Descripción colonial, libro primero (1/2)

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BIBLIOTECA ARGENTINA

PUBLICACIÓN MENSUAL DE LOS MEJORES LIBROS NACIONALES

DIRECTOR: RICARDO ROJAS

13

Descripción Colonial

POR

Fr. Reginaldo de Lizárraga

(LIBRO PRIMERO)

[Illustración]

BUENOS AIRES

LIBRERÍA LA FACULTAD, DE JUAN ROLDÁN

436-FLORIDA-436

1916

ORÍGENES DE ESTA BIBLIOTECA

I.--El año 1909, Ricardo Rojas proyectó por primera vez esta BIBLIOTECA, como parte integrante de su más extenso plan de educación democrática, que llamó _La Restauración Nacionalista_, en el informe sobre nuestra enseñanza, presentado entonces al ministro de Instrucción Pública, doctor Rómulo Naon. (Véase en la citada obra el capítulo VII, páginas 430-434, y en el Apéndice, el acápite número 2, páginas 482-483.)

II.--En 1910, Ricardo Rojas, delegado al Congreso de Bibliotecas, reunido para el Centenario en Buenos Aires, renovó su iniciativa del año anterior, concretándola más aun, y dicha asamblea de educadores la aceptó por unanimidad, despues de oir, en sesión presidida por el profesor Pablo Pizzurno, los fundamentos y propósitos del autor. (Véase el proyecto y el voto pertinente del Congreso en _La Nación_ y _La Prensa_ del mes de junio de 1910.)

III.--En 1911, este proyecto de fundar una Biblioteca popular de autores argentinos, fué adoptado por el presidente del Consejo de Educación doctor José M. Ramos Mejía, quien, con la lealtad que le era ingénita, llamó espontáneamente al autor de la idea para ofrecerle la dirección y le pidió que redactara un informe ó prospecto sobre la proyectada Biblioteca. Ricardo Rojas accedió, indicando los mismos autores que publicaremos nosotros, con idéntico formato, precio y periodicidad; pero la renuncia del presidente Ramos Mejía, frustró tan generosa tentativa. (Véase en el _Monitor de la Educación Común_, tomo XXXIX, número 466, páginas 105-112, los antecedentes de este asunto y el proyecto de Rojas.)

IV.--En 1912, la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires, confió á Ricardo Rojas la nueva cátedra de «Historia de la Literatura Argentina» y en la conferencia inaugural de su curso, leída el 7 de junio de 1914 en el anfiteatro de dicha facultad, encareció la urgencia de organizar, como base de sus estudios, la bibliografía nacional, restaurando textos corrompidos ó divulgando los olvidados, á fin de popularizar sus enseñanzas. (Véase dicha conferencia, parágrafo X, en el tomo XXI de la Revista de la Universidad de Buenos Aires.)

V.--En 1913, la iniciativa teórica de Ricardo Rojas, tan lentamente madurada, se convirtió en resolución de fundar la BIBLIOTECA ARGENTINA por iniciativa particular, y no disponiendo él de medios para hacerlo, nos convenció de que debíamos acompañarlo como editores en esta empresa de cultura popular, según tuvimos ocasion de publicarlo entonces, en nuestro primer prospecto dirigido á los futuros suscriptores. (Véase nuestra circular, que se titula BIBLIOTECA ARGENTINA, fechada y repartida en julio de 1914.)

