Debate En El Congreso Sobre La Introduccion Del Derecho De Auto
Chapter 2
El Señor SOLE TURA: Señor Presidente, señoras y señores Diputados, es cierto que este debate lo estamos haciendo en unas condiciones que pueden dar lugar a tensiones dentro y fuera de este Parlamento.
Esta mañana hemos hablado de serenidad, y esta serenidad nos es absolutamente necesaria si queremos llevar a buen término el trabajo que estamos haciendo. Creo que hemos hecho todos un esfuerzo.
Tengo que decir que la intervención inicial del señor Letamendía también se ha situado en el terreno de la serenidad. Hemos rechazado su petición de enmienda, petición de adición de un título nuevo por la única vía posible de acuerdo con el método que estamos utilizando y el método que entre todos intentamos mantener, que es el del voto.
Quiero hacer un llamamiento desde aquí a que terminemos esta Constitución como hay que terminarla, como una gran afirmación colectiva de serenidad, de confianza en el futuro, sabiendo que todos los que estamos aquí nos situamos en el terreno parlamentario y en el terreno constitucional, y que ninguno de nosotros se sitúa fuera de él.
Nosotros hemos votado «no» al derecho de autodeterminación, como ya votamos «no» en Comisión. Allí tuve ocasión de explicar el sentido del voto y aquí voy ,a repetirlo con la máxima brevedad y concisión posibles. Nosotros, en nuestra concepción programática, hablamos del derecho de autodeterminación y lo entendemos, en el sentido que se ha entendido tradicionalmente, como un método para resolver el problema de las nacionalidades en comunidades desarrolladas.
También decimos que nosotros no entendemos que este método tenga que culminar, ni mucho menos, en el independentismo, en la separación. Ya decimos que nosotros, en todo caso, vamos a luchar porque ésta no sea la conclusión.
Este es un tema que está ahí, que evidentemente, como todos los grandes principios, es susceptible de revisión y de reforma; que ha tenido un contenido histórico, pero que puede tener otro y que, en todo caso, es evidente que, en la forma en que están evolucionando las cosas en nuestro país y en la forma en que se está aprobando esta Constitución, ya significa también una modificación de los presupuestos de base. Sería absurdo dar a esos conceptos una visión y una apreciación absolutamente intemporales.
Estamos, en consecuencia, ante el ejercicio de competencias concretas que modifican, incluso, los presupuestos de este derecho. Pero es que, además, nosotros estamos haciendo esta Constitución y no otra. Hemos aprobado un artículo 2 que define muy claramente lo que entendemos por España cuando decimos y manejamos términos que se complementan, que son indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que integran España, que integran esa nación española y la solidaridad entre todas ellas como fundamento común que las mantiene unidas para forjar ese concepto de España que aquí hemos definido y hemos aprobado.
Este es el marco, el marco en que nos movemos y no otro; y, en consecuencia, nosotros, en función de ese marco, hemos hecho una Constitución que define, al mismo tiempo, un sistema de autonomía abierto, un sistema flexible, un sistema que da solución, que queremos que dé solución a dos grandes problemas: al de la estructura, la organización del Estado y la satisfacción de las aspiraciones de las nacionalidades y regiones dentro de ese marco que hemos definido. Sabemos que el paso a este sistema de autonomías no será fácil y sobre eso no hay que hacerse la más mínima ilusión. Será un proceso complejo que puede dar lugar incluso a situaciones tensas, que puede dar lugar incluso a situaciones de desequilibrios temporales. Eso lo sabemos y vamos a abordarlo a partir de aquí, sabiendo esas dificultades, pero poniendo por delante dos cuestiones fundamentales: primero, el marco y, segundo, vamos a hacer esto con la máxima serenidad para que ese proceso culmine en lo que queremos que culmine, en una recta organización de esta España que definimos en el artículo 2 y en una recta organización también para dar satisfacción a las aspiraciones de todos los pueblos que forman España dentro de esa solidaridad que proclamamos y que no nos cansamos de proclamar como principio básico de lo que proponemos.
