Descripción colonial, libro primero (1/2)

Part 12

Chapter 124,234 wordsPublic domain

Sustenta monasterios de todas Ordenes bastantemente, no de muchos frayles. El que más tiene hasta doce. De aquí salieron el capitan Serna y Juan Tello, los cuales teniendo rendido á Francisco Hernandez Giron, que fué tirano, llegó el capitan Juan de la Serna, echóle mano y prendióle y llevóse la honra de la prision; con lo cual se acabó aquella rebelion, y desde entonces acá, que han pasado más de 42 años, no ha sucedido otra ni se espera sucederá, si Nuestro Señor por nuestros pecados no nos quiere castigar, porque las cosas ya están tan bien asentadas, y tanta justicia en el reino, que los españoles no quieren sino ganar de comer. Saliendo desta ciudad y volviendo al camino real, á 30 leguas andadas entramos en el valle de Jauja, donde al presente escribimos este breve compendio, uno de los mejores y más poblados deste Reino; es abundantísimo de trigo, maíz y otros mantenimientos de la tierra, y carnes. Pasa por medio dél un rio grande y caudaloso al tiempo de las aguas, pero el más desaprovechado del mundo, porque no se puede sacar dél una sola acequia para regar los sembrados; lleva pescado y bueno; susténtanse en él trece pueblos de indios, los siete por la una banda y los seis por la otra, poblados con sus cuadras, las iglesias de adobes y tejas, adornadas de razonables ornamentos. Vanse diminuyendo estos indios, á lo menos los varones, por estar tan cerca de Guancavilca; la causa diré en el capítulo siguiente. Cásanse en algunos pueblos pocas indias solteras, en particular en el que agora resido doctrinándolos, llamado Chongos, porque dicen que si, casados, los maridos las han de tractar mal, como lo hacen estando borrachos, que más quieren su libertad y buen tractamiento, y es así, que como para los indios varones no hay castigo por las borracheras, ni por estos malos tractamientos, que á veces llegan á matar las mujeres, como soy testigo, no hay de qué maravillarnos. Tiene de largo este valle nueve leguas tiradas, y por lo más ancho dos; es falto de leña, que si la tuviera ya se hobiera poblado en él un pueblo de españoles; es templado, aunque no sufre naranjos ni limones; danse algunos membrillos y duraznos, y de las legumbres nuestras algunas.

CAPITULO LXXVI

DE LA VILLA DE OROPESA, LLAMADA POR OTRO NOMBRE GUANCAVILCA

Cuatro jornadas deste valle, no muy grandes, se descubrieron, creo en tiempo que gobernaba el Marqués de Cañete, de buena memoria, ó al fin de su gobierno y principio del Conde de Nieva, las minas que llaman del azogue, en un valle llamado Guancavilca, asaz fria, porque está en medio de la cordillera de las Sierras Nevadas que atraviesan todo este reino de Perú y Chile, hasta el estrecho de Magallanes, á donde se pobló un pueblo de españoles gobernando don Francisco de Toledo, por cuyo respecto se nombró Oropesa, con título de villa. Descubrieron estas minas unos indios de la encomienda de Amador de Cabrera, vecino de Guamanga, en cuyo distrito[29] se hallaron, de donde sacó y se vió prosperísimo en riqueza; no murió con tanta, y su mujer y hijos agora padecen necesidad. Al principio repartióse el cerro en minas á hombres particulares, como si fueran minas de plata; ellos las labraban pagando su quinto al Rey; despues acá, Su Majestad, y justísimamente, las quitó y aplicó para sí; sólo dejó con propiedad de su mina al descubridor, Amador de Cabrera, y á sus herederos.