VI.--Tal es el origen, públicamente documentado, de la BIBLIOTECA ARGENTINA que Ricardo Rojas dirigirá, por el derecho que le da su iniciativa y su versación en estas cuestiones. Realizaremos esta empresa casi en la misma forma y con los mismos libros del proyecto que presentó al doctor Ramos Mejía. La sanción que esta idea recibiera en el Ministerio de Instrucción Pública (1909), en el Congreso de Bibliotecas Populares (1910), en el Consejo de Educación (1911), han influído en nuestro ánimo, pero declaramos que nuestra confianza estriba, sobre todo, en el sólido prestigio de su iniciador. Nuestro éxito dependerá, no de la idea, sino del plan y el método. Lo que no hizo el Estado, lo hará la iniciativa particular. Desde 1914 hemos esperado para lanzarnos á la publicidad, tener un número discreto de suscriptores. Ya lo tenemos; pero aun con ellos, esta es una aventura patriótica, y probamos no perseguir ganancias, con sólo invocar el delicado trabajo que demanda cada tomo al Director, y el precio popular de nuestras ediciones.

EL EDITOR.

BIBLIOTECA ARGENTINA

Volumen 13

BIBLIOTECA ARGENTINA

PUBLICACIÓN MENSUAL DE LOS MEJORES LIBROS NACIONALES

DIRECTOR: RICARDO ROJAS

13

Descripción Colonial

POR

Fr. Reginaldo de Lizárraga

(LIBRO PRIMERO)

[Illustración]

BUENOS AIRES

LIBRERÍA LA FACULTAD, DE JUAN ROLDÁN

436--FLORIDA--436

1916

ÍNDICE

Págs.

NOTICIA PRELIMINAR, por RICARDO ROJAS. 11

LIBRO PRIMERO

DESCRIPCIÓN BREVE DE TODA LA TIERRA DEL PERÚ, TUCUMÁN, RÍO DE LA PLATA Y CHILE, PARA EL EXCELENTÍSIMO SEÑOR CONDE DE LEMUS Y ANDRADA, PRESIDENTE DEL CONSEJO REAL DE INDIAS, POR FR. REGINALDO DE LIZÁRRAGA.

