Declaraciones Del Presidente Sobre El Estado De La Economia
Chapter 1
<< Autor: George Walker Bush
Declaraciones del Presidente Sobre el Estado de la Economía Federal Hall Nueva York, Nueva York
11:12 A.M. EST
EL PRESIDENTE: Gracias por asistir. Sírvanse tomar asiento. Gracias por estar aquí. Me complace regresar a Federal Hall. ¿Saben? Entré y all estaba George Washington. Me gusta llamarlo George W. (Risas.) Es un gusto estar de vuelta por aquí.
La semana pasada, pronuncié mi Discurso sobre el Estado de la Nación. Esta mañana, he venido a pronunciar un discurso sobre el estado de la economía, y qué mejor lugar para hacerlo que en la capital financiera de Estados Unidos. Hace más de dos siglos, Alexander Hamilton dirigió el Departamento de Tesoro de Estados Unidos desde este edificio. Hoy, en la ciudad de Nueva York se encuentran las oficinas principales de muchas corporaciones internacionales, es el centro de los mercados de capital, es la sede de tres de las más importantes bolsas de valores del mundo. Tienen un alcalde cuyo apellido resuena en las bolsas de todo el mundo. Y hasta que me lo llevé a Washington, contaban con Hank Paulson, quien, por cierto, está realizando una magnífica labor.
Desde que empezamos este Nuevo Año, las empresas y los empresarios de Estados Unidos han venido generando empleos nuevos a diario. Los trabajadores ganan más dinero. sus cheques de pago les alcanzan para más. Los consumidores sienten confianza, los inversionistas se sienten optimistas. Apenas hoy, nos enteramos de que la tasa anual de crecimiento de la economía de Estados Unidos durante el cuarto semestre del 2006 fue de 3.5 por ciento. Eso significa que nuestra economía creció 3.4 por ciento el año pasado, un aumento con relación al 3.1 por ciento en el 2005. Damas y caballeros: El estado de nuestra economía es sólido. (Aplausos.) Y con el arduo trabajo del pueblo estadounidense y la política acertada por parte de Washington, haremos que sea incluso más sólida.
Señor alcalde, gracias por estar aquí. Agradezco que haya venido. Está haciendo lo que la gente quiere que haga, que sea el líder de esta ciudad.
Le agradezco a Bill Rudin. gracias por invitarme, Bill. Es un gusto volver a verlo. Quiero darles las gracias a los miembros del Congreso que nos acompañan: Pete King, Vito Fossella, Carolyn Maloney y Tom Reynolds. Gracias por volar hoy conmigo. ¿Quieren que los lleve de regreso? (Risas.)
Señor alcalde. David Dinkins, gracias por estar aquí. Es un orgullo contar con su presencia. Y es un gusto ver a mi amigo, el alcalde Ed Koch. Señor alcalde, gracias por asistir. Le agradezco que haya venido. (Aplausos.)
Les agradezco a los miembros de la Asociación para una Nueva York Mejor (Association of a Better New York) que nos acompañan. Les doy las gracias a los funcionarios estatales y locales aquí presentes.
Bill mencionó que estuve aquí en octubre de 2001. Reconocí entonces que nuestra economía había sido duramente golpeada y que existía mucha incertidumbre sobre el futuro. Fue una época difícil para el país. Muchas personas no tenían trabajo. Para mediados de diciembre, se habían perdido casi un millón de puestos. El colapso de las Torres Gemelas dejó grietas peligrosas en los cimientos de este edificio.
Dije ese día que me sentía optimista de que nuestra economía se recuperaría de esos ataques. Pero si les hubiese dicho que haríamos que la recesión fuera una de las más cortas en la historia, que enfrentaríamos escándalos empresariales, que veríamos triplicarse el precio del petróleo, libraríamos una guerra mundial y ayudaríamos a toda una región del país a recuperarse de un huracán, quizá se habrían mostrado un poco escépticos.
Sin embargo, la economía de Estados Unidos ha superado todo eso. Federal Hall está plenamente restaurado. Tiene sus cimientos en tierra firme. Y, también lo está la economía de la ciudad de Nueva York. como lo mencionó el alcalde, está en auge. la calificación de los bonos está en el nivel más alto de su historia y el desempleo prácticamente en su nivel más bajo. En todo el país, las pequeñas empresas y los empresarios generan millones de empleos nuevos. Las ventas al por menor se han incrementado, el gasto del consumidor es sostenido, las exportaciones de bienes y servicios han aumentado en casi 35 por ciento. El Dow Jones ha superado su récord 26 veces en los últimos cuatro meses. La productividad es alta, y eso se traduce en salarios más altos.