Arrienda estas minas Su Majestad á cierto número de españoles, con condicion que todo el azogue que sacaren lo metan en el almacen, y Su Majestad les paga el quintal á quarenta pesos ensayados; Su Majestad les reparte indios de los comarcanos, pagándoles su trabajo los arrendadores conforme á lo que el Virrey señala. Este cerro de azogue ha sido la vida deste Perú, porque si no se hobiera descubierto, fuera el más pobre y más costoso del mundo. Con los azogues ha revivido, porque toda la plata que en Potosí y en Porco se saca, como tractando dellos diremos, es por azogue y con azogue. Los que comenzaron á labrar el azogue fueran poderosísimos de plata si tuvieran juicio para guardar y gastar; faltóles, y el dia de hoy están alcanzadísimos, porque como el azogue se va en humo, así sus riquezas se han resuelto en él. Que haya uno solo que se entienda está rico, aunque lo disimula, no es contra lo que decimos, porque una golondrina no hace verano. Solíase labrar el cerro, como dicen, á tajo abierto, y labrándolo así no era dañoso á la salud de los que entraban á labrar y quebrar el metal; de pocos años á esta parte, no creo son ocho, labran por socavon, lo cual es la total destruicion de los miserables indios; que á labrar en tierra, al socavon no le hicieron respiraderos para que por ellos el humo ó polvillo del metal exhalase; todo aquel humo entrase por la boca, ojos, narices y orejas de los indios, el polvo del azogue es azogue y el humo del azogue es azogue; salen los pobres azogados, no los curan; luego viénense á sus tierras así enfermos; ninguno escapa que venga enfermo de Guancavilca; viven seis y ocho meses y un año y año y medio, con gran apretamiento de pecho, y así enferman y acaban la vida.

Esta es la causa de la diminucion destos naturales y de los que se habian de multiplicar dellos; yo confieso verdad, que en dos años que vivo en este pueblo _de_ Chongos, los más que _llevo_ enterrados son deste azogue. Avisamos dello, no creo se nos da crédito, y lo que es deste valle es de los demás que de más cerca y lejos van á trabajar á las minas, y desto son testigos tambien los repartimientos de Guamanga, y en particular el del primer descubridor, era uno de los buenos del reino, del Cuzco para abajo; agora está menoscabadísimo. Que si al socavon hobieran hecho sus respiraderos, ó se labraran las minas como antes, no padecian este detrimento la vida de los naturales, lo cual viendo los miserables huyen por no ir á Guancavilca, como es justo se huya de la muerte.

No se puede dejar de creer, sino que si Su Majestad deste menoscabo de sus vasallos fuese informado, que mandaria, ó cesar la labor, ó que se labrase como antes, porque el rey sin vasallos es como cabeza sin miembros, sin pies, sin manos, sin ojos, etc., y quien tanto cela el bien destos pobres, con tanto amor y cristiandad, no es posible no lo mandase remediar, y aun castigaria á quien no lo pusiese luego en ejecucion.

[29] Tachado: _salieron_.

CAPITULO LXXVII

DEL ASIENTO DE MINAS CHOCLOCOC[H]A, POR OTRO NOMBRE CASTROVIRREINA

Quince leguas, declinando á los Llanos, deste cerro Guancavilca dista un cerro de minas llamado Choclococha, al pie del cual, porque se descubrió y pobló gobernando el marqués de Cañete, don García de Mendoza, por ser casado con la ilustrísima Sra. Doña Teresa de Castro, que á estos reinos trujo consigo, le pusieron por nombre Castrovirreina, asiento frigidísimo más que Potosí; no es tan rico con mucho.

Este cerro tambien ha consumido parte de los indios que se repartieron para la labor de las minas; porque aunque la labor de las minas de plata no consuma la vida como la del azogue, porque los indios repartidos vienen por tierras frigidísimas, y aquel asiento lo es, y primero que hicieron casas donde guarecerse de las nieves y aguas del cielo, el temple desabridísimo y malo los hacia enfermar y morir como han muerto muchos; ya esto ha cesado con el reparo de las casas.