I.--De la descripción del Perú. De qué gente procedan los indios. 39

II.--De la descripción del Pirú. 42

III.--Prosíguese la descripción del Perú. 43

IV.--De la punta de Santa Helena. 44

V.--Del pueblo de Guayaquil. 46

VI.--Del valle de Chicama. 54

VII.--De Tumbes. 56

VIII.--Del rio de Motape. 57

IX.--Del puerto de Paita. 58

X.--De la ciudad de Piura. 58

XI.--[Del valle de Xayanca]. 60

XII.--De los Llanos. 60

XIII.--Del camino de la costa. 64

XIV.--De los demás valles. 65

XV.--De Nuestra Señora de Guadalupe. 66

XVI.--Del valle de Chicama. 66

XVII.--De la ciudad de Trujillo. 68

XVIII.--De la[s] guaca[s] de Trujillo. 73

XIX.--Del valle de Sancta. 76

XX.--De los demás valles á Los Reyes. 77

XXI.--Del valle y ciudad de Los Reyes. 79

XXII.--De la ciudad de Los Reyes. 82

XXIII.--De nuestro Convento. 86

XXIV.--De las Capillas. 88

XXV.--De las capillas del lado de la Epístola. 91

XXVI.--De la capilla de las Reliquias. 93

XXVII.--De los Provinciales [que] han augmentado el convento. 95

XXVIII.--De los Provinciales de nuestra Orden. 97

XXIX.--De los demás Provinciales de nuestra Orden. 98

XXX.--De los restantes Provinciales de nuestra Orden. 102

XXXI.--De los religiosos que sustenta. 105

XXXII.--De los Obispos. 105

XXXIII.--Del convento de San Francisco. 110

XXXIV.--Del convento de San Augustin. 112

XXXV.--Del convento de la Merced. 114

XXXVI.--Del convento del Nombre de Jesús. 114

XXXVII.--Del convento de los Descalzos. 115

XXXVIII.--Del monasterio de la Encarnación. 116

XXXIX.--Del monasterio de la Concepción. 118

XL.--Del monasterio de la Trinidad. 119

XLI.--Del monasterio de las Descalzas. 120

XLII.--De la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe. 121

XLIII.--De las cofradías desta ciudad. 123

XLIV.--De la capilla de la Cárcel. 125

XLV.--De la Universidad. 127

XLVI.--De los Colegios. 128

XLVII.--De la capilla de Nuestra Señora de Copacavana. 128

XLVIII.--De los hospitales. 129

XLIX.--De la iglesia Mayor. 132

L.--De los edificios. 133

LI.--De los vestidos de las mujeres. 134

LII.--Del acompañamiento del Santísimo Sacramento. 135

LIII.--De la cristiandad deste pueblo. 138

LIV.--Las cosas contrarias á esta ciudad. 140

LV.--De las calidades de los nacidos en ella. 142

LVI.--Del puerto y pueblo del Callao. 143

LVII.--De los valles que se siguen. 146

LVIII.--Del valle de Cañete. 148

LIX.--Del valle de Chincha. 151

LX.--Del valle de Pisco. 155

LXI.--Del valle de Ica. 156

LXII.--Del valle de Guayuri. 157

LXIII.--Del valle de la Nasca. 158

LXIV.--De otros valles siguientes. 159

LXV.--Del valle [de] Camaná. 160

LXVI.--De la ciudad de Arequipa. 162

LXVII.--Del puerto Arica. 164

LXVIII.--De los demás valles hasta Copiapó. 167

LXIX.--De la ciudad de Quito. 172

LXX.--De la provincia de los Quijos. 176

LXXI.--De Riobamba y Tumibamba. 178

LXXII.--De la ciudad llamada Loja. 182

LXXIII.--De la provincia de Cajamarca. 183

LXXIV.--De la ciudad de Chachapoyas. 184

LXXV.--De la ciudad [de] Guánuco. 185

LXXVI.--De la villa de Oropesa, llamada por otro nombre Guancavilca. 187

LXXVII.--Del asiento de Minas Choclococ[h]a, por otro nombre Castrovirreina. 190

LXXVIII.--De la ciudad [de] Guamanga. 191

LXXIX.--Del rio y caminos de Guamanga al Cuzco. 194

LXXX.--De la ciudad llamada El Cuzco. 197

LXXXI.--De los Andes del Cuzco y Coca. 203

LXXXII.--Prosíguese el camino del Cuzco á Vilcanota. 208

LXXXIII.--Prosigue el camino al Collao. 211

LXXXIV.--De la laguna de Chucuito. 212

LXXXV.--De los pueblos que hay en esta provincia de Chucuito. 216

LXXXVI.--Del pueblo [de] Copacavana. 218

LXXXVII.--Del pueblo [de] Cepita y [De]s[a]guadero. 224

XXXVIII.--Del pueblo de Tiaguanaco. 226

LXXXIX.--Del camino de Omasuyo. 227

XC.--De la ciudad de La Paz. 229