Cuando la gente de todo el mundo observa la economía de Estados Unidos, lo que ve es inflación baja, desempleo bajo y el mayor crecimiento entre los principales países industrializados. El espíritu empresarial está sano y salvo en Estados Unidos. Hay un líder mundial innegable en términos económicos, y ése es Estados Unidos de Norteamérica. (Aplausos.)
En Wall Street, ustedes saben que el liderazgo económico de Estados Unidos se basa en mercados de capital sólidos y flexibles. Los mercados de capital ponen al alcance de los empresarios la inversión que necesitan para convertir sus ideas en nuevas empresas. Los mercados de capital son los más profundos, extensos y eficientes del mundo. Sin embargo, los procesos judiciales y reglamentación excesiva amenazan con hacer que nuestros mercados financieros sean menos atractivos para los inversionistas, especialmente ante la competencia cada vez mayor de mercados extranjeros de capital. Para mantener el liderazgo económico de Estados Unidos, éste debe ser el mejor lugar del mundo para invertir capital y hacer negocios.
Un paso importante que hemos dado en Washington es aprobar reformas al proceso judicial como la Ley de Equidad en las Demandas Grupales (Class Action Fairness Act). Es importante que los miembros del Congreso comprendan que las demandas excesivas dificultarán que Estados Unidos siga siendo el líder económico que queremos ser. Otro paso importante que hemos dado es reforzar nuestras instituciones comerciales con la aprobación de la Ley Sarbanes-Oxley en 2002. Esta ley contribuyó a aumentar la confianza del inversionista al establecer altos estándares para la transparencia y la dirección empresarial. Los principios de Sarbanes-Oxley son tan importantes como lo eran cuando la aprobamos. Sin embargo, acatar ciertos aspectos de la ley, como la Sección 404, ha sido costoso para las empresas y las puede desalentar de negociar sus acciones en nuestras bolsas de valores.
No necesitamos cambiar la ley. Necesitamos cambiar la manera en que la ley se está poniendo en vigor. Estados Unidos necesita un entorno normativo que promueva altos estándares de integridad en nuestros mercados de capital y que fomente el crecimiento y la innovación. Y me complacen los logros que Hank Paulson y el presidente Chris Cox están alcanzando para asegurar que la carga normativa no sea opresiva, y que sea justa y nos ayude a alcanzar el gran objetivo nacional de hacer que Estados Unidos siga siendo el líder económico del mundo.
Nuestro liderazgo económico también depende de una política tributaria sensata que favorezca el crecimiento. Para ayudar a sacar a nuestra economía de una recesión y recuperarnos del 11 de septiembre, recortamos los impuestos del pueblo estadounidense. Recortamos los impuestos de todos los que pagan impuestos a la renta. Aumentamos al doble el crédito tributario por niño. Redujimos la sanción al matrimonio. Redujimos los impuestos de las pequeñas empresas. Y redujimos los impuestos a los dividendos y ganancias de capital.
Estos recortes tributarios son motivo de muchísimos debates políticos. Pero he aquí algunos datos: Desde que promulgamos importantes recortes tributarios en el 2003, nuestra economía ha generado casi 7.2 millones de nuevos puestos de trabajo. Nuestra economía ha crecido más de 13 por ciento. Esa expansión es aproximadamente la mitad de toda la economía canadiense. Este crecimiento económico ha llevado a ingresos fiscales récord, lo que nos ha ayudado a reducir el déficit a la mitad tres años antes de lo previsto. Un hecho que debe estar claro cuando se examinan las estadísticas: La forma más rápida de acabar con una recuperación sería aumentar los impuestos de la gente que la propició. Ahora no es el momento de que el gobierno federal aumente los impuestos del pueblo estadounidense. (Aplausos.)
Debemos asegurarnos de que el dinero que envían ustedes a Washington se gaste sensatamente. El lunes, le presentaré al Congreso un presupuesto que eliminará el déficit para el 2012. Para hacerlo, es necesario que establezcamos prioridades en Washington. No se puede estar en todo y con todos cuando se trata de gastar el dinero de los contribuyentes si se quiere mantener bajos los impuestos, hacer que la economía siga creciendo y lograr el equilibrio presupuestario. Y mi primera prioridad es proteger a este país. Y vamos a asegurarnos de que nuestros soldados cuenten con todo el equipo que necesitan para cumplir con la labor que les encomendamos . (aplausos). asegurarnos de que nuestros ciudadanos cuenten con lo necesario para defender este territorio.