CAPITULO LXXVIII

DE LA CIUDAD [DE] GUAMANGA

Volviendo al camino real (es necesario hacer estas digresiones por no volver á ellas) desde Jauja á la ciudad de Guamanga ponen 36 leguas, no de muy buen camino, en el cual no hay pueblo ninguno de indios, sino cinco tambos con servicio de naturales para los pasajeros, donde se halla recado de pan, vino, maíz y carnero, y caballos de alquiler de jornada en jornada, como ya casi en todos los tambos, que son ventas, desde Quito á Potosí, y aun más adelante. Cinco leguas antes de llegar á esta ciudad entramos en el valle llamado Assangaro, donde casi todo el año hay uvas para vender, respecto de tener allí cerca una viña de un vecino de Guamanga, de donde se proveen, y á una legua, poco más, hay un ingenio de azúcar deste mismo vecino, y muy bueno. Dos leguas más adelante de Assangaro es el valle llamado Viñaca, en el cual hay algunas viñas muy buenas que dan buen vino, y parece adivinaron los indios llamándolo así Viñaca, por lo que en él se ha plantado de viñas; es caliente mucho, aunque á su tiempo hiela, no mucho, y el rio arriba á mano izquierda, por una parte y otra del rio, se han plantado y plantan viñas.

La ciudad de Guamanga es de buenos edificios y son los mejores del reino; particularmente las portadas de las casas son muy buenas, de piedra, que la tienen junto al pueblo y la sacan cuan grande quieren, y la cal no está lejos; los monasterios, que son tres, Santo Domingo, San Francisco, La Merced; las tienen buenas, donde en cada convento se sustentan de ocho á diez religiosos; es falta de agua, porque es falta de rio; empero tiene una muy buena fuente en medio de la plaza y de muy buena agua.

Cuando los conquistadores vivian era pueblo muy rico; agora no lo es tanto por haber quedado en poder de nacidos en ella. La comarca es muy buena y abundante de mucho ganado de toda suerte, y no menos de pan y demás mantenimientos, así nuestros como de los que habia en la tierra. El temple es el mejor de los que yo he visto de Quito á Chile; llueve poco; tiene su alguacil, que son pedriscos á la entrada de las aguas, y aun algunos rayos.

Habia en este pueblo la mejor casta de caballos del reino; ya se ha perdido por la negligencia de los que con ellos quedaron. No sé yo si en lo descubierto se hallará mejor temple ni más sano para fundar una Universidad, porque ni el calor ni el frio impide en todo el año que no se pueda estudiar á todas horas. Yo tuve casi concertado con un hijo de un vecino, hombre principal, fundase con su hacienda en nuestra casa un colegio con que ennobleciese su ciudad; sacóme la obediencia para este asiento y quedóse. Fuera obra heróica y de gran provecho para todo el reino, la ciudad se augmentara y de todo el reino acudieran á oir Teología, porque los nacidos en la sierra corren mucho riesgo de su salud en Los Reyes. Por maravilla alcanza aquí temblor de tierra, y cuando llega viene tan cansado, que casi no se siente; la comarca es rica de todo género de minerales, por una parte y por otra.

Edificó aquí un vecino desta ciudad, llamado Sancho de Ure, gran cristiano y no menos su mujer y casa, cuyo nombre corresponde con los hechos, porque Sancho es ó quiere decir Santo; edificó, digo, un convento de monjas de Santa Clara á su costa, con una iglesia, la capilla mayor de bóveda, el cuerpo de la iglesia bueno, y es el mejor del pueblo; déjoles renta bastante, la cual con las que han entrado se ha augmentado y crecido. Puso en él cuatro hijas, que todas profesaron; las tres viven hoy, religiosas muy principales y de mucha cristiandad y gobierno. El fundador no tenia mucha renta de indios, aunque tenia haciendas; oí decir en aquella ciudad que mientras edificaba el convento le proveyó Nuestro Señor en una mina que labraba bastante plata para el edificio, el cual acabado cesó la veta, y aun las demás del cerro, porque el dia de hoy nadie labra en él.

Fué dichoso este fundador en hijos, porque tuvo muchos, once: los seis varones, las cinco mujeres; de los varones los cuatro son religiosos de la Orden del Seráfico San Francisco; los tres muy buenos predicadores, así para españoles como para indios, que todos cuatro viven hoy con gran ejemplo de cristiandad y virtud, á quien la Orden les ha encomendado oficios honrosos y han dado muy buena cuenta dellos.