XCI.--Del pueblo Calamarca y demás provincias del Collao. 230

XCII.--Del tambo de Caracollo y camino por los valles hasta La Plata. 231

XCIII.--De los valles y pueblos desde Cliza á Misque. 235

XCIV.--De la provincia de Santa Cruz de la Sierra. 239

XCV.--Prosigue el camino de Mizque á la ciudad de La Plata. 245

XCVI.--De la ciudad de La Plata. 246

XCVII.--De otro camino para la ciudad de La Plata. 253

XCVIII.--De los pueblos de españoles en valles cerca de los Chiriguanas. 257

XCIX.--De los Chiriguanas y sus calidades. 258

C.--Del cerro de Potosí. 263

CI.--Del cerro de Potosí. 269

CII.--Las vueltas que ha dado Potosí. 271

CIII.--De la abundancia de que goza Potosí. 273

CIV.--De las perroquias de Potosí. 275

CV.--De las cofradías. 277

CVI.--De la destemplanza de Potosí. 279

CVII.--De la provincia de las Chichas y Lipes. 280

CVIII.--Del valle Tarija. 281

CIX.--De otros pueblos en frontera y la tierra adentro de los Chiriguanas. 286

CX.--Del cerro llamado Porco. 287

CXI.--Del camino de Porco á Arica. 288

CXII.--De la calidad y costumbres de los indios destos reinos. 290

CXIII.--Cómo los gobernaba el Inga. 296

CXIV.--Cómo se han de gobernar en algunas cosas. 302

CXV.--El azogue consume muchos indios. 306

CXVI.--Cómo se crian los hijos de los españoles que nacen en este reino. 307

DESCRIPCIÓN COLONIAL

NOTICIA PRELIMINAR

POR

RICARDO ROJAS

NOTICIA PRELIMINAR

SUMARIO: Quién era Fray Reginaldo de Lizárraga (1545-1615).--_Descripción breve del reino del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile_ (1605).--Parte de esta obra que se refiere á la naciente sociedad argentina (capítulos LXII-LXXII).--Biografía de Lizárraga.--Fecha probable de su viaje por nuestro país: 1589.--Valor histórico de su obra.--Sus condiciones de observador.--Algunos ejemplos de juicios, etopeyas y paisajes.--Valor relativo de su prosa entre las crónicas del siglo XVI.

I

Al finalizar el siglo XVI llegó á Santiago del Estero, capital entonces del Tucumán, el padre fray Reginaldo de Lizárraga, visitador de los conventos dominicos en la dilatada provincia del Perú. Su verdadero nombre era Baltasar de Obando, como su padre, que habia entrado al Nuevo Mundo con los primeros conquistadores del imperio incaico. Nacido en 1545--unos dicen en Lima, otros en España,[1]--profesó á los quince años en la orden de Santo Domingo. Fué su maestro Fray Tomás de Argomedo, «varon doctísimo, de grande ejemplo en vida, é insigne predicador», quien, al consagrarle en 1560, le cambió el nombre paterno por el otro con que le conocemos en sus obras, pues aquél solia decir: «á nueva vida, nombre nuevo». Desde entonces le distinguieron por «Fray Reginaldo de Lizárraga». Por tal llegó á Santiago, y así firmó los libros que más tarde escribiera, entre ellos esta _Descripción_ de su viaje, que ahora publica la BIBLIOTECA ARGENTINA[2].

En 1586 dividióse la provincia dominica del Perú, creándose la de San Lorenzo Mártir, que comprendía, más ó menos, Chile, la Argentina y el Paraguay actuales. Fray Reginaldo fué nombrado provincial de la nueva jurisdicción, y en tiempo de Sixto Fabro, general de la órden, mandáronle á visitar los conventos del vasto territorio que se extendía de Buenos Aires y la Asunción á Concepción y Coquimbo, y de Salta y Esteco á Córdoba y Mendoza. Por tal motivo llegó á Santiago hacia 1589, cuando gobernaba don Juan Ramírez de Velasco, de quien guardó muy halagüeño recuerdo, y del cual escribió pocos años más tarde: «caballero bien intencionado; el cual pobló de españoles las faldas de la cordillera vertientes á Tucumán». «Caballero dócil y que fácilmente recibe la razon y se convence»--como dice esta _Descripción_.--Más adelante agrega, recordando á Abreu, á Lerma, sus trágicos antecesores, «creo no le sucederá lo que á los sobredichos»[3].