Esto es lo que estamos haciendo y no otra cosa; y en función de eso, no nos hemos abstenido, sino que hemos votado «no» al derecho de autodeterminación tal como nos lo planteaba la enmienda del señor Letamendía, que era hacer otra Constitución; y nosotros estamos haciendo ésta. Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Se levanta la sesión.
El señor TRIAS FARGAS (desde los escaños): Señor Presidente, el Grupo de la Minoría Catalana pide la palabra para explicación de voto. (El señor Güell sube a la tribuna de oradores.)
El señor PRESIDENTE: Ruego al señor Güell que aplace para la tarde su explicación de voto.
El señor GÜELL SENTMENAT: Sí, señor Presidente, no tengo ningún inconveniente en aplazar la explicación de voto hasta esta tarde.
El señor PRESIDENTE: Se suspende la sesión hasta las cuatro y media.
Quiero insistir en que la hora de convocatoria es a las cuatro y media, y no a las cinco, como habitualmente se venía convocando, con objeto de acelerar, en lo posible, los trabajos finales de la aprobación de la Constitución para que Sus Señorías puedan, definitivamente, retomar esta tarde a sus hogares.
Se suspende la sesión.
Eran las dos y veinte minutos de la tarde.
Grupo mixto
Se reanuda la sesión a las cinco y cinco minutos de la tarde.
El señor PRESIDENTE: Señoras y señores Diputados, ocupen sus escaños; reanudamos la sesión.
Al levantar la sesión de esta mañana quedaba pendiente la explicación de voto por el representante del Grupo Parlamentario Mixto.
Tiene la palabra el señor Güell.
El señor GÜELL SENTMENAT: Señor Presidente, señoras y señores Diputados, creo que en estos momentos es mi obligación recordar, una vez más, a la Cámara el carácter ideológicamente heterogéneo del Grupo Mixto al que pertenezco.
Antes de explicar mi voto negativo a la enmienda propuesta, deseo dejar constancia, deseo dejar clara constancia de mi respeto personal a los adversarios políticos; es decir, a todos aquellos quienes creen y defienden, por la vía del diálogo democrático, opciones, alternativas y posturas políticas contrarias a las mías. Creo que no sólo tienen derecho, sino también obligación moral de defender sus opiniones políticas.
Esta opinión la mantengo, por supuesto, también en casos como el de hoy, en que se pone en discusión y debate un tema capital, un tema de gravísima trascendencia. Creo que precisamente la gran conquista política de esta Cámara es el clima de respeto a la discrepancia que hemos sabido mantener a lo largo de todo este año de actuación parlamentaria.
Es importante, yo diría que es nuestra primera responsabilidad política, saber transmitir al país, a España entera, ese clima de serenidad en la discrepancia que, como decía hace un momento, hemos sabido crear aquí. En la medida en que seamos capaces de conseguirlo, de transmitir ese clima, habremos alcanzado ese gran objetivo que estoy seguro que todos y cada uno de nosotros perseguimos: la consolidación de un sistema de convivencia democrática que permita entrar en una larga etapa de concordia profunda a España, paz civil y progreso material y moral.
He votado negativamente la enmienda del señor Letamendía, y he votado negativamente porque, a mi juicio, tal como se había planteado la enmienda esta mañana, era, o podía ser, una clara vía de independentismo de los diversos pueblos de España; pueblos que, a lo largo de su prolongada, difícil y tantas veces áspera historia común, han mantenido una permanente voluntad de buscar fórmulas de entendimiento y de unión, fórmulas que lamentablemente no siempre han sido alcanzadas.
A mi juicio, nos encontramos hoy precisamente en el umbral de culminar una etapa altamente positiva en la búsqueda de una Constitución que, respetando y potenciando la diversidad de nuestros pueblos, nos permita vivir unidos y en concordia. El pueblo que nos votó el 15 de junio espera precisamente eso de nosotros. A mi juicio, no podemos hoy defraudarle.
