared, tiene su sepultura. Agora se ha hecho una muy buena, de cal y ladrillo, de tres naves, donde se celebran los divinos oficios con mucha puntualidad y canto de órgano; en esta santa iglesia está fundada la cofradia de las ánimas del Purgatorio, en su capilla, con altar previlegiado, donde cada misa que en él se dice se saca un ánima de Purgatorio, y son tantas las que cada dia se dicen, que al cabo del año pasan de cuatro mil, y al sacerdote que la dice se le da luego su limosna acostumbrada; de suerte que se sustentan sacerdotes pobres, porque allí tienen la limosna cierta. Otras capillas de vecinos particulares hay en ella, como es, al lado del Evangelio, la de Nicolás de Rivera, el Viejo, de quien dijimos arriba, con la advocacion de Santa Ana, con buena renta, y al de la Epístola, la de Francisco de Talavera, de quien tambien hicimos breve mencion, con invocacion del Crucifijo.

Los carpinteros tienen aquí su cofradia con la invocacion de San José, y celebran su fiesta con mucha solemnidad. Los zapateros tienen tambien su cofradia, con invocacion de San Crispino y Crispiniano, que los celebraban como mejor pueden. Los negros tienen tambien su cofradia, como ya dijimos.

CAPITULO L

DE LOS EDIFICIOS

Los edificios desta ciudad son de adobe, pero buenos, y como no llueve, los techos de las casas son chatos. Las casas principales tienen sus azoteas; desde fuera no parece ciudad, sino un bosque, por las muchas huertas que la cercan, y no ha muchos años que casi todas las casas tenian sus huertas con naranjos, parras grandes y otros árboles frutales de la tierra, por las acequias que por las cuadras pasan; pero agora, como se ha poblado tanto, por maravilla hay casa que tenga dentro de sí árbol ni parra.

La plaza es muy buena y cuadrada, porque toda la ciudad es de cuadras; tiene la plaza las dos frentes cercadas de arcos de ladrillo y sus corredores encima, ó por mejor decir doblados en los portales; arriba mucho ventanaje y muy bueno, de donde se ven los regocijos que en ella se hacen. Estos portales y arqueria adornan mucho la plaza y defienden el sol á los tractantes, el cual á su tiempo es muy caluroso; debajo destos portales hay muchos oficiales de todo género que en la plaza se sufre haya.

CAPITULO LI

DE LOS VESTIDOS DE LAS MUJERES

Lo que en esta ciudad admira mucho y aun lo que se habia de refrenar, es los vestidos é trajes de las mujeres; son en esto tan costosas, que casi no se sabe cómo lo pueden sufrir sus maridos. La soberbia dellas es demasiada, y no sabemos en lo que ha de venir á parar; plegue á Dios y no sea en lo que pararon aquellas de quien dice Nuestro Señor: Porque las hijas de Sion se ensoberbecieron (esto es, las ciudadanas); cuando salian de su casa llevaban las gargantas extendidas, los ojos altos á una y á otra parte, guiñándolos, los pasos muy compuestos; el Señor las volverá calvas y les raerá los cabellos de sus cabezas, les quitará sus chapines y jerbillas bordadas, las medias lunas, rodetes, las cadenas y collares de oro, las ajorcas, los tocados costosos, los punzones de oro para partir las crenchas, los zarcillos y los olores, los anillos é piedras preciosas, etc., y por los olores se les dará muy pestilencial olor, y por las cintas de oro, sogas de esparto, etc.

No creo yo hay en lo descubierto del mundo ciudad en su tanto, ni cuatro veces mayor, que á tanta soberbia, en este particular, como esta nuestra ciudad, llegue; acuérdome que los años pasados, más ha de 38, que llegando un religioso nuestro de España, nacido y criado en Toledo, á nuestro convento desta ciudad, cerca de la fiesta del Corpus Christi, tratando della y de la sumptuosidad, majestad y riqueza que aquel dia en Toledo, en calles y ventanas, se mostraba, le decíamos que no nos espantase, porque en nuestra ciudad veria como no le hacia mucha ventaja Toledo. Llegó la fiesta, vió la riqueza que se mostró en los vestidos de las mujeres, adornos de ventanas, altares y calles; dijo que la riqueza de Toledo, en este dia mostrada, no hacia muchas ventajas á la de esta ciudad. Pues es cierto que hay tanta diferencia de entonces agora, en lo que vamos tratando, como de vestidos de aldea á vestidos de corte, con justo título se podria moderar por los virreyes esta soberbia, pero no sé por qué no se modera; y si sé, porque ni los maridos no tienen ánimo para moderarlo, ni los gobernadores tampoco.

CAPITULO LII

DEL ACOMPAÑAMIENTO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Habia en esta ciudad una costumbre muy loable, mas ya se va cayendo por la mucha cobdicia, y era que, en tocando la campana del Sanctísimo Sacramento para se dar á los enfermos, por maravilla quedaba hombre en su casa que no acudiese á la iglesia Mayor; las tiendas de los mercaderes se cerraban, y ellos y sus criados, con gran fervor, iban á acompañar al Señor del cielo y de la tierra, y realmente era cosa de ver tanta gente como se llegaba, sin que se viese una capa parda ni de color, sino todos vestidos de negro, y para todos habia cera de media libra, que es gran excelencia, sin reparar si eran cofrades ó no.

Vi esto, siendo seglar, dia del Santísimo Sacramento en la iglesia Mayor. Los mayordomos de las cofradias sacaron su cera; llegóse á ellos uno de los mayordomos del Santísimo Sacramento y díjoles: Volved, señores, vuestra cera á vuestras casas, porque la cofradia no tiene necesidad de cera de otra, y no les consintió dar ni una vela. ¿A dónde, en todo el mundo en la cristiandad, hay ciudad cristiana que haya sucedido tanta grandeza? en aquel tiempo, los oficiales sacaban sus pendones; agora saca cada género de oficio imágenes de bulto en sus andas, en hombros, muy bien labradas y guarnecidas, acompañadas de muchas hachas y cera de media libra, que es no menos grandeza, porque se trae la cera de España.

No conocemos ciudad en ningun reino cristiano que tal tenga.

Hasta las cofradias de los indios y de los negros llevan sus imágenes de bulto, en andas y con sus hachas de cera.

Esta cofradia es muy rica, tiene muy buenas posesiones de casas y tiendas en la Plaza; hizo una custodia, toda de plata de muy buena labor, y muchos pilares macizos de plata, poco menos que un estado de un hombre, y para llevarla en hombros el dia del Santísimo Sacramento son necesarios doce sacerdotes de remuda; ya se lleva en un carreton.