Al fundador deste convento le dió Nuestro Señor una muerte cual fué su vida, porque demás de la obra famosa deste monasterio, era hombre de mucha oracion y diciplina, y en esto su mujer le era bonísima compañera, la cual, aunque le vió espirar, no hizo los extremos ni tragedias que otras suelen hacer, sino con el semblante alegre ella propia le amortajó, puso en el ataud, y en su casa aquel dia no se vieron lágrimas ni voces, sino un silencio, una tristeza subjecta á la razon y muchas gracias á Nuestro Señor y conformidad con su voluntad, y si lágrimas hobo, fueron piadosas y cristianas; murió esta señora como vivió, con gran satisfacion de su vida.

CAPITULO LXXIX

DEL RIO Y CAMINOS DE GUAMANGA AL CUZCO

De la ciudad de Guamanga dista la del Cuzco sesenta leguas, si no son 70, divididas en doce jornadas; el camino es malo y destemplado, porque en algunas jornadas hay dos temples diferentes; salimos de uno templado y llegamos á dormir á donde hace un frio incomportable, como saliendo de Guamanga y parando en los Tambillos de Illaguaci; otras veces salíamos de lugares frios y á tres leguas bajábamos á hornos encendidos, valles calidísimos, y luego subíamos á temple frio, cual es la jornada de Villcas á Uramarca, y desta suerte es casi todo el camino. En esta distancia encontramos con tres rios muy grandes en valles calidísimos: el primero es el de Villcas, á 16 leguas de Guamanga; en tiempo de aguas, poderoso, pásase por puente de creznejas; en tiempo de seca se vadea, y esto como deja el vado, unas veces lo deja pedregoso, otras no con tantas piedras, y cada año muda el vado, no se puede hacer en él puente de cal y canto por no haber cómodo para ello. El agua es gruesa y cálida como las demás de Guamanga al Cuzco, que lo quel (_sic_) arroyo es de buena agua.

Pasado este rio, dos jornadas adelante, entramos en el valle de Andaguailas, templado, donde se da maíz y trigo; es bien poblado de indios, abundante de ganados nuestros y de la tierra. Tambien aquí se van apocando los indios, por dos vias, la una por Guancavilca y la otra porque de aquí sacan indios para labrar en los Andes del Cuzco las chácaras de coca, y dales allí una enfermedad en las narices que se les ponen como una trompa muy gruesa y colorada, de que algunos mueren, fuera de las enfermedades que allá les dan mortales, como diremos en su lugar. Más adelante se sigue el valle nombrado Amancay por unas flores olorosas blancas que en él nacen en abundancia, así llamadas. Este rio nunca se vadea; tiene puente de cal y canto, mandada hacer por el buen marqués de Cañete, de felice recordacion el primero.

Aquí hay, por ser templado, uno ó dos trapiches donde se hacen buenas cosas de azúcar. Más adelante llegamos al rio de Aporimac; éste tambien no se vadea; pásase por una puente de creznejas asaz larga y angosta, donde hay cantidad de mosquitos zancudos cantores, amicísimos de beber sangre humana, y no menos cantidad de los rodadores, tan sedientos como esotros; hay agua gruesa y muy cálida; todos estos tres rios se juntan con el de Jauja y otro que pasa cuatro leguas del Cuzco, por el valle de Yucay, no menor que cualquiera destos, y hacen aquel grande y famoso rio del Marañon, que desemboca en la mar del Norte con 80 leguas de boca. Es el mayor rio del orbe.

Prosiguiendo nuestro camino adelante, cuatro leguas antes de la ciudad del Cuzco entramos en el valle de Xaquixaguana, donde fué desbaratado el tirano Gonzalo Pizarro y sus valedores, sin rompimiento de batalla, por el gobernador licenciado Pedro de la Gasca y demás servidores de Su Majestad. Valle ancho y largo, donde hay dos ó tres pueblos de indios, apartados un poco del camino real; es más frio que templado, aunque se da maíz en él y trigo; empero, si acierta á helar un poco temprano, arrebátase el hielo al maíz; el trigo sufre más, y por eso no le hace tanto daño.

Es abundante de ganado del nuestro, de todo género. Las aguas son malas, gruesas y salobres.

CAPITULO LXXX

DE LA CIUDAD LLAMADA EL CUZCO

De aquí á la ciudad de El Cuzco ponen cuatro leguas buenas.