La política no es, la política no puede ser intemporal. El tiempo y el espacio la enmarcan y la condicionan. Una cosa es defender el derecho de autodeterminación de los pueblos, tal como se define en las Cortes internacionales de Derechos Civiles, y otra, a mi juicio muy distinta, es votar afirmativamente aquí y hoy la enmienda que nos ha sido sometida.
Me satisface tener la oportunidad de hacer hoy esta intervención precisamente desde una perspectiva catalana, precisamente desde un partido político catalán que ha defendido desde el primer día de su nacimiento el derecho irrenunciable de Cataluña y de los otros pueblos de España al reconocimiento de su identidad histórica; posibilidad que, en mi opinión, queda abierta, queda claramente abierta a través de la Constitución que estamos elaborando. Y precisamente por ello va a tener esta Constitución nuestro voto global favorable.
Acabo, pues, esta breve intervención recordando una vez más a la Cámara la grave responsabilidad que nos incumbe y mi esperanza de que estemos todos, individual y colectivamente, a la altura del momento histórico que vivimos.
Nada más, señoras y señores Diputados. Muchas gracias.
Grupo de la minoría catalana
El señor PRESIDENTE: El representante del Grupo de la Minoría Catalana tiene la palabra.
El señor TRIAS FARGAS: Hemos escuchado esta mañana y esta misma tarde, con el máximo interés, lo que se ha dicho en dos distintos votos particulares.
Sorprendentemente, con casi todos ellos, menos uno, estamos sustancialmente de acuerdo. Muy concretamente, yo diría que la exposición del señor Herrero de Miñón de esta mañana interpreta perfectamente la idea positiva que en principio y en términos generales podemos tener, y tenemos, de la autodeterminación. Por eso nos ha parecido, con o sin error, que no podíamos votar en contra de la autodeterminación.
Pero nosotros quisiéramos recordar a la sala que la autodeterminación es un método, no es un fin; es una manera de alcanzar unos resultados. Y en este sentido nosotros ya nos hemos autodeterminado. Nosotros somos partidarios de esta Constitución, que hemos votado y votaremos hasta el final, y somos partidarios de la autonomía y de los estatutos que este Parlamento, en su momento, votará, y de nada más, absolutamente nada más. Y nuestra autodeterminación nos lleva a este resultado y sólo a este resultado.
Yo quisiera insistir sobre este punto, y lo hago con énfasis porque creo que tengo un cierto derecho a hacerlo. He publicado mil veces, he escrito mil artículos, he hablado en mil ocasiones, en Cataluña, que es donde deben decirse estas cosas, y no aquí, que yo no era separatista, que no era independentista, que nosotros nos sentimos solidarios de una España moderna, democrática y progresista, que íbamos a arrimar el hombro en ayuda de todos como uno más, siempre que se nos tratara en condiciones de igualdad, y como se nos ha tratado en condiciones de igualdad, yo digo solemnemente ante esta Cámara que se puede contar con nosotros.
Dicho esto, quisiera también decirles por qué no hemos votado la enmienda del señor Letamendía. No hemos votado la enmienda del señor Letamendía por razones obvias, porque nos ha parecido que la enmienda del señor Letamendía prejuzgaba un separatismo, es decir, que su autodeterminación llevaba un objetivo final separatista, que evidentemente no es el nuestro; y por eso, y con todos los respetos, hemos votado, por así decir, con nuestra abstención, a favor del principio general, tal como ha sido expuesto por la mayoría de los Grupos aquí. Y hemos votado en contra de la enmienda porque, si bien se basaba en la autodeterminación, nos llevaba a rumbos que nosotros no queríamos seguir.
Esta es la explicación de nuestra abstención. Por lo demás, debo decir que en nuestro Grupo ha habido quienes no han votado abstención. Lo que yo he hecho ahora es expresar la opinión mayoritaria del Grupo de la Minoría Catalana.
Muchas gracias.
Fuentes Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 1978. Número 116. Sesión plenaria número 43. 21 de julio de 1978. Páginas 4563 a 4572.
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