Harto menguada era la situación de los dominicos en su convento de Santiago, cuando Lizárraga los visitó. «Pasando yo por esta provincia--escribe él mismo--(y esto me compelió ir por ella á Chile), hallé seis ó siete religiosos nuestros divididos en doctrinas; uno en una desventurada casa en Santiago; más era cocina que convento; es vergüenza tratar de ello; y teníanle puesto por nombre Santo Domingo el Real; viendo, pues, que no se podía guardar ni aún sombra de religion en él, lo saqué de aquella provincia; es cosa de lástima haya ningunos religiosos en ella, porque un solo fraile en un convento y en un pueblo, ¿qué ha de hacer? Una ánima sola--decíanos--ni canta ni llora.»--Era mejor el convento franciscano, con cinco ó seis religiosos; pero igualmente precario el de la Merced. En torno de ellos, la ciudad menguaba en fortín ó aldea, visible apenas entre selvas vírgenes y tribus nómades. Las gentes vivian del maíz; beneficiaban la miel silvestre que vendían en odres al Perú; vestían trajes burdos de lana, que allí mismo labraban y teñían. Un extranjero proyectaba por esos días--según nos cuenta el fraile escritor--montar un molino á la manera de los que él habia visto en «Alemaña», pero murió á la sazon sin lograr su empresa, y siguióse la molienda del trigo y maíz en morteros de piedra, según usanza de los indios. Habia, sin embargo, dos ó tres «atahonas» particulares. Las casas eran pobres, de adobe, y se desmoronaban fácilmente, por ser la tierra salitrosa. Y si ésta era la situación de la capital en la provincia, puede medirse cómo eran las otras aldeas y cómo todo el interior argentino al finalizar el siglo XVI. Tal como Fray Reginaldo de Lizárraga lo viera entonces, así volvemos á verlo nosotros en las páginas de este libro, donde nos dejó la «descripción» de sus viajes.

Antes de visitar nuestras ciudades, Fray Reginaldo habia residido en el convento de Lima; despues, vuelto al Perú, en diversas localidades: Arequipa, Cuzco, Guamanga, La Plata y otras, ya como doctrinero, ya como prior de su órden. Despues de 1591, estaba en Jauja cuando el virrey García Hurtado recomendóle ante Felipe II para el obispado de la Imperial ciudad chilena. Nombráronle en 1599. Por diversos inconvenientes no pasó á Chile hasta 1602, llegando á hacerse cargo de su sede en 1603, más bien con desabrimiento que entusiasmo. Los indios de Valdivia acosaban la region; ese obispado era pobre; y en una carta de 1604, el propio Lizárraga se lamentaba: «La iglesia, paupérrima; las misas se dicen con candelas de sebo, si no son los domingos y fiestas; el santísimo se alumbra con aceite de lobo, de mal olor. Si se halla de ballena no es tan malo». Intentó renunciar á semejante probenda... Dicen, no obstante, que era virtuoso, que lo amaba el pueblo. El gobernador Alonso de Ribera recomiéndalo al Rey así: «Usa el oficio con mucha edificación de letras, vida y ejemplo». Parece lógico, pues, que en 1607 lo trasladaran de obispo al Paraguay. Hacia 1602 murió en la Asunción, á los sesenta años de edad. Aseguran las crónicas eclesiásticas que murió santamente[4].

Los viajes de Lizárraga por el Perú le permitieron conocer las ciudades nombradas y los valles de Chincha, Pisco, Ica, Nasca, Cumaná, Chicoama, Tarija, y otros de que trata en su libro. De nuestro país, describe las comarcas y pueblos de Salta, Esteco[5], Santiago, Córdoba, Mendoza; toda la tierra que va desde la Puna hasta la cordillera de Cuyo. Durante esas jornadas conoció las riberas del Chucuito, los tambos del Collao, la quebrada de Humahuaca, los desiertos de Córdoba, las cordilleras de Mendoza. Hombre docto como era, trató á gobernantes y prelados, á caciques y conquistadores, á maestros y bandidos; inquirió noticias históricas sobre el pasado de estos reinos; observó las costumbres y caracteres de la época en que tocárale vivir; y legó á su posteridad la memoria de sus viajes en esta «Descripción», primer libro donde se muestra, en visión sedentaria, la tierra y la sociedad de la conquista argentina.