Eso significa que tenemos que ser cuidadosos sobre cómo gastamos el dinero en otros rubros. Algo que podemos hacer para mostrarle al pueblo estadounidense que vamos a ser sensatos al gastar el dinero de los contribuyentes es hacer algo con respecto a las asignaciones disimuladas para programas particulares. ese sistema de asignaciones en el que se termina gastando sin que nadie votara a favor. Y voy a trabajar con el Congreso para reducir la cantidad de asignaciones disimuladas y reducir de manera significativa la cantidad de dólares que se gasta en las asignaciones disimuladas para ganarnos la confianza de los contribuyentes de este país, y a la vez, ser sensatos en el gasto.
Considero que necesito el veto de partidas individuales para ayudar al Congreso a gastar sensatamente. Entonces, presenté un plan que dice que el poder legislativo y el poder ejecutivo trabajarán conjuntamente para eliminar el gasto despilfarrador e innecesario.
Estamos a punto de aprobar una propuesta agrícola que otorga una fuerte red de seguridad a la vez que reduce el gasto y los subsidios. Podemos controlar este déficit de corto plazo. y estoy deseoso de trabajar con el Congreso para hacerlo. Pero es importante que el Congreso comprenda que en el Seguro Social y Medicare hay responsabilidades inherentes carentes de fondos sobre las cuales debemos hacer algo ahora.
Y comprendo que es un trabajo difícil que requiere de la voluntad política de tanto el Presidente como el Congreso, para que se unan y resuelvan este problema. Tengo la esperanza de que podamos poner a un lado la política innecesaria y abordar los problemas de los beneficios sociales de manera constructiva. Así, la gente dirá, vinieron a Washington y cumplieron con la labor que esperábamos que hicieran.
Nuestra economía en crecimiento también es una economía cambiante. El aumento de nueva tecnología, nueva competencia y nuevos mercados en el extranjero están produciendo cambios. y esos cambios están sucediendo más rápido que nunca. Alguna vez, la mayoría de la gente pensaba que retendría su puesto toda la vida. Ahora el estadounidense promedio tiene 10 empleos antes de cumplir los 40 años. Antes el nombre de una compañía era el mismo durante décadas. Las nuevas empresas son ahora. ahora las empresas se están fusionando y separando y creando nombres nuevos y nuevos símbolos de acciones. Algunos de nosotros aún podemos recordar cuando los teléfonos celulares eran del tamaño de ladrillos y eran considerados un lujo. Ahora caben en el bolsillo, toman fotos, tocan música y pareciera que todo adolescente en Estados Unidos tiene uno.
Nuestra dinámica e innovadora economía ha ayudado a la mayoría de los estadounidenses a llevar vidas mejores y más cómodas. Sin embargo, el mismo dinamismo que está impulsando el crecimiento económico también está. puede ser desconcertante para la gente. Para muchos estadounidenses, el cambio significa tener que encontrar un trabajo nuevo o lidiar con un nuevo jefe después de una fusión o volver a estudiar para aprender nuevas aptitudes para una carrera nueva. Y la pregunta para Estados Unidos es si tratamos los cambios en nuestra economía como una oportunidad para mejorar la vida de la gente o una excusa para inclinarnos hacia el proteccionismo.
Considero que los cambios nos ofrecen oportunidades históricas: La economía en crecimiento de Estados Unidos nos permite que los abordemos desde una posición fuerte. Y, entonces, hoy, hablaré sobre medidas que debemos tomar para hacer que la economía de Estados Unidos sea más flexible y dinámica en cuatro campos: comercio, salud, energía y educación.
En primer lugar, podemos hacer nuestra economía más flexible y dinámica al aumentar el comercio. La población de Estados Unidos constituye aproximadamente 5 por ciento de la población del mundo. Eso significa que 95 por ciento de nuestros clientes potenciales están en el extranjero. Cada vez que derrumbamos barreras para el comercio y la inversión, abrimos mercados nuevos para nuestras empresas y nuestros agricultores. Al mejorar el libre comercio, los consumidores ven precios más bajos. Hay mejores empleos para los estadounidenses. Se ve un aumento de la productividad. Los puestos respaldados por las exportaciones de productos pagan sueldos que son 13 a 18 por ciento más altos que el promedio. Por lo tanto, una de nuestras prioridades primordiales ha sido eliminar los obstáculos al comercio dondequiera que podamos.