Era el asiento principal de los reyes destos larguísimos reinos, á quien llamaban Ingas. El sitio es malo y las aguas malas; fundaron aquí su ciudad los españoles en el mismo lugar donde la tenian fundada los indios, que es al principio del valle, el cual, en esta parte, es angosto, aunque más abajo, como va corriendo casi al Oriente, se ensancha un poco más. Siémbrase en él trigo é maíz de riego y dase bien si los hielos no acuden temprano. Parte desta ciudad está fundada en una ladera, y aun la mayor parte; no la dividieron los fundadores por cuadras, como las demás deste reino, ni tiene calle derecha ni proporcionada, porque no quisieron los españoles romper los edificios de piedra que en ella hallaron, no siendo muy aventajados; hállanse en ellas muchas calles muy angostas, que apenas pueden ir dos hombres de á caballo á las parejas, á cuya causa en ivierno es muy sucia y lodosa. Pasa por medio della un arroyo de poca agua al verano y aun al ivierno, si no es por alguna gran avenida que luego cesa, por tener su nacimiento muy cercano; este rio es muy sucio y de mal olor; hanle hecho sus alcantarillas para pasar de unas calles á otras. El Inga le tenia tan bien acanalado y recogido con una muralla de piedra, por una parte y por otra, y por donde corria el agua, enlosado, que ni se divertia á otra parte, ni paraba cosa en él. Agora con el buen gobierno de los nuestros se derrama por muchas partes y anega no poca parte del valle, y la huerta de nuestra casa corre riesgo, porque rompiendo el rio el reparo y no reparándolo, se le ha llegado mucho. Gobernando los Ingas, en cayéndose una piedra, se ponia luego otra ó la misma en su lugar, porque el daño no pasase adelante.

Las casas de los españoles, por la mayor parte son sombrias y tristes, si no es la del capitan Diego de Silva, que la labró alegre. Es pueblo muy rico, por la gran cantidad que tiene de indios de encomienda.

Los vecinos antiguos todos lo fueron; sus hijos, agora, tienen abundancia de deudas y no les alcanza la sal al agua; gastan sin órden y sin discrecion. Sustenta cinco monasterios religiosos y uno de monjas de Sancta Clara.

Nuestra casa es la que antiguamente se llamaba gobernando los Ingas, la Casa ó Templo del Sol, á quien adoraban por principal de todos sus dioses falsos. Conforme á lo que los indios edificaban, es bueno el edificio; la piedra es parda y labrada, y tan juntas unas con otras, que parece no tener mescla alguna, y tiénela, y es de plata delgadísima, la cual no sale fuera de las junturas de las piedras.

La piedra es durísima y el edificio fijísimo, que para romperlo se pasa mucho trabajo. Permanece en nuestro convento una pila grande desta piedra, ochavada por de fuera, que de hueco debe tener, por cualquiera parte que la midan, más de vara y media, y de fondo más de vara y cuarta. A esta pila hinchian con cantidad de chicha, escogida de la que el Inga bebia, para que bebiese el Sol, y lo que en ella se embebia creia esta gente bárbara que el Sol lo bebia; cubria la boca desta pila una lámina de oro, en la cual estaba el Sol esculpido. Cuando los españoles entraron en esta ciudad le cupo en suerte á uno de los conquistadores, que yo conocí, llamado Mansio Sierra, de nacion vizcaíno y creo provinciano, gran jugador; jugó la lámina y perdióla: verificóse en él que jugó el Sol.

Sustenta nuestro convento 25 religiosos, y dende arriba; vase poco á poco edificando como los demás; está casi fuera de la ciudad; los demás, dentro. La huerta de nuestra casa era la Huerta del Sol, y la tierra della dicen fué traída en hombros de indios del valle de Chincha, por muy buena; venian á su tiempo todo los indios á labrarla, vestidos de riquísimos vestidos, y aún permaneció por algunos años, é yo vi una vez que se juntaron los más de los ingas y por sus cuarteles la labraron y desmontaron con gran alegria, y ésta fué la última vez, porque se tenia por inconveniente y con mucha justicia se les vedó.