El verdadero título del libro es como sigue: _Descripción breve de toda la tierra del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile_[6]. Sabido es que en aquel primer momento de la conquista, todas estas regiones--ó «reinos» como se decía--formaban una sola entidad política y moral, cuyo centro era Lima. Posteriormente vinieron las segmentaciones administrativas y espirituales, núcleos tradicionales y geográficos de actuales naciones americanas en esta parte del continente. Pero en el siglo de Lizárraga vemos como los hombres y las cosas coloniales se movían á través de las susodichas regiones dentro de una sola unidad. Así por ejemplo en el capítulo LXVIII dice de don Juan de Garay, despues de escribir sobre la Asunción: «La segunda ciudad, el río abajo, según dicen 150 leguas, se fundó en nuestros días por el capitan Juan de Garay, de nación vizcaíno, hombre nobilísimo y muy temido de los indios, llamada Sancta Fe; _conocílo y tratélo en la ciudad de la Plata_»[7]. Probablemente conoció en La Plata, ó en Lima, ó en Oropesa, donde tambien residió, á Barco Centenera, autor del poema _Argentina_, y á algunos otros personajes del Río de la Plata. En el convento dominico de la ciudad de los Reyes, Fray Reginaldo habia sido compañero de noviciado con Fray Francisco Victoria, más tarde obispo del Tucumán, y de él nos dice en el capítulo VI: «...fuimos novicios juntos; varon docto y agudo; fuese á España, donde murió en corte, y hizo heredero á la magestad del Rey Felipe Segundo, de mucha hacienda que llevó, y loablemente lo hizo así. Sucedióle el reverendísimo señor Don Fray Fernando Trejo, que agora reside en su silla, y resida por muchos años»[8]. Así este libro de Lizárraga, que participa de la índole de los libros de viajes y memorias, abunda en sugestiones y noticias para nosotros interesantes, aun en los capítulos que no se hallan especialmente destinados á describir las tierras y las cosas que pertenecen hoy, políticamente, á los dominios de la República Argentina.

II

La obra que nos ocupa, divídese en dos partes. La primera es pertinente, más bien, á las cosas del Perú, Bolivia y Ecuador actuales. La siguiente se titula: «LIBRO SEGUNDO.--_De los prelados eclesiásticos del reino del Perú, desde el reverendísimo don Jerónimo de Loaiza, de buena memoria, y de los virreyes que lo han gobernado, y cosas sucedidas desde don Antonio de Mendoza, hasta el conde de Monterrey, y de los gobernadores de Tucumán y Chile._» Mas á pesar de la limitación que el título parece marcar, la segunda parte no reviste carácter de relacion histórica escueta y retrospectiva, sino que, en los capítulos pertinentes á nuestras provincias del norte y del oeste, acentúa, por lo contrario, ese colorido, á veces conmovedor, de memoria personal ó relato de viajes.

La _Descripción_ cuenta por todo 204 párrafos--116 de la primera parte y 88 de la segunda,--breves capítulos encabezados por sendos epígrafes. Los que expresamente se refieren á nuestro país son los postreros del libro, del LXII al LXXII, en la segunda parte. Despues de la extensa noticia histórica sobre los virreyes y obispos, el visitador reanuda el itinerario interrumpido en la primera parte al llegar á Tarija y regiones inmediatas, para continuar la descripción con este epígrafe: «Del camino de Talina á Tucumán» (LXII), el cual penetra de la provincia de Chichas en nuestro país actual, y sale de él con este epígrafe: «Del camino de Mendoza á Santiago de Chile» (LXXII), con lo cual penetra en el reino trasandino, donde Fray Reginaldo de Lizárraga llegó á ocupar la sede episcopal de la imperialense. A pesar de ello, no dedica á Chile más que quince capítulos. Describe á Santiago, Osorno, Valdivia, Castro; da la cronología de sus obispos hasta él; de sus gobernadores hasta Alonso de Ribera; y concluye con un capítulo sobre «cualidades de los indios de Chile».