Cuando asumí el mando, Estados Unidos tenía acuerdos de libre comercio con tres países. Ahora tenemos en vigor acuerdos de libre comercio con 13 países. y tenemos más en camino. Estos acuerdos están produciendo beneficios directos para las empresas de Estados Unidos, y lo que es igualmente importante, para los trabajadores de Estados Unidos. Ayer, fui a la planta de Caterpillar en Peoria, Illinois. Allí es donde fabrican las grandes excavadoras. La gente allí me dijo que Caterpillar ahora exporta más de la mitad de los productos que fabrica. Ven resultados inmediatos cuando derrumbamos barreras arancelarias. Al cabo de dos años de poner en práctica nuestro acuerdo de libre comercio con Chile, las exportaciones de Caterpillar a ese país han aumentado casi al doble. La apertura de éste y otros mercados de exportación ha llevado a Caterpillar a agregar miles de nuevos empleos aquí en Estados Unidos.
Los industriales, agricultores y proveedores de servicios en todo el país tienen relatos similares. Por lo tanto, es necesario que continuemos propiciando condiciones equitativas para nuestros bienes y servicios. Creo firmemente en esto: En todo el mundo, cuando la gente puede escoger, elige productos que dicen "Hecho en EE.UU."
En esta economía mundial, competición nueva significa que las empresas estadounidenses deben aprobar [sic] constantemente. La competencia mundial también puede crear dificultades para nuestros trabajadores y sus familias. El gobierno tiene la responsabilidad de ayudar a los trabajadores desempleados a encontrar nuevos empleos o incluso una nueva carrera. Por lo tanto, mi gobierno ha reformado los programas de capacitación laboral y aumentado la Asistencia para los Ajustes al Comercio (Trade Adjustment Assistance) para ayudar a más trabajadores desempleados a aprender las nuevas aptitudes que necesitan para ser exitosos. Trabajaré con el Congreso para reautorizar y mejorar la Trade Adjustment Assistance este año, de manera que podamos ayudar a los estadounidenses a aprovechar esta economía dinámica y en crecimiento.
En este momento, la mejor oportunidad para ampliar el libre comercio y el comercio equitativo es la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio. Las conversaciones internacionales sobre el comercio como Doha tienen el potencial de reducir las barreras arancelarias en todo el mundo. Creo que tienen lugar sólo una vez cada diez años. Las conferencias sobre el comercio tendrán un impacto enorme en todos los pueblos del mundo. Desde la Segunda Guerra Mundial, la apertura del comercio e inversión internacional han resultado en un incremento de ingresos de aproximadamente $9,000 al año para el hogar estadounidense promedio.
La Ronda de Doha es una oportunidad para crear condiciones equitativas para nuestros bienes y servicios. en otras palabras, para que podamos ser tratados equitativamente en los mercados extranjeros. pero también es una gran oportunidad para sacar de la pobreza a millones de personas en todo el mundo. Y, entonces, trabajaremos arduamente para concluirla. Estamos abocados a asegurarnos de tener una Ronda de Doha exitosa.
La única manera para que Estados Unidos pueda concluir Doha y avanzar con otros acuerdos comerciales es extendiendo la facultad presidencial para la promoción del comercio. Esta facultad permite que el Presidente negocie acuerdos comerciales complejos y luego los remita al Congreso para un voto positivo o negativo de todo el acuerdo. Presidentes de ambos partidos han considerado que esta facultad es esencial para llevar a cabo buenos acuerdos comerciales. Nuestros socios comerciales consideran que es esencial para que tengamos éxito en la mesa de negociación. Se tiene previsto que esta facultad se venza el 1º de julio. y le pido al Congreso que la renueve. Sé que habrá un debate vigoroso sobre el comercio; y los ataques contra el comercio pueden producir buenas citas en las noticias vespertinas. Pero aislar a Estados Unidos del comercio mundial sería una catástrofe para nuestra economía. El Congreso debe rechazar el proteccionismo y mantener esta economía abierta a las tremendas oportunidades que el mundo tiene para ofrecer.
En segundo lugar, podemos hacer nuestra economía más flexible y dinámica al reformar nuestro sistema de cuidado de salud. En todo el país, los empresarios me dicen que el costo de la atención de salud es su mayor problema y se les está haciendo más difícil ofrecerles cobertura a sus trabajadores. A los trabajadores estadounidenses y sus familias el sistema de atención médica también les parece rígido y confuso. Terminan con cuentas médicas imposibles de comprender y se pasan horas llenando complicados formularios del seguro. Se sienten atrapados en sus puestos porque les preocupa perder el seguro médico si se van del trabajo. No tienen manera de evaluar la calidad de sus médicos y hospitales. Ven que buenos profesionales médicos dejan de ejercer debido a demandas frívolas. Y eso resulta en costos médicos más altos y primas de seguro más altas para las empresas y sus familias.
Oigan, el gobierno federal tiene una función importante que desempeñar con respecto a la atención de salud, que es ayudar a los pobres y discapacitados y ancianos. Y estamos cumpliendo con esas obligaciones. Pero para todos los demás estadounidenses, creo que el seguro médico privado es la mejor manera de que atiendan sus necesidades. Muchos estadounidenses no pueden comprar pólizas de seguro privado. Por eso, estamos tomando medidas para hacerlas más económicas y darles a los pacientes más opciones y más control de sus decisiones sobre la atención médica.
Creamos las cuentas de ahorro para la salud, que ponen a los pacientes a cargo de sus decisiones médicas y ayudan a reducir el costo de su cobertura. Y le pediré al Congreso que mejore las cuentas de ahorro para la salud. Es necesario que aprobemos los Planes de Salud de Asociaciones, para que las pequeñas empresas puedan asumir el riesgo mancomunadamente y ofrecerles a millones de personas pólizas de seguro con el mismo descuento que consiguen las grandes empresas.
Estamos usando la informática. Oigan, somos un consumidor gigantesco de atención médica a nivel federal. Y estamos insistiendo en técnicas nuevas para hacer la atención de salud más eficiente y reducir así los costos inherentes de un sistema ineficiente y reducir los errores médicos. Creemos que el sector médico debe proporcionar precios y calidad, para que los consumidores tengan más opciones, y así puedan tomar mejores decisiones sobre la atención médica que reciben. Comprendemos que un sistema que no es transparente, en el que otra entidad paga las cuentas, es propenso a hacer que los costos continúen aumentando. Es necesario que el Congreso apruebe la reforma a la responsabilidad médica. Si le interesa que la atención médica esté a su alcance y sea económica, no deberíamos tener un sistema jurídico que está haciendo que los buenos médicos dejen de ejercer y que los costos de sus medicamentos aumenten. (Aplausos.)
Y una de las mejores maneras de hacer que el seguro médico privado sea más económico es reformar el código tributario. Conforme a las leyes actuales, los trabajadores que reciben seguro médico de sus empresas reciben un beneficio tributario. El código tributario no es justo. Por lo tanto, en mi Discurso sobre el Estado de la Nación propuse poner fin a esta tendencia injusta en el código tributario creando una deducción estándar para cada estadounidense que tiene seguro médico, independientemente de dónde lo reciba.
Esta deducción también se aplicaría a los impuestos sobre la nómina, para que se beneficien incluso aquéllos que no pagan impuestos a la renta. Con esta reforma, más de 100 millones de hombres, mujeres y niños que ahora tienen seguro proporcionado por su empleador se beneficiarán de impuestos más bajos. Quienes ahora compran su propio seguro médico ahorrarán dinero en sus impuestos. Millones de personas que actualmente carecen de seguro médico encontrarían cobertura básica privada a su alcance.
También es necesario que hagamos más por ayudar a los estados y las localidades con los no asegurados. Creo que los programas más innovadores son desarrollados a nivel estatal. Y creo que nos conviene que los estados que ponen el seguro médico básico privado a disposición de sus residentes cuenten con la ayuda del gobierno federal, para ayudarlos con los pobres, ayudarlos con los no asegurados. Por lo tanto, le estamos pidiendo al Congreso que se nos una para crear subvenciones "de opciones económicas" para cerciorarnos de que los pobres y enfermos también tengan a su disposición un seguro médico privado.
Todos estos pasos acercan a Estados Unidos a un sistema de atención de salud donde los pacientes asuman el control de sus decisiones médicas. En un sistema reformado, habrá un mercado individual dinámico, en el que las compañías aseguradoras compitan por atraer clientes. Si cambia de trabajo porque se le presenta una mejor oportunidad en otro lugar, podrá llevarse su plan de salud consigo. Si la gente tiene 10 empleos antes de cumplir los 40, necesitamos un sistema que sea flexible y orientado al consumidor. Los proveedores de salud deben tener incentivos para mejorar sus servicios. Los historiales médicos cabrán en un CD, para que no tengan que llenar múltiples formularios cada vez que consulten con su médico. Al final, tendrán un sistema de salud más flexible que responda a sus necesidades y que a la vez nos ayudará a mantener la flexibilidad y el dinamismo de nuestra economía.
En tercer lugar, podemos hacer que nuestra economía sea más flexible y dinámica si diversificamos nuestras fuentes de energía. La energía es vital para las empresas y los agricultores y las familias de toda la nación. Sin embargo, tenemos un problema fundamental: Somos demasiado dependientes del petróleo. Eso nos hace vulnerables. Cuando la demanda de petróleo sube en China o India, eso afecta el precio de la gasolina aquí en Estados Unidos. Si un terrorista ataca infraestructura petrolera, eso afecta el suministro de energía aquí en Estados Unidos.