Lo que en esta huerta se sembraba eran unas cañas de maíz, todas de plata, las mazorcas de oro; éstas no han parecido, ni se sabe donde están; será la huerta poco menos de media cuadra; tiene un pilar donde caen dos caños de agua, el uno un poco salobre, el otro algo mejor. No se sabia de dónde ó por dónde venia el uno, hasta que el rio, con una avenida grande se llevó dos ó tres losas, á lo menos las sacó de su lugar, por debajo de las cuales venia encañada el agua á la Huerta del Sol.

Es fama haber en nuestra casa gran mina de oro enterrado, pero no se sabe dónde; unos dicen, y aun se tiene por lo más cierto, que en la capilla mayor; otros, que en la huerta; han cavado en muchos lugares, pero hasta hoy no se ha hallado cosa alguna. Don Carlos Inga salia á este partido: que le dejasen cavar debajo del altar mayor, y de lo que sacase daria tanta parte, y si no hallase cosa alguna, tornaria á reedificar lo derribado, á su costa, de la misma manera que antes estaba. No se le admitió el partido, y así quedó.

El monasterio más rico es el de Nuestra Señora de las Mercedes, y el que tiene mejor sitio, por ser en medio del pueblo y en una de tres plazas, aunque los padres Teatinos se pusieron en la plaza que está delante de la iglesia Mayor y bien junto á la Merced.

El de San Francisco tiene plaza y bien grande; sustenta más de treinta religiosos; ya _está_ acabado. El de San Augustin se va edificando. Sustenta veinte religiosos.

El temple es frio y desabrido, y luego que los españoles poblaron, no se criaba ningun niño mero español; ya se crian, y en cantidad. Al verano, que es cuando no llueve, desde mediado Abril hasta Noviembre, es más frio que lo restante del año al tiempo de las aguas, aunque en este tiempo hay bastante frio y en un dia se hallan tres temples: unas veces, antes que venga el agua mucho calor, arde mucho el sol; en comenzando á llover, frio; en acabando, mucho más, porque como viene el aire de tierra mojada y fria, por cualquier parte que venga viene más frio, lo cual causa mucha destemplanza en los cuerpos. En el tiempo de las aguas es muy lodoso y sucio, y de mal olor, porque como las más de las calles sean angostas y el concurso de pasearlas mucho, así de indios como de españoles, no se puede evitar este inconveniente. Despues de la ciudad de Los Reyes y Potosí es el mejor pueblo destos reinos á la redonda; hay seis ó siete perroquias de indios que bastecen á la ciudad; el valle es muy poblado de muchas chácaras, fuera de que la comarca es muy fértil.

Esta ciudad es cabeza de obispado, y lo era de todo el reino, y aunque así se nombra en los contractos y escripturas que se hacen _en_ ella, va perdiendo este título, porque la ciudad de Los Reyes se lo lleva con la asistencia del virrey, Audiencia y Santa Inquisicion, y otras calidades.

La iglesia Catedral es paupérrima en edificios, aunque en renta es la más aventajada de todas las Indias; hay muchos templos en pueblos de indios, muy mejores; la causa por que no se haya edificado no la sé; algunos echan la culpa á personas ya muertas, otros á vivos; no me quiero entremeter en esto.

Ha muchos años, cuando no tenia tanta renta, que se comenzaron á traer materiales, juntáronse muchos, y en la plaza hay no poca cantidad de cal y arena mezclada, ya perdida con el tiempo; así se ha quedado. En ornamentos es rica, pero en lo que más florecia era en la celebracion de los divinos oficios, viviendo el chantre primero que en ella hubo, porque todas las Horas se cantaban cada dia, y el Oficio menor de Nuestra Señora; á media noche no se sigue el coro por la destemplanza del frio en todo tiempo, y aunque es así que en España los frios son mayores y se sigue el coro á media noche, es de otra calidad el uno quel otro: el de España es frio y húmido; el nuestro, en todo el reino donde lo hay, es frio y seco, muy contrario á la salud corporal.

Carece esta ciudad de leña, por lo cual no ha crecido más; yo la he visto repartir como carne en la carneceria; ni tiene de donde le venga, ni carbon. De cuando en cuando le alcanzan temblores de tierra, y recios, y á las veces son tan vehementes los truenos, que parece temblar los